Un lugar de reunión, para cantar, payar, decir poesías y mostrar nuestras tradiciones,
nuestros artistas tanto de FOLKLORE como de TANGO.
Un bolichopulpería para mostrar las tradiciones argentinas, nuestras costumbres, leyendas, nuestros pájaros, nuestros árboles, flores, y paisajes.
...y de otros pagos también... por qué no?? conocer otras culturas...
Un lugar para compartir... tomar mate, o un vino en amistad.
Cualquier cosa resultaste para que un hombre derecho tu maldad tomara a pecho entregándose al "splin". Con tu acción me comprobaste lo que de ti suponía que tu amor me sonreía para lograr otro fin.
Loca mía,
alma cruel y atravesada por tu artera puñalada toda mi dicha perdí. Quién diría que tu pensamiento terco te volviera flor de cerco y no encanto para mí.
Tus divinos ojos verdes
mezcla de mar y de cielo han dejado un desconsuelo que amargo mi corazón. Quiera Dios que no te acuerdes de volver ya que te fuiste porque el daño que me hiciste no merece mi perdón.
Un día como hoy...9 de enero.. pero de 1914... nacía ALFREDO ATTADÍA. .....................................
Semblanza de ABEL PALERMO
publicada en la pagina webb TODOTANGO.
BANDONEONISTA, ARREGLADOR, DIRECTOR, COMPOSITOR
9 de enero de 1914 - 30 enero de 1914
Nombre completo Alfredo Adolfo Attadía
Apodo: “El bandoneón de oro”
Nació en el barrio San Andrés de la localidad de San Martín,
provincia de Buenos Aires. Se formó con el maestro Agustín Dellafranca y fue su
principal característica un fraseo milonguero, de gran fuerza interpretativa.
Debutó a los 17 años, en una orquesta de señoritas en la
Confitería París de su ciudad natal. Luego se integró a la orquesta dirigida
por el violinista Alberto Pugliese, hermano de Osvaldo.
Al poco tiempo, junto al joven pianista Alfredo De Angelis
formaron la Típica Florida y, en 1933, se integró al sexteto de Alfredo Gobbi,
teniendo de compañeros al pibe Aníbal Troilo, a Orlando y José Goñi y al
contrabajista Agustín Furchi. Continuó después con la orquesta de Ricardo
Malerba y, posteriormente, acompañó al cantor Aldo Campoamor.
Se encontraba haciendo un relevo en la orquesta dirigida por
el pianista Nicolás Vaccaro, cuando es convocado por Rodolfo Biagi a su
flamante formación. Allí, realizó sus primeros arreglos.
En 1939, tuvo un paso fugaz por la orquesta de Armando
Baliotti como primer bandoneón de una notable línea de fueyes: Argentino
Galván, Armando Blasco, y Eduardo del Piano. Después se produjo su
consolidación definitiva, su consagración, cuando es reclamado por Ángel
D’Agostino para integrar su conjunto como principal bandoneón y arreglador.
Recordemos que el cantor era el incomparable Angelito Vargas y que por esa
orquesta pasaron figuras de la talla de Eduardo del Piano, Mario Perini, Víctor
Félice, Alberto del Bagno, Francisco De Lorenzo, Víctor Braña, Alberto
“Pajarito” García, Domingo Mattio y Alberto del Mónaco.
A mediados de 1943, con Ángel Vargas se desvincularon del
maestro para formar rubro propio. Esta sociedad musical fue breve, a los pocos
meses el cantor volvió con D’Agostino. Attadía se quedó con los músicos y se
fue a Montevideo donde actuó durante un año. Al regreso realizó distintas
presentaciones con su cantor Ricardo Gómez y al año siguiente incorporó a
Alberto Ortiz.
En 1947, contrató al cantor Héctor Pacheco, luego de su paso
por la orquesta de Pedro Maffia. Debutaron en Radio El Mundo y en el cabaret
Chantecler, de la calle Paraná 440.
