Un lugar de reunión, para cantar, payar, decir poesías y mostrar nuestras tradiciones,
nuestros artistas tanto de FOLKLORE como de TANGO.
Un bolichopulpería para mostrar las tradiciones argentinas, nuestras costumbres, leyendas, nuestros pájaros, nuestros árboles, flores, y paisajes.
...y de otros pagos también... por qué no?? conocer otras culturas...
Un lugar para compartir... tomar mate, o un vino en amistad.
Un día como hoy....12 de marzo... pero de 1906... nacía CARLOS DANTE. ..................................
Semblanza de LUIS ADOLFO SIERRA
publicada en la página webb TODOTANGO.
CANTOR
12 de marzo de 1906 - 28 de abril de 1985 Nombre completo: Carlos Dante Testori
Se ha dado en llamar generación del cuarenta a una brillante
promoción de intérpretes, compositores y poetas que alcanzaban por entonces la
culminación de un itinerario artístico prestigioso, junto a una pléyade de
auténticos valores juveniles que se iban perfilando respaldados por relevantes
aptitudes para proyectarse a la consagración. Unos y otros configuraron aquella
falange tanguera que protagonizó el ciclo más importante del tango canción.
Los cabarets y dancings nocturnos, los bailes
multitudinarios de los clubes deportivos, la radio, los discos, constituyeron
el vehículo de la gran atracción musical de aquellos memorables años cuarenta.
Las orquestas y los cantores imponían éxitos, repertorios íntegros, y
afianzaban títulos y nombres que quedaron para siempre.
Y entre aquellos triunfadores más representativos, de ese
importantísimo momento del auge de nuestro tango para ser bailado, para ser
cantado y para ser escuchado, se cuenta el nombre de Carlos Dante Testori, que
adoptó como seudónimo artístico que lo conduciría a una merecida notoriedad en
una segunda etapa, diríamos, de su labor profesional, simplemente Carlos Dante,
los dos nombres de pila suyos, desechando el itálico apellido.
Carlos Dante, personalísimo cantor intimista de nuestro
tango, dejó de existir el domingo 28 de abril de 1985, luego de una trayectoria
plena de adeptos bien ganados y de ocupar un lugar inamovible entre los más
destacados intérpretes de nuestra música de la ciudad.
Había nacido en la muy porteña barriada de Boedo. Se formó
en un modesto hogar de gente honrada y trabajadora. Como tantos otros
muchachitos de la época, esperaba ansioso el domingo para marcharse a patear
una pelota de fútbol en los terrenos baldíos de Villa Dominico. Y los
atardeceres de barrio, recostado en la vidriera del almacén de la esquina -como
en los versos de Homero Manzi-, silbando y canturreando tangos.
Estudiaba y trabajaba de aprendiz en un taller, cuando un
amigo de su padre, advirtiendo las condiciones vocales del muchachito, lo
vinculó a un grupo de teatro profesional. Y de allí su gran oportunidad, para
debutar profesionalmente como cantor de la orquesta de Francisco Pracánico,
inaugurando el 16 de agosto de 1927 el cine Astral, de Corrientes angosta,
actualmente teatro Astral.
Adquirió experiencia interpretativa con el ya prestigioso
pianista y compositor de "Sombras" y "Madre". Y poco
después de desvincularse de Pracánico, el primer bandoneón de la orquesta,
Miguel Caló, al tentar fortuna como director, llevó a Carlos Dante definitivamente
incorporado ya a la actividad profesional del tango.
En 1928, conocido el nombre de Carlos Dante en el ambiente
musical, integró como estribillista la orquesta de Anselmo Aieta, de la que
formaban parte también, como instrumentistas, Juan D'Arienzo y Luis Visca, de
resonante actuación en el cine Hindú de la calle Lavalle. Al cumplirse el
término del contrato de dicha orquesta con la mencionada sala cinematográfica,
la empresa Coll y Di Fiore retuvo al cantor Carlos Dante para incorporarlo a la
debutante e inolvidable orquesta de Pedro Maffia -aquel sexteto mitológico con
Vardaro, Pugliese, De Franco- y proseguir su exitosa actuación en el palco
escénico del cine Hindú.
