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martes, 17 de junio de 2014

GENERAL MARTIN MIGUEL DE GÜEMES

-1821
Muere el general Martín Miguel de Güemes, defensor de la frontera norte contra la invasión realista, lo que permitió al general San Martín encarar sus campañas de Chile y Perú. 

Nació en Salta el 8 de febrero de 1785. 


Efemérides Culturales Argentinas.
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MARTIN MIGUEL DE GÜEMES



17 DE JUNIO

1821 - Muere en Salta, Martín Miguel de Güemes, el general gaucho. Poemas, romances, canciones, películas y obras teatrales lo recuerdan. Convertido en leyenda por sus gauchos, todos los años recibe un sentido homenaje al pie del monumeto que lo recuerda. Es el más cantado de los próceres argentinos. Nacido el 8 de febrero de 1785, al morir, un día domingo, tenía 36 años.


Efemérides Folklóricas Argentinas
de Juan Carlos Fiorillo.
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1821
Muere en Salta el caudillo Martín Miguel de Güemes.
Prócer de la independencia argentina y sudamericana, combatió contra los ingleses que habían tomado Buenos Aires, se sumó de inmediato al movimiento revolucionario y comandó un escuadrón de gauchos que operaba en Humahuaca, interviniendo decisivamente en la batalla de Suipacha.
Encomendado por San Martín, al frente de su montonera contuvo durante diez años la presión del ejército español y detuvo siete invasiones realistas, permitiendo de esa manera la preparación y cruce de los Andes, así como la expedición naval que acabaría con el poder español en Lima.
Protector de los pobres, partidario acérrimo de la independencia, defensor del sistema federal, fue electo gobernador de Salta por aclamación popular. Traicionado por la oligarquía de su provincia, de notorias simpatías y vinculaciones con los realistas, fue herido en una emboscada cuidadosamente preparada para acabar con su vida y falleció días después a causa de la hemofilia que padecía.
Había nacido en Salta el 8 de febrero de 1785.

Efemérides de TELAM.
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martes, 18 de junio de 2013

HA MUERTO EL CAUDILLO, baguala



HA MUERTO EL CAUDILLO
(baguala)

Adiós comandante
gaucho como yo
la patria te llora
también mi canción.

Un coro lejano
te canta su adiós
calló la guitarra
se apagó ya el sol.

La tris triste vidala
ya se enmudeció
don Mar Martín ha muerto
y el norte tembló.

Adiós mi caudillo
viejo general
la lanza se astillan
por ti de dolor.

América toda
su cielo nubló
adiós gran caudillo
adiós general.

La tris triste vidala
ya se enmudeció
don Mar Martín ha muerto
y el norte tembló. (tris)


GAUCHO GUERRERO, HERNAN FIGUEROA REYES



Comentario de la Profesora María Cristina Fernández:



Esta zamba, cuyo autor es un salteño que sigue tocándonos las fibras más íntimas con su canto, el querido Hernán Figueroa Reyes,  es una de las tantas que evocan al gral. gaucho, don Martín Miguel de Güemes (8/2/1.785-17/6/1.821). La letra recuerda la gesta de este prócer salteño que junto a su pueblo defendió durante 11 años a las provincias argentinas, no al norte, como suele decirse.

"Los tiempos en que la Patria necesitaba valientes", se refiere a la época en que el país luchaba por consolidar la libertad proclamada el 25 de mayo de 1.810. Este camino fue largo, recién en 1.816 se logró declarar la Independencia y sólo en 1.825 la Patria fue verdaderamente libre, cuando fue aplacado el último foco realista que resistía en el Alto Perú (hoy Bolivia) a las órdenes del Gral. Pedro de Olañeta, con intenciones de recuperar los territorios del ex Virreynato del Río de la Plata.

La estrofa que dice "Donde termina la calle va levantándose el cerro..." hace referencia al Monumento erigido al pié del Cerro San Bernardo  desde cuya magnífica escultura don Martín continúa, junto a sus gauchos, vigilando, oteando el horizonte y perpetuándose en el corazón de su pueblo.

Güemes murió a los 36 años bajo un árbol en Las Higuerillas como consecuencia de una herida ocasionada por los invasores realistas enviados por el Gral. Olañeta.

