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sábado, 20 de junio de 2015

AURORA LA CANCION A LA BANDERA



AURORA: del Colón a la escuela

“Aurora” es, tal vez, la más conocida y entonada de las canciones dedicadas a la Bandera. Sin embargo pocos saben el verdadero origen de estos versos…
En 1908, el Gobierno Nacional encargó “una ópera dedicada a exaltar los valores patrios de una joven y pujante nación” sometida al impacto de la llegada de inmigrantes provenientes de distintos lugares del mundo. La responsabilidad de crear la partitura recayó sobre el músico ítalo-argentino Héctor Panizza, quien basó el argumento sobre un libreto creado en colaboración por Héctor Cipriano Quesada y Luigi Illica; éste último, creador de los libretos de óperas como Tosca y La Bohème, entre otras. De este encargo nació la ópera "Aurora", que se estrenó el 5 de septiembre de 1908 en el Teatro Colón en el marco de los festejos preparatorios del Centenario de la Revolución de Mayo.

Programa entregado el día de la presentación de la Opera Aurora en el Teatro Colón. La noche del estreno, el público quedó impresionado con el coro –la que luego sería "La canción a la Bandera"- y pidió al tenor Amadeo Bassi que repitiera el aria, un hecho pocas veces visto en los noventa años de vida del Teatro Colón.
 
El hecho de que estuviera en italiano, inhibía la posibilidad de que "La canción a la Bandera" fuera conocida por un público masivo. En 1942, Panizza junto a Angel Petitta y Josué Quesada, tradujeron el libreto al español y, en 1945 esta versión remozada de la ópera se estrenó en la función oficial del 9 de Julio de 1945. Ese día estuvieron presentes en el Teatro Colón autoridades nacionales, encabezadas por los entonces presidente general Edelmiro J. Farrell y el coronel Juan Domingo Perón. Tal y como sucedió en el estreno de la versión italiana, el público ovacionó el aria dedicada al pabellón nacional. Ese mismo año, por decreto del poder ejecutivo, fue incluida dentro del conjunto de canciones patrias y así llegó a la escuela, pues a partir de ese momento "La canción a la Bandera", o simplemente, "Aurora" es entonada en actos escolares, al izar y arriar la enseña patria.


Aurora

Letra : H.C. Quesada y L. Illiaca
Música:  Héctor Panizza         
 
Alta en el cielo un águila guerrera
audaz se eleva en vuelo triunfal,
azul un ala del color del cielo,
azul un ala del color del mar.

Estribillo
Es la bandera de la patria mía,
del sol nacida, que me ha dado Dios;
es la bandera de la patria mía,
del sol nacida que me ha dado Dios.

Así en el alta aurora irradial
punta de flecha el áureo rostro imita,
y forma estela al purpurado cuello.
El ala es paño, el águila es bandera.

Estribillo
Es la bandera de la patria mía,
del sol nacida, que me ha dado Dios;
es la bandera de la patria mía,
del sol nacida que me ha dado Dios. 


La ópera en que se basó la canción Aurora, estaba escrita en italiano y fue interpretada en ese idioma por la soprano María Farnetti, el tenor Amadeo Bassi, el barítono Titta Ruffo y dirigida por la batuta del mismo Héctor Panizza.
  
Amadeo Bassi y Titta Ruffo, intérpretes de la ópera Aurora. La obra estaba organizada en tres actos. El primero narraba la historia de un joven patriota, Mariano -estudiante en un seminario en Córdoba-, que se enamora de Aurora, la hija de un jefe del ejército realista; esta situación lo coloca en la disyuntiva de ser fiel a su amor o los ideales de la Revolución de Mayo. El segundo transcurría en la residencia del jefe realista a la que llega un grupo de patriotas –entre ellos el enamorado- para exigir la rendición; esperando la respuesta hasta el amanecer, Mariano ingresa a la casa y conversa con Aurora acerca de la fuerza de sus ideales libertarios que lo llevarían, incluso, a renunciar a los sentimientos más preciados. En el tercer acto, el joven fue tomado preso por los realistas y el padre de la muchacha lo sometió a un consejo de guerra que lo condenó a muerte por traición. Aurora logró reunirse con Mariano y huir con él pero, cuando clareaba el día, fueron sorprendidos los guardias, que la hirieron de un disparo. Su padre corrió y ella -antes de morir en los brazos de su amado- le dijo: “Mirad, es la aurora. Dios la escribe en el cielo con el sol y en la tierra con su sangre”. 

