Mostrando entradas con la etiqueta LALO DE LOS SANTOS. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta LALO DE LOS SANTOS. Mostrar todas las entradas

domingo, 17 de enero de 2016

LALO DE LOS SANTOS, MÚSICO CANTOR

Un 17 de Enero como hoy
En 1956 nació: Lalo de los Santos
Efemérides de TODOTANGO.
..................................................

En este blog EL BOLICHO:
LALO DE LOS SANTOS

LALO DE LOS SANTOS
Nombre real: De Los Santos, Eduardo
Guitarrista, cantor, compositor y letrista
(17 enero 1956 - 25 marzo 2001)
Lugar de nacimiento:
Rosario (Santa Fe) Argentina
Obras
Alguien se muere de amor Canción

Alguien se muere de amor
Canción
Música: Lalo De Los Santos
Letra: Charly Bustos

fuente: TODOTANGO
....................................

LALO DE LOS SANTOS

ADRIANA VARELA


sábado, 17 de enero de 2015

LALO DE LOS SANTOS, MÚSICO ROCK

Un día como hoy...17 de enero...pero de 1956... nacía
LALO DE LOS SANTOS.
.....................................

Mayo 10, 2010
LALO DE LOS SANTOS: CUATRO CUERDAS DEL ALMA
por Jorge Cadús

LALO DE LOS SANTOS - ADRIAN ABONIZIO

Hace poco más de nueve años, el 25 de marzo de 2001, partía hacia otras geografías Lalo de los Santos. Músico indispensable a la hora de trazar el mapa de la identidad de estos arrabales, el bajista, cantante y compositor rosarino sobrevive junto a sus canciones a ese exilio definitivo, la muerte. Quizás porque vivió acostumbrado a gambetear olvidos, y porque supo desde siempre que los partidos se definen sobre la hora, en un vuelo cotidiano de ternuras y afectos

EXILIOS

"Irse cuesta poco y nada / siempre una puerta alcanza y un adiós. / Pero al cruzar el umbral / nos damos cuenta recién que los caminos son sólo de vuelta / que uno nunca se fue..."

Así definía Lalo de los Santos esto de las despedidas. Se acostumbró desde joven a las partidas, a las valijas donde siempre caben "ropa vieja, sueños, amores y penas". Supo aprender una y mil veces "el idioma otra vez, la huella de cada señal". Y por eso, también, supo descubrir que "irse no es más que empezar a volver".

Lalo de los Santos nació en Rosario, el 17 de enero de 1956, hijo de un padre guitarrista y cantor de tangos. Ligado desde muy pibe al arte, fue uno de los músicos que construyeron la magia de la llamada Trova rosarina, muchos antes que las canciones explotaran en la garganta de Juan Carlos Baglietto. Desde la mítica banda "Pablo el Enterrador", y junto a Rubén Goldín, comenzaron a definir una identidad musical que iría más allá de las calles rosarinas. Corría la década del 70. Y surgía una música de puertos, mezcla de vinos en un mismo vaso, sangre nueva de rock, tango y chacarera. Música urbana, parida en encuentros que desafiaron a su modo el terrorismo de Estado, la represión y la asfixia.

Cuando la década del 80 recién despuntaba, en mitad de un invierno, Lalo de los Santos decidió que estaba bien ya del arte y su condena, y partió hacia Buenos Aires, desafiando al dolor que "crecía a medida que el tren se alejaba". Allí trabajó de oficinista, hasta 1982, el año del desembarco de Juan Carlos Baglietto y su banda en el Estadio Obras. Esa noche estuvo entre el público, un espectador más. Sin embargo, como contaría años más tarde, cuando escuchó la canción Mirta de regreso "la conmoción interna que sentí hizo que me planteara mi rosarinidad, reconociera mi grupo de pertenencia y me dejara embriagar por ver a cinco mil monos gritando 'Rosario, Rosario...'".

Allí comenzaría otra historia, en la que Lalo de los Santos dará forma a canciones como Al final de cada día, No te caigas campeón y Tema de Rosario, que se convertirá en el himno no oficial de la ciudad preñada por ese pariente del mar, el Río Paraná. Tres discos solistas, uno más con Rosarinos (junto a Jorge Fandermole, Adrián Abonizzio y Rubén Goldín), infinitas colaboraciones con otros artistas (desde Silvina Garré a Rubén Juárez), y una fe de hierro en la solidaridad -que supo mantenerlo en pie en épocas del peor individualismo- han trazado una marca de fuego en la memoria colectiva.

