Un lugar de reunión, para cantar, payar, decir poesías y mostrar nuestras tradiciones,
nuestros artistas tanto de FOLKLORE como de TANGO.
Un bolichopulpería para mostrar las tradiciones argentinas, nuestras costumbres, leyendas, nuestros pájaros, nuestros árboles, flores, y paisajes.
...y de otros pagos también... por qué no?? conocer otras culturas...
Un lugar para compartir... tomar mate, o un vino en amistad.
que ahora te exhibes en el Pigall. No recuerdas tu cabeza coronada por cabellos relucientes sin igual. Acordate que tu vieja acariciaba con sus manos pequeñitas de mujer tu cabeza de muchachita alocada... que soñaba con grandezas y placer.
Una noche te fugaste
del hogar que te cuidó... y a la vieja abandonaste que en la vida te adoró. En busca de los amores, y para buscar placeres, fuiste con otras mujeres al lugar de los dolores.
Milonguera de melena recortada
que antes tenías hogar feliz, no recuerdas a tu viejita amargada que ignora todavía tu desliz. Acordate de aquel novio enamorado que luchaba por formarte un buen hogar y que tímido, feliz y mal confiado colocaba tu recuerdo en un altar. Ahora sola, abandonada
en las alas del placer,
vas dejando, acongojada, tus ensueños de mujer. De tus trenzas en la historia ni las hebras quedarán, que perduren tu memoria a los que te llorarán.
Un día como hoy... 5 de junio... pero de 1928... nacía JUAN CARLOS COBOS.
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Semblanza de ABEL PALERMO publicada en la página webb TODOTANGO
CANTOR, AUTOR, COMPOSITOR
5 de junio de 1928 - 10 de noviembre de 1999
Nombre verdadero: Lorenzo Joaquín Pires
Nació en Punta Alta, muy cerca de la ciudad de Bahía Blanca,
Provincia de Buenos Aires. Era un niño, cuando sus padres se trasladaron a La
Plata. Estudió en el colegio industrial, egresando como técnico. Pero su
inquietud era la música. Estudió guitarra y canto en un conservatorio de esa
localidad.
A los 17 años, debutó con el Cuarteto Lucini de La Plata,
pasando luego a la orquesta del pianista Ernesto Darío Saborido. Fue convocado
más tarde, por la orquesta dirigida por el binomio Alberto Forti (pianista) y
Jorge Parodi (violinista), compartiendo los cantables con Jorge Miranda. Para
aquel entonces, Lorenzo había adoptado un nombre artístico: Alberto Ortiz. Con
el tiempo, ambos cantores se convertirían en importantes figuras del tango pero
con los nombres de Jorge Sobral y Juan Carlos Cobos, respectivamente.
A partir de 1951, la orquesta de Osvaldo Pugliese sufrió el
alejamiento de su cantor Jorge Vidal, quedando a cargo de Alberto Morán la
responsabilidad vocal. Al Iniciarse el año 1953, el director resolvió
incorporar a otro cantor y organizó una selección. Lorenzo, motivado por sus
amigos, se presentó a la misma. Luego de algunas pruebas, resultó elegido.
Seguramente, la causa de esa decisión se debió a la calidad
interpretativa del postulante, a lo que se sumó, su registro de barítono —de
muy buena coloratura—, su expresivo fraseo y la muy buena adaptación al ritmo
de la orquesta.
Comenzó en marzo de ese año, ya con su nombre artístico:
Juan Carlos Cobos. En sus presentaciones, tanto en la radio como en los bailes,
recibió una importante acogida del publico admirador de Pugliese.
Debutó en el disco en mayo, a dúo con Alberto Morán, con
“Caminito soleado”. En junio, registró “Olvidao” y, al mes siguiente, el tango
que lo consagraría: “Milonguera”; finalizando el año con “Es preciso que te
vayas”. En 1954 continuó grabando algunos temas más, siendo su último registro
y a mi gusto el mejor, su versión de “Te aconsejo que me olvides”.
Pienso que Cobos participó de la mejor época de Pugliese. El
que escribe la vivió plenamente. Las presencias de Morán con sus éxitos:
“Pasional” y “La última copa”, que paralizaban a las parejas al bailar y un
Cobos que con su estilo entregaba su personalidad y talento. También hay que
agregar al irremplazable violinista Enrique Camerano, quien junto a Oscar
Herrero, Julio Carrasco y Emilio Balcarce integraban la excelente batería de
cuerdas. Sin olvidarnos de la viola de Francisco Sanmartino y, por supuesto, la
línea de bandoneones con el querido Osvaldo Ruggiero, Jorge Caldara, Esteban
Gilardi y Roberto Peppe, además de don Aniceto Rossi con su contrabajo y su
inolvidable solo de “Canaro en París”.
Es difícil olvidar esta etapa tan brillante, por eso al
recordar a Cobos, no puede pasar por alto esta evocación y un recuerdo para
Mario Soto, presentador de la orquesta.
Después, tuvo una breve temporada con Miguel Caló y una
larga gira por Europa, con la compañía de Celia Queiro-Jorge Lanza, a mediados
de 1955. Dado el éxito de la misma, decidió radicarse en España, y allí formar
su propia compañía, integrada por bailarines y músicos. Presentó su espectáculo
con mucho éxito en Francia, Italia, Bulgaria, Portugal, Yugoslavia y en los
países escandinavos. Actuó también, en países con idiomas e idiosincrasias muy
distintas a las nuestras, como Turquía, Grecia, Líbano, Irak, Libia, Egipto,
India y Senegal.
A fin de la década del sesenta, emprendió el regreso al
país, realizando algunas giras, pero ya radicado definitivamente en la
Argentina.
En Buenos Aires, podemos destacar sus actuaciones en “Caño
14”, en “Michelangelo”, en la televisión en los programas “Grandes valores del
tango ”, “El Tango del Millón”, entre otros.
En 1978, graba su último disco, un larga duración para el
sello B.G.M.-Magenta. Escribió una docena de tangos, entre ellos la letra de
“Me vi sin fe (En el remate) ”, cuya música es de Carlos Olmedo.
Murió en la ciudad de La Plata a los 71 años.
En pocas palabras, vaya mi homenaje a este gran cantor y
gran caballero, quien no podía estar ausente en Todo Tango.