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lunes, 3 de marzo de 2014

HOMENAJE A HORACIO SALGAN EN EL COLON

Un día 3 de marzo... como hoy...pero de 2012...
se le rindió homenaje EN VIDA...!!!!
al maestro HORACIO SALGAN EN EL TEATRO COLON...!!!!!
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Lunes, 5 de marzo de 2012
Por Carlos Bevilacqua
PAGINA 12 



MUSICA › HOMENAJE A HORACIO SALGAN EN EL TEATRO COLON

El maestro dijo presente con su música



El autor de “A fuego lento” no pudo asistir al máximo coliseo argentino por sus problemas de salud, pero su obra deleitó al público. Al frente de la orquesta estuvo su hijo César y a lo largo de la jornada se fueron sumando músicos para completar la celebración.






Escuchar música creada o arreglada por Horacio Salgán es siempre un lujo para el alma. Anteanoche ese privilegio se concretó en el Teatro Colón, ese que sigue vigente como el máximo reconocimiento posible para un artista. No era la primera vez que ocurría, pero sí la primera planteada exclusivamente como homenaje a su figura. Por eso, en el concierto organizado por el Ministerio de Cultura porteño reinaron la emoción, la atención, el aplauso reverencial de pie y, sobre todo, la sensación de que se estaba haciendo justicia.



El concierto fue en realidad una reedición de otro ofrecido en agosto último como parte del Festival de Tango de Buenos Aires en el Centro Municipal de Exposiciones. Como en aquel entonces, se reprodujo la orquesta típica de Salgán con catorce talentosos músicos que ejecutaron sus arreglos originales bajo la supervisión del propio Horacio. El garante del estilo fue su hijo, César Salgán, como pianista y encargado de la dirección. César, a su vez, se valió de sus compañeros en el Quinteto Real para armar la base de la típica: Carlos Corrales (bandoneón), Julio Peressini (violín), Juan Pablo Navarro (contrabajo) y Esteban Falabella (guitarra).



Sin amplificación, aprovechando la increíble acústica del Colón, arrancaron con el vértigo de “Canaro en París” y dos de los primeros tangos que grabó Salgán, a principios de los ’50: “Gallo ciego” y “Recuerdo”. La versión que entregaron a continuación de “La Puñalada” fue algo así como una lección de cómo tomar una pieza, desarmarla y volver a entregarla armada, como para que nadie note la travesura. Tal como adelantó César al presentar los primeros temas, “Ojos negros” fue luego una excelente oportunidad para el lucimiento de las cuerdas, pero también para explotar los contrastes de energías. Algo similar habilitó de inmediato el tono vivaz que de por sí ostentan el tango “Tierra querida” y la milonga “Mano brava”. Era la entrada en calor de un repertorio amplio, que tuvo la virtud de incluir algunos clásicos insoslayables pero también algunas perlitas, como una lúdica versión de “Hotel Victoria” a cargo de los solistas del Quinteto Real. O los remedos de gorgeos en el violín de Peressini durante la interpretación de “El amanecer”.



A pesar de que Salgán tuvo grandes cantantes, anteayer fue todo meramente instrumental, con lo cual ninguna voz distrajo de los entramados sonoros meticulosamente urdidos por don Horacio. A tal fin, César resulta ser una manzana que no cayó demasiado lejos del árbol. Porque así como tiene un fino sentido del humor cada vez que toma la palabra y desde el teclado es un eficaz intérprete del estilo de su padre, anteanoche se reveló además como un inspirado creador, según se desprende de “Entre dos mujeres” y “Milongas y milongueros”, dos piezas propias que se permitió intercalar en la lista de la orquesta tributo.



Como en 2011, durante la segunda mitad del concierto se fueron sumando bandoneonistas históricos de la típica de Salgán. Así, Corrales fue reemplazado primero por Juan José Mosalini para una regeneradora versión de “El choclo”, luego por Julio Pane para un hermoso juego de contrapuntos en “El entrerriano”, más tarde por Ernesto Baffa para la gravedad lírica de “Responso” y, sobre el final, por Néstor Marconi para una rareza: la versión nunca grabada del vals “La pulpera de Santa Lucía”. En estos dos últimos temas, con el agregado de Martín Pantyrer en clarón, ese clarinete bajo que Salgán quiso sumar cada tanto al canon tanguero para reforzar los graves. No fue la única licencia tímbrica que se tomó: también supo agregar un cello (anteanoche en manos de Paula Pomeraniec), y una viola (esta vez a cargo de Rubén Jurado). La línea de cuerdas se completó con los violinistas Humberto Ridolfi, Lucas Furno y César Rago, mientras que la fila de fueyes terminó de cobrar cuerpo gracias a los aportes de Lautaro Greco, Nicolás Perrone y Federico Santiesteban.



