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viernes, 15 de julio de 2016

SILVINA OCAMPO, LA LLAVE MAESTRA

En todos los encuentros del grupo de poesía Las Pretextas, se rinde homenaje a un poeta nacido en el mes; en este caso se homenajeó a la poeta escritora SILVINA OCAMPO, nacida un 28 de julio.

La poeta ALICIA MARQUEZ leyó:



Lo único que sabemos
es lo que nos sorprende:
que todo pasa, como
si no hubiera pasado.”
SO

“La llave maestra”

La luz de su cuarto me habla de él cuando no está,
me acompaña cuando tengo miedo,
y siempre tengo miedo porque soy valiente;
oye su paso sobre los mosaicos de la entrada
va a su encuentro cuando abre la puerta lentamente
cuando lo espero, y siempre lo espero;
lo mismo es para la luz eléctrica que para la luz del sol,
lo mismo para el sol que la luna o la estrella.
Un tapiz forma la luz complicada
es la vida y siempre la vida.
Si me quedara ciega la vería con mis patas
o tal vez con mi frente cuando llega.
El tapiz no lo forma la luz sino su llegada, el sonido
que cambia de oscuro en claro.
El tablero de la luz tiene varias llaves
pero una gobierna el resto:
se llama la llave maestra.
Del mismo modo el tablero de mi luz
tiene una sola llave que gobierna las otras
la llave que está en sus manos.
Apagaría todas las luces si quisiera
pero yo cierro los ojos para no ver
la oscuridad que podría ser luz
para no herirlo.

SILVINA OCAMPO.
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domingo, 14 de diciembre de 2014

SILVINA OCAMPO, ESCRITORA

1994
Muere en Buenos Aires la escritora y pintora Silvina Ocampo, hermana de Victoria Ocampo y esposa de Adolfo Bioy Casares. Con notable originalidad, en su obra enlaza lo cotidiano con lo fantástico. Nació en Buenos Aires en 1903.


Efemérides Culturales Argentinas.
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lunes, 28 de julio de 2014

SILVINA OCAMPO, ESCRITORA

28 Julio (1903)

En Buenos Aires

Nace Silvina Ocampo

Escritora, pintora, traductora y poeta de raro talento, hermana menor de Victoria y casada con el escritor Alfredo Bioy Casares, fue autora de "Enumeración de la patria", "Sonetos del jardín", "Espacios métricos", "Poemas de amor desesperado", "Viaje olvidado", "Autobiografía de Irene", "Espacios métricos", publicado en 1942 por la editorial Sur, obtuvo el Premio municipal en 1954.

Falleció en Buenos Aires el 14 de diciembre de 1993.

Efemérides de TELAM
caricatura de El Tomi para Telam
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SILVINA OCAMPO, ESCRITORA

Un día como hoy... 28 de julio...pero de 1903...nacía
SILVINA OCAMPO.
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Silvina-tomado-por-Bioy-Casares-en-Posadas-1959.jpg
Silvina Ocampo en Posadas, Misiones, 1959.
Nacimiento: 28 de julio de 1903, Buenos Aires
Defunción: 14 de diciembre de 1993 (90 años), Buenos Aires
Ocupación: Escritora.
Género: Cuento, poesía y novela

Esta biografía de la escritora SILVINA OCAMPO, fue publicada en este blog EL BOLICHO, el día 28 de julio de 2013, para quienes deseen leerla, y también hay cuentos:

SILVINA OCAMPO  


sábado, 14 de diciembre de 2013

SILVINA OCAMPO, ESCRITORA

1994
Muere en Buenos Aires la escritora y pintora Silvina Ocampo, hermana de Victoria Ocampo y esposa de Adolfo Bioy Casares. Con notable originalidad, en su obra enlaza lo cotidiano con lo fantástico. Nació en Buenos Aires en 1903.


Efemérides Culturales Argentinas.
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En este blog, EL BOLICHO, hemos publicado una biografía de la escritora SILVINA OCAMPO, el día 28 de julio de 2013, y hay dos cuentos ese mismo día, para quienes deseen leerlos.
SILVINA OCAMPO

domingo, 28 de julio de 2013

-EL VESTIDO DE TERCIOPELO VERDE, SILVINA OCAMPO


EL VESTIDO DE TERCIOPELO VERDE
SILVINA OCAMPO 

Sudando, secándonos la frente con pañuelos, que humedecimos en la fuente de la Recoleta, llegamos a esa casa, con jardín, de la calle Ayacucho. ¡Qué risa!


