Un día como hoy.....22 de septiembre.... pero de 1924
nace ALBERTO PODESTA.
.................................................................................
Entrevista de JOSE DAMIANI
publicada en la página webb TODOTANGO
publicada en la página webb TODOTANGO
Extraído de "Cuadernos de difusión
del Tango", Nº 23,
dirigido y editado por Salvador Arancio.
dirigido y editado por Salvador Arancio.
CANTOR
(22 de septiembre de 1924)
Nombre real: Alejandro Washington Alé
(22 de septiembre de 1924)
Nombre real: Alejandro Washington Alé
El encuentro fue en uno
de los lugares donde se dan cita las figuras que trabajan en la noche
de Buenos Aires: "El Tío Felipe", allí la locuacidad
de su italianísimo dueño hace más placentera la
charla con una vigente figura de nuestra canción ciudadana del
'40 hasta la fecha. Más de medio siglo ubicado en la cresta de
la ola, donde siempre supo estar, pese a las olas y marejadas que en
ese lapso sufrió nuestro tango.
Nuestro
entrevistado es Alberto Podestá y lo que en muchos casos se
hace en forma de charla, con el querido y locuaz Gordo se transforma
en un monólogo:
«Roberto Caló, me hizo el puente para que cante en la
orquesta de su hermano Miguel,
en la cual estaban las más promisorias figuras de la nueva
camada de nuestra música ciudadana. Pero de ellos hubo dos
que destacaré, ya que con el correr del tiempo se transformarían
en mis hermanos de vida: Armando
Pontier y Enrique Mario
Francini.
«Las cuatro primeras obras que grabé con Miguel
Caló lo hice con el nombre de Juan Carlos Morel, ya que
había otros cantores con el apellido Podestá, que es
el de mi madre, Caló no quiso entrar en competencia de apellidos.
«Actuaba en el cabaret Singapur, ubicado en Corrientes y Montevideo.
Yo vivía en la calle Piedras casi esquina Alsina. Entre uno
y otro lugar los primeros viajes los hacía en tranvía.
Luego que comencé a ganar las primeras "rupias" lo
hice en taxi.
«Estando en dicho lugar, una noche me trajeron una tarjeta,
la misma había sido entregada al mozo por un señor apellidado
Vázquez, que era el apoderado de Carlos
Di Sarli. Quería que lo viera en un bar cercano al terminar
mi actuación. Al principio la tuve en mis manos. Como veía
qué se estaba estrujando decidí guardarla en el bolsillo.
Desde que me dieron la tarjeta hasta finalizar la actuación
un frío corría por mi cuerpo. Pero juro que canté
como nunca. Imagínense, poder cantar con Di
Sarli, antes de cumplir los 18 años. ¡Era un sueño!
«La entrevista fue normal. No lo había comentado con
nadie. Ni con Armando y
Enrique. Hablamos un largo
rato, hasta que me hizo el ofrecimiento. Ni lo pensé y enseguida
di el sí y quedamos en ir al otro día a la casa del
maestro.
«Para sintetizar entre el sí a Vázquez, el encuentro
y aprobación con Di
Sarli, el probarme los trajes y decirle que me iba a Enrique
y Armando, comentárselo
a Miguel Caló recibir
las reprobaciones de toda índole de éste y su hermano
Roberto, debutar con Di Sarli
pasaron muchas cosas que en otra charla me gustaría aclarar.
Pero como la pregunta era de que manera comenzaron a llegar a mi carrera
los éxitos. Ya comienzo a enumerarlos, no sin antes decir que
Di Sarli al preguntarme el apellido, dijo: "Pibe Alé,
no. ¿Cuál es el de su madre?" Contesté:
"Podestá", y acoté que había ya varios
cantores con ese apellido. A lo que escuché en las sabias sentencias
de don Carlos Di Sarli: "Pibe desde hoy usted será Alberto
Podestá y de todos los que cantan con ese apellido será
el único que lo hará durante más tiempo".
¡Mire si sabía Don Carlos!»
«Cuando era cantor de Di
Sarli y actuábamos en el cabaret "Marabú",
entre los habituales concurrentes había varios jugadores de
River Plate, club del cual soy hincha. Venían seguido y me
hice muy amigo de ellos: Vaghi, Ramos, Héctor Ferrari, Alfredo
Di Stéfano, Labruna, Pipo Rossi, Adolfo Pedernera. Además,
solía ir seguido a la cancha, el fútbol y River Plate
son dos pasiones que tengo.
El monólogo de Podestá, prosigue al enumerar los éxitos
que cantó con las distintas orquestas:
«Con Caló,
en las distintas épocas: "Percal",
"Bajo un cielo de estrellas";
con Di Sarli, "Al
compás del corazón", "Nada",
"La capilla blanca".
«Pedro Laurenz marcó
otra etapa de mi vida artística, con ese gran hombre y excelente
músico director y compositor grabé por vez primera:
"Alma de bohemio",
"Garúa",
"Recién",
"Paisaje"...
«Con Francini-Pontier,
"Margo", "Que
me van a hablar de amor", "El
milagro", el vals de Francini
y Sanguinetti, "El
hijo triste" que lo hice a dúo con otro gran amigo: Julio
Sosa, "Calesita de mi barrio", "La
cumparsita", "Sin
palabras"; con Enrique
Francini: "Bailemos",
"Fueron tres años", "Un tango para el recuerdo".
Con Armando Pontier en
1963 estrené el último gran éxito de nuestro
tango: "Qué
falta que me hacés". También "Pecado",
"Es nuestra despedida", entre muchos otros.
«Asimismo grabé en Colombia con Cristóbal Ramos,
Ramón Ozán y Joaquín
Mauricio Mora, que lo hizo como bandoneonista y no como pianista.
