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viernes, 28 de noviembre de 2014

ANUNCIO DE PRONTA APARICION DEL MARTIN FIERRO: 1872



1872
La República anuncia la aparición de un folleto gauchesco
El periódico La República anuncia la inminente aparición de un folleto "en versos gauchos" escrito por José Hernández en el que se cuentan las desventuras de un gaucho llamado Martín Fierro.

Efemérides de TELAM.
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martes, 21 de octubre de 2014

JOSE HERNANDEZ, ESCRITOR

1886
Muere en Buenos Aires el escritor, poeta, periodista y legislador José Hernández, autor del "Martín Fierro" y de "La vuelta de Martín Fierro". Nació en la chacra de Pueyrredón, actual partido de San Martín (provincia de Buenos Aires), que hoy es el Museo Histórico José Hernández, el 10 de noviembre de 1834, fecha tomada para la conmemoración del Día de la Tradición.


Efemérides Culturales Argentinas.
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JOSE HERNANDEZ 


MARTIN FIERRO


21 DE OCTUBRE

1886 - Muere en su quinta de Belgrano (Buenos Aires), José Hernández (José Rafael Hernández Pueyrredón), poeta, periodista, librero, soldado, legislador. Autor del libro “Martín Fierro”, considerado la “biblia criolla”, compuesto por 7.210 versos en sextinas, cuartetas y coplas octosílabas. Nos dejó un día jueves, cuando tenía 51 años. En su homenaje se celebra el “Día de la Tradición" el 10 de noviembre.

Efemérides Folklóricas Argentinas
de Juan Carlos Fiorillo.
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1886 – Muere José Hernández, escritor, poeta, periodista y legislador argentino, autor del “Martín Fierro”.
Periodismo.com
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jueves, 18 de septiembre de 2014

NUEVA EDICION DEL MARTIN FIERRO: 1876


1876 
Nueva edición de Martín Fierro 
El editor Angel Da Ponte publica un aviso anunciando que se encuentra en venta la décima edición de "El gaucho Martín Fierro", poema de José Hernández publicado por primera vez apenas cuatro años antes.

Efemérides de TELAM.
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sábado, 1 de marzo de 2014

LA VUELTA DE MARTIN FIERRO

1 de marzo de 1879 - Publicación de "La Vuelta" de Martín Fierro.
Aparece la segunda parte de Martín Fierro, popularmente conocida como "La Vuelta". José Hernández depone la actitud del personaje, que desea incorporarse a la civilización, convertido en hombre de trabajo. La obra representa la culminación del estilo gauchesco.

Efemérides Folklóricas Argentinas
de Juan Carlos Fiorillo 
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En este blog, hemos publicado en MARTIN FIERRO, capítulo por capítulo, para todos aquellos que deseen leerlo, en el mes de noviembre de 2012.
MARTIN FIERRO 



EL GAUCHO MARTIN FIERRO(1972-13 CAPÍTULOS)
Jose Hernández



Antecedentes:
Martín Fierro, acompañado de su guitarra, canta las peripecias de su vida, quien a causa de malos tratos y acoso por parte de las autoridades se ve obligado a dejar su tierra y familia para huir a la frontera donde comienzan sus penas. Ya que en ocasiones los gauchos son víctimas de los ataques indios, logra huir y al volver no encuentra ni casa, ni familia. Entonces decide convertirse en gaucho matrero. En dos riñas diferentes mata a un moreno y un gaucho. Es perseguido por la justicia, tras ser defendido por el sargento Cruz con quien comparte las arbitrariedades de la autoridad, huyen hacia las tolderías para poner fin a la tragedia en que viven.

Personajes:
Principal
Martín Fierro. Es el prototipo del gaucho. Se presenta como cantor, hombre independiente, pacífico, valiente, conocedor del campo y sus actividades y ante todo libre: Mi gloria es vivir tan libre/ Como pájaro en el cielo;/ No hago nido en este suelo,/ Ande hay tanto que sufrir;/ Y naides me ha de seguir/ Cuando yo remonto el vuelo. Su carácter solitario es consecuencia de la pampa que habita, las injusticias que vive lo van transformando, a lo largo de la obra
Secundarios
El sargento Cruz: A pesar de no aparecer muy claro en el relato, se presenta como leal amigo de Martín Fierro durante un periodo de su viaje.
Los indios: Aparecen como personaje colectivos y son pintados por el autor como seres salvajes y en algunas ocasiones hasta inhumanos. Toman preso a Martín Fierro y logra escapar de ellos.

Resumen   x capítulo
PRIMERA PARTE
Capítulos I al V.
Presentación del personaje de Martín Fierro como gaucho valiente. Narra las dichas e infortunios de todo ser humano, su experiencia como gaucho. Cuenta las arbitrariedades de la autoriadad y la falta de trabajo que obliga a los hombres a dejar sus tierras y huir hacia la frontera o ser encarcelados. Martín Fierro junto con otros compañeros es llevado el fortín a realizar trabajos forzados. Enumera las injusticias que padeció viviendo con los indios a quienes describe como bárbaros: NO SALVAN DE SU JOROR/ NI LOS POBRES ANGELITOS:/ VIEJOS, MOZOS Y CHIQUITOS,/LOS MATA DEL MISMO MODO./ QUE EL INDIO LO ARREGLA TODO/ CON LA LANZA Y CON LOS GRITOS.

SEGUNDA PARTE
Capítulos VI al VIII.
Estando cautivos en el fortín les avisan que tendrán una expedición a las tolderías. Martín Fierro logra huir y regresa a su rancho sin encontrar nada, ni casa, ni familia. Esa noche Martín va a una fiesta y en una riña mata a un megro. Otra vez en un boliche mata a un gaucho y se ve obligado a huir nuevamente. EL ANDA JUYENDO./SIEMPRE POBRE PERSEGUIDO;/ NO TIENE CUEVA NI NIDO,/COMO SI JUERA MALDITO;/ PORQUE EL SER GAUCHO... ¡BARAJO!,/ EL SER GAUCHO ES UN DELITO. (Concepción del gaucho por parte del autor).

TERCERA PARTE
Capítulos IX al XIII.
Así estuvo Martín Fierro huyendo de la justicia, durmiendo en el campo, hasta que un día llegaron unos hombres por él. Fierro peléa tratando de defenderse, llega Cruz y le ayuda a escapar. Es aquí donde aparece el personaje de el sargento Cruz que a partir de este momento se convierte en su amigo y compañero de viaje. Martín Fierro concluye haciendo un recuento de lo que es la vida y el destino del gaucho. El narrador termina la historia contando que Cruz y Fierro cruzaron la frontera por el desierto hacia las tolderías.

