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martes, 14 de mayo de 2013

CARLOS DANTE - JULIO MARTEL

EMBLEMATICO DUO DE LA ORQUESTA DE ALFREDO DE ANGELIS:
CARLOS DANTE - JULIO MARTEL.

                                                REMOLINO
                             FLORES DEL ALMA                        
                                                     
                             FRUTO DULCE
                             VIRGEN DE LA SERRANÍA                                       
                              PREGONERA                                    
                             CIEN GUITARRAS                                         
                              MI CARIÑITO                        
                              PASTORA                     
                                                        
                                                                                                             

sábado, 27 de abril de 2013

-ARMANDO LABORDE, CANTOR

Un día como hoy... 27 de abril... pero de 1922... nacía
ARMANDO LABORDE.
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Semablanza de NESTOR PINSON
publicada en la página webb TODOTANGO


Armando Laborde
CANTOR
27 de abril de 1922 – 12 de diciembre de 1996
Nombre real: José Atilio Dattoli


El estilo de la orquesta de Juan D'Arienzo tuvo sus adeptos en gran parte de la comunidad tanguera, de modo especial entre los fanáticos del baile, quienes se entusiasmaban por su ritmo picado y veloz.

También hubo quienes lo escucharon con indiferencia, gustosos de orquestas más musicales, mejor elaboradas y con otro tipo de repertorio. Pero nadie dudó en aquel tiempo, año 1935 en adelante, que gracias a su aparición el tango volvió a ocupar una posición privilegiada en un momento en que la música norteamericana estaba prevaleciendo.

Músicos con una concepción moderna del tango, alejados estilísticamente de D'Arienzo, no dejan de reconocer que para el resurgimiento del género, hoy se necesitaría la aparición de un nuevo D'Arienzo. Dicho esto como un ejemplo, como una expresión de deseos, ya que las circunstancias son muy distintas.

A partir de 1940, D'Arienzo tuvo dos cantores emblemáticos.Uno fue Alberto Echagüe, con un repertorio profundamente dramático, por momentos rozando lo ridículo y, en otros casos, humorístico y arrabalero.

El otro, Armando Laborde, un excelente cantor de grandes condiciones innatas, afinado y con un timbre agradable, del que muchos se han preguntado qué hubiera pasado si este hubiera intervenido en otras orquestas, más elaboradas y de ritmo más pausado. Pero lo cierto es que el ritmo de D'Arienzo lo atrapó y en esto tuvo mucho que ver el éxito de la orquesta y la buena paga. Hasta tal punto que en dos oportunidades se retiró para buscar otros rumbos y regresó. Sus retornos a la orquesta fueron acogidos con beneplácito ya que cantor y director se necesitaban mutuamente.

Alguna vez el cantor confesó: «Juan te mataba, a la velocidad que tocaba no había garganta que aguantase».

Su labor en la sala de grabación se extendió durante cuarenta años, desde su debut en el disco el 26 de diciembre de 1944 con los temas "Magdala" y "Color de cielo", hasta 1984, cuando acompañado por la orquesta del bandoneonista Alberto Di Paulo realiza diez temas para el sello Magenta, que nada agregan a su carrera, reiterando algunos éxitos de otrora y con la única novedad de "Malena".

No dejó nunca de ser un muchacho de barrio, tanto en su forma de expresarse como en sus pensamientos sencillos pero acertados.

En un largo reportaje que le hice me dijo: «Nací como José Atilio Dattoli, el 27 de abril de 1922, aunque legalmente figuro como nacido el día 30, porque mi viejo, de oficio carnicero, se olvidó al inscribirme tres días más tarde, de la fecha, todo por causa de las carreras de caballos. Hice la escuela primaria, luego el secundario y sabía de contabilidad... Luego sí, hice lo mío, cantaba con pequeños conjuntos de mi barrio, Palermo. Hice varias pruebas en algunas radios con orquestas conocidas: Manuel Buzón, Ricardo Tanturi y Horacio Salgán, entre otras. Me llevaban los amigos, pero nunca me convocaron.»

