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martes, 5 de agosto de 2014

ARTURO ILLIA, PRESIDENTE DE LA NACION (4-8)

4 DE AGOSTO  ARTURO ILLIA

1900 – nace Arturo Humberto Illia, presidente argentino entre 1963 y 1966.

Un día como hoy... 4 de agosto... pero de 1900...nacía
ARTURO UMBERTO ILLIA.
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Arturo Umberto Illia
Arturo Umberto Illia 
-Presidente de la Nación Argentina
12 de octubre de 1963-28 de junio de 1966 
-Diputado de la Nación Argentina por Córdoba
20 de abril de 1948-30 de abril de 1952
-Vicegobernador de Córdoba 
17 de junio de 1940-19 de junio de 1943
Datos personales
Nacimiento: 4 de agosto de 1900
Pergamino, Provincia de Buenos Aires, Argentina
Fallecimiento: 18 de enero de 1983 (82 años) Córdoba
Partido UCR Unión Cívica Radical

En este blog, EL BOLICHO, hemos publicado esta biografía del Dr. ARTURO ILLIA, para quienes deseen leerla:
ARTURO ILLIA 

lunes, 7 de julio de 2014

ARTURO ILLIA, EL TOMI

1963 – se impone la Unión Cívica Radical del Pueblo en las elecciones nacionales de Argentina.

periodismo.com
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Con esta imagen, agradezco a EL TOMI, 
por todas caricaturas que ilustran las efemérides de TELAM, 
que estoy publicando en el blog.



sábado, 18 de enero de 2014

DR. ARTURO UMBERTO ILLIA

1983
Fallece en Buenos Aires el doctor Arturo Umberto Illia. Fue médico rural, legislador en Córdoba, diputado nacional por aquella provincia (1948-1952) y presidente de la Nación (1963-1966). Se lo depuso con un golpe militar el 28 de junio del tercer año de su mandato. Su gestión se caracterizó por la honestidad y por la vigencia de las libertades públicas. Nació en Pergamino (provincia de Buenos Aires) el 4 de agosto de 1900. 


Efemérides Culturales Argentinas.
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ARTURO ILLIA

domingo, 4 de agosto de 2013

ARTURO ILLIA, SU EJEMPLO

EL EJEMPLO DE ARTURO ILLIA
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Nota de JOSE M. GARCIA ARECHA y EMILIO GIBAJA
publicada en LA NACION en la edición impresa
del día Miércoles 26 de junio de 2013

El nuevo aniversario del golpe destituyente que removió del poder al presidente Arturo Illia, que se cumple el viernes, motiva estas líneas no para descalificar a sus autores -lo cual no es necesario, pues la mayoría de ellos manifestó su arrepentimiento o pidió disculpas públicas- sino para señalar, con hechos y actitudes, que Illia no sólo fue un hombre honrado sino también un gran presidente y un republicano ejemplar, datos no tan difundidos y hasta desconocidos por millones de argentinos que no vivieron en esa época.

En un breve repaso de su gestión de gobierno podemos destacar logros en distintas áreas. En relaciones exteriores, por ejemplo, los problemas limítrofes con Chile se canalizaron amistosamente en 1965, pese a un enfrentamiento armado previo, con el tratado firmado entre Eduardo Frei e Illia. En octubre de ese año, Illia se opuso con firmeza al envío de tropas a la República Dominicana. La ONU dictó la resolución 2065, que obligaba al Reino Unido a negociar con nuestro país el problema de Malvinas. Illia encarriló además las relaciones con el Vaticano después de décadas, avanzando el Concordato con la Santa Sede. Recibió en el país la visita, con la firma de tratados internacionales, de los entonces presidentes de Francia, Charles de Gaulle; de Italia, Giuseppe Saragat; de Alemania, Heinrich Luebke; también del rey Balduino de Bélgica; del sha de Persia, Mohammad Reza Pahlevi, y del senador Robert Kennedy, entre otras destacadas personalidades.

En asuntos de defensa, Illia afrontó la lucha antisubversiva en el marco de la Constitución. A través de la acción de la Gendarmería combatió en la selva salteña a un grupo guerrillero encabezado por Jorge Masetti (Ejército del Pueblo), derrotándolo.

En materia económica, debemos destacar el crecimiento del Producto Bruto Industrial un 18,9% en 1964 y un 13,8 en el año siguiente. El desempleo, que en 1963 ascendía al 8,8%, se redujo en 1966 al 5,2. La deuda externa, que alcanzaba la cifra de 3300 millones de dólares en 1963, bajó a 2600 millones en 1965.

En educación, se puso en marcha el plan nacional de alfabetización, se aumentó el presupuesto educativo y se bajó el costo.

En el área laboral, en junio de 1964, entre otras leyes se promulgó la ley del salario mínimo, vital y móvil, en tanto el salario real aumento un 6,2% en 1964 y un 5,4 en 1965. Se sancionó también, en materia de salud, la ley de medicamentos conocida por el nombre del ministro Oñativia, que estableció que los medicamentos, al tener clientes cautivos, no eran productos comerciales sino bienes sociales que debían ser regulados.

Sobre el respeto al federalismo, tan vapuleado en nuestros tiempos, vale destacar que durante su gestión nunca una obra pública nacional estuvo condicionada al apoyo político del intendente o del gobernador correspondiente. Sirva como símbolo la cesión de la residencia El Mesidor, que efectúo la Nación a la provincia del Neuquén, gobernada por opositores.

