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miércoles, 20 de agosto de 2014

ALICIA KRAVIETZ, QUE TANGO HAY QUE CANTAR

QUE TANGO HAY QUE CANTAR
Tango


Música: Rubén Juárez
Letra: Cacho Castaña


Decime bandoneón,
qué tango hay que cantar,
no ves que estoy muriéndome de pena.
Yo sé que en tus archivos se quedó
un tango que Gardel nunca cantó.

Permiso bandoneón,
talvez Discepolín
un verso te dejo para mi pena.
Yo sé que con tu aliento a soledad
mi angustia y mi dolor podes calmar.

¿Qué tango hay que cantar,
para poder seguir,
creyendo en el amor una vez más?
Y así disimular ante la gente
la pena de un amor que ya no está.

¿Qué tango hay que cantar,
decime bandoneón,
yo sé que vos también lloras de amor?
Tuviste un desengaño como el mío,
la noche en que Malena se marchó.

Hermano bandonéon
sabeme perdonar
si a todos deschavé, cuál es tu pena.
El beso que Malena no te dio
la noche en que amurado te dejó.

Querido bandoneón
prestame un tango más,
no ves que están azules mis ojeras.
Azules por el frío de un amor,
amor que entra las sombras se perdió.

¿Qué tango hay que cantar,
para poder seguir,
creyendo en el amor una vez más?
Y así disimular ante la gente
la pena de un amor que ya no está.

¿Qué tango hay que cantar,
querido bandoneón?
Busquemos ese tango entre los dos.
Tu pena con mi pena van del brazo,
qué lindo que se hicieran el amor.




martes, 11 de junio de 2013

CACHO CASTAÑA, QUE TANGO HAY QUE CANTAR



QUE TANGO HAY QUE CANTAR

Tango


Música: Rubén Juárez

Letra: Cacho Castaña


Decime bandoneón,

qué tango hay que cantar,

no ves que estoy muriéndome de pena.

Yo sé que en tus archivos se quedó

un tango que Gardel nunca cantó.



Permiso bandoneón,

talvez Discepolín

un verso te dejo para mi pena.

Yo sé que con tu aliento a soledad

mi angustia y mi dolor podes calmar.



¿Qué tango hay que cantar,

para poder seguir,

creyendo en el amor una vez más?

Y así disimular ante la gente

la pena de un amor que ya no está.



¿Qué tango hay que cantar,

decime bandoneón,

yo sé que vos también lloras de amor?

Tuviste un desengaño como el mío,

la noche en que Malena se marchó.



Hermano bandonéon

sabeme perdonar

si a todos deschavé, cuál es tu pena.

El beso que Malena no te dio

la noche en que amurado te dejó.



Querido bandoneón

prestame un tango más,

no ves que están azules mis ojeras.

Azules por el frío de un amor,

amor que entra las sombras se perdió.



¿Qué tango hay que cantar,

para poder seguir,

creyendo en el amor una vez más?

Y así disimular ante la gente

la pena de un amor que ya no está.



¿Qué tango hay que cantar,

querido bandoneón?

Busquemos ese tango entre los dos.

Tu pena con mi pena van del brazo,

qué lindo que se hicieran el amor.


                                                                                           

Nota:
El día 6-11-2012, y el día 31-05-2013, hemos publicado versiones de RUBEN JUAREZ.

CACHO CASTAÑA, GARGANTA CON ARENA



GARGANTA CON ARENA

Tango 1993


Música: Cacho Castaña

Letra: Cacho Castaña
 

Ya ves, el día no amanece,

Polaco Goyeneche, cantame un tango más.

Ya ves, la noche se hace larga,

tu vida tiene un carma, cantar, siempre cantar.



Tu voz que al tango lo emociona

diciendo el punto y coma que nadie le cantó.

Tu voz de duendes y fantasmas,

respira en el asma de un viejo bandoneón.



Canta garganta con arena,

tu voz tiene la pena que Malena no cantó.

Canta, que Juárez te condena

al lastimar tu pena con su blanco bandoneón.

Canta, la gente está aplaudiendo,

y aunque te estés muriendo no conocen tu dolor.

Canta que Troilo desde el cielo,

debajo de tu almohada un verso te dejó.



Cantor de un tango algo insolente,

hiciste que a la gente le duela tu dolor.

Cantor de un tango equilibrista,

más que cantor artista, con vicios de cantor.



Ya ves, a mí y a Buenos Aires

nos falta siempre el aire cuando no está tu voz.

A vos, que tanto me enseñaste

el día que cantaste conmigo una canción.

                              
                              CACHO CASTAÑA
                              ADRIANA VARELA                          
                              ADRIANA VARELA                          
                              SOLEDAD PASTORUTTI                     
                            

                                                     
                                                                         

CACHO CASTAÑA, SU MÚSICA

CACHO CASTAÑA - SUS "OTROS" TEMAS QUE SON ÉXITOS.

