Un lugar de reunión, para cantar, payar, decir poesías y mostrar nuestras tradiciones,
nuestros artistas tanto de FOLKLORE como de TANGO.
Un bolichopulpería para mostrar las tradiciones argentinas, nuestras costumbres, leyendas, nuestros pájaros, nuestros árboles, flores, y paisajes.
...y de otros pagos también... por qué no?? conocer otras culturas...
Un lugar para compartir... tomar mate, o un vino en amistad.
Un día como hoy...14 de abril...pero de 1921...nacía
HUGO SOLER.
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Semblanza de ABEL PALERMO
publicada en la página webb TODOTANGO
CANTOR
14 de abril de
1921
Nombre verdadero:
Santiago Cebral
Apodo: Gallego
Entre las
características que podemos destacar de este buen barítono acriollado están: la
coloratura y potencia de su voz, su clara dicción, sin amaneramientos ni
exageraciones y su fraseo tanguero.
Nació en La
Coruña, España, sus padres José y Antonia Barbeito, se radicaron, a fines de la
década del veinte, en Buenos Aires, ciudad donde crecería junto a sus tres
hermanos.
Siendo
adolescente descubrió a Gardel y comenzó a cantar los temas del repertorio del
Zorzal, hasta que inducido por sus amigos fue a estudiar vocalización con el
maestro Eduardo Bonessi.
En 1939, debutó
en la orquesta "Bohemia Porteña" que conducían Ventimiglia-Sassone,
al año siguiente cambió el rumbo y cantó en la orquesta City Swing Jazz, hasta
1942, con el nombre de Tito Cebral. Ese año vuelve a cantar tangos como solista
acompañado por un conjunto de guitarras.
En 1944, pasó a
integrar la orquesta del bandoneonista Armando Gentile.
A principios de
1945, Osmar Maderna realizó una selección en el Café Marzotto, con el fin de
conseguir un cantor para a su flamante orquesta. Resultó elegido Orlando Verri.
Ese día, se encontraba presente Alfredo Gobbi, quien quedó gratamente
impresionado por la tarea del muchacho, de tal modo que al año siguiente lo
contrató para reemplazar a Oscar Ferrari, que se había ido con Edgardo Donato.
A partir de ese momento, el cantor tomó su definitivo nombre artístico: Hugo
Soler. El otro vocalista era Carlos Heredia. Debutó en el mencionado café
cantando los tangos “Vieja luna” y "Canción desesperada”.
El 16 de mayo de
1947, llegó al disco a dúo con Heredia con el vals de Alfredo Gobbi (padre),
“La entrerriana”. Volvió a grabar también en dúo, el vals de Pedro Pidoto y
Ramón Argüello, “Adoración” y el tango de Alfredo Roldán y Guillermo López,
"Amor de forastero".
Su único tema
grabado como solista con Gobbi fue el tango del violinista Antonio Blanco y
Alberto Nery, “Barcarola triste”. Su último registro con la orquesta fue,
“Amémonos”, de Carlos Montbrum Ocampo y versos de Manuel Flores, también con
Heredia, el 31 de enero de 1948.
Se despidió de la
orquesta a mediados de ese año y fue reemplazado por Pablo Lozano. En forma
inmediata pasó a integrar la orquesta de Enrique Alessio, con el que grabó “Ríe
payaso”, para el sello Odeon y actuó en el Café La Armonía, de la avenida
Corrientes y en Radio Belgrano.
Luego de un breve
periodo con Ricardo Pedevilla, a fines de 1950 se incorporó a la interesante
orquesta de Joaquín Do Reyes, permaneciendo en la misma una década.
En esa importante
etapa de su carrera tuvo como compañeros a los cantores Enrique Lucero, Horacio
Deval, Rubén Llaneza, Américo Forte, entre otros. Con Do Reyes grabó: “Un tango
para mi vieja”, “Media noche”, donde se destacan los solos del bandoneón de
Julio Ahumada, “Prohibido” y “Yo no sé llorar”, con una brillante participación
de Elvino Vardaro. Su último registro fue el candombe "Bem, Bom", de
Carlos Parodi y Cátulo Castillo.
En mis años
mozos, disfruté de esta orquesta en sus actuaciones, siempre con mucho público,
en Radio el Mundo.
Soler permaneció
con Do Reyes hasta 1960. En los años siguientes cantó en la orquesta de Julián
Ortiz. En 1963, decidió suspender la actividad, regresando en 1980, cuando
grabó como solista acompañado por un trío de guitarras, pero luego abandonó
definitivamente la profesión.
Fue uno de los
buenos cantores de esa época en que el tango mandaba y, también de aquella, en
que la decadencia del género, obligó al retiro de muchos artistas por la falta
de trabajo.
Nos parece un acto de justicia recordar a este querido “Gallego”
que todavía me deleita con sus anécdotas y recuerdos.
Un día como hoy... 26 de enero... pero de 1905... nacía JOAQUIN DO REYES. .......................................