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GAUCHO GUERRERO - Zamba



Letra y Musica: Hernán Figueroa Reyes



En tiempos en que la patria

necesitaba valientes

el gaucho Martín se puso a pelear

entrevera'o con su gente.



Del Alto Perú venían

entraban en Humahuaca

y ay nomás Martín los salió a topar

con boleadoras y lanzas.



Donde termina la calle

va levantándose el cerro

allí está Martín

don Martín Miguel

con sus cien gauchos de fuego.



Y su guardamonte al aire

serpenteaba las saitillas

sabiendo quizás que la muerte cruel

rondaba en Las Higuerillas.



Al alba se sintió un grito

desgarrando todo el valle

¡murió don Martín!

¡murió don Martín!

lo está llorando el gauchaje!


                                                 HERNAN FIGUEROA REYES
                                                    





Las Higuerillas: localidad distante a unos 35 Km de la capital salteña. Allí se encuentra un monolito erigido sobre los restos del cebil colorado que cobijó al Gral. Güemes durante

su agonía. El  diputado salteño Marcelo López Arias está gestionando su declaración como Monumento Histórico Nacional.



Saitillas: arbustos con espinas. Los gauchos salteños usaban los guardamontes para protegerse de ellos.



Boleadoras: durante la guerra por la independencia las boleadoras fueron utilizadas como eficaces armas de batalla. Este elemento también recibía el nombre de "bola", muy

difundido entre los gauchos, debido a que en ambos extremos de la soga o tiento de cuero, se amarraban piedras bolas.



Guardamonte: pieza de cuero (similar a un par de alas) que colocada delante de la montura es utilizada para abrirse paso entre la vegetación para evitar lastimaduras al  animal o

a quien lo monta. Los guardamontes fueron utilizados durante la defensa de la Patria por los gauchos de Güemes para aterrar a los invasores. Una estrategia para simular un

número superior al real, por parte de los patriotas, consistía en golpear con el talero los guardamontes. El sonido logrado en conjunto ejercía una acción psicológica sumamente

desfavorable para el enemigo.

fuente: 
FOLKLORE DEL NORTE.
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lunes, 17 de junio de 2013

MARTIN MIGUEL DE GÜEMES, GENERAL GAUCHO

17 DE JUNIO

1821 - Muere en Salta, Martín Miguel de Güemes, el general gaucho. Poemas, romances, canciones, películas y obras teatrales lo recuerdan. Convertido en leyenda por sus gauchos, todos los años recibe un sentido homenaje al pie del monumeto que lo recuerda. Es el más cantado de los próceres argentinos. Nacido el 8 de febrero de 1785, al morir, un día domingo, tenía 36 años.

EFEMERIDES FOLKLORICAS ARGENTINAS
de JUAN CARLOS FIORILLO.
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GENERAL MARTIN MIGUEL DE GÜEMES
8 de febrero de 1785 - 17 de 1821
PRÓCER DE LA PATRIA

Nota:
En este blog, EL BOLICHO, hemos publicado la biografía del General MARTIN MIGUEL DE GÜEMES, el día 8 de febrero de 2013.

viernes, 8 de febrero de 2013

MACACHA GÜEMES, LA MADRECITA DE LOS DESPROTEGIDOS


MACACHA GÜEMES.
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Magdalena (Macacha) Güemes de Tejada. Hermana del general Martín Miguel de Güemes, de cuya acción en pro de la independencia fue eficaz colaboradora. 
Nació en Salta el 11 de diciembre de 1787 y era hija de María Magdalena Goyechea y de la Corte y Gabriel Güemes Montero, tesorero de la Real Hacienda. 
Recibió la educación habitual para las mujeres de su época y oposición, pero poseía cualidades propias que le permitieron descollar en un medio rico en mujeres de personalidad.

El 24 de octubre de 1803 se casó con Román Tejada, perteneciente a una antigua familia de Salta.