«En Venezuela con "Los caballeros del tango". En
Uruguay con "El potrillo" César Zagnoli. También
la hice en Chile con Lucho Ibarra. Como solista en nuestro medio con
Juan José Paz, Leopoldo Federico, Alberto Di Paulo, Luis Stazo,
Jorge Dragone, Tití Rossi y Roberto Grela y sus guitarras.
«Con Enrique Francini
y Armando Pontier nos conocimos
de chicos. Muchas cosas pasaron entre nosotros, muchas anécdotas
hubo entre los tres. Voy a citar dos que demuestran muy a las claras
la amistad que había entra nosotros. Un domingo discutieron
Maderna y Caló,
casi se van a las manos. De esa discusión surgieron dos orquestas,
ya que Maderna decidió irse y formar la suya. Armando y Enrique
tenían pensado independizarse de Miguel en diciembre o, a lo
sumo, luego de los carnavales del siguiente año. Pero en vista
de eso le dijeron a Miguel que ellos también se iban, que él
formara la orquesta con nuevos elementos. El proceder de Caló
fue diametralmente disímil ya que los felicitó y les
dijo que lo que necesitaran para la nueva orquesta como plata u otra
cosa, que contaran con él. Eso demostró la bondad de
Enrique y Armando ya que le allanaron un problema a Caló.
«Ya libres se volcaron a formar la nueva orquesta. Un lluvioso
lunes de mayo de 1945, llegaron a mi casa de la calle Concepción
Arenal. Saludaron a mi vieja, el "Gordo Francini" le preguntó
si había bizcochitos. Era para ablandar la situación.
Comenzaron a hablar, lo hizo Armando con el aplomo y la mesura que
lo caracterizaba. Me dijeron que habían decidido formar su
orquesta y que yo iba a ser el vocalista. ¿Qué les podía
decir? Nos abrazamos nos deseamos suerte y a los dos o tres días,
durante un ensayo supe que la línea de bandoneones la formaban
Juan Salomone, Nicolás Parasino y Ángel Domínguez.
Los violines eran Mario Lalli -que luego tocó la viola-, Aquiles
Aguilar y José Amatrain, Rafael del Bagno era el contrabajista
y Juan José Paz el pianista. Miren si éramos amigos
que yo al ir a cantar con ellos ganaba mucho dinero, pero en ese tiempo
la amistad y la palabra valía más que una firma.
«Uno de los más grandes personajes que conocí
en el mundo del tango fue Pedro
Laurenz. Era todo un cajetilla. Se podía decir que era
uno de los directores de orquesta más elegantes que había.
Cuando me llamó a cantar con él, luego de arreglar,
pregunté donde se hacía la ropa la orquesta, cuando
me dijeron que era en Spiro y Demetrio casi me caigo, era una de las
sastrerías más caras de Buenos Aires. Con Laurenz uno
debía llevar toda la ropa al tono: cCamisas, medias, corbatas
y pañuelos. Con él viví lindos momentos y con
él, el público me identificó por un tema "Alma
de bohemio", que todavía hoy es mi caballito de batalla.
Podestá en Radio Belgrano
El destino no quiso que cantara con Troilo:
«En 1947 siendo vocalista de Francini
y Pontier, Troilo me vino
a ver, me pidió como en todas esas situaciones silencio por
"ser amigos" de los muchachos Francini y Pontier y me dijo
si quería cantar en su orquesta. Se había ido Alberto
Marino y tenía que suplirlo. Habló con Enrique y
Armando. No les gustó, pero no me podían cortar la carrera.
Ya tenía todo arreglado. Me salió un contrato de un
mes con Di Sarli en Montevideo con el que cantaba Jorge
Durán. Allá le pidieron a Podestá como apoyo,
le comento a Pichuco y me dice: «Gordurita -así me llamaba-
hágalo».
«¡Cuando volví me encontré con que el cantor
era Rivero! Me quise morir.
Como no me dijeron nada tampoco pregunté. Luego con el correr
del tiempo, en 1955, yo estaba cantando en Chile con gran suceso.
Llamaron telefónicamente a mi departamento. Era el mismo Pichuco.
Me pidió que bajara a Buenos Aires, ya que se iba Raúl
Berón y el cantor que había elegido era yo. En ese
entonces también se separaron Francini y Pontier. Julio
Sosa y Armando con distintos porcentajes eran socios y el otro
cantor tenía que ser yo.
«Les conté por qué estaba en Buenos Aires. Armando
me recordó lo que me había pasado, que ya tenían
con Julio previstos los tangos
que yo iba a cantar y los dúos que íbamos a volver a
hacer. Les dije que no. ¡Pero otra vez la "mano negra"!.
No canté con Troilo,
ni fui con mis amigos Sosa y Pontier. El gordo Francini
se enteró y me llevó a su orquesta. Pero la anécdota
fue que la "mano negra" hizo que yo no fuera el cantor de
Troilo. Con él fuimos muy amigos toda la vida. Yo nunca le
pregunté qué había ocurrido. Eso se lo llevó
a la tumba creo que sólo él lo supo.»
A esta altura de la charla se para, llama a Carlitos, el hijo del
Tío Felipe, y no nos deja pagar. Quedo solo en la mesa con
un amigo, testigo de la charla. Nos miramos, pido dos cafés
y le digo: «¿Te diste cuenta? con lo que habló
y lo que vivió, ¿no se puede hacer un libro sobre la
historia de la década del cuarenta? ¿Quién mejor
que él lo puede contar?»
Extraído de "Cuadernos de difusión
del Tango", Nº 23,
dirigido y editado por Salvador Arancio.
dirigido y editado por Salvador Arancio.
fuente: Todotango.
....................................................
No hay comentarios:
Publicar un comentario