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martes, 14 de mayo de 2013

-EDUARDO DEL PIANO, MÚSICO

Un día como hoy... 14 de mayo...pero de 1914... nacía 
EDUARDO DEL PIANO.
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Semblanza de NESTOR PINSON
publicada en la página webb TODOTANGO 

14 de mayo de 1914 - 21 de diciembre de 1987
BANDONEONISTA, ARREGLADOR, DIRECTOR

Incansable itinerante con su bandoneón a cuestas, recorrió más de veinte formaciones hasta tener su propio conjunto. Un largo camino hasta tener la satisfacción de ser elegido por sus pares presidente de la Asociación Bandoneonística Argentina (A.B.A.), de la cual Piazzolla era su presidente honorario.

De sus composiciones basta una para ser siempre recordado: "Esta noche en Buenos Aires", con letra de Avlis. Fue estrenado en 1944 por el gran Angelito Vargas. Más de cuarenta años después, alguien comentó: «A tantos años de su estreno, seguirá hablando de un almanaque alegre con signos de colores y de un carnaval sonriente que no dejará de serlo mientras perdure su evocación.»

Fue el segundo de ocho hermanos, todos nacidos en la misma casa donde los padres italianos se radicaron cuando llegaron al país, a fines de 1910, en el barrio de Barracas. Cuando llegó a la vida la música ya estaba instalada en el hogar, su padre tenía un conjunto con otros músicos vocacionales. Tocaba tanto la guitarra como el violín o la mandolina y además de sacarse el gusto con el afán artístico, la posibilidad de ganar un dinero en toda reunión para la que eran requeridos.

Su extenso periplo comienza en 1929 en el conjunto Silvestri-Pugliesi, conformado por muchachos del barrio. Sigue con el conjunto Del Piano-Paradiso, con Eugenio Jódice como segundo bandoneón y Luis Estrada de tercero, éste era futbolista en Boca Juniors, suplente del recordado zaguero Bidoglio, Carmelo Paradiso en violín y su hermano Vicente al piano.

Orquesta Eduardo Del Piano

Debutaron en el salón Liguria, de la calle Azara 645 en 1930, y tuvo la suerte que Roberto Firpo se hallara presente el día del estreno. Inmediatamente se interesa por él para actuaciones en el Palace Teatro, duranteo los entreactos de las películas mudas, como era costumbre. Tuvo que pedir autorización a su papá para ello.

En 1931 es invitado a participar en la orquesta de José De Caro, acepta el ofrecimiento pero sin dejar a Firpo, alterna con ambos teniendo don Roberto la prioridad.

Al año siguiente pasa a la orquesta de Osvaldo Fresedo, con quien permanece hasta fines de 1933. El cine refleja en imágenes éste momento, cuando en la pionera película "Tango " Del Piano aparece con la orquesta, el último de la fila de bandoneones, bien arriba, a la derecha de la pantalla. También aparece en "Los tres berretines", filmada en el mismo año.

Entre 1934 y 1935 participa en la orquesta de Augusto Berto. La formación no tenía cantores permanentes, pero ocasionalmente utilizaba a los vocalistas Mariano Balcarce y Ángel Vargas. Allí comienza su perdurable amistad con este último. También trabaja con las orquestas de Eugenio Nóbile, luego dedicado al jazz y con la de Freddy Scorticati. Si bien era su costumbre, nunca como en esta época actúa en tantas formaciones al mismo tiempo. La agrupación de Scorticati se había formado para acompañar a la cancionista Dorita Davis. Sigue con Berto para las presentaciones radiales de Juanita Larrauri.

A fines de 1935 ingresa a la orquesta de Juan Canaro. El pianista era el maestro Carlos Di Sarli, uno de los bandoneones Domingo Federico y el primer violín Víctor Felice. Son casi dos años de actuación hasta que decide retirarse, pero al poco tiempo regresa y tienen presentaciones en el cabaret Tabarís, uno de los violines era Alfredo Gobbi. Los vocalistas son Alberto Tagle, Fernando Díaz y las hermanas Desmond.