PARA VIVIR

LO LLAMAN EL MATADOR

A MI MANERA

CACHO DE BUENOS AIRES, CACHO CASTAÑA



CACHO DE BUENOS AIRES

Tango


Música: Cacho Castaña

Letra: Cacho Castaña


Por esa puta costumbre

de andar haciéndome el vivo,

el que se las sabe todas

y todas las ha vivido.

El que tuvo mil amores

llorando sobre su almohada.

¡Por esa puta costumbre

al final no tengo nada!



Por esa puta costumbre

de regalar carcajadas,

para mostrarle a la gente

que nunca lloro por nada.

Inventando mil historias

para deslumbrar amigos.

¡Por esa puta costumbre

cuantas cosas he perdido!



Soy Cacho de Buenos Aires

y no hay farol que me alumbre.

¡Mi gran amor lo perdí

por esa puta costumbre!

¡Soy cacho de Buenos Aires

y tengo un sueño escondido,

cantar igual que Gardel!



Por esa puta costumbre

de hacerme el galán de moda,

tomando whisky sin hielo,

saber, saber que es mala la droga.

Cantor que canta al amor,

de tanto amor se confunde,

y se queda sin amor,

¡por esa puta costumbre!



Soy Cacho de Buenos Aires

y no hay farol que me alumbre.

¡Mi gran amor lo perdí

por esa puta costumbre!

¡Soy cacho de Buenos Aires

y tengo un sueño escondido,

cantar igual que Gardel!



¡Mi Buenos Aires querido,

antes del amanecer,

voy a entoldarte las calles

por si volviera Gardel!


                                                                     

CACHO CASTAÑA, CAFE LA HUMEDAD



CAFE LA HUMEDAD

Tango


Música: Cacho Castaña

Letra: Cacho Castaña
 

Humedad...

Llovizna y frío...

Mi aliento empaña

el vidrio azul del viejo bar.

No me pregunten si hace mucho que la espero:

un café que ya está frío y hace varios ceniceros.

Aunque sé que nunca llega

siempre que llueve voy corriendo hasta el café,

y sólo cuento con la compañía de un gato

que al cordón de mi zapato lo destroza con placer.



Café La Humedad, billar y reunión...

Sábado con trampas... ¡Qué linda función!

Yo solamente necesito agradecerte

la enseñanza de tus noches

que me alejan de la muerte.

Café La Humedad, billar y reunión...

Sábado con trampas. ¡Qué linda función!

Yo simplemente te agradezco las poesías

que la escuela de tus noches

le enseñaron a mis días.



Soledad de soltería... Son treinta

abriles ya cansados de soñar.

Por eso vuelvo hasta la esquina del boliche

a buscar la barra eterna de Gaona y Boyacá.

¡Ya son pocos los que quedan!

Vamos, muchachos, esta noche a recordar

una por una las hazañas de otros tiempos

y el recuerdo del boliche que llamamos La Humedad.

                              RUBEN JUAREZ
                              ROBERTO GOYENECHE                        
                              CACHO CASTAÑA                     
                                                                             

CACHO CASTAÑA, TITA DE BUENOS AIRES



TITA DE BUENOS AIRES


Canción


Música: Cacho Castaña

Letra: Cacho Castaña

Te pintaron las cejas

con dos pinceladas

de asfalto caliente

y quedó Buenos Aires

dibujada en tu frente.

Y esa pena de amor

que agrandó tus ojeras,

faltando a la cita,

no pudiste borrarla

ni con agua bendita.



Era escudo y espada

tu palabra atrevida,

tu mirada insolente.

Cuanto miedo tenías

que te dañe la gente.

Esa gente que hablaba

y que mal comentaba

tu sabiduría.

Ellos nunca supieron

lo que tú ya sabías.



¡Tita de Buenos Aires, Tita mía!

La de los tangos calientes

y de las manos tan frías.

La de plegarias al cielo

como la Madre María.

La del mercado de Abasto,

la del paseo en tranvía.



Ese loco coraje

de potro salvaje,

te galopa en las venas,

cuando bailas un tango,

cuando cantas tu pena.

Y aunque tires la bronca,

me trates de loco,

de nada me quejo,

tu mirada en silencio

es también un consejo.



Te pintaron las cejas

con dos pinceladas

de asfalto caliente

y quedó Buenos Aires

y su calle Corrientes.

Esa pena de amor

que agrandó tus ojeras

faltando a la cita,

no pudiste borrarla

ni con agua bendita.



¡Tita de Buenos Aires, Tita mía!

La de los tangos calientes

y de las manos tan frías.

La de plegarias al cielo

como la Madre María.

La del mercado de Abasto,

la del paseo en tranvía.

¡Qué pocos,

qué pocos se dieron cuenta

cuánto miedo les tenías!