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Un día como hoy... 22 de septiembre.... pero de 1922...nacía OSVALDO RUGGIERO. ..................................... Entrevista de EDUARDO RAFAEL, publicada en TODOTANGO. Extractado de la revista "La Maga" del 25/11/1992
OSVALDO RUGGIERO BANDONEONISTA, ARREGLADOR, COMPOSITOR 22 de Septiembre de 1922 - 31 de mayo de 1994.
En este blog, EL BOLICHO, hemos publicado esta entrevista con datos biográficos de OSVALDO RUGGIERO, el día 22 de septiembre de 2012.
22 de septiembre de 1922 - 31 de mayo de 1994 BANDONEONISTA, COMPOSITOR, ARREGLADOR Nota: En este blog, hemos publicado sobre este músico, el día 22 de septiembre de 2013, por ser su fecha de natalicio. Y el día 22 de febrero de 2013 hay cosas del Sexteto Tango.
Es sin duda, una
de las expresiones orquestales más representativa del tango a partir de los
años setenta, organizada como los sextetos tradicionales pero con una
concepción vanguardista y a la vez respetuosa de la esencia del género.
Para el
investigador Luis Adolfo Sierra, además del talento y prestigio de sus
componentes, el Sexteto era algo más, «mucho más que la conjunción de los
valiosos aportes individuales... Constituye una nota novedosa, original y de
asegurada proyección... que corrobora la perfecta posibilidad de la
continuación de la estructura esencial de un estilo consagrado (el de
Pugliese), sin incurrir en la réplica común o en la vulgar imitación del
mismo».
El Sexteto no fue
una búsqueda a nuevas formas de interpretación, ni a falsos efectismos, sus
integrantes sabían perfectamente lo que querían y pese al origen común de todos
éllos -la orquesta de Osvaldo Pugliese- lograron un sonido propio, que fue
punto de partida de otras muchas formaciones que lo siguieron y en algunos
casos, lo imitaron.
Aunque suene
paradójico, la idea de formar un sexteto al modo decariano, fue del propio
Pugliese, a su regreso del Japón en el año 1965. Le parecía que había que
reducir la formación como una manera de enfrentar la crisis que el tango
padecía en esos años. Pero no lo hizo y la orquesta siguió trabajando.
A raíz de una
efermedad del maestro, la orquesta interrumpe sus actuaciones y se disuelve
momentáneamente. Entonces, seis de sus integrantes deciden hacer realidad la
anterior idea de don Osvaldo y crean, en octubre de 1968, el Sexteto Tango.
Se trataba de una
verdadera selección de excelentes músicos: los bandoneonistas Osvaldo Ruggiero
y Victor Lavallén, los violines de Emilio Balcarce y Oscar Herrero, en el piano
Julián Plaza, en el contrabajo Alcides Rossi y la voz de Jorge Maciel.
Al poco tiempo
Pugliese se reintegra a la actividad y los muchachos actúan en las dos
formaciones, para después separarse definitivamente en los mejores términos.
Debutan en el
mítico escenario de "Caño 14", compartiendo cartel con la orquesta de
Aníbal Troilo, el Quinteto Real, Roberto Goyeneche, Rubén Juárez, entre otros.
Luego vendría su primer disco larga duración para el sello RCA-Victor, titulado
"Presentación del Sexteto Tango" con obras clásicas como "Quejas
de bandoneón", "Amurado" y otras propias, "La bordona"
(Emilio Balcarce), "Danzarín" (Julián Plaza) y cuatro cantadas por
Jorge Maciel.
Su debut
televisivo fue en el popular programa "Sábados Circulares", que
conducía Nicolás Mancera en el canal 13. Luego vendría su primer gira a
Montevideo donde actuaron en el Hotel Victoria Plaza y en el prestigioso Teatro
Solís.
En 1970 inician
una prolongada gira por América, visitando Chile, Brasil, Perú, Colombia,
Venezuela, Santo Domingo y que termina en Estados Unidos, en la ciudad de Los
Angeles.
Cuatro años
después son convocados a un importante espectáculo de tango en el Teatro Colón
junto a las orquestas de Aníbal Troilo, Horacio Salgán y Florindo Sassone (este
último en reemplazo de Osvaldo Pugliese que estaba convaleciente de una
operación). También actuaron los cantores Edmundo Rivero y Roberto Goyeneche.