BROTES

El hijo de Lalo de los Santos, Iván, señala a Prensa Regional que "papá vivió el movimiento de la Trova desde un lugar muy particular. Si bien tuvo sus proyectos solistas durante la época de más auge de la Trova, siempre buscó asociarse con los demás miembros para lograr algo en conjunto. Me parece que siempre terminó priorizando sus colaboraciones o proyectos compartidos por sobre su propio material. Vivió con un orgullo inmenso el hecho de pertenecer a un grupo de personas que se identificaron bajo una misma ala rosarina", cuenta Iván, que -como su padre- es también músico, y sabe de despedidas y valijas.

Y completa: "a medida que fui creciendo empecé a descubrir la poesía que me iba rodeando, tanto en recitales como en ensayos o esbozos de canciones que mi viejo estuviera preparando en casa, y me abrió la cabeza. Por darte algún que otro ejemplo, siempre desde pequeño me llamaron la atención frases de diferentes canciones, que por ser chico no terminaba de entender: 'no hay rima que rime con vivir', o 'y como tantas mis manos se hartaron de golpear las puertas, y por no derrumbarme con ellas me tuve que ir'. A medida que pasó el tiempo y las experiencias de vida, esas canciones que escuchaba día y noche de pibe, comenzaron a tomar otro color mucho mas maduro".

Ivan recuerda que "Rosario siempre fue un lugar de calidez y tranquilidad para mi viejo. Tuve la suerte de acompañarlo infinitas veces y recuerdo que siempre lo vivió con una ternura increíble, expectante de reencontrar viejos amigos, contarme anécdotas en cada esquina, como por ejemplo el Tío Ramón perdiéndose en tranvías por la ciudad, o cómo se iba a tomar helados con mi abuelo a La Uruguaya. Me transmitió su amor incondicional por Central también, y luego de esparcir sus cenizas en el Gigante de Arroyito mi fervor es mayor aun cada vez que miro un partido..."

Y consigna que entre las canciones de su papá, "definitivamente el Tema de Rosario es el más influyente. Leí en entrevistas que mi viejo escribió el Tema de Rosario (o simplemente Rosario, como a él le gustaba) luego de un recital de Baglietto en Obras en el cual la vibración entre el público y los músicos fue tal que al verse desbordado emocionalmente por esta situación, la terminó volcando al papel y la compuso casi en el momento. Justamente la canción habla de nostalgias, de la adaptación a un nuevo ambiente o territorio casi desde un punto de vista de exilio. Me parece que logró plasmar en una canción la mezcla de sensaciones que vivieron no solamente él, sino tantos otros, al dejar su lugar de origen por un mundo nuevo. En su momento hubo mucha gente que se identificó con este tema".

De los Santos compuso varias canciones en las que habla a su hijo. Entre ellas, Tibio brote de amor y Duérmase mi amor. Iván cuenta que "aunque te parezca mentira, hoy por hoy sigo escuchándolas y siento que me están ayudando a crecer, o que me aconsejan a lo largo de mis días... Tanto ‘Tibio Brote’ como ‘Duermase mi amor’ son palmaditas en la espalda que me acompañan en cada momento de decisiones importantes. Saber que alguien va a ‘saltar los muros’ por mi, o ‘darme un sol con sus manos’, se siente lo mas emocionante del mundo, y agradezco tener la suerte de poder acudir, tanto a esa como tantas otras grabaciones, para sentir que mi viejo esta siempre cerca, que su voz me acompaña siempre".

Y dice que en los últimos meses "papá estaba trabajando en una canción que no llego a terminar. Tenía la música, pero no la letra. Una tarde, me la mostró... y la única frase que tenía como boceto era ‘no tengas miedo, hijo’. Es el día de hoy que la sigo escuchando en mi cabeza o me pongo a tocarla en la guitarra cuando lo extraño".

MORIR DE VIVIR

Lalo de los Santos murió en la tarde del domingo 25 de marzo de 2001.