Illia llevó una vida austera y sencilla, enmarcada en profundas pautas éticas, pero también en la convicción de que se podía ser sin necesidad de tener.

Es destacable también su profundo rechazo a la manipulación de la opinión publica a través de la deformación informativa del aparato comunicacional del Estado. Había observado, en un prolongado viaje por Europa, este fenómeno desplegado antes de la Segunda Guerra Mundial por el fascismo y el nazismo. En contraste con nuestra realidad actual, Arturo Illia dijo: "Nunca uso la cadena nacional para dar mensajes de política de gestión".

Mientras ejerció el cargo presidencial solía salir de la Casa de Gobierno a la Plaza de Mayo para visitar funcionarios con despacho cercano. Caminaba y conversaba con la gente.

Cuando fue echado del gobierno por la fuerza, se retiró acompañado por su gabinete, amigos y correligionarios hasta Rivadavia y Reconquista. Rechazó los autos que se le ofrecieron y se tomó un taxi. Se trasladó a Martínez, a la casa de un hermano suyo en la calle Pueyrredón, entre Sargento Cabral y Necochea. Como no tenía teléfono, se instalaba en una mercería, "lo de Doña Querina", a una cuadra de donde vivía, y allí a la tarde recibía llamadas y convenía reuniones. Si no lo iban a buscar, viajaba a la Capital en el colectivo 60, para asombro de los pasajeros. En Buenos Aires, era usual encontrarlo en distintos restaurantes. Su ingreso solía llevar tiempo, por el saludo y la charla con muchos de los comensales. Podríamos agregar muchas más anécdotas. Durante sus últimos años, cuando estaba en Córdoba, se alojaba en la habitación de la clínica Conde, en Villa Carlos Paz.

Cuando asumió, su declaración jurada consistió en un plazo fijo, un auto y su casa en Cruz del Eje, regalada por sus pacientes y amigos. Cuando dejó la presidencia sólo le quedaba esa casa.

Nunca confrontó ni agravió ni descalificó. Para él, el respeto a la Constitución y a la ley era sagrado.

Que sirva todo esto como contraste con lo que ocurre en la Argentina actual. Y ojalá luchemos por un país en el que estas conductas recuperen el valor que han tenido.



EL EJEMPLO DE ARTURO ILLIA


EDITORIAL DE LANATA: EL EJEMPLO DE ARTURO ILLIA
Jorge Lanata cerró su programa de Periodismo Para Todos con su tradicional editorial. Mirá lo que dijo el periodista sobre Arturo Illia:

Domingo 09 de Junio del 2013


"La corrupción es como el aire acondicionado, primero lo escuchás y después ya te acostumbrás", así empezó Jorge Lanata su editorial final en Periodismo Para Todos. Luego el periodista habló sobre el enriquecimiento de Cristina Kirchner y lo comparó con el de Arturo Illia.


Lanata cerró: "Fue un ejemplo de vida, el primer presidente que asumió sin frack. Bajó el analfabetismo, subió la ocupación, bajó la deuda externa. El 28 de junio del ´66 fue derrocado por el golpe de Onganía con la ayuda de la prensa de entonces".




ARTURO ILLIA, SU DERROCAMIENTO

EL DERROCAMIENTO DE ARTURO ILLIA, 28 de junio de 1966

fuente: EL HISTORIADOR.COM

 Hacia junio de 1966, el comodoro retirado Juan José Güiraldes, director de la revista Confirmado y sobrino de Ricardo Güiraldes, decía: “Si para salvar…la constitución, un nuevo gobierno debe negarla de inmediato, habrá que optar”. Era la confirmación de que el golpe estaba en marcha, tanto que finalizaba su nota advirtiendo: “…creo que sólo un milagro salva a este gobierno”.

Sólo tres años atrás, el 31 de julio de 1963, Arturo Illia había sido electo presidente de la Nación. El contexto de debilidad del sistema institucional quedaba al descubierto con la humorada popular, que se jactaba de que el país contaba con tres presidentes: Illia, electo; Guido, interino; y Frondizi (depuesto en 1962), el constitucional. Las elecciones de 1963 marcaban también la debilidad del sistema partidario: una atomización de fuerzas había dado apenas un 25% de los votos para la fórmula ganadora.

El gobierno de Illia, “custodiado” por las Fuerzas Armadas, tuvo un rumbo errático, imposibilitado –por su debilidad intrínseca (una escasa cantidad de votos y una negativa  a conformar alianzas)- de consolidar siquiera aquellas medidas que congeniaban con el anhelo popular, como la anulación de los contratos petroleros, la ley de medicamentos y cierta inicial reactivación económica.

Un contexto político y social en creciente ebullición caracterizado por el fenomenal Plan de Lucha de la CGT, la aparición de la guerrilla guevarista en Salta, el crecimiento electoral de las fuerzas peronistas en 1965 y su posible triunfo en 1967 y el enojo de militares con una política exterior que, por caso, los subordinaba a la comandancia brasilera en la intervención de Santo Domingo, contribuyó a crear un clima adverso para el gobierno y alimentaba las imágenes públicas que identificaban la gestión de Illia con la lentitud, la inoperancia y el anacronismo.