Debutó Carlos Dante en la actividad discográfica como
vocalista de la flamante primera orquesta de Juan D'Arienzo -que no había
adoptado todavía la modalidad rítmica distorsiva que lo condujo luego a la
popularidad-, registrando una serie de versiones para el sello
"Electra", cuyas placas sobrevivientes constituyen uno de los grandes
atractivos de los coleccionistas de discos de la actualidad.
Y de allí a Europa. Viajó con Rafael Canaro a Francia.
Cuatro años en París, Madrid, Lisboa, Roma, Atenas. Contaba Carlitos que al
término de su actuación, una noche, en el "Garrón" de Montmartre, con
la orquesta de Manuel Pizarro, se aproximó un distinguido caballero,
expresándole en correcto castellano: «Lo escuché con mucha atención. Es usted
un excelente cantor de tangos. No cambie nunca su manera de cantar. Al tango
hay que decirlo, no gritarlo.»
Aquel distinguido caballero era el famoso barítono de la
lírica italiana de todas las épocas. Se llamaba Tito Ruffo. Y Carlitos Dante
adquirió reconocido prestigio cantando siempre así, casi a media voz, siempre,
en todo el largo recorrido artístico de su prolongada trayectoria.
Regresó a Buenos Aires. Y prosiguió aquí su actividad. Actuó
y grabó discos transitoriamente con Francisco Canaro. Volvió, como en sus
comienzos de 1927, con Miguel Caló. Cabarets, radios, discos. Y de pronto, una
pausa prolongada que pareció definitiva. Ingresó a la empresa Yacimientos
Petrolíferos Fiscales en muy favorables condiciones de contratación, con
excelentes perspectivas de una ventajosa carrera administrativa.
Pero el tango pudo más. Y la vuelta de Carlitos Dante a la actividad
artística tuvo lugar el 1 de octubre de 1944 en el café "Marzotto" de
la calle Corrientes, con el "Colorado" De Angelis. Reemplazaba a
Floreal Ruiz, quien, a su vez, ocuparía la vacante dejada por Fiorentino en la
orquesta de Aníbal Troilo.
Antes de ese afortunado reintegro al tango, había
participado Dante con la orquesta de Elvino Vardaro, en la película nacional
"Muchacho de la ciudad", interpretando íntegramente el tango Ciudad.
Por mediación de Agustín Irusta, formó dúo con Pedro Noda, cuando éste se
desvinculó de Agustín Magaldi. Y con Alfredo De Angelis, como ya se ha dicho,
el salto a la consagración. Y sus grandes éxitos siempre recordados: "La
brisa", "Mocosita", "Lunes", "Melenita de
oro", "Ya estamos iguales", "Soy un arlequín",
"Carnaval".
Diez años en aquel inolvidable programa cotidiano Glostora
Tango Club, transmitido por Radio El Mundo. Trece años con De Angelis. Los
mejores de Dante. En 1957, la desvinculación del cantor, formando dúo con Oscar
Larroca. Duró poco la nueva orientación artística. Tal vez cansado ya de tantos
años cantando tangos como se deben cantar los tangos.
Donde el río se queda y la luna se va donde nadie ha llegado ni puede llegar, donde juegan conmigo los versos en flor tengo un nido de plumas y un canto de amor. Tú, que tienes los ojos mojados de luz y empapadas las manos de tanta inquietud, con las alas de tu fantasía me has vuelto a los días de mi juventud...
Pequeña te digo pequeña te llamo pequeña con toda mi voz. Mi sueño que tanto te sueña te espera, pequeña, con esta canción. La luna, ¡qué sabe la luna la dulce fortuna de amar como yo! Mi sueño que tanto te sueña te espera, pequeña de mi corazón.