     
Aurora es sinónimo de alba, amanecer, luz rosada que precede a salida del sol, pero también refiere al “nombre de la diosa que abre diariamente al sol las puertas en Oriente”. Y en una segunda acepción, “canto religioso que se entona al amanecer y con el que se inicia la celebración de alguna festividad”. En este caso, es muy significativo por las connotaciones a las que hoy nos remite: principio, primeros tiempos de algo, alba, amanecer, luz en relación a los albores de la independencia nacional, a los que alude la letra de la canción destinada a enaltecer uno de los símbolos patrios argentinos.
[Diccionario de la Real Academia Española, edición 1979.]

El contenido de La canción a la Bandera  (conocida como “Aurora”) está organizado en dos estrofas que alternan con un estribillo que se repite al final. La primera estrofa, de sencillos conceptos, compara a la enseña patria con un águila guerrera que se eleva gracias a sus alas (los paños de la bandera) azules: como el cielo y como el mar. En el estribillo se eleva a la bandera casi a la categoría de dios pagano (“del sol nacida”) para inmediatamente agregar que “me (la) ha dado Dios”.  La segunda estrofa describe de modo sumamente poético ese momento que ya no es del amanecer, del alba, sino de la plenitud con el sol en lo alto. Remata con la repetición del estribillo cantado con una elevación del tono, que le da fuerza a la composición musical y, sin duda, estremece.

“Aurora” puede incluirse en el género lírico de corte patriótico, en razón de que su contenido está totalmente teñido de exaltación nacional.  Su estilo respeta los cánones del neoclasicismo europeo, tales como el uso de frases retóricas, invocaciones solemnes y majestuosas, con tono algo beligerante y combativo. Utiliza la metáfora y las comparaciones como recursos estilísticos: sus alas (los paños de la bandera) azules: como el cielo y como el mar. 

En el estribillo, sólo dos versos que se repiten y es esta misma reiteración, lo que la da la fuerza expresiva. “El ala es paño, el águila es bandera”: en esta construcción gramatical los sustantivos son indistintos, intercambiables.

El poeta se expresa en 1ª persona del singular con la intención de transmitir posesividad, apego sentimental al símbolo. Logra transmitirlo  partiendo de su relación con la enseña: “es la bandera de la patria mía,  del sol nacida, que me ha dado Dios”.


Así fue como Aurora del Colón llegó a la escuela y es en la actualidad una de las canciones a la bandera más conocida y cantada.

 
Bibliografía 
- Altamirano, Carlos y Sarlo, Beatriz: Ensayos Argentinos. De Sarmiento a la vanguardia, Buenos Aires, Ariel, 1997. 
- Gesualdo, Vicente: Historia de la música en la Argentina, Editorial Beta, Bs. As, 1961. (2 tomos).     
- Pucci, Julia Marta: Tiempo de historia y evocación, Editorial La Obra, Bs. As., 1972. 
- Revista del Teatro Colón, Temporada 1947, Buenos Aires.

http://servicios.abc.gov.ar/lainstitucion/melodiasargentinas/htmls/bandera/aurora.html
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sábado, 21 de junio de 2014

AURORA LA CANCION DE LA BANDERA



Allora, parliemo di Aurora
Por Juan Sasturain

Durante generaciones, los argentinitos del turno mañana nos hemos congelado marciales y almidonados en el patio escolar de lunes a viernes del “año lectivo” –así se dice– cantando entredormidos los extraños versos de “Aurora”. Ya es un lugar común burlarse de la hermética letra de la canción –los famosos “asulunala”, “elalaespaño” y, sobre todo, “eláureorrostroimita” son modelos recurrentes a la hora de graficar sus vericuetos semánticos– pero no siempre se sabe por qué hemos terminado cantando una hermosa canción –me encanta la melodía– que se entiende tan poco y que ni siquiera se llama así. La cuestión básica es que Aurora es una traducción, no un texto original castellano. Y que la versión que nos ha llegado es una verdadera chantada.

