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lunes, 10 de noviembre de 2014

BEBA PUGLIESE, ALGUNOS TEMAS

ORQUESTA BEBA PUGLIESE

CHICHARRITA
 

LA SOLTERITA
 

AMADA MELANCOLIA

BEBA PUGLIESE, MÚSICA COMPOSITORA

Un día 10 de noviembre como hoy: 
En 1939 nacía: Beba Pugliese ¡Feliz cumpleaños!
Efemérides de TODOTANGO.
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BEBA PUGLIESE


una charla con Gabriel Soria en la radio 2x4
Historias de oro.
 

viernes, 15 de noviembre de 2013

BEBA PUGLIESE, MÚSICA COMPOSITORA 10-11

Un día como hoy... 10 de noviembre... pero de 1936.... nacía
BEBA PUGLIESE.
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Semblanza de JOSE MARIA OTERO
publicada en la página webb TODOTANGO

PIANISTA, DIRECTORA, ARREGLADORA, COMPOSITORA
10 de noviembre de 1936
Nombre verdadero: Lucela Delma Pugliese

Esta semblanza de BEBA PUGLIESE, fue publicada el 10 de noviembre de 2012, para quienes deseen leerla.
También hay temas para escucharla tocar con su orquesta:
BEBA PUGLIESE 

 
BEBA PUGLIESE Y SU ORQUESTA
de OSVALDO PUGLIESE:  LA BEBA

 

domingo, 2 de diciembre de 2012

OSVALDO PUGLIESE, PIANISTA DIRECTOR

Un día como hoy.... 2 de diciembre... pero de 1905... nacía
OSVALDO PUGLIESE.
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Semblanza de NESTOR PINSON
publicada en la página webb TOSOTANGO.


PIANISTA, DIRECTOR, COMPOSITOR
2 de diciembre de 1905 - 25 de julio de 1995
Nombre completo: Osvaldo Pedro Pugliese

Su padre, Adolfo, obrero del calzado, intervenía como flautista aficionado en cuartetos de barrio que cultivaban el tango. Dos hermanos mayores tocaban violín: Vicente Salvador, "Fito", y Alberto Roque, más consecuente que el primero y por muchos años ligado a la música. A Osvaldo fue el padre quien le impartió las primeras lecciones de solfeo, y comenzó a balbucear con el violín también, pero pronto se inclinó por el piano, aunque don Adolfo tardó cierto tiempo en comprar el costoso instrumento. Tras formarse en conservatorios de la vecindad, a la edad de 15 años se inició profesionalmente en el llamado "Café de La Chancha", así bautizado por los parroquianos en alusión a la poca higiene del dueño.

Poco después, ya en un conocido café del centro de Buenos Aires, integró el conjunto de la primera mujer bandoneonista que tuvo el tango, Francisca "Paquita" Bernardo. Ascendiendo en su carrera, Osvaldo se incorporó al cuarteto de Enrique Pollet, luego a la famosa orquesta de Roberto Firpo, y en 1927 ya era pianista de la orquesta del gran bandoneonista Pedro Maffia, de la que se desvinculó, junto al violinista Elvino Vardaro, para formar un conjunto a nombre de ambos, que se sabe fue de avanzada, pero del cual no han quedado grabaciones.

Vardaro-Pugliese debutaron en el café Nacional, para emprender luego una extensa gira por el interior del país. Los acompañaba como representante–gerente el poeta Eduardo Moreno, autor de la letra del tango "Recuerdo", el más célebre de los firmados por Pugliese, y también, propuesta por Moreno, la cancionista Malena de Toledo. La gira fue un fracaso económico, y Vardaro debió empeñar su arco "Sartoris" para pagar los pasajes de regreso.