Así, cuando a partir de un primer año positivo, la situación económica comenzó a desbarrancar y se presentaron hacia 1966 los signos de una franca recesión, las críticas comenzaron a arreciar y -salvo algunos sectores radicales, otros pequeños partidos y buena parte de los medios universitarios-, una mayoría popular y la casi totalidad de las organizaciones sociales creían necesario un golpe. Un nuevo derrocamiento del maltrecho orden constitucional estaba cantado, pero aun así, Illia estaba convencido de que aquello no era factible. La voluntad intentaba sobreponerse a la cruda realidad.

El 28 de junio de 1966, el gobierno de Illia cayó –según se ha dicho- como una fruta madura. El general Julio Alsogaray, de grandes contactos con la diplomacia norteamericana, desalojó personalmente al presidente de la Casa Rosada, tras un tenso careo en los despachos. Apenas alguna manifestación en Córdoba intentó detener lo inminente. Illia no era el hombre fuerte que buscaban los sectores del poder, alguien que pudiera encarar una profunda transformación. Detrás suyo había emergido el general Juan Carlos Onganía.

Semanas después del golpe, desde la revista Extra, el periodista Mariano Grondona alegaba: “Detrás de Onganía queda la nada. (...) Onganía hace rato que probó su eficiencia. La de su autoridad. La del mando. Si organizó el Ejército (...) ¿por qué no puede encauzar el país? Puede y debe. Lo hará”. Tres años más tarde, también Onganía saldría eyectado de la Casa Rosada.

En un nuevo aniversario del derrocamiento de un presidente electo por el voto popular, recordamos la escena que tuvo lugar en el despacho de la Casa Rosada, cuando Illia enfrentó, prácticamente en soledad, el desalojo militar.

Fuente: Inédito, 21 de junio de 1967; en Marcelo Cavarozzi, Autoritarismo y democracia, Buenos Aires, Editorial Eudeba, 2004, págs. 153-155.

En la ciudad de Buenos Aires, siendo las 5.20 horas del día 28 de junio de 1966, en el despacho del Excelentísimo Señor presidente de la Nación Argentina, doctor Arturo U. Illia, se encuentran reunidos acompañando al Primer Magistrado ministros, secretarios de Estado, secretarios de la presidencia, subsecretarios, edecanes del señor presidente, legisladores, familiares y amigos.

El señor presidente de la República se encuentra firmando un documento, mientras que un colaborador aguarda a su lado para hacerse dedicar una fotografía. En ese instante irrumpe en el despacho un general de la Nación, precedido por el jefe de la Casa Militar, brigadier Rodolfo Pío Otero, una persona civil y algunas otras con uniforme militar. El mencionado general se ubica sobre el lado izquierdo del señor presidente y pretende arrebatar una fotografía que el doctor Illia se apresta a firmar…

El presidente de la República impide con gesto enérgico semejante actitud, produciéndose entonces el siguiente diálogo:

General: ¡Deje eso! ¡Permítame…!

Varias voces: ¡No interrumpa al señor presidente!

Presidente: ¡Cállese! ¡Esto es mucho más importante que lo que ustedes acaban de hacer a la República! ¡Yo no lo reconozco! ¿Quién es usted?

General: Soy el general Alsogaray.

Presidente: ¡Espérese! Estoy atendiendo a un ciudadano. ¿Cuál es su nombre, amigo?

Colaborador: Miguel Ángel López, jefe de la secretaría privada del doctor Caeiro, señor presidente.

Presidente: Este muchacho es mucho más que usted, es un ciudadano digno y noble. ¿Qué es lo que quiere?

General: Vengo a cumplir órdenes del comandante en jefe.

Presidente: El comandante en jefe de las Fuerzas Armadas soy yo; mi autoridad emana de esa Constitución, que nosotros hemos cumplido y que usted ha jurado cumplir. A lo sumo usted es un general sublevado que engaña a sus soldados y se aprovecha de la juventud que no quiere ni siente esto.

General: En representación de las Fuerzas Armadas vengo a pedirle que abandone este despacho. La escolta de granaderos lo acompañará.

Presidente: Usted no representa a las Fuerzas Armadas. Sólo representa a un grupo de insurrectos. Usted, además, es un usurpador que se vale de las fuerzas de los cañones y de los soldados de la Constitución para desatar la fuerza contra el pueblo. Usted y quienes lo acompañan actúan como salteadores nocturnos que, como los bandidos, aparecen de madrugada.

General: Señor pres… Dr. Illia…

Varias voces: ¡Señor presidente! ¡Señor presiente!

General: Con el fin de evitar actos de violencia le invito nuevamente a que haga abandono de la Casa.

Presidente: ¿De qué violencia me habla? La violencia la acaban de desatar ustedes en la República. Ustedes provocan la violencia, yo he predicado en todo el país la paz y la concordia entre los argentinos; he asegurado la libertad y ustedes no han querido hacerse eco de mi prédica. Ustedes no tienen nada que ver con el Ejército de San Martín y Belgrano, le han causado muchos males a la Patria y se los seguirán causando con estos actos. El país les recriminará siempre esta usurpación, y hasta dudo que sus propias conciencias puedan explicar lo hecho.

Persona de civil: ¡Hable por usted y no por mí!

Presidente: Y usted, ¿quién es, señor…?

Persona de civil: ¡Soy el coronel Perlinger!

