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viernes, 3 de mayo de 2013

JULIO GENARO QUINTANILLA, POETA

Un día como hoy... 3 de mayo... pero de 1950... fallecía el poeta
JULIO GENARO QUINTANILLA.
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3 DE MAYO

1950 - Muere en Mendoza, Julio Genaro Quintanilla, poeta, autor con Hilario Cuadros de los temas “Como se adora al sol” (pasillo), “La generala”, “Alma vencida” y “Mi terruño”; con Argentino Valle compuso “Pichi nahuin” y con Rodríguez Escudero “Canción de piedra”, etc. Tenía 52 años.

EFEMERIDES FOKLORICAS ARGENTINAS
 de JUAN CARLOS FIORILLO.
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JULIO GENARO QUINTANILLA


El poeta mendocino hacedor y defensor del folclore cuyano
También fue periodista y falleció en la pobreza. Muchas de sus obras fueron musicalizadas por Hilario Cuadros e interpretadas por los Trovadores de Cuyo.

Fuente:
DIARIOUNO.COM  MENDOZA
Nota de:Luciana Morán
06-08-2012

Eran los años ’40. Él, una personalidad entre los escritores de la época, fama que hace años se esfumó. En aquel entonces, en un café en el subsuelo de calle Lavalle, integrantes de la Asociación de Gente de Artes y Letras La Peña compartían horas de poesía y canto. Entre ellos no podía faltar la figura “magra y alargada”, el traje “siempre negro con su alba camisa” y la “renegrida e indígena melena” de Julio Quintanilla.
Poeta, escritor, periodista, un enamorado del terruño. Quienes compartieron con él letras, reuniones y peñas no dudan en asegurar que era un defensor y hacedor del folclore cuyano, así como uno de sus más activos difusores.
Su entrañable amigo Milodar Nicolás Burmaz, quien se esforzó porque la obra de Julio no quedara en el olvido, cuenta en su libro Así era Julio Quintanilla. A través de su pluma, sus poesías que su amigo era un noctámbulo incorregible; que al amanecer se lo podía ver en la mesa de un cafetín escribiendo sus versos en un pedazo de papel.
Julio no era un hombre que se preocupara por el dinero ni por los derechos de autor. Llegaba a las reuniones a escribir, a compartir su obra con los guitarreros y los cantores sin preocuparse por firmarlas.
Fue autor de numerosas zambas, cuecas, gatos, vals, tangos y milongas. La mayoría de sus versos a su amada Mendoza fueron musicalizados por Hilario Cuadros y grabados junto a sus Trovadores de Cuyo. También le pusieron acordes a sus letras los hermanos Milodar y Antonio Burmaz, el pianista Argentino Valle, Alberto Rodríguez y Adolfo Cía, entre otros músicos.
Algunas de sus obras son Serás lo que hay que ser (palabras de San Martín), El sargento de Ayacucho (cueca), Canción del pago (cueca cuyana), Ídolo querido (pasillo), dedicado a Carlos Gardel, y Virgencita de las viñas (canción), entre muchas otras. Precisamente esta última fue materia de confusión.
Según afirma el músico, biógrafo y mecánico de oficio Burmaz, la tradicional Virgen de la Carrodilla no fue escrita por Quintanilla, aunque así lo aseguren popularmente. En su obra explica que la canción, infaltable en los actos vendimiales, es de Cuadros y Pedro Herrera y que, por una información errónea vertida hace años por una radio y el diario Mendoza en homenajes a Quintanilla, se le atribuyó la autoría a este último.
Mendocino 100%
En sus versos, Quintanilla le cantaba a la Patria, al huarpe, al criollo, al arriero, al paisaje de Mendoza, a la noche bohemia, a la mujer, al amor. En muchas de sus poesías hacía manifiesta además la religión que profesaba, la católica apostólica romana.
No cultivó técnica alguna para construir sus versos, sin embargo en ellos cumple con las normas de la buena pluma, aseguran los instruidos. Quienes lo conocieron íntimamente lo definieron como un poeta “localista” y de temperamento.
Cuenta Burmaz que cuando Julio escribía para la radio mendocina Aconcagua –de avanzada en el interior del país– tenía a cargo el segmento Perfiles históricos, que se musicalizaba con tango y jazz por disposición de las autoridades de la emisora. Un día se quejó al aire porque allí no se defendía el folclore y renunció.