  • La obra de Martín Fierro es representante de la literatura gaucha que se desarrollo en Argentina y Uruguay y cuenta la vida de los habitantes de la Pampa y el autor logra denunciar los métodos usados por las autoridades para imponer una organización que ellos consideran “ideal y civilizada”, actitud que Hernández considera injusta.
  • Este libro fue publicado en 1872, de modo que se puede ubicar temporalmente el poema en el último tercio del siglo XIX. En ese momento, el gaucho se hallaba frente a la disyuntiva de transformarse en peón asalariado o desaparecer.
  • El texto está escrito en verso. Todos los metros usados en el poema son de origen popular en el que predominan los versos octasílabos de arte menor. 

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LA VUELTA DE MARTIN FIERRO-(1979)-33 CAPITULOS
Hernández, José
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Atención pido al silencio
Y silencio a la atención,
Que voy en esta ocasión
Si me ayuda la memoria,
A mostrarles que a mi historia
Le faltaba lo mejor.

Antecedentes:
En la segunda parte El regreso de Martín Fierro, el personaje -Martín Fierro- narra otra serie de aventuras en su viaje, pasando por los recuerdos de su situación pasada (libro anterior); hasta que finalmente en una carrera encuentra a sus hijos perdidos y se entera que su mujer ha muerto. Aparece un nuevo personaje llamado Picardía que canta a los presentes con un peculiar estilo, la historia de su vida. Es en este segundo libro donde sus hijos hablan de las penas que a cada uno de ellos aconteció al quedar “huérfanos”. Después de escuchar los consejos del padre a sus hijos, el narrador interrumpe su canto para concluir la historia.

Personajes:

Principal
Martín Fierro. Es el prototipo del gaucho. Ahora un hombre maduro. Después de ser un gaucho en ocasiones violento se arrepiente de sus peleas y su actitud es ya de compasión hacia los demás. Termina la obra con una serie de consejos a sus hijos producto de su experiencia tres años en la frontera, dos como gaucho matrero y cinco entre los indios.

Secundarios
El hijo mayor de Martín Fierro: Narra afligido las peripecias que vivió tras quedar “huérfano” y desamparado y de cómo estuvo varios años preso a causa de una injusticia. La vida en la penitenciaría lo marcó.
El hijo segundo de Martín Fierro: Corrió con mejor suerte al verse separado de su familia. Una tía lo adoptó y mantuvo hasta la muerte de ella. Su vida cambia cuando un tutor decide hacerse cargo de él. Vive una difícil experiencia durante la agonía de su tutor y regresa al desamparo.
“Picardía”: Personaje de dicho nombre que aparece en la reunión de encuentro de Martín Fierro con sus hijos. Canta la historia de su vida y le da un toqué “pícaro” a la historia.
“El Moreno”: Cantor que contesta una ronda de canciones y charlas con Martín Fierro en la fiesta de encuentro con sus hijos. Personaje humorístico.

Resumen   x capítulo
PRIMERA PARTE
Capítulos I al V.
Presentación del personaje como gaucho, hombre de campo y cantor. Narra las cualidades de un hombre. Martín Fierro resume los momento tristes de su vida: El abandono de la tierra, la pérdida de la familia y el vivir huyendo hasta la muerte. Cruz y Martín  son atacados por los indios y logran salvarse gracias a un cacique quien a su vez los convierte en cautivos. El personaje de Martín Fierro hace una minuciosa descripción de lo que según él es el temperamento y estilo de vida del indio a quien retrata como salvaje, haragán, abusivo con las mujeres e insensible: NO TIENEN CARIÑO A NAIDES/ NI SABE LOQUE ES AMAR;/¡NI QUE SE PUEDE ESPERAR/ DE AQUELLOS PECHOS DE BRONCE!/ YO LOS CONOCÍ AL LLEGAR/ Y LOS CALÉ DESDE ENTONCES.

SEGUNDA PARTE
Capítulos VI al X.
Aparece entre los indios una epidemia de viruela negra que alcanza a Cruz antes de huir. Martín Fierro sufre mucho y pide inútilmente por la salud de su amigo, quien finalmente dominado por el dolor, muere. Fierro le da sepultura y pasa horas tumbado junto a él, hasta que un día estando ahí, lamentándose, escucha el llanto de una mujer. Va a su encuentro y descubre a una viuda que llora la muerte de su hijo, a quien minutos antes mataron frente a ella. Vivía como esclava. tras una larga lucha en defensa de su protegida, Fierro mata al indio que la mantenía cautiva quedando ésta muy agradecida con el gaucho. Entierran al muerto y deciden huir antes de que los encuentren. Martín le ofrece su caballo a la mujer y viajan por el desierto hasta la frontera en donde se despiden.

TERCERA PARTE
Capítulos XI al XIX.
Martín se entera por un viejo amigo que el juez que lo perseguía murió hacía tiempo y le aconseja estar tranquilo porque el gobierno ya no lo busca. Martín Fierro muy contento va a una carrera entre varios estancieros y encuentra a dos de sus hijos. Le cuentan que su mamá ha muerto y comienza cada uno de ellos a contar a su padre lo que en diez años de ausencia les aconteció.
Comienza su hijo mayor a contar sus peripecias al quedar "huérfano" y como siendo peón es acusado injustamente de robar un boyero de un rancho vecino y trasladado a prisión que narra como un infierno. El segundo hijo de Martín Fierro después de ser abandonado por su famiia es recogido por una tía que le ofrece todos los cuidados hasta que muere y por no tener él edad suficiente para administrar el dinero le nombran un tutor; un viejo viudo que murió al poco tiempo en la miseria, dejándolo desamparado nuevamente, ya que la herencia no se le podía entregar hasta que cumpliera treinta años. Sufre una decepción con una viuda de quien el cura y el juez consiguen separar.

CUARTA PARTE
Capítulos XX al XXVIII.
Continua la fiesta para el padre y sus dos hijos. Llega un nuevo personaje a pedirles que lo escuchen quien responde al nombre de "picardía" quien les cuenta de una forma singular como su nombre lo dice, la historia de su vida: de cómo quedó huérfano y fue recogido por unas tías y las aventuras que viviendo con ellas le sucedieron, de su interés por el juego y las consecuencias que éste le ocasionó.

QUINTA PARTE
Capítulos XXIX al XXXIII.
(A partir de aquí habla el autor). Entre tanta fiesta y tanto blanco aparece cantor "moreno", que reta a Martín Fierro a tomar la guitarra. Martín Fierro toma su guitarra y comienza a recordar su experiencia como cantor desde muy temprana edad e invita a la concurrencia a escuchar hasta el amanecer. El moreno contesta contando la historia de su familia, describe sus características culturales y su condición de negro. Ambos hacen referencia a los blancos y negros marcando similitudes y diferencias. Comparten la sabiduría y el gusto por el canto, el conocimiento de la naturaleza, los conceptos de ley, de creación, de la división del tiempo. El moreno termina maldiciendo a los que dieron muerte a su madre y Martín Fierro se va a pasar la noche al campo con sus hijos a contemplar las estrellas. Termina el libro con los consejos de padre y amigo que martín Fierro da a sus hijos y al de Cruz, les habla del trabajo, de la valentía, de las mujeres, del canto y de muchas otras cosas que en su experiencia aprendió: ESTAS COSAS Y OTRAS MUCHAS/MEDITÉ EN MIS SOLEDADES./ SEPAN QUE NO HAY FALSEDADES/ NI ERROR EN ESTOS CONSEJOS:/ES DE LA BOCA DEL VIEJO/ DE ANDE SALEN LAS VERDADES. Finalmente el autor se despide haciendo una breve justificación de su obra. 

