Un lugar de reunión, para cantar, payar, decir poesías y mostrar nuestras tradiciones, nuestros artistas tanto de FOLKLORE como de TANGO. Un bolichopulpería para mostrar las tradiciones argentinas, nuestras costumbres, leyendas, nuestros pájaros, nuestros árboles, flores, y paisajes. ...y de otros pagos también... por qué no?? conocer otras culturas... Un lugar para compartir... tomar mate, o un vino en amistad.
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viernes, 22 de enero de 2021
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viernes, 27 de enero de 2017
jueves, 28 de abril de 2016
RAMON AYALA, EL HOMBRE QUE NO TIENE FINAL
Ramón Araya: El hombre que no tiene final
publicado en REVISTA MATICES.COM.AR
en Cultura, Sociedad 9 abril, 2016
Texto y fotos: Pablo Donadio
Ramón Ayala es uno de los emblemas
vivos de la región a la que le canta, le escribe y le pinta. Y, de la que
asegura, jamás se ha ido. En todo caso lo ha hecho “con la tierra puesta
encima”, entre verdes de selva y cosecheros, mujeres sensuales y caminos
dominados por el rojo. Su charla con el Che Guevara y la fe en el hombre, acaso
el tema de sus más de 300 canciones, 9 libros y decenas de cuadros.
Su ancho bigote
me interpela. Lo miro fijo, tratando de develar qué secretos, qué paisajes que
atesora ese nutrido ramillete. “Seeelva, noooche, luuuna, pena en el yerbal. El
silencio vibra en la soooledad. Y el latir del monte quiebra la quietud, con el
canto triste del pobre mensúuu… ¡ooohhh, ooohhh! ”, larga de pronto.
“Impresionante… Ahora estoy mejor que nunca mi amigo… ¿o no tesoro?”, dice
Ramón Ayala, y le pregunta a Teresa, su mujer. “Sí mi vida, cantas hermoso”, le
contesta la paraguaya, bella, sonriente, que prepara mate al otro lado del
pasillo. “¡Qué locura, qué locura!”, repite, y va a la carga nuevamente: “El
viejo río que vaaa, cruzando el amaneceeer, como un gran camalotaaal lleva la
balsa en su loco vaiveeén”.
Mientras canta, con una mano señala el
horizonte, supongo yo hacia el lado donde su Misiones amada late en rojos,
verdes y marrones. Con la otra, como un gran director, señala que le entre a la
chipa caliente que humea sobre la mesa. A los 78 años no tiene tiempo que
perder, y por eso está tomando clases de canto, y se siente pleno, exultante.
“¿Sabe mi amigo periodista cuál es el mejor momento de mi vida?”, me pregunta,
y se contesta solo: “Este. Me están pasando cosas asombrosas. Cosas que he
soñado toda la vida y ahora florecieron, están vivas, están aquí. Vos dirás que
estoy loco, pero no…”. Se levanta y se desaparece en el pasillo. Estoy por
liquidar la chipa cuando sale con un libro en la mano. “Este mi amigo -Casa
Asombrada, relato de uno de los hogares de niño donde vivió con su familia- lo
ha publicado la Universidad Nacional de Misiones. Toda una señal de ese único
dios en el que creo, que me dice que no debo dormirme en los laureles, que hay
estar en permanente transito, abierto a los caminos de la vida”.
_ Hablando de caminos… ¿Es cierto que
estuvo en Kurdistán, en una isla de pescadores de perlas, o ese es otro un mito
litoraleño?
_ Estuve, sí señor. En la mismísima
Bahrain, justo en frente a Qatar, cuando visité Libano y otros países de la
región. Y en la isla fui a la iglesia de los adoradores del diablo… ¿Qué tal,
eh?
_ Casi un cuento de las “Mil y una
noches”.
_ Usted lo ha dicho. Lo interesante es
que ningún tipo de este país estuvo allá jamás. Y yo tengo cinco horas de video
filmadas ahí con esos tipos. ¿Qué me decís, eh?