Hace mucho que espero, y hará mucho más, porque tanto te quiero que habrás de llegar, no es posible que tenga la luna y la flor y no tenga conmigo tus besos de amor. Donde el río se queda y la luna se va donde nadie ha llegado ni puede llegar con las alas de tu fantasía serás la alegría de mi soledad.
ORQUESTA TIPICA SANS SOUCI GUILLERMO FERNANDEZ
ENRIQUE DUMAS
En este blog se puede escuchar este temacantado por HECTOR DE ROSAS, con la ORQUESTA DE OSMAR MADERNA, publicado el 2 de octubre de 2012.
Un día como hoy... 26 de febrero... pero de 1918.... nacía OSMAR MADERNA. ...............................
Semblanza de JULIO NUDLER
publicada en la página webb TODOTANGO.
MUSICO, PIANISTA, DIRECTOR, COMPOSITOR, ARREGLADOR 26 de febrero de 1918 - 28 de abril 1951 Nombre completo: Osmar Héctor Maderna
Pianista de marcada inclinación romántica, es considerado el
Chopin del tango. De toque sutil y casi etéreo, ligero y sugerente, opuesto a
cualquier énfasis, ampulosidad o marcación enérgica, creó todo un estilo
orquestal basado en las mismas líneas. Con esquemas armónicos simples y
transparentes, sus arreglos concebían fantasiosos solos alternados de piano,
bandoneón y violín. Su modalidad, surgida hacia 1940, impregnó toda aquella década,
contrastando tanto con la variante populista (ejemplo saliente de la cual fue
Juan D'Arienzo) como con la académica (Aníbal Troilo). Su tango huye de la
reciedumbre y del trazo grueso, pero también de cualquier pretensión sinfónica.
Prefiere la emoción austera y la expresión precisa, en un ejercicio de
permanente autocontención.
Maderna nació en Pehuajó, pequeña ciudad provinciana,
situada 300 kilómetros al sudoeste de Buenos Aires, en una fértil zona rural.
Era el octavo hijo de don Juan Maderna, músico lugareño que tocaba el acordeón
a piano y el armonio a fuelle. Con apenas 13 años, Osmar formó con músicos de
la comarca una orquesta, llamada Vitaphone. En 1938 llegó a Buenos Aires, donde
logró pequeños espacios radiales como solista para ejecutar piezas clásicas,
ligeras y tangos, además de integrarse a una orquesta típica de segundo orden.
Pero su suerte cambió al ser convocado en octubre de 1939 por el bandoneonista
Miguel Caló para cubrir la deserción del pianista Héctor Stamponi.
Maderna cambió la historia de esa orquesta, aunque
interactuando con otros jóvenes músicos de talento que la integraban o fueron
incorporándose a ella, como el violinista Enrique Mario Francini y los
bandoneonistas Eduardo Rovira, Armando Pontier y Domingo Federico, todos los
cuales alcanzarían vuelo propio tiempo después. De aquella experiencia quedaron
ochenta grabaciones antológicas, como las de los instrumentales "Sans
Souci", de Enrique Delfino, o "Inspiración", de Peregrino
Paulos, entre otras, que permiten apreciar tanto el concepto orquestal de
Maderna como sus inefables solos. No puede omitirse tampoco la gravitación de
cantores de gran mérito, como Raúl Berón, Alberto Podestá, Jorge Ortiz y Raúl
Iriarte, este último no el mejor pero sí el más identificado con esa orquesta.
Orquesta Osmar Maderna
Aquella etapa deslumbrante culminó en 1945, cuando Maderna e
Iriarte acordaron independizarse para integrar un binomio. Pero éste tuvo corta
vida. El vocalista volvió con Caló -que era mejor empresario que músico-, y
Osmar siguió adelante con su propia orquesta. Debutó con ésta en el mítico
Marzotto, uno de los legendarios cafés tangueros de la avenida Corrientes, eje
del downtown porteño, que sucumbirían en la década siguiente. Fue estrella
también de otro de ellos, el Tango Bar, y de las dos principales emisoras de
radio de la época, El Mundo y Belgrano.