Tenía 45 años, le peleaba a una enfermedad de las bravas desde varios meses atrás, y había dado su último recital junto a Goldín, Fandermole y Abonizzio, una semana antes, el 17 de marzo, en su ciudad, Rosario.
"La verdad que parece mentira que ya hayan pasado 9 años", confiesa hoy Iván. Y cuenta que "lo recuerdo siempre con un amor inmenso. El mejor amigo que no pude disfrutar lo suficiente. Tuve la suerte de poder subirme a escenarios con él, juntar figuritas de fútbol juntos, romper veladores y portarretratos en definiciones interminables de penales inatajables en un departamento minúsculo, entre tantas otras cosas. Siempre fue mi cómplice, mi primer gran amigo y lo extraño muchísimo".

"Si es que llega la muerte quiero morir de vivir / no de la que quiera algún tirano..." había pedido Lalo en su "Pequeño tango escrito en invierno".

Y como se sabe que el verdadero cementerio es la memoria, Silvina Garré abraza la ausencia de este tipo entrañable: "lo recuerdo como un gran ser humano, sensible, inteligente, generoso. Además de un músico excelente, multiinstrumentista, que disfrutaba enormemente del encuentro con sus pares. Fuimos muy amigos y su opinión fue muy importante y decisiva a la hora de animarme a mostrar mis canciones", recuerda.

Nueve años después, su compañero de crónicas, músicas y batallas, Adrián Abonizzio, lo describe "como a un hermano mayor, un confidente, un preclaro, un luchador por la unión entre los músicos, un maestro del humor y fundamentalmente, alguien con quien confiarse en las miserias y las alegrías íntimas. Me hace mucha falta aún hoy".

LA MEMORIA EN DONDE ARDÍA

Largos años atrás, Lalo de los Santos aseguraba a este cronista que hay que mantener viva la memoria, "el ejercicio de la memoria, para que no volvamos a repetir siempre los mismos errores. Y por otra parte es lo menos que podemos hacer por todos los muertos, porque el peor castigo es precisamente el olvido..."

Hablaba, claro, de un tiempo cierto de impunidades cotidianas.

Tiempos que seguramente no han terminado.

"Nuestra voz, -decía Lalo- "nuestra presencia, si bien no va a hacer que disminuya automáticamente la impunidad, son voces que se van alzando y demostraciones que se van haciendo para que los que detentan el poder no sientan que están tan libres para moverse como quieren".

Y señalaba entonces que "el gran compromiso que tiene cada artista es con la gente. Primero que el sustento del artista es la gente. En definitiva, si uno escribe canciones las escribe para la gente. Y las escribe como una especie de espejos en donde la gente pueda ver reflejado sus sueños, sus esperanzas, pero también sus miserias, su pobreza y su impotencia frente a determinadas cuestiones. Y es una manera, también, de no sentirse tan solos".

Corría 1997.
Y Lalo de los Santos elaboraba el manifiesto de la resistencia del arte en tiempos de condenas: "hoy veo que el sistema que se ha instalado como propuesta de vida, digamos, el modelo de joven argentino, es cada vez más cercano a un criterio de vida utilitario. Es decir: elegir como valores de vida las cosas según su uso. Y de ese modo habría que preguntarse, y está jodido preguntarse, para qué sirve una canción, en ese contexto. Por lo tanto creo que hoy es mucho más heroico que estemos vivos, resistiendo y cantando todavía".

Jorge Cadús

Publicado 10th May 2010 por Gerardo Becerra
BLOG DE ADRIAN ABONIZIO



martes, 25 de marzo de 2014

LALO DE LOS SANTOS, MÚSICO ROCK

Un día como hoy... 25 de marzo... pero de 2001...falleció
LALO DE LOS SANTOS.
..........................................



Murió Lalo de los Santos, rosarino y canalla de ley


A los 44 años, víctima de cáncer, se fue el autor del emblemático “Tema de Rosario”, y uno de los exponentes de la trova que, con Baglietto a la cabeza, llegó a Buenos Aires a principios de los ’80.