Un triste trovador
Julio Genaro Quintanilla nació en Godoy Cruz –entonces se llamaba Belgrano– el 25 de setiembre de 1898. Era hijo de Emilia Quintanilla Orozco. Su padre biológico no estaba casado con su madre, por eso se lo menciona como “hijo natural” de Emilia en las pocas bibliografías que mencionan al poeta. Se rumoreaba que también era hijo de José Néstor Lencinas, con cuya familia mantuvo una gran amistad.
Julio pasó gran parte de su vida en la Cuarta Sección de Ciudad, donde cursó sus estudios en el Colegio Santo Tomás de Aquino. Cuentan que comenzó su carrera de escritor a los 12 años. En 1927 se casó con María Argüelles , con quien un año después tuvo a su única hija: Margarita Elda. Vivió en una “franciscana pobreza”.

Pasó algún tiempo internado por “demencia”, dolencia que nunca se comprobó, y recibió asilo en la casa de la familia Burmaz.
En 1949 la salud de Julio desmejoró. En abril del año siguiente cayó en cama. No quería comer. Burmaz relata que su hermana Rosa le recomendó colocarse unas inyecciones y él le respondió: “Mi cuerpo está sano, lo que tengo enferma es el alma. Yo le tengo asco a la vida, yo tengo mi espíritu enfermo; el alma hecha pedazos, lo único que quiero es morir”.  
Un fragmento de su vals Desde el abismo tal vez resuma el sentimiento del poeta frente a la vida: “Hoy ladran a mi paso, los perros vagabundos/y silban angustiados los vientos que se van/y todos los dolores que acumulara el mundo/parece que dormidos, sobre mi alma están”. 
Murió el 3 de mayo de 1950, a los 51 años, sumido en una profunda depresión. Su entierro fue sencillo, en el Cementerio de la Capital. Diarios de la época aseguran que su cuerpo iba a parar a una fosa común pero, por gestión de su amigo Jesús González Lemos, lo colocaron en el Panteón de los Periodistas. Ese lugar lleva su nombre, al igual que dos calles ubicadas en Godoy Cruz y Capital, el teatro municipal en la Plaza Independencia y la Escuela 1-652 de El Resguardo, Las Heras.
 
 
Fuente:
DIARIOUNO.COM  MENDOZA
Nota de:Luciana Morán

06-08-2012
http://www.diariouno.com.ar/edimpresa/2012/08/06/nota306610.html
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                              LOS TROVADORES DE CUYO
                              COMO SE ADORA EL SOL
                                                           

sábado, 6 de abril de 2013

FIORAVANTE "TITO" FRANCIA, COMPOSITOR


FIORAVANTE TITO FRANCIA.
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Fioravante Francia conocido como Tito Francia

1 de marzo de 1926- 30 de diciembre de 2004

fue un músico y guitarrista polifacético, originario de la provincia de Mendoza (Argentina) que se destacó en la ejecución y composición de música folklórica de Argentina, tango, jazz y música clásica.



Fue uno de los fundadores de Los Trovadores de Cuyo y estableció una dupla creativa con el poeta Armando Tejada Gómez, con quien escribió varios temas que ingresaron al cancionero argentino. Fue, junto a Mercedes Sosa, Armando Tejada Gómez y otros artistas mendocinos, uno de los iniciadores del Movimiento del Nuevo Cancionero que daría origen a la nueva canción latinoamericana.



Entre las canciones compuestas por Tito Francia se encuentra Zamba azul, una de las zambas más bellas, con letra de Armando Tejada Gómez e interpretación original de Mercedes Sosa.



Otras composiciones son las canciones Trovador del rocío, Regreso a la tonada, y las obras clásicas Sinfonía Hiroshima y la Suite Ruralia.



Los guitarristas Jorge Troyano alumno de Tito Francia, y Bernardo Vázquez, están concentrados en la recopilación, grabación y difusión de la obra completa para guitarra del compositor y guitarrista Tito Francia. Como así también la profesora María Inés García lleva a cabo una importante investigación y análisis de la obra del compositor.



