Un lugar de reunión, para cantar, payar, decir poesías y mostrar nuestras tradiciones,
nuestros artistas tanto de FOLKLORE como de TANGO.
Un bolichopulpería para mostrar las tradiciones argentinas, nuestras costumbres, leyendas, nuestros pájaros, nuestros árboles, flores, y paisajes.
...y de otros pagos también... por qué no?? conocer otras culturas...
Un lugar para compartir... tomar mate, o un vino en amistad.
LA REJA TANGO 1927 Música: Carlos Marcucci Letra: Manuel Meaños Era el atardecer, que la pareja llegaba siempre junto a aquella reja donde ella y él se unían con fervor en un abrazo ardiente jurándose su amor.
Tenía ella en sus ojos la dulzura de una mirada plena de ventura y en el clavel de su boquita en flor un poema de amor para vivir con él.
Yo te querré, mi vida, eternamente, suave, el galán, decía apasionado. Mi corazón te ansía y, a tu lado, todo mi ser rebosa de pasión, quiero en un beso de tus labios rojos sentirme dueño de tu almita pura y en un abrazo lleno de ternura darte el amor que es toda tu ilusión.
Pasó algún tiempo y aquella pareja ya no se vio llegar junto a la reja, porque al decir del barrio que los vio, mintió el galán cariño y a ella abandonó... A veces, en la tarde agonizante, se ve llegar con paso vacilante una mujer que la reja al mirar solloza al recordar aquel amor de ayer.
LA REJA: Floreal Ruiz 21 de octubre de 2012 Adrián Guida 26 de marzo de 2013
Un día como hoy... 26 de marzo... pero de 1965... nacía
ADRIAN GUIDA.
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Semblanza de JOSE PEDRO ARESI
publicada en la página webb TODOTANGO
CANTOR
26 de marzo de 1965 - 12 de diciembre de 1994
Nombre completo: Adrián Nicolás Guida
Su paso por los caminos del tango fue breve en el tiempo,
pero su impronta quedó en el recuerdo de todos quienes habíamos ya vivido, un
feliz ayer tanguero.
Nació en el barrio porteño de Boedo, en el cual se mezclan
reminiscencias históricas, el amor al 2x4 y la pasión futbolera que enmarca su
existencia, tras el azul y grana de los Forzosos de Almagro.
Adrián fue un purrete de cristal que se transformó en
golondrina de otoño, para cantar las letras de una música en la cual lo inició
Ángel, su querido padre, quien además fue el primer hincha de este pibe que
tenía —como bien dijo alguien— «una voz clara y comunicativa, enraizada en los
grandes cantores del cuarenta».
Su hermandad con el tango, se gestó en actuaciones en palcos
escénicos de su barrio, acompañado siempre, según cuenta Roberto Selles, por el
guitarrista Toto Serrano.
Durante los años 1977 y 1978, participó de los certámenes
organizados por Canal 9 de televisión, centrado en el programa “Grandes Valores
del Tango”, conducido por Silvio Soldán y es así como a fines del mes de mayo
de ese último año, Adrián ganó la pulseada, interpretando el tango “Bailarín
compadrito”, cuya música y letra pertenecen al inolvidable Miguel Bucino.
Éste suceso marca el comienzo profesional de Adrián Guida, y
lo hace actuando en La casa de Carlos Gardel, el Club Mariano Moreno y otros
locales tangueros, hasta que su talento llamó la atención del maestro Osvaldo
Pugliese, quien lo incorporó a su agrupación musical, siendo su madrina la
brillante vocalista Nelly Vázquez.
Adrián graba, el 1 de julio de 1980, su primer tema bajo la
dirección de don Osvaldo, el tango “Quinto año”. En la orquesta de Pugliese
comparte la responsabilidad vocal con Abel Córdoba y registra, a dúo con él:
“Milonga para Gardel” y “Aquél encuentro” de Roberto Caló. Con su compañero de
rubro registra también un final cantado de “La cumparsita (Si supieras)”.