En esta segunda parte se puede apreciar la afinación del canto por parte de los personajes que forman parte de la sabiduría popular que José Hernández quiso resaltar

 Lo que pinta este pincel/ni el tiempo lo ha de borrar escribió José Hernández en la introducción de la segunda parte de su poema. Hernández falleció el 21 de octubre de 1886 y su obra continua vigente como digna representante de la literatura gauchesca, argentina y universal.  
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fuente: página webb

EL RINCON DEL VAGO.
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lunes, 21 de octubre de 2013

JOSE HERMANDEZ, ESCRITOR

MUERE JOSE HERNANDEZ

21 DE OCTUBRE

1886 - Muere en su quinta de Belgrano (Buenos Aires), José Hernández (José Rafael Hernández Pueyrredón), poeta, periodista, librero, soldado, legislador. Autor del libro “Martín Fierro”, considerado la “biblia criolla”, compuesto por 7.210 versos en sextinas, cuartetas y coplas octosílabas. Nos dejó un día jueves, cuando tenía 51 años. En su homenaje se celebra el “Día de la Tradición" el 10 de noviembre.

Efemérides Folklóricas Argentinas
de Juan Carlos Fiorillo.
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21 DE OCTUBRE
1886
Muere en Buenos Aires el escritor, poeta, periodista y legislador José Hernández, autor del "Martín Fierro" y de "La vuelta de Martín Fierro". Nació en la chacra de Pueyrredón, actual partido de San Martín (provincia de Buenos Aires), que hoy es el Museo Histórico José Hernández, el 10 de noviembre de 1834, fecha tomada para la conmemoración del Día de la Tradición


Efemérides Culturales Argentinas.
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En este blog, EL BOLICHO, hemos publicado la biografía del escritor JOSE HERNANDEZ el día 10 de noviembre de 2012.

Y también hemos publicado la obra cumbre de este autor, y símbolo de la literatura gauchesca: el MARTIN FIERRO, en sus
dos partes:

*EL GAUCHO MARTIN FIERRO
13 capítulos.
primera parte: del I al V
segunda parte: del VI al VIII
tercera parte: del IX al XIII

*LA VUELTA DE MARTIN FIERRO
33 capítulos.
primera parte: del I al V
segunda parte: del VI al X
tercera parte: XI al XIX
cuarta parte: XX al XXVIII
quinta parte: del XIX al XXXIII 


Está verso por verso, capítulo por capítulo en el mes de noviembre de 2012, del 10 al 16 noviembre, TODO COMPLETO:

JOSE HERNANDEZ 

viernes, 16 de noviembre de 2012

MARTIN FIERRO RECITADO COMPLETO

MARTIN FIERRO RECITADO COMPLETO.





                                                                                                    
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MARTIN FIERRO: EL AVE SOLITARIA

PELICULA SOBRE LA VIDA DE  MARTIN FIERRO:

EL AVE SOLITARIA.

(PELICULA COMPLETA)




                                                                                          
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LA VUELTA DE MARTIN FIERRO 33, JOSE HERNANDEZ

LA VUELTA DE MARTIN FIERRO
Capitulo 33:

Después a los cuatro vientos
Los cuatro se dirigieron;
Una promesa se hicieron
Que todos debían cumplir;
Mas no la puedo decir
Pues secreto prometieron.

Les alvierto solamente
-Y esto a ninguno le asombre,
Pues muchas veces el hombre
Tiene que hacer de ese modo-;
Convinieron entre todos
En mudar allí de nombre.

Sin ninguna intención mala
Lo hicieron, no tengo duda;
Pero es la verdá desnuda
--Siempre suele suceder--:
Aquel que su nombre muda
Tiene culpas que esconder.

Y ya dejo el estrumento
Con que he divertido a ustedes;
Todos conocerlo pueden
Que tuve costancia suma:
Este es un botón de pluma
Que no hay quien lo desenriede.

Con mi deber he cumplido,
Y ya he salido del paso;
Pero diré, por si acaso,
Pa que me entiendan los criollos:
Todavía me quedan rollos
Por si se ofrece dar lazo. 

Y con esto me despido
Sin espresar hasta cuándo;
Siempre corta por lo blando
El que busca lo siguro,
Mas yo corto por lo duro,
Y ansí he de seguir cortando.

Vive el águila en su nido,
El tigre vive en su selva,
El zorro en la cueva ajena,
Y, en su destino incostante,
Solo el gaucho vive errante
Donde la suerte lo lleva.

Es el pobre en su orfandá
De la fortuna el desecho,
Porque naides toma a pechos
El defender a su raza:
Debe el gaucho tener casa,
Escuela, iglesia y derechos.

Y han de concluir algún día
Estos enriedos maaditos;
La obra no la facilito
Porque aumentan el fandango
Los que están, como el chimango
Sobre el cuero y dando gritos.

Mas Dios ha de permitir
Que esto llegue a mejorar;
Pero se ha de recordar,
Para hacer bien el trabajo,
Que el juego, pa calentar,
Debe ir siempre por abajo.

En su ley está el de arriba
Si hace lo que le aproveche;
De sus favores sospeche
Hasta el mesmo que lo nombra
Siempre es dañosa la sombra
Del árbol que tiene leche.

Al pobre, al menor descuido,
Lo levantan de un sogazo,
Pero yo compriendo el caso
Y esta consecuencia saco:
El gaucho es el cuero flaco:
Da los tientos para el lazo.

Y en lo que esplica mi lengua
Todos deben tener fé;
Ansí; pues, entiendanmé,
Can codicias no me mancho:
No se ha de llover el rancho
En donde este libro esté.

Permítanme descansar,
!Pues he trabajado tanto!
En este punto me planto
Y a continuar me resisto:
Estos son treinta y tres cantos,
Que es la mesma edá de Cristo.

Y guarden estas palabras
Que les digo al terminar:
En mi obra he de continuar
Hasta dárselas concluida,
Si el ingenio o si la vida
No me llegan a faltar. 

Y si la vida me falta,
Tenganló todos por cierto
Que el gaucho, hasta en el desierto,
Sentirá en tal ocasión
Tristeza en el corazón,
Al saber que yo estoy muerto.

Pues son mis dichas desdichas
Las de todos mis hermanos;
Ellos guardaran ufanos
En su corazón mi historia:
Me tendrán en su memoria
Para siempre mis paisanos.

Es la memoria un gran don,
Calidá muy meritoria;
Y aquellos que en esta historia
Sospechen que les doy palo,
Sepan que olvidar lo malo
También es tener memoria.