El año 1937 lo encuentra también con la orquesta Los Mendocinos de Francisco Lauro, que luego pasa a ser dirigida por Juan Sánchez Gorio y, en sus últimas apariciones, por el pianista Bernardo Blas. Aquí el vocalista era Mario Landi. En 1938 acompañan a las cancionistas Yola Yoli, Laurita Esquivel y a principios del año 1940, a las cancionistas Carmen Duval y María de la Fuente.

Al año siguiente actúa con la Orquesta Típica Víctor, es su reencuentro con su amigo Ángel Vargas e interviene, justamente, en las tres únicas grabaciones que deja el cantor con esta agrupación: "Adiós Buenos Aires", "Sin rumbo fijo" e "Incertidumbre". Eduardo también participó en el registro del tango "Alma", de Scorticati y Juan Faustino Sarcione, cantado por Alberto Gómez.

Durante 1939 trabaja en tres orquestas: la de Roberto Firpo, por segunda vez, la de Juan Canaro, por tercera vez y la de Freddy Scorticati, vaya uno a acordarse cuantas veces fueron. Con Canaro eran vocalistas Andrés Falgás y Alberto Del Valle y con Freddy, Mario Corrales.

El violinista y director Roberto Zerrillo lo contrata en 1940. Insistió para conseguirlo, lo consideraba imprescindible en su formación. Actúan largo tiempo en Montevideo. Se había retirado Juan Carlos Howard y el piano fue ocupado a partir de ese momento por César Zagnoli. El cantor era Jorge Cardoso, luego radicado en España.

A fin de 1940 ingresa a la orquesta de Joaquín do Reyes. El cantor era Eduardo Morel (Eduardo Zelada Olazábal). En 1943 es contratado por Miguel Caló, va como primer bandoneón, el segundo es Armando Pontier. Es una breve relación, Del Piano ya no aguanta no poder imponer sus arreglos, como tampoco seguir siendo músico de línea. Finalmente, ese mismo año pasa a la formación de Ángel D´Agostino, tras el retiro de Alfredo Attadía, fue en el breve periodo que Ángel Vargas se retira de la orquesta. Regresa a los dos meses y los amigos vuelven a estar juntos.

Es a partir de este momento, cuando a Eduardo Del Piano se lo comienza a reconocer y a valorar, y el golpe definitivo lo da cuando Vargas incorpora a su repertorio "Esta noche en Buenos Aires". El tango lo venía haciendo Alfredo de Angelis con Julio Martel, versión insuperable para su autor, quien se entusiasmaba cuando Martel levantaba la voz en el final de la segunda parte. Pero no lo pudieron grabar pues la autorización la había conseguido Francisco Canaro para que la cantara Eduardo Adrián. En esa época no se permitía que un tema grabado por un sello lo hiciera también el sello competidor. Pero esto ocurrió en los papeles porque finalmente Canaro no lo llevó al disco, si lo hicieron Antonio Rodio con Alberto Serna y, por supuesto, el "Ruiseñor Porteño".

Con D'Agostino, Eduardo realiza muchos arreglos y orquestaciones; trascienden "A pan y agua", "De pura cepa", "De corte criollo", "El cornetín del tranvía", que comienza con un solo de su bandoneón. No existe la improvisación, trabaja con comodidad sus solos, sus variaciones. Con Vargas se lucían, porque Ángel le pedía un contracanto que tenía una gran aceptación en el público.

El 10 de septiembre de 1946 ocurre la última llegada al disco del rubro D'Agostino-Vargas, después, la definitiva separación del cantor, quien marcha a la provincia de Mendoza para actuar en Radio Aconcagua contratado por cinco meses. Los músicos de la orquesta empiezan a tener problemas con D'Agostino y a raíz de un compromiso contraído con un club de la ciudad de Morón, proponen a Eduardo y al violinista Víctor Felice como representantes, para no perder el trabajo ya asegurado. Los cantores de esa breve temporada fueron Tino García y Oscar Alsina, un muchacho que no llegó al disco.

