"En el majestuoso conjunto de la creacion, nada hay que me
conmueva tan hondamente, que acaricie mi espiritu y dé vuelo desusado a mi
fantasía como la luz apacible y desmayada de la luna."
Un lugar de reunión, para cantar, payar, decir poesías y mostrar nuestras tradiciones, nuestros artistas tanto de FOLKLORE como de TANGO. Un bolichopulpería para mostrar las tradiciones argentinas, nuestras costumbres, leyendas, nuestros pájaros, nuestros árboles, flores, y paisajes. ...y de otros pagos también... por qué no?? conocer otras culturas... Un lugar para compartir... tomar mate, o un vino en amistad.
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viernes, 11 de julio de 2014
lunes, 17 de febrero de 2014
-GUSTAVO ADOLFO BECQUER, POETA ESPAÑOL
Un día como hoy...17 de febrero...pero de 1836...nacía
GUSTAVO ADOLFO BECQUER
GUSTAVO ADOLFO BECQUER
.....................................................
17 de febrero de 1836 en Sevilla -
22 de diciembre de 1870 en Madrid
22 de diciembre de 1870 en Madrid
GUSTAVO ADOLFO BÉCQUER
(detalle de un retrato realizado por su hermano VALERIANO, 1862.)
Esta biografía del poeta GUSTAVO ADOLFO BÉCQUER, está publicada en el blog, el día 17 de febrero de 2013, para quienes deseen leerla.
Muchas gracias.
Hay muchas de sus famosas RIMAS:
GUSTAVO ADOLFO BECQUER
Esta biografía del poeta GUSTAVO ADOLFO BÉCQUER, está publicada en el blog, el día 17 de febrero de 2013, para quienes deseen leerla.
Muchas gracias.
Hay muchas de sus famosas RIMAS:
GUSTAVO ADOLFO BECQUER
lunes, 18 de febrero de 2013
GUSTAVO ADOLFO BECQUER, RIMA XCIV
RIMA XCIV
Patriarcas que fuisteis la semilla
del árbol de la fe en siglos remotos,
al vencedor divino de la muerte
rogadle por nosotros.
Profetas que rasgasteis inspirados
del porvenir el velo misterioso,
al que sacó la luz de las tinieblas
rogadle por nosotros.
Almas cándidas, Santos Inocentes,
que aumentáis de los ángeles el coro,
al que llamó a los niños de su lado
rogadle por nosotros.
Apóstoles que echasteis en el mundo
de la Iglesia el cimiento poderoso,
al que es de la verdad depositario
rogadle por nosotros.
Mártires que ganasteis vuestra palma
en la arena del circo, en sangre rojo,
al que os dio fortaleza en los combates
rogadle por nosotros.
Vírgenes semejantes a azucenas
que el verano vistió de nieve y oro
al que es fuente de vida y hermosura
rogadle por nosotros.
Monjes que de la vida en el combate
pedisteis paz al claustro silencioso,
al que es iris de calma en las tormentas
rogadle por nosotros.
Doctores cuyas plumas nos legaron
de virtud y saber rico tesoro,
al que es raudal de ciencia inextinguible
rogadle por nosotros.
Soldados del Ejército de Cristo,
Santas y Santos todos,
rogadle que perdone nuestras culpas
a Aquél que vive y reina entre vosotros.
GUSTAVO ADOLFO BECQUER, RIMA XCIII
RIMA XCIII
Para que los leas con tus ojos grises,
para que los cantes con tu clara voz,
para que llenen de emoción tu pecho,
hice mis versos yo.
Para que encuentren en tu pecho asilo
y les des juventud, vida, calor,
tres cosas que yo no puedo darles,
hice mis versos yo.
Para hacerte gozar con mi alegría,
para que sufras tú con mi dolor,
para que sientas palpitar mi vida,
hice mis versos yo.
Para poder poner ante tus plantas
la ofrenda de mi vida y de mi amor,
con alma, sueños rotos, risas, lágrimas,
hice mis versos yo.
GUSTAVO ADOLFO BECQUER, RIMA XCI
RIMA XCI
Podrá nublarse el sol eternamente;
Podrá secarse en un instante el mar;
Podrá romperse el eje de la tierra
Como un débil cristal.
¡todo sucederá! Podrá la muerte
Cubrirme con su fúnebre crespón;
Pero jamás en mí podrá apagarse
La llama de tu amor.
