Mostrando entradas con la etiqueta HUGO SOLER. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta HUGO SOLER. Mostrar todas las entradas

lunes, 14 de abril de 2014

HUGO SOLER, YO NO SE LLORAR



YO NO SE LLORAR
Tango 1933

Música: Joaquín Do Reyes
Letra: Celedonio Flores

 
 
Vos nunca sabrás por más que pienses
todo el mal que me has causado,
han dejado en ruina, tus caprichos
un hogar santificado.
Ella fue pa' mi más que la dicha
de querer, todo mi amor,
la amiga, más noble,
la gran compañera
de un hombre
honrado y cabal.

¡Qué solo estoy!
¡Qué triste quedé!
Dichosos aquellos
que lloran un día
y olvidan después.
Yo no se llorar,
aguanto el sufrir.
Y aunque esto es horrible
rastrero y cobarde,
no se maldecir.

Habiendo por ahí tantas mujeres,
vos venís a arrebatarme
lo que Dios me dio para solaz
de mi vivir amargo y triste.
Habiendo por ahí tantas que buscan
un amor sincero y fiel,
pusiste tus ojos
en la que vos nunca
debiste
tus ojos poner.

ORQUESTA JOAQUIN DO REYES
(compositor)
 HUGO SOLER


HUGO SOLER, CANTOR



Un día como hoy...14 de abril...pero de 1921...nacía
HUGO SOLER.
............................

Semblanza de ABEL PALERMO
publicada en la página webb TODOTANGO
CANTOR
14 de abril de 1921
Nombre verdadero: Santiago Cebral
Apodo: Gallego

Entre las características que podemos destacar de este buen barítono acriollado están: la coloratura y potencia de su voz, su clara dicción, sin amaneramientos ni exageraciones y su fraseo tanguero.

Nació en La Coruña, España, sus padres José y Antonia Barbeito, se radicaron, a fines de la década del veinte, en Buenos Aires, ciudad donde crecería junto a sus tres hermanos.

Siendo adolescente descubrió a Gardel y comenzó a cantar los temas del repertorio del Zorzal, hasta que inducido por sus amigos fue a estudiar vocalización con el maestro Eduardo Bonessi.

En 1939, debutó en la orquesta "Bohemia Porteña" que conducían Ventimiglia-Sassone, al año siguiente cambió el rumbo y cantó en la orquesta City Swing Jazz, hasta 1942, con el nombre de Tito Cebral. Ese año vuelve a cantar tangos como solista acompañado por un conjunto de guitarras.

En 1944, pasó a integrar la orquesta del bandoneonista Armando Gentile.

A principios de 1945, Osmar Maderna realizó una selección en el Café Marzotto, con el fin de conseguir un cantor para a su flamante orquesta. Resultó elegido Orlando Verri. Ese día, se encontraba presente Alfredo Gobbi, quien quedó gratamente impresionado por la tarea del muchacho, de tal modo que al año siguiente lo contrató para reemplazar a Oscar Ferrari, que se había ido con Edgardo Donato. A partir de ese momento, el cantor tomó su definitivo nombre artístico: Hugo Soler. El otro vocalista era Carlos Heredia. Debutó en el mencionado café cantando los tangos “Vieja luna” y "Canción desesperada”.

El 16 de mayo de 1947, llegó al disco a dúo con Heredia con el vals de Alfredo Gobbi (padre), “La entrerriana”. Volvió a grabar también en dúo, el vals de Pedro Pidoto y Ramón Argüello, “Adoración” y el tango de Alfredo Roldán y Guillermo López, "Amor de forastero".

Su único tema grabado como solista con Gobbi fue el tango del violinista Antonio Blanco y Alberto Nery, “Barcarola triste”. Su último registro con la orquesta fue, “Amémonos”, de Carlos Montbrum Ocampo y versos de Manuel Flores, también con Heredia, el 31 de enero de 1948.

Se despidió de la orquesta a mediados de ese año y fue reemplazado por Pablo Lozano. En forma inmediata pasó a integrar la orquesta de Enrique Alessio, con el que grabó “Ríe payaso”, para el sello Odeon y actuó en el Café La Armonía, de la avenida Corrientes y en Radio Belgrano.

Luego de un breve periodo con Ricardo Pedevilla, a fines de 1950 se incorporó a la interesante orquesta de Joaquín Do Reyes, permaneciendo en la misma una década.

En esa importante etapa de su carrera tuvo como compañeros a los cantores Enrique Lucero, Horacio Deval, Rubén Llaneza, Américo Forte, entre otros. Con Do Reyes grabó: “Un tango para mi vieja”, “Media noche”, donde se destacan los solos del bandoneón de Julio Ahumada, “Prohibido” y “Yo no sé llorar”, con una brillante participación de Elvino Vardaro. Su último registro fue el candombe "Bem, Bom", de Carlos Parodi y Cátulo Castillo.

En mis años mozos, disfruté de esta orquesta en sus actuaciones, siempre con mucho público, en Radio el Mundo.

Soler permaneció con Do Reyes hasta 1960. En los años siguientes cantó en la orquesta de Julián Ortiz. En 1963, decidió suspender la actividad, regresando en 1980, cuando grabó como solista acompañado por un trío de guitarras, pero luego abandonó definitivamente la profesión.
Fue uno de los buenos cantores de esa época en que el tango mandaba y, también de aquella, en que la decadencia del género, obligó al retiro de muchos artistas por la falta de trabajo. 