_ Primero, que está un poco chiflado.
Y después, que debe ser buen conversador.
_ Chiflado y con una golondrina en el
alma mi amigo. Hay veces donde tenés la oportunidad única de asomar el hocico a
la maravilla, al misterio de esos viajes sin fronteras por tierras lejanas. Son
oportunidades que la vida te prodiga y si no las aprovechas es porque sos un
reverendo boludo. Y si la vida es la oportunidad, no hay que parar de moverse
mi amigo periodista.
_ Hay luz, verde y mucha tranquilidad
en esta casa. Casi un paraíso en la enorme y caótica Buenos Aires. Así y todo,
¿no extraña su selva?
_ Este es mi refugio, un lugar de
pensamiento, de paz y creación. Y no extraño mi tierra porque nunca me he ido.
En todo caso me fui con la tierra encima. Hay muchos misioneros que estando
allí no ven su monte, su río, aunque anden con un acordeón encima y lloren por
ahí las nostalgias de la tierra. Si llevás tu pago en el alma, la distancia te
permite ver desde lo alto como las aves. ¿O no hay que alejarse del árbol para
poder ver el bosque?
_ ¿Esa perspectiva le ha servido para
la creación?
_ Me ha indicado qué cantar y qué
callar. Un ejemplo es El Mensú. ¿Vos sabes cuántos misioneros deben haber visto
ese cosechero emblema de la yerba mate? Pero nunca le escribieron. Nunca los
asombró. Y el asombro es el niño que uno lleva adentro. El que no tiene asombro
ha matado su niño.
_ ¿Es cierto que ese himno litoraleño
lo cantaba El Che Guevara?
_ Eso me dijo. Estuve conversando con
él en 1962 en Cuba, cuando me invitaron desde el Instituto de Amistad con los
Pueblos, que organizaba un encuentro sobre la canción de protesta. Ahí me
enteré que en la Sierra Maestra cantaban El Mensú. “Estuve cantando tu canción
con los compañeros en los fogones, Ramón Ayala”, me dijo Ernesto. Yo lo tomé
como un halago y nada más. Por vergüenza, y porque a decir verdad era un
pendejo de 25 años que no sabía aún de la magnitud de ese hombre y sus ideales.
Pero lo atesoro como un regalo de la vida.
De la selva a la Patagonia
Entre sus muchas
inquietudes, Ayala está tomando clases vocales, y asegura que nunca en su vida
cantó como ahora. En paralelo, pinta, escribe y prepara un trabajo sobre la
integralidad sureña. “La Patagonia profunda es un descubrimiento por venir. Un
terreno poco trabajado que no posee canción al mar Atlántico, al río de la
Plata o al albatros. No hay un tema hecho al pastor de ovejas por ejemplo, esa
mezcla de indio y criollo, de intelectual y de viento. ¿Cómo, mi amigo, explica
usted que no haya una canción para ese tipo extraordinario?”, se pregunta. Si a
cada paisaje su flora, su fauna y su ritmo, don Ramón lo explica a la
perfección. “Fijate que la música de Corrientes, Misiones y parte de Brasil y
Paraguay es húmeda y saltona como el propio río. Te arremete exaltada: ´En un
pueblo de Asunción gente viene vaaa. Ya está llegando el tambor, la galopa va a
empezaaar…´”, entona a los gritos, con los brazos abiertos. Hace una pausa,
baja la cabeza y agrega: “La milonga en cambio es contemplativa, es filosofía
pura: ´Porque no engraso los ejes, me llaman abandonado… Si a mí me gusta que
suenen, pa qué lo quiero engrasao…´. Ahí lo tenés a Yupanqui, espejo de todo
aquello, un hombre que cargaba con una sabiduría de tres vidas y un carácter
que mamita querida… porque tiene su costo construirse en poeta, poder decir:
´Con permiso voy a entrar, auque no soy convidao. Pero en mi pago un asado no
es de nadie, y es de todos´”.