Por Mariano Blejman
PAGINA 12
26-03-2001

”Quiero ser lo que para mí fueron Los Beatles, sin ninguna pretensión: que mi música, sin rótulos ni géneros, llegue al corazón de la gente”, solía decir Lalo de los Santos, creador del mítico “Tema de Rosario”. Lalo falleció ayer, a los 44 años, víctima de cáncer. Su historia fue también la historia de un sueño generacional, el que se apoderó de ese puñado de artistas que patentaron la trova rosarina, un movimiento que desembarcó en el Buenos Aires de los primeros 80, de la mano de Juan Carlos Baglietto, Fito Páez, Rubén Goldín y Adrián Abonizio, entre otros. Su perfil artístico podría sintetizarse a partir de sus fuentes musicales: fue un historiador antropológico de Los Gatos desde su adolescencia, y le gustaba plantarse frente a los demás como un ahijado artístico de Litto Nebbia, el primer rockero rosarino exitoso.
Lalo tenía 12 años cuando –escapado del colegio– escuchó un tema de Los Gatos que había compuesto Nebbia, allá por 1968. Era “Un día de fiesta”, y el hecho de que lo pasaran por la radio lo animó a pensar que el puñado de canciones que había compuesto también podía ser algún día objeto de difusión. Desde 1973 perteneció al movimiento Amader (Ateneo de Músicos y Amigos de Rosario), que nucleaba a grupos como Amalgama, donde estaba el Topo Carbone, una especie de Tanguito rosarino, Nuevo Día de Jorge Fandermole, o El Principio con Adrián Abonizio. En la Rosario de entonces todos los días se armaba una banda. En 1976 surgió AMI, Asociación de Músicos Independientes, liderado, entre otros, por el grupo Irreal, donde cantaba Baglietto.
Dieciocho años después, ya instalado en Buenos Aires, De los Santos esperaba que sus canciones fueran para sus oyentes lo que, para él, era “Yesterday” a los 14, “salvando las distancias”, solía decir. Llegó a editar tres discos: El final de cada día (1984), Hay otro cielo (1987) y Canciones rosarinas (1996), y además de ese emblemático “Tema de Rosario” fue creador de muchas melodías versionadas por otros artistas y tarareadas por medio Rosario, como “No te caigas campeón” o “Señales del alma”. Tocó con Baglietto, integró la primera banda de Raúl Porchetto y fue compañero de Goldín, desde 1974, en la legendaria banda Pablo el enterrador. También trabajó como arreglador de Silvina Garré, y muchos artistas requirieron de sus servicios como sesionista, desde Litto Nebbia hasta León Gieco, pasando por Fito Páez y el Cuarteto Zupay, entre otros. Encaró un dúo con Abonizio y fue mentor de mil proyectos, pero el que logró mayor trascendencia en los últimos años fue Rosarinos, que en 1997 compartió con Fandermole, Abonizio y Goldín, y que se tradujo en un disco y en una excusa para tocar y tocar.
Era muy buen jugador de fútbol, y le gustaba ocupar la posición de número cinco, al estilo del “centrojás” antiguo. Su pasión por Rosario Central lo hizo participar en 1999 de un disco llamado Música para canallas. Allí interpretaba un hermoso tema dedicado a Aldo Pedro Poy, “Vuela Aldo, vuela”, un homenaje explícito al gol de “palomita” que el brillante futbolista de Central le hiciera a Newell’s, en la semifinal del campeonato nacional de 1971. Allí, en ese disco, puede asegurarse que Lalo cumplió uno de sus sueños mayores: en la tapa se lo ve junto a Mario Alberto Kempes y Poy, con la camiseta de Central. Y se los ve abrazados, en un gesto de triunfo compartido, con los ojos bien despiertos.


PAGINA 12 26-03-2001
Por Mariano Blejman




SILVINA GARRÉ - LA CANCION DEL PINAR

LALO DE LOS SANTOS- AQUELLA NIÑA EN SOLEDAD

viernes, 17 de enero de 2014

LALO DE LOS SANTOS, MUSICO CANTOR ROCK

Un día como hoy...17 de enero...pero de 1956... nacía
LALO DE LOS SANTOS.
.....................................

Lalo de los Santos

Datos generales

Nombre real    Eduardo de los Santos

Nacimiento      17 de enero de 1956

Rosario, Santa Fe, Bandera de Argentina Argentina

Nacionalidad    Argentina

Muerte             25 de marzo de 2001 (45 años)

Ciudad de Buenos Aires, Bandera de Argentina Argentina

Ocupación       músico, cantautor.

