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sábado, 14 de marzo de 2015

REYNALDO MARTIN, CANTOR

Un 14 de Marzo como hoy
En 1944 nació: Reynaldo Martín
Efemérides de TODOTANGO.
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sábado, 16 de agosto de 2014

ROBERTO DIAZ, BUENOS AIRES SIGLO MÍO

BUENOS AIRES SIGLO MIO

Tango

Música: Reynaldo Martín

Letra: Roberto Díaz



Parece mentira que hayamos vivido

sin tele, sin ciber y sin Internet.

Con sólo un muñeco, un tren rantinfuso,

un trompo cachuzo y un mono sin pies.



Parece mentira que hayamos tomado

la sopa aguachenta, la borra del té;

el gofio en bolsitas, el ricino en lata,

la leche con nata y el mate de ayer.



Que hayamos enfriado el vino en el hielo,

y charlado de autos con Fangio en un bar;

jugado a las cartas con el buen abuelo

y esperado al viejo que vuelve en tramway.



Que hayamos sufrido los golpes de estado

cuando los milicos ladraban en red

consignas absurdas y la patria toda

los tomaba en joda... pero así nos fue.



Parece mentira ¡qué pronto ha pasado!

Tarzán por la radio y el Glostora Club;

y aquella muchacha que nos dio su mano

y se fue temprano con su juventud.



Parece mentira que hayamos mirado

la luna cuando Armstrong le puso su pie;

que hayamos cantado con Lennon, con Ringo,

y apostado a un pingo como hizo Gardel.


ROBERTO DIAZ, CARTON Y MADRUGADA



CARTON Y MADRUGADA

Tango

Música: Reynaldo Martín

Letra: Roberto Díaz



Hay un bohemio que camina

por el gris

en un país

de cartoneros gatos.

Y las veredas

son carteros fieles

de esos papeles

que se pegan al zapato.

En las esquinas, sólo la luna,

se sienta y juna

desde el cordón

como ese pibe

que el mundo olvida

busca comida

entre el montón.



El sol nunca se entera de estas cosas

y la noche es la que tiene que cuidar

que algún poeta no se pase con las copas,

que algún travesti no se quede sin la ropa

y que la vida siga en su lugar.

En esa niebla de la madrugada,

el alma siente que, desvelada,

está más sola que la propia soledad.



A un loco lindo se le canta

por cantar

y va a estrenar

su voz desafinada.

Al tranco, un curda,

que escabió con ganas

chamuya solo

por la lenta madrugada.

Manos ansiosas juntan las sombras

y el hambre silba

sin compasión

mientras un pibe

que el mundo olvida

busca una estrella

que se durmió.

ROBERTO DIAZ, Y SOLO LLUVIA ME QUEDÓ



Y SOLO LLUVIA ME QUEDÓ

Tango

Música: Reynaldo Martín

Letra: Roberto Díaz



Llueve y es como el agua tu recuerdo.

Eco que se ha perdido en el silencio.

Pasos de la ciudad que vaga sola

mientras la calle que te llora

deja su luto en el cordón.

Llueve y es como un charco mi nostalgia,

dardos de un cielo gris que me lastima.

Tanto como tu amor que se hizo sombra,

como esta pena que te nombra

entre mis manos sin sol.



Y te llevaste tantas cosas.

Tantas sonrisas, tantas rosas.

Tantas mañanas donde tu alegría

andaba por el cuarto

y eras la vida.

Y te llevaste tantas cosas

junto a la muerte rencorosa.

Que sólo lluvia me quedó,

lágrima y lágrima goteando

de este empapado corazón.



Llueve toda la noche sobre el alma.

Flecos de tu fantasma en la distancia.

Grito de mi dolor que busca a solas

entre las cosas que te lloran

hasta encontrarte en el adiós.

Llueve y es mi esperanza que imagina

verte junto a la cruz de aquella esquina

pero, como este amor que se hizo sombra

sólo es mi tango el que te nombra

con estos versos sin sol.


miércoles, 23 de julio de 2014

ROBERTO DIAZ, ESE ROBOT

ESE ROBOT
Tango
Música: Reynaldo Martín / Daniel Lomuto
Letra: Roberto Díaz

No quiero ser ese robot
sin alma que inventaron.
Capaz de andar sin corazón
por este mundo desolado.
Con la tristeza de un reloj
que marca el tiempo sin color,
las horas mustias de la nada.
No quiero ser ese robot
que va a la muerte sin pelear
contra esta vida siempre igual.

La vida
esa aventura de crecer
sumando el debe y el haber,
la maravilla de ser hombre.
Con su ternura y su dolor,
con su muchacha y su canción,
con sus amigos en la esquina.

La vida
esa que Dios nos regaló
para que fuéramos amor,
la mano abierta y extendida.
La vida
esa que habrá que rescatar
de tanto luto y soledad...
La Vida...

