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domingo, 20 de julio de 2014

ANIBAL ARIAS

UN 20 DE JULIO COMO HOY
En 1922 nació: Aníbal Arias
Efemérides de TODOTANGO.
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sábado, 11 de enero de 2014

SIETE DE ABRIL, zamba

1943- Se registra la zamba "Siete de abril", recopilación de Andrés Chazarreta.
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SIETE DE ABRIL - Zamba



Letra: Pedro Evaristo Díaz

Música: Andrés Chazarreta



Triste y con penas me voy,

Voy cantando esta canción,

buscando consuelo en esta zamba

porque me ha pedido el corazón



Lejos se escucha una voz

y ella dice en su cantar:

en aquellas noches silenciosas

canto, porque alivio mi pesar.



 Otros andarán por ahí,

 igualito como yo

 cantando triste sus penas:

 zamba sos mi canción



Como el perfume de flor

suave, acompasada sos;

has hecho bailar a tantos criollos

haciendo vivir la tradición



Tu melodía quizás

siempre ha sido para mí,

la que en muchas noches he soñado

y así te nombre Siete de Abril.


ANIBAL ARIAS
NESTOR GARNICA

LOS HERMANOS ABALOS
(el piano de ADOLFO ABALOS...!!!!)

jueves, 3 de octubre de 2013

ANIBAL ARIAS, MÚSICO

Un día como hoy...3 de octubre... pero de 2010... fallecía
ANIBAL ARIAS.
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ARREGLADOR, DOCENTE
20 de julio de 1922 - 3 de octubre de 2010
Nombre completo: Aníbal Oscar Arias


En este blog, EL BOLICHO, hemos publicado la semblanza del guitarrista ANIBAL ARIAS, el día 20 de julio de 2012, para quienes
deseen leerla.

sábado, 20 de julio de 2013

-ANIBAL ARIAS, MÚSICO

Un día como hoy... 20 de julio... pero de 1922... nacía
ANIBAL ARIAS.
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Semblanza de ALBERTO HEREDIA
publicada en la página TODOTANGO

ARREGLADOR, DOCENTE
20 de julio de 1922 - 3 de octubre de 2010
Nombre completo: Aníbal Oscar Arias

En el aire de la que fuera su casa natal en Villa Devoto, se respiraba música. Y es muy seguro que desde el vientre materno haya comenzado a disfrutar el dulce y armonioso arrullo que brotaba del sonido de una guitarra, con la voz de su padre —santiagueño— entonando canciones y dando vida a esas cuerdas. A la edad en que otros niños comenzaban a empuñar un lápiz para hacer los primeros palotes, con apenas cuatro años, él ya abrazaba el diapasón de una guitarra y, con sus finos dedos, comenzaba a darle forma a los primeros acordes de una canción, volcando en ella esa pasión por la música que lo acompañaría toda la vida.

Luciendo pantalón corto, hizo sus primeras armas con sus hermanos y sus primos armando conjuntos, haciendo dúo con su hermana Amanda, con el nombre “Los Catamarqueñitos”, en honor a su madre oriunda de la provincia de Catamarca.

Fue su primer maestro, a los diez años, un colega de su padre, Pedro Ramírez Sánchez, quien guió sus primeros pasos y se convirtió con el tiempo, en su compañero y consejero. Con él conoció otras escuelas de guitarra. Dicho universo contribuyó a su formación y le permitió exhibir una solvencia y seguridad poco frecuente en un joven. Allí bebió las enseñanzas técnicas y musicales, pero su talento y espíritu autodidacta hicieron el resto.

Se convirtió en un dotado ejecutante de música clásica, pero pronto se orientó hacia lo popular, iniciándose en el folclore haciendo el acompañamiento a prestigiosos cantores y conjuntos de la época de oro de ese género: Los  Arrieros Cuyanos, Virginia Vera, dúo Vera-Molina, Alberto Cautelar, Rogelio Araya, Hilda Vivar, Waldo Belloso, Dúo Moreno-Sallago, Ramona Galarza, Julia Vidal, Hermanas Berón, Hermanos Barroso, Argentino Luna, entre otros. Pero su pasión era el tango y así permaneció muchos años en el desaparecido local La Querencia, de la Avenida de Mayo, donde acompañó a numerosos cantores que se presentaban en sus espectáculos.

