Un lugar de reunión, para cantar, payar, decir poesías y mostrar nuestras tradiciones,
nuestros artistas tanto de FOLKLORE como de TANGO.
Un bolichopulpería para mostrar las tradiciones argentinas, nuestras costumbres, leyendas, nuestros pájaros, nuestros árboles, flores, y paisajes.
...y de otros pagos también... por qué no?? conocer otras culturas...
Un lugar para compartir... tomar mate, o un vino en amistad.
Un día como hoy... 14 de octubre... pero de 2002... fallecía OSVALDO AVENA. ..............................
Osvaldo Avena 14 de agosto de
1921 — 14 de octubre de 2002
GUITARRISTA, DIRECTOR, COMPOSITOR
En este blog, EL BOLICHO, hemos publicado una entrevista al guitarrista OSVALDO AVENA, con datos biográficos, el día 14 de agosto de 2013, y hay dos o tres temas para escucharlo tocar
Un día como hoy... 14 de agosto... pero de 1921... nacía OSVALDO AVENA. ..............................
ENTREVISTA A OSVALDO AVENA
de ENRIQUE PUCCIA publicada en la página webb TODOTANGO Osvaldo Avena 14 de agosto de
1921 — 14 de octubre de 2002
GUITARRISTA, DIRECTOR, COMPOSITOR
Usted lector, si
alguna vez se muere de nostalgia, no lo dude, tome cualquier transporte que lo
lleve hasta Pacífico y enfile por la calle Bonpland, apenas un instante, y está
en un pedazo de barrio allá en Palermo, después será cuestión de andar buscando
entre las puertas una nota, cierto acorde vital y la guitarra entera como una
ceremonia. Con Osvaldo Avena sucede como con cierta poesía, llega, nos roza, se
nos queda. La música se da en él. Nace de don José su padre, bandoneonista, que
fue compañero de Anselmo Aieta, allá por 1918, en el Parque Goal de la Avenida
de Mayo.
«Tendría siete
años y ya me colaba como percusionista o tocando la armónica, al lado de papá y
otros músicos que ni te cuento. No me perdía ninguna actuación del viejo. Así
conocí a Roberto Firpo, a Juan Maglio, a Osvaldo Fresedo y tantos otros. Todos
una barbaridad, pero como el violín de Elvino Vardaro no he visto cosa
parecida.
«A los doce años,
empecé a rascar algo y a los quince lo acompañaba a Héctor Mauré, cuando aún
era Tito Falivene, tocaba de oído, fue mi primer trabajo profesional. Al tiempo
me fui con Costita, ex compañero del payador Pachequito. Con él recorrí todo el
sur, giras donde asimilé la esencia de la milonga en casi todas sus variantes,
adquirí un oficio que no hubiera alcanzado en ningún conservatorio. Fui siempre
orejero pero algo estudié. Un día le pregunté a un colega qué maestro me
recomendaba para estudiar música, y me contestó: “Avena, usted es un intuitivo,
un tipo con mucha polenta. Tenga cuidado con la elección, quien le enseñe debe
conocerle a fondo”. Fui un tiempo y no aguanté. Seguí mis ocho horas en un
rincón de la cocina hasta sacar la melodía. Yo llego a lo mismo que si
estuviese estudiando, pero tardo más tiempo.
«A los veinte
años me incorporé al Trío Argentino, era 1943, donde además canto. Por entonces
regresan de Méjico los Hermanos López que venían de hacer un capote bárbaro. Me
enganché con ellos y conocí con fundamento la música de ese país. Un buen día
me decido a hacer jazz, nos juntamos con “Pichi” Mazzei, Vignola, éramos una
barra, pero no resultó.
«Enseguida surgió
lo de La Mejicanita. Vino a buscarme De Lorenzo (Enrique), un pianista conocido
en el ambiente como El Pibe de Oro, para ofrecerme un lugar. Ella no encontraba
lo que quería, pero cuando me probó le conté mi relación con los Hermanos López
y todo salió bien. Anduvimos por casi todo el mundo y además corría la guita,
tuve que dejar de lado varias cosas, pero igual obtuve satisfacciones. Afuera
siempre me dieron más bola que acá, debe ser eso que uno no es profeta en su
tierra.
«Mirá, una noche
en una radio importante de San Pablo, se aparece el director en el estudio.
Venía para averiguar quien era esa guitarra. Y así, me ocurrieron infinidad de
cosas. Ocho años con La Mejicanita, ya quería largarme, quería hacer cosas por
mi cuenta. “Milonga para el domingo”, por ejemplo data de esa época.
«Ya con El Trío
Azul las perspectivas fueron otras. Recorrimos América de punta a punta, allí
cantaron Nanai, Omar Brandán, Roberto Palmer (luego con los Quilla Huasi),
Nelly Panizza (luego actriz), pero la idea no prosperó, la gente no la iba con
las nuevas corrientes, estaba con las orquestas típicas. El asunto me tiró
bastante abajo y decidí parar la mano.
«Para sobrevivir
de algo, acepté acompañar al tanguero Aldo Calderón por dos años. Después llegó
el encuentro con el poeta Héctor Negro, en 1965, y pronto nos pusimos a
trabajar. Al principio se nos acopló Reynaldo Martín (El Alemancito), con él
hicimos los “Recitales de la Nueva Canción” en varios teatros off.
«Con Negro
salieron cosas lindas como “Con una milonga de estas”, “Responso para un hombre
gris”, “Un lobo más”, “Un mundo nuevo”, “Buenos Aires vos y yo”, “Para cantarle
a mi gente”, “América nueva” y otras. En 1974, hice un espectáculo con José
Ángel Trelles y Los Juglares, titulado “Para cantarle a mi gente”. En la
segunda parte, hay tres solos de guitarra sobre composiciones que me
pertenecen: “Tangata al negro Cele” (por Celedonio Flores), “Preludio y
Milonga” y “Tres movimientos”. Mis temas que no son instrumentales, todos
llevan letra de Héctor Negro.
«Durante dos años
acompañé a Susana Rinaldi. Hice lo propio con Graciela Susana, en un disco
larga duración para Japón. También compuse unos temas con letras de Armando
Tejada Gómez. A mi papá le dediqué “José, mi viejo”, a la Rinaldi “Magoyando”.
Musicalicé dos temas de Cátulo Castillo: “Esta última carta” y el tango “El
montón”.
Charlar con Avena
es asistir a una lección de música y vida, bien se puede decir que la guitarra
de Avena “Es una fiesta que nos sigue”.