Mas naides se crea ofendido
Pues a ninguno incomodo,
Y si canto de este modo,
Por encontrarlo oportuno,
No es para mal de ninguno
Sino para bien de todos.
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LA VUELTA DE MARTIN FIERRO 32, JOSE HERNANDEZ

LA VUELTA DE MARTIN FIERRO
Capitulo 32:

-Un padre que da consejos
Más que padre es un amigo;
Ansi como tal les digo
Que vivan con precaución:
Naides sabe en que rincón
Se oculta el que es su enemigo.

Yo nunca tuve otra escuela
Que una vida desgraciada:
No estrañen si en la jugada
Alguna vez me equivoco,
Pues debe saber muy poco
Aquel que no aprendió nada.

Hay hombres que de su cencia
Tienen la cabeza llena;
Hay sabios de todas menas,
Mas digo, sin ser muy ducho:
Es mejor que aprender mucho
El aprender cosas gúenas.

No aprovechan los trabajos
Si no han de enseñarnos nada;
El hombre, de una mirada,
Todo ha de verlo al momento:
El primer conocimiento
Es conocer cuándo enfada.

Su esperanza no la cifren
Nunca en corazón alguno;
En el mayor infortunio
Pongan su confianza en Dios;
De los hombres, sólo en uno;
Con gran precaución en dos.

Las faltas no tiene límites
Como tienen los terrenos;
Se encuentran en los mas güenos,
Y es justo que les prevenga:
Aquel que defetos tenga,
Disimule los ajenos.

Al que es amigo, jamás
Lo dejen en la estacada,
Pero no le pidan nada
Ni lo aguarden todo de el:
Siempre el amigo más fiel
Es una conducta honrada.

Ni el miedo ni la codicia
Es güeno que a uno le asalten,
Ansi, no se sobresalten
Por los bienes que perezcan;
Al rico nunca le ofrezcan
Y al pobre jamás le falten.

Bien lo pasa, hasta entre pampas,
El que respeta a la gente;
El hombre ha de ser prudente
Para librarse de enojos:
Cauteloso entre los flojos,
Moderado entre valientes.

El trabajar es la ley,
Porque es preciso alquirir;
No se espongan a sufrir
Una triste situación:
Sangra mucho el corazón
Del que tiene que pedir.

Debe trabajar el hombre
Para ganarse su pan;
Pues la miseria, en su afán
De perseguir de mil modos,
Llama en la puerta de todos
Y entra en la del haragán.

A ningún hombre amenacen,
Porque naides se acobarda;
Poco en conocerlo tarda
Quien amenaza imprudente:
Que hay un peligro presente
Y otro peligro se aguarda.

Para vencer un peligro,
Salvar de cualquier abismo
-Por esperencia lo afirmo-,
Más que el sable y que la lanza
Suele servir la confianza
Que el hombre tiene en si mismo.

Nace el hombre con la astucia
Que ha de servirle de guía;
Sin ella sucumbiría:
Pero, sigún mi esperencia,
Se vuelve en unos prudencia
Y en los otros picardía.

Aprovecha la ocasión
El hombre que es diligente;
Y, tenganló bien presente:
Si al compararla no yerro,
La ocasión es como el fierro:
Se ha de machacar caliente.

Muchas cosas pierde el hombre
Que a veces las vuelve a hallar;
Pero les debo enseñar,
Y es gúeno que lo recuerden:
Si la verguenza se pierde,
Jamás se vuelve a encontrar.

Los hermanos sean unidos
Porque ésa es la ley primera
Tengan unión verdadera
En cualquier tiempo que sea,
Porque, si entre ellos pelean,
Los devoran los de ajuera.

Respeten a los ancianos:
El burlarlos no es hazaña;
Si andan entre gente estraña
Deben ser muy precavidos,
Pues por igual es tenido
Quien con malos se acompaña.

La cigüeña, cuando es vieja,
Pierde la vista, y procuran
Cuidarla en su edá madura
Todas sus hijas pequeñas:
Apriendan de las cigüeñas
Este ejemplo de ternura.

Si les hacen una ofensa,
Aunque la echen en olvido,
Vivan siempre prevenidos;
Pues ciertamente sucede
Que hablará muy mal de ustedes
Aquel que los ha ofendido.

El que obedeciendo vive
Nunca tiene suerte blanda,
Mas con su soberbia agranda
El rigor en que padece:
Obedezca al que obedece
Y será gúeno el que manda.

Procuren de no perder
Ni el tiempo ni la vergüenza;
Como todo hombre que piensa,
Procedan siempre con juicio;
Y sepan que ningún vicio
Acaba donde comienza.

Ave de pico encorvado
Le tiene al robo afición;
Pero el hombre de razón
No roba jamás un cobre,
Pues no es vergúenza ser pobre
Y es vergúenza ser ladrón.

El hombre no mate al hombre
Ni pelé por fantasía;
Tiene en la desgracia mía
Un espejo en que mirarse;
Saber el hombre guardarse
Es la gran sabiduría.

La sangre que se redama
No se olvida hasta la muerte;
La impresión es de tal suerte,
Que, a mi pesar, no lo niego,
Cai como gotas de juego
En la alma dei que la vierte. 

Es siempre, en toda ocasión,
El trago el pior enemigo;
Con cariño se los digo,
Recuérdenlo con cuidado:
Aquel que ofiende embriagado
Merece doble castigo.

Si se arma algun revolutis,
Siempre han de ser los primeros,
No se muestren altaneros,
Aungue la razón les sobre:
En la barba de los pobres
Aprienden pa ser barberos.

Si entriegan su corazón
A alguna mujer querida,
No le hagan una partida
Que la ofienda a la mujer:
Siempre los ha de perder
Una mujer ofendida.

Procuren, si son cantores,
El cantar con sentimiento,
Ni tiemplen el estrumento
Por sólo el gusto de hablar,
Y acostúmbrense a cantar
En cosas de jundamento.

Y les doy estos consejos
Que me ha costado alquirirlos,
Porque deseo dirigirlos;
Pero no alcanza mi cencia
Hasta darles la prudencia
Que precisan pa seguirlos.

Estas cosas y otras muchas
Medité en mis soledades;
Sepan que no hay falsedades
Ni error en estos consejos:
Es de la boca del viejo
De ande salen las verdades.
 ...............................
  
