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domingo, 30 de junio de 2013

LUIS ALPOSTA, POETA



Un día como hoy... 30 de junio... pero de 1937... nacía
LUIS ALPOSTA.
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Semblanza de IGNACIO XURXO
con aporte de RICARDO GARCIA BLAYA
publicada en la página webb TODOTANGO



POETA, ESCRITOR, CONFERENCISTA, PINTOR

30 de junio de 1937



Galeno, escritor y bardo;

un buen hijo del lunfardo

y de Corrientes angosta.



Hace mucho que Enrique Cadícamo bocetó estos versos con cariño, pero la síntesis ya es incompleta.



A su condición de médico con largo ejercicio de la geriatría, hace ya muchos años que debe agregarse algo, según él enriquecedor: es homeópata de la escuela del mítico Paschero. Incluso forma y aconseja a nuevos especialistas: sus discípulos llegaron a sumar más de cien colegas hechos y derechos.



Ni el consultorio ni la enseñanza han conseguido mitigar otras viejas devociones y, por el contrario, acumula nuevas obras literarias. Se acercan a veinticinco los libros publicados. Desde 2000 es miembro de la Academia Nacional del Tango y de la Academia Porteña del Lunfardo, a la que ingresó en el lejano 1968. Ocho años después pasó a integrar la Junta Central de Estudios Históricos de Buenos Aires, donde aporta también como Presidente y fundador del organismo similar de Villa Urquiza.



Sin embargo, a pesar de tanta actividad, el deliberado bajo perfil de Luis Alposta no se desprotege únicamente en conferencias y programas radiales. Es inocultable la calidad de sus muchas canciones que, con ritmo de tango o de milonga, pueblan el aire de nuestras ciudades. Desde "Campaneando mi pasado", compuesta con Rosita Quiroga, ha acumulado decenas de creaciones, por ejemplo siete en común con Edmundo Rivero, entre ellas "A lo Megata", tango ya clásico en Japón, país al que visitó tres veces.



También fue amigo entrañable de Osvaldo Pugliese con quien firmó composiciones en común. Día a día otros descubrieron la calidad profesional, artística y fraterna de Alposta. Uno de sus mejores exportadores es hoy el Tata Cedrón, quien grabó en París siete de sus letras traducidas al francés. También allá fue aplaudida a través del bronco Daniel Melingo la suite “del horror”, con piezas alusivas a Jack the Ripper, Drácula, Jekyll & Hyde, el Vampiro y otros próceres sanguinolentos.



Recapitulemos: médico, poeta, historiador, académico y, habría que agregar, artista plástico esporádico con obras que han merecido el alto honor de ser robadas del Café Tortoni. Además de autor teatral, viajero con tres vueltas al mundo y etcéteras difíciles de agotar.



Alposta prefiere que lo califiquen amigo, amigo de tanta gente famosa que su hogar y consultorio, en el corazón de Villa Urquiza, guarda infinidad de memoria escrita, pintada o esculpida que es historia de la propia casa, pero sobre todo recuerdo vivo de una ciudad.



¿Puede creerse que, además de la torrencial actividad del dueño, él haya creado allí tiempo y espacio para el bullicioso tránsito de una feliz y numerosa familia? La persona que en realidad “compone” todo el tiempo es su joven esposa Vicky. Las fuerzas opuestas, a veces ocultas en sus propios misterios son “los chicos”: Luis, Ignacio, Emilio y Virginia, que se escalonan entre la preadolescencia y todos los ruidos del mundo.



A pesar de todo, el doctor Luis Alposta sueña y elabora allí sus propias armonías. No cabe duda, por la cantidad y calidad de los insólitos elementos que elige y va mezclando, que la creación multiforme a la que dedica su vida es rara y ardua, pero única. Seguramente una sinfonía.