Pugliese se asoció luego con otro violinista, Alfredo Gobbi, formando un conjunto, uno de cuyos bandeonistas era el jovencísimo Aníbal Troilo. Aquello duró pocos meses, tras lo cual formó su primer elenco propio al lograr la oportunidad de actuar en un par de locales. Posteriormente integró dos dúos, primero con Gobbi y luego con Vardaro, para actuar en emisoras de radio. En 1934, cuando el bandoneonista Pedro Laurenz -ex De Caro, como Maffia- formó orquesta, Pugliese ocupó el piano, ocasión en que escribió los primeros arreglos sobre un par de tangos, entre ellos "La beba", que le pertenece. En 1936 integró el conjunto del bandoneonista Miguel Caló, aún enrolado en la tendencia "decareana", y de esta manera fue encauzando sus ideas estéticas sobre el tango. Hasta 1938 formó Pugliese nuevas agrupaciones que no se consolidaron, e intentó sin éxito estructurar una cooperativa de trabajo, como expresión de sus ideas comunistas.

Su definitiva proyección hacia el tango que pretendía se inició el 11 de agosto de 1939, al presentarse de nuevo en el café Nacional. Amadeo Mandarino era el cantor de su debutante orquesta. Luego de un tiempo rearmó el conjunto, ya con Augusto Gauthier como vocalista. Pugliese era director, pianista y arreglador de ese conjunto, que, esa vez sí, funcionaba como una cooperativa. Desde un café del barrio de Villa Crespo saltaron a la radio más importante del momento, El Mundo, gestándose una importante hinchada que los seguía, compuesta por fanáticos de su estilo y adeptos al Partido Comunista.

La continuidad en la labor le permitió afianzar su concepción, apoyado en el aporte de compañeros suyos como el contrabajista Aniceto Rossi, tan importante para darle el sentido rítmico que necesitaba. Fundamental fue el bandoneón de Osvaldo Ruggiero, quien permaneció junto a Pugliese hasta 1968, profundamente consustanciado con el director. Y otro tanto puede decirse del violinista Enrique Camerano, nacido -dijo alguien- para tocar con Pugliese. Este se afirmaba como el más fiel exponente del estilo decareano, pero con una rotunda marcación rítmica, atractiva para el bailarín sin por ello sacrificar calidad.

Orquesta Osvaldo Pugliese

De suma importancia, para cuando su orquesta llegó al disco en 1943, fue la aparición de Roberto Chanel, cantor recio, de voz nasal y estilo "compadrito" que dejó 31 grabaciones. Buscando un vocalista contrastante, Pugliese incorporó luego a Alberto Morán, dramático y sensual, de rara aptitud para la media voz y perfecto acople con el acompañamiento orquestal. Su atractivo para las mujeres no fue igualado por ningún otro cantor. Quedaron de Morán 48 obras grabadas. Apenas 8 registró a su vez, entre 1949 y 1950, Jorge Vidal, otra de las voces importantes en la historia de esta orquesta. Entre los cantores posteriores sobresalieron, aunque con repertorios de irregular calidad, Jorge Maciel y Miguel Montero.

Dentro de la década del '40, Pugliese grabó algunos temas instrumentales propios con los que se anticipó a la vanguardia. Es el caso de "La yumba" (convertido en algo así como el himno de su orquesta), "Negracha" y "Malandraca". Por estos dos últimos se lo considera un precursor en el empleo de la síncopa y el contrapunto, adelantándose a Horacio Salgán y Astor Piazzolla. Otros importantes tangos que Pugliese escribió e interpretó son, ante todo, el mencionado "Recuerdo", y "La beba", "Adiós Bardi", "Recién", "Barro", "Una vez" y "El encopao".

Por años, la orquesta de Osvaldo Pugliese estuvo prohibida para la radiodifusión, como medida de censura política, pero ello no logró mermar su popularidad.
 
Fuente: TODOTANG0.
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PATETICO
MALANDRACA con su hija Beba Pugliese                          
  
RECUERDO
                                                  
 LA YUMBA
                                                                                                                    

sábado, 10 de noviembre de 2012

BEBA PUGLIESE, PIANISTA

Un día como hoy... 10 de noviembre... pero de 1936.... nacía
BEBA PUGLIESE.
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Semblanza de JOSE MARIA OTERO
publicada en la página webb TODOTANGO

PIANISTA, DIRECTORA, ARREGLADORA, COMPOSITORA
10 de noviembre de 1936
Nombre verdadero: Lucela Delma Pugliese

Su destino estaba marcado desde la cuna: la música, la lucha por la dignidad humana, el afán de superación, el enclave familiar. Creció en un ambiente de arte, de emoción sincera, de mucho trabajo: «Día tras día fui impregnándome en esa especie de sabiduría popular», afirma. Nació en Villa Ortúzar, en una casa alquilada de la calle 14 de julio 1111. El abuelo, Adolfo Pugliese, flautista de la primera época del tango, les salió de fiador a la flamante pareja integrada por su hijo Osvaldo y María Concepción Florio.