Nos parece un acto de justicia recordar a este querido “Gallego” que todavía me deleita con sus anécdotas y recuerdos.

fuente: TODOTANGO.
......................................

sábado, 26 de enero de 2013

-JOAQUIN DO REYES, MÚSICO

Un día como hoy... 26 de enero... pero de 1905... nacía
JOAQUIN DO REYES.
.......................................

Semblanza de GASPAR ASTARITA
publicada en la página webb TODOTANGO.

Publicado en la revista Tango y Lunfardo, 
Nº 128, Chivilcoy, 16 de mayo de 1997.
Joaquin Do Reyes
BANDONEONISTA, DIRECTOR, COMPOSITOR
26 de enero de 1905 - 9 de junio de 1977

Una de las pocas orquestas que quedó haciendo pie después de concluida la famosa década del cuarenta fue la de Joaquín Do Reyes, pues siguió actuando en los años posteriores con marcado éxito en emisoras porteñas, preferentemente en Radio El Mundo, y toda su labor discográfica comenzó precisamente en 1950 y se extendió hasta 1962.

Su nombre y su orquesta, pese a la calidad de sus interpretaciones, fueron de "bajo perfil", por usar una expresión muy en boga en estos tiempos para calificar a ciertas personalidades que realizan su tarea desentendidos de la importancia que significa la promoción en todo tipo de actividad.

El estilo orquestal de Joaquín Do Reyes fue de marcado acento decareano. Con severo criterio selectivo, requirió para su conjunto el aporte de conceptuados instrumentistas, a muchos de los cuales confió el arreglo de las más sobresalientes versiones de su repertorio.

El ajuste de la orquesta, su densidad sonora, los prestigiosos solistas y colaboradores que lo rodearon, conformaron una entidad artística que debe ser tenida más en cuenta por los exégetas del tango.

Joaquín Do Reyes había nacido en Buenos Aires, en pleno barrio de Mataderos, el 26 de enero de 1905, y luego de estudiar el bandoneón y otras disciplinas musicales, comenzó a actuar profesionalmente cuando tenía veinte años. Fue en la orquesta de Francisco Lomuto, por poco tiempo, y fugaz también fue su incursión en la primera orquesta de Juan D'Arienzo y posteriormente en la de Alberto Gambino.

Tenía treinta años y diez de labor profesional cuando formó su primer conjunto, con el cual tocó en el cabaret Chantecler, lugar precisamente donde nació su tango Yo no sé llorar, cuyos versos pertenecen a Celedonio Flores.
Joaquin Do Reyes y su orquesta
Joaquin Do Reyes y su orquesta

Y así, con algunas interrupciones, continuó su trayectoria y la de su orquesta. Radios y locales nocturnos fueron su estrecho campo de acción, ya que su labor no logró trascender en esos tiempos los primeros planos alcanzados por otros directores. Sin embargo. siguió perseverando, hasta que en 1950 la flamante empresa discográfica T.K. lo convocó para integrar su catálogo, junto a los nombres descollantes de Edmundo Rivero, Aníbal Troilo, Argentino Galván y Horacio Salgán, entre otros. Sus primeros títulos para el surco del sello fueron "El trece" (Alberico Spátola) y "El amanecer" (Roberto Firpo).

Ese importante paso, la convocatoria del sello T.K., lo había estimulado aun más para ir depurando su estilo orquestal, llamando a su lado a instrumentistas de la talla de Julio Ahumada, Eduardo Del Piano, Mario Demarco, Máximo Mori entre los bandoneones; Elvino Vardaro y Roberto Guisado entre los violinistas; César Zagnoli, Juan José Paz y Osvaldo Manzi entre los pianistas. Todo ello lo fue afianzando y aunque el tango y los espacios para su difusión fueron mermando, la orquesta de Joaquín Do Reyes, aunque discontinuamente, siguió actuando en radios, en el interior del país, incluso realizando una gira por Montevideo. Y grabando: en discos T.K., realizó veinticuatro obras, hasta 1954. En Víctor registró seis títulos, entre 1960 y 1962.

Aparte de todas estas grabaciones, se conocen muchas tomas radiales, que, en perfecto estado, circulan entre los coleccionistas. De todas ellas quiero rescatar una, que el especialista Oscar Zucchi incluyó en el volumen 2 de su "Historia del bandoneón". Se trata del tango "Pensativo", de Máximo Mori, que con arreglo del propio autor y con un estupendo solo de violín a cargo de Elvino Vardaro, interpretó la orquesta de Do Reyes por Radio El Mundo.

En su labor de compositor pueden anotarse el ya nombrado "Yo no sé llorar", además de dos bellísimos tangos instrumentales: "Decareando" y "Don Rosendo", dedicados a Julio de Caro y Rosendo Mendizábal respectivamente, obras que dejó registradas en el sello Victor. A estos puede sumarse también otro bello tango instrumental suyo, "Rastreando", grabado en T.K. en 1953. Otros tangos de su autoría fueron: "Cuatro pasos en las nubes" y "No me digas que no, corazón", ambos con letra de Reynaldo Yiso.

Joaquín Do Reyes falleció en Buenos Aires el 9 de junio de 1977.

Publicado en la revista Tango y Lunfardo, Nº 128, Chivilcoy, 16 de mayo de 1997.

fuente: TODOTANGO.
......................................


                             EL TRECE
        HUGO SOLER - UN TANGO PARA MI VIEJA