Como solista, pero siempre dentro de la orquesta del
maestro, registra desde estudios y en vivo, varios temas, entre los que se
destacan, además del ya mencionado “Quinto año”, los tangos: “Almagro”, “Vieja
amiga”, “Volver”, “Contame una historia” y “Bailemos”.
En Adrián Guida, algunos fanáticos de Pugliese creían ver a
un nuevo Alberto Morán; en tanto otros asimilaban sus dones a los de Raúl
Berón. Cada uno podrá elegir al respecto, pero lo que sí no es materia de
discusión, es lo bien que Adrián transmitía las virtudes de su canto.
Si alguna duda podía quedarme, bastó para quitármela
escucharlo en la interpretación de “La reja”, tango compuesto en 1927 y que
fuera llevado al disco en España, en tres versiones, por Carlos Gardel. Un
tango de difícil resolución que nuestro Zorzal salvó con su enorme talento y
que Adrián afrontó sin desentonar, según se puede apreciar en registros de sus
actuaciones en vivo. Otra interesante versión de éste tango es la que en el año
1956, realizaron Floreal Ruiz y José Basso.
Adrián era un pibe cuando aceptó la difícil tarea de cantar
con el maestro. Un muchacho tímido, respetuoso y que en su momento, insufló un
cacho de juventud a la orquesta de don Osvaldo.
Parecía un hombre del pasado ayer, un cantor de la década
del cuarenta y sin embargo era un joven de ese presente, que hoy recordamos.
Siempre que se habla de él, nos invade el recuerdo cuando
dijo: «Cantaba en mi casa y de pronto aparecí al lado de Pugliese»; a quien
acompañó en todas sus últimas giras por el exterior.
En la discografía de don Osvaldo, podemos encontrar doce
temas grabados por Guida, incluyendo dos a dúo con Abel Córdoba y el mencionado
final, de “La cumparsita”. Además, están los registros de las presentaciones de
Pugliese en el Teatro Colón, en el Cine Teatro Ópera y en otros escenarios,
como así también en frecuentes actuaciones televisivas.
Dicen los que más saben, que la muerte de Adrián y la de su
nieto, dejaron huellas muy profundas en el maestro Pugliese, de las que nunca
pudo recuperarse.
Cierto día, en que Adrián actuaba en La Casa Blanca, de San
Telmo, acompañado por el Sexteto Arrabal, integrado también por compañeros
suyos en la agrupación de don Osvaldo, sucedió lo inesperado. Un repentino
malestar lo obligó a internarse en el Hospital Durand, donde falleció pocas
horas después a causa de un edema pulmonar, que tronchó lastimosamente su vida,
en esa mañana de diciembre de 1994.
Así fue como al igual que "el viejo" de Julián
Centeya, «se las tomó una cheno de descuido y nos dejó un recuerdo lacerante».
Si yo pudiera, volver quisiera,
las mismas cosas que me dio la juventud. El mismo amor, las mismas ansias, esas voces, las primeras, que se llenaron de distancia. (“Quinto año”).
LA REJA TANGO 1927 Música: Carlos Marcucci Letra: Manuel Meaños Era el atardecer, que la pareja llegaba siempre junto a aquella reja donde ella y él se unían con fervor en un abrazo ardiente jurándose su amor.
Tenía ella en sus ojos la dulzura de una mirada plena de ventura y en el clavel de su boquita en flor un poema de amor para vivir con él.
Yo te querré, mi vida, eternamente, suave, el galán, decía apasionado. Mi corazón te ansía y, a tu lado, todo mi ser rebosa de pasión, quiero en un beso de tus labios rojos sentirme dueño de tu almita pura y en un abrazo lleno de ternura darte el amor que es toda tu ilusión.
Pasó algún tiempo y aquella pareja ya no se vio llegar junto a la reja, porque al decir del barrio que los vio, mintió el galán cariño y a ella abandonó... A veces, en la tarde agonizante, se ve llegar con paso vacilante una mujer que la reja al mirar solloza al recordar aquel amor de ayer.