Maderna grabó en 1946 para el sello uruguayo Sondor sus dos
primeros discos de pasta. Sobresale allí el instrumental "Chiqué", un
clásico de Ricardo Luis Brignolo que el pianista tamiza con su estilo.
Pero se
destaca también, en dos temas, el cantor Orlando Verri, que sería el de mayor
gravitación en la historia de esta orquesta. En mayo de ese mismo año inicia
sus registros en la Argentina para el sello Víctor, hasta totalizar 52 temas
con su último disco, el 29 de marzo de 1951. Un mes después, el 28 de abril,
pereció pilotando su propio avión.
En esa discografía sobresalen varios instrumentales, como
una nueva versión de "Chiqué" (o "El elegante", como obligó
a rebautizarlo la censura impuesta desde 1943); "Ojos negros", de
Vicente Greco; "Loca bohemia", de Francisco De Caro; "El
bajel", hermoso tango virtualmente ignorado de Julio y Francisco De Caro;
"El Marne", de Eduardo Arolas; "El baqueano", "Qué
noche" y "El rodeo", de Agustín Bardi; "El pillete",
de Graciano de Leone; "Charamusca", de Francisco Canaro;
"Inspiración", de Peregrino Paulos; "La cautiva", de Carlos
Vicente Geroni Flores, y "Aromas", de Osvaldo Fresedo, entre otros.
Este repertorio expone el elaborado gusto con que Maderna elegía los tangos.
Además del mencionado Verri, Maderna contó con otras voces
importantes, como las de Mario Corrales (quien luego triunfaría con la orquesta
de Carlos Di Sarli, rebautizado Mario Pomar), Héctor de Rosas (posteriormente
vocalista del primer quinteto de Astor Piazzolla) y Adolfo Rivas. Pedro Dátila
fue, a su vez, el vocalista de numerosas grabaciones de la orquesta. De los
tangos instrumentales que compuso Maderna el más difundido es "Lluvia de
estrellas", que como otros traducen su doble carácter de pianista
romántico (muy influido por el Chopin de los valses y los nocturnos) y aviador.
También es célebre su "Concierto en la luna", y ya menos
"Escalas en azul", pese a la belleza de su tema. El mayor suceso lo
alcanzó con su vals "Pequeña", con letra de Homero Expósito, que
Maderna grabó en 1949 con la voz de Héctor de Rosas. Otras páginas destacables
son los tangos "La noche que te fuiste", con José María Contursi,
"Volvió a llover" y "Rincones de París", ambos con Cátulo
Castillo.
Tras el accidente fatal, el violinista Aquiles Roggero, su
paisano y compañero de toda la vida, dio continuidad a su estilo con la
Orquesta Símbolo Osmar Maderna durante la década del '50. Adolfo Rivas fue la
principal voz de ese notable conjunto. Entre las grabaciones de esta orquesta
figura "Notas para el cielo", un tango que el pianista Orlando
Trípodi escribió en homenaje a Maderna, cuyo lugar había tomado ante el
teclado. Interesa destacar que también Miguel Caló continuó apegado al
madernismo, aun después de haber perdido el concurso de su creador.
Un día como hoy... 1 de enero... pero de 1976...nacía HUGO ARAUJO. .............................
Fecha y lugar de nacimiento: 1 de enero de 1976, en el
barrio porteño de Parque Patricios.
Este joven representante de la música popular, combina la
pasión por el tango y el interés en reavivar su magia en los barrios porteños.
Consiguió una sólida formación vocal estudiando con las
profesoras Graciela Mozón y Magdalena León.
En 2001, comenzó a formar parte del staff artístico de la
Secretaría de Cultura de Tres de Febrero, compartiendo escenario con Teresa
Parodi, Juan Darthés, Chango Spasiuk, Abel Pintos, entre otros.
En 2003 ingresó como vocalista al trío de guitarras de Bartolomé
Palermo, presentándose en: el Teatro Margarita Xirgu, el Centro Cultural Julián
Centeya, el Auditorio B.A.U.E.N, el Torquato Tasso, en sala AB del Centro
Cultural General San Martín, entre otros.
