Un lugar de reunión, para cantar, payar, decir poesías y mostrar nuestras tradiciones,
nuestros artistas tanto de FOLKLORE como de TANGO.
Un bolichopulpería para mostrar las tradiciones argentinas, nuestras costumbres, leyendas, nuestros pájaros, nuestros árboles, flores, y paisajes.
...y de otros pagos también... por qué no?? conocer otras culturas...
Un lugar para compartir... tomar mate, o un vino en amistad.
Un día como hoy... 27 de abril... pero de 1922... nacía
ARMANDO LABORDE.
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Semablanza de NESTOR PINSON
publicada en la página webb TODOTANGO
CANTOR 27 de abril de 1922 – 12 de diciembre de 1996 Nombre real: José Atilio Dattoli
El estilo de la orquesta de Juan D'Arienzo tuvo sus adeptos
en gran parte de la comunidad tanguera, de modo especial entre los fanáticos
del baile, quienes se entusiasmaban por su ritmo picado y veloz.
También hubo quienes lo escucharon con indiferencia,
gustosos de orquestas más musicales, mejor elaboradas y con otro tipo de
repertorio. Pero nadie dudó en aquel tiempo, año 1935 en adelante, que gracias
a su aparición el tango volvió a ocupar una posición privilegiada en un momento
en que la música norteamericana estaba prevaleciendo.
Músicos con una concepción moderna del tango, alejados
estilísticamente de D'Arienzo, no dejan de reconocer que para el resurgimiento
del género, hoy se necesitaría la aparición de un nuevo D'Arienzo. Dicho esto
como un ejemplo, como una expresión de deseos, ya que las circunstancias son
muy distintas.
A partir de 1940, D'Arienzo tuvo dos cantores
emblemáticos.Uno fue Alberto Echagüe, con un repertorio profundamente
dramático, por momentos rozando lo ridículo y, en otros casos, humorístico y
arrabalero.
El otro, Armando Laborde, un excelente cantor de grandes
condiciones innatas, afinado y con un timbre agradable, del que muchos se han
preguntado qué hubiera pasado si este hubiera intervenido en otras orquestas,
más elaboradas y de ritmo más pausado. Pero lo cierto es que el ritmo de
D'Arienzo lo atrapó y en esto tuvo mucho que ver el éxito de la orquesta y la
buena paga. Hasta tal punto que en dos oportunidades se retiró para buscar
otros rumbos y regresó. Sus retornos a la orquesta fueron acogidos con
beneplácito ya que cantor y director se necesitaban mutuamente.
Alguna vez el cantor confesó: «Juan te mataba, a la
velocidad que tocaba no había garganta que aguantase».
Su labor en la sala de grabación se extendió durante
cuarenta años, desde su debut en el disco el 26 de diciembre de 1944 con los
temas "Magdala" y "Color de cielo", hasta 1984, cuando
acompañado por la orquesta del bandoneonista Alberto Di Paulo realiza diez
temas para el sello Magenta, que nada agregan a su carrera, reiterando algunos
éxitos de otrora y con la única novedad de "Malena".
No dejó nunca de ser un muchacho de barrio, tanto en su
forma de expresarse como en sus pensamientos sencillos pero acertados.
En un largo reportaje que le hice me dijo: «Nací como José
Atilio Dattoli, el 27 de abril de 1922, aunque legalmente figuro como nacido el
día 30, porque mi viejo, de oficio carnicero, se olvidó al inscribirme tres
días más tarde, de la fecha, todo por causa de las carreras de caballos. Hice
la escuela primaria, luego el secundario y sabía de contabilidad... Luego sí,
hice lo mío, cantaba con pequeños conjuntos de mi barrio, Palermo. Hice varias
pruebas en algunas radios con orquestas conocidas: Manuel Buzón, Ricardo
Tanturi y Horacio Salgán, entre otras. Me llevaban los amigos, pero nunca me
convocaron.»
«Hasta que un día mi amigo el compositor Alberto Tavarozzi
me llama al café donde yo paraba con mis amigos para tomar una copa y jugar a
las cartas después del trabajo. Me dice que lo convenció a Juan D'Arienzo para
que me tomara una prueba, atento que el maestro andaba buscando una voz, por la
renuncia del cantor Héctor Mauré. Me prestaron unos pesos para tomar un taxi y
me fui corriendo a Radio El Mundo. Lo esperamos como dos horas a D'Arienzo pero
este no vino, a esa altura del partido yo creí que era un cuento de Tavarozzi,
quien muchas veces solía imaginar más de lo debido.
«Pero al otro día, a la tardecita, me vuelven a llamar, esta
vez era la voz de D'Arienzo. Horas más tarde me tomó la prueba, canté como
veinte tangos y me aceptó. Después me enteré que el director estaba en duda
entre Carlos Bermúdez, ex cantor de la orquesta de Pedro Laurenz, y yo. Optaron
por mi juventud, por mi buena pinta y que era desconocido.
«El maestro me dijo: "Se tiene que aprender dos temas,
se va a la casa de Juancito Díaz (pianista) y ensayan hasta que los
saque".»