A su regreso a Buenos Aires, Ángel Vargas le pide a Eduardo que le dirija el acompañamiento, este acepta, y en junio de 1947 se produce el debut de Eduardo Del Piano al frente de una orquesta.

En esa primera actuación ocurre un hecho curioso y trascendente, el locutor Raúl Astor, al presentalos, se le ocurre decir: "Con ustedes el Ruiseñor de las calles porteñas, Ángel Vargas." Bautismo definitivo, que vale aclarar, no se produjo durante la estadía del cantor en la orquesta de D'Agostino.

Juntos realizan 20 grabaciones y en el mes de octubre de 1950 se produce la separación artística, porque la amistad continuó siempre. El director necesitaba tener una orquesta a su nombre.

Con respecto a la búsqueda de los cantores, con el primero no hubo problemas, fue Mario Bustos que venía de actuar con Carlos Demaría. Con el otro elegido sí los hubo. A Eduardo le gustaba Osvaldo Cordó, pero no imaginaba que se trataba de un muchacho con serios problemas de personalidad, relatar algunos sucedidos sería caer en anécdotas risueñas, atento esto se decidió por Héctor de Rosas. Estuvo a punto de probar a Luis Tolosa, pero este llegó tarde a la cita.

El debut fue en el Tango Bar de la avenida Corrientes, más tarde pasó a la confitería Adlón, en un primer piso de la calle Florida, aquí con tres vocalistas, pues fue incorporado Rubén Grillo. Cuando los dos primeros buscaron nuevos rumbos llegó Adolfo Rivas y a éste lo reemplaza luego Roberto Bayot.

Así hasta 1958, la época ya no es buena para el tango, desde hace un par de años las empresas discográficas vienen metiendo el rock y Del Piano se desmoraliza. Decide parar por un tiempo y se dedica al comercio. Junto con su esposa atienden una perfumería de su propiedad que funcionaba en la avenida Galicia, en la ciudad de Avellaneda.

Habían transcurrido muchos años y si bien su carrera ya había finalizado, en varias ocasiones formaba pequeños conjuntos para actuaciones circunstanciales o para acompañar a algunos cantores en sus grabaciones. Así los casos de Osvaldo Ribó, Néstor Novoa, Carlos Danel, Néstor Soler y algún otro que se me escapa del recuerdo.
Su fallecimiento fue inesperado, la muerte lo sorprendió solo, en su casa, en un instante en que su compañera había salido. Se llevó en lo artístico una gran pena, un deseo incumplido, lo manifestó muchas veces. Que sus grabaciones nunca hubieran sido reunidas en un disco larga duración. Muchos años después, una producción de FM Tango reparó en parte esta omisión produciendo un compacto donde están la mayoría de los registros con Ángel Vargas.
fuente: TODOTANGO.
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ANGEL VARGAS - VENTANITA DE ARRABAL
 
COLOR DE ROSA                                         
ANGEL VARGAS - A LOS AMIGOS                                     
 
HECTOR DE ROSAS - REMEMBRANZAS                  
 
CHIQUÉ                                             
 
HECTOR DE ROSAS - MARIO BUSTOS - TU OLVIDO            
 
ANGEL VARGAS - A PAN Y AGUA                                         
                                                                                           

lunes, 13 de mayo de 2013

OSVALDO RAMOS, CANTOR, 80 AÑOS HOY

Un día como hoy... 13 de mayo... pero de 1933... nacía
OSVALDO RAMOS.
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Semblanza de MIGUEL RECUERDO
publicada en la página webb TODOTANGO.
 
CANTOR, COMPOSITOR, POETA
13 de mayo de 1933
Nombre real: Ubaldo Pedro Santieusanio
Otro nombre artístico: Osvaldo De Santi

Nació en la localidad bonaerense de Villa Adelina. Es el anteúltimo de los cinco hijos del matrimonio formado por Carmen Rodríguez y Domingo Santieusanio.

Fue, por su estilo y color de voz, el cantor ideal para reemplazar a Jorge Valdez en la orquesta de Juan D’Arienzo. Tenía potencia, buena dicción y era muy afinado.