Información artística

Género(s)        rock

rock sinfónico

Instrumento(s) guitarra eléctrica, bajo, voz

Período de actividad    1969-2001

Discográfica(s)             RCA Víctor

Melopea

Artistas relacionados    Juan Carlos Baglietto

Fito Páez

Silvina Garré

Rubén Goldín

Adrián Abonizio

Litto Nebbia

Jorge Fandermole



Eduardo «Lalo» de los Santos (Rosario, 17 de enero de 1956 - Buenos Aires, 25 de marzo de 2001) fue un conocido guitarrista, bajista y cantautor de rock argentino.

Biografía

De los Santos se crio en un ambiente en el que la música formaba parte esencial de la vida cotidiana. Su padre era guitarrista y formaba parte del grupo de tango llamado Recordando Serenatas, y su madre era una aficionada al canto, por lo cual no resultó extraño que el joven Lalo tempranamente abrazara una guitarra y siguiera los pasos marcados por la tradición familiar.

Infancia



Estudió guitarra desde niño con un profesor llamado Juan Carlos Zemp. Además de escuchar tangos en su casa, creció escuchando a grupos como Los Gatos, Almendra y Manal.



A la edad de 13 años formó su primera banda de rock.1 Su contacto con el arte también conoció otros medios de expresión como la radiofonía. En ese medio interpretó el personaje de un duende en un programa radial rosarino y más adelante en el tiempo, llegó a ponerle la voz a Clemente, el personaje creado por el dibujante Caloi. El contacto con el medio radial también le permitió, en un momento de su carrera, componer jingles, tarea que le iba a permitir la supervivencia en buena parte de su vida.1 A principios de los años setenta se recibió de perito mercantil.

Comienzos de su carrera artística: Pablo el Enterrador



A mediados de 1973, De los Santos ingresó a la banda rosarina de rock sinfónico Pablo El Enterrador, que influiría de manera definitiva en su carrera artística. Una característica que distinguió a este grupo del resto de las bandas argentinas fue su devoción por los ensayos, en pos de una búsqueda obsesiva por la perfección artística. El grupo pasó la mayor parte de su existencia ensayando, y son escasos y muy recordados los conciertos que protagonizó De los Santos. En 1978, la banda se vio ante la perspectiva de grabar un disco en Estados Unidos por gestión del productor Lloyd Vitale (exintegrante de la banda de rock Los Bárbaros). Sin embargo, una disputa entre sus integrantes terminó con la disolución del conjunto.



Aunque Pablo El Enterrador pronto volvió a surgir, en 1980 surgió otro problema interno que tuvo como consecuencia el alejamiento de Rubén Goldín. Lalo de los Santos asumió el rol de guitarrista y el grupo ofreció un recital en el Auditorio Fundación Héctor Astengo en marzo de 1980, antes de partir hacia Buenos Aires en busca de una nueva oportunidad. El productor ya no los esperaba y consiguió para la banda solo una presentación en un programa televisivo, el 19 de octubre de 1980. Esa fue la última actuación de De los Santos en Pablo el Enterrador.



Esta amarga experiencia lo alejó temporalmente de la música. De los Santos se dedicó a trabajos que nada tenían que ver con el ambiente musical.

Comienzos de su carrera como solista, mediados de los años ochentas



En 1983 empezó a trabajar como bajista y virtual integrante de la banda de la cantautora Silvina Garré, después de que esta se alejó de la banda de Juan Carlos Baglietto Al mismo tiempo comenzó su carrera solista. En esa época alojó en su casa a Fito Páez (1963-) recién llegado a Buenos Aires.



La gran ocasión para Lalo de los Santos llegaría el 19 de marzo de 1983. Ese día se realizó, en el estadio de Newell’s Old Boys (en Rosario), el recital Rosariazo Rock 83, protagonizado por Litto Nebbia y Juan Carlos Baglietto como figuras centrales. En este espectáculo se reunieron varios de los compositores ―como Adrián Abonizio y Jorge Fandermole, entre otros― que alimentaban el movimiento de músicos rosarinos que recientemente había cautivado al público nacional desde su presentación en Buenos Aires. La prensa de Buenos Aires ya empezaba a hablar de la llamada Trova Rosarina. El debut solista de De los Santos a nivel nacional fue en una grabación de su canción «Tema de Rosario», hecha en El Coloso del Parque (el estadio de Newells).



En 1984 editó su primer álbum, Al final de cada día. Su productor en este disco ―así como en los dos discos que seguirán en su carrera―, fue Litto Nebbia.