Poco después de la Revolución de Mayo, convirtió su casa en taller para confeccionar ropa para los soldados de la partida de observación organizada por su hermano. 
A partir de entonces fue su más entusiasta colaboradora, y supo sacar partido de su inteligencia y su posición para desempeñar tareas arriesgadas, especialmente cuando los realistas ocupaban la ciudad de Salta y Güemes los combatía por todos los medios.

Dotada de habilidad política, la puso al servicio de su hermano en los momentos difíciles, como en 1815, cuando gracias a sus gestiones se llegó a la paz de los Cerrillos, luego de la delicada situación surgida entre Güemes y las fuerzas de Buenos Aires al mando del general Rondeau. 
Güemes se encontraba con ella cuando una partida realista lo atacó e hirió, en Salta, el 7 de junio* de 1821, causándole la muerte en pocos días después. Macacha continuó participando en los sucesos políticos de la provincia, con la audacia que la caracterizaba.

Fue muy querida por el pueblo debido a la generosidad con que ayudaba a los necesitados.
Falleció en Salta el 7 de junio* de 1866.
(el mismo día que su hermano fue herido de muerte, 45 años antes)


 




















Fuente: Diccionario Biográfico de Mujeres Argentina, 
de Lily Sosa de Newton. Plus Ultra.

fuente. LA GAZETA.COM
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 MACACHA GÜEMES, TE HOMENAJEAMOS AQUI.                           
                                                          


Un gran ejemplo de valentía esta mujer, sin duda una MUJER ESPECIAL, era bonita e inteligente, y puso sus condiciones a disposición de una causa importante: nuestra Independencia.
Ayudó a su hermano don Martín Miguel de Güemes, a defender las
fronteras norteñas, en Salta, e impedir que el ejército realista del Alto Perú, avanzara y tomara las tierras.
Se vestía de gaucho y recorría a caballo la zona, llevando comida y vestimentas a las gentes más humildes, por eso la llamaban "la madrecita de los desprotegidos", dirigía a otras mujeres para coser uniformes para los soldados gauchos de su hermano, escuchaba, observaba, obtenía información de los realistas, como una verdadera "espía", y organizó a muchas mujeres para hacer estas tareas de espionaje, cuya información resultaba valiosísima para los ejércitos criollos. 
Se unieron a ella mujeres de todo tipo, que trabajaron a la par de los varones, cultos, esclavos, analfabetos, negros, mestizos,  sin distinción, todos buscando defender su tierra, su Patria. 
Por eso, en la figura de MACACHA, rendimos homenaje a todas esas personas anónimas que lucharon por nuestra independencia
y en circunstancias, seguramente nada agradables.

Y muy en particular a esas MUJERES ESPECIALES.
   
    

  JAIME DAVALOS - LA MACACHA

                                                       

MACACHA GÜEMES, 8 DE FEBRERO


MARIA MAGADALENA GÜEMES, más conocida como
MACACHA GÜEMES.

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“Macacha Güemes es el símbolo de la lucha de cada mujer de ayer y de hoy”

EL TRIBUNO DE SALTA.

07.06.11



 Ana María Cabrera, escritora, autora de “Macacha Güemes” (Emecé)
  

Macacha Güemes es, para la escritora Ana María Cabrera, una de las mujeres silenciadas por la historia nacional, a pesar de su apasionada participación en la causa independentista. La hermana del caudillo salteño Martín Miguel de Güemes murió el 7 de junio de 1866. Coincidentemente, su amado Martín había sido herido de muerte un 7 de junio, 45 años antes (1821). Para Cabrera, es tiempo de que esta salteña “esté en el lugar que se ganó y que le corresponde”.



“La verdadera historia de Macacha Güemes creo que nunca la sabremos. Intenté con esta novela acercarme todo lo posible al mundo de esta gran mujer: sus valentías, su cansancio ante las incesantes luchas, el dolor de los desprotegidos, el amor a la libertad de su tierra”, dijo la escritora a El Tribuno.



Primero fue Felicitas Guerrero, ahora Macacha. ¿Qué la mueve a recuperar estas figuras femeninas de nuestra historia?