Con apenas 15 años, comenzó a manifestarse su vocación por el canto dando muestras de sus condiciones en reuniones familiares y grupos de amigos. Un día, participó en un concurso de jóvenes valores en la localidad de Munro, Provincia de Buenos Aires, y lo ganó. Ese mismo año, 1948, debutó en el cuarteto del bandoneonista Beliera, conjunto que animaba reuniones bailables en clubes de Don Torcuato, Villa de Mayo, Los Polvorines y pueblos aledaños.

Vecino del bandoneonista Orlando Vitullo, director de un cuarteto de la zona, participaba en los ensayos del grupo y, de esa manera, acrecentó su formación musical y perfiló su estilo.

En 1951, resultó ganador de un concurso de mayor importancia, en la confitería “La Armonía” de la calle Corrientes, a causa del cual consiguió un contrato por dos meses para cantar acompañado por las guitarras de Olmos, Medina y Francese.

Luego de cumplido el servicio militar, interrumpió un tiempo la actividad retomándola, en 1956, en la orquesta Romero-Spinelli, donde adopta el seudónimo Osvaldo De Santi. Con esa formación actuó durante dos años en diversos locales bailables: “El Palacio Güemes”, “Salón Colegiales”, “Salón Urquiza” y en bailes de carnaval. De buen repertorio, se lucía con los tangos: “Remembranza” y “Lágrimas de sangre”, entre otros.

En 1958, Leopoldo Federico le propuso incorporarse a su orquesta, para ocupar la plaza que dejara vacante Hugo Marcel. Debutó en un club de la localidad de Matheu y, poco tiempo después, actuaron en los bailes de Carnaval del Club Atlético Boulogne. También, en Radio Belgrano y Canal 7 de televisión, en la confitería Richmond, y en giras por el interior del país.

Luego, pasó a la orquesta de Alberto Mancione, presentándose por Radio El Mundo, Canal 11, “El Palacio Güemes” y en muchos clubes.

En 1960, ingresó a la de Florindo Sassone. Ocupó la plaza del cantor Alberto Fontán Luna. Realizaron presentaciones por Radio El Mundo y en televisión. A su vez, actuaron en “Patio de Tango” (ex La Armonía) y en el “Marabú”. También, participó en una gira por el Uruguay. Y, el 21 de junio de 1960, llega al disco por primera vez con el tango “Esclavo de tu piel”, de Lucio Demare y versos de Alberto Martínez. Luego vendrían 5 registros más con Sassone.

En 1963, fue llamado por Aníbal Troilo para incorporarse a su orquesta. Lo había escuchado cantar con Sassone en el Primer Festival de Tango de La Falda (Córdoba) y lo necesitaba para reemplazar a Roberto Rufino. La propuesta le llegó a través de Osvaldo Berlingieri, quien junto Ernesto Baffa, realizaban actuaciones extras en un cabaret cercano a Radio El Mundo, emisora donde actuaba Osvaldo.

Pero esto no se dio por una charla con Francisco Mele, colaborador de Sassone, quien le aconsejó continuar un tiempo más con el director porque presentía otras propuestas. Hasta que un día de 1965, Juan D’Arienzo lo invitó a hacer una prueba. Había que cubrir el lugar de Jorge Valdez.

El propio director, Juan Polito, Carlos Lázzari y el representante Emilio Curi se encargaron de la selección, que se realizó en Radio El Mundo. Era una terna que completaban Juan Carlos Godoy y Alberto Cuello. Osvaldo fue el elegido y D’Arienzo le hizo cambiar el apellido artístico y, a partir de ese momento, se convirtió en Osvaldo Ramos.

Actuaron en las radios Splendid y El Mundo. También, en “Sábados Continuados”, con la conducción de Nicolás Mancera, en Canal 13 y en “Yo te canto Buenos Aires”, con Julio Jorge Nelson (Canal 11).