Subimos en el ascensor al cuarto piso. Yo estaba malhumorada, porque no quería salir, pues mi vestido estaba sucio y pensaba dedicar la tarde a lavar y a planchar la colcha de mi camita. Tocamos el timbre: nos abrieron la puerta y entramos, Casilda y yo, en la casa, con el paquete. Casilda es modista. Vivimos en Burzaco y nuestros viajes a la capital la enferman, sobre todo cuando tenemos que ir al barrio norte, que queda tan a trasmano. De inmediato Casilda pidió un vaso de agua a la sirvienta para tomar la aspirina que llevaba en el monedero. La aspirina cayó al suelo con vaso y monedero. ¡Qué risa!


Subimos una escalera alfombrada (olía a naftalina), precedidas por la sirvienta, que nos hizo pasar al dormitorio de la señora Cornelia Catalpina, cuyo nombre fue un martirio para mi memoria. El dormitorio era todo rojo, con cortinajes blancos y había espejos con marcos dorados. Durante un siglo esperamos que la señora llegara del cuarto contiguo, donde la oíamos hacer gárgaras y discutir con voces diferentes. Entró su perfume y después de unos instantes, ella con otro perfume. Quejándose, nos saludó:


–¡Qué suerte tienen ustedes de vivir en las afueras de Buenos Aires! Allí no hay hollín, por lo menos. Habrá perros rabiosos y quema de basuras… Miren la colcha de mi cama. ¿Ustedes creen que es gris? No. Es blanca. Un ampo de nieve –me tomó del mentón y agregó–:


–No te preocupan estas cosas. ¡Qué edad feliz! Ocho años tienes, ¿verdad? –y dirigiéndose a Casilda; agregó–:

    –¿Por qué no le coloca una piedra sobre la cabeza para que no crezca? De la edad de nuestros hijos depende nuestra juventud.


    Todo el mundo creía que mi amiga Casilda era mi mamá. ¡Qué risa!


    –Señora, ¿quiere probarse? –dijo Casilda, abriendo el paquete que estaba prendido con alfileres. Me ordenó:


    –Alcanza de mi cartera los alfileres.


    –¡Probarse! ¡Es mi tortura! ¡Si alguien se probara los vestidos por mí, qué feliz sería! Me cansa tanto.


    La señora se desvistió y Casilda trató de ponerle el vestido de terciopelo.


    –¿Para cuándo el viaje, señora? –le dijo para distraerla.


    La señora no podía contestar. El vestido no pasaba por sus hombros: algo lo detenía en el cuello. ¡Qué risa!


    –El terciopelo se pega mucho, señora, y hoy hace calor. Pongámosle un poquito de talco.


    –Sáquemelo, que me asfixio –exclamó la señora.


    Casilda le quitó el vestido y la señora se sentó sobre el sillón, a punto de desvanecerse.


    –¿Para cuándo será el viaje, señora? –volvió a preguntar Casilda para distraerla.


    –Me iré en cualquier momento. Hoy día, con los aviones, uno se va cuando quiere. El vestido tendrá que estar listo. Pensar que allí hay nieve. Todo es blanco, limpio, y brillante.


    –Se va a París, ¿no?


    –Iré también a Italia.


    –¿Vuelve a probarse el vestido, señora? En seguida terminamos.


    La señora asintió dando un suspiro.


    –Levante los dos brazos para que le pasemos primero las dos mangas –  dijo Casilda, tomando el vestido y poniéndoselo de nuevo.


    Durante algunos segundos Casilda trató inútilmente de bajar la falda, para que resbalara sobre las caderas de la señora. Yo la ayudaba lo mejor que podía.  Finalmente consiguió ponerle el vestido. Durante unos instantes la señora descansó extenuada, sobre el sillón; luego se puso de pie para mirarse en el espejo. ¡El vestido era precioso y complicado! Un dragón bordado de lentejuelas negras, brillaba sobre el lado izquierdo de la bata. Casilda se arrodilló, mirándola en el espejo, y le redondeó el ruedo de la falda. Luego se puso de pie y comenzó a colocar alfileres en los dobleces de la bata, en el cuello, en las mangas. Yo tocaba el terciopelo: era áspero cuando pasaba la mano para un lado y suave cuando la pasaba para el otro. El contacto de la felpa hacía rechinar mis dientes. Los alfileres caían sobre el piso de madera y yo los recogía religiosamente uno por uno. ¡Qué risa!