GUSTAVO ADOLFO BECQUER, RIMA LXXXVIII
RIMA LXXXVIII
Apoyando mi frente calurosa
en el frío cristal de la ventana,
en el silencio de la oscura noche
de su balcón mis ojos no apartaba.
En medio de la sombra misteriosa
su vidriera lucía iluminada,
dejando que mi vista penetrase
en el puro santuario de su estancia.
Pálido como el mármol el semblante;
la blonda cabellera destrenzada,
acariciando sus sedosas ondas,
sus hombros de alabastro y su garganta,
mis ojos la veían, y mis ojos
al verla tan hermosa, se turbaban.
Mirábase al espejo; dulcemente
sonreía a su bella imagen lánguida,
y sus mudas lisonjas al espejo
con un beso dulcísimo pagaba...
Mas la luz se apagó; la visión pura
desvanecióse como sombra vana,
y dormido quedé, dándome celos
el cristal que su boca acariciara.
GUSTAVO ADOLFO BECQUER, RIMA LXXXV
RIMA LXXXV
¿No has sentido en la noche,
cuando reina la sombra
una voz apagada que canta
y una inmensa tristeza que llora?
¿No sentiste en tu oído de virgen
las silentes y trágicas notas
que mis dedos de muerto arrancaban
a la lira rota?
¿No sentiste una lágrima mía
deslizarse en tu boca,
ni sentiste mi mano de nieve
estrechar a la tuya de rosa?
¿No viste entre sueños
por el aire vagar una sombra,
ni sintieron tus labios un beso
que estalló misterioso en la alcoba?
Pues yo juro por ti, vida mía,
que te vi entre mis brazos, miedosa;
que sentí tu aliento de jazmín y nardo
y tu boca pegada a mi boca.
GUSTAVO ADOLFO BECQUER, RIMA LXXXIV
RIMA LXXXIV
Yo soy el rayo, la dulce brisa,
lágrima ardiente, fresca sonrisa,
flor peregrina, rama tronchada;
yo soy quien vibra, flecha acerada.
lágrima ardiente, fresca sonrisa,
flor peregrina, rama tronchada;
yo soy quien vibra, flecha acerada.
Hay en mi esencia, como en las flores
de mil perfumes, suaves vapores,
y su fragancia fascinadora,
trastorna el alma de quien adora.
Yo mis aromas doquier prodigo
ya el más horrible dolor mitigo,
y en grato, dulce, tierno delirio
cambio el más duro, cruel martirio.
¡Ah!, yo encadeno los corazones,
mas son de flores los eslabones.
Navego por los mares,
voy por el viento
alejo los pesares
del pensamiento.
yo, en dicha o pena,
reparto a los mortales
con faz serena.
Poder terrible, que en mis antojos
brota sonrisas o brota enojos;
poder que abrasa un alma helada,
si airado vibro flecha acerada.
Doy las dulces sonrisas a las hermosas;
coloro sus mejillas de nieve y rosas;
humedezco sus labios, y sus miradas
hago prometer dichas no imaginadas.
Yo hago amable el reposo, grato, halagüeño,
o alejo de los seres el dulce sueño,
Todo a mi poderío rinde homenaje;
todos a mi corona dan vasallaje.
Soy Amor, rey del mundo, niña tirana,
ámame, y tú la reina
serás mañana.
domingo, 17 de febrero de 2013
GUSTAVO ADOLFO BECQUER, RIMA LXVIII
RIMA LXVIII
No sé lo que he soñado
en la noche pasada;
triste muy triste debió ser el sueño,
pues despierto la angustia me duraba.
Noté al incorporarme
húmeda la almohada,
y por primera vez sentí al notarlo
de un amargo placer henchirse el alma.
Triste cosa es el sueño
que llanto nos arranca,
mas tengo en mi tristeza una alegría...
sé que aún me quedan lágrimas.
GUSTAVOS ADOLFO BECQUER, RIMA LXVII
RIMA LXVII
¡Qué hermoso es ver el día
coronado de fuego levantarse,
y a su beso de lumbre
brillar las olas y encenderse el aire!
¡Qué hermoso es tras la lluvia
del triste otoño en la azulada tarde,
de las húmedas flores
el perfume beber hasta saciarse!
¡Qué hermoso es cuando en copos
la blanca nieve silenciosa cae,
de las inquietas llamas
ver las rojizas lenguas agitarse!