De aquí en más,
resulta imposible relatar la extensa actividad que tuvo el Sexteto, era el
conjunto más solicitado y sus discos se sucedían sin solución de continuidad.
Sus nuevas giras por América y Estados Unidos tuvieron un éxito impresionante.
También recorrieron Europa en 1987, actuando con gran suceso en Berlin y
después en París, en el famoso local "Les trottoirs de Buenos Aires",
donde actuaron durante dos meses como único número.
Después a Japón,
donde ya los conocían por su paso con Pugliese y repitieron con tanto suceso,
que volvieron en dos oportunidades más.
El Sexteto Tango
grabó once long plays, todos para el sello RCA-Victor y uno en Japón para CBS
Columbia.
Entre sus
registros más interesantes quiero destacar "Trasnoche", un bellísimo
tango instrumental de Julián Plaza que tiene una melodía nostálgica y
melancólica y un arreglo espectacular de su autor.
Además de Jorge
Maciel el Sexteto contó con las voces de Raúl Funes y Jorge Mariano. En 1983
hicieron un disco completo con 12 temas cantados por Roberto Goyeneche, en los
que se destacan el bonito vals "Esquinas porteñas" de Sebastián Piana
y Homero Manzi y el tango "Estrella" de Marcelino "Cholo"
Hernández y Roberto Cassinelli.
El Sexteto Tango
tenía cuatro arregladores: Osvaldo Ruggiero, Julián Plaza, Victor Lavallén y
Emilio Balcarce, todos además, grandes compositores.
Cada vez que los
vuelvo a escuchar, me confirman que el tango para evolucionar no necesita
apartarse de sus raíces y desnaturalizar su ritmo y menos, someter su melodía a
arreglos que en muchos casos la hacen irreconocible. El Sexteto Tango
constituye un ejemplo de tango legítimo y moderno cuyo recuerdo, a modo de
homenaje, quise resaltar en esta breve semblanza.
Un día como hoy... 22 de septiembre.... pero de 1922 nacía el bandoneonista OSVALDO RUGGIERO. ................................................................... Entrevista de EDUARDO RAFAEL, publicada en TODOTANGO.
Extractado de la revista "La Maga" del 25/11/1992.
OSVALDO RUGGIERO BANDONEONISTA, ARREGLADOR, COMPOSITOR 22 de Septiembre de 1922 - 31 de mayo de 1994.
OSVALDO RUGGIERO
Mi viejo se llamaba Sabatino. ¡Bien tano! Era del sur de
Italia, de la provincia de Caserta, muy cerca de Nápoles. Llegó al país
junto a ese aluvión de inmigrantes de fines de siglo XIX y se fue a
vivir a Villa Pueyrredón. Era fabricante de mosaicos y le encantaba la
música, las romanzas, las canzonettas. Y me fue contagiando su berretín
desde muy chico. Aunque yo no quería saber nada, a mí me gustaba jugar
a la pelota.
«Mi
primer bandoneón me lo regaló él, era su instrumento preferido y me
compró uno. ¡Cómo sería su locura, que hasta se puso a estudiar solfeo
para tomarme las lecciones!
«El viejo fue mi único maestro, nadie más. ¡Yo sí que fui autodidacta! ¡Ni radio teníamos en casa!
«No tuve influencias de ningún otro bandoneonista. A veces me preguntan si mis raíces están en Pedro Maffia o en Laurenz,
que eran los dos más famosos de aquella época.
Y creo que a Maffia no
lo escuché nunca y a Pedro Laurenz, ya de muy grande, cuando él tocaba
en el Quinteto Real.
Lo mío fue agarrar el “fueye”, darle y darle y
meta estudiar, pero solito.
Además hay que tener en cuenta que yo
llegué a la orquesta de Pugliese a los diecisiete años. Ahí sí, Osvaldo me formó y me marcó para siempre.
«Yo había hecho algunas changuitas en
conjuntos que se armaban y desarmaban. Con uno de ellos tocamos en
Radio Sarmiento, que ni siquiera me acuerdo donde quedaba. Uno de los
músicos, se llamaba Álvarez, fue quien me recomendó al enterarse que Pugliese
estaba formando orquesta propia.