    –¡Qué vestido! Creo que no hay otro modelo tan precioso en todo Buenos Aires –dijo Casilda, dejando caer un alfiler que tenía entre sus dientes–. ¿No le agrada, señora?


    –Muchísimo. El terciopelo es el género que más me gusta. Los géneros son como las flores: uno tiene sus preferencias. Yo comparo el terciopelo a los nardos.


    –¿Le gusta el nardo? Es tan triste –protestó Casilda.


    –El nardo es mi flor preferida, y sin embargo me hace daño. Cuando aspiro su olor me descompongo. El terciopelo hace rechinar mis dientes, me eriza, como me erizaban los guantes de hilo en la infancia y, sin embargo, para mí no hay en el mundo otro género comparable. Sentir su suavidad en mi mano, me atrae aunque a veces me repugne. ¡Qué mujer está mejor vestida que aquella que se viste de terciopelo negro! Ni un cuello de puntilla le hace falta, ni un collar de perlas; todo estaría de más. El terciopelo se basta a sí mismo. Es suntuoso y es sobrio.


    Cuando terminó de hablar, la señora respiraba con dificultad. El dragón también. Casilda tomó un diario que estaba sobre una mesa y la abanicó, pero la señora la detuvo, pidiéndole que no le echara aire, porque el aire le hacía mal. ¡Qué risa!


    En la calle oí gritos de los vendedores ambulantes. ¿Qué vendían? ¿Frutas, helados, tal vez? El silbato del afilador, y el tilín del barquillero recorrían también la calle. No corrí a la ventana, para curiosear, como otras veces. No me cansaba de contemplar las pruebas de este vestido con un dragón de lentejuelas. La señora volvió a ponerse de pie y se detuvo de nuevo frente al espejo tambaleando. El dragón de lentejuelas también tambaleó. El vestido ya no tenía casi ningún defecto, sólo un imperceptible frunce debajo de los dos brazos. Casilda volvió a tomar los alfileres para colocarlos peligrosamente en aquellas arrugas de género sobrenatural, que sobraban.


    –Cuando seas grande –me dijo la señora– te gustará llevar un vestido de terciopelo, ¿no es cierto?


    –Sí –respondí, y sentí que el terciopelo de ese vestido me estrangulaba el cuello con manos enguantadas. ¡Qué risa!


    –Ahora me quitaré el vestido –dijo la señora.


    Casilda la ayudó a quitárselo tomándolo del ruedo de la falda con las dos manos. Forcejeó inútilmente durante algunos segundos, hasta que volvió a acomodarle el vestido.


    –Tendré que dormir con él –dijo la señora, frente al espejo, mirando su rostro pálido y el dragón que temblaba sobre los latidos de su corazón–. Es maravilloso el terciopelo, pero pesa –llevó la mano a la frente–. Es una cárcel.


    ¿Cómo salir? Deberían hacerse vestidos de telas inmateriales como el aire, la luz o el agua.


    –Yo le aconsejé la seda natural –protestó Casilda.


    La señora cayó al suelo y el dragón se retorció. Casilda se inclinó sobre su cuerpo hasta que el dragón quedó inmóvil. Acaricié de nuevo el terciopelo que parecía un animal. Casilda dijo melancólicamente:


    –Ha muerto. ¡Me costó tanto hacer este vestido! ¡Me costó tanto, tanto!


    ¡Qué risa!



De La furia (1959)

-RHADAMANTHOS - SILVINA OCAMPO

RHADAMANTHOS*
SILVINA OCAMPO. 

