Un lugar de reunión, para cantar, payar, decir poesías y mostrar nuestras tradiciones,
nuestros artistas tanto de FOLKLORE como de TANGO.
Un bolichopulpería para mostrar las tradiciones argentinas, nuestras costumbres, leyendas, nuestros pájaros, nuestros árboles, flores, y paisajes.
...y de otros pagos también... por qué no?? conocer otras culturas...
Un lugar para compartir... tomar mate, o un vino en amistad.
Un día como hoy... 26 de marzo... pero de 1965... nacía
ADRIAN GUIDA.
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Semblanza de JOSE PEDRO ARESI
publicada en la página webb TODOTANGO
CANTOR
26 de marzo de 1965 - 12 de diciembre de 1994
Nombre completo: Adrián Nicolás Guida
Su paso por los caminos del tango fue breve en el tiempo,
pero su impronta quedó en el recuerdo de todos quienes habíamos ya vivido, un
feliz ayer tanguero.
Nació en el barrio porteño de Boedo, en el cual se mezclan
reminiscencias históricas, el amor al 2x4 y la pasión futbolera que enmarca su
existencia, tras el azul y grana de los Forzosos de Almagro.
Adrián fue un purrete de cristal que se transformó en
golondrina de otoño, para cantar las letras de una música en la cual lo inició
Ángel, su querido padre, quien además fue el primer hincha de este pibe que
tenía —como bien dijo alguien— «una voz clara y comunicativa, enraizada en los
grandes cantores del cuarenta».
Su hermandad con el tango, se gestó en actuaciones en palcos
escénicos de su barrio, acompañado siempre, según cuenta Roberto Selles, por el
guitarrista Toto Serrano.
Durante los años 1977 y 1978, participó de los certámenes
organizados por Canal 9 de televisión, centrado en el programa “Grandes Valores
del Tango”, conducido por Silvio Soldán y es así como a fines del mes de mayo
de ese último año, Adrián ganó la pulseada, interpretando el tango “Bailarín
compadrito”, cuya música y letra pertenecen al inolvidable Miguel Bucino.
Éste suceso marca el comienzo profesional de Adrián Guida, y
lo hace actuando en La casa de Carlos Gardel, el Club Mariano Moreno y otros
locales tangueros, hasta que su talento llamó la atención del maestro Osvaldo
Pugliese, quien lo incorporó a su agrupación musical, siendo su madrina la
brillante vocalista Nelly Vázquez.
Adrián graba, el 1 de julio de 1980, su primer tema bajo la
dirección de don Osvaldo, el tango “Quinto año”. En la orquesta de Pugliese
comparte la responsabilidad vocal con Abel Córdoba y registra, a dúo con él:
“Milonga para Gardel” y “Aquél encuentro” de Roberto Caló. Con su compañero de
rubro registra también un final cantado de “La cumparsita (Si supieras)”.
Como solista, pero siempre dentro de la orquesta del
maestro, registra desde estudios y en vivo, varios temas, entre los que se
destacan, además del ya mencionado “Quinto año”, los tangos: “Almagro”, “Vieja
amiga”, “Volver”, “Contame una historia” y “Bailemos”.
En Adrián Guida, algunos fanáticos de Pugliese creían ver a
un nuevo Alberto Morán; en tanto otros asimilaban sus dones a los de Raúl
Berón. Cada uno podrá elegir al respecto, pero lo que sí no es materia de
discusión, es lo bien que Adrián transmitía las virtudes de su canto.
Si alguna duda podía quedarme, bastó para quitármela
escucharlo en la interpretación de “La reja”, tango compuesto en 1927 y que
fuera llevado al disco en España, en tres versiones, por Carlos Gardel. Un
tango de difícil resolución que nuestro Zorzal salvó con su enorme talento y
que Adrián afrontó sin desentonar, según se puede apreciar en registros de sus
actuaciones en vivo. Otra interesante versión de éste tango es la que en el año
1956, realizaron Floreal Ruiz y José Basso.
Adrián era un pibe cuando aceptó la difícil tarea de cantar
con el maestro. Un muchacho tímido, respetuoso y que en su momento, insufló un
cacho de juventud a la orquesta de don Osvaldo.
Parecía un hombre del pasado ayer, un cantor de la década
del cuarenta y sin embargo era un joven de ese presente, que hoy recordamos.
Siempre que se habla de él, nos invade el recuerdo cuando
dijo: «Cantaba en mi casa y de pronto aparecí al lado de Pugliese»; a quien
acompañó en todas sus últimas giras por el exterior.