Era bastante conocido cuando debuta en la música ciudadana acompañando a un cantor del barrio de Mataderos: Ángel Reco, a quien recuerda con cariño. Reco falleció en 1992 y fue uno de esos cantores clásicos de barriada que llegaron a la radio en la década del cuarenta, conforme nos cuenta Sara Ribot en su nota de septiembre de 1992, en la revista Tango y Lunfardo.

En 1953, integró el conjunto de guitarras que acompañó durante cuatro años a Héctor Mauré, también formó parte de un sin número de formaciones: el cuarteto A Puro Tango de Miguel Nijensohn, un trío con Osvaldo Tarantino y Osvaldo Rizzo, varios cuartetos con Enrique Alessio, Jorge Dragone, Armando Pontier, Luis Stazo, Eduardo Ferri, Osvaldo Piro, Celso Amato, Francisco Grillo, Héctor Stamponi, José Libertella y desde 1969 hasta 1975, el de Aníbal Troilo, con el que grabó temas que quedaron imperdurables en el recuerdo.

Fue la guitarra de los más grandes cantantes: Libertad Lamarque, Raúl Berón, Oscar Alonso, Carlos Acuña, Tania, Ángel Cárdenas, Roberto Rufino, Floreal Ruiz, Julio Sosa, Roberto Goyeneche, Susana Rinaldi, Edmundo Rivero, Enzo Valentino, Néstor Fabián, Alberto Morán, Jorge Casal, Argentino Ledesma, dúo Dante-Larroca, entre muchos más.

Formó parte de la Orquesta de Tango de la Ciudad de Buenos Aires, desde su formación en 1980, bajo la dirección de Carlos García y Raúl Garello, hasta nuestros días. Con esta orquesta recorrió Argentina y varios países de América Latina, cosechando merecidos aplausos.

Actualmente integra el elenco de “El Café de los Maestros” junto a los más notables músicos y cantantes, participando de la película homónima, filmada en el año 2006 y actuando, con parte de sus integrantes en Berlín, Roma, Atenas, París, Londres y Río de Janeiro.

Su generosidad hace que dedique gran parte de su tiempo a la docencia, con el fin de legar a los jóvenes su conocimiento, su experiencia y brindarles su ayuda para perfeccionar la técnica. Fue fundador de la Escuela de Música Popular de la Municipalidad de Avellaneda, donde continúa desempeñándose como profesor de Historia del Tango y Guitarra Tango.

Realizó numerosos viajes artísticos a Estados Unidos, Brasil, Francia, España, Alemania, Grecia, Japón (doce veces) con distintos artistas, en especial, con el dúo que integra con el bandoneonista Osvaldo Montes. De todas estas giras, se destaca el histórico viaje a Washington con el cuarteto de Aníbal Troilo en marzo de 1972, con motivo de los festejos del 25 de Mayo.

Con Susana Rinaldi actuó en París en el Olympia y en el Teatro de la Ville, también en el Teatro La Comedia de Madrid. Con el Sexteto Mayor, en Venecia, Berlín y Washington.

Su primer trabajo discográfico como solista, “La Guitarra Romántica del Tango”, fue en 1985 para RCA, reeditado en disco compacto, en 2008. Le siguieron, “Una guitarra para Gardel” y con su cuarteto de guitarras dos CD, “Nuestras guitarras” con Carlos Martínez, “Seis cuerdas y una voz” con Oscar Ferrari y “Querido Chamamé”, con el bandoneonista Antonio Príncipe.