Como falsa despedida, todos juntos conmovieron con una voluminosa versión de “A fuego lento”, la más famosa creación de don Horacio. Respondiendo a dos ovaciones, deleitaron luego con “La llamo silbando” (también del homenajeado) y con “La cumparsita” en una versión antológica, poblada de solos cuasi jazzeros.



El evento, inaugural de un ciclo de tango en el máximo coliseo porteño, despertó una gran expectativa. Como las entradas se agotaron a poco de ponerse a la venta, el Ministerio de Cultura de la ciudad decidió abrir al público un ensayo previo, ofrecido también en el Colón, y a sala llena, durante la mañana del mismo sábado. Por la noche, el concierto fue transmitido en directo por radio y televisión. De hecho, fue a través de la pantalla chica que Horacio recibió el afecto del público. Si bien hasta último momento se especuló con la posibilidad de que apareciera con sus 95 a cuestas en el palco presidencial, prefirió preservar su salud de los “achaques” que sufre cada vez con mayor frecuencia. Sí estuvo presente, en espléndida forma, su maravillosa música.


Lunes, 5 de marzo de 2012
Por Carlos Bevilacqua
PAGINA 12 
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sábado, 15 de junio de 2013

NESTOR MARCONI, MÚSICO



Un día como hoy... 15 de junio... pero de 1942... nacía
NESTOR MARCONI.
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Semblanza de RICARDO GARCIA BLAYA
publicada en la página webb TODOTANGO
 
 
BANDONEONISTA, ARREGLADOR, COMPOSITOR

15 de junio de 1942

Nombre completo: Néstor Eude Marconi



Representante genuino de la horneada de grandes músicos de los años 70, es reconocido por su alarde técnico en la ejecución del bandoneón. Su digitación, velocidad y sincronización, son virtudes aceptadas hasta por sus críticos, que a tanto virtuosismo le contraponen una ausencia de sentimientos, una suerte de frialdad emocional. Es además, un notable orquestador.



Nació en el pueblo de Álvarez, próximo a la ciudad de Rosario, provincia de Santa Fe, a 300 km de Buenos Aires. Se inició en la música de muy pequeño, apenas cumplidos los once años. Primero estudió piano y composición, pero su verdadera vocación se despierta cuando su padre le regala un bandoneón.



Su padre trabajaba de capataz en el frigorífico Swift, mientras el joven músico repartía su tiempo entre el estudio musical con un piano prestado y su otra pasión, el fútbol.



En el oficio de bandoneonista se hizo solo, fue un verdadero autodidacta que adaptaba al fueye lo que aprendía en el piano.



«Después, me puse a estudiar música en serio con el maestro Schneider, y armonía y contrapunto con Luis Mirisi... Por supuesto, escuchaba a los grandes maestros. En ese entonces me enloquecían Laurenz, Troilo, pero también Astor Piazzolla, con aquel quinteto donde tocaban Atilio Stampone, Szymsia Bajour. Escuchar también forma parte del aprendizaje.»



Debutó profesionalmente con apenas 16 años, en los estudios de Radio LT3 de Rosario con la orquesta de su profesor Schneider y por las noches, con un trío, en la boite La Marine que estaba en el centro de la ciudad. Luego formó parte de un cuarteto, "Los cuatro señores del tango" —por el que antes pasaron varios "fueyes", el primero de ellos Julio Barbosa—, que se lució en los recitales que armaba un grupo de la bohemia rosarina que se llamaba Tango Club Rosario. Lo integraban Clemente Vega en violín, Francisco Tejedor en piano y Nito Deniel en el contrabajo. «Hicimos recitales en casi todas las facultades de la Universidad de Rosario. Estaban de moda.»



Cuando todavía no había cumplido los 19 años, sucedió un hecho que cambiaría su historia. La orquesta de José Basso visita Rosario, en gira al interior del país, cuando imprevistamente se queda sin uno de sus bandoneonistas. El locutor que presentaba a la orquesta era amigo de Néstor y lo presenta al maestro. Su primer bandoneón, Juan Carlos Bera y "El Tata" Floreal Ruiz le toman una prueba, es aceptado y contratado para la gira.