 
              CONSEJOS DE MARTIN FIERRO
                     por JORGE CAFRUNE 
                   ******************                  
 

LA VUELTA DE MARTIN FIERRO 31, JOSE HERNANDEZ

LA VUELTA DE MARTIN FIERRO
Capitulo 31:

Y después de estas palabras
Que ya la intención revelan,
Procurando los presentes
Que no se armara pendencia,
Se pusieron de por medio
Y la cosa quedó quieta.
Martín Fierro y los muchachos,
Evitando la contienda,
Montaron y paso a paso,
Como el que miedo no lleva,
A la costa de un arroyo
Llegaron a echar pie a tierra.
Desensillaron los pingos
Y se sentaron en rueda,
Refiriéndose entre sí
Infinitas menudencias
Porque tiene muchos cuentos
Y muchos hijos la ausiencia.
Allí pasaron la noche
A la luz de las estrellas,
Porque ese es un cortinao
Que lo halla uno donde quiera,
Y el gaucho sabe arreglarse
Como ninguno se arregla:
El colchón son las caronas,
El lomillo es cabecera,
E1 cojinillo es blandura
Y con el poncho o la jerga;
Para salvar del rocío,
Se cubre hasta la cabeza.
Tiene su cuchillo al lado
-Pues la precaución es güena-,
Freno y rebenque a la mano,
Y, teniendo el pingo cerca,
Que pa asigurarlo bien
La argolla del lazo entierra
--Aunque el atar con el lazo
Da del hombre mala idea--,
Se duerme ansí muy tranquilo
Todita la noche entera;
Y si es lejos del camino,
Como manda la prudencia,
Mas siguro que en su rancho
Uno ronca a pierna suelta
Pues en el suelo no hay chinche
Y es una cuja camera
Que no ocasiona disputas
Y que naides se la niega.
Ademas de eso, una noche
La pasa uno como quiera,
Y las va pasando todas
Haciendo la mesma cuenta;
Y luego los pajaritos
Al aclarar lo dispiertan,
Porque el sueño no lo agarra
A quien sin cenar se acuesta.
Ansí, pues, aquella noche
Jué para ellos una fiesta,
Pues todo parece alegre
Cuando el corazón se alegra.
No pudiendo vivir juntos
Por su estado de pobreza,
Resolvieron separarse
Y que cada cual se juera
A procurarse un refugio
Que aliviara su miseria.
Y antes de desparramarse
Para empezar vida nueva,
En aquella soledá
Martín Fierro, con prudencia,
A sus hijos y al de Cruz
Les habló de esta manera:
.................. 

LA VUELTA DE MARTIN FIERRO 30, JOSE HERNANDEZ

LA VUELTA DE MARTIN FIERRO
Capitulo 30:

MARTIN FIERRO

Mientras suene el encordao,
Mientras encuentre el compás
Yo no he de quedarme atrás
Sin defender la parada,
Y he jurado que jamás
Me la han de llevar robada.

Atiendan, pues, los oyentes
Y cáyense los mirones;
A todos pido perdones,
Pues a la vista resalta
Que no está libre de falta
Quien no está de tentaciones.

A un cantor le llaman güeno
Cuando es mejor que los piores;
Y sin ser de los mejores,
Encontrándose dos juntos,
Es deber de los cantores
El cantar de contrapunto.

El hombre debe mostrarse
Cuando la ocasión le llegue;
Hace mal el que se niegue,
Dende que lo sabe hacer;
Y muchos suelen tener
Vanagloria en que los rueguen.

Cuando mozo fuí cantor
(Es una cosa muy dicha);
Mas la suerte se encapricha
Y me persigue costante:
De ese tiempo en adelante
Canté mis propias desdichas.

Y aquellos años dichosos
Trataré de recordar;
Veré si puedo olvidar
Tan desgraciada mudanza,
Y quien se tenga confianza
Tiemple, y vamos a cantar.

Tiemple y cantaremos juntos;
Trasnochadas no acobardan.
Los concurrentes aguardan,
Y porque el tiempo no pierdan,
Haremos gemir las cuerdas
Hasta que las velas no ardan.

Y el cantor que se presiente,
Que tenga o no quien lo ampare,
No espere que yo dispare
Aunque su saber sea mucho:
Vamos en el mesmo pucho
A prenderle hasta que aclare.

Y seguiremos si gusta
Hasta que se vaya el día;
Era la costumbre mía
Cantar las noches enteras:
Había entonces, donde quiera,
Cantores de fantasía.

Y si alguno no se atreve
A seguir la caravana,
O si cantando no gana,
Se lo digo sin lisonja:
Haga sonar una esponja
O ponga cuerdas de lana.

EL MORENO

Yo no soy, señores míos,
Sino un pobre guitarrero,
Pero doy gracias al Cielo
Porque puedo, en la ocasión,
Toparme con un cantor
Que esperimente a este negro.

Yo también tengo algo blanco,
Pues tengo blancos los dientes;
Sé vivir entre las gentes
Sin que me tengan en menos:
Quien anda en pagos ajenos
Debe ser manso y prudente.

Mi madre tuvo diez hijos,
Los nueve muy regulares;
Tal vez por eso me ampare
La Providencia divina:
En los güevos de gallina
El décimo es el mas grande.

El negro es muy amoroso,
Aunque de esto no hace gala;
Nada a su cariño iguala
Ni a su tierna voluntá;
Fs lo mesmo que el macá:
Cría los hijos bajo el ala.

Pero yo he vivido libre
Y sin depender de naides;
Siempre he cruzado los aires
Como el pájaro sin nido;
Cuanto se lo he aprendido
Porque me lo enseñó un flaire.

Y sé como cualquier otro
El porqué retumba el trueno;
Por qué son las estaciones
Del verano y del invierno;
Sé también de donde salen
Las aguas que cain del cielo.

Yo sé lo gue hay en la tierra
En llegando al mesmo centro;
En dónde se encuentra el oro,
En dónde se encuentra el fierro
Y en dónde viven bramando
Loe volcanes que echan juego.

Yo sé del fondo del mar
Donde los pejes nacieron;
Yo sé por que crece el árbol,
Y por que silban los vientos:
Cosas que inoran los blancos
Las sabe este pobre negro.

Yo tiro cuando me tiran;
Cuando me aflojan, aflojo;
No se ha de morir de antojo
Quien me convide a cantar;
Para conocer a un cojo
Lo mejor es verlo andar.

Y si una falta cometo
En venir a esta riunión,
Echándola de cantor,
Pido perdón en voz alta
Pues nunca se halla una falta
Que no esista otra mayor.

De lo que un cantor esplica
No falta qué aprovechar
Y se le debe escuchar
Aunque sea negro el que cante:
Apriende el que es inorante,
Y el que es sabio, apriende más.

Bajo la frente mas negra
Hay pensamiento y hay vida.
La gente escuche tranquila,
No me haga ningún reproche:
Tambien es negra la noche
Y tiene estrellas que brillan.

Estoy, pues, a su mandao;
Empiece a echarme la sonda,
Si gusta que le responda,
Aunque con lenguaje tosco:
En leturas no conozco
La jota, por ser redonda.

MARTIN FIERRO

!Ah, negro!, si sos tan sabio
No tengás ningun recelo
Pero has tragao el anzuelo
Y al compás del estrumento
Has de decirme al momento
Cuál es el canto del cielo.

EL MORENO

Cuentan que de mi color
Dios hizo al hombre primero,
Más los blancos altaneros,
Los mesmos que lo convidan,
Hasta de nombrarlo olvidan
Y sólo le llaman negro.