La unión de los dos jóvenes le permitiría a la niña que nacería a fines de ese año, alternar en una familia de músicos. Su tía Adela Florio era profesora de piano y le daría las primeras lecciones. Los hermanos de su padre, Adolfo (Fito) y Alberto eran violinistas, y el segundo, director y compositor. Su tío, Mario Perini (casado con una hermana de su madre) era banjista, violista, arreglador y compositor. Estuvo mucho tiempo en la orquesta de Ángel D’Agostino y también colaboraba, arreglándole a Osvaldo Fresedo. Un primo hermano de Beba, el Chocho Florio (hijo de una hermana de su madre), fue un excelente y querido cantor que lució en orquestas como las de Alfredo De Angelis o Carlos Di Sarli entre otras. Cacho, otro hermano de su mamá era contrabajista.

Las estrecheces en las que se vieron envueltos en las primeras épocas, obligaba a compartir casa entre integrantes de ambas ramas familiares y la música brotaba por todos los poros de aquellas paredes. Ver ensayar al padre en aquel piano Förster —regalo del abuelo— y que también le sirvió a ella para trajinarlo («Medio jugando.», dice); aquel color que viene de la infancia y las coordenadas que llegan a través de una serie de afluentes y desembocan en una vocación, fueron determinando su futuro musical. Claro que ver ensayar a esa orquesta de don Osvaldo Pugliese en la casa donde fueron a vivir en 1940 (Álvarez Thomas 1477), agranda espaciosa su mirada de niña traviesa que, en su gestación contempla imágenes con un gran poder de sugerencia: «Recuerdo las melenas de Ruggiero y de Caldara, concentrados, esperando el momento del arranque musical. A Camerano lo veo todavía preparando el arco para su entrada triunfal, brillante. También lo veo a Aniceto Rossi aguardando al lado del piano. Todos esperando la marcación del director, como gladiadores prestos a salir a la arena, o como jugadores preparándose a salir a la cancha donde la multitud de los hinchas gritaban enfervorizados...», y en el recuerdo se forja su ansiedad.

Cuando estaba en 4º grado y le pidieron que tocara el Himno en el Día del Maestro, lo hizo con gran fervor patriótico y anticipando el futuro. Las vicisitudes políticas del padre, la persecución, la cárcel, la prohibición de tocar en radios o espacios públicos, castigaron severamente a la familia y también forjaron su carácter. Como sus primos y amigos de la infancia, pasó muchas horas en el Club Sporting (Heredia y Álvarez Thomas) y allí Beba aprendería entre otras cosas a bailar el tango, acompañando a sus primos mayores. En Madrid he bailado con ella y doy fe de que es una excelente milonguera. Estudió danzas y piano, practicando con las partituras que le regalaba el abuelo paterno, especialmente las clásicas.

Pugliese cambió el nombre de su tango “Amargura”, por el nuevo de: “La beba”, al nacer ella. Lisandro Adrover hizo el arreglo en la primera versión y Daniel Binelli el segundo, cuando volvieron a grabarlo en 1972.

Los estudios con Vicente Scaramuzza (10 años), Pedro Rubbione, Oreste Castronuovo y Berta Sujovolsky le dieron el plácet definitivo y Beba se disponía a desarrollar su carrera como pianista clásica, habiendo comenzado en recitales por Radio Nacional y otras emisoras. Convocó a Aníbal Arias y Guillermo Ferrer para unas actuaciones por todo el país en 1979, con enorme éxito, grabando incluso un longplay y ya, en el homenaje que le hicieron a Sebastián Piana en 1978, su categoría de pianista recibe el respaldo efusivo y cálido de los presentes. El tango está golpeando a su puerta y los genes hacen el resto.