Presidente: ¡Yo hablo en nombre de la Patria! ¡No estoy aquí para ocuparme de intereses personales, sino elegido por el pueblo para trabajar por él, por la grandeza del país y la defensa de la ley y de la Constitución Nacional! ¡Ustedes se escudan cómodamente en la fuerza de los cañones! ¡Usted, general, es un cobarde, que mano a mano no sería capaz de ejecutar semejante atropello!

General: Usted está llevando las cosas a un terreno que entiendo no corresponde.

Dr. Edelmiro Solari Yrigoyen: ¡Los que somos hijos y nietos de militares nos avergonzamos de su actitud!

Presidente: Con este proceder quitan ustedes a la juventud y al futuro de la República la paz, la legalidad, el bienestar…

General: Doctor Illia, le garantizamos su traslado a la residencia de Olivos. Su integridad física está asegurada.

Presidente: ¡Mi bienestar personal no me interesa! ¡Me quedo trabajando aquí, en el lugar que me indican la ley y mi deber! ¡Como comandante en Jefe le ordeno que se retire!

General: ¡Recibo órdenes de las Fuerzas Armadas!

Presidente: ¡El único jefe supremo de las Fuerzas Armadas soy yo! ¡Ustedes son insurrectos! ¡Retírense!...

Perlinger: Señor Illia, su integridad física está plenamente asegurada, pero no puedo decir lo mismo de las personas que aquí se encuentran. Usted puede quedarse, los demás serán desalojados por la fuerza…

Presidente: Yo sé que su conciencia le va a reprochar lo que está haciendo. (Dirigiéndose a la tropa policial.) A muchos de ustedes les dará vergüenza cumplir las órdenes que les imparten estos indignos, que ni siquiera son sus jefes. Algún día tendrán que contar a sus hijos estos momentos. Sentirán vergüenza. Ahora, como en la otra tiranía, cuando nos venían a buscar a nuestras casas también de madrugada, se da el mismo argumento de entonces para cometer aquellos atropellos: ¡cumplimos órdenes!

Perlinger: ¡Usaremos la fuerza!

Presidente: ¡Es lo único que tienen!

Perlinger (dando órdenes): ¡Dos oficiales a custodiar al doctor Illia! ¡Los demás, avancen y desalojen el salón!



fuente: EL HISTORIADOR.COM

ARTURO ILLIA, PRESIDENTE DE LA NACION

Un día como hoy... 4 de agosto... pero de 1900...nacía
ARTURO UMBERTO ILLIA.
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Arturo Umberto Illia
Arturo Umberto Illia 
-Presidente de la Nación Argentina
12 de octubre de 1963-28 de junio de 1966 
-Diputado de la Nación Argentina por Córdoba
20 de abril de 1948-30 de abril de 1952
-Vicegobernador de Córdoba 
17 de junio de 1940-19 de junio de 1943
Datos personales
Nacimiento: 4 de agosto de 1900
Pergamino, Provincia de Buenos Aires, Argentina
Fallecimiento: 18 de enero de 1983 (82 años) Córdoba
Partido UCR Unión Cívica Radical
UCRP Unión Cívica Radical del Pueblo
Cónyuge: Silvia Elvira Martorell (1939-1966) 
Profesión: Médico

Arturo Umberto Illia (Pergamino, Provincia de Buenos Aires, 4 de agosto de 1900 - Córdoba, Provincia de Córdoba, 18 de enero de 1983) fue un médico y político argentino miembro de la Unión Cívica Radical. Se desempeñó como Diputado, Vicegobernador y Presidente de la Nación Argentina entre el 12 de octubre de 1963 y el 28 de junio de 1966.

Durante su gobierno se anularon los contratos petroleros firmados por Frondizi con compañías extranjeras, se impulsó la explotación del petróleo y los recursos estratégicos por parte del Estado, se fomentó la industria nacional, se destinó el 23% del presupuesto nacional a la educación (la mayor cifra en la historia del país), el PBI y el Producto Externo Industrial crecieron (el último a un vertiginoso 19% en 1964), bajó la desocupación, se disminuyó la deuda externa, se llevó adelante un plan de alfabetización y se sancionaron las leyes de Salario Mínimo, Vital y Móvil y la llamada Ley de medicamentos.

Una de las principales características que destacan los adeptos a Illia es su honestidad y honradez, siendo ejemplo de esto el hecho de que Illia vivió casi toda su vida en su humilde casa de Cruz del Eje, donde se dedicaba a la medicina, y que nunca utilizó su influencia a su favor, a punto tal de tener que vender su auto estando en el ejercicio del mando y de negarse a utilizar fondos públicos para financiar sus tratamientos médicos. Luego de su gobierno, mantuvo su activa militancia política, rechazó la jubilación y se ganó la vida trabajando en la panadería de un amigo.


    "A mí me derrocaron las 20 manzanas que rodean a la casa de gobierno".

Sin embargo, su personalidad austera y tranquila le perjudicó durante su gobierno, ya que fue utilizada por los sectores de poder afectados por sus medidas para instalar la falsa imagen de un presidente lento. En una encuesta que buscaba desarrollar un ranking de honestidad, Illia es el primer político en aparecer y figura 5° en una lista de más de 100 personas.
Datos biográficos
Arturo Umberto Illia nació el 4 de agosto de 1900 a las 16.00 en Pergamino, 220 km al norte de la ciudad de Buenos Aires, en la provincia de Buenos Aires. Su padre, Martín Illia (1861-1948), era oriundo de Samolaco San Pietro, Val Chiavenna, Lombardía (Italia) y su madre, Emma Francesconi, de Gratacasolo, provincia de Brescia, Lombardía.