La envidiaba por sus pecados con una envidia que la carcomía, una envidia que no la dejaba descansar, y ahora, ahí estaba, muerta. Nada en el mundo podría resucitarla. Ahí estaba, muerta como una piedra preciosa, que no sufre, con todos los honores, con todas las ceremonias. ¡Ni siquiera desfigurada! Y si lo hubiera estado, alguien se hubiera encargado de ver en ella un encanto nuevo, el encanto de sus imperfecciones. Joven, nada le quitaría la juventud; tranquila, nada le quitaría la tranquilidad; impura, nada le quitaría su aparente pureza. Las iniciales, sobre el paño negro del coche fúnebre, brillaban, y sus retratos ya se repartían entre los amigos de la casa. No había modo de contener las lágrimas que vertían por ella un hijo de ocho años, un marido de treinta y esa corte ridícula de amigos que la admiraban, aún más que antes. En los armarios, aquellos vestidos que olían a perfume, serían sus delegados. Con ellos el recuerdo maquinaría costumbres, ritos en su memoria. Las santas tienen altares, pero ella, que se había suicidado, tendría en cada corazón alguien que suspiraba secretamente por su memoria.

Injusticias de la suerte, pensaba Virginia, mientras subía las escaleras. Yo que he sufrido tanto, yo que soy pura, yo que tengo a veces cara de muerta, yo que no tengo miedo a nadie, yo no me he suicidado. Nadie llora por mí.

Entró en el cuarto donde la velaban. Flores, las flores que le agradaban tanto, la cubrían. En la luz trémula de los cirios brillaban la frente, los pómulos, las mejillas, el cuello y los labios, como si estuviese viva. Ninguno de sus defectos se veía, ni los dedos de los pies, que eran tan insólitos, ni las piernas demasiado fuertes. Se había arreglado, peinado, pintado, para torturarla.

Para no verle la cara se arrodilló; para no pensar en ella rezó. Un zumbido de voces le llenó los oídos. La gente hablaba, ¿de qué? Sólo de ella. Era pura, decían, como la luz. Se puso de pie. Por suerte nadie advierte en las miradas los íntimos sentimientos de un ser.

Virginia se dirigió al dormitorio de la muerta. Buscó el peine, para peinarse, buscó el lápiz de los labios, para pintarse, buscó el perfume, para perfumarse, y se miró en el espejo. Salió de la casa apresuradamente; entró en una tienda donde compró papel de cartas (el papel que tenía en su casa era un papel ordinario). Caminó por la calle mirando la punta de sus zapatos de bruja; subió por un ascensor interminable, abrió una puerta y entró en su cuarto. Se puso a escribir maravillosas cartas de amor dirigidas a la muerta, revelando en ellas, con toda suerte de subterfugios, la vida monstruosa, impura, que le atribuía. Al pie de las cartas firmaba con el nombre del supuesto amante. En una noche, mientras velaban a la muerta, escribió veinte carta, cuyas fechas abarcaban toda una vida de amor.

A la mañana siguiente, al alba, hizo un paquete con las cartas, las ató con la cinta rosada de uno de sus camisones, las llevó a la casa mortuoria y las depositó en el armario de la muerta.



Fuente: Silvina Ocampo, Cuentos completos I, 
Emecé Editores, 1999.


*Rhadamanthos es un personaje de la mitología griega, famoso por su equidad y justicia. Según el mito, Rhadamanthos junto a su hermano Minos y a Eacos juzgaban las almas cuando llegaban al Hades, el reino de los muertos. Pero además, el mito cuenta que Rhadamanthos había ganado  popularidad en Creta y por ese motivo su hermano Minos, celoso, lo expulsó del reino.


fuente:

-SILVINA OCAMPO, ESCRITORA

Un día como hoy... 28 de julio...pero de 1903...nacía
SILVINA OCAMPO.
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Silvina-tomado-por-Bioy-Casares-en-Posadas-1959.jpg
Silvina Ocampo en Posadas, Misiones, 1959.
Nacimiento: 28 de julio de 1903, Buenos Aires
Defunción: 14 de diciembre de 1993 (90 años), Buenos Aires
Ocupación: Escritora.
Género: Cuento, poesía y novela

Silvina Ocampo (Buenos Aires, 28 de julio de 1903 - Buenos Aires, 14 de diciembre de 1993) fue una escritora argentina, hermana de Victoria Ocampo y junto a Adolfo Bioy Casares (su esposo), Jorge Luis Borges y Julio Cortázar, una de las cumbres de la literatura argentina del siglo XX.