Su primer quinteto actúa en el Hotel Bauen, los feligreses puglieseanos la siguen y la RCA-Victor la convoca al disco. Pese a los golpes que le da la vida, ella sabe que la lucha es ardua y debe seguir. Falleció su hijo Osvaldo en 1993. Tuvo 2 matrimonios y otros dos hijos: Lisandro y María Carla que arrancó a los 6 añitos con el piano y en 2001 debutó como profesional. Admiradora de Orlando Goñi, la polenta y categoría de Beba en el piano despierta comentarios de admiración, incluso en Astor Piazzolla.

Con su orquesta viaja por Europa y Japón. Compone numerosos temas: “Catire”, “Ochentango”, “Para mi abuelo”, “Chicharrita” (como llamaban al padre de pequeño), “Si volviera a verte”, “Sueños y sombras”, “Rosa punzó”, “Tus quince años” (a su hija), “A nuestro amigo Piraña” (fiel amigo de Don Osvaldo y mi amigo de toda la vida).

Integró los elencos de varias compañías teatrales y actuó en varios sainetes, mientras completaba sus estudios teóricos con los maestros Fukcs y Sebastián Piana. En 1974, realizó los arreglos para la obra teatral “Prohibido pisar el tango”. En 1978, como solista, compartió escenario con la orquesta de su padre y destacó en programas radiales como el Ciclo de Recitales de Radio Rivadavia, conducido por Héctor Larrea. Es en 1980 cuando forma su propio quinteto, para actuar en el Hotel Bauen, como gran atracción y el suceso desborda todas las previsiones.

Con el acento encarnado en el espíritu del tango, le sirvió para girar por el país y ser contratados por el tradicional Caño 14. Su segundo disco lo firmó en 1981 y fue el prolegómeno de una serie exitosa.

La Organización National Geographic filmó en América Latina el programa “Ritmos revolucionarios” y, referido a Buenos Aires, eligieron como composición más destacada “Dinastía Pugliese”, de su autoría. En su prolífica carrera ha recibido numerosas distinciones de todo tipo y está orgullosa de que “Los amigos de la calle Corrientes”, hayan bautizado al cruce de Corrientes y Rodríguez Peña como “La esquina de Beba Pugliese”, instalando una placa de bronce en la que le expresan el reconocimiento a toda su trayectoria

Sigue estudiando para encontrar la respuesta al sonido secreto de la logia en que se ha integrado y, siguiendo el ejemplo materno, conoció el sacrificio en los diversos trabajos realizados para sobrevivir. Supo elegir el camino y al decantarse encontró su propia inspiración.

Es maestra en la Escuela Popular de Avellaneda, del Instituto Cultural José Hernández de Olivos, y sigue yirando con su orquesta y cantantes como Mónica Sachi, Gustavo Cané u Oscar Ferrari. Esa especie de impulsante coraje sonoro que no afloja nunca, viene de las raíces paternas. Confiesa que en cierta ocasión lo llamó un director de orquesta —ex fueye de Pugliese— porque se le había enfermado el pianista, para un programa de televisión. Beba lo consultó con Don Osvaldo y éste, lagrimeando, le dijo: «No debieras ir. Fue de los que más me traicionaron y está tocando con las partituras de mi orquesta. Me hizo mucho daño». No fue. Y ahí sigue la Beba convencida de no buscar una estética determinada sino la que lleva adentro. Su nieta también comenzó el camino del arte musical.
En los diferentes domicilios que habitaron, Beba aprendió a valorar la cercanía y solidaridad de la familia. Y a sentir la fuerza de la música. Y el viejo barrio. Y la casa donde se fraguó “La yumba”, “Malandraca”, cuando buscaban el canyengue en aquel piano. El apellido Pugliese pesa mucho y ella lo sabe. Por eso hace honor al mismo. Instalada en el gusto popular por propia capacidad y personalidad, sus presentaciones y grabaciones despiertan sentimientos retroactivos. Tiene que haber un gatillo que dispare la emoción y el de Beba lleva el yeite y la marca Pugliese en el orillo. El ancestral germen mítico.

fuente: TODOTANGO.
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BEBA PUGLIESE Y SU ORQUESTA

LA YUMBA
                                                  
TINTA ROJA                                                         
                                                  
 MALA JUNTA