En la discografía de don Osvaldo, podemos encontrar doce
temas grabados por Guida, incluyendo dos a dúo con Abel Córdoba y el mencionado
final, de “La cumparsita”. Además, están los registros de las presentaciones de
Pugliese en el Teatro Colón, en el Cine Teatro Ópera y en otros escenarios,
como así también en frecuentes actuaciones televisivas.
Dicen los que más saben, que la muerte de Adrián y la de su
nieto, dejaron huellas muy profundas en el maestro Pugliese, de las que nunca
pudo recuperarse.
Cierto día, en que Adrián actuaba en La Casa Blanca, de San
Telmo, acompañado por el Sexteto Arrabal, integrado también por compañeros
suyos en la agrupación de don Osvaldo, sucedió lo inesperado. Un repentino
malestar lo obligó a internarse en el Hospital Durand, donde falleció pocas
horas después a causa de un edema pulmonar, que tronchó lastimosamente su vida,
en esa mañana de diciembre de 1994.
Así fue como al igual que "el viejo" de Julián
Centeya, «se las tomó una cheno de descuido y nos dejó un recuerdo lacerante».
Si yo pudiera, volver quisiera,
las mismas cosas que me dio la juventud. El mismo amor, las mismas ansias, esas voces, las primeras, que se llenaron de distancia. (“Quinto año”).
Su historia artística no difiere de la mayoría de las
cancionistas del tango. En ella la excepción fue su apresurado final en pleno
auge, sólo comparable al de Susy Leiva, en un accidente automovilístico.
La música y el canto estaban en su casa, el padre Ado
Falasca era sastre y cantor melódico, actuaba en dúos y luego tuvo su propio
conjunto.
Cuando "Chany" -como llamaban a Rosanna- cumplió
los diez años, el papá advierte que canta muy bien, que no tiene voz de niña
chillona, que lo hace con una natural impostación. Muy pronto la incorpora a su
grupo musical y a las giras de los fines de semana por pueblos vecinos. Más
tarde también, actúan en radio y en canales de televisión de las provincias de
Córdoba y Santa Fe.
Todo avanza rápidamente. Temas populares, algunos en
italiano, conforman su repertorio. Y fue actuando en la ciudad de Rafaela,
provincia de Santa Fe, que la escucha un productor y los invita a Buenos Aires.
Pasan tres meses y llegan en marzo de 1969 a la Capital.
Casi de inmediato es invitada a presentarse en un café concert en el barrio de
San Telmo. En el mes de agosto, su padre la inscribe en un concurso para nuevas
voces organizado por el popular programa de Canal 9, "Grandes valores del
tango", por entonces conducido por Juan Carlos Thorry.
Su figura esbelta, alta, pelo rubio y lacio, de ojos claros,
con una carita agradable, despierta la atención. Sólo conoce un par de tangos,
uno es "Madreselva" que lo interpreta en la primera ronda de tres
participantes. La eligen ganadora, pero la selección recién empieza. Sin
embargo su presencia impactó al público y a los directivos. Hablan con su padre
y le proponen sacarla del concurso para presentarla como una de las figuras del
programa, con un contrato por cuatro años.
A partir de ese instante todo fue vertiginoso. Al año
siguiente graba su primer disco larga duración, tiene apenas diecisite años.
Comienzan las giras, primero por Uruguay, luego por casi todos los países de Centroamérica.
El cine también aprovecha de su éxito, no con las
características del treinta y el cuarenta cuando el tango era lo central y todo
giraba alrededor de alguna letra, su presencia es requerida para compartir
elencos con rostros de la televisión, con músicos melódicos y con otros que
hacían rock, teniendo el rol de hacer algún tema con sabor a tango.
Si bien no nació como cantora de tangos -llego a él por
casualidad- el tiempo la definió como tal. Actuó en tres películas más, de esas
rápidamente olvidables, pero un par de ellas con buena repercusión de público
en los países que había visitado en sus giras. También dejaron un buen
resultado económico. Fueron: "Arriba juventud", en la que hacía
pareja con un tal "Palolo", adolescente galán olvidado inmediatamente;
"Siempre fuimos compañeros" (1972), dirigida por el actor Fernando
Siro, con el cantor pop Donald, que se hizo en la ciudad balnearia de Mar del
Plata (400 km al sur de Buenos Aires) y finalmente, en 1976, "Te necesito
tanto amor", dirigida por Julio Saraceni y haciendo rubro con el cantante
melódico Elio Roca.
Su carrera marchaba muy bien, asistía a todo festival que se
hacía en la provincia de Buenos Aires y cosechaba público. Más adelante forma
parte de una "movida" que se llamó "Cruzada joven del
Tango" junto a María Graña, Rubén Juárez, Reynaldo Martín y otros. Se
trató de un intento fallido de reinsertar el tango en los jóvenes.