Nota de dirección:

Resulta interesante transcribir unos párrafos que hiciera nuestro querido Jorge Waisburd, en ocasión de la presentación de “Mosaicos Porteños”, uno de los libros de Luis Alposta:



«Hay que decirlo: Luis es muchos Alpostas. El médico, el vecino de Urquiza, el estudioso, el amigo, el poeta, el pibe que se esconde detrás del tordo tordillo, el coleccionista, el esposo y el padre, claro. O sea: Luis Alposta está hecho de mosaicos, todos porteños, como su libro, armado como un gran mural artístico del que surgen emociones, enseñanzas, y esa característica de los creadores que buscándolo —o sin querer—, provocan el asombro.



«Luis es el que sin prejuicios escribe con Edmundo Rivero, con el Tata Cedrón o con el rocker Daniel Melingo. El que fabrica fábulas, tangos, micros para radio o capítulos del libro con personajes de una increíble galería, que van desde “el pendejo que se ahogó en el río”, hasta el Barón Megata o el mismísimo Conde Drácula, por mencionar sólo tres».



Y también, por Waisburd, la nota que envió a la Editorial Badosa de Barcelona, por un motivo similar:



«No me asombra, pero me maravilla. No me asombra, digo, porque conozco -en parte-, la increíble, prodigiosa, generosa obra de Luis Alposta. Me maravilla, digo, porque este poeta es como un océano capaz de bañar todas las costas.



«Puede darse vuelta como una media (como intentó Serrat con Tarrés), y al mirarse por dentro reflejarnos a todos, —uno por uno—, en el espejo. El que dijo “Los mutilados y los despreciados abrieron las ventanas festejando sus alegrías. Pudieron reír sobre los libros bailando en el espacio en que las mariposas dejan huellas”.



«También, es el autor de sonetos lunfardos, páginas sueltas, mosaicos porteños a la manera de un Arlt del siglo XXI, observaciones inauditas, creatividad sin límites, porteñeza universal; todo impregnado de poesía.



«Alposta es un volcán en permanente erupción, que nos enfrenta a un abismo que de tanta poesía, a veces da vértigo».



Una confidencia final. Estaba con Federico haciendo nuestra rutina diaria de buscar y agregar contenido, cuando nos percatamos que nunca habíamos incluido la semblanza de Luis en las páginas de Todo Tango. No lo podíamos creer.



Intentamos dilucidar el motivo de tan paradójica omisión y sólo pudimos inferir, que la causa de tamaño descuido debía obedecer a la frecuencia permanente de nuestro trato -tanto en la Academia Nacional del Tango como en las charlas cotidianas que compartimos por teléfono o a través del correo electrónico-, todo lo cual, daba por sentado, que ya habíamos, largamente, superado el paso de su publicación.



Por eso me parece importante una última reflexión de nuestra parte. La obra de Luis, sus tangos, sus poemas y su prosa, más allá del alarde lunfardesco y porteño que se le reconoce, pinta una acuarela del hombre de la ciudad, con una pluma talentosa, llena de humor y sensibilidad que son propias de un tipo inteligente y comprometido como es él.



Se anima, además, a abordar personajes insólitos y muy lejanos a la temática del género y así desfilan, vampiros, descuartizadores y hasta el mítico Frankestein, en letras plenas de gracia y originalidad.



A esto, debemos sumarle su natural disposición para todo lo que sea la investigación y difusión del tango y su constante colaboración con nuestro trabajo.

En resumen, estamos en presencia de otro gran lujo de Todo Tango que, como la sopa de letras, mezcla dentro de una gran cacerola colmada de vida, a la homeopatía, la pintura, la poesía y los tangos.

fuente: TODOTANGO.
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Letras de Luis Alposta                        

A lo Magdalena (Tango)                     

A lo Megata (Tango)              

A Rosalía (Milonga)                

Campaneando mi pasado (Milonga)               

Candombe para el que hasta ayer reía (Candombe)                

Chacarera lunfa (Chacarera)               

Como en un viejo tango (Tango)                     

Con - jugando (Milonga)                    

Cuartetas para un ahorcado (Tango)               