Después se vino a Buenos Aires con toda su familia. El apoyo de su padre fue esencial en su carrera, hasta tal punto que éste pidió el pase a una dependencia que el frigorífico tenía en el barrio del Once. Se fueron a vivir a Victoria, en la provincia de Buenos Aires, cerca del Tigre.



Con Basso tocó en el legendario cabaret Marabú, donde debutara, en 1937, Aníbal Troilo y en el teatro Maipo. El propio bandoneonista recuerda: «Y al poco tiempo, a los dos o tres años, por consejo del propio Basso me fui a tocar solo, sin ningún otro bandoneón al lado mío. Así toque con Osvaldo Manzi, con Lito Scarso, hice todo un acompañamiento para el ballet de Juan Carlos Copes, con quien me fui de gira por Centroamérica y, a la vuelta, recalamos en el escenario de Caño 14, recientemente innaugurado.»



En el año 1970 integra el Sexteto de Enrique Mario Francini, para luego fundar el "Vanguatrío", junto a Héctor Console y Horacio Valente.



En Caño 14 actuó muchos años integrando varias formaciones, entre ellas las orquestas de Héctor Stamponi, "Pepe" Basso, Atilio Stampone y en el conjunto que acompañaba al "Polaco" Goyeneche, de quien se hizo muy amigo.



En 1973 ingresó a la nueva orquesta formada por Francini y Pontier y se fueron a Japón. Seis años después, armó un cuarteto para actuar en Suecia, con el guitarrista "Chocho" Ruiz, el pianista Oscar Palermo y el contrabajista Fernando Romano, inaugurando ese mercado para el tango.



En la década del 80 es músico estable del Café Homero, junto a figuras estelares como los pianistas Osvaldo Tarantino y Orlando Trípodi, el contrabajo de Angel Ridolfi y las voces de Goyeneche y Rubén Juárez.


 



«Tarantino era un fenómeno. Cuando lo llamé por teléfono para decirle si quería tocar con Ridolfi y conmigo me dijo enseguida que sí, pero aclaró: Me gusta mucho, pero no escribamos nada. Que todas las noches sea una sorpresa juntarnos sobre el escenario. Vamos a inventar, vamos a improvisar.»



Resultan interesantes las opiniones de Marconi sobre los grandes maestros que lo precedieron:

«A mí me parece que Pedro Laurenz marcó el comienzo del bandoneón solista. Escribió una historia distinta. No necesitó acompañamiento. Laurenz solo, tocando el bandoneón, era una delicia.»



«Escuchar y verlo tocara a Troilo sobre el palquito de Caño 14 era como ver toda la noche de Buenos Aires. "El Gordo" siempre me dio esa impresión. Escuché decir a un montón de los que fueron sus músicos, que "Pichuco" tenía el tango en la piel. Y seguro que fue así. Pero también a Buenos Aires. "El Gordo" era Buenos Aires.»



«De Astor Piazzolla me asombraba su inmensidad musical... Su swing. Un músico de un nivel increíble.»



«Y Leopoldo Federico nos abrió, a todos los bandoneonistas, los ojos para mostramos las grandes posibilidades técnicas que tiene el instrumento. ¡Es un monstruo!»



En 1988 formó un octecto para un espectáculo concebido para actuar en Japón. Entre otros, participaron Orlando Trípodi, Reynaldo Nichele, Daniel Binelli, Mauricio Marcelli y los cantantes, Nelly Vázquez y Roberto Goyeneche. A raíz del éxito obtenido, volvieron en 1991 con algunos cambios pero con el mismo resultado.



Como compositor se destacan dos suites para orquesta de cuerdas que fueron estrenadas por la Orquesta de Cámara de Rosario dirigida por Luis Milici.



Actualmente, además de su actividad solista integra el Nuevo Quinteto Real del maestro Horacio Salgán y es uno de los directores de la Orquesta de Música Argentina "Juan de Dios Filiberto".

fuente: TODOTANGO.
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miércoles, 27 de marzo de 2013

ENRIQUE SANTOS DISCEPOLO, CHORRA



CHORRA

Tango 1928


Música: Enrique Santos Discepolo

Letra: Enrique Santos Discepolo


Por ser bueno,

me pusiste a la miseria,

me dejaste en la palmera,

me afanaste hasta el color.

En seis meses

me comiste el mercadito,

la casiya de la feria,

la ganchera, el mostrador...