Pinta el blanco negro al diablo,
Y el negro, blanco lo pinta;
Blanca la cara o retinta
No habla en contra ni en favor:
De los hombres el Criador
No hizo dos clases distintas.

Y después de esta alvertencia
Que al presente viene al pelo,
Veré, señores, si puedo,
Sigún mi escaso saber,
Con claridá responder
Cuál es el canto del cielo.

Los cielos lloran y cantan
Hasta en el mayor silencio:
Lloran al cair el rocío
Cantan al silbar los vientos
Lloran cuando cain las aguas.
Cantan cuando brama el trueno.

MARTIN FIERRO

Dios hizo al blanco y al negro
Sin declarar los mejores;
Les mandó iguales dolores
Bajo de una mesma cruz;
Mas también hizo la luz
Pa distinguir los coIores.

Ansi, ninguno se agravie;
No se trata de ofender,
A todo se ha de poner
El nombre con que se llama,
Y a naides le quita fama
Lo que recibio al nacer.

Y ansí me gusta un cantor
Que no se turba ni yerra;
Y si en tu saber se encierra
El de los sabios projundos;
Decíme cual en el mundo
Es el canto de la tierra.

EL MORENO

Es pobre mi pensamiento,
Es escasa mi razón,
Mas pa dar contestación
Mi inorancia no se arredra:
También da chispas la piedra
Si la golpia el eslabón.

Y le daré una respuesta
Sigún mis pocos alcances:
Forman un canto en la tierra
El dolor de tanta madre,
El gemir de los que mueren
Y el llorar de los que nacen.

MARTIN FIERRO

Moreno, alvierto que trais
Bien dispuesta la garganta;
Sos varón, y no me espanta
Verte hacer esos primores;
En los pájaros cantores
Solo el macho es el que canta.

Y ya que al mundo vinistes
Con el sino de cantar,
No te vayás a turbar, 
No te agrandés ni te achiques;
Es preciso que me expliques
Cuál es el canto del mar.

EL MORENO

A los pájaros cantores
Ninguno imitar pretiende;
De un don que de otro depende
Naides se debe alabar,
Pues la urraca apriende a hablar,
Pero sólo la hembra apriende.

Y ayúdame, ingenio mío,
Para ganar esta apuesta;
Mucho el contestar me cuesta.
Pero debo contestar;
Yoy a decir en respuesta
Cuál es el canto del mar.

Cuando la tormenta brama,
El mar, que todo lo encierra,
Canta de un modo que aterra,
Corno si el mundo temblara:
Parece que se quejara
De que lo estreche la tierra.

MARTIN FIERRO 

Toda tu sabiduría
Has de mostrar esta vez;
Ganarás sólo que estés
En baca con algún santo.
La noche tiene su canto,
Y me has de decir cuál es.

EL MORENO

No galope, que hay aujeros,
Le dijo a un guapo un prudente
Le contestó humildemente:
La noche por cantos tiene
Esos ruidos que uno siente
Sin saber por dónde vienen.

Son los secretos misterios
Que las tinieblas esconden;
Son los ecos que responden
A la voz del que da un grito;
Como un lamento infinito
Que viene no sé de dónde.

A las sombras sólo el sol
Las penetra y las impone;
En distintas direcciones
Se oyen rumores inciertos:
Son almas de los que han muerto,
Que nos piden oraciones.

MARTIN FIERRO

Moreno, por tus respuestas
Yo te aplico el cartabón,
Pues tenés desposición
Y sos estruido, de yapa:
Ni las sombras se te escapan
Para dar esplicación.

Pero cumple su deber
El lial diciendo lo cierto,
Y, por lo tanto, te alvierto
Que hemos de cantar los dos,
Dejando en la paz de Dios
Las almas de los que han muerto.

Y el consejo del prudente
No hace falta en la partida;
Siempre ha de ser comedida
La palabra de un cantor.
Y aura quiero que me digas
De dónde nace el amor.

EL MORENO

A pregunta tan escura
Trataré de responder,
Aunque es mucho pretender
De un pobre negro de estancia,
Mas conocer su inorancia
Es principio del saber.

Ama el pájaro en los aires
Que cruza por donde quiera,
Y si al fin de su carrera
Se asienta en alguna rama,
Con su alegre canto llama
A su amante compañera.

La fiera ama en su guarida,
De la que es rey y señor;
Allí lanza con juror
Esos bramidos que espantan,
Porque las fieras no cantan:
Las fieras braman de amor.

Ama en el fondo del mar
El pez de lindo color;
Ama el hombre con ardor;
Ama todo cuanto vive:
De Dios vida se recibe,
Y donde hay vida, hay amor.

MARTIN FIERRO

Me gusta, negro ladino,
Lo que acabás de esplicar;
Ya te empiezo a respetar;
Aundue al principio me rei,
Y te quiero preguntar
Lo que entendés por la ley.

EL MORENO

Hay muchas dotorerías
Que yo no puedo alcanzar;
Dende que aprendí a inorar
De ningún saber me asombro,
Mas no ha de llevarme al hombro
Quien me convide a cantar.

Yo no soy cantor ladino
Y mi habilidá es muy poca;
Más cuando cantar me toca
Me defiendo en el combate,
Porque soy como los mates:
Sirvo si me abren la boca.

Dende que elige a su gusto,
Lo más espinoso elige;
Pero esto poco me aflige
Y le contesto a mi modo:
La ley se hace para todos,
Mas sólo al pobre le rige.

La ley es tela de araña
--En mi inorancia lo esplico--.
No la tema el hombre rico;
Nunca la tema el que mande;
Pues la ruempe el bicho grande
Y sólo enrieda a los chicos.

Es la ley como la lluvia:
Nunca puede ser pareja;
El que la aguanta se queja,
Pero el asunto es sencillo:
La ley es como el cuchillo:
No ofiende a quien lo maneja.

Le suelen llamar espada
Y el nombre le viene bien;
Los que la gobiernan ven
A dónde han de dar el tajo:
Le cai al que se halla abajo
Y corta sin ver a quién.

Hay muchos que son dotores,
Y de su cencia no dudo;
Mas yo soy un negro rudo
Y aunque de esto poco entiendo,
Estoy diariamente viendo
Que aplican la del embudo.

MARTIN FIERRO

Moreno, vuelvo a decirte:
Ya conozco tu medida;
Has aprovechao la vida,
Y me alegro de este encuentro;
Ya veo que tenés adentro
Capital pa esta partida.

Y aura te voy a decir;
Porque en mi deber está
(Y hace honor a la verdá
Quien a la verdá se duebla)
Que sos por juera tinieblas
Y por dentro claridá.

No ha de decirse jamás
Que abusé de tu pacencia,
Y en justa correspondencia,
Si algo querés preguntar,
Podés al punto empezar,
Pues ya tenés mi licencia.

EL MORENO

No te trabes lengua mía;
No te vayas a turbar;
Nadie acierta antes de errar,
Y, aunque la fama se juega,
El que por gusto navega
No debe temerle al mar.

