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viernes, 26 de diciembre de 2014

MUSAS ORILLERAS, HISTORIA BREVE


HISTORIA BREVE
Tango
Música: Hugo Gutiérrez
Letra: Cátulo Castillo

Yo te evoco, sin querer,
en un otoño gris
pintado de neblina.
Me alegrabas el ayer
viviendo mi feliz
estudiantina...

Como loco cascabel,
tu risa de marfil
cantaba en mi rutina...
Y era tibio tu candor
llenándome de amor
en el abril...

Fue la vida, ya lo sé,
la que borró
mi historia breve...

Un final sin para qué,
que se llevó
tu paso leve...

Pero siempre, siempre es mío
tu frío,
y en los sueños que deslíes,
te ríes,
y en las copas de las mesas
me besas,
y en el alcohol
regresas...
Fue la vida, ya lo sé,
la que pasó
borrándome...

Y te evoco cada vez
que escucho una canción
o estoy soñando triste.
Porque sé que aunque no estés,
estás como un borrón
de lo que fuiste...

Cada tango es un adiós,
que me habla con tu voz
de un tiempo que no existe...
Y en el gris de la ciudad,
me da su soledad tu corazón...


Concierto Musas Orilleras, Sandra Antonuci y Andrea Bollf 
espacio Criterio de Flores 29/11/2014
(video de Fabian Guillermo Nesprías)

ARIEL ARDIT, UNA EMOCION

ORQUESTA EL ARRANQUE
ARIEL ARDIT
UNA EMOCION


sábado, 13 de diciembre de 2014

TANGO SIGLO XXI, POETAS

POETAS DE LAS CANCIONES QUE OCURREN HOY.
Capítulo 3/ Hugo Pardo


BUSCÁNDOTE LOS LABIOS

Si siempre te recuerdo por el humo
y tu manera de decir otoño,
si anda vagabundo el corazón
desesperado por volverte a ver.
No duerme en esta voz mi amor
estoy buscándote los labios.

El vino grueso bodegón
le pide a la canción que no me deje afuera,
tendría que arrastrar mi corazón,
mostrarte mi ilusión,
decirte que sin vos doy pena.

Yo soy el gris aquel de los andenes,
por tu manera de mirar la lluvia
y se que soy el hombre para vos,
desesperado por volverte a ver.
No puedo más con este amor,
estoy buscándote los labios.

 
fuente:
página de facebook del poeta MARIANO PINI


LEANDRO NEGRO FALOTICO
JORGE GIULIANO


TANGO SIGLO XXI, POETAS

POETAS DE LAS CANCIONES QUE OCURREN HOY .
Capítulo 2/ Alejandro Szwarcamn


El COLIBRÍ
(Letra: Alejandro Szwarcman / Música: Juan Subirá)

Cuando mi abuelo al fin se vio del otro lado
de la avenida fatigosa del Mar Rojo
miró hacia atrás y por el rabo de su ojo
se le piantó pesadamente un lagrimón.

En el desierto hizo una escala en un oasis
para estrenar su nueva vida de liberto,
puso un burdel y un tiovivo en el Mar Muerto
y en el Jordán fue capitán de un galeón.

También yo soy un poco así,
antes de oír Ki-kiri-kí
tres veces suelo decir “ni”
y cuando vengo ya me fui.

Siempre buscando profesiones peligrosas
en Galilea fue aprendiz de un carpintero,
después en Roma reservista de bombero,
y en las arenas del Imperio, domador.

Desde Belén hasta Bakú hay un milenio.
Desde Bakú hasta Moscú, casi un abismo.
Desde Moscú hasta Boedo un espejismo
de conventillos y esthercitas que no son.
¿Qué habrá encontrado allá y aquí
volando atrás del colibrí?
Brilla la luna magrebí
entre las barbas del Rabí.

Zar de los pobres mercaderes trashumantes,
héroe en la guerra y desertor en los desfiles,
gaucho matrero y mayoral en Moisés Ville
y en San Cristóbal picaflor del arrabal.

Desde Crimea al Riachuelo hay un milenio,
de los Urales a Los Andes un abismo,
desde Pompeya hasta Pompeya un espejismo
y las cenizas de la fábrica Volcán.

Siempre lo hizo asá o así,
sobre un camello berberí
un ruso hablando en guarany.
(También yo tengo algo de mí…)


 fuente:
 página de facebbok del poeta MARIANO PINI

TANGO SIGLO XXI, POETAS

POETAS DE LAS CANCIONES QUE OCURREN HOY. 
Capitulo 1/ Raimundo Rosales

"EL NAUFRAGIO Y LA CANCIÓN"
En las noches de sopor y desaliento
nos buscamos desde lejos, desafiantes
como lobos desterrados en la nieve,
como perros en la lluvia, o como amantes.

Si la fiebre se apodera de las nubes
somos pájaros de un cielo subalterno,
silenciamos las canciones más amables
y cantamos las del beso en el infierno.