_ Cada vez que llega a un festival la
gente explota. Pero le he escuchado decir muchas veces que le importa el afecto
más que el reconocimiento. ¿Se siente un tipo querido?
_ Hasta el día que me dijeron que me
parecía a Charles Bronson, si… (risas). Y digo eso porque me gusta comunicarme
con la gente, reírme con ellos. Reírse es maravilloso amigo. Hace bien al
cuerpo y al espíritu. Permite pensar mejor. Tener una mirada más larga, y no
corta. El hombre de mirada corta va por la superficie, por la piel de las
cosas, el éxito, pero no se entera de nada importante. El de la mirada larga va
al caracú, se nutre de la visión poética, científica, tiene el sentido abierto
y la cabeza para pensar, no para hacer contrapeso con el cuerpo. Ese hombre es
la evidencia, la constatación, y no por eso deja de ser el mayor misterio. Creo
fervientemente en el hombre y sus posibilidades, incluso más que en Dios. Y así
como no sabemos de nuestro comienzo ni de dónde venimos (porque no lo sabemos),
tampoco sabemos de nuestro potencial ni de nuestro final. Por las dudas, igual,
a gastar todas las fichas aquí antes que ponerse a dormir, eh…
Quién es…
Ramón Gumercindo Cidade (Ramón Ayala)
nació hace 78 años en Garupá, un pueblito a orillas del Paraná, a 15 kilómetros
de Posadas. Desde entonces lleva más de 300 canciones populares, nueve libros,
una película en su nombre y varias exposiciones de pintura. Ha sido galardonado
además con decenas de menciones, premios y reconocimientos. Pero si hay algo
que lo enorgullece es la creación del Gualambao, un ritmo que no es 6×8
(joropo, chamamé, malambo, chacarera, gato, cueca) ni 2×4 (tango, rasguito
doble, takirari, música afro y del Brasil) sino que posee 12 octavas y una
acentuación única, trascendiendo así las fronteras latinoaméricanas a puro
baile.
Cubismo realista
La casa de Ayala está plagada de
pinturas, que expone desde antes de grabar su primer disco. Es una suerte de
cubismo menos geométrico, más “realista”, como le gusta decirle a él. “Tomo el
pincel y algo mueve todos los resortes interiores y me lanza como un loco sobre
la tela. Entro en un clima que nadie puede sacarme de ahí sin que al menos lo
reputee”, dice. Tal es la fama de sus pinturas que varios personajes de la
cultura, los medios de comunicación y hasta un reconocido guitarrista
australiano, compraron sus obras.
“El hombre de mirada corta va por la
superficie, por la piel de las cosas,
el éxito, pero no se entera de nada
importante. El de la mirada larga va
al caracú, se nutre de la visión
poética, científica, tiene el sentido abierto
y la cabeza para pensar”
fuente:
REVISTA MATICES.COM.AR
Nota y fotos de: PABLO DONADIO
…………………………………………..
RAMON AYALA, ENCUENTRO EN EL ESTUDIO
se va la segunda..!!!!!
Volvamos a ver este video, de ENCUENTRO EN EL ESTUDIO
el programa de LALO MIR
en la Televisión Pública
con don RAMON AYALA
acompañado por los Núñez
una maravilla...!!!!
RAMON AYALA, LA MAYORIA DE EDAD DE UN AUTOR INMENSO
TELAM.COM.AR
12/04/2016 shows
Ramón Ayala, la mayoría de edad de un
autor inmenso
Nota de ROMINA GROSSO
RAMON AYALA:
LA MAYORIA DE EDAD DE UN AUTOR INMENSO.
El cantautor misionero, hombre
fundamental de la música popular argentina, disfruta de un gran momento en su
carrera con más de 80 años y se presentará este viernes en el ND Teatro junto a
los hermanos Núñez.