«Era fin de año y casi sin tiempo para ensayar con la
orquesta grabé mis dos primeros temas, me temblaban las piernas.»
Todo esto transcurría pocos días antes del viaje que
D'Arienzo tenía proyectado al Uruguay para la temporada en el lujoso Hotel
Carrasco de Montevideo. Respecto a esta gira Laborde, comentó: «Allí empezaron
las notas periodísticas, todos querían saber quién era el nuevo cantor de
D'Arienzo. Entre tantas preguntas, una metida de pata, fue cuando me
preguntaron qué orquesta me gustaba y yo respondí “la de Aníbal Troilo”. A la
noche D'Arienzo casi me mata y me gritó “a usted la única orquesta que le gusta
es D'Arienzo”.»
Otra anécdota interesante fue la de su nombre artístico:
«Fui por varios días “el cantor sin nombre”. A veces me ponía uno y al día
siguiente lo cambiaba. Pero a raíz de mis grabaciones en Buenos Aires, el sello
discográfico exigía un nombre definitivo para la etiqueta del disco, entonces
ocurrió lo increíble. Una noche que regresábamos en el ómnibus, desde el Hotel
Carrasco al centro de Montevideo, a D'Arienzo se le ocurre preguntarle al
conductor cómo se llamaba:
«¿Yo señor D'Arienzo?»
«¡Sí, usted!”. Con ese vozarrón tan ronco, tan suyo.» «Yo me llamo Armando Laborde.» «Ya está, ese es tu nombre.» «Y así nació mi nombre artístico.»
Volviendo a su discografía junto a D'Arienzo con quien grabó
145 temas quiero destacar "Con alma de tango", de D'Arienzo y Carlos
Waiss, "Desde aquella noche", de Fulvio Salamanca y Carlos Bahr, y
"Una y mil noches", de Alberto San Miguel, Oreste Cufaro y Carlos
Bahr. Todos de la primera etapa con el maestro.
Luego continúa con Héctor Varela con quien graba 24 temas,
de los cuales sobresale "Noches de cabaret", de Alberto San Miguel y
Antonio Fiasche.
En 1952 vuelve a la orquesta de D'Arienzo con un éxito entre
otros: "El vino triste", de D'Arienzo y Manuel Romero.
En 1957 forma un rubro con el cantor Alberto Echagüe
secundados por la orquesta dirigida por Alberto Di Paulo, grabando cuatro
temas, y en 1959 regresa con Héctor Varela.
En 1964 retorna por segunda vez a la orquesta de D'Arienzo,
en la que permanece hasta 1974, grabando uno de sus máximos éxitos, "Yuyo
brujo", de Héctor Varela, Benjamín García y Carlos Bahr.
Sin duda, Armando Laborde fue un cantor admirado por los
degustadores del mejor tango, su éxito se emparentó con el de D'Arienzo, pero
paradójicamente, sus dotes artísticas no fueron aprovechadas en la medida de
sus merecimientos.
fuente: TODOTANGO.
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YUYO BRUJO ( y van....)
CAÑA
EL CONVENTILLO
Y TE PARECE TODAVÍA
COLOR DE CIELO - SI SUPIERA QUE LA EXTRAÑO PREGONERA - DESDE AQUELLA NOCHE
Un día como hoy....12 de marzo... pero de 1906... nacía CARLOS DANTE. ..................................
Semblanza de LUIS ADOLFO SIERRA
publicada en la página webb TODOTANGO.
CANTOR
12 de marzo de 1906 - 28 de abril de 1985 Nombre completo: Carlos Dante Testori
Se ha dado en llamar generación del cuarenta a una brillante
promoción de intérpretes, compositores y poetas que alcanzaban por entonces la
culminación de un itinerario artístico prestigioso, junto a una pléyade de
auténticos valores juveniles que se iban perfilando respaldados por relevantes
aptitudes para proyectarse a la consagración. Unos y otros configuraron aquella
falange tanguera que protagonizó el ciclo más importante del tango canción.
Los cabarets y dancings nocturnos, los bailes
multitudinarios de los clubes deportivos, la radio, los discos, constituyeron
el vehículo de la gran atracción musical de aquellos memorables años cuarenta.
Las orquestas y los cantores imponían éxitos, repertorios íntegros, y
afianzaban títulos y nombres que quedaron para siempre.
Y entre aquellos triunfadores más representativos, de ese
importantísimo momento del auge de nuestro tango para ser bailado, para ser
cantado y para ser escuchado, se cuenta el nombre de Carlos Dante Testori, que
adoptó como seudónimo artístico que lo conduciría a una merecida notoriedad en
una segunda etapa, diríamos, de su labor profesional, simplemente Carlos Dante,
los dos nombres de pila suyos, desechando el itálico apellido.
Carlos Dante, personalísimo cantor intimista de nuestro
tango, dejó de existir el domingo 28 de abril de 1985, luego de una trayectoria
plena de adeptos bien ganados y de ocupar un lugar inamovible entre los más
destacados intérpretes de nuestra música de la ciudad.