Me interesa el tema de los silencios de la historia. Trabajo sobre aquellos personajes que aparecen en letra chica. Mujeres como Felicitas Guerrero, Regina Pacini y Macacha Güemes. Pero también escribí sobre un hombre: Cristián Demaría, un desconocido a pesar de haber sido el primer defensor de los derechos de la mujer en nuestro país. Continuaré escribiendo no sólo sobre figuras femeninas sino también sobre los personajes de grupos minoritarios (aborígenes, niños...) seres anónimos que vivieron y viven por un mundo mejor.



En el caso de Macacha, su historia no está muy documentada, sin embargo usted logra un fresco muy vívido de esta interesante mujer...



Macacha era un personaje que también estaba en letra chica en las páginas de la historia. Aparecía junto a su hermano, el general Martín Miguel de Güemes, como “la ministra sin cartera”, "la madrecita de los desprotegidos”... No había mucho más. Cuando me encontré con la breve biografía donde consta que ella continuó luchando por los ideales que gestara su hermano imaginé su vida. Mi trabajo es entrar con la ficción literaria por los huecos que dejan los silencios de la historia. Es entonces cuando nace mi novela histórica con el material de lo verosímil, lo que pudo haber pasado.



Macacha es para muchos, simplemente, “la hermana de Güemes”. ¿Cree que su figura merece un reconocimiento diferente? ¿Por qué?



Creo fervientemente que Macacha Güemes se lo merece, como así también las grandes figuras de la historia de las mujeres de la tierra del norte que dejaron su vida por un país mejor. Juana Azurduy, Loreto, Gurruchaga y tantas otras conocidas por todos. Pero también incorporo en mi novela a muchas mujeres anónimas, analfabetas, indígenas y collas... Todas, sin distinción de clase, lucharon junto a los hombres por nuestra independencia.



En varios pasajes de su libro se describe cómo participó Macacha, apasionadamente, en la causa de la Independencia argentina. ¿De dónde provienen los datos que le sirvieron de fuente en este sentido?



Tal como hago en todas mi novelas me documento en archivos, textos, entrevistas pero también en recetas de cocina, en la historia del vestido, de la música, de la danza, refraneros...Y por sobre todo en vivir la tierra que Macacha pisó. Es entonces cuando me identifico con el personaje para recrear la vida emocional que pudo haber sacudido a esta gran mujer. Así surgieron los monólogos interiores, cartas y diálogos que dan cuenta de la vida íntima de María Magdalena Güemes.



¿Le interesó quitarle a los protagonistas ese halo mítico que suele atribuirle el pueblo a sus héroes y heroínas? ¿O todo lo contrario?



Casi nunca se escribe la infancia de los héroes. La niñez, ese momento de la vida en el que se gestan los hombres y mujeres que después vamos a ser. Los héroes mostrados en sus grandezas bélicas pero también cotidianas, íntimas, se asemejan a todos en su humanidad. Y desde esa semejanza podremos admirarlos y amarlos aún más.



¿Le costó decidir cómo iba a relatar la muerte de Güemes?



Elegí, siempre desde mi compromiso emocional, transmitir la muerte de este gran héroe de nuestra historia con toda la grandeza que siento que se merece. Sé que una novela histórica llega al gran público y ya tengo devoluciones no sólo de porteños sino también de extranjeros que manifestaron desconocer los pormenores de la gesta güemesiana y de la riqueza humana y cultural de Salta.



¿Cree que, de alguna manera, con este libro aborda un fragmento de la historia irresuelta del país?



No tengo dudas. Gracias a este libro pude conocer Salta: su historia, su sincretismo religioso, la pluralidad cultural, el valor de los gauchos y de los indígenas, la belleza del paisaje. Tengo gran admiración y agradecimiento a la gente que conocí. Siento que hasta que todo el país no se integre en la variedad de culturas que lo componen no se conseguirá la tan ansiada identidad nacional.



En cierta forma, al existir tan poca información sobre Macacha, tuvo usted que desempeñar el rol de “espía de una espía”, ¿fue ardua la experiencia?



Sí, realmente yo sentí que tuve que ser espía de una espía. La tarea fue ardua pero placentera. La verdadera historia de Macacha Güemes creo que nunca la sabremos. Intenté con esta novela acercarme todo lo posible al mundo de esta gran mujer: sus valentías, su cansancio ante las incesantes luchas, el dolor de los desprotegidos, el amor a la libertad de su tierra pero, al mismo tiempo, siendo buena hermana, buena madre, buena hija, buena esposa. Ella también es el símbolo de la lucha de cada mujer de ayer y de hoy.