"La gente no había visto al
hombre que estaba detrás de un nombre, y a todo artista le gusta llegar a su
público, a mí mismo me sorprende el reconocimiento que tengo en estos momentos
porque pensaba que eso estaba destinado para después de la vida", expresó
Ramón Ayala en una entrevista realizada en su casa del barrio de San Cristóbal.
El autor de temas como "El
cosechero" y "El mensú", que integran el cancionero popular
argentino, habló con alegría del cariño que recibe de la gente, especialmente
desde hace tres años, a partir del estreno de la película "Ramón
Ayala", que realizó sobre su vida Marcos López.
"Estoy recibiendo ahora cosas que
me sorprenden y que me están haciendo creer de que mi actitud fue buena, crecí
suficiente como para ser merecedor de este reconocimiento -indicó-. No puedo
pedir más, estoy rebosante, hice todo lo que necesariamente había que hacer,
cuando uno tiene conciencia por el camino que va nada es regalado, hay que
conquistar ese camino para pisar bien".
Dueño de un encanto y una vitalidad
envidiables, Ayala -cuyas canciones fueron interpretadas por grandes como
artistas como Mercedes Sosa, Joan Manuel Serrat, Horacio Guarany, Liliana
Herrero, entre otros- regresa al ND Teatro, secundado por de Juan Núñez en
bandoneón, Marcos Núñez en guitarra," dos músicos excepcionales".
"Volver al ND Teatro es una
incógnita. La primera vez que fui no creía que podía congregar a 700 personas
yo solito, no porque no tuviera confianza en mí sino porque mi nombre no había
trascendido tanto sino que mi trayectoria tenía más que ver con la poesía, con
las canciones realizadas".
La belleza de sus melodías
"grandiosas" -como el mismo describe-, su mirada contemplativa de la
naturaleza, y en particular de la vida de la selva y el río, y la profundidad
de su poesía, son algunos de los rasgos de una obra enorme que también abarca
la pintura.
Para Ayala, el arte plástico y la
música van de la mano. "Yo creo que la pintura es el color que el hombre
le da a la música, a la vida, además es el color que está en la
naturaleza", señaló el artista que está por recibir el premio Salvador
Dalí.
Alejado de cualquier gesto solemne,
durante la charla Ramón no dudó en cantar para demostrar el salto que dio en la
interpretación a partir de que está estudiando canto, tampoco dudó en bailar
para explicar cómo es la rítmica de gualambao, el género que él mismo creó
"por una necesidad de sintetizar los ritmos regionales en una sola
especie".
"Es un ritmo guaraní generado en
la región oriental de Misiones, frontera con Brasil y Paraguay, al que di la
misión de vestir la selva, el Iguazú y los duendes de la tierra con un traje
excepcional, de amplio espectro -explicó-.
"Es un ritmo producto de un
estado de conciencia, Paraguay tiene el chotis, Corrientes tiene el chamamé, y
yo pensaba '¿cuándo va a tener su música Misiones'? Ya no hay presencia de los
ritmos del Litoral sino está el gualambao", agregó.
En relación con su presente artístico
y su manera de seguir creando, contó que se levanta a la madrugada: "pego
un salto, agarro un cuaderno y me pongo a escribir música como un desesperado,
a mí me agarran ataques, soy un tipo atacado", definió.
En el plano de la música y
particularmente de sus melodías, Ramón comentó que tienden a ser
"sinfónicas", producto de una formación interior, de un gusto
interior que uno va atesorando y va creciendo dentro de uno, sin imitar a nadie
pero teniendo patrones de grandes melodistas".
"Yo he abrevado mucho en la
música clásica, no me quedo en el sonsonete, en el ámbito folclórico hay
repeticiones que en lugar de engrandecer el género lo empequeñecen, es cuestión
de los virus interiores", definió.
En cuánto a dónde cree que reside el
secreto de sus canciones, dijo que está vinculado a que "cuando uno
adquiere una mayoría de edad mental, un criterio sobre la vida y sobre las
cosas, te das cuenta que estás viviendo un tiempo único y maravilloso que no es
repetirá jamás".