Un párrafo aparte merece su relación con Osvaldo Montes —“El Marinero”—, compañero en la Orquesta del Tango de la Ciudad de Buenos Aires desde su fundación. Son grandes amigos y forman una dupla musical que al margen de la orquesta, nos deleitan con un repertorio de tangos de todos los tiempos, donde la excelencia interpretativa y las permanentes improvisaciones son una marca registrada de estos dos prestigiosos maestros, que podemos comprobar escuchando sus registros discográficos.

Es académico de honor de la Academia Nacional del Tango y miembro titular de la Academia de Música. Fue distinguido como Gloria del Tango por la Academia Porteña del Lunfardo. En 1986, fue galardonado con el “Gardel de Oro”; en el 2004, distinguido por el Senado de la Nación «por el valioso aporte a nuestra cultura» y luego, el reconocimiento del Latin Grammy 2008, como músico participante del álbum de tango “Buenos Aires, día y noche”.

Con casi setenta años dedicados a la música en forma profesional, sigue empuñando su instrumento, acompañado por su colección de más de treinta guitarras, con cada una de las cuales tiene una historia.
Conserva incólume la misma humildad de sus orígenes. No lo han cambiado los elogios, los premios, ni los honores recibidos en el transcurso de su larga carrera. No lo ha mareado el éxito y, como el primer día, sigue elaborando e imaginando cosas nuevas. Es, sin duda, un ejemplo de trabajo, de ansias de seguir aprendiendo y un gran maestro que disfruta de la gran pasión de su vida, la guitarra, sobre cuyas cuerdas desparrama, con sus ágiles dedos, la savia del amor que fluye de su alma.

fuente: TODOTANGO.
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martes, 8 de enero de 2013

OSVALDO MONTES "EL MARINERO"

Un día como hoy... 8 de enero... pero de 1934... nacía
OSVALDO MONTES “EL MARINERO”
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OSVALDO MONTES Y UN MERECIDO HOMENAJE
Nota de MARCELA GONZALEZ y PABLO TOMASELLO  
Publicada en la página webb TODOTANGO.

BANDONEONISTA, COMPOSITOR
8 de enero de 1934
Nombre completo: Osvaldo José Montes
Seudónimo: El Marinero
Osvaldo Mones 










OSVALDO MONTES "EL MARINERO"  foto de Andrea Angeli.



 En octubre de 2007, la Academia Nacional del Tango hizo un plenario-homenaje al maestro Osvaldo Montes. En esa oportunidad, el académico Alberto Romeo intercambió una interesante charla con él.
  Allí nos enteramos, entre otras cosas, que su apodo surge en los años del servicio militar —que Montes cumplió en la marina— y, especialmente, por haber embarcado en el buque Bahía Thetis con su bandoneón y haber recorrido el mundo.

Esta nota reproduce extractos de la charla y de la película que produjimos para este acto:

«Soy nacido en Rosario (provincia de Santa Fe) y a los ocho años mi padre estaba internado y mi madre acudía todos los días a ayudar a mi papá y, en un momento, me dijo:
“-Estás perdiendo mucho tiempo, ¿querés que te compre un instrumento musical?”
“-Si mamá un piano.”
“–Hijo, ¡si le debemos a cada santo una vela! ¿Cómo querés que compre un piano?”
«A los pocos días apareció mi madre con un bandoneón que había comprado en treinta cuotas de diez pesos por mes. Hubo algún mes que no se pudo pagar.

«Yo nací en la calle Garibaldi 732, tengo como patria fundamental el club Hertz de Rosario. De los muchachos de mi barrio, que eran mayores que yo, recuerdo a Avelino Sánchez, a Petete, a la madre de ellos, a Aurelio. Me llevaban al cine y yo era pibito y compraba por cinco centavos una torta frita.

«Debo agradecer muchísimo a gente que me ayudó, como a Atilio Peceti, que fue el primero que me enseñó el bandoneón. Luego a Don Pedro Caifano, que me perfeccionó. Y no quiero olvidarme de uno, cuando ya estaba en la orquesta de Raúl Bianchi, Don Miguel Martino, me ayudó en todo lo que podía, como si fuese su hijo. Cuando me tocó hacer el servicio militar, vinieron a Retiro a despedirme. Era un primero de enero de mil novecientos cincuenta y cinco.