Voy a hacerle mis preguntas,
Ya que a tanto nne convida,
Y vencerá en la partida
Si una esplicación me da
Sobre el tiempo y la medida,
El peso y la cantidá.

Suya sera la vitoria
Si es que sabe contestar;
Se lo debo declarar
Con claridá, no se asombre,
Pues hasta aura ningún hombre
Me lo ha sabido esplicar.

Quiero saber y lo inoro,
Pues en mis libros no está
-Y su respuesta vendrá
A servirme de gobierno-,
Para que fin el Eterno
Ha criado la cantidá.

MARTIN FIERRO

Moreno, te dejas cair
Como carancho en su nido;
Ya veo que sos prevenido,
Mas también estoy dispuesto;
Veremos si te contesto
Y si te das por vencido.

Uno es el sol, uno el mundo,
Sola y única es la luna
Ansí han de saber que Dios
No crió cantidá ninguna.

El ser de todos los seres
Solo formo la unidá;
Lo demás lo ha criado el hombre
Después que aprendió a contar.

EL MORENO

Verernos si a otra pregunta
Da una respuesta cumplida:
EI ser que Ha criado la vida
Lo ha de tener en su archivo,
Mas yo inoro que motivo
Tuvo al formar la medida.

MARTIN FIERRO

Escuchá con atención
Lo que en mi inorancia arguyo:
La medida la inventó
E1 hombre para bien suyo;

Y la razón no te asombre,
Pues es fácil presumir:
Dios no tenía que medir
Sino la vida del hombre.

EL MORENO

Si no falla su saber
Por vencedor lo confieso;
Debe aprender todo eso
Quien a cantar se dedique;
Y aura quiero que me esplique
La que significa el peso.

MARTIN FIERRO

Dios guarda entre sus secretos
El secreto que eso encierra,
Y mandó que todo peso
Cayera siempre en la tierra;

Y sigún compriendo yo,
Dende que hay bienes y males,
Jué el peso para pesar
Las culpas de los mortales.

EL MORENO

Si responde a esta pregunta
Tengase por vencedor
(Doy la derecha al mejor);
Y respóndame al momento:
Cuando formó Dios el tiempo
Y por que lo dividió?

MARTIN FIERRO

Moreno, voy a decir,
Sigún mi saber alcanza:
El tiempo sólo es tardanza
De lo que está por venir;

No tuvo nunca principio
Ni jamás acabará,
Porque el tiempo es una rueda.
Y rueda es eternidá. 

Y si el hombre lo divide,
Sólo lo hace, en mi sentir,
Por saber lo que ha vivido
O le resta que vivir.

Ya te he dado mis respuestas,
Mas no gana quien despunta; 
Si tenés otra pregunta
O de algo te has olvidao,
Siempre estoy a tu mandao
Para sacarte de dudas.

No procedo por soberbia
Ni tampoco por jactancia,
Mas no ha de faltar costancia
Cuando es preciso luchar;
Y te convido a cantar
Sobre cosas de la estancia.

Ansi prepará, moreno,
Cuanto tu saber encierre,
Y sin que tu lengua yerre,
Me has de decir lo que empriende;
El que del tiempo depende,
En los meses que train erre.

EL MORENO

De la inorancia de naides
Ninguno debe abusar;
Y aunque me puede doblar
Todo el que tenga más arte,
No voy a ninguna parte
A dejarme machetiar.

He reclarao que en leturas
Soy redondo como jota;
No avergüence mi redota,
Pues con claridá le digo:
No me gusta que conmigo
Naides juegue a la pelota.

Es güena ley que el más lerdo
Debe perder la carrera;
Ansí le pasa a cualquiera,
Cuando en competencia se halla
Un cantor de media talla
con otro de talla entera.

No han visto en medio del campo
Al hombre que anda perdido,
Dando güeltas afligido,
Sin saber donde rumbiar?
Ansí le suele pasar
A un pobre cantor vencido.

También los árboles crujen
Si el ventarrón los azota,
Y si aquí mi queja brota
Con amargura, consiste
En que es muy larga y muy triste
La noche de la redota.

Y dende hoy en adelante,
Pongo de testigo al Cielo
Para decir sin recelo
Que, si mi pecho se inflama.
No cantaré por la fama
Sino por buscar consuelo.

Vive ya desesperao
Quien no tiene qué esperar;
A lo que no ha de durar
Ningún cariño se cobre;
Alegrías en un pobre
Son anuncios de pesar.

Y este triste desengaño
Me durará mientras viva;
Aunque un consuelo reciba
Jamás he de alzar el vuelo:
Quien no nace para el cielo
De balde es que mire arriba.

Y suplico a cuantos me oigan
Que me permitan decir
Que, al decidirme a venir,
No sólo jué por cantar,
Sino porque tengo a más
Otro deber que cumplir.

Ya saben que de mi madre
Jueron diez los que nacieron,
Mas ya no esiste el primero
Y mas querido de todos:
Murió por injustos modos
A manos de un pendenciero.

Los nueve hermanos restantes
Como güerfanos quedamos;
Dende entonces lo lloramos
Sin consuelo, creanmeló,
Y al hombre que lo mató,
Nunca jamás lo encontramos.

Y queden en paz los güesos
De aquel hermano querido;
A moverlos no he venido,
Mas, si el caso se presienta,
Espero en Dios que esta cuenta
Se arregle como es debido.

Y si otra ocasión payamos
Para que esto se complete,
Por mucho que lo respete,
Cantaremos, si le gusta,
Sobre las muertes injustas.
Que algunos hombres cometen.

Y aquí, pues, señores míos,
Diré, como en despedida,
Que todavía andan con vida
Los hermanos del dijunto,
Que recuerdan este asunto
Y aquella muerte no olvidan.

Y es misterio tan projundo
Lo que está por suceder,
Que no me debo meter
A echarla aquí de adivino;
Lo que decida el destino
Después lo habran de saber.

MARTIN FIERRO

Al fin cerrastes el pico
Después de tanto charlar;
Ya empezaba a maliciar,
Al verte tan entonao,
Que traías un embuchao
Y no lo querías largar.

Y ya que nos conocemos,
Basta de conversación;
Para encontrar la ocasión
No tienen que darse priesa;
Ya conozco yo que empieza
Otra clase de junción.

Yo no sé lo que vendrá;
Tampoco soy adivino;
pero firme en mi camino
Hasta el fin he de seguir:
Todos tienen que cumplir
Con la ley de su destino.

Primero jué la frontera
Por persecución de un juez;
Los indios jueron después,
Y, para nuevos estrenos,
Aura son estos morenos
Pa alivio de mi vejez.

La madre echó diez al mundo,
Lo que cualquiera no hace,
Y tal vez de los diez pase
Con iguales condiciones:
La mulita pare nones,
Todos de la mesma clase.

A hombre de humilde color
Nunca sé facilitar;
Cuando se llega a enojar
Suele ser de mala entraña:
Se vuelve como la araña,
Siempre dispuesta a picar.