En 1987 salió el segundo álbum, Hay otro cielo.



En 1996 se edita su último álbum como solista: Canciones rosarinas.

Trayectoria junto al grupo Rosarinos



La carrera del compositor e instrumentista prosiguió con altibajos. El artista gozaba de un alto concepto entre sus colegas y fue sesionista de una muchos músicos, como Litto Nebbia, León Gieco, Fito Páez, el Cuarteto Zupay y Rubén Juárez, entre otros.



En los años noventa estableció una estrecha relación amistosa y profesional con Adrián Abonizio. Hacia el año 1997, Adrián Abonizio, Rubén Goldín y Jorge Fandermole sumaron voces e instrumentos para dar vida, junto a De los Santos, al grupo Rosarinos, con el que grabaron un álbum de estudio. Aunque la banda nunca se consolidó como tal, ofreció algunos esporádicos conciertos hasta su disolución.



Si bien la banda se disolvió formalmente, los cuatro amigos siguieron haciendo actuaciones juntos. La última fue un recital benéfico, el 17 de marzo de 2001, en el balneario La Florida (sobre la ribera del río Paraná, en la zona norte de la ciudad de Rosario). De los Santos ya estaba muy enfermo de cáncer.

Fallecimiento y legado



Ocho días después de este último recital, Lalo de los Santos falleció el domingo 25 de marzo de 2001



En su vida dejó un himno no oficial para su ciudad natal (el Tema de Rosario), una oda al goleador del club de fútbol Rosario Central, Aldo Pedro Poy (Vuela, Aldo, vuela, homenaje explícito al «gol de palomita» que el futbolista le hiciera a Newell's Old Boys en la semifinal del campeonato nacional de 1971), tres discos solistas y uno con Rosarinos, y a su único hijo Iván (1986-), también músico.

Citas



Sobre la composición de canciones:



    Las composiciones que verdaderamente dejan huellas importantes en el tiempo son inspiraciones difíciles de explicar, pero creo que aparecen cuando algo nos desborda y nos supera, así sean estados de felicidad o de angustia, en general extremos. En mi caso funciona así.

    Lalo de los Santos



Sobre Lalo de los Santos:



    Era un burlón tierno aún de sí mismo. Era músico generoso, al punto de privilegiar la idea de grupo antes que los individualismos estériles. Era elocuente, didáctico y muy querible. Era respetuoso de la sensibilidad ajena, era fanático pero me enseñó a ser paciente. Él, que sabía del desarraigo, me protegió cuando dejé Rosario por Buenos Aires, me convirtió en un personaje cómico que yo ignoraba. Me ayudó a ver el mundo. Me enseñó acordes, humor y a resistir. Me enseñó que podíamos ser amigos y me honró llamándome hermano.

    Adrián Abonizio



    Los que lo quisimos lo vamos a extrañar. Tuve tiempo, antes de despedirlo, de darle las gracias. Y de llorarlo como es debido un poco después.

    Adrián Abonizio



Bandas en que participó

Pablo el Enterrador

    Carlos Andón Brandolini

    Jorge Antún: teclados

    Lalo de los Santos: bajo eléctrico (desde 1973 hasta 1980) y guitarras (en 1980)

    Rubén Goldín: guitarra eléctrica y acústica

    Juan Carlos Savia



Rosarinos

    Adrián Abonizio

    Lalo de los Santos (desde 19972 hasta la disolución del grupo)

    Jorge Fandermole

    Rubén Goldín



Discografía oficial

Como solista

«Al final de cada día» (1984)

    Alguien se muere de amor

    Mi primer retrato

    Reflexiones en Navidad

    Goldianía (con Luna).

    Para la gente de barrio

    Tema de Rosario

    Silbándole a la Luna

    Al maestro con música

    El káiser

    Al final de cada día



«Hay otro cielo» (1986)

    No te caigas, campeón

    Amor de costurera

    Irse

    Y será canción

    Hay otro cielo

    Tibio brote de amor

    Cómo Lograr Alcanzar Universos De Infinito Amor (C. L. A. U. D. I. A.).