Somos sórdidos y bellos
como frágiles promesas clandestinas
y asaltamos, por las noches,
las hogueras del amor y sus esquinas.

Nos destellan la memoria
nuestros muertos más queridos y rebeldes,
somos dioses incompletos,
la botella de un naufragio y la canción.

Cuando asoman los milagros en derrota
somos barcos encallados en el viento
y volamos en Alorsas y Tuñones
y volvemos en la piel de un sentimiento.

Maldecimos en idiomas inventados
y juntamos mariposas en los ojos,
somos tristes como un puerto y, sin embargo,
brindaríamos aún en los despojos.


Letra: Raimundo Rosales
Música: Fernando Tato Finocchi

fuente:
página de facebook del poeta MARIANO PINI

viernes, 24 de octubre de 2014

TANGO SIGLO XXI, POETAS



SOY 
Mariano Pini

Para todos aquellos que compartieron conmigo la palabra,
A las mujeres que este año intrepretaron mis canciones: Marisa Vazquez, Jacqueline Sigaut.
A los amigos que cantaron mis temas: Roberto Minondi, Pedro Rueda, Roberto Calvo, Nico Favio.
A los músicos que han colaborado en la caliente tarea de crear canciones: Marisa Vazquez, Marcelo Saraceni,
Manu Navarro, Jorge Giuliano, Guido Iacopetti, Jesús Hidalgo, José Arenas, Enrique Giuliano, Ignacio Camueira, Juan Iruzubieta.
A quienes en distintas madrugadas acompañaron mi voz en un poema: Javier Díaz González, Jorge Giuliano, el Duende Garnica, Luciano Tobaldi, Gastón Harisquiry, Anibal Corniglio, Leandro Nikitoff.
Al editor de mi gran sueño, el libro "La Calesita de barro", Matias Mauricio.
A los poetas de esta nueva Buenos Aires que me bancan con su palabra y me aconsejan y se juegan por estar al lado de los pibes que empezamos a remarla: Marta Pizzo, Norma Montenegro, Hugo Pardo, Raiumundo Rosales, Norma Montenegro, Diego Holzer.
Al Espacio Cultural Oliverio Girondo donde presenté mi libro y al Teatro Orlando Goñi donde hice la presentación de mis canciones.
A quienes me invitaron a recitar en sus noches: Viviana Scarlassa en el Faro, Marisa Vázquez en el Teatro Castelao del Centro Gallego y en tantas madrugadas, José Arenas, al Bar Los Laureles, Christian Darío Marelli, Nico Favio, Gastón Harisquiry, Bárbara Grabinski, el Duende Garnica, Jorge Giuliano, Jacqueline Sigaut, Hugo Araujo, Pedro Rueda, Martín Maciel.
A los programas de radio que tuvieron la amabilidad de invitarme a difundir mi obra: Carlos Gorrindo de las 2 x4, Martin Maciel de Ruitales Urbanos, Osvaldo Miramontes, Fractura Expuesta.
A Sergio Veloso por invitarme a dejar mi voz en su nuevo disco.
A Bárbara Grabinski que ha puesto mi nombre en su disco mencionándome entre sus amigos.
A Nacho Wisky.
A Marga Ferreira.
A mis viejos.
Al bar Los Laureles.
A Naual, Laila y Tarek que me siguen haciendo mas linda la vida.
A todas las voces que he conocido en este año, hermanos, poetas,
gracias por leerme y sobre todo gracias
por encender el fuego vibrante de las guitarras, del papel y de las madrugadas.


Soy el que se fue en la noche
para volver trayendo un equipaje de cansancios.
Soy el que tejió pañuelos despidiendo trenes en la infancia.
Soy el embriagado por la cara de la luna
cuando cae sobre el lomo del asfalto de Boedo y Tarija.
Me indagaron en verano
los ángeles caídos en desgracia por las balas policiales,
revolviendo el puchero con una cruz y un huesito,
querían saber de donde es que volvía,
y tuve que mostrarles una herida sobre el alma
pa´ que sepan que habitaba en el amor,
y arremangué los pantalones
pa´ mostrar en carne viva cicatrices de potreros
y exhalé un poquito de mi aliento pa´ que huelan
que llevo en la garganta una tropa del sur,
un vaso de vino y un puchero.

Soy el condenado a vida, vagabundo del alba y sus misterios,
soy el que tiene todavía en el pellejo
las gotas invencibles del verano viejo.
Soy el que se fue en la noche, soy el que no puede y sigue.
Tengo en las orillas de los ojos el vermu de los domingos,
y hasta el lago imaginario
donde se buscan todavía los cisnes de maceta.
Soy el vagabundo eterno de la rambla de tus noches,
porque se que soy aún
la manito del pibe abriendo puertas de los taxis,
el gorrión que se murió de asfixia
sobre la noche hambrienta de la plaza Constitución.