A fin de año se editó su libro
"Las trincheras ardientes del Paraguay (Canto popular sobre la Guerra
Grande)", acerca de la Guerra del Paraguay y escrito en más de mil décimas
y versos libres, que editaron Cultura Argentina y el Museo Nacional de Bellas
Artes, con ilustraciones propias.
"Yo soy un tipo muy inquieto, me
interesan todas las vicisitudes del hombre, sus oficios, sus amores. Y estoy
conversando ahora por ser un producto de la Triple Alianza, la guerra más
grande de Latinomérica. Fui al Paraguay, me interesó y empecé a indagar".
TELAM.COM.AR
12/04/2016 shows
Ramón Ayala, la mayoría de edad de un
autor inmenso
Nota de ROMINA GROSSO
jueves, 10 de marzo de 2016
* RAMON AYALA
RAMON AYALA.
.........................
10 de marzo de 1927 - Nace en Posadas (Misiones), Ramón Ayala (Ramón Gumercindo Cidade), cantor, compositor, poeta, pintor, narrador.
Es el creador del ritmo gualambao. Autor de “El mensú” (con José V. Cidade), “Mi pequeño amor”, “Pan del agua”, “El cachapecero”, “Canto al río Uruguay”, “El cosechero” y “Posadeña linda”, entre casi 120 temas registrados. Un arroyo del río Iguazú lleva su nombre.
Ramón Ayala cumple hoy 89 años
Feliz cumpleaños!!!!!
muy capo...!!!!
.......................................
Hemos publicado para difusión, muchas de sus obras pictóricas
acá va de nuevo: ORACION A LOS PAJAROS
la obra que más me gusta a mí...
Oración a los pájaros
Obra de Ramón Gumercindo Cidade
para difusión.
...............................................
.........................
10 de marzo de 1927 - Nace en Posadas (Misiones), Ramón Ayala (Ramón Gumercindo Cidade), cantor, compositor, poeta, pintor, narrador.
Es el creador del ritmo gualambao. Autor de “El mensú” (con José V. Cidade), “Mi pequeño amor”, “Pan del agua”, “El cachapecero”, “Canto al río Uruguay”, “El cosechero” y “Posadeña linda”, entre casi 120 temas registrados. Un arroyo del río Iguazú lleva su nombre.
Ramón Ayala cumple hoy 89 años
Feliz cumpleaños!!!!!
muy capo...!!!!
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Hemos publicado para difusión, muchas de sus obras pictóricas
acá va de nuevo: ORACION A LOS PAJAROS
la obra que más me gusta a mí...
Oración a los pájaros
Obra de Ramón Gumercindo Cidade
para difusión.
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RAMON AYALA, ECOS DE MI TIERRA
ECOS DE MI TIERRA en enero de 2015
con Soledad Pastorutti
.............falta un video... acá...
con Soledad Pastorutti
.............falta un video... acá...
RAMON AYALA, COSECHERO ALBUM
Publicado el 9 ago. 2015
1- El Cosechero 0:00
2- El Mensú 4:05
3- Mi pequeño amor 8:57
4- Pan de agua 11: 51
5- Canto del Río Uruguay 15:40
6- Posadeña linda 19:00
7- Alma de lapacho 23:08
8- Retrato de un pesacdor 26:40
9- Canción del Yguazú 30:24
10- El señor de los campos 33:37
11- Pilincho Piernera 36:45
12- Amanecer en Misiones 40:45
Voz: Ramón Ayala
Bandoneón: Juan Nuñez
Guitarra: Marcos Nuñez
Percusión: Facuando Guevara
Contrabajo: Juan Pablo Navarro
Grabado en Estudio del arco entre
octubre 2012 y julio 2013.
Técnico de grabación: Osqui Amante
Edición y mezcla: Osqui Amante y
Javier Tenenbaum
Video de Los Años Luz discos
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