En agosto de 1965, grabó “Sentimiento gaucho” y, en 1967, apareció con la orquesta, en la película “Una ventana al éxito”, donde canta “El tren de las ocho”. Realizaron giras por Uruguay, por el interior del país y, en 1970, se presentaron en “Michelángelo” y en el “Chantecler”. Con “El Rey del Compás” grabó en total, alrededor de 70 temas.

En 1971, D’Arienzo con sus tres cantores: Armando Laborde, Alberto Echagüe y Osvaldo Ramos, actúa el Teatro Odeón, en una revista de tango, compartiendo cartel con Tito Lusiardo, Roberto Goyeneche y Alba Solís.

Como había poco trabajo para el tango, el director permitió a sus músicos que alternaran con otras posibilidades de actuación, así nació en 1973, “Los Solistas de D’Arienzo”. Ese mismo año, grabaron para Music Hall, pero con el nombre “Los Solistas”, por compromisos contractuales de D’Arienzo con el sello Victor. Al margen de ello, en 1975, Ramos grabó dos temas con el conjunto de Dante Smurra.

Fue cantor de la orquesta hasta el fallecimiento del maestro, registrando 58 temas solo y 9 en dúo con Armando Laborde. Entre sus creaciones más destacables: “Bailate un tango Ricardo” y “El Bar de Rosendo”, de Ángel D’Agostino y Enrique Cadícamo.

Con “Los Solistas de D’Arienzo” y junto a Alberto Echagüe actuaron en el programa “Grandes Valores del Tango”, en Canal 9, realizaron giras por el interior y, en 1978, otras por Colombia, Perú, Brasil y Uruguay.

En 1985, volvió a grabar, en esta ocasión, con el cuarteto de Mario De Carlo y con la orquesta de Omar Valente, y entre 1993 a 1997, con “Los Dandys del Compás”.

Es autor de los tangos “Bailarín milonguero” y “Corazón de poeta” con Antonio Spinelli; “Mi vida yo la reviento” con Ernesto Franco; “Nuestro amor es pecado” con Carlos Lázzari; “Hoy Momo hace reír”, “Ha partido mamá” y “Un papel en el viento” con Normando Lázara; “Bésame y abrázame” y “Plegaria para un hijo”, con Carlos Lázzari y Miguel Ángel Pepe; “En el mismo bar” con Ángel Di Rosa, “Mariposa mentirosa con Miguel Ángel Pepe y Di Rosa, “El pan que repartió”, con Mario De Carlo y Miguel Ángel Pepe; y los valses "Y me enamoré de ti" y “Cuenta nueva” con Mario De Carlo.
fuente: TODOTANGO.
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                                                 REMEMBRANZAS - ORQUESTA JUAN D'ARIENZO
                             ESTRELLA                                         
                             ORO Y DIAMANTES                                        
                              SENDA FLORIDA                                    
                           ESTOY PAGANDO LA CULPA                                        
                              CUENTAME TU PENA                                     
                              MI DOLOR                                 


LOS HEREDEROS DEL COMPAS - PACIENCIA
                                                
                               LOS HEREDEROS DEL COMPAS
                               DANDY                                                                                                                                                  

miércoles, 20 de marzo de 2013

HECTOR PALACIOS, CANTOR

Un día como hoy....20 de marzo... pero de 1909... nacía
HECTOR PALACIOS.
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Semblanza de HECTOR ANGEL BENEDETTI
publicada en la página webb TODOTANGO 

CANTOR, AUTOR, COMPOSITOR
20 de marzo de 1909 - 8 de abril de 1987
Nombre completo: Héctor Eloy Eguía Palacios

En 1937, en un plebiscito organizado por el diario La República, Palacios fue elegido como el “Sucesor de Carlos Gardel”. Unos 39.473 votos lo impusieron en ese puesto, a bastante distancia del segundo lugar (Agustín Magaldi, con 26.233 votos) y de los demás elegidos (Ignacio Corsini, Charlo, Alberto Vila, Alberto Gómez, Oscar Alonso). Quince años más tarde, en un reportaje el cantor recordaba el episodio aclarando que jamás se le había ocurrido ponerse a la altura del Zorzal, a quien por técnica y sentimiento consideraba inalcanzable.