Biografía
Silvina Inocencia Ocampo Aguirre nació en Buenos Aires el 28 de Julio de 1903, en la casa de la calle Viamonte 550, como la menor de las seis hijas de Manuel Silvio Cecilio Ocampo y Ramona Aguirre Herrera (Victoria, Angélica, Francisca, Rosa, Clara Maria y Silvina). En su juventud estudió dibujo en París con Giorgio de Chirico y Fernand Léger. Entre sus amigos famosos figuraba el escritor italiano Italo Calvino, quien prologó sus cuentos.

Poetisa, narradora y traductora, sus inicios en la literatura están ligados a la influencia de su hermana Victoria, fundadora de la revista Sur, y a la del escritor Adolfo Bioy Casares, al que conoció en el año 1933 y contraería matrimonio en 1940 y cuya hija ilegítima, Marta Bioy Ocampo (1954-1994), adoptaría. Su primera publicación profesional fue el libro de cuentos Viaje olvidado (1937), algo menospreciado en su época pero reivindicado en el ámbito académico después de su muerte.

En 1954 recibió el Premio Municipal de Literatura por su poemario Espacios métricos; en 1962, el Premio Nacional de Poesía por Lo amargo por dulce y en 1988 el Premio del Club de los 13 por Cornelia frente al espejo, su última antología de cuentos.

Su vasta producción, que va más allá de lo publicado, se vio interrumpida tres años antes de su muerte el 14 de diciembre de 1993 en Buenos Aires a causa de una enfermedad progresiva que la tuvo postrada durante varios años. Fue sepultada en la cripta familiar del cementerio de la Recoleta donde reposan también los restos de su hermana Victoria. No muy lejos se encuentra también la tumba de su esposo.
Silvina Ocampo.

OBRA LITERARIA
 
*Obra narrativa
La obra de Silvina Ocampo es reconocida principalmente por su inagotable imaginación y su aguda atención por las inflexiones el lenguaje. Dueña de un lenguaje cultivado que sirve de soporte a sus retorcidas invenciones, Silvina disfraza su escritura con la inocencia de un niño para nombrar, ya sea con sorpresa o con indiferencia, la ruptura en lo cotidiano que instala la mayoría de sus relatos en el territorio de lo fantástico.

Esta habilidad lingüística se advierte temprano en su colección de cuentos Viaje Olvidado (1937), influida por el nonsense literario de Lewis Carroll, Katherine Mansfield y seguramente por el surrealismo que aprendió de sus maestros pictóricos. El título del libro se refiere al cuento homónimo en que una niñita intenta recordar el momento de su nacimiento, logrando su autora un tejido de imaginación pura sobre la base de una típica duda infantil.

Si los relatos de este volumen parecían más bien miniaturas o pequeños pantallazos de la memoria deformados por la imaginación, sus siguientes colecciones (Autobiografía de Irene, y muy especialmente La furia o Los días de la noche) conservan un poco más la estructura tradicional del cuento y muestran a la Silvina Ocampo más prototípica. Metamorfosis, ironía, figuras persecutorias, humor negro, y el reinado imperante del oxímoron y de la sinestesia marcan esta serie de relatos donde aparecen incesantes galerías de personajes y contextos dominadas por pasillos y patios de grandes caserones así como por la enigmática presencia de niños ligados al horror y la crueldad como víctimas o victimarios, según la ocasión.

*Obra poética

Su labor poética estuvo dominada en un principio por los metros clásicos y por rimas inocentes, muchas veces dedicadas a la descripción y exaltación de la belleza de elementos naturales como las plantas (confesa pasión de la escritora) como se puede apreciar en Espacios métricos o en Los sonetos del jardín que tras el poemario Enumeración de la patria siguieron a Viaje Olvidado. Sin embargo posteriores poemarios como Los nombres, Lo amargo por dulce o Amarillo celeste muestran un verso más elaborado y a la vez desinteresado por el clasicismo.

Con Espacios métricos, publicado en 1942 por la editorial Sur, obtuvo el Premio municipal en 1954. Obtuvo el Segundo Premio Nacional de poesía por Los nombres en 1953 y volvió a obtener una distinción en 1962 por Lo amargo por dulce, el Premio Nacional de poesía.

