Margarita Silvestre cantando en Radio Splendid.
Se presentó en distintas confiterías de Buenos Aires como
Tibidado, Novelty, el cabaret Chantecler, Ruca, La Armonía y La Querencia.
También en el Tabarís.
En Montevideo trabajó en el Teatro Solís en la obra Martín
Fierro, poema de José Hernández adaptado a teatro por José González Castillo.
Fue estrenada el 10 de septiembre de 1948. El actor y el director de la obra
fue Domingo Sapelli. Era una obra en la que se incluían bailes y música en
vivo. Margarita cantó en el Café Ateneo donde conoció al cantante Julio Sosa.
Estela Dos Santos en su libro “Las cantantes” describe sobre
ella: «Que en plena depuración del lunfardo en la radiotelefonía argentina,
daba satisfacción a los porteños entonando desde los discos por Radio Colonia
en sus interminables tardes de tango y noticias sensacionales, “Pato” y “Mama,
yo quiero un novio”, “shesheando” como si fuera una Rosita Quiroga recién
nacida en el suburbio».
Fue compositora de los tangos “Por mi fe”, con letra de
Héctor Gagliardi y “Barrio de juguete”, con letra de Ricardo Russo.
Si bien ella no recuerda la fecha exacta, Margarita se
retiró de su carrera artística en 1956. Su último trabajo artístico lo realizó
con la orquesta de Roberto Caló en 1955.
Hay grabaciones con acompañamiento de guitarras, tomadas de
audiciones radiales: “El cardo azul”, “Colorao, colorao”, “Ronda de ensueños”,
“Negra María”, “La mañanita”, “Barrio pobre”, “Mi corazón te llama”,
“Aleteando”, “La nueva vecina”, “Serenata gaucha”, “India”, “Barrio de juguete”
y “Vieja luna”.
También existen grabaciones efectuadas para el sello
uruguayo Sondor de octubre de 1948: “La morocha”, “Pato” y “Mama yo quiero un
novio”, con el recitado de los primeros versos por su padre y el acompañamiento
de la orquesta de Hugo Di Carlo. Aunque esta discografía no está completa,
porque Margarita cuando se retiró siguió realizando grabaciones privadas.
Tuve la suerte de ponerme en contacto con Oscar “El Vasco”
Izurieta, un referente de tango en Mar del Plata. Cuando le pregunté sobre
Margarita Silvestre me dijo: «¡Qué cantante Dios!, Margarita era un fenómeno.
En 1953 ensayaba en la sala de Radio Belgrano, era una piba macanuda, los
empleados de la radio la admiraban y la adoraban, era una chica muy querida.
«Era icono de la mujer que canta bien. Siempre fue muy exigente
y su meta era ser una buena cantante, no le interesaba otra cosa.»
El guitarrista Enrique Bruzzo solía decir: «Después de Nelly
Omar, Margarita Silvestre». En ese momento Nelly era considerada como la figura
máxima del tango y el canto popular. Era la intérprete preferida de Roberto
Grela.
En 1948, el diario El País, de Montevideo titulaba su
artículo: “Margarita Silvestre, una gran cancionista”
“...Y creímos descubrir no a la única o a la mejor, sino
algo distinto: lo nuevo dentro del cancionero popular. Posiblemente sea esta la
mejor virtud...” “...Margarita Silvestre canta con el alma. Siente
profundamente la canción. La transforma tanto que es “otra” cuando canta, muy
diferente de la “gaucha” y simple que agradece los aplausos y aquí en El País
nos dice que vendrá todas las veces que se lo pidamos.”
Los uruguayos supieron rescatar de Margarita Silvestre, su
humildad, su simpleza, su figura esbelta y su voz que le permitieron
convertirse por esos días en “La Morocha Argentina”.
NOTA: Este articulo es un extracto de: “Margarita Silvestre,
aquella morocha argentina”, que puede leerse completo en la publicación virtual
Tango Litoral.
fuente: TODOTANGO.
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