«Hasta que un día mi amigo el compositor Alberto Tavarozzi me llama al café donde yo paraba con mis amigos para tomar una copa y jugar a las cartas después del trabajo. Me dice que lo convenció a Juan D'Arienzo para que me tomara una prueba, atento que el maestro andaba buscando una voz, por la renuncia del cantor Héctor Mauré. Me prestaron unos pesos para tomar un taxi y me fui corriendo a Radio El Mundo. Lo esperamos como dos horas a D'Arienzo pero este no vino, a esa altura del partido yo creí que era un cuento de Tavarozzi, quien muchas veces solía imaginar más de lo debido.

«Pero al otro día, a la tardecita, me vuelven a llamar, esta vez era la voz de D'Arienzo. Horas más tarde me tomó la prueba, canté como veinte tangos y me aceptó. Después me enteré que el director estaba en duda entre Carlos Bermúdez, ex cantor de la orquesta de Pedro Laurenz, y yo. Optaron por mi juventud, por mi buena pinta y que era desconocido.

«El maestro me dijo: "Se tiene que aprender dos temas, se va a la casa de Juancito Díaz (pianista) y ensayan hasta que los saque".»

«Era fin de año y casi sin tiempo para ensayar con la orquesta grabé mis dos primeros temas, me temblaban las piernas.»

Todo esto transcurría pocos días antes del viaje que D'Arienzo tenía proyectado al Uruguay para la temporada en el lujoso Hotel Carrasco de Montevideo. Respecto a esta gira Laborde, comentó: «Allí empezaron las notas periodísticas, todos querían saber quién era el nuevo cantor de D'Arienzo. Entre tantas preguntas, una metida de pata, fue cuando me preguntaron qué orquesta me gustaba y yo respondí “la de Aníbal Troilo”. A la noche D'Arienzo casi me mata y me gritó “a usted la única orquesta que le gusta es D'Arienzo”.»

Otra anécdota interesante fue la de su nombre artístico: «Fui por varios días “el cantor sin nombre”. A veces me ponía uno y al día siguiente lo cambiaba. Pero a raíz de mis grabaciones en Buenos Aires, el sello discográfico exigía un nombre definitivo para la etiqueta del disco, entonces ocurrió lo increíble. Una noche que regresábamos en el ómnibus, desde el Hotel Carrasco al centro de Montevideo, a D'Arienzo se le ocurre preguntarle al conductor cómo se llamaba:

«¿Yo señor D'Arienzo?»
«¡Sí, usted!”. Con ese vozarrón tan ronco, tan suyo.»
«Yo me llamo Armando Laborde.»
«Ya está, ese es tu nombre.»
«Y así nació mi nombre artístico.»

Volviendo a su discografía junto a D'Arienzo con quien grabó 145 temas quiero destacar "Con alma de tango", de D'Arienzo y Carlos Waiss, "Desde aquella noche", de Fulvio Salamanca y Carlos Bahr, y "Una y mil noches", de Alberto San Miguel, Oreste Cufaro y Carlos Bahr. Todos de la primera etapa con el maestro.

Luego continúa con Héctor Varela con quien graba 24 temas, de los cuales sobresale "Noches de cabaret", de Alberto San Miguel y Antonio Fiasche.

En 1952 vuelve a la orquesta de D'Arienzo con un éxito entre otros: "El vino triste", de D'Arienzo y Manuel Romero.

En 1957 forma un rubro con el cantor Alberto Echagüe secundados por la orquesta dirigida por Alberto Di Paulo, grabando cuatro temas, y en 1959 regresa con Héctor Varela.

En 1964 retorna por segunda vez a la orquesta de D'Arienzo, en la que permanece hasta 1974, grabando uno de sus máximos éxitos, "Yuyo brujo", de Héctor Varela, Benjamín García y Carlos Bahr.

Sin duda, Armando Laborde fue un cantor admirado por los degustadores del mejor tango, su éxito se emparentó con el de D'Arienzo, pero paradójicamente, sus dotes artísticas no fueron aprovechadas en la medida de sus merecimientos.
fuente: TODOTANGO.
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                              YUYO BRUJO  ( y van....)                       
                              CAÑA                   
                              EL CONVENTILLO                         
                              Y TE PARECE TODAVÍA                          
        COLOR DE CIELO - SI SUPIERA QUE LA EXTRAÑO 
            PREGONERA - DESDE AQUELLA NOCHE
 
TIEMPOS VIEJOS                                                     

                              ME QUIRES Y TE QUIERO                          
                              QUE ME QUITEN LO BAILAO                    
                                                                                           

martes, 12 de marzo de 2013

CALOS DANTE, CANTOR

Un día como hoy....12 de marzo... pero de 1906... nacía 
CARLOS DANTE.
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Semblanza de LUIS ADOLFO SIERRA
publicada en la página webb TODOTANGO.