Cursó la escuela primaria hasta cuarto grado en la Escuela Provincial Nº 18 y quinto y sexto grados en la Escuela Normal Mixta de esa ciudad. Los estudios secundarios los realizó en Buenos Aires, en el Colegio Pío IX, Párroco San Carlos, como pupilo.
En el año 1918 comenzó sus estudios de Medicina en la Facultad de Medicina de la Universidad de Buenos Aires. Ese mismo año estalló en Córdoba el movimiento estudiantil conocido como Reforma Universitaria, que sentó los principios de la universidad gratuita, libre y cogobernada y modificó profundamente la concepción y administración de la educación superior en la Argentina y en gran parte de América Latina.

Como parte de sus estudios de Medicina, en 1923 ingresó como practicante al Hospital San Juan de Dios de la ciudad de La Plata, graduándose en el año 1927.
En 1928 tuvo una entrevista (la única en toda su vida) con el entonces Presidente de la Nación, Dr. Hipólito Yrigoyen, a quien le ofreció sus servicios como médico. Yrigoyen le propuso trabajar como médico ferroviario en distintas localidades y Arturo Illia decidió radicarse en Cruz del Eje, Córdoba. Desempeñó su actividad de médico en esa localidad desde 1929 hasta 1963, interrumpidos por los tres años (1940-1943) en que fue vicegobernador de Córdoba. Lo llamaban el Apóstol de los Pobres, por su dedicación a los enfermos sin recursos, viajando a caballo, en sulky, o a pie, para llevar medicamentos que él mismo compraba.
El 15 de febrero de 1939 contrajo matrimonio con la cordobesa Silvia Elvira Martorell (1915-1966), hija de Arturo Martorell y Mercedes Kaswalder, y con quien tuvo tres hijos: Emma Silvia Illia (en 1940), Martín Arturo Illia (también en 1940) y Leandro Hipólito Illia (en 1946).
De 1963 a 1966 ejerció la Presidencia de la Nación, y luego del golpe militar del 28 de junio de 1966, conocido como Revolución Argentina, se trasladó a Martínez, Provincia de Buenos Aires, donde residió alternando con viajes a Córdoba. Continuó una intensa actividad política en el seno de la Unión Cívica Radical, hasta su muerte, el 18 de enero de 1983.
Su actividad política
Arturo U. Illia se afilió a la Unión Cívica Radical al llegar a la mayoría de edad, en el año 1918, fuertemente influido por la activa militancia radical de su padre y de su hermano Italo. Ese mismo año comenzó sus estudios universitarios en medio de la movilización juvenil que acompañaba la Reforma Universitaria.

A partir de 1929, año en que se radicó en Cruz del Eje, inicia una intensa actividad política que alterna con su actividad profesional.

En 1935 fue electo Senador Provincial por el Departamento Cruz del Eje en las elecciones celebradas el 17 de noviembre. En el Senado Provincial participó activamente en la aprobación a la Ley de Reforma Agraria, que fuera aprobada por la Legislatura de Córdoba pero rechazada en el Congreso de la Nación. Presidió la Comisión de Presupuesto y Hacienda e impulsó la construcción de las represas de Nuevo San Roque, La Viña, Cruz del Eje y Los Alazanes.

 Illia durante un discurso.
En las elecciones del 10 de marzo de 1940 es electo Vicegobernador de Córdoba, acompañando al Gobernador Santiago del Castillo, cargo que asume el 17 de mayo de 1940, hasta que la Provincia es intervenida el 19 de junio de 1943.

El 20 de abril de 1948 asume como Diputado de la Nación, cargo que desempeña hasta el 30 de abril de 1952. Formó parte de las Comisiones de Obras Públicas e Higiene y Asistencia Medicinal.

Luego de la muerte de Amadeo Sabattini, fue reconocido como representante indiscutido del sabattinismo, o Línea Córdoba.

Su llegada a la Presidencia de la Nación 
Luego del golpe de estado del 16 de septiembre de 1955 que derrocó al Presidente Juan Domingo Perón se reinició un largo período de inestabilidad política en la Argentina. Los militares proscribieron al peronismo y sus simpatizantes recurrían una y otra vez al voto en blanco para expresar su rechazo a las elecciones convocadas sin su participación.
Por otra parte la Unión Cívica Radical se dividió en dos, según la postura que cada sector asumía frente al peronismo, rechazando (radicales intransigentes) o aceptando (radicales del pueblo) su proscripción. En 1961, el Presidente Arturo Frondizi (radical intransigente) legalizó al peronismo, que triunfó ampliamente en las elecciones a gobernador del 18 de marzo de 1962. Once días después el Presidente Frondizi fue derrocado y detenido por el golpe del 29 de marzo de 1962, que resultó en la toma del poder por parte de José María Guido, quien anuló las elecciones, volvió a proscribir al peronismo, disolvió el Congreso y convocó a nuevas elecciones limitadas y controladas por los militares. Illia había resultado electo gobernador de Córdoba en esas elecciones, pero no llegó a asumir debido al golpe.

Arturo Umberto Illia asume la presidencia de Argentina el 12 de octubre de 1963. A su lado lo acompañan los titulares de la Armada, Eladio Modesto Vázquez y del Ejército, Juan Carlos Onganía.
 
