Un lugar de reunión, para cantar, payar, decir poesías y mostrar nuestras tradiciones,
nuestros artistas tanto de FOLKLORE como de TANGO.
Un bolichopulpería para mostrar las tradiciones argentinas, nuestras costumbres, leyendas, nuestros pájaros, nuestros árboles, flores, y paisajes.
...y de otros pagos también... por qué no?? conocer otras culturas...
Un lugar para compartir... tomar mate, o un vino en amistad.
PERO QUE TRISTEZA CUANDO NO ESTAS Letra y música: Rodolfo Regúnaga
Se deshila el sol
tras el ocre del otoño y en la soledad vuelvo a recordar tus ojos, milagro de azul tan intensos por el llanto dulces al mentir, que no sufrimos tanto.
Y me veo ante ti
destrozado pero entero exigiéndome que te diga no te quiero repitiéndome que tenemos que ser fuertes, que un amor se va y otro llega siempre, siempre.
Pero que tristeza cuando no estas
y te quiero ver solo puedo hacer tonadas de amor, pensarte y llorar caminar la playa y oír que el viento y el viejo mar que salo tus besos, ruge plomizo que ya no estás.
CIELO DE MANTILLA - Chamamé
Música Mateo Villalba
Letra Teresa Parodi
Recitado:
Se bajó en la estación de aquel pueblito,
caminó por sus calles aterida,
recordó las palabras de su padre:
¡Es tan claro ese cielo de Mantilla..!
Las casitas apenas dibujadas
atardecen grisáceas y cansinas
en hileras debajo de los árboles,
todas son para ella parecidas.
I
Lo que está en la cortada justo al lado
del enorme almacén que da a la esquina
es la nuestra, Raquel, llame a su puerta
y pregunte si están Marga o Dorita.
Usted sabe de ellas, las ha visto
en las fotos que guardo de esos días;
son mis buenas hermanas las mayores,
dígales que las quiero tanto, hija.
Llámeme para adentro a casa paso,
llámeme con el alma, hijita mía,
tráigame , si es que puede, cuando vuelva,
un poquito de tierra de Mantilla.
Con los ojos cerrados se ha quedado
aspirando ese olor a mandarina…
¡Ay, qué lejos que queda Buenos Aires
de ese cielo infinito de Mantilla!.
II
Los amigos de ayer, decía su padre,
se juntaban de noche en la cantina
y jugaban al truco hasta el cansancio,
tal vez sigan allí, como esos días.
Cuando llegue pregunte por el “Nacho”,
pídale que le cante “Niña mía”;
nunca habrá de encontrar cantor como ése,
chamamé del mejor, ¡qué maravilla!
He venido a buscarlo en su pueblito,
a llevarle la tierra que quería…
La promesa he cumplido, padre –piensa-
aunque usted ya no este para vivirla.
Y golpeó la puertita de la casa,
la salió a recibir la vieja tía,
se perdió entre sus brazos sin palabras
bajo el cielo infinito de Mantilla....