En colaboración con Adolfo Bioy Casares publicó la novela policíaca Los que aman, odian, en 1946 y con Juan Rodolfo Wilcock la obra de teatro Los Traidores, en 1956. Publicó en colaboración con Jorge Luis Borges y Adolfo Bioy Casares, la célebre Antología de la literatura fantástica, en 1940, y la Antología poética argentina, en 1941.

En los últimos años el ámbito académico argentino ha redescubierto a Silvina Ocampo, no muy leída ni apreciada en vida, coincidiendo con la publicación de algunas obras inéditas en recopilaciones como Las repeticiones y otros cuentos (2006) o Ejércitos de la oscuridad (2008).

*Cuentos
-Viaje Olvidado, Buenos Aires, Sur, 1937.
-Autobiografía de Irene (cuentos), Buenos Aires, Sur, 1948.
-El pecado mortal (antología de relatos) Buenos Aires,Eudeba,
1966.
-Los días de la noche (cuentos),Buenos Aires, Sudamericana,1970
-Informe del cielo y del infierno (antología de relatos), con prólogo de Edgardo Cozarinsky, Caracas, Monte Ávila, 1970
-La furia (cuentos, género fantástico), Buenos Aires, Sur, 1959. Reeditado en Orión, 1976.
-Las invitadas (cuentos), Buenos Aires, Losada, 1961. Reeditado en Orión, 1979.
-El cofre volante (cuentos infantiles), Buenos Aires, Estrada, 1974.
-El tobogán (cuentos infantiles), Buenos Aires, Estrada, 1975.
-El caballo alado (cuentos infantiles), Buenos Aires, De la flor, 1976.
-La naranja maravillosa (cuentos infantiles), Buenos Aires, Sudamericana, 1977.
-Canto escolar (cuentos infantiles), Buenos Aires, Fraterna, 1979.
-Y así sucesivamente (cuentos), Barcelona, Tusquets, 1987.
-Cornelia frente al espejo, Barcelona, Tusquets, 1988. Premio del Club de los 13.
-Las reglas del secreto (antología), Fondo de Cultura Económica, 1991.
-Las repeticiones(cuentos), Buenos Aires, Sudamericana, 2006. (publicación post mortem)
-El vestido de terciopelo(cuento),Buenos Aires,Editorial Estrada S.A,2009
-La pluma mágica (cuento)
-La casa de azucar (cuento)
-La soga (cuento)
-El pez desconocido (cuento)
-Las fotografias (cuento)
-Los videos (cuento) 

*Poesía 
-Antología poética argentina, Buenos Aires, Sudamericana, 1941.
-Enumeración de la patria (poesía), Buenos Aires, Sur, 1942.
-Espacios métricos (poesía), Buenos Aires, Sur, 1942. Premio Municipal.
-Poemas de amor desesperado (poesía), Buenos Aires, Sudamericana,1949.
-Los nombres (poesía), Buenos Aires, Emecé, 1953. Premio Nacional de Poesía.
-Los sonetos del jardín (poesía), Buenos Aires, Sur, 1946.
-Lo amargo por dulce (poesía), Buenos Aires, Emecé, 1962. Premio Nacional de Poesía.
-Amarillo celeste (poesía), Buenos Aires, Losada, 1972.
-Árboles de Buenos Aires (poesía), Buenos Aires, Crea, 1979.
-Breve Santoral (poesía), Buenos Aires, Ediciones de arte Gaglione, 1985.

*Novelas 
-Los que aman, odian, Buenos Aires, Emecé, 1946.(con Adolfo Bioy Casares)
-La torre sin fin, Buenos Aires, Sudamericana, 2007 (post mortem)
-La promesa, Buenos Aires, Sudamericana, 2010 (post mortem)

*Teatro
-Los traidores (pieza teatral en verso), Buenos Aires, Losange, 1956 (con Juan Rodolfo Wilcock)
 