    Pequeño tango escrito en invierno

    En otro idioma

    Tío Ramón



«Canciones rosarinas» (1996)

    Tema de Rosario

    Aquella niña en soledad (dedicada a Silvina Garré)8

    No te caigas, campeón

    Alguien se muere de amor

    Amor de costurera

    Irse

    Hay otro cielo

    Tibio brote de amor

    Y será canción

    Hada y mujer

    Tío Ramón

    Tarde de abril

    Vuela, Aldo, vuela

    Al final de cada día



«Homenaje» (2002), posmórtem

    Algo de mí

    Fantasmas

    Duérmase de mi amor

    Tema de Rosario

    Sueños del amanecer

    Alas que tiemblan

    Gorrión de infancia

    Cómo Lograr Alcanzar Universos De Infinito Amor (CLAUDIA).

    Sobre el mismo tren (Depois de trabalhar).

    En otro idioma

    El káiser

    Goldiana (con Luna).

    Reflexiones de Navidad

    Derrochando insomnios

    Al maestro con música

    She loves you



Con el grupo Rosarinos

«Rosarinos» (1997)

    Basura en colores

    Cuando

    Corazón de barco

    Tema de Rosario

    El ogro y la bruja

    Canción del pinar

    Duérmase mi amor

    Y ahora

    Otro ángel

    Sueñero

    El témpano

    Un discepolín sin arrabal

    Mirta de regreso

    No te caigas campeón

    Sueño de valeriana

    Todo a mi favor

    Aquella niña en soledad



Fuente: WIKIPEDIA.
............................................


BIOGRAFIA DE LALO DE LOS SANTOS

ROCK.COM


Lalo en una de sus últimas actuaciones en Rosario

Bajista, cantante y sobre todo compositor, Lalo de los Santos llegó a Buenos Aires a principios de los 80 junto a otros músicos rosarinos amigos como Juan Carlos Baglietto, Fito Páez, Silvina Garré y Rubén Goldin, si bien no formaba parte del grupo que grabó el álbum Tiempos difíciles.



Por entonces ya tenía una carrera musical de varios años. Había sido integrante de la mítica banda Pablo El Enterrador.



Había nacido en Rosario el 17 de enero de 1956 en el seno de una familia de músicos. Su padre fue guitarrista y cantor de tangos.



Empezó a estudiar guitarra de niño, y en la adolescencia creció con Los Beatles, Los Gatos, Almendra y Manal. Esa música y los tangos que había escuchado desde siempre en su casa modelarían su perfil de autor. Luego, el rock sinfónico en auge en los 70 lo llevó a integrarse a una banda de ese género, Pablo El Enterrador, junto a Rubén Goldín. Ese grupo estuvo a punto de concretar una grabación en los Estados Unidos pero no lo consiguió y en 1980 se disolvió. Poco después De los Santos se radicó en Buenos Aires, cuando sus amigos Baglietto, Páez y Goldín consiguían el primer impacto con Mirta de regreso, tema escrito por otro amigo suyo, Adrián Abonizio. Puntualmente, Lalo contó que escribió su canción más célebre, el Tema de Rosario, luego de ver a Baglietto en su primer Obras, en 1982.



Debutó en la escena nacional con una versión en vivo de ese tema, grabada durante el concierto El Rosariazo que se realizó en el estadio de Newell's Old Boys de su ciudad natal, con Litto Nebbia y Baglietto como números centrales, poco después de que se celebrara el mismo espectáculo en Obras Sanitarias de Buenos Aires. Por entonces, De los Santos era el bajista y virtual conductor de la banda de Silvina Garré, recién alejada del grupo de Baglietto. En aquellos días, en su casa de Flores alojaba a un rosarino amigo que luego tendría gran éxito, Fito Páez. En el '84 De los Santos hizo su primer disco como solista, producido por Litto Nebbia. El mismo Nebbia sería luego el editor de sus otros dos discos personales.



En los 90 se acercó profesional y humanamente a Adrián Abonizio, y juntos, en el 97, formaron el grupo Rosarinos, que completaron con Rubén Goldín y Jorge Fandermole, y que grabó un álbum.



Si bien la banda se disolvió formalmente, los cuatro rosarinos siguieron haciendo actuaciones juntos. La última fue una benéfica, el 17 de marzo del 2001, en el balneario La Florida de Rosario. Lalo ya estaba enfermo. Y ésa fue su despedida. Murió una semana después, el domingo 25, en un sanatorio de Buenos Aires. Tenía 45 años.



fuente:


ROCK.COM

El sitio de rock de Argentina