Asunción del Presidente Arturo Illia por Rafael A. Del Zoppo, 1963, tinta y lápiz
En ese momento y con el peronismo proscripto se convocaron las elecciones del 7 de julio de 1963 en las que resultó electo Arturo Umberto Illia con muy bajo respaldo electoral.
Arturo illia conformó su gabinete con: 
Juan Palmero como Ministro del Interior, 
Miguel Ángel Zavala Ortiz como Ministro de Relaciones Exteriores, Leopoldo Suárez como Ministro de Defensa, 
Eugenio Blanco como Ministro de Economía, 
Carlos Alconada Aramburu como Ministro de Educación y Justicia, Miguel Ferrando como Ministro de Obras y Servicios Públicos, Arturo Oñativia como Ministro de Salud Pública 
y Fernando Solá como Ministro de Trabajo y Seguridad. 
Durante su gobierno sólo habría de incorporar a Juan Carlos Pugliese en reemplazo de Eugenio Blanco debido a su fallecimiento.

Su gestión de gobierno

Arturo Illia asumió el 12 de octubre de 1963. Su primer acto de gobierno consistió en eliminar las restricciones que pesaban sobre el peronismo. Desde la Revolución Libertadora las manifestaciones de ese partido estaban prohibidas por el Decreto 4161/56, sin embargo cinco días luego de que Illia asumiera el gobierno se realizó un acto conmemorativo por el 17 de octubre en Plaza Miserere sin limitación alguna. De la misma manera se levantaron las restricciones electorales, habilitando la participación del peronismo en los comicios legislativos del año 1965. También se levantó la prohibición que pesaba sobre el Partido Comunista y se promulgaron penalidades a la discriminación y violencia racial.
 
Arturo U. Illia.

Arturo Illia con la banda presidencial.

La política petrolera
Arturo Frondizi había iniciado en su gobierno una política de explotación petrolera basada en la locación de obras de los yacimientos a empresas privadas reservando a la empresa estatal Yacimientos Petrolíferos Fiscales (YPF) la actividad de exploración y la compra de la producción a las empresas concesionarias. A las objeciones de carácter económico y comercial (como el traslado del riesgo empresario a YPF que debía realizar la inversión en nuevas exploraciones, o el aumento de los precios de los combustibles), la plataforma electoral de Illia denunciaba la política por ser consideradas concesiones y no locaciones. Además por considerarla contraria a los intereses nacionales se comprometió a anular los contratos de concesión.


El 15 de noviembre de 1963 Illia firmó los Decretos 744/63 y 745/63 que anulaban dichos contratos por "vicios de ilegitimidad y ser dañosos a los derechos e intereses de la Nación". Esto lejos de beneficiar al gobierno lo dejaría con mala fama internacional y sumaría nuevas fuerzas, esta vez internacionales y muy poderosas, a la coalición que lo derrocaría.



Arturo Illia recibe al Presidente de Chile de la época, 
Eduardo Frei Montalva.

Arturo Illia recibe al Presidente de Francia, Charles de Gaulle. (Foto publicada en Clarín el 4 de octubre de 1964).
Ley del salario mínimo, vital y móvil
El 15 de junio de 1964 se publica en el Boletín Oficial la Ley 16.459, del salario mínimo, vital y móvil, previa a la constitución del Consejo del Salario, integrado por representantes del Gobierno, los empresarios y los sindicatos.

Entre los objetivos del proyecto figuraban la necesidad de "evitar la explotación de los trabajadores en aquellos sectores en los cuales puede existir un exceso de mano de obra", "asegurar un ingreso mínimo adecuado" y "mejorar los salarios de los trabajadores más pobres".

Con los mismos objetivos, se promovió la Ley de Abastecimiento, destinada a controlar los precios de la canasta familiar y la fijación de montos mínimos de jubilaciones y pensiones.

La Ley de medicamentos

La Ley 16.462, también llamada Ley Oñativia en homenaje al Ministro de Salud Arturo Oñativia, fue aprobada por todos los bloques, excepto UDELPA y la Federación de Partidos del Centro, y sancionada el 28 de agosto de 1964. Establecía una política de precios y de control de medicamentos, congelando los precios a los vigentes a fines de 1963, fijando límites para los gastos de publicidad, imponiendo límites a la posibilidad de realizar pagos al exterior en concepto de regalías y de compra de insumos. La reglamentación de la Ley mediante el Decreto 3042/65 fijaba además la obligación para las empresas de presentar mediante declaración jurada un análisis de costos y a formalizar todos los contratos de regalías existentes.

Esta ley surge, a partir de un estudio realizado por una comisión creada por el Presidente Illia sobre 300.000 muestras de medicamentos. Muchos de estos medicamentos no eran fabricados con la fórmula declarada por el laboratorio y su precio excedía en un 1000% al costo de producción.


Partidarios, opositores y observadores imparciales coincidieron en que esta política tuvo un peso decisivo en el proceso político que culminara con el derrocamiento del presidente a manos de un golpe militar.
La Ley de Hacienda

La ley 15.437, pensada junto al entonces ministro de hacienda Jonatan O. Huesca, establecia que los productores de hacienda, ya sea de ganado ovino, bovino, vacuno o porcino tenían la oportunidad de solicitar un préstamo al gobierno para incentivar las inversiones en su producción, así, la ganadería comenzó a surgir de entre las cenizas.
La educación

Durante su gestión de gobierno, la educación tuvo un peso significativo en el Presupuesto Nacional. En el año 1963, su participación era del 12%, en el año 1964, del 17%, en el año 1965, del 23%.

