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domingo, 1 de marzo de 2015

ERNESTO PIERRO, FRUTA MADURA



FRUTA MADURA
Candombe
Música: Saúl Cosentino / Juan Carlos Zunini
Letra: Ernesto Pierro

Candombe que en tu cintura
de piel oscura
se entreveró.
Igual que a tu sabrosura
—fruta madura—
me prendo yo.
La noche trajo en su broche
los tamboriles y algún bongó,
y el ritmo tomó tu cuerpo
como lo hubiera tomado yo.

¡Ay, morena!
que enciendes a tu manera
la vida, como una hoguera
que ardiera con tu calor.
¡Ay, quisiera
ser parte de tu pollera,
rodearte la noche entera,
mojarme con tu sudor!

Candombe que a tu figura
su gracia pura
le contagió.
Y todos hicieron ronda
para mirarte
—como hago yo—.
Mas cuando la luna entregue
por la mañana su trono al Sol,
los otros se irán penando
por no tenerte —¡pero yo no!—.

VIRGINIA VERONICA


SAUL COSENTINO

ERNESTO PIERRO, AVION DE PAPEL



AVION DE PAPEL

Tango

Música: Emilio De La Peña

Letra: Ernesto Pierro



Te dejé una tarde

que me fui del cuarto

creyendo que nunca

querría volver;

celebrando irme

festejando ufano

que atrás se quedara

la dulce niñez.



Y volé tan alto

que alcancé el Infierno,

y el profundo abismo

conocí también

cuanto más subía,

cuanto más bajaba

más te recordaba

mi avión de papel.



La vida planea otros rumbos

detrás de horizontes que uno ni soñó;

y al perderse en rutas de engaños

uno olvida de dónde partió.

Hasta que de pronto se da cuenta

que el vuelo fue inútil y quiere volver

al cielo de afectos, ternuras y calma,

al hangar del alma mi avión de papel.



Te dejé en el patio

que sombreó la parra,

quedaste en el aula

y en el terraplén,

y en aquellos versos

que llevaste en vano

a sus tibias manos

mi avión de papel.



Hoy daría todo

por seguirte el vuelo,

por correr de nuevo

por el barrio aquel;

imitar tus alas

los brazos al viento,

tu motor mi aliento

mi avión de papel.

HUGO ARAUJO
JACQUELINE SIGAUT

DE LA PEÑA TRIO
 

ERNESTO PIERRO, CORAZON QUIJOTE



CORAZON QUIJOTE
Tango
Música: Saúl Cosentino
Letra: Ernesto Pierro

Quijote de este cuerpo minúsculo y gastado,
en lucha solitaria con mundos de ambición:
tu frágil armadura de sueños se ha quebrado,
y hoy lates apenado, vacío de emoción.

Audaz aventurero, romántico inocente
que contra la corriente saliste a cabalgar.
No envaines todavía tu ímpetu inconsciente,
que queda la utopía fantástica de amar.

¡Vamos, corazón!
¡Vamos otra vez!
¡A intentar de nuevo la locura de vivir!
¡Vamos corazón!
¡Dale que podés!
vamos a jugarnos enteros otra vez.
Yo sé que estás cansado de luchar y de perder:
(¡querer para sufrir
y dar sin recibir!)
¡Vamos corazón!
¡Dale que podés!
¡Vamos a dar vuelta la historia de una vez!

Quijote aventurero, sentimental amigo,
el cielo fue testigo de tu honda decepción.
Peleaste con tu honra de loco caballero
en contra de una turba de engaños y traición.

No entregues la parada, quijote arrabalero:
las aspas del Destino son duras de rendir.
Tu Sancho es la esperanza, tu lanza es la alegría,
tu fuerza es la osadía gozosa de sentir.

(Coda)
¡Vamos, corazón!
¡Vamos otra vez!
¡A intentar de nuevo la locura de vivir!
¡Vamos corazón!
¡Dale que podés!
¡Vamos a dar vuelta la historia de una vez!
 
1er. Premio Fondo Nacional de las Artes (2006)

ERNESTO PIERRO, AMORES DE PATIO



AMORES DE PATIO

Vals 2005

Música: Oscar Pometti

Letra: Ernesto Pierro



Por haber transitado este patio

en noches de sombra, en tardes de sol.

Por domingos de mate y de radio

y el grito sagrado y sublime de gol.



Por haber saboreado las uvas

que daba con creces el viejo parral.

Por haberme mirado en tus ojos

en la penumbrosa quietud del zaguán.



Por eso vuelvo aquí;

pero también a recordar

una vez más aquel cantar

del dulce abuelo,

que consumía la emoción de sus ojos ciegos

con canzonettas y recuerdos.

Por eso vuelvo aquí,

pero también para decir

que soy el mismo que partió,

que no he cambiado.

Que busco sentirte de nuevo a mi lado

y al menos tus ojos me dicen que sí.



Por haber correteado descalzo

detrás de piratas de tela y cartón.

Por aquella pelusa bailando

su vals de silencio en los rayos del sol.