De todo y para dos (Tango)               

El extraño caso... (Tango)                   

El piro (El escape) (Milonga)              

En un bondi color humo (Milonga)                  

Frankenstein (Tango)              

Hoy por hoy (Tango)              

Igualito que el tango (Vals)                 

Jack The Ripper (Tango)                    

Milonga de la mufiña (Milonga)                       

Paño verde (Tango)                

Piove en San Telmo (Tango)               

Poema número cero (Tango)              

Poema número dos (El jubilado) (Tango)                    

Se igual (Tango)                              

Se viene el dos mil (Tango)                 

Siempre la misma milonga (Milonga)               

Sin enroque (Tango)               

Soneto a un malevo que no leyó a Borges (Milonga)               

Soneto con bronca (Tango)                

Tango de la luna que yira (Tango)                   

Tango del vampiro (Tango)                 

Tres puntos (Milonga)             
Virgencita criolla (Tango)

fuente: TODOTANGO.
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Las letras de LUIS ALPOSTA, que figuran en esta lista, se pueden leer, para quien lo desee, en el siguiente enlace de la página webb TODOTANGO:


sábado, 20 de abril de 2013

A LO MEGATA, IKUO ABO



A LO MEGATA

Tango


Música: Edmundo Rivero

Letra: Luis Alposta


El barón Megata, en el año veinte,

se tomaba el buque con rumbo a París,

y allí, entre los tangos y el "dolce far niente",

el japonesito se hizo bailarín.

Flaco y bien plantado. Pinta milonguera.

De empilche a lo duque, aun siendo barón.

Bailó con Pizarro, y una primavera

empacó los discos y volvió a Japón.



Y así llevó el tango

a tierra nipona,

donde gratarola

lo enseñó a bailar.

Cuentan que Megata

no cobraba un mango,

por amor al tango

y por ser bacán.



No sólo enseñaba cortes y quebradas,

también daba clases de hombría de bien;

junaba de noches y de madrugadas,

piloteaba aviones y más de un beguén.

Y tal vez ahora, que está aquí presente,

mientras una Sony nos pasa "Chiqué",

alguien, allá en Tokio, elegantemente,

baile a lo Megata sin saber quién fue.
                                                 


                                                          
http://www.youtube.com/watch?v=9kEmV6E6yPI


      

jueves, 18 de abril de 2013

LIDIA BORDA, PIOVE EN SAN TELMO


PIOVE EN SAN TELMO

Tango


Música: Juan Cedrón

Letra: Luis Alposta


Piove en San Telmo

dulce percanta

y al sol no brilla

la rosa blanca.



Piove en el barrio

en la cheno oscura.

Nubes de atorro

cubren la luna.



Juná la lluvia en la yeca,

estrilando en la ventana.

Juná al viento y la neblina

que al ancho río deschavan.



Que al ancho río deschavan.

San Telmo, minga de sol.

Garúa de un tiempo viejo

cayendo en mi corazón.



VIDEO: (que no lo pude subir):

Piove en San Telmo - canta LIDIA BORDA - MOSAICOS PORTEÑOS de Luis Alposta 

http://www.youtube.com/watch?v=tFbjA7xxbrI

                                                                                                      

miércoles, 16 de enero de 2013

ROSITA QUIROGA, CARTA DE ADMIRACION



CARTA DE YOYI KANEMATZ A ROSITA QUIROGA
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Nota de LUIS ALPOSTA 
publicada en la página webb TODOTANGO.
Sección CRONICAS.
           

La crónica del tango, entre lo legendario y lo épico, muchas veces suele narrarnos hechos de honda y novelesca atracción, de fondo misterioso y mágico, donde se mueven seres de perfiles poéticos, trascendiendo los límites usuales de una realidad menos poética.



Seres a los que estamos acostumbrados a representar como personajes de orilla, configurando así una auténtica mitología ciudadana.