Macacha es una figura clave de la historia, aunque oficialmente no descansa en el panteón de las Glorias del Norte, en nuestra Catedral Basílica. ¿Qué opinión le merece esta ausencia?



Que ya ha llegado el tiempo en que esté en el lugar que se ganó y que le corresponde. En mi novela elevo al personaje como la voz de la Pachamama que clama por el amor y el respeto que merece. La Madre Tierra reclama el lugar de privilegio que el hombre blanco ignoró.



EL TRIBUNO DE SALTA



http://www.eltribuno.info/salta/33452-Macacha-Guemes-es-el-simbolo-de-la-lucha-de-cada-mujer-de-ayer-y-de-hoy.note.aspx


MARTIN MIGUEL DE GÜEMES, 8 de febrero

JAIME DAVALOS - EL AMANECER

                                                                                                  
                                       

MARTIN MIGUEL DE GÜEMES, por FELIPE PIGNA

MARTIN MIGUEL DE GÜEMES.
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(1785 - 1821)

fuente: EL HISTORIADOR-biografias
Autor: Felipe Pigna
 
Martín Miguel de Güemes, el líder de la guerra gaucha que frenó el avance español con sus tácticas guerrilleras, nació en Salta el 8 de febrero de 1785. Estudió en Buenos Aires, en el Real Colegio de San Carlos. A los catorce años ingresó a la carrera militar y participó en la defensa de Buenos Aires durante las invasiones inglesas como edecán de Santiago de Liniers. En esas circunstancias fue protagonista de un hecho insólito: la captura de un barco por una fuerza de caballería. Una violenta bajante del Río de la Plata había dejado varado al buque inglés "Justine" y el jefe de la defensa, Santiago de Liniers ordenó atacar el barco a un grupo de jinetes al mando de Martín Güemes.

Tras la Revolución de Mayo, se incorporó al ejército patriota destinado al Alto Perú y formó parte de las tropas victoriosas en Suipacha. Regresó a Buenos Aires y colaboró en el sitio de Montevideo.

Pero Güemes no olvidaba su Salta natal, a la que volverá definitivamente en 1815. Gracias a su experiencia militar, pudo ponerse al frente de la resistencia a los realistas, organizando al pueblo de Salta y militarizando la provincia. El 15 de mayo de 1815 fue electo como gobernador de su provincia, cargo que ejercerá hasta 1820.

A fines de noviembre de 1815, tras ser derrotado en Sipe Sipe, Rondeau intentó quitarle 500 fusiles a los gauchos salteños. Güemes se negó terminantemente a desarmar a su provincia. El conflicto llegó a oídos del Director Supremo Álvarez Thomas quien decidió enviar una expedición al mando del coronel Domingo French para mediar en el conflicto y socorrer a las tropas de Rondeau varadas en el norte salteño. Rondeau parecía más preocupado por escarmentar a Güemes y evitar el surgimiento de un nuevo Artigas en el Norte que por aunar fuerzas y preparar la resistencia frente al inminente avance español. Finalmente, el 22 de marzo de 1816 se llegó a un acuerdo: Salta seguiría con sus métodos de guerra gaucha bajo la conducción de Güemes y brindaría auxilio a las tropas enviadas desde Buenos Aires.

Dos días después, iniciaba sus sesiones el Congreso de Tucumán que designó Director Supremo a Juan Martín de Pueyrredón. El nuevo jefe del ejecutivo viajó a Salta ante las críticas y sospechas de muchos porteños, que dudaban de la capacidad militar de Güemes y sus gauchos. Pueyrredón quedó tan conforme que ordenó que el ejército del Norte se retirara hasta Tucumán y ascendió al caudillo salteño al grado de coronel mayor.