Recién surgido de las urnas, Attadía se indentificó
inmediatamente con el gobierno popular del coronel Juan Perón. En 1948, fue
convocado por el sello discográfico Lince, y registró con la voz de Pacheco, el
tango “Descamisado”, de Antonio Helú y Enrique Maroni y la marcha de Sebastián
Piana y Maroni, “Peronista”; después, el 23 de diciembre, grabó para Odeon,
también con Pacheco, “Milonga para Gardel” y, con Jorge Beiró, “Senda florida”.
Luego de estas grabaciones, Héctor Pacheco se retiró por
estar en desacuerdo con la incorporación de Beiró. El lugar fue ocupado por el
exitoso Armando Moreno que se había alejado de Roberto Garza. En su paso por la
orquesta dejó grabado los tangos: “Araca corazón”, “El Yacaré” y “Las
cuarenta”.
Las actuaciones fueron cada día más notables, no sólo en su
ciclo en Radio Belgrano, también en el Dancing Ocean de la calle 25 de Mayo 279
y en el cabaret Moulin Rouge. Una nueva convocatoria del sello Pathé, fue la
confirmación de su bien ganado prestigio. También Montevideo fue testigo de su
gran momento, en sus actuaciones en el histórico café El Ateneo, cerca de la
avenida 18 de Julio y la Plaza Cagancha.
Al retiro de Armando Moreno ingresó Enzo Valentino, quien se
había ido de la orquesta de Domingo Federico. Graban el exitoso tango de
Herminia y Juan Velich, que ya el cantor lo había registrado antes con
Federico: “Cualquier cosa”, con el mismo récord de ventas que en aquella
oportunidad. En la otra faz del disco está el instrumental “Color de rosa”.
También dejaron impresos: el vals “Recuerdo de mi madre”, la milonga
“Betinotti” y el tango “Tus besos fueron míos”.
Las actuaciones en Radio El Mundo y Belgrano, en 1955,
serían las últimas en el país. Muchos argentinos debieron exilarse después del
trágico golpe de estado que derrocó a Perón y, entre ellos, nuestro director
que se radicó en Caracas, Venezuela, donde fallece de un infarto a los 68 años.
De su obra como compositor, sus éxitos más importantes
fueron “Tres esquinas”, “El Yacaré”, con Mario Soto, “Hay que vivirla
compadre”, y “El cocherito”. También “Y te dejé partir”, con versos de José
María Contursi, y los instrumentales “El negro Pintos”, “Compadreando”, “Entre
copa y copa” y “Notas de bandoneón”.
Un día como hoy... 24 de septiembre.... pero de 1919... nacía el cantor ENZO VALENTINO. ............................................................................. CHARLA DE NESTOR PINSON CON ENZO VALENTINO publicada en la página webb TODOTANGO.
Su verdadero nombre Enzo
Angel María Cavenenghi, nació el 24 de septiembre de 1919,
en Correa, provincia de Santa Fe. Es autor, entre otros, de "Recuerdos
de una madre", con letra de Juan
Pedro López y "Viejo sillón", "Gigí"
y "El nido vacío", todos con Eduardo
Moreno.
«Mi vocación por el canto es algo natural, de chico
lo escuchaba cantar a mi padre en las madrugadas del pueblito campesino
donde nací. Se llama Correa, cerca de Cañada de Gómez
y de Rosario Provincia de Santa Fe. Papá cantaba en medio de
los carros y de las caballadas que teníamos nosotros en ese
pedacito de tierra que aún vive en mi memoria, y por lógica
era un contagio.
«Papá
era un italiano bajito, flaquito como yo, romano igual que mi madre,
y de ahí sucede que yo tarareaba esas cosas y las cantaba en
el colegio y en la iglesia cuando había casamientos o bautismos.
En los bares del pueblo vi cantar a muchos payadores, incluso a Atahualpa
Yupanqui en 1933, que cantaba arriba de una mesa de billar. Los payadores
improvisaban sobre rasgos de la gente, miraban un paisano y le cantaban
hasta a su sombrero, a la pinta, a las alpargatas, esto reforzó
mi pasión por el canto.