A fines de 2003, Araujo terminó su primera producción
discográfica: "Milonga para una guitarra", material fonográfico que
dirigió musicalmente Bartolomé Palermo.
A fines de marzo de 2007, presentó su segundo disco:
"Te apuesto un tango", que tuvo un largo proceso de preparación y
contó nuevamente con los arreglos y dirección de Palermo. Contiene una variedad
de temas clásicos: "Que me van a hablar de amor", "A
bailar", "Marioneta", mezclados con otros actuales: "Café
del estaño" (Moavro-Lacruz), "Tango a mi barrio" (Moavro-Barral)
y "Ella se fue" (Alfredo Tape Rubín), entre otros.
En junio de 2004, realizó una gira por Europa (Holanda y
Bélgica). En 2005 y 2006, continúa presentándose en distintos escenarios de
Capital y Gran Buenos Aires, compartiendo sus Show junto a Carlos Barral, Lalo
Fuentes, Caracol, María Garay, Carlos Rossi.
Participó en octubre de 2007, junto al quinteto de cuerdas
Palermo 5, en el XII Festival Guitarras del Mundo, patrocinado por la
Secretaría de Cultura de la ciudad de Buenos Aires y dirigido por Juan Falú.
En la actualidad (2008) está terminando de producir un nuevo
disco, junto al Cuarteto Catenacho.
Donde el río se queda y la luna se va donde nadie ha llegado ni puede llegar, donde juegan conmigo los versos en flor tengo un nido de plumas y un canto de amor. Tú, que tienes los ojos mojados de luz y empapadas las manos de tanta inquietud, con las alas de tu fantasía me has vuelto a los días de mi juventud...
Pequeña te digo pequeña te llamo pequeña con toda mi voz. Mi sueño que tanto te sueña te espera, pequeña, con esta canción. La luna, ¡qué sabe la luna la dulce fortuna de amar como yo! Mi sueño que tanto te sueña te espera, pequeña de mi corazón.
Hace mucho que espero, y hará mucho más, porque tanto te quiero que habrás de llegar, no es posible que tenga la luna y la flor y no tenga conmigo tus besos de amor. Donde el río se queda y la luna se va donde nadie ha llegado ni puede llegar con las alas de tu fantasía serás la alegría de mi soledad.
Un día como hoy.... 2 de septiembre... pero de 1935...nacía HORACIO MOLINA.
....................................
Semblanza de Ricardo García Blaya publicada en Todotango.
Cantor, guitarrista y compositor
(2 de septiembre de 1935)
Nombre completo: Horacio Manuel Molina
Es
uno de los cantores actuales que merecen todo mi respeto. Me parece
original, de insuperable afinación y de una sensibilidad especial. Si
bien, como dice un amigo, después de Gardel todo es un problema de
gustos, yo me permito definir a Horacio, como un intérprete
distinguido, sobrio, elegante, que canta como hay que cantar el tango,
a media voz, sin estridencias.
De
gran pinta y con fama de seductor, su canto realza las letras, con
una excelente dicción, generando un clima que respeta el sentido
dramático de los versos y sus metáforas.
Surgió
al comienzo de los años 60, con una forma de cantar muy particular,
distinto al resto de los vocalistas. No tenía tangos en su repertorio y
parecía que entonaba hacia adentro, como un reflejo exagerado de João
Gilberto. Boleros y bossa nova eran los géneros preferidos.
Sus
amigos, el pianista Sergio Mihanovich y los hermanos López Ruiz, lo
presentaron a la empresa RCA-Victor, que en aquel entonces estaba
dirigida en la parte artística por Víctor Buchino. Inmediatamente
empieza a grabar, obteniendo un gran éxito.
Desde
ese momento, su carrera empezó a crecer, siendo convocado al
principal programa televisivo de ese momento: “Sábados Circulares”,
que conducía Nicolás Mancera, donde permaneció bastante tiempo.