Sus dotes para la canción ciudadana no presagiaban una
revolución, un movimiento de multitudes, pero su tono grave y cálido, su
atrayente figura física y su personalidad superaban cualquier desliz. Además,
estaba en un período de formación.
En 1971 graba para el sello Diapasón acompañada por la
orquesta de Luis Stazo, entre los temas se destacan los tangos: "Amor de
verano" y "Bajo mi piel", ambos de Stazo, el primero con letra
de Federico Silva; el vals "Dos corazones" de Francisco Canaro con
letra de Ivo Pelay, el éxito del momento "Balada para un loco" de
Astor Piazzolla y Horacio Ferrer y el clásico "Sin lágrimas" de
Charlo y José María Contursi. El mismo año pero con la orquesta de Lito Escarso
y para el mismo sello registra "Rondando tu esquina", "Más sólo
que nunca" y "Madreselva", entre otros.
En el año 1975 es contratada por la empresa EMI-Odeón, junto
con la orquesta de Raúl Garello, donde hace varios tangos clásicos, entre
estos: "El último organito", "Pero yo sé", "La última
curda" y "Nostalgias".
Por último en 1982, con la empresa discográfica Polydor
graba sus dos últimos larga duración con el acompañamiento de Orlando Trípodi
dirigiendo su orquesta y su cuarteto, entre otros registros están,
"Sur", "El pañuelito", "Bien criolla y bien porteña"
y "La cumparsita".
Y fue en ese mismo año que comenzó a correr el rumor de sus
problemas de salud. En el mes de noviembre la operan de una grave enfermedad.
Enterada de las noticias publicadas dijo en un reportaje: «¡No tengo cáncer!».
Lamentablemente el mal avanzaba con rapidez.
Su última presentación fue en la tradicional "Botica
del ángel", de Bergara Leumann.
Alguien le ofreció una quinta en Don Torcuato -a treinta
kilómetros de la Capital- para que se repusiera. Fue inútil, allí falleció.
Volvió muerta a su querido pueblo de Humboldt y allí está su mausoleo y una
calle con su nombre.
Unos diez años más tarde un señor bien mayor, cabello
blanco, de hablar suave, se presentó espontáneamente en mi programa radial
"Siempre el tango". Era Ado Falasca, su padre. No quiso reportajes ni
que hiciera notar su presencia, sólo venía a entregarme un cassette con diez
temas cantados por su hija. Tampoco pidió que lo pasáramos, ni siquiera lo
insinuó. Pasaron unos pocos minutos y se fue. No se trató de un reconocimiento
especial hacia mí, la misma actitud tuvo con otros programas tangueros.
Simplemente, era un respetuoso intento que no se olvidara el nombre de su hija.
Tampoco, su paso por el tango y por la vida.
fuente: TODOTANGO.
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Nota:
No solemos hacer efemérides por las muertes, sino por las fechas
de NACIMIENTO... pero bien lo valeesta artista.
Siempre recordamos a esta muy buena cantante de tangos, lamentando su partida tan temprana.
Vaya este sencillo homenaje, a treinta años de su fallecimiento, que se cumplieron el otro día, el 20 de febrero...
Un día como hoy... 26 de febrero...pero de 1937... nacía NELLY VAZQUEZ.
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Semblanza de ABEL PALERMO
publicada en la página webb TODOTANGO
CANCIONISTA
26 de febrero de 1937 Nombre completo: Nelly Berta Vázquez
Tuvo el privilegio de haber grabado con Aníbal Troilo,
Osvaldo Pugliese, Astor Piazzolla y Mariano Mores. Es sin duda, una de las
últimas estrellas de la canción ciudadana, con buena técnica, una voz de gran
musicalidad y un registro de soprano que supo utilizar adecuadamente en su
época con "Pichuco".
Nació en la ciudad de Morón, provincia de Buenos Aires, muy
cerca de la Capital Federal. A los pocos años, sus padres se radicaron
definitivamente en el barrio de Liniers. Su papá se llamaba José Vázquez e
Isabel Rodríguez, su mamá, completaba la familia, su hermano mellizo Oscar
Nelson.
Don José era un amante del tango y, de chiquita, la llevó a
estudiar canto con el maestro Eduardo Bonessi, con quien estuvo durante 11
años. Luego siguió con la ex soprano del Teatro Colón, Marta Constante, con la
que desarrolló su extensión vocal hasta lograr la potencia de una cantante
lírica e integrar los coros de dicho teatro.