«A mí siempre me apasionó la voz, el misterio
de la voz. Pero recién conocí lo que era la voz cuando
llegué a Buenos Aires, en 1937, para visitar a una tía
y me quedé para siempre. Yo ya cantaba pero observaba a otros
que sabían colocar la voz como yo aún no podía.
Por ejemplo Charlo sabía
colocar la voz, también Alberto
Gómez en su modalidad y Gardel
que había llegado a la perfección.
«Lo conocí al "Zorzal" en abril de 1933, en
Cañada de Gómez, lo escuché ignorante como a
un cantor más, yo era chico. Cantó cinco temas, "Rosa
de otoño", recuerdo también "Silencio",
aquí hizo la introducción Domingo Vivas, pero en bandoneón,
también estaban Pettorosi
y Barbieri, fue en el
teatro Verdi de aquella ciudad.
«Fue Corsini quien
me dio la oportunidad de quedarme en esta ciudad. Porque el año
de mi llegada canté por Radio del Pueblo y todos decían
que yo era el hijo de Corsini
y, honestamente, yo no sabía quien era Corsini. Yo canto así
porque mi padre cantaba así y la ascendencia de la raza tiene
mucho que ver, porque el francés se habla apoyándose
en la nariz, es nasal y el italiano tiene la influencia de lo arábico,
como el español y en la baja Italia los romanos cantan todo
así, con el ritornello, eso es arábico. La voz no se
imita, puede ser en un pasaje del canto, pero nada más.
«En Radio del Pueblo me pusieron un antifaz negro, cantaba
con público en el estudio y la publicidad era preguntar quién
era el cantor enmascarado. Pasaron los años y yo jamás
tuve la intención de imitar a Corsini.
Él era tenorino, cantaba casi en falsete, con poca apoyatura
y yo soy barítono. Gardel en sus comienzos era tenorino, en
las respectivas versiones de "Griseta",
por ejemplo, se los puede llegar a confundir. Gardel
cambió el registró con el tiempo, Corsini no. Cuando
me sacaron el antifaz me bautizaron con el nombre de Juan Pueblo y
un día vino a conocerme Enrique
Maciel que me presentó a don Ignacio.
«Cuando me contrata Radio Porteña me empecé a
ver mucho con él que además se presentaba en Belgrano
y Mitre, ya que las tres funcionaban en el mismo edificio de la avenida
Belgrano y Entre Ríos. Conversamos mucho sobre el tema del
canto y del campo, porque él había sido campesino en
Carlos Tejedor, lo llevaron de niño y fue boyerito también,
hablábamos del sulky y de las monturas y de la doma. Varias
veces me dijo que trataba de imitarlo y yo le respondía que
no, que era por naturaleza. Él hablando tenía la pronunciación
de un italiano, no era acriollado, parecía un extranjero.
«Una vez vino a mi casa, al lado de SADAIC, en Lavalle 1555,
agarré la guitarrita y canté un vals que él hacía,
aquel que dice: "... ya en el rancho no nacen las flores, ni
se ven las guitarras colgadas..." y allí se convenció
y me dijo: "Vos viniste cantor desde el vientre de tu madre."
«Yo tuve la suerte de conocer al cantor Domingo Conte, fue
quien me dio una tarjeta para presentarme ante Zulema Ibarra, una
cantante del Colón y ella fue quien me dijo: "Usted puede
llegar a cantar muy bien, joven, pero le falta el conocimiento para
colocar bien la voz". Comencé a estudiar con ella, me
tuvo cuatro meses haciendo "boca chiusa" o sea boca cerrada,
haciendo sonido a boca cerrada y ya estaba cansado, pero cuando me
puse a vocalizar noté un cambio, una mejor dicción,
así aprendí la técnica, por eso aún sigo
cantando.
«En Radio del Pueblo, cuyo dueño era un señor
Bernotti y el segundo en jerarquía el payador Antonio Caggiano,
éste me bautizó Juan Pueblo. Más tarde adopté
el apellido de mi abuela francesa, Valentino. Siempre por 1937 recuerdo
haber actuado en Centenera y Tabaré, en la fonda de Pacelli,
iba todas las noches con mis guitarristas, por lo general los hermanos
Legarreta y Di Nápoli, aunque también Pascual Avena,
Toto, Demasi, César Bo. El asunto que el dueño nos ponía
una escalera para subir al palco y luego la sacaba, cuando le parecía
que ya habíamos cumplido volvía a ponerla para bajar.