Todo empezó hace precisamente cien años. En el mes de septiembre de 1908, coincidiendo con la inauguración del edificio del actual Teatro Colón de Buenos Aires, se estrenó mundialmente Aurora, ópera compuesta –según encargo expreso del gobierno nacional– por el talentoso músico argentino Héctor Panizza (1875-1967), becario formado en el conservatorio Giuseppe Verdi de Milán, hombre de dos orillas, precoz director de orquesta y autor de varias obras del repertorio lírico. La idea era plasmar una pieza que exaltara los ideales patrióticos en vísperas de la celebración del Centenario y una ópera pareció, para el gobierno de Figueroa Alcorta y el concepto cultural de la época, una de las formas más elevadas de trascendencia artística.

El libreto de la pieza –parece cosa de nuevos ricos– se le encargó a un profesional del género, autor de obras líricas consagrado universalmente, el italiano Luigi Illica, responsable nada menos que de los textos de Tosca, Madama Butterfly y La bohème de Puccini y de Andrea Chenier, de Giordano. Es decir: fueron a buscar al mejor, como cuando contrataban arquitectos franceses para sus mansiones. Para acompañar al italiano y suministrarle la información histórica y el contexto nacional que debía dar sentido y referencia al argumento necesariamente romántico-patriótico que tendría la pieza, se sumó como argumentista el argentino Héctor Cipriano Quesada, autor de algunas obras de carácter histórico de volátil memoria, como Barranca Yaco y El alcalde De Alzaga.

La obra se estrenó tal cual queda dicho en 1908 en el flamante Colón y fue un éxito. El título coincide con el nombre de la heroica y trágica protagonista –algo frecuente en la tradición del género– y simultáneamente remite en forma metafórica a la alborada de la Independencia nacional, ya que la acción transcurre durante los sucesos de mayo de 1810 en la provincia de Córdoba y no faltan los personajes históricos puntuales como Liniers y Güemes. La pareja romántica son el joven patriota Mariano y la bella Aurora que, como en todo melodrama que se precie, es la hija del jefe de las fuerzas españolas en la plaza mediterránea... Las tribulaciones de los amantes se recortan contra el telón de fondo patriótico de la lucha por la Independencia.

Se trata de una excelente muestra de ópera italiana postverdiana en tres actos, con una línea musical absolutamente propia de esa tradición –sin atisbo alguno de aires criollos o americanos– y, lógicamente, cantada en italiano, ya que ésa era la lengua en que había sido escrita y concebida, y de esa nacionalidad eran los únicos intérpretes aptos para ponerla en escena: el género venía con el idioma incorporado...

Lo notable fue el éxito que tuvo –ya en esa primera representación– un aria que cantaba el tenor Amadeo Bassi (Mariano) al final del segundo acto, en un “intermedio épico” en que, ante el amanecer, “descubría” en la figura de un águila que planeaba en lo alto la imagen de la bandera nacional y le cantaba. Parece ser que el aria –identificada como “canción a la bandera”– tuvo tanto éxito y emocionó de tal modo a los espectadores que debió ser repetida en el mismo momento por Bassi, y que así sucedió en las sucesivas representaciones. Ese segmento, esa aria de Aurora –algo más de tres minutos– es, como es sabido e histórico, la famosa canción que se independizó para triunfar en los patios de escuela de toda la Argentina.

Pero para que eso sucediera fue necesario que la ópera toda tuviese una versión en castellano. Es probable que haya sido el gobierno emergente de la Revolución de ’43, con su obsesión por la pureza del idioma –metió mano en los tangos lunfardos y los “adecentó”– el que insinuó la necesidad de “nacionalizar” la ópera. Y así se encargó al todo terreno Josué Quesada –hijo del Quesada anterior, autor de novelitas y folletines populares, charlista radial, hombre de cine que hizo un Martín Fierro mudo en 1923– traducir el libreto junto a un ignoto Angel Petitta. Esa versión en castellano se estrenó otra vez en el Colón el 9 de julio de 1945 ante –-entre otros– el presidente Farrell y el entonces coronel Perón. De nuevo el éxito de la ópera y sobre todo del aria consabida fueron tumultuosos y no tardó en producirse el decreto oficial que convirtió a la bellísima Canción a la bandera (que nunca dejaría de ser Aurora) en desayuno patriótico obligatorio para los escolares argentinos. Lamentablemente, a nadie se le ocurrió revisar un poquito la letra antes de firmar la resolución. Quedó así.