¡Qué hermoso es cuando hay sueño
dormir bien... y roncar como un sochantre...
y comer... y engordar... y qué desgracia
que esto solo no baste!
GUSTAVO ADOLFO BECQUER, RIMA LXIII
RIMA LXIII
Como enjambre de abejas irritadas,
de un obscuro rincón de la memoria
salen a perseguirnos los recuerdos
de las pasadas horas.
Yo los quiero ahuyentar. ¡Esfuerzo tan inútil!
Me rodean, me acosan,
y unos tras otros a clavarme vienen
el agudo aguijón que el alma encona.
GUSTAVO ADOLFO BECQUER, RIMA LIX
RIMA LIX
Yo sé cuál el objeto
de tus suspiros es;
yo conozco la causa de tu dulce
secreta languidez.
¿Te ríes?... Algún día
sabrás, niña, por qué:
tú lo sabes apenas
y yo lo sé.
Yo sé cuando tu sueñas,
y lo que en sueños ves;
como en un libro puedo lo que callas
en tu frente leer.
¿Te ríes?... Algún día
sabrás, niña, por qué:
tú lo sabes apenas
y yo lo sé.
Yo sé por qué sonríes
y lloras a la vez.
yo penetro en los senos misteriosos
de tu alma de mujer.
¿Te ríes?... Algún día
sabrás, niña, por qué:
mientras tu sientes mucho y nada sabes,
yo que no siento ya, todo lo sé.
GUSTAVO ADOLFO BECQUER, RIMA LVI
RIMA LVI
Hoy como ayer, mañana como hoy
¡y siempre igual!
Un cielo gris, un horizonte eterno
y andar..., andar.
Moviéndose a compás como una estúpida
máquina, el corazón;
la torpe inteligencia del cerebro
dormida en un rincón.
El alma, que ambiciona un paraíso,
buscándole sin fe;
fatiga sin objeto, ola que rueda
ignorando por qué.
Voz que incesante con el mismo tono
canta el mismo cantar;
gota de agua monótona que cae,
y cae sin cesar.
Así van deslizándose los días
unos de otros en pos,
hoy lo mismo que ayer..., y todos ellos
sin goce ni dolor.
¡Ay!, ¡a veces me acuerdo suspirando
del antiguo sufrir...
Amargo es el dolor; ¡pero siquiera
padecer es vivir!
GUSTAVO ADOLFO BECQUER, RIMA XLIII
RIMA XLIII
Dejé la luz a un lado, y en el borde
de la revuelta cama me senté,
Mudo, sombrío, la pupila inmóvil
clavada en la pared.
¿Qué tiempo estuve así? No sé: al dejarme
la embriaguez horrible de dolor,
expiraba la luz y en mis balcones
reía el sol.
Ni sé tampoco en tan terribles horas
en qué pensaba o que pasó por mí;
solo recuerdo que lloré y maldije,
y que en aquella noche envejecí.
GUSTAVO ADOLFO BECQUER, RIMA XXVIII
RIMA XXVIII
Cuando entre la sombra oscura
perdida una voz murmura
turbando su triste calma,
si en el fondo de mi alma
la oigo dulce resonar,
dime: ¿es que el viento en sus giros
se queja, o que tus suspiros
me hablan de amor al pasar?
Cuando el sol en mi ventana
rojo brilla a la mañana
y mi amor tu sombra evoca,
si en mi boca de otra boca
sentir creo la impresión,
dime: ¿es que ciego deliro,
o que un beso en un suspiro
me envía tu corazón?
Y en el luminoso día
y en la alta noche sombría,
si en todo cuanto rodea
al alma que te desea
te creo sentir y ver,
dime: ¿es que toco y respiro
soñando, o que en un suspiro
me das tu aliento a beber?
GUSTAVO ADOLFO BECQUER, RIMA XX
RIMA XX
Sabe, si alguna vez tus labios rojos
quema invisible atmósfera abrasada,
que al alma que hablar puede con los ojos,
también puede besar con la mirada.
GUSTAVO ADOLFO BECQUER, RIMA XVI
RIMA XVI
Si al mecer las azules campanillas
de tu balcón,
crees que suspirando pasa el viento
murmurador,
sabe que, oculto entre las verdes hojas,
suspiro yo.
Si al resonar confuso a tus espaldas
vago rumor,
crees que por tu nombre te ha llamado
lejana voz,
sabe que, entre las sombras que te cercan
te llamo yo.