El 09 de julio de 2008 se lleva a cabo el estreno mundial de su obra "Quinteto para Guitarra y Orquesta de cuerdas" por la Orquesta Filarmónica de Mendoza, bajo la batuta del Maestro Pablo Herrero Pondal, actuando como solista el maestro Jorge Troyano, con un arreglo para cuerdas de Polo Marti. Este Quinteto, junto al "2° Concierto para guitarra y orquesta" y parte de la obra de Francia inédita, fue recuperado gracias a la investigación de Troyano y Vázquez.



Discografía

 Polifacético (1973-2001)

fuente: WIKIPEDIA.
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Murió a los 78 años un guitarrista completo

Ultimo adiós a Tito Francia



El fundador del Nuevo Cancionero dejó una obra amplia
Por Mauro Apicella  | LA NACION


Después de varias semanas internado en un hospital mendocino, el músico Tito Francia, de 78 años, falleció el último jueves, por la mañana, a raíz de un paro cardíaco.

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Hace quince días se conoció la noticia de su internación en el Hospital del Carmen, del departamento de Godoy Cruz. Por esos días también se habló de una leve recuperación, aunque la mejoría no pudo ser definitiva.


Sus restos, que no fueron velados, serán cremados mañana y sus cenizas serán esparcidas en el parque San Martín, de la capital mendocina, tal cual el artista pidió.



El nombre de Tito Francia estuvo relacionado a importantes momentos de la música argentina: a Los Trovadores de Cuyo, al Manifiesto del Nuevo Cancionero, a los grupos y las orquestas en los estudios de radio; a una dupla creativa, junto al poeta Armando Tejada Gómez, y a la composición de obras que abordó desde diferentes estilos (la zamba, el tango, la tonada y hasta la música académica).



Nacido el 1° de marzo de 1926, Francia fue un reconocido guitarrista. Trabajó con figuras de la canción como Edmundo Rivero, Roberto Rufino, Jorge Sobral, Antonio Tormo, Roberto Goyeneche y Hugo del Carril. Dejó entre los tesoros del repertorio popular temas como "Trovador del rocío", "Zamba azul" y "Regreso a la tonada", junto a Tejada Gómez, y dentro del ámbito erudito, la "Sinfonía Hiroshima" y la "Suite Ruralia", entre otras composiciones estrenadas durante la década del noventa.



Su obra lo sobrevive también por el lado de la formación, ya que escribió un material para músicos con escalas y seis mil invenciones de especies de acordes.

Heredero de una estirpe



Es que Francia venía de una familia de músicos y ya desde la infancia había comenzado a ganar un gran manejo instrumental. A los 17, comenzó a ganarse la vida con la música en Radio Splendid y luego en Aconcagua.



En esta última fue toda una celebridad. Y mereció un minucioso trabajo de investigación que publicó María Inés García, con el nombre de "Músicos de radio: Tito Francia y la práctica de los músicos estables en las emisoras radiales".



En ese informe, aparece el testimonio del artista, extraído de una entrevista realizada en 1996: "Integré, con Hilario Cuadros, Los Trovadores de Cuyo y también tocaba con Montbrun Ocampo. He integrado muchísimos conjuntos cuyanos. Pero, simultáneamente, como yo era músico estable en la radio, tocaba tangos, boleros, hacía jazz. Formé un conjunto mío de jazz. Toda la música popular que había en ese tiempo. Y tenía un programa de radio que se llamaba «Dos guitarras en la noche». Tocábamos Chopin, Mozart, Beethoven... En la misma audición hacía música popular, nativa, clásica".



Haber transitado por todos los terrenos de la música no le quitó tiempo para formar parte de ese movimiento que en la década del sesenta se refirió al nuevo cancionero. Así lo explicó recientemente en una entrevista que dio al matutino Los Andes: "Queríamos renovar todo. Se estaba produciendo un cambio musical en el país y nosotros hicimos un «Manifiesto», firmado, entre otros, por Armando Tejada Gómez, Mercedes Sosa, Juan Carlos Sedero y yo. Se utiliza la palabra folklore y es más apropiado decir música nativa. Cuando dicen folklore de proyección, están diciendo tradición de proyección. No tiene sentido. Nosotros fundamos el Nuevo Cancionero para eso, porque había una nueva forma de componer, tanto en el Norte como en Cuyo y en el Litoral. Muchos han seguido ese camino porque dejamos abierta la puerta para la creación de nuevos ritmos".