Lo notable es el punto de partida: en Italia hay águilas pero en la Argentina no. Illica le hace ver a Mariano, alta, en el amanecer, un “aquila guerriera” –no la yanqui, calva, cabeza blanca americana, sino la europea águila real de plumas pardo-doradas en cuello y cabeza– que al ser iluminada por los rayos del sol sufre una rara transformación, toma la apariencia, se le revela como la bandera del “paese”: un ala “azurra” (azul) “como il mare” y la otra también “azurra”, como el cielo. Hasta ahí, más allá de la aberración de que acá no hay águilas, y de que el color es celeste y no azul, vaya y pase...

Lo notable es el desastre que se produce al intentar traducir, además de las alas, los otros términos de la alegoría que propuso el jugado Illica. En el original italiano, no hay “aurora irradial” (no existe en castellano) sino “aureola irradiale”, es decir: la aureola de rayos del amanecer que, como la que ilumina la cabeza de los santos, ilumina al águila, Pero eso no es lo peor: se traduce el verso “il rostro d’or punta de freccia appare” como “punta de flecha el áureo rostro imita”, cuando “rostro” es “pico” en italiano: es decir que el pico del águila, iluminado, parece una punta de flecha, el extremo metálico del asta. Y a continuación, lo peor: el verso “Y forma estela al purpurado cuello” es un delirio por “porpora il teso collo e forma stello”, que quiere decir –-creo yo, en mi elemental italiano al paso– que enrojecen (los rayos del sol) el tenso, alargado cuello (del águila) y forman el tallo (“stelo”, no es “estela”), el asta de la bandera. Y así se completa la alegoría, ya que, es cierto, “el ala es paño” (“drappo”) y –aunque acá de estos bichos no haya– “l’aquila é bandiera”.

Finalmente: más allá de los prodigios cromáticos que el tano Luigi Illica le hizo hacer al sol naciente y a Dios con un águila que no estaba acá, lo peor fue lo que hicieron unos chantas traductores apresurados con una hermosa canción.


Allora, parliemo di Aurora
Por Juan Sasturain
Nota publicada en:
PAGINA 12. (2008)
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jueves, 28 de noviembre de 2013

HECTOR PANIZZA, COMPOSITOR

1967
Muere el compositor y director de orquesta Héctor Panizza, autor de las óperas "Aurora" (1908), una parte de la cual se canta al izarse la Bandera Nacional, y "Bizancio" (1939). Nació en Buenos Aires el 12 de agosto de 1875.


Efemérides Culturales Argentinas.
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Un día como hoy...28 de noviembre...pero de 1967...fallecía
HECTOR PANIZZA.
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Hector Panizza.jpg
MUSICO, COMPOSITOR, 
DIRECTOR DE ORQUESTA 

HECTOR PANIZZA

miércoles, 11 de septiembre de 2013

-HIMNO A SARMIENTO, SANDRA MIHANOVICH

HIMNO A SARMIENTO
Letra y música: Leopoldo Corretjer
 
Fue la lucha, tu vida y tu elemento;
la fatiga, tu descanso y calma;
la niñez, tu ilusión y tu contento,
la que al darle el saber le diste el alma.
Con la luz de tu ingenio iluminaste
la razón, en la noche de ignorancia.
Por ver grande a la Patria tu luchaste
con la espada, con la pluma y la palabra.

En su pecho, la niñez, de amor un templo
te ha levantado y en él sigues viviendo.
Y al latir, su corazón va repitiendo:
¡Honor y gratitud al gran Sarmiento!
¡Honor y gratitud, y gratitud!
¡Gloria y loor! ¡Honra sin par
para el grande entre los grandes,
Padre del aula, Sarmiento inmortal!
¡Gloria y loor! ¡Honra sin par!

fuente: 
Ministerio de Educación de la Nación
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                              SANDRA MIHANOVICH

lunes, 12 de agosto de 2013

-HÉCTOR PANIZZA, AURORA, DARIO VOLONTE

HECTOR PANIZZA - AURORA.
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Aurora es una de las canciones a la bandera más cantada, a pesar de no haber sido escrita con esa intención.