El 5 de noviembre de 1964 se pone en marcha el Plan Nacional de Alfabetización, con el objetivo de disminuir la tasa de analfabetismo que para la época se estimaba en poco más del 10% de la población adulta. En junio de 1965 el Programa contaba con doce mil quinientos centros de alfabetización y su tarea alcanzaba a trescientos cincuenta mil alumnos de dieciocho a ochenta y cinco años de edad.

Entre 1963 y 1966 se graduaron de la UBA 40.000 alumnos, cifra más alta en toda la historia de la casa de estudios.

Política económica

En materia económica, el gobierno de Arturo Illia tuvo una política de ordenamiento del sector público, de disminución de la deuda pública y de impulso a la industrialización. Se creó la Sindicatura de Empresas del Estado, para un control más eficaz de las empresas públicas.

La evolución del Producto Bruto Interno durante ese período fue del -2,4% para el año 1963, del 10,3% para el año 1964 y del 9,1% para el año 1965. La evolución del Producto Bruto Industrial fue del -4,1% para el año 1963, del 18,9% para el año 1964 y del 13,8% para el año 1965. La deuda externa disminuyó de 3.400 millones de dólares a 2.600 millones.


El salario real horario creció entre diciembre de 1963 y diciembre de 1964 un 9,6%. La desocupación pasó de 8,8% en 1963 a 5,2% en 1966.

Gobierno débil, reacción antiperonista y peronista

El gobierno del Presidente Arturo Illia debió convivir con su propia debilidad derivada del hecho de haber sido elegido en elecciones no libres, a causa de la proscripción del peronismo, muchos de los cuales votaron entonces en blanco, obteniendo la segunda minoría. La falta de reconocimiento de legitimidad al gobierno de Illia por parte de los ciudadanos peronistas, se vio agravada por un plan de lucha del movimiento obrero, afectado por la decisión del gobierno de sancionar una legislación sindical sin consultar a los sindicatos.

En el año 1965 el gobierno convocó a elecciones legislativas eliminando todas las restricciones que pesaban sobre el peronismo en la etapa previa. El peronismo presentó sus propias listas de candidatos y triunfó ampliamente en las elecciones con 3.278.434 votos contra 2.734.970 de la Unión Cívica Radical del Pueblo. El triunfo del peronismo agitó la situación interna de las Fuerzas Armadas.


Empresas nacionales opositoras 

La Sociedad Rural y la Unión Industrial se habían unido en un asociación anti estatal llamada ACIEL (Acción Coordinada de las Institutos Empresarias Libres). Ambas atacaron persistentemente el déficit del Estado, la inclinación del gobierno por los controles de precios y de cambio, su proteccionismo a las empresas públicas como YPF y la decisión de mantener congelados los arrendamientos agrícolas impuestos bajo el gobierno de Ramírez en 1943.
La corporación de prensa nacional y extranjera colaboró en la campaña de desprestigio que se inició contra el presidente y los miembros de su gabinete acusados de lentitud e inactividad. Diarios como El Mundo y Crónica publicaban caricaturas en las que se veía a Illia representado como una tortuga. La CGT llevó a cabo el "operativo tortuga" que consistió en sembrar el centro de Bs. As. con esos animalitos que llevaban pintadas en su caparazón las palabras "Illia o gobierno".

La campaña de desprestigio contra el Presidente Illia y la democracia, se realizó de manera sistemática, utilizando ciertos periodistas y medios de prensa, como Mariano Grondona en Primera Plana (autor luego de los primeros comunicados militares golpistas), Bernardo Neustadt en la Revista Todo y finalmente, las de Mariano Montemayor. Para ello se recurrió a la imagen de "la tortuga", para caracterizar la gestión del Presidente como timorata y falta de energía. Simultáneamente se resaltaba la personalidad de los militares, especialmente del General Juan Carlos Onganía, contraponiéndolo con la imagen de los políticos, alentándolos a intervenir como "salvaguarda de la Patria".



Oposición internacional y guerra sucia
Finalmente para entonces, Estados Unidos, en el marco de la Guerra Fría, ya comenzaba a promover abiertamente el Terrorismo de Estado y la instalación de dictaduras militares permanentes en América Latina, impulsadas desde la Escuela de las Américas instalada en Panamá, dentro de la llamada Doctrina de la Seguridad Nacional. Como primer paso de ese camino, las Fuerzas Armadas habían instalado en 1964 un gobierno militar permanente en Brasil al derrocar al Presidente João Goulart (Jango).

La planificación del golpe que luego llevaría al poder al Teniente General Juan Carlos Onganía corre por cuenta del Comandante del Primer Cuerpo del Ejército, el por entonces General de División Julio Rodolfo Alsogaray, con la anuencia del por entonces Comandante en Jefe del Ejército Argentino, Teniente General Pascual Pistarini y la adhesión del titular de de la Armada Argentina, Almirante Benigno Varela y el de la Fuerza Aérea Argentina, Brigadier General Adolfo Álvarez .

La idea del golpe no solo era reclamada por sectores de la prensa conservadora y del poder económico, sino que también era apoyado por algunos partidos políticos como la Unión Cívica Radical Intransigente liderada por Oscar Alende y el Movimiento de Integración y Desarrollo liderado por el derrocado ex-presidente Arturo Frondizi, y también por algunos sectores del movimiento sindical.