Yo he conocido a toditos
Los negros mas peliadores;
Había algunos superiores
De cuerpo y de vista... !ahijuna!
Si vivo, les daré una...
Historia de las mejores.

Mas cada uno ha de tirar
En el yugo en que se vea;
Yo ya no busco peleas,
Las contiendas no me gustan,
Pero ni sombras me asustan
Ni bultos que se menean.

La creia ya desollada,
Mas todavía falta el rabo,
Y por lo visto no acabo
De salir de esta jarana;
Pues esto es lo que se llama
Remacharsele a uno el clavo.
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jueves, 15 de noviembre de 2012

LA VUELTA DE MARTIN FIERRO 29, JOSE HERNANDEZ

LA VUELTA DE MARTIN FIERRO
Capitulo 29:

Esto cantó Picardía
Y después guardó silencio,
Mientras todos celebraban
Con placer aquel encuentro.
Mas una casualidá
-Como que nunca anda lejos-
Entre tanta gente blanca
Llevó tambien un moreno,
Presumido de cantor
Y que se tenía por güeno.
Y como quien no hace nada,
O se descuida de intento,
Pues siempre es muy conocido
Todo aquel que busca pleito,
Se sentó con toda calma,
Echo mano al estrumento
Y ya le pegó un ragido:
Era fantástico el negro;
Y para no dejar dudas,
Medio se compuso el pecho.
Todo el mundo conoció
La intención de aquel moreno:
Era claro el desafío
Dirigido a Martín Fierro,
Hecho con toda arrogancia,
De un modo muy altanero.
Tomó Fierro la guitarra,
Pues siempre se halla dispuesto,
Y ansí cantaron los dos,
En medio de un gran silencio. 
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LA VUELTA DE MARTIN FIERRO 28, JOSE HERNANDEZ

LA VIDA DE MARTIN FIERRO
Capitulo 28:

Se me va por donde quiera
Esta lengua del demonio.
Voy a darles testimonio
De lo que vi en la frontera.

Yo sé que el único modo,
A fin de pasarlo bien,
Ee decir a todo: Amén,
Y jugarle risa a todo.

El que no tiene colchón
En cualquier parte se tiende:
El gato busca el jogón
Y ese es mozo que lo entiende.

De aquí comprenderse debe,
Aunque yo hable de este modo,
Que uno busca su acomodo
Siempre lo mejor que puede.

Lo pasaba como todos
Este pobre penitente;
Pero salí de asistente,
Y mejoré en cierto modo;

Pues aunque esas privaciones
Causen desesperación,
Siempre es mejor el jogón
De aquel que carga galones.

De entonces en adelante
Algo logré mejorar,
Pues supe hacerme lugar
Al lado del ayudante.

El se daba muchos aires:
Pasaba siempre leyendo;
Decían que estaba aprendiendo
Pa recebirse de flaire. 

Aunque lo pifiaban tanto,
Jamás lo vi dijustao;
Tenía los ojos paraos
Como los ojos de un santo.

Muy delicao, dormía en cuja;
Y no sé por qué sería,
La gente lo aborrecía
Y le llamaban La Bruja.

Jamás hizo otro servicio
Ni tuvo mas comisiones
Que recebir las raciones
De víveres y de vicios.

Yo me pasé a su jogón
Al punto que me sacó,
Y ya con el me llevó
A cumplir su comisión.

Estos diablos de milicos
De todo sacan partido:
Cuando nos vían riunidos
Se limpiaban los hocicos.

Y decían en los jogones
Como por chocarrería:
"Con la Bruja y Picardía
Van a andar bien las raciones."

A mí no me jué tan mal,
Pues mi oficial se arreglaba;
Les diré lo que pasaba
Sobre este particuIar.

Decían que estaba de acuerdo
La Bruja y el provedor,
Y que recebía lo pior;
Puede ser, pues no era lerdo.

Que a más en la cantidá
Pegaba otro dentellón, 
Y que por cada ración
Le entregaban la mitá;

Y que esto lo hacía del modo
Como lo hace un hombre vivo:
Firmando luego el recibo,
Ya se sabe, por el todo.

Pero esas murmuraciones
No faltan en campamento.
Déjenme seguir mi cuento,
O historia de las raciones.

La Bruja las recebía,
Como se ha dicho, a su modo;
Las cargabamos, y todo
Se entriega en la Mayoría.

Sacan allí en abundancia
Lo que les toca sacar,
Y es justo que han de dejar
Otro tanto de ganancia.

Van luego a la compañía;
Las recibe el Comendante,
El que, de un modo abundante,
Sacaba cuanto quería.

Ansí la cosa liviana
Va mermada, por supuesto;
Luego se le entrega el resto
Al oficial de semana.
Araña, quien te arañó?
Otra araña como yo.

Este le pasa al sargento
Aquello tan reducido,
Y, como hombre prevenido,
Saca siempre con aumento.

Esta relación no acabo
Si otra menudencia ensarto,
El sargento llama al cabo
Para encargarle el reparto.

El también saca primero
Y no se sabe turbar:
Naides le va a aviriguar
Si ha sacado más o menos.

Y sufren tanto bocao
Y hacen tantas estaciones,
Que ya casi no hay raciones
Cuando llegan al soldao.

!Todo es como pan bendito!
Y sucede de ordinario
Tener que juatarse varios
Para hacer un pucherito.

Dicen que las cosas van
Con arreglo a la ordenanza.
!Puede ser! pero no alcanzan;
!Tan poquito es lo que dan!

Algunas veces, yo pienso,
Y es muy justo que lo diga,
Solo llegaban las migas
Que habían quedao en los lienzos.

Y esplican aquel infierno
En que uno está medio loco
Diciendo gue dan tan poco
Porque no paga el Gobierno.

Pero eso yo no lo entiendo,
Ni a aviriguarlo me meto;
Soy inorante completo
Nada olvido y nada apriendo.

Tiene uno que soportar
El tratamiento mas vil:
A palos en lo civil
A sable en lo militar.

El vistuario es otro infierno;
Si lo dan, llega a sus manos
En invierno el de verano,
Y en el verano el de invierno.

Y yo el motivo no encuentro
Ni la razón que esto tiene,
Mas dicen que eso ya viene
Arreglao dende adentro.

Y es necesario aguantar
El rigor de su destino;
El gaucho no es argentino
Sino pa hacerlo matar.

Ansi ha de ser, no lo dudo;
Y por eso decía un tonto:
"Si los han de matar pronto,
Mejor es que estén desnudos,"

Pues esa miseria vieja
No se remedia jamás;
Todo el que viene detrás
Como la encuentra la deja.

Y se hallan hombres tan malos
Que dicen de güena gana:
"El gaucho es como la lana:
Se limpia y compone a palos."

Y es forzoso el soportar
Aunque la copa se enllene;
Parece que el gaucho tiene
Algún pecao que pagar.  
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