"...azul un ala del color del cielo/ azul un ala del color del mar..."



"Alta en el cielo un águila guerrera..." Y el resto ya es historia conocida. Pero quién no recuerda haber cantado en el colegio "a su lunala del color del cielo/ a su lunala del color del mar", a la vez que se preguntaba "¿qué será una lunala?" Un error de comprensión que probablemente se deba a que su versión original no fue en castellano.



La letra de esta canción, que compara la Bandera con el águila, dice, en realidad, "azul un ala del color cielo/ azul un ala del color del mar"; y hablaba, evidentemente, de los colores del símbolo creado por Manuel Belgrano.



Aurora es, tal vez, la más conocida y entonada de las canciones dedicadas a la Bandera. Sin embargo pocos son los que saben el verdadero origen de estos versos.



En 1908, el Gobierno nacional encargó una ópera dedicada a exaltar los valores patrios de una joven y pujante nación. La responsabilidad de crear la partitura recayó sobre el músico ítalo-argentino Héctor Panizza, quien basó el argumento sobre un libreto creado en colaboración por Héctor Cipriano Quesada y Luigi Illica. Este último, creador de los libretos de óperas tales como Tosca, La Bohème y Andrea Chenier, entre otras.



De este encargo nació "Aurora", una ópera de estilo italiano, estrenada el 5 de septiembre de 1908, el mismo año en que se inauguró el actual edificio del Teatro Colón. Como era costumbre en aquellos años, el libreto de la "ópera nacional" estaba íntegramente escrito en italiano.



Los hechos transcurren durante las guerras de la Independencia y narra la historia de un patriota de nombre Mariano que se enamora de Aurora, la hija de un jefe del ejército realista. Siguiendo una tradición de larga data en el mundo operístico, la pieza tomó el nombre de su protagonista femenino.



La noche del estreno el público quedó tan bien impresionado con "La canción a la Bandera" que obligó al tenor Amadeo Bassi a repetir el aria, un hecho pocas veces repetido en los noventa años de vida del Primer Coliseo.



"Aurora" se convirtió en la más popular de las óperas argentinas. Sin embargo el hecho de que estuviera en italiano, inhibía la posibilidad de que "La canción a la Bandera" fuera conocida por un público masivo. Así fue que en 1945 Josué Quesada se encargó de transcribir al castellano lo que su padre había hecho en la lengua de Dante. Junto con Angel Petitta, tradujeron el libreto y dejaron inmortalizados los versos que todos conocemos.



Esta versión remozada de la ópera se estrenó en la función oficial del 9 de Julio de 1945, con la presencia de todas las autoridades nacionales, encabezadas por el presidente general Edelmiro J. Farrell y el coronel Juan Domingo Perón. Tal y como sucedió en el estreno de la versión italiana, el público ovacionó el aria dedicada al pabellón nacional.



Fue en ese mismo año que, por decreto del poder ejecutivo, fue incluida dentro del conjunto de canciones patrias. Y a partir de ese momento "La canción a la Bandera", o simplemente, "Aurora" es entonada en actos escolares, al izar y arriar la enseña patria, y se convirtió en el símbolo de uno de nuestros símbolos nacionales.

fuente: 



     CANCION A LA BANDERA

    (De la Ópera Aurora)



    Alta en el cielo un águila guerrera,

    audaz se eleva en vuelo triunfal,

    azul un ala del color del cielo,

    azul un ala del color del mar.



    Así en la alta aurora irradial,

    punta de flecha el áureo rostro imita

    y forma estela al purpurado cuello,

    el ala es paño, el águila es bandera.



    Es la bandera de la patria mía

    del sol nacida que me ha dado Dios;

    es la bandera de la patria mia,

    del sol nacida, que me ha dado Dios;

    es la bandera de la patria mía,

    del sol nacida que me ha dado Dios.



    Letra: H.C.Quesada y L. Illica

    Música: Héctor Panizza


                            DARIO VOLONTÉ
 
                                        IMPRESIONANTE....!!!!!!