CANTOR
12 de marzo de 1906 - 28 de abril de 1985
Nombre completo: Carlos Dante Testori

Se ha dado en llamar generación del cuarenta a una brillante promoción de intérpretes, compositores y poetas que alcanzaban por entonces la culminación de un itinerario artístico prestigioso, junto a una pléyade de auténticos valores juveniles que se iban perfilando respaldados por relevantes aptitudes para proyectarse a la consagración. Unos y otros configuraron aquella falange tanguera que protagonizó el ciclo más importante del tango canción.

Los cabarets y dancings nocturnos, los bailes multitudinarios de los clubes deportivos, la radio, los discos, constituyeron el vehículo de la gran atracción musical de aquellos memorables años cuarenta. Las orquestas y los cantores imponían éxitos, repertorios íntegros, y afianzaban títulos y nombres que quedaron para siempre.

Y entre aquellos triunfadores más representativos, de ese importantísimo momento del auge de nuestro tango para ser bailado, para ser cantado y para ser escuchado, se cuenta el nombre de Carlos Dante Testori, que adoptó como seudónimo artístico que lo conduciría a una merecida notoriedad en una segunda etapa, diríamos, de su labor profesional, simplemente Carlos Dante, los dos nombres de pila suyos, desechando el itálico apellido.

Carlos Dante, personalísimo cantor intimista de nuestro tango, dejó de existir el domingo 28 de abril de 1985, luego de una trayectoria plena de adeptos bien ganados y de ocupar un lugar inamovible entre los más destacados intérpretes de nuestra música de la ciudad.

Había nacido en la muy porteña barriada de Boedo. Se formó en un modesto hogar de gente honrada y trabajadora. Como tantos otros muchachitos de la época, esperaba ansioso el domingo para marcharse a patear una pelota de fútbol en los terrenos baldíos de Villa Dominico. Y los atardeceres de barrio, recostado en la vidriera del almacén de la esquina -como en los versos de Homero Manzi-, silbando y canturreando tangos.

Estudiaba y trabajaba de aprendiz en un taller, cuando un amigo de su padre, advirtiendo las condiciones vocales del muchachito, lo vinculó a un grupo de teatro profesional. Y de allí su gran oportunidad, para debutar profesionalmente como cantor de la orquesta de Francisco Pracánico, inaugurando el 16 de agosto de 1927 el cine Astral, de Corrientes angosta, actualmente teatro Astral.

Adquirió experiencia interpretativa con el ya prestigioso pianista y compositor de "Sombras" y "Madre". Y poco después de desvincularse de Pracánico, el primer bandoneón de la orquesta, Miguel Caló, al tentar fortuna como director, llevó a Carlos Dante definitivamente incorporado ya a la actividad profesional del tango.

En 1928, conocido el nombre de Carlos Dante en el ambiente musical, integró como estribillista la orquesta de Anselmo Aieta, de la que formaban parte también, como instrumentistas, Juan D'Arienzo y Luis Visca, de resonante actuación en el cine Hindú de la calle Lavalle. Al cumplirse el término del contrato de dicha orquesta con la mencionada sala cinematográfica, la empresa Coll y Di Fiore retuvo al cantor Carlos Dante para incorporarlo a la debutante e inolvidable orquesta de Pedro Maffia -aquel sexteto mitológico con Vardaro, Pugliese, De Franco- y proseguir su exitosa actuación en el palco escénico del cine Hindú.

Debutó Carlos Dante en la actividad discográfica como vocalista de la flamante primera orquesta de Juan D'Arienzo -que no había adoptado todavía la modalidad rítmica distorsiva que lo condujo luego a la popularidad-, registrando una serie de versiones para el sello "Electra", cuyas placas sobrevivientes constituyen uno de los grandes atractivos de los coleccionistas de discos de la actualidad.