También,
participó en “La Noche”, otro ciclo de Mancera, donde compartió
elenco con importantes figuras: Ástor Piazzolla, Eladia Blázquez, Egle
Martín, entre otros.
En
1965, vendrían las giras por el exterior y su incorporación al sello
Columbia, y cinco nuevos discos que tuvieron gran repercusión,
especialmente, en América Latina y en los Estados Unidos.
En
Buenos Aires, actuó en las principales salas: Teatro Odeón, De La
Cova, El Globo y café concerts: La Fusa y La Botica del Ángel, de
Eduardo Bergara Neumann.
En
1970, fue invitado por Vinicius de Moraes para cantar en Mar del
Plata y Punta del Este, junto con Chico Buarque, María Creuza,
Toquinho, Naná y Dorival Caymmi.
Y
por fin, llegamos a 1975, año en que Horacio decidió hacer un cambio
trascendente, abandona su rutina y se dedica por completo al tango.
Así inició una nueva etapa discográfica, que perdura hasta la
actualidad. Su primer disco de tangos larga duración fue en
CBS-Columbia y se tituló “Por los amigos” (1976).
Sus
grabaciones cuentan con la participación de notables músicos: Antonio
Agri, Quicho Díaz, Fernando Suárez Paz, Walter Ríos. La dirección
musical estaba a cargo de Oscar Cardozo Ocampo, quien se convertiría
en el guía y referente musical de Horacio, hasta su trágica muerte en
un accidente automovilístico, en 2001.
En
medio de la dictadura militar presidida por Jorge Videla, el cantor
decidió irse a Europa, se instaló en Francia en el año 1978. Allí
registró un disco acompañado por el guitarrista uruguayo Ciro Pérez y
el bandoneonista Juan José Mosalini, el mismo que integró la orquesta
de Osvaldo Pugliese, junto a los jóvenes, Daniel Binelli y Rodolfo
Mederos.
Por
ese entonces su tango era más lento y romántico. Quiero destacar un
tema que grabó más de una vez: “Rubí”, que parece concebido para su
estilo.
A
partir de su disco compacto “Barrio reo”, en 1999, con la guitarra de
Juanjo Domínguez, podemos apreciar un estilo definitivamente tanguero
y más rítmico; su interpretación de “Por qué soy reo” es excelente.
Recorrió
todas las ciudades importantes de Francia. En París, se destacaron
sus actuaciones en el Teatro Bobino, en la Gaitée Montparnasse y en el
mítico escenario de Trottoirs de Buenos Aires, con el acompañamiento
del bandoneonista Walter Ríos. La importante productora Eve Griliquez
lo invitó en varias oportunidades a participar de su programa en
France Culture, junto con el cantautor uruguayo, Daniel Viglietti.
Volvió
a la Argentina en pleno proceso democrático, durante la presidencia
de Raúl Alfonsín y ya su relación con el tango no se detuvo más.
Realizó presentaciones en el Teatro San Martín, en el Teatro Alvear,
en el local de Clásica y Moderna, en la Casona del Teatro y en otros
prestigiosos escenarios.
Además,
actuó en importantes salas del interior del país, por ejemplo, el
teatro Coliseo Podestá de la ciudad de La Plata o el Teatro del
Libertador, en la ciudad de Córdoba.
En
el cine hizo una sola película, “Cleopatra” (2003), dirigida por
Eduardo Mignogna, con Norma Aleandro, Natalia Oreiro y Alberto de
Mendoza en los papeles centrales.
Lleva
grabados más de doscientos títulos y, además, compuso obras en
colaboración con Eladia Bláquez (“Lo vivido”), Carlos Barocela
(“Nuestro refugio”, “Mi ciudad”), Albino Gómez (“Quiero contarle al
viento”) y Teresa Parodi (“Corazón de pájaro”).
Hoy es miembro de la Academia Nacional del Tango y continúa
trabajando para placer de los que gustamos del mejor tango.