Había nacido en la muy porteña barriada de Boedo. Se formó
en un modesto hogar de gente honrada y trabajadora. Como tantos otros
muchachitos de la época, esperaba ansioso el domingo para marcharse a patear
una pelota de fútbol en los terrenos baldíos de Villa Dominico. Y los
atardeceres de barrio, recostado en la vidriera del almacén de la esquina -como
en los versos de Homero Manzi-, silbando y canturreando tangos.
Estudiaba y trabajaba de aprendiz en un taller, cuando un
amigo de su padre, advirtiendo las condiciones vocales del muchachito, lo
vinculó a un grupo de teatro profesional. Y de allí su gran oportunidad, para
debutar profesionalmente como cantor de la orquesta de Francisco Pracánico,
inaugurando el 16 de agosto de 1927 el cine Astral, de Corrientes angosta,
actualmente teatro Astral.
Adquirió experiencia interpretativa con el ya prestigioso
pianista y compositor de "Sombras" y "Madre". Y poco
después de desvincularse de Pracánico, el primer bandoneón de la orquesta,
Miguel Caló, al tentar fortuna como director, llevó a Carlos Dante definitivamente
incorporado ya a la actividad profesional del tango.
En 1928, conocido el nombre de Carlos Dante en el ambiente
musical, integró como estribillista la orquesta de Anselmo Aieta, de la que
formaban parte también, como instrumentistas, Juan D'Arienzo y Luis Visca, de
resonante actuación en el cine Hindú de la calle Lavalle. Al cumplirse el
término del contrato de dicha orquesta con la mencionada sala cinematográfica,
la empresa Coll y Di Fiore retuvo al cantor Carlos Dante para incorporarlo a la
debutante e inolvidable orquesta de Pedro Maffia -aquel sexteto mitológico con
Vardaro, Pugliese, De Franco- y proseguir su exitosa actuación en el palco
escénico del cine Hindú.
Debutó Carlos Dante en la actividad discográfica como
vocalista de la flamante primera orquesta de Juan D'Arienzo -que no había
adoptado todavía la modalidad rítmica distorsiva que lo condujo luego a la
popularidad-, registrando una serie de versiones para el sello
"Electra", cuyas placas sobrevivientes constituyen uno de los grandes
atractivos de los coleccionistas de discos de la actualidad.
Y de allí a Europa. Viajó con Rafael Canaro a Francia.
Cuatro años en París, Madrid, Lisboa, Roma, Atenas. Contaba Carlitos que al
término de su actuación, una noche, en el "Garrón" de Montmartre, con
la orquesta de Manuel Pizarro, se aproximó un distinguido caballero,
expresándole en correcto castellano: «Lo escuché con mucha atención. Es usted
un excelente cantor de tangos. No cambie nunca su manera de cantar. Al tango
hay que decirlo, no gritarlo.»
Aquel distinguido caballero era el famoso barítono de la
lírica italiana de todas las épocas. Se llamaba Tito Ruffo. Y Carlitos Dante
adquirió reconocido prestigio cantando siempre así, casi a media voz, siempre,
en todo el largo recorrido artístico de su prolongada trayectoria.
Regresó a Buenos Aires. Y prosiguió aquí su actividad. Actuó
y grabó discos transitoriamente con Francisco Canaro. Volvió, como en sus
comienzos de 1927, con Miguel Caló. Cabarets, radios, discos. Y de pronto, una
pausa prolongada que pareció definitiva. Ingresó a la empresa Yacimientos
Petrolíferos Fiscales en muy favorables condiciones de contratación, con
excelentes perspectivas de una ventajosa carrera administrativa.
Pero el tango pudo más. Y la vuelta de Carlitos Dante a la actividad
artística tuvo lugar el 1 de octubre de 1944 en el café "Marzotto" de
la calle Corrientes, con el "Colorado" De Angelis. Reemplazaba a
Floreal Ruiz, quien, a su vez, ocuparía la vacante dejada por Fiorentino en la
orquesta de Aníbal Troilo.
Antes de ese afortunado reintegro al tango, había
participado Dante con la orquesta de Elvino Vardaro, en la película nacional
"Muchacho de la ciudad", interpretando íntegramente el tango Ciudad.
Por mediación de Agustín Irusta, formó dúo con Pedro Noda, cuando éste se
desvinculó de Agustín Magaldi. Y con Alfredo De Angelis, como ya se ha dicho,
el salto a la consagración. Y sus grandes éxitos siempre recordados: "La
brisa", "Mocosita", "Lunes", "Melenita de
oro", "Ya estamos iguales", "Soy un arlequín",
"Carnaval".
Diez años en aquel inolvidable programa cotidiano Glostora
Tango Club, transmitido por Radio El Mundo. Trece años con De Angelis. Los
mejores de Dante. En 1957, la desvinculación del cantor, formando dúo con Oscar
Larroca. Duró poco la nueva orientación artística. Tal vez cansado ya de tantos
años cantando tangos como se deben cantar los tangos.