Semblanza de GASPAR ASTARITA publicada en la página webb TODOTANGO.
Publicado en la revista Tango y Lunfardo,
Nº 128, Chivilcoy,
16 de mayo de 1997.
BANDONEONISTA, DIRECTOR, COMPOSITOR
26 de enero de 1905 - 9 de junio de 1977
Una de las pocas orquestas que quedó haciendo pie después de
concluida la famosa década del cuarenta fue la de Joaquín Do Reyes, pues siguió
actuando en los años posteriores con marcado éxito en emisoras porteñas,
preferentemente en Radio El Mundo, y toda su labor discográfica comenzó
precisamente en 1950 y se extendió hasta 1962.
Su nombre y su orquesta, pese a la calidad de sus
interpretaciones, fueron de "bajo perfil", por usar una expresión muy
en boga en estos tiempos para calificar a ciertas personalidades que realizan
su tarea desentendidos de la importancia que significa la promoción en todo
tipo de actividad.
El estilo orquestal de Joaquín Do Reyes fue de marcado
acento decareano. Con severo criterio selectivo, requirió para su conjunto el
aporte de conceptuados instrumentistas, a muchos de los cuales confió el
arreglo de las más sobresalientes versiones de su repertorio.
El ajuste de la orquesta, su densidad sonora, los prestigiosos
solistas y colaboradores que lo rodearon, conformaron una entidad artística que
debe ser tenida más en cuenta por los exégetas del tango.
Joaquín Do Reyes había nacido en Buenos Aires, en pleno
barrio de Mataderos, el 26 de enero de 1905, y luego de estudiar el bandoneón y
otras disciplinas musicales, comenzó a actuar profesionalmente cuando tenía
veinte años. Fue en la orquesta de Francisco Lomuto, por poco tiempo, y fugaz
también fue su incursión en la primera orquesta de Juan D'Arienzo y posteriormente
en la de Alberto Gambino.
Tenía treinta años y diez de labor profesional cuando formó
su primer conjunto, con el cual tocó en el cabaret Chantecler, lugar
precisamente donde nació su tango Yo no sé llorar, cuyos versos pertenecen a
Celedonio Flores.
Joaquin Do
Reyes y su orquesta
Y así, con algunas interrupciones, continuó su trayectoria y
la de su orquesta. Radios y locales nocturnos fueron su estrecho campo de
acción, ya que su labor no logró trascender en esos tiempos los primeros planos
alcanzados por otros directores. Sin embargo. siguió perseverando, hasta que en
1950 la flamante empresa discográfica T.K. lo convocó para integrar su
catálogo, junto a los nombres descollantes de Edmundo Rivero, Aníbal Troilo,
Argentino Galván y Horacio Salgán, entre otros. Sus primeros títulos para el
surco del sello fueron "El trece" (Alberico Spátola) y "El
amanecer" (Roberto Firpo).
Ese importante paso, la convocatoria del sello T.K., lo
había estimulado aun más para ir depurando su estilo orquestal, llamando a su
lado a instrumentistas de la talla de Julio Ahumada, Eduardo Del Piano, Mario
Demarco, Máximo Mori entre los bandoneones; Elvino Vardaro y Roberto Guisado
entre los violinistas; César Zagnoli, Juan José Paz y Osvaldo Manzi entre los
pianistas. Todo ello lo fue afianzando y aunque el tango y los espacios para su
difusión fueron mermando, la orquesta de Joaquín Do Reyes, aunque
discontinuamente, siguió actuando en radios, en el interior del país, incluso
realizando una gira por Montevideo. Y grabando: en discos T.K., realizó
veinticuatro obras, hasta 1954. En Víctor registró seis títulos, entre 1960 y
1962.
Aparte de todas estas grabaciones, se conocen muchas tomas
radiales, que, en perfecto estado, circulan entre los coleccionistas. De todas
ellas quiero rescatar una, que el especialista Oscar Zucchi incluyó en el
volumen 2 de su "Historia del bandoneón". Se trata del tango
"Pensativo", de Máximo Mori, que con arreglo del propio autor y con
un estupendo solo de violín a cargo de Elvino Vardaro, interpretó la orquesta
de Do Reyes por Radio El Mundo.
En su labor de compositor pueden anotarse el ya nombrado
"Yo no sé llorar", además de dos bellísimos tangos instrumentales:
"Decareando" y "Don Rosendo", dedicados a Julio de Caro y
Rosendo Mendizábal respectivamente, obras que dejó registradas en el sello
Victor. A estos puede sumarse también otro bello tango instrumental suyo,
"Rastreando", grabado en T.K. en 1953. Otros tangos de su autoría
fueron: "Cuatro pasos en las nubes" y "No me digas que no,
corazón", ambos con letra de Reynaldo Yiso.
Joaquín Do Reyes falleció en Buenos Aires el 9 de junio de
1977.
Publicado en la revista Tango y Lunfardo, Nº 128, Chivilcoy,
16 de mayo de 1997.