San Martín apoyó la decisión de Pueyrredón y confirmó los valores militares y el carisma de Güemes y le confió la custodia de la frontera Norte. Dirá San Martín: "Los gauchos de Salta solos están haciendo al enemigo una guerra de recursos tan terrible que lo han obligado a desprenderse de una división con el solo objeto de extraer mulas y ganado".

Belgrano también valoraba la acción de Güemes. De esta forma nació entre ellos una gran amistad. Esto le dice Güemes a su amigo en una carta: "Hace Ud. Muy bien en reírse de los doctores; sus vocinglerías se las lleva el viento. Mis afanes y desvelos no tienen más objeto que el bien general y en esta inteligencia no hago caso de todos esos malvados que tratan de dividirnos. Así pues, trabajemos con empeño y tesón, que si las generaciones presentes nos son ingratas, las futuras venerarán nuestra memoria, que es la recompensa que deben esperar los patriotas".

El jefe de las fuerzas realistas, general Joaquín de la Pezuela, envió una nota al virrey del Perú, señalándole la difícil situación en que se encontraba su ejército ante la acción de las partidas gauchas de Güemes. "Su plan es de no dar ni recibir batalla decisiva en parte alguna, y sí de hostilizarnos en nuestras posiciones y movimientos. Observo que, en su conformidad, son inundados estos interminables bosques con partidas de gauchos apoyadas todas ellas con trescientos fusileros que al abrigo de la continuada e impenetrable espesura, y a beneficio de ser muy prácticos y de estar bien montados, se atreven con frecuencia a llegar hasta los arrabales de Salta y a tirotear nuestros cuerpos por respetables que sean, a arrebatar de improviso cualquier individuo que tiene la imprudencia de alejarse una cuadra de la plaza o del campamento, y burlan, ocultos en la mañana, las salidas nuestras, ponen en peligro mi comunicación con Salta a pesar de dos partidas que tengo apostadas en el intermedio; en una palabra, experimento que nos hacen casi con impunidad una guerra lenta pero fatigosa y perjudicial."

A principios de 1817, Güemes fue informado sobre los planes del Mariscal de la Serna de realizar una gran invasión sobre Salta. Se trataba de una fuerza de 3.500 hombres integrada por los batallones Gerona, Húsares de Fernando VII y Dragones de la Unión. Eran veteranos vencedores de Napoleón. Güemes puso a la provincia en pie de guerra. Organizó un verdadero ejército popular en partidas de no más de veinte hombres.

El 1º de marzo de 1817, Güemes logró recuperar Humahuaca y se dispuso a esperar la invasión. Los realistas acamparon en las cercanías. Habían recibido refuerzos y ya sumaban 5.400. La estrategia de Güemes será una aparente retirada con tierra arrasada, pero con un permanente hostigamiento al enemigo con tácticas guerrilleras. En estas condiciones las fuerzas de La Serna llegaron a Salta el 16 de abril de 1817. El boicot de la población salteña fue absoluto y las tropas sufrieron permanentes ataques relámpago. El general español comenzó a preocuparse y sus tropas empezaron a desmoralizarse. No lo ayudaron las noticias que llegaron desde Chile confirmando la victoria de San Martín en Chacabuco. De la Serna decidió emprender la retirada hacia el Alto Perú.

Las victorias de San Martín en Chile y de Güemes en el Norte permitían pensar en una lógica ofensiva común del ejército del Norte estacionado en Tucumán a las órdenes de Belgrano y los gauchos salteños hacia el Alto Perú. Pero lamentablemente las cosas no fueron así. La partida de San Martín hacia Lima, base de los ejércitos que atacaban a las provincias norteñas, se demorará en Chile por falta de recursos hasta agosto de 1820. Belgrano, por su parte, será convocado por el Directorio para combatir a los artiguistas de Santa Fe. Güemes y sus gauchos estaban otra vez solos frente al ejército español.

En marzo de 1819, se produjo una nueva invasión realista. Güemes se preparaba nuevamente a resistir. Sabía que no podía contar con el apoyo porteño: su viejo rival José Rondeau era el nuevo Director Supremo de las Provincias Unidas. La prioridad de Rondeau no era la guerra por la independencia sino terminar con el modelo artiguista en la Banda Oriental, que proponía federalismo y reparto de tierras. El nuevo director llegó a ordenarle a San Martín abandonar su campaña libertadora hacia el Perú y regresar a Buenos Aires con su ejército para reprimir a los federales. San Martín desobedeció y aclaró que nunca desenvainaría su espada para reprimir a sus compatriotas.