Y de allí a Europa. Viajó con Rafael Canaro a Francia. Cuatro años en París, Madrid, Lisboa, Roma, Atenas. Contaba Carlitos que al término de su actuación, una noche, en el "Garrón" de Montmartre, con la orquesta de Manuel Pizarro, se aproximó un distinguido caballero, expresándole en correcto castellano: «Lo escuché con mucha atención. Es usted un excelente cantor de tangos. No cambie nunca su manera de cantar. Al tango hay que decirlo, no gritarlo.»

Aquel distinguido caballero era el famoso barítono de la lírica italiana de todas las épocas. Se llamaba Tito Ruffo. Y Carlitos Dante adquirió reconocido prestigio cantando siempre así, casi a media voz, siempre, en todo el largo recorrido artístico de su prolongada trayectoria.

Regresó a Buenos Aires. Y prosiguió aquí su actividad. Actuó y grabó discos transitoriamente con Francisco Canaro. Volvió, como en sus comienzos de 1927, con Miguel Caló. Cabarets, radios, discos. Y de pronto, una pausa prolongada que pareció definitiva. Ingresó a la empresa Yacimientos Petrolíferos Fiscales en muy favorables condiciones de contratación, con excelentes perspectivas de una ventajosa carrera administrativa.

Pero el tango pudo más. Y la vuelta de Carlitos Dante a la actividad artística tuvo lugar el 1 de octubre de 1944 en el café "Marzotto" de la calle Corrientes, con el "Colorado" De Angelis. Reemplazaba a Floreal Ruiz, quien, a su vez, ocuparía la vacante dejada por Fiorentino en la orquesta de Aníbal Troilo.

Antes de ese afortunado reintegro al tango, había participado Dante con la orquesta de Elvino Vardaro, en la película nacional "Muchacho de la ciudad", interpretando íntegramente el tango Ciudad. Por mediación de Agustín Irusta, formó dúo con Pedro Noda, cuando éste se desvinculó de Agustín Magaldi. Y con Alfredo De Angelis, como ya se ha dicho, el salto a la consagración. Y sus grandes éxitos siempre recordados: "La brisa", "Mocosita", "Lunes", "Melenita de oro", "Ya estamos iguales", "Soy un arlequín", "Carnaval".

Diez años en aquel inolvidable programa cotidiano Glostora Tango Club, transmitido por Radio El Mundo. Trece años con De Angelis. Los mejores de Dante. En 1957, la desvinculación del cantor, formando dúo con Oscar Larroca. Duró poco la nueva orientación artística. Tal vez cansado ya de tantos años cantando tangos como se deben cantar los tangos.

fuente: TODOTANGO.
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                              REMEMBRANZA
                              PEQUEÑA - VALS                             
                              CRUZ DE PALO                       
                              FUMANDO ESPERO                        
    NIEVE DE AMOR - NO ME IMORTA SU AMOR                                   
                              ILUSION AZUL                       
                              MOCOSITA                                                 
    LA LEYENDA DEL RÍO - con  OSCAR LARROCA                              
                 PREGONERA - CON JULIO MARTEL                                      
                                                       
                                                                

domingo, 23 de diciembre de 2012

ARIEL ARDIT, JUAN VILLARREAL, PREGONERA

ARIEL ARDIT, CANTA PREGONERA JUNTO A JUAN VILLARREAL



                                                                                  



                                                      

lunes, 29 de octubre de 2012

PREGONERA, JOSE ROTULO

PREGONERA

Tango 1945

Música: Alfredo De Angelis
Letra: José Rótulo




Princesita rubia de marfil
dueña de mi sueño juvenil,
la que pregonando flores
un día de abril,
recuerdo por las calles de París.
Una rosa roja para usted,
roja como el ansia de querer,
rosas y claveles blancos,
blancos de ilusión
y sigue la princesa su pregón.

Un cariño y un clavel
para el ojal, para el querer.
El clavel es de ilusión,
mi corazón rojo punzó.
Y la tarde fue muriendo,
y el pregón me va siguiendo.
Un cariñito y un clavel,
sólo el clavel, lo que quedó.

Princesita rubia de marfil,
dónde fue tu risa tan sutil,
junto con tus flores muertas
muere mi ilusión.
Y escucho el eco tenue de tu voz.
Es como un susurro sin cesar,
que va despertando mi ansiedad,
es mi fantasía loca
que vuelve a soñar.
De nuevo soy feliz con tu cantar.
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