*Traducciones 
-Porfiria, introducción de Italo Calvino, traducción de Livio Bacchi Wilcock, Torino, Einaudi, 1973.
-Fait Divers de la terre et du ciel, prólogo de Jorge Luis Borges, introducción de Italo Calvino, Paris, Gallimard, 1974.
-I giorni dela notte, traducción de Lucrezia Cipriani Panunzio, Torino, Einaudi, 1976.
-Leopoldina´s dream, prefacio de Jorge Luis Borges, introducción de la autora, traducción de Daniel Balderston, Ontario, Penguin Books, 1987.
-E così via, traducción de Angelo Morino, Torino, Einaudi, 1987.
-Chi ama, odia, estudio preliminar y traducción de Angelo Morino, Torino, Einaudi, 1988.
-Viaggio dimenticato, introducción y traducción de Lucio D´artangelo, Roma, Lucarini, 1988.
-Ceux qui aiment, haissent, traducción de André Gabastón, Paris, Christian Bourgois éditeurs, 1989.
-Autobiografía di Irene, traducción de Angelo Morino, Palermo, Sellerio, 2000.
-La penna magica, Roma, Editori Riuniti, 1989.

*Varios 
-Antología de la literatura fantástica, Buenos Aires, Sudamericana,1940; 2da ed. 1965, 3ra ed. 1970, 4ta ed. 1990.
-La continuación y otras páginas, Buenos Aires, Centro Editor de América Latina, 1981.
-Encuentros con Silvina Ocampo, entrevistas de Noemí Ulla, Buenos Aires, Editorial de Belgrano, 1982.
-Páginas de Silvina Ocampo, seleccionadas por la autora, prólogo de Enrique Pezzoni, Buenos Aires, Editorial Celtia, 1984.
-Invenciones del recuerdo, Buenos Aires, Sudamericana, 2006 (autobiografía en verso publicada post mortem)
-Ejércitos de la oscuridad, Buenos Aires, Sudamericana, 2008.
*Notas publicadas post mortem, el libro consta de 4 secciones:
-Inscripciones en la arena, Ejércitos de la oscuridad, Epigramas y Analectas
-Cornelia frente al espejo, Barcelona, Tusquets, 1988.

Obras sobre Silvina Ocampo
Enrique Anderson Imbert:Teoría y técnica del cuento, Marymar, 1979.
Roy Bartolomew:Cien poesías rioplatenses, Buenos Aires, Raigal, 1954.
Jorge Luis Borges:Silvina Ocampo, Enumeración de la patria, en revista "Sur", núm. 101, febrero de 1943.
Prólogo a Fait divers de la terre et du ciel, Gallimard,1974.
Italo Calvino: Introducción a Fait divers de la terre et du ciel, Gallimard, 1974.
Edgardo Cozarinsky: Prólogo a Informe del cielo y del infierno, Monte Avila, 1970.
Juan Carlos Ghiano: Silvina Ocampo y su realidad, en revista "Ficción", núm. 22, diciembre de 1959.
Eduardo González Lanuzza: Autobiografía de Irene, en revista "Sur", núm. 175, mayo de 1949.
Ezequiel Martínez Estrada: sobre Espacios métricos, en revista "Sur", núm. 137,1946.
Silvia Molloy: Silvina Ocampo, la exageración como lenguaje, en revista "Sur", núm. 320, octubre de 1969.
Elena Percas: La original expresión poética de Silvina Ocampo, en "Revista Iberoamericana", núm. 38, septiembre de 1974.
La poesía femenina argentina, Cultura Hispánica, 1958.
Enrique Pezzoni: Enciclopedia de la cultura argentina, Sudamericana, 1970.
Prólogo a Páginas de Silvina Ocampo, seleccionadas por la autora, Celtia, 1984.
Marcelo Pichon Rivière: Así es Silvina Ocampo, reportaje en revista "Panorama", noviembre 1974.
Alejandra Pizarnik: Dominios ilícitos, en revista "Sur", núm. 311, abril de 1968.
Noemí Ulla: Colleción "Capítulo", núm. 82, fascículo correspondiente al libro La continuación y otras páginas, Centro Editor de América Latina, 1981.

Películas basadas en su obra
Cornelia frente al espejo (2012), largometraje basado en el cuento homónimo, con diálogos originales de la autora. Elenco: Eugenia Capizzano, Rafael Spregelburd, Eugenia Alonso, Leonardo Sbaraglia. Dirección: Daniel Rosenfeld.

Premios y distinciones
Gran Premio de Honor de la SADE 1992

fuente: WIKIPEDIA.
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