El panorama de la provincia de Salta era desolador. La guerra, permanente, los campos arrasados y la interrupción del comercio con el Alto Perú habían dejado a la provincia en la miseria. Así lo cuenta Güemes en una carta a Belgrano: "Esta provincia no me representa más que un semblante de miseria, de lágrimas y de agonías. La nación sabe cuántos y cuán grandes sacrificios tienen hechos la provincia de Salta en defensa de su idolatrada libertad y que a costa de fatigas y de sangre ha logrado que los demás pueblos hermanos conserven el precio de su seguridad y sosiego; pues en premio de tanto heroísmo exige la gratitud que emulamos de unos sentimientos patrióticos contribuyan con sus auxilios a remediar su aflicción y su miseria". Pero los auxilios no llegaron nunca y la situación se hacía insostenible porque las clases altas de Salta le retaceaban su apoyo por el temor de aumentar el poder de Güemes y por la desconfianza que le despertaban las partidas de gauchos armadas a las que sólo toleraban ver en su rol de peones de sus haciendas.

En 1820, la lucha entre las fuerzas directoriales y los caudillos del Litoral llegó a su punto culminante con la victoria de los federales en Cepeda. Caían las autoridades nacionales y comenzaba una prolongada guerra civil. En ese marco, se produjo una nueva invasión española. En febrero, el general Canterac ocupó Jujuy y a fines de mayo logró tomar la ciudad de Salta. San Martín, desde Chile, nombró a Güemes y le pidió que resistiera y le reiteró su absoluta confianza nombrándolo Jefe del Ejército de Observación sobre el Perú. A Canterac no le irá mejor que a La Serna: terminará retirándose hacia al Norte.

El año 1821, fue sumamente duro para Güemes porque a la amenaza de un nuevo ataque español se sumaron los problemas derivados de la guerra civil. Güemes debía atender dos frentes militares: al Norte, los españoles; al Sur, el gobernador de Tucumán, Bernabé Aráoz que, aliado a los terratenientes salteños, hostigaba permanentemente a Güemes, que será derrotado el 3 de abril de 1821. El Cabildo de Salta, dominado por los sectores conservadores, aprovechó la ocasión para deponer a Güemes de su cargo de gobernador. Pero a fines de mayo Güemes irrumpió en la ciudad con sus gauchos y recuperó el poder. Todos esperaban graves represalias, pero éstas se limitaron a aumentar los empréstitos forzosos a sus adversarios.

Estas divisiones internas debilitaron el poder de Güemes y facilitaron la penetración española en territorio norteño. Los sectores poderosos de Salta no dudaron en ofrecer su colaboración el enemigo para eliminar a Güemes.

El coronel salteño a las órdenes del ejército español José María Valdés, alias "Barbarucho", buen conocedor del terreno, avanzó con sus hombres y ocupó Salta el 7 de junio de 1821. Valdés contó con el apoyo de los terratenientes salteños, a los que les garantizó el respeto a sus propiedades.

Güemes estaba refugiado en casa de su hermana Magdalena Güemes de Tejada, "Macacha". Al escuchar unos disparos, decidió escapar a caballo pero, en la huída, recibió un balazo en la espalda. Llegó gravemente herido a su campamento de Chamical con la intención de preparar la novena defensa de Salta. Reunió a sus oficiales y les transfirió el mando y dio las últimas indicaciones. Murió el 17 de junio de 1821 en la Cañada de la Horqueta. El pueblo salteño concurrió en masa a su entierro en la Capilla de Chamical y el 22 de julio le brindó el mejor homenaje al jefe de la guerra gaucha: liderados por el coronel José Antonio Fernández Cornejo, los gauchos de Güemes derrotaron a "Barbarucho" Valdés y expulsaron para siempre a los españoles de Salta.

fuente: EL HISTORIADOR-biografias 
Autor: Felipe Pigna 
www.elhistoriador.com.ar