 

Yoyi con el autor de esta nota



Pero qué sucede cuando se cambia de escenario, y uno de esos personajes pasa a ser un hombre de cabeza encharolada y ojos oblicuos, desplazándose en lo cotidiano entre pagodas y jardines con almendros.



Qué historia de tango nos aventuraríamos a entretejer entonces con esos elementos y con el agravante de ver a ese nuevo paisaje, desdibujándose en el caos de una guerra.



Solamente la más imaginativa de las realidades, podría contarnos esta historia que nos habla de la pasión de un hombre por el tango; historia desarrollada no sólo en las antípodas de nuestra

geografía, sino en la de nuestra modalidad y esencia.




Yoyi, Ranko Fujisawa y Alposta



Yoyi Kanematz, su protagonista, académico correspondiente en Tokyo de nuestra Academia Nacional del Tango, recientemente fallecido; un japonés que conocía perfectamente nuestro idioma y el significado de la mayoría de las voces lunfardas; un "edoko" que al cumplirse el cuadragésimo aniversario de la muerte de Carlos Gardel viajó a Buenos Aires para colocarle una placa en su tumba; alguien que le ofició de cicerone a Borges durante su estada en Japón y que alegró la mía cantándome el tango "Mano a mano" acompañándose con su guitarra, fue quien, en 1970, al enterarse de la próxima visita de Rosita Quiroga a su país, y sin conocerla personalmente, le escribió esta carta:



"Muy estimada amiga:



Me tomo la libertad de aprovechar la presente para comunicarle que me siento más feliz que nunca al enterarme por intermedio de Oiwa de que usted está gozando de buena salud, y de que piensa realizar una visita mi patria en 1971.



Como gran admirador suyo desde hace treinta años, esta noticia me causó gran alegría.



Me acuerdo de que en los últimos días de la guerra pasada, bajo los bombardeos aéreos americanos, me refugiaba todos los días en el foso antiaéreo con mis discos bajo el brazo, los discos que usted grababa para el sello Victor: "Vieja guitarra", "Sentimiento malevo", "Viejo coche", "Negro", me acompañaban siempre.



De noche, ante los reproches de la gente ignorante del pueblo que temía que el avión enemigo recogiera el sonido de la música, yo solía escuchar tangos con el fonógrafo cubierto con una manta.



Pero, lamentablemente, el 29 de mayo de 1945, cuando sólo se encontraba allí mi madre enferma, cayó en mi casa una bomba incendiaria que redujo todo a cenizas, incluyendo los discos que yo tanto quería.



Después de la guerra, buscando por todos lados con mucha dificultad, conseguí, de segunda mano, algunos discos suyos para reponer mi colección perdida.



Usted ya sabe, por intermedio de Oiwa, cómo la admiraban los hinchas japoneses del tango antes de la última guerra. Hoy, los que han sobrevivido a ella siempre llevan en el recuerdo la voz y la imagen de la gran intérprete del tango que es usted. Hoy, la nueva generación, gracias a algunos tangos regrabados en LP, puede compartir la alegría de conocer el alma del tango por usted interpretado.



Sabrá usted disculpar mi atrevimiento de escribirle, pero mi emoción no sabe de fronteras ni de etiqueta. Nuestro país se encuentra muy lejano al suyo en la distancia, pero muy cercano en el sentimiento.



Le envío esta carta por intermedio del señor Armando Husso, violinista de la orquesta de José Basso.



El señor Husso, al escuchar el tango "Vieja guitarra" interpretado por usted, se emocionó tanto que lo grabó en cinta y se lo llevó a Buenos Aires.



El amigo Oiwa me enseñó unas fotografías suyas con la señora Mercedes Simone, a quien igualmente admiro mucho, y me contó de los momentos que él pasó con usted.



La felicito de todo corazón y ruego a Dios que la dicha sea su compañera inseparable en muchos años por venir.

La saluda muy respetuosamente su amigo y admirador en el lejano Japón.



Yoyi Kanematz"


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fuente: TODOTANGO.
Nota de LUIS ALPOSTA.