Y no cabe duda de que la labor de Tito Francia dejó abierta una puerta en la música argentina.




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Despidieron los restos de Tito Francia en el parque San Martín

LOS ANDES.COM

Familiares, amigos, colegas y alumnos del Maestro se reunieron sobre Avenida del Rosedal, para darle el último adiós.

Edición Impresa: martes, 04 de enero de 2005





“¡Grande maestro; ya está donde usted quería!”, exclamó con tristeza el guitarrista local Eduardo Mirabeli, mientras dejaba descansar en tierra firme parte de las cenizas de Fioravante “Tito” Francia, uno de los músicos más prestigiosos y renombrados de Mendoza. Este joven, junto a otras cien personas, concurrió ayer al parque General San Martín para cumplir el pedido del artista fallecido -a los 78 años- el jueves pasado.
Familiares, amigos, colegas y alumnos del autor y compositor de numerosas piezas folclóricas y clásicas se reunieron en el predio ubicado entre las calles Los Plátanos y Los Robles, sobre Avenida del Rosedal, para dar el último adiós a quien realizara un gran aporte a la provincia en materia de cultura. Tal como él mismo lo había solicitado mediante un testamento, sus restos mortales ahora descansan donde él solía pasar las tardes con su padre.

Fioravante fue el cuarto de seis hermanos y de acuerdo de lo mencionado por sus parientes era un hombre sencillo y de bien. Según aquellos que lo siguieron y conocieron a lo largo de su vida, la obra de Tito Francia trascendió, además por sus cualidades humanas. “Era muy bonito; un genio como padre y como artista”, sintetizó acongojada su hija Mildred Francia, minutos después de terminado el emotivo acto.

Para Rubén Bazán, ahijado y alumno del autor de zambas, conciertos, sinfonías y tangos, su “maestro” es eterno. “Lo recuerdo como a esas personas que dejan su huella para siempre. En la música, desde su obra que va de lo clásico al jazz, y como ser humano es irreemplazable”, dijo.

Las voces de varios músicos mendocinos ayer se unieron al sentimiento que en esos momentos hacía notar en el ambiente. El primero en entonar una tonada de rodillas entre los acordes de una guitarra criolla fue Eduardo Mirabeli, quien interpretó “Regreso a cantar tonadas”, de David Viñas.

Luego se escucharon los cantos de Pocho Sosa, Antonio Contreras, Armando Talquenca, Raúl ‘Tilín’ Orozco y Oscar Puebla, quienes a coro elevaron sus voces para despedir a su colega y amigo. También el violinista David D’ Elía dedicó una pieza a Tito, minutos antes de que Santiago Vertiz interpretara con las cuerdas la obra “Triste número dos”, un tema del quinteto para cuerdas y guitarra la Suite Ruralia, una de las tantas composiciones de Francia.

Durante el homenaje de ayer, también estuvieron presentes la ministra de Turismo y Cultura, Mariana Juri y el folclorista y guionista de la Fiesta Nacional de la Vendimia, Golondrina Ruiz.

Entre los aportes más destacados que el compositor llevó adelante se destaca la creación del Nuevo Cancionero Cuyano, en la década del ‘60. Además es autor de más de 48 piezas clásicas y populares que hoy recorren el mundo.

Hasta último momento, antes de ser internado en el hospital El Carmen de Godoy Cruz, el fundador del grupo Los Trovadores de Cuyo continuaba dando lecciones a quienes se acercaban a consultarlo. Era profesor jubilado de la Escuela de Música de la Universidad Nacional de Cuyo y nunca dejó de crear desde los 16 años.

En su haber, además de guitarrista, pianista y compositor Tito Francia elaboró un tratado destinado a la enseñanza de guitarra, en el que muestra técnicas que se suman a seis mil invenciones de especies de acordes.

Artífice de innumerables conciertos y representante de la música local, el mendocino ddejó un gran aporte al quehacer cultural de la provincia y el país.