Vengo de las noches demoradas de un invierno
en que mi viejo, acaso sin saberlo,
me leía cuentos de héroes y gambetas
cuando su palabra pronunciaba:
Grillo, Erico, de La Mata, Ceconatto…
Soy el que vio pasar el tren despacio por la cancha
y el que conoce el alba justo en el momento
en que se apaga el vino brutal de los obreros.
A mi que me dijeron una vez
“ojo con meter los pies dentro del charco”
y entonces yo metí las manos, las ganas, la tristeza
pa´ rescatar de los cordones de mi barrio los barquitos,
las mareas, y el tiempo mas querido y navegado.

Te puedo asegurar que he visto al fuego
en un vaso de vino derramado,
que se que no se pierde la constancia
cuando se busca con paciencia un beso en la guitarra.
Soy el que desarma los trenes en la noche
como juguetes que el olvido arroja entre cenizas,
soy el que una tarde vio al verano tejiéndole una flor a los manteles.
Soy el que trepó en la noche
para salvar a puño y a guitarra
el beso que dejaron sin abrirse los amantes y los acobardados.
Soy el que volvió del bosque llovido por abrazos
con un fusil de labios perfumados,
soy el que despunta en bares el vicio de la noche y de sus diablos.

Vengo desde tantos vinos que ya se me confunde su color
con algo del bordó de los zarpazos.
Vengo del un lugar donde se abisman trenes,
soy el que se queda en los andenes del olvido
por no saber romper la vara de un recuerdo.
Soy el que conoce al barrio casi tanto como aquellos
que dejaron sus hazañas en los patios.
Y soy el que en esta mesa espera que los vasos
lo lleven por el túnel de los nadie,
con un dolor de obrero en la solapa
y una tarde Avellaneda dormida en la camisa.

Soy solo un pichón,
tan solo eso, pichón de la palabra de quienes me precedieron:
Alorsa, Raimundo Rosales, Hugo Pardo y el Nacho Wisky.
Soy un pichón herido, si, como dice el tango,
pero herido en un ala sola,
¡todavía tengo la otra!

¡y con ella me basta
para incendiar de palabras el mundo!.


31 de diciembre de 2013  
(página de facebook de MARIANO PINI)

miércoles, 15 de octubre de 2014

TANGO SIGLO XXI, POETAS



CUANDO VOLABA HASTA TU CASA
(Tango)
Música de Marcelo Saraceni
Letra: José Arenas

No pude ser las alas de un gorrión
ayer cuando volaba hasta tu casa.
Me vi en la mezcla viva de una orgía
de risas y saliva en la mañana.

Te hice un corazón en el camino
con restos de un amor que me quedaba
flotando en la pobreza del bolsillo
entre caricias, besos y guiñadas.

Y estoy aquí llegando hasta tus ojos
con un ramo de sol en las pestañas.
Volviéndome canción de letra y rosa,
haciéndole el amor a tu mirada.

Vos ya sabés amor que yo soy reo,
que soy un tango nuevo en la vereda,
que soy un soñador hecho de cielo
y que mi corazón siempre te espera.

Yo tengo para vos mi beso pibe,
el filo de mis labios atorrantes,
mis lágrimas guardadas por las dudas
y la fiesta desnuda de mi voz.

No pude controlar mi beso en flor
ayer cuando volaba hasta tu casa
y me bañé sin ropa en tus mejillas
y me dormí en el mapa de tu cama.

Perdí toda mi luna en el camino,
dejé toda su harina por la calle,
bailando en una esquina de tu sueño,
corriendo una esperanza por el aire.

Y estoy aquí tomándome tu boca
con una flor de ganas en la mano.
Viviéndote de amor y verso en celo
haciéndote el amor sobre este tango.

TANGO SIGLO XXI, POETAS



DE VOS Y DE MI
(Vals)
Música: Jesús Hidalgo
Letra: Mariano Pini

Tras la espera anda acaso el terror,
lastimando la turbia ilusión,
y una luna de niebla redonda
se incrusta en la grieta que cava el dolor.

Y en los vidrios se quema este andar
que quisiera poder olvidar
y se agranda difusa la sombra
cercana en la noche, de pie en el umbral.

Todo vuelve rompiendo el silencio
con negras virutas del vientoal pasar
y aquel tiempo de patio y de esquina
es triste reliquia que no vuelve más.

Hay diez lunas rayando el jazmín,
y una infancia de grist erraplén,
y el rocío provoca humaredas
de lluvia postrera que incendia al caer.

Y un poquito de vos y de mí
en la esquirla de un triste papel,
una historia parida en ausencias
y un trompo de niebla girando en la piel.

No hay un viento del fuego mejor
diluviando su acero de adiós,
ni tu olvido de furia remota
abriendo en la sombra la angustia mayor.

Era el tiempo feliz deintentar
como niebla cruzar ese mar
de aquel barrio de ausentes memorias,
de lágrimas hondas, de esquina y fangal.

Como giran los trompos al fuego
cruzando senderos se empieza a marchar
y uno llega hasta el ángel del vino,
metido en la noche , herido al andar.