Primero trabajamos en “El Germinal”,
pero la formación definitiva debutó en el café “El Nacional”, en agosto
de 1939.
«La de Pugliese siempre fue una orquesta de
avanzada y, dentro de ella, uno iba formando su personalidad. Tenía que
hacerlo porque Osvaldo era muy exigente. Me decía: “Tenés que
estudiar, ¡estudiá!”. Y yo lo tomé muy en serio porque quería
sobresalir. Osvaldo insistía: “Tenés que llegar a interesar como
interesa Troilo”. Me hablaba de Troilo porque era la gran figura del bandoneón. ¡Miren en el brete que me metió el hombre!
«Troilo fue el gran bandoneón. Y que no se
enoje nadie. Yo sé que hubo y hay excelentes bandoneonistas. Pero a
Troilo lo sentí de otra manera. Fui hincha suyo. Era muy comunicativo,
muy sentimental, muy porteño y todo eso lo expresaba en el fraseo de su
bandoneón.
Tengo una reliquia: una foto que me saqué con él y me dedicó
con una frase que no podré olvidar: “Al bandoneón que le queda a
Buenos Aires”, escribió.
Ruggiero en la Orquesta de Pugliese
«Mi formación como tanguero empieza con Osvaldo. Había que ser muy temperamental porque la orquesta exigía garra, fuerza.
«Mis tangos nacieron y murieron en la
orquesta de Pugliese, por ejemplo “Catuzo”, “N. N.”, “A mis
compañeros”, “Yunta de oro”.
Eso pasó porque cada orquesta tenía su
repertorio propio. Se sentía una especie de pudor si se tocaba el tango
de otro.
Además, toqué veintiocho años con el maestro.
«Nunca tuve deseos de independizarme. No
tengo virtudes para dirigir. Prefiero estar en el borbollón, todo lo
que tengo para dar lo doy ahí.
Me gusta compartir. No sé, nunca me
pareció importante ser director.
«Pugliese siempre le dio una importancia
especial a los bandoneones dentro de la formación de la orquesta,
porque va ligado a la faz rítmica. El bandoneón, junto al bajo y al
piano, marcan la percusión dentro del conjunto.
«Osvaldo fue el mejor continuador de Julio De Caro,
pero se desprendió de él a partir de “La yumba” y “Negracha”. Con esos
tangos nace el auténtico Pugliese, manteniendo la fidelidad a la
preponderancia rítmica que viene desde los comienzos del tango. Carlos Di Sarli viene de Fresedo. Astor de Pugliese. Piazzolla empezó a ser Piazzolla a partir de “Negracha”. Al único que nunca le conocí raíces fue a D’Arienzo. Cuando impuso su orquesta, allá por 1935, no tenía nada que ver ni con De Caro, ni con Canaro, ni con Firpo ¡Con nadie!
«A mi siempre me gustó. La orquesta era muy rica en ritmo y temperamento. Tenía una personalidad bárbara. Negarlo a D’Arienzo me parece una barbaridad.
«El Sexteto Tango tiene reminiscencias de todo aquello. Somos leales a todo eso que viene de Pugliese, de Troilo, de Di Sarli, de D’Arienzo.
Es decir, tratamos de mantener la preponderancia de lo rítmico. La
diferencia está en que ellos tocaban para que la gente baile y ahora no
baila nadie. Ahora hay que ejecutar para ser escuchado.
«Cuando me preguntan sobre el bandoneón
repito que es el instrumento que le dio su verdadera personalidad al
tango. En los comienzos, cuando se tocaba con guitarra, flauta y
violín, era otra cosa, la sonoridad, la agresividad, el color, a mí me
enloquecen.
Ruggiero con Julián Plaza
«Sobre mi estilo no me parece que haya
seguidores. Hoy se buscan nuevas formas y me parece lógico que sea así.
Además el tango ya no se toca más como antes.
«Si tuviera que elegir un tango mío, optaría
por “Rezongo tanguero”, porque lo escribí pensando en mi viejo y a él
se lo dediqué.
«Cuando me preguntan: ¿qué quedó de aquellos
tiempos de esplendor de las décadas del 40 y el 50? Respondo sin
titubear: a mí me quedó todo, hasta la juventud».
Extractado de la revista "La Maga" del 25/11/1992.