Si se turba medroso en la alta noche
tu corazón,
al sentir en tus labios un aliento
abrasador,
sabe que, aunque invisible, al lado tuyo
respiro yo.
GUSTAVO ADOLFO BECQUER, RIMA VIII
Gustavo Adolfo Bécquer, rima VIII
Cuando miro el azul horizonte
perderse a lo lejosa través de una gasa de polvo
dorado e inquieto,
me parece posible arrancarme
del mísero suelo,y flotar con la niebla dorada
en átomos leves
cual ella deshecho.
Cuando miro de noche en el fondo
obscuro del cielolas estrellas temblar, como ardientes
pupilas de fuego,
me parece posible a do brillan
subir en un vuelo,
y anegarme en su luz, y con ella
en lumbre encendido
fundirme en un beso
En el mar de la duda en que bogo
ni aún sé lo que creo:¡Sin embargo, estas ansias me dicen
que yo llevo algo
divino aquí dentro!
RIMA III, GUSTAVO ADOLFO BECQUER
GUSTAVO ADOLFO BECQUER - RIMA III
como huracán que empuja
las olas en tropel;
como volcán que sordo
anuncia que va a arder;
paisajes que aparecen
como un través de un tul;
los átomos del Iris
que nadan en la luz
cadencias que no tienen
ni ritmo ni compás;
accesos de alegría
impulsos de llorar;
sin rienda que lo guíe
caballo volador;
embriaguez divina
del genio creador...
¡Tal es la inspiración!
y entre las sombras hace
la luz aparecer;
de la exaltada mente
el volador corcel;
sol que las nubes rompe
y toca en el cénit;
consigue las indóciles
palabras reunir;
las fugitivas notas
encierra en el compás;
y la belleza plástica
añade a la ideal;
cual átomos que agrupa
recóndita atracción;
oasis que al espíritu
devuelve con vigor...
¡Tal es nuestra razón!
tan sólo el genio puede
a un yugo atar las dos.
Sacudimiento extraño
que agita las ideas,como huracán que empuja
las olas en tropel;
murmullo que en el alma
se eleva y va creciendocomo volcán que sordo
anuncia que va a arder;
deformes siluetas
de seres imposibles;paisajes que aparecen
como un través de un tul;
colores que fundiéndose
remedan en el airelos átomos del Iris
que nadan en la luz
ideas sin palabras
palabras sin sentido;cadencias que no tienen
ni ritmo ni compás;
memorias y deseos
de cosas que no existen;accesos de alegría
impulsos de llorar;
actividad nerviosa
que no halla en qué emplearse;sin rienda que lo guíe
caballo volador;
locura que el espíritu
exalta y enardeceembriaguez divina
del genio creador...
¡Tal es la inspiración!
gigante voz que el caos
ordena en el cerebro,y entre las sombras hace
la luz aparecer;
brillante rienda de oro
que poderosa enfrenade la exaltada mente
el volador corcel;
hilo de luz que en haces
lo pensamientos ata;sol que las nubes rompe
y toca en el cénit;
inteligente mano
que en un collar de perlasconsigue las indóciles
palabras reunir;
armonioso ritmo
que con cadencia y númerolas fugitivas notas
encierra en el compás;
cincel que el bloque muerde
la estatua moldeandoy la belleza plástica
añade a la ideal;
atmósfera en que giran
con orden las ideas,cual átomos que agrupa
recóndita atracción;
raudal en cuyas ondas
su sed la fiebre apaga;oasis que al espíritu
devuelve con vigor...
¡Tal es nuestra razón!
Con ambas siempre en lucha
y de ambas vencedor,tan sólo el genio puede
a un yugo atar las dos.
GUSTAVO ADOLFO BECQUER, RIMA I
Rima I - GUSTAVO ADOLFO BECQUER
Yo sé un himno gigante y extraño
que anuncia en la noche del alma una aurora,
y estas páginas son de este himnocadencias que el aire dilata en las sombras.
Yo quisiera escribirlo, del hombre
domando el rebelde, mezquino idioma,con palabras que fuesen a un tiempo
suspiros y risas, colores y notas.
Pero en vano es luchar; que no hay cifra
capaz de encerrarlo, y apenas, ¡oh hermosa!Si, teniendo en mis manos las tuyas,
pudiera, al oído, cantártelo a solas.
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