No quiero ser ese robot
sin niño y sin poesía,
el que aceptó la sinrazón
de una prisión, por cobardía.
Indiferente ante una flor
esclavo ciego que cambió
sus sueños locos por rutina.
No quiero ser ese robot
que va al olvido sin saber
que hay una luz a recorrer.




domingo, 18 de mayo de 2014

REYNALDO MARTIN, POR LOS VIEJOS



POR LOS VIEJOS
Tango
Música: Reynaldo Martín
Letra: Roberto Díaz

Cuando veo esa luna grandota
que trota y que trota las calles del sur.
Me parece que vuelve mi viejo
con su catalejo
siguiendo la luz.
Y su voz es el tiempo que pasa,
sus manos, la casa
que, ayer, levantó.
Me conmueve su traje gastado
y ese pan honrado
que no claudicó.

Y sé que mi viejo
son miles de viejos.
Un río invencible
forjado a sudor.
Levantaron chispas
en las madrugadas.
Hicieron la patria
de prepo y con sol.
Y sé que mi viejo
y todos los viejos
nos miden el alma,
nos piden fervor.
Pensemos en serio,
no hagamos macanas
que el tiempo del “verso”
se nos terminó.

Cuando veo el país que ha quedado,
cruel y maltratado por la desunión.
Me parece que vuelven los viejos,
que frente a su espejo
les pido perdón.
Sí. Perdón por lo poco que hicimos,
por lo que destruimos en la cerrazón.
Y perdón por el tiempo gastado,
por haber rifado sin fe el corazón.



Primer Premio Certamen "De Boedo al Mundo".


REYNALDO MARTIN, COMO EL TEATRO



COMO EL TEATRO
Tango
Música: Reynaldo Martín
Letra: Roberto Díaz

Quién más, quién menos
vende una mentira
para ocultar la vida y su dolor.
La ciudad, bajo el sol, anda atareada
buscando quien le compre su buzón.
Un cuento que conoce muchas hadas,
una princesa rubia y un dragón.
Figurar, parecer y no ser nada.
Engañarse y engañar al corazón.

La vida que, hoy, vivís, es un teatro
que abrís, todos los días, a pulmón.
Donde llorás sin ganas y, de a ratos,
te dan algún mordisco de ilusión.
Donde aguantás los dramas más baratos,
el torpe parlamento del bufón.
Donde entregás el alma a cada paso
pero tenés que saludar a lo campeón.

Quién más, quién menos
quiere la ternura.
Un mundo que nos temple en el amor.
La verdad es como un dios que no se rinde
y que, tarde o temprano, da una flor.
Que llegue hasta nosotros la alegría,
los panes, las muchachas, el perdón.
Que podamos pensar y tener claro
que no somos marionetas de cartón.
 

REYNALDO MARTIN, CANTOR

Un día como hoy...18 de mayo... pero de 2012... fallecía 
REYNALDO MARTIN.
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Semblanza de RICARDO GARCIA BLAYA
publicada en la página webb TODOTANGO 

CANTOR
14 de marzo de 1944 -18 de mayo de 2012
Nombre completo: Oscar Reynaldo Fritz
Apodo: El alemancito

REYNALDO MARTIN  



viernes, 14 de marzo de 2014

REYNALDO MARTIN, SIEMPRE CANTOR

SIEMPRE CANTOR

Tango

Música: Reynaldo Martín

Letra: Roberto Díaz



Cantor, porque nací cantor.

Porque guardé el aire de mi gente y su dolor.

Cantor, porque crecí al fulgor

de un patio desvelado por el sol.

Cantor, porque me gusta ser

un pájaro que invita a amanecer.

Cantor, me hice cantor,

porque cantando se me puede ver en pie.



Después una guitarra en la penumbra,

un hombre empecinado que se alumbra.

Después una ternura y el adiós,

la soledad del pibe aquel,

esa muchacha que esperó.

Después, fui la poesía que voló,

jilgueros del suburbio viajaron en mi voz,

Después fui como pueden ver cantor

y toda la ciudad me acompañó.



Cantor porque subí al amor

porque dejé mensajes de la luna en su balcón.

Cantor porque yo vi el temblor

de un tango que en la noche se perdió.

Cantor, yo soy el canto de hoy,

un sueño que resiste igual que yo.

Cantor, me hice cantor

porque cantando me refresco el corazón.

REYNALDO MARTIN, SE LLAMABA JUAN


SE LLAMABA JUAN
Milonga
Música: Reynaldo Martín
Letra: Roberto Díaz

El se llamaba Juan y era mi amigo.
Casi desde la cuna creció conmigo.
Juntos cruzamos vientos y primaveras.
Noches sin fin soñando tanta quimera.

El se llamaba Juan y era tan bueno
que el dolor de la gente no le era ajeno.
Jugaban muchos pibes en su sonrisa
y el corazón sobraba en su camisa.

Un día, distraído, lo alcanzó el tiempo
y se fue por el alba sin un lamento.
Me dejó su alegría que es esta llama.
Yo la enciendo a la noche y a la mañana.
Nunca le llevé flores al cementerio
pero sé que él florece si lo recuerdo.

El se llamaba Juan y era mi hermano.
De esas almas de fierro que dan la mano.
Fuimos los dos de un barrio con gusto a yuyo,
donde todo lo mío era lo suyo.

El se llamaba Juan y ahora lo extraño
mientras llega el otoño con gesto huraño.
Extraño la ternura de aquel abrazo
que me dijo: “A la muerte no le hagas caso”.