«Yo iba a Radio El Mundo porque me invitaba Víctor Lavallén y decía: “Hay viene El Marinero, quiere tocar”. Y yo tocaba, hasta que un día apareció un oficial y me levantó en peso. La orquesta era Miguel Caló, después la de Joaquín Do Reyes.

«El momento más brillante de mi musicalidad, fue actuar con Leopoldo Federico y con Julio Sosa. Sentía mucha admiración por el cantor, era un trabajador del escenario. El estar con él me enaltecía, me enorgullecía, también tocar con Federico, con Rossini, eran capos, capos. Lo siguen siendo en la actualidad.

«Grabé mucho con cantores; con Néstor Fabián en la orquesta de Atilio Stampone. Como si fuese mi hermano. Grabé con Alberto Marino, con Floreal Ruiz, con Edmundo Rivero, con Roberto Goyeneche. He trabajado con Alfredo Gobbi, con Miguel Caló, con Mariano Mores y su hijo Nito. También, con Pedro Laurenz, con el Quinteto Real, con Horacio Salgán, mucho con Libertad Lamarque y con Mercedes Simone. No sé a quién no he acompañado en una grabación».

Recuerda con Romeo su participación en “Concepto”, ese bellísimo long-play de Atilio Stampone.

«Bueno, viví muchísimos años con Alfredo Belusi, cantor de José Basso y de Osvaldo Pugliese. Cuando murió Alfredo, se fue el amigo más grande de toda mi existencia».

Leopoldo Federico recuerda: «Fuimos con la orquesta a Rosario a tocar con Julio Sosa. Estábamos cenando, no recuerdo en qué lugar, cuando alguien dijo que en Rosario había un pibe que toca fenómeno. Lo trajeron a la mesa y era un pibe, la verdad. No recuerdo la edad que tendría, pero le trajeron unos ñoquis, que casi se le caían en las rodillas y, delante de todos nosotros, se puso a tocar. Nos maravilló. Lo que menos me iba a imaginar yo que, con el tiempo, iba a ser mi primer bandoneón.















«Y tenemos un estilo bastante parecido, el de andar transitando de un lado para el otro con distintas agrupaciones. En muchas en las que él toco yo también toqué. Tuvimos un destino similar, de tener que ir a enfrentar de repente y cumplir con un compromiso en una orquesta donde todo era de golpe, sin tiempo para ensayar, de apuro. Y siempre fue al frente con toda la valentía y con toda la humildad. Vivimos momentos muy felices, tocamos juntos, y ahora con Aníbal Arias, está haciendo cosas que son más que hermosas. Estoy muy feliz de participar en este homenaje que tanto te merecés».

Continúa Osvaldo: «¿Hay algo más lindo en el mundo que viajar? Tuve la fortuna de tocar en trece ciudades de las quince capitales de las repúblicas socialistas. Es increíble que sin saber el idioma, la cantidad de cartas que me llegaban, expresándome su afecto.

«Pero no cabe duda de que, no obstante todos los viajes y todas las cosas que he hecho, nada me pegó tan duro como estar al lado de Julio Sosa. Después seguí con los viajes. Fuimos a Holanda, Bélgica, Dinamarca. En Copenhague enseñé a tocar tango, no se puede creer, en una escuela musical bellísima». Además, destaca su actuación en el Museo Smithoniano de Washington.























«Bueno Japón es casi como mi casa, tengo amigos a patadas. Hemos tocado doce veces, la mayoría con Aníbal Arias. También toque con Antonio Agri, con Aníbal Marconi, que es uno de los grandes en el mundo. En Japón alguien me gritó: “¡Maestro, es un honor tenerlo en casa!”, y yo me acordé de mi madre que me ayudaba a las tres de la mañana a estudiar el bandoneón».