La ambición militar

Los rumores de posibles golpes de estado acosaron al gobierno radical durante toda su gestión. Un factor que alimentaba esto eran las simpatías del vicepresidente Perette por los militares colorados no hacía más que complicar la situación, ya que el ascenso de J.C. Onganía a teniente general daba un resonante triunfo a los azules y desalentaba las intenciones de reincorporación de los colorados retirados.

El descontento militar se combinó con una fuerte campaña de desprestigio, impulsada por sectores económicos conservadores que criticaban duramente ciertas políticas del gobierno radical, como la Ley de Medicamentos (Ley Oñativia), la política petrolera y cierta autonomía de los Estados Unidos en la política internacional.

En síntesis los militares tuvieron la tarea de ejecución de una compleja coalición derechista conformada por un grupo de poder, que en su interior contenía núcleos de carácter político - económico, agrupándose varios actores. En lo político partidos políticos hacían oposición desmesurada; la enemistad con EE. UU. por discrepancias ideológicas y resentimientos en la política petrolera exasperaban a los castrenses. En lo económico se hallaban empresas nacionales (prensa, medicamentos, etc) y multinacionales petroleras afectadas por la anulación de los contratos millonarios.

El golpe

El 28 de junio de 1966, en una fría mañana de invierno se produjo el golpe militar en medio de la indiferencia de la ciudadanía. El General de División Julio Rodolfo Alsogaray, el Jefe de la Casa Militar Brigadier Rodolfo Pío Otero, el coronel Luis Perlinger y un grupo de oficiales se presentaron en el despacho presidencial para solicitarle a Illia el retiro de la Casa de Gobierno, asegurándole en todo momento su integridad física. Éste se negó rotundamente y luego de una fuerte discusión donde manifestó "El comandante en jefe de las Fuerzas Armadas soy yo" los militares tuvieron que abandonar el despacho. Ante la fuerte negativa los efectivos policiales ingresaron con pistolas lanzagases, mientras que las tropas rodearon por completo la Casa Rosada. Perlinger volvió a solicitar al presidente que se retire, caso contrario no podía garantizar la seguridad de las personas que lo acompañaban. Ante esta situación Illia optó por dejar el lugar. Rodeado por sus colaboradores bajó por la escalera hasta la planta baja, cruzó por la entrada y se dirigió a la calle, y como no disponía de vehículo porque lo vendió durante su presidencia abandonó el lugar en un taxi que lo llevó a la casa de su hermano en Martínez. Al día siguiente asumió Onganía, autodenominando al golpe «Revolución Argentina».

Arturo Illia abandonando la Casa de Gobierno luego de su derrocamiento. (Foto publicada por la Revista Gente).

Una muchedumbre acompaña a Illia en su destitución.


Su actividad posterior a la presidencia
Sus adeptos consideran a Illia un político ejemplar, por su honestidad y personalidad incorruptible. Tuvo una sola casa, sencilla y humilde, que fue el único bien inmueble con que se retiró como Presidente de la Nación, le fue donada por suscripción pública, con ayuda y por voluntad de los vecinos de Cruz del Eje, además de ser el único presidente de Argentina que no aceptó la jubilación.

Casa en Cruz del Eje, Cba, donde ejerció como médico por 30 años, hoy museo.



Sus restos descansan en el Panteón a los caídos en la Revolución de 1890 (conocido popularmente como Panteón Radical), del Cementerio de la Recoleta. En ese mausoleo, además de Illia, descansan Leandro N. Alem, Hipólito Yrigoyen y Elpidio González, entre otros dirigentes de la Unión Cívica Radical.

Distinciones
En octubre de 1964 recibió la Legión de Honor de Francia.
En mayo de 1965 recibió el Gran Collar de la Orden de Pahlevi de Irán.
En enero de 1982 fue galardonado con el Premio Internacional Mahatma Gandhi por los servicios prestados para la humanización del poder.


Arturo Illia en el teatro

El actor argentino Luis Brandoni encarnó el papel de Arturo Illia en la obra de teatro Don Arturo Illia (2011). La obra narra tanto su presidencia, como su actividad de médico con posterioridad al ejercicio de la más alta magistratura. 
El actor declaró que: "Me invitaron a que hiciera esta obra en el 2009. Decliné la invitación, porque en mi profesión yo siempre tuve la premisa de no contrabandear política". Cuando le preguntaron por qué cambio de idea, contestó: "Fui pensando que Illia está más allá, es un personaje histórico".


Bibliografía 
-Arturo Illia, su vida, principios y doctrina, por Ricardo Illia, Ediciones Corregidor.
-La caída de Illia, por Mario Antonio Verone, Editorial Coincidencia.
-Historia del radicalismo, por Mario Monteverde, GAM Ediciones.
-La presidencia de Illia, por Pedro Sánchez, CEAL.
-Poder militar y sociedad política en Argentina (Tomo II, 1943-1973), por Alan Rouquié, EMECE.
-¿Qué es el radicalismo?, por Raúl R. Alfonsín, Editorial Sudamericana.
-Arturo Illia. Un sueño breve. El rol del peronismo y de los Estados Unidos en el golpe militar de 1966, por César Tcach. 
-Lanata, Jorge (2003). Argentinos 2. Ediciones B. 950-15-2259-8. 
-"El viejo maestro", biografía de Juan Carlos Pugliese, por Eduardo Zanini