En 1957, se presentó en un concurso de voces nuevas,
organizado por Radio Splendid y la revista Radio Film, dirigida por el cantor y
luego periodista Emilio Roca, que también era dueño de la exitosa revista
"Cantando". Salió segunda, perdiendo por un punto en la final con la
cantante rosarina Carmen Martínez. Como premio firmó un contrato por un año en
la radio, que fue renovado a su término. Después, debuta en la televisión por
el canal 7, acompañada por un trío musical de notables intérpretes: en el piano
Osvaldo Manzi, en bandoneón Eduardo Rovira y en contrabajo Enrique
"Kicho" Díaz.
El ciclo televisivo es interrumpido en 1960, al ser
requerida por Astor Piazzolla, recién vuelto de Estados Unidos, para cantar en
su quinteto, junto con el trío de músicos mencionado. Inmediatamente graban un
disco larga duración para la RCA-Victor: "Piazzolla. Bailable y
apiazolado", en el que Nelly registra cuatro temas: "María",
"Bandoneón arrabalero", "La casita de mis viejos" y
"Cristal".
Al año siguiente, Mariano Mores la llamó para grabar con su
Orquesta Lírica del Tango su tema "Viejo Madrid", en el sello Odeon.
Pero su consagración definitiva se produjo el 1° de octubre de 1963, cuando
graba "Madreselva", ya como integrante de la orquesta de Aníbal
Troilo. Durante los tres años que estuvo con "Pichuco", tuvo de
compañeros a Roberto Rufino, Roberto Goyeneche y Tito Reyes.
Grabó con Troilo 16 temas, destacándose las versiones de
"Canción de Ave María", de Cátulo Castillo y Héctor Stamponi;
"Barrio de tango", "Galleguita" y "Golondrinas".
El último registro fue el 13 de abril de 1966, "Yo no merezco este
castigo", de Roberto Cassinelli y Marcelino Hernández.
A partir de 1968, ya como solista, realizó importantes giras
en el país y en el exterior. Luego, actuó con gran éxito en Buenos Aires, en el
"Estaño de Pepe Basso".
En 1969 y 1972, graba dos LPs para el sello Microfón, con
arreglos y dirección de Osvaldo Requena.
En el verano de 1973, cantó en el Hotel Rivera de Mar del
Plata -compartiendo el espectáculo con Troilo, Pugliese y Goyeneche- y en el
resto del año, en el escenario de "Malena al Sur". Luego, actuó con
la orquesta de Francisco Rotundo, en su local tanguero del barrio de Villa
Luro, junto a Floreal Ruiz y Alfredo del Río.
Nuevamente en la televisión, participó, con otros grandes
intérpretes en "Grandes valores del tango".
En 1975, actuó en el Teatro Colón en el homenaje a Carlos
Gardel, a 40 años de su desaparición, siendo la única voz femenina que
participó en esa ocasión y fue acompañada por una orquesta que dirigió Héctor
María Artola.
A partir de 1977 participó con la orquesta de Osvaldo
Pugliese en diferentes locales, teatros, en televisión y fue invitada por el
maestro para la grabación de un tango, en 1979, para el sello Odeon:
"Mentira", de Francisco Pracánico y Celedonio Flores.
Al mismo tiempo, continúa actuando en la televisión y hace
presentaciones junto al cantor Horacio Deval.
En 1983 graba un larga duración, para el sello RCA-Victor,
titulado "Todo Buenos Aires", con la dirección orquestal de Raúl
Garello. Luego emprendió una importante gira por toda América, acompañada por
la orquesta de Antonio Garcés.
En 1985 participó, junto a Carlos Acuña, Hugo Marcel,
Antonio Tormo y el recitador Héctor Gagliardi, en la grabación de una opera
tango que recuerda la vida de Eva Perón, titulada "Volveré y seré
millones", sobre textos de Miguel Ángel Jubany y música de Roberto Pansera
y Domingo Federico. En esta obra Nelly interpreta la figura de Evita.
Después emprendió una nueva una gira, actuando en Colombia,
Venezuela, terminando en Miami (EEUU), junto a Horacio Deval, ya radicado
definitivamente en los Estados Unidos.
En 1988 se concretó un viejo anhelo de Nelly, viajar a
Japón, en compañía de importantes figuras del tango: Roberto Goyeneche, el
pianista Orlando Tripodi, los bandoneonistas Néstor Marconi y Daniel Binelli,
el violinista Reynaldo Nichele, entre otros. El espectáculo fue presentado en
las más importantes ciudades de Japón.
En la actualidad sigue trabajando, brindándonos su simpatía,
su manejo del escenario y, pese que su voz ya no tiene el brillo de antaño, su
personalidad impera sobre cualquier otra circunstancia.