Mostrando entradas con la etiqueta AMANDAYE. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta AMANDAYE. Mostrar todas las entradas

viernes, 2 de agosto de 2013

-RODOLFO REGUNAGA, PERO QUE TRISTEZA CUANDO NO ESTAS

PERO QUE TRISTEZA CUANDO NO ESTAS
Letra y música: Rodolfo Regúnaga

Se deshila el sol
tras el ocre del otoño
y en la soledad
vuelvo a recordar
tus ojos,
milagro de azul
tan intensos por el llanto
dulces al mentir,
que no sufrimos tanto.

Y me veo ante ti
destrozado pero entero
exigiéndome que te diga
no te quiero
repitiéndome
que tenemos que ser fuertes,
que un amor se va
y otro llega siempre, siempre.

Pero que tristeza cuando no estas
y te quiero ver
solo puedo hacer tonadas de amor,
pensarte y llorar
caminar la playa
y oír que el viento
y el viejo mar
que salo tus besos, ruge plomizo
que ya no estás.

                                                                      

miércoles, 19 de septiembre de 2012

AMANDAYÉ, TERESA PARODI, CIELO DE MANTILLA


CIELO DE MANTILLA - Chamamé
Música Mateo Villalba
Letra Teresa Parodi
 
Recitado:

Se bajó en la estación de aquel pueblito,
caminó por sus calles aterida,
recordó las palabras de su padre:
¡Es tan claro ese cielo de Mantilla..!
Las casitas apenas dibujadas
atardecen grisáceas y cansinas
en hileras debajo de los árboles,
todas son para ella parecidas.


I

Lo que está en la cortada justo al lado
del enorme almacén que da a la esquina
es la nuestra, Raquel, llame a su puerta
y pregunte si están Marga o Dorita.
Usted sabe de ellas, las ha visto
en las fotos que guardo de esos días;
son mis buenas hermanas las mayores,
dígales que las quiero tanto, hija.

Llámeme para adentro a casa paso,
llámeme con el alma, hijita mía,
tráigame , si es que puede, cuando vuelva,
un poquito de tierra de Mantilla.
Con los ojos cerrados se ha quedado
aspirando ese olor a mandarina…
¡Ay, qué lejos que queda Buenos Aires
de ese cielo infinito de Mantilla!.

II

Los amigos de ayer, decía su padre,
se juntaban de noche en la cantina
y jugaban al truco hasta el cansancio,
tal vez sigan allí, como esos días.
Cuando llegue pregunte por el “Nacho”,
pídale que le cante “Niña mía”;
nunca habrá de encontrar cantor como ése,
chamamé del mejor, ¡qué maravilla!

He venido a buscarlo en su pueblito,
a llevarle la tierra que quería…
La promesa he cumplido, padre –piensa-
aunque usted ya no este para vivirla.
Y golpeó la puertita de la casa,
la salió a recibir la vieja tía,
se perdió entre sus brazos sin palabras
bajo el cielo infinito de Mantilla....

                                               AMANDAYE
OFELIA LEIVA
                                                                                                   GRUPO INTEGRACION
                                                                                                                        TERESA PARODI