Por aquellas baldosas gastadas

que el cielo llevaban de tu habitación.

Por aquella vecina curiosa

y un tanto celosa por verme con vos.
OSCAR POMETTI

ERNESTO PIERRO (recitado)
amores de patio, con una yapa...

sábado, 1 de marzo de 2014

ERNESTO PIERRO, BORGES UN FERVOR DE BUENOS AIRES



BORGES, UN FERVOR DE BUENOS AIRES
Tango
Música: Saúl Cosentino
Letra: Ernesto Pierro

(Recitado)
Ya no hay luna que sientas como sol de agonías.
Ya tu sombra palpita en la sombra más vana.
Pero ignora tu prosa la impiedad de los días
y tu verso es memoria que la muerte no apaga.

(Canto)
Ya no marcan el tiempo los relojes de arena
ni trajinan tus pasos por el lento jardín;
no declina la tarde sobre verjas y aljibes
ni perfuman la noche el cedrón y el jazmín.

Sin embargo tu estampa se presiente en Palermo,
tu fantasma pregona que es la vida un azar.
Y se intuye tu alma en leyendas de guapos
con coraje de fiesta por la calle Garay.

Me juran que te han visto en Balvanera
y por la Plaza Francia caminar:
“si hay algo que no existe es el olvido”
-comentan que decías al pasar-.

Igual que las Auroras o el Destino
quedaste a salvo, Borges, del final:
te aguarda inagotable el Universo
del mundo imaginario y del real.

Desde Greco a Piazzolla se te encuentra en los tangos
y en un barrio cualquiera de esta loca Babel;
y en los hombres furtivos que se llaman silbando
y en las últimas casas con la puerta cancel

y en los íntimos patios con higueras y parras
y en la oscura esperanza de zaguanes también
y en la Patria que somos –un latir de guitarras-
y en el rosa gastado de algún viejo almacén.

(Coda)
A mi se me hace cuento que naciste una tarde
te juzgo tan eterno como tu Buenos Aires.

2do. Premio Certamen “Por una Argentina que Cante”
organizado por SADAIC, año 2005




ERNESTO PIERRO, ALMACEN



lunes, 21 de enero de 2013
Crónica zsurcultista: 
Ernesto Pierro, un corazón que escribe. 
Por Matias Mauricio.

ERNESTO PIERRO: “UN CORAZÓN QUE ESCRIBE”

Por Matías Mauricio


Nacido en el reino del tango es decir en el mitológico barrio Boedo, Ernesto pertenece a la estirpe de los letristas que escriben con la simpleza de lo profundo, que es la hondura del misterio. De allí que sus canciones se adentren en el corazón del que las oye.

  El almacén de infancia, la mirada melancólica de los perros vagabundos, un amor boyando en el ayer, su San Lorenzo amado y sufrido a precio de vida, son la argamasa del poeta.

  Quien se atreva a entreabrir el telón de sus canciones podrá dar por ejemplo, con esta nostálgica confesión “Y el cordón raído, puerto desolado/ de mis encallados barcos de papel./ Y los pocos sueños que han quedado ilesos/ sienten mi regreso calle Butteler. (Calle Butteler, Pierro - Cosentino) o esa hermosura de escribirle “al Nano”, “Catalán… contame alguna historia de partos o piratas/ o de aquel cartón piedra que conoció el amor/ o de ese pueblo blanco que cuelga de un barranco/ o de locos bajitos que nos dirán adiós. (Tango para el Nano Serrat, Pierro - Cosentino).
 
  Cantado por los mejores vates de la actualidad tanguera, llámense: Raúl Lavié, Carlos Rossi, Carlos Varela, Jacqueline Sigaut, entre otros… Ernesto, -de amor incansable- suelta sus pájaros. Nosotros, los seguimos!
Hasta el próximo poeta, si Pichuco y los astros lo permiten.

fuente: blog zona sur cultura



ALMACÉN

Letra: Ernesto Pierro
Música: Osvaldo Tubino

Aún creo estar mirando
tus manos delicadas
haciendo un envoltorio
con calma y devoción,
formándole orejitas
con el papel de estraza
para mi compra escasa
de azúcar en terrón.

Si paso por la puerta
te silbo como entonces
y el eco del silencio
contesta con tu voz.
Te espero tontamente
soñando que una noche
se suban las persianas
y te aparezcas vos.

Almacén...
que te vio despachar
con la yapa de dar tu sonrisa también.
Almacén
yo quisiera comprar
por mirarte mirar y mirarte también
Almacén
que cerró alguna vez
y que luego un cartel ofreció en alquiler
Almacén...
Y te fuiste después.
Y nos vio sollozar...
Almacén...

Aún creo estar tomando
tus manos nuevamente
en el portón de enfrente
-mirando al almacén-
junando que no salgan
tus viejos a buscarte,
ansioso por besarte
y por tu amor también.

Te veo despachando
alegre y orgullosa,
tomando, primorosa,
la pala de latón.
O por la noche darme
permiso, sigilosa,
para entibiar tu rosa
detrás del mostrador.