Horacio Ferrer dirigiéndose al bandoneonista, le dice: «Osvaldo, Marinero querido. Tu nombre es símbolo del bandoneón de nuestra época. Y tu apodo, tan gracioso y tan cierto, es la representación viva del prestigio que has logrado para el tango por todo el mundo. De manera que esta Academia que te tiene como Académico de honor, honrándose a sí misma con tu designación, quiere trasmitirte el beneplácito por tu éxito, y por este homenaje que es absolutamente justificado y merecido. Hermano, Marinero querido».

Nuevamente Osvaldo retoma la palabra: «Hace ya veintitrés años que estoy con la Orquesta de Tango de Buenos Aires y con Aníbal Arias, quien me ayudó muchísimo. Juntos hicimos un dúo por allá, hace tiempo, cuando en la orquesta faltaba alguien y hacíamos una parrilla sin ensayar. Con Arias tenemos posibilidades muy lindas, vamos a ir a París, a hacer tres o cuatro recitales y a Japón por décima segunda vez. Aníbal es mi compañero de música y es mi amigo.

«Me olvidaba de un músico al cual he querido muchísimo: mi padre. Él no sabía nada de música pero me decía, esto está bien, esto está mal y no le erraba.

«Está a la venta el nuevo disco del dúo, en donde ponemos una frase de Carlos García: “Es muy difícil, muy difícil, tocar fácil.” El disco está dedicado a él.

«Tuve la fortuna de tener una familia, se lo debo al “fueye”. Mi esposa Beatriz, mis hijas Marina, Paula y Celina, todas son un poquito hijas del bandoneón».
Osvaldo Montes- 
Osvaldo Montes y Aníbal Arias

Aníbal Arias, muy emocionado, le dice al Marinero: «Estoy orgulloso de participar en este homenaje, vos te mereces esto y mucho más. Te deseo lo mejor y estoy muy agradecido de ser amigo tuyo. Conformamos un dúo que cuando tocamos nos hace vivir un momento especial, nos apartamos del planeta, y nos transportamos a la vivencia del tango, de esos tangos que vos interpretas tan magistralmente».

Finalmente, el maestro Montes, a modo de despedida, nos confiesa: «Lo que más me gustó toda la vida es tocar el bandoneón». Y así, la noche termina con un solo de bandoneón, “Silbando” y luego, en dúo con Arias, con una serie de clásicos que concluye con “La cumparsita”.

Fuente:  TODOTANGO. 
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                                           con ANIBAL ARIAS - MILONGA DE MIS AMORES
                              LA TRAMPERA                     
                                            PEDACITO DE CIELO                                   
                                                 LOS MAREADOS                                      
                                           LA CUMPARSITA                                           
                                                                                                            

miércoles, 31 de octubre de 2012

MILONGA DE MIS AMORES,

MILONGA DE MIS AMORES

Milonga 1937

Música: Pedro Laurenz
Letra: José María Contursi
Oigo tu voz
engarzada en los acordes de una Iírica guitarra...
Sos milonga de otros tiempos... Yo te vi crecer
prendida en las polleras de un bailongo guapo y rompedor
como jamás ha de volver.

Nadie, tal vez,
comprendió mejor las penas y el sentir de mi barriada...
Sin embargo te olvidaron y en el callejón
tan sólo una guitarra te recuerda, criolla como vos,
y en su gemir tiembla mi ser.

Vuelvo cansado de todo
y en mi corazón lloran los años...
Mi vida busca tan sólo
la tranquilidad del viejo barrio...
Y encuentro todo cambiado menos tu canción, milonga mía...
El progreso ha destrozado toda la emoción
de mi arrabal.

Quiero olvidar
y tus notas van llenando de tristeza el alma mía...
He cruzado tantas veces ese callejón,
llevando entre los labios un silbido alegre y tu cantar
emborrachando el corazón.

Era feliz
entregado a las caricias de la única sincera
que acunó una primavera que no floreció...
Milonga, ya no puedo continuar... El llanto me venció...
Quiero olvidar... y pienso más.

………………
                                                                       
                                                                               
                                                                                  
                                                                           
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