Por entonces cantaba cosas de payadores, también un vals, "A
mi bandera", de Generoso Damato, cosas que no se conocían:
"...celeste y blanca son las cintas con que adornan / los troveros
sus guitarras adoradas / como blancas son las canas de mi madre...".
«Después de Zulema Ibarra entré a curiosear a
lo del profesor Bonessi, quien enseñaba una forma muy distinta
de vocalizar a la que yo conocía. También fui a la academaia
de los hermanos Rubistein. Cuando llego me lo veo a Fidel Pintos solo
al piano: "¿Qué te pasa pibe?" -me preguntó.
"¿Me gustaría saber cómo es esto?"
Entonces me habló de la inscripción, del precio... "¿
Vos cantás?" "¿Me gustaría aprender?"
"¿Qué cantás?" -estaba de moda una
canción "Enamorado de ti" "¿A ver, cantá
un cachito?" y le canté. "Che, tenés linda
vocecita, ¿Podés vocalizar?".
«Canté en muchas ciudades del interior, en los peringundines
de la costanera sur y en La Querencia donde llegaban todos los turistas.
Allí estaban Oscar Alonso,
Hugo del Carril, Buono-Striano...
yo cantaba con el conjunto de Pedro Matasa, vestido de gaucho, con
la pinta de italianito que siempre tuve, y estaba Teófilo Ibañez,
cantábamos a dúo. Siempre un repertorio distinto, de
payadores, canciones de ellos como "Mi poncho tucumano":
"En el vagar errabundo / con que mi vida desgrano / tengo un
poncho tucumano / como no hay dos en el mundo...". La gente aplaudía
a rabiar. También este otro: "Madre, vengo perseguido
/ me he juído del regimiento /hijo en este aposento hay un
hueco como un nido... / tu abuelo estuvo escondido / hasta que Rosas
cayó / cuando el mozo se ocultó / afuera se oyó
un tropel /y como en la casa de él un sargento penetró"...
Duraba como una hora la milonga esta y la gente te ovacionaba.
«Era otro tiempo. También canté en las matinés
de "Juan Manuel". Más adelante en "La enramada",
una cosa de multitudes, con folklore y tango. Actuaba Domingo
Federico, con Vidal y Larroca.
Un día se me acerca Federico: "Valentino, usted sabe que
en mi orquesta sería un éxito". Al tiempo me incorporó
junto a Mario Bustos, después tuvo la buena idea de poner un
tercer cantor, Hugo Rocca, era mucho el trabajo. Dos años en
el "Tango Bar" entre otros lugares, luego seguí como
solista.
«En el Teatro Apolo iban a estrenar una obra de Arsenio Mármol
y buscaban un cantor. Probaron a muchos como Roberto Quiroga, Alfredo
Arrocha y una larga cola. Cuando me tocó canté acompañado
por la guitarra del negro Maciel.
Mientras cantaba veía a Tito Lusiardo hablando con uno y con
otro finalmente me eligieron. Estaban la esposa de Tito, Delia Codebó,
José Tinelli con su orquesta, Leonor Rinaldi, el debut de Perla
Santalla. Un éxito duradero y recordado.
«Ya por los '50 llegan las grabaciones para el sello TK, las
auctuaciones de Radio Belgrano para jabón Federal, la orquesta
de Alfredo Attadía como acompañante, sin pertenecer
al conjunto.
«Cada tanto, muy poco, regreso a mi pueblo y a mi infancia
y a unas palabras de mi viejo que nunca he olvidado: "Figlio,
el talento superior e la morale e de valientes, no te olvides".
Yo no sabía, lo aprendí más grande en Buenos
Aires. Era un italiano bueno, el viejo trabajó toda su vida.
Cuando se moría le oí decir: "¡Cuánto
trabajé figlio!"... y aquella frase: "Ser valiente
es tener dignidad y honor.»