¡Chorra!...

Me robaste hasta el amor...

Ahura,

tanto me asusta una mina,

que si en la calle me afila

me pongo al lao del botón.



¡Lo que más bronca me da,

es haber sido tan gil!



Si hace un mes me desayuno

con lo qu' he sabido ayer,

no er'a mí que me cachaban

tus rebusques de mujer...

Hoy me entero que tu mama

"noble viuda de un guerrero",

¡es la chorra de más fama

que ha pisao la treinta y tres!

Y he sabido que el "guerrero"

que murió lleno de honor,

ni murió ni fue guerrero

como m'engrupiste vos.

¡Está en cana prontuariado

como agente 'e la camorra,

profesor de cachiporra,

malandrín y estafador!



Entre todos

me pelaron con la cero,

tu silueta fue el anzuelo

donde yo me fui a ensartar.

Se tragaron

vos, "la viuda" y "el guerrero"

lo que me costó diez años

de paciencia y de yugar...



¡Chorros!

Vos, tu vieja y tu papá,

¡Guarda!

Cuidensé porque anda suelta,

si los cacha los da vuelta,

no les da tiempo a rajar.



¡Lo que más bronca me da,

es haber estao tan gil!

                              pianola
                                                      
                              EDMUNDO RIVERO                         
                              JULIO MARTEL                      
           MIGUEL POVEDA con RODOLFO MEDEROS                         
                                                         
                                                              
                                                                             

lunes, 18 de febrero de 2013

CRISTAL, MARIANO MORES, JOSE MARIA CONTURSI


CRISTAL
Tango 1944


Música: Mariano Mores

Letra: José María Contursi


Tengo el corazón hecho pedazos,

rota mi emoción en este día...

Noches y más noches sin descanso

y esta desazón del alma mía...

¡Cuántos, cuántos años han pasado,

grises mis cabellos y mi vida!

Loco... casi muerto... destrozado,

con mi espíritu amarrado

a nuestra juventud.



Más frágil que el cristal

fue mi amor

junto a ti...

Cristal tu corazón, tu mirar, tu reír...

Tus sueños y mi voz

y nuestra timidez

temblando suavemente en tu balcón...

Y ahora sólo se

que todo se perdió

la tarde de mi ausencia.

Ya nunca volveré, lo se, lo se bien, ¡nunca más!

Tal vez me esperarás, junto a Dios, ¡más allá!



Todo para mi se ha terminado,

todo para mi se torna olvido.

¡Trágica enseñanza me dejaron

esas horas negras que he vivido!

¡Cuántos, cuántos años han pasado,

grises mis cabellos y mi vida!

Solo, siempre solo y olvidado,

con mi espíritu amarrado

a nuestra juventud...



                     ROBERTO GOYENECHE - NESTOR MARCONI
                      ALBERTO MARINO  - ANIBAL TROILO                            
                              MERCEDES SOSA                        
                                              

                                                                         

martes, 29 de enero de 2013

ROBERTO GOYENECHE, LA ULTIMA CURDA

LA ULTIMA CURDA

Tango 1956 

Música: Aníbal Troilo

Letra: Cátulo Castillo


Lastima, bandoneón,

mi corazon

tu ronca maldición maleva...

Tu lágrima de ron

me lleva

hasta el hondo bajo fondo

donde el barro se subleva.

¡Ya sé, no me digás! ¡Tenés razón!

La vida es una herida absurda,

y es todo tan fugaz

que es una curda, ¡nada más!

mi confesión.



Contame tu condena,

decime tu fracaso,

¿no ves la pena

que me ha herido?

Y hablame simplemente

de aquel amor ausente

tras un retazo del olvido.

¡Ya sé que te lastimo!

¡Ya se que te hago daño

llorando mi sermón de vino!



Pero es el viejo amor

que tiembla, bandoneón,

y busca en el licor que aturde,

la curda que al final

termine la función

corriéndole un telón al corazón.

Un poco de recuerdo y sinsabor

gotea tu rezongo lerdo.

Marea tu licor y arrea

la tropilla de la zurda

al volcar la última curda.

Cerrame el ventanal

que arrastra el sol

su lento caracol de sueño,

¿no ves que vengo de un país

que está de olvido, siempre gris,

tras el alcohol?...



                              PELÍCULA SUR
                              CON TROILO                        
                              CON PIAZZOLLA                          
                              CON NESTOR MARCONI