Héctor Eloy Eguía Palacios —tal su nombre completo, pronto y sabiamente sincopado en Héctor Palacios— nació en Rosario, provincia de Santa Fe.

Desde el principio tuvo un aliciente que a muchos artistas les ha sido negado: su familia ya incluía varios músicos y el padre, Pedro Manuel Eguía, alentaba especialmente las aptitudes del pequeño Héctor, al punto de propiciar su debut cuando éste contaba sólo con once años. Breve es el recuerdo que se perpetúa de esta presentación, que fue en el Royal Park de Rosario, así como también de borrosos resultan hoy su primera inclusión en una obra teatral (en algunas funciones locales de “Cuando un pobre se divierte”, de Alberto Vaccarezza, por la compañía de Eduardo Ricart) y su acceso a la radiotelefonía, allá por 1923 en LT3 Radio Sociedad Rural de Cerealistas.

Más firme resulta su imagen a los catorce años, cantando junto a Magaldi. No hay datos precisos sobre un probable paso anterior como integrante de la troupe Volpi-Galdi, a la que pertenecía Agustín (en realidad, y como bien ha señalado Irene Amuchástegui en su libro Agustín Magaldi, la biografía [Buenos Aires, 1998; Aguilar. Pág. 29], la información sobre la propia actividad de Magaldi en este período es escasa o contradictoria); pero sí se sabe, gracias al mismo Palacios, que don Eguía asoció de alguna forma a los dos jóvenes. No cantaban a dúo, sino cada uno por su cuenta y con su propio repertorio, anunciándose como “el tenor melodista Magaldi y el precoz guitarrista y cantor Héctor Eguía Palacios (Hectorcito)” (v. reportaje de Héctor Bates en revista Antena, 27 de abril de 1935). Tras recorrer varios pueblos de la provincia de Santa Fe, con la sola retribución de unas rifas que organizaban previas al acto, esta aventura se dio por concluida; por ello, son totalmente inexactas las noticias de un dúo Magaldi-Palacios y esa creencia, muy difundida entre los magaldianos, que salieron juntos a probar su suerte en la ciudad de Buenos Aires.

Por el contrario, Palacios lo haría después que Magaldi. Luego de su precoz paso por LT3, dejó de cantar por dos años; mas decidió retomar e hizo algunos viajes de Rosario a la capital, hasta que en 1930 llega a cantar en emisoras porteñas: en LR5 (primero Radio Brusa y luego Radio Excelsior), después en LR7 Radio Buenos Aires, y al fin nuevamente en LR5.

Con este reconocimiento se afianza definitivamente en Buenos Aires y comienza a cantar regularmente en el Teatro París, obteniendo hasta seiscientos pesos mensuales. Después de una temporada de dos años, pasa a LR9 Radio Fénix.

Su interesante registro de tenor, con un vibrato natural de excelente rendimiento en las notas graves y dentro de un estilo de interpretación muy propio —original, aunque imitado a continuación por otros cantores solistas surgidos en los años treinta—, lo proyecta pronto como un interesante “cantor nacional” capaz de fluctuar con solvencia entre la música ciudadana y la rural, aunque decididamente volcado hacia el tango.

Comienza para él una fabulosa escalada de éxitos, con presentaciones constantes en salas de Buenos Aires y Montevideo. Otras ondas que lo propalan a lo largo de esta década son las de LP6 Radio Casa América, LS6 Radio del Pueblo, LS2 Radio Prieto y LS8 Radio Stentor.

De 1933 data la anécdota de haber compartido escenario con Carlos Gardel y más de treinta primeras figuras de la música y el teatro, cuando el 7 de abril participó de un festival artístico en el Teatro San Martín a beneficio de los deportistas Raúl Riganti y Antonio Gaudino, que debían participar en las 500 Millas de Indianápolis. Con lo recaudado pudo costearse el viaje y la estadía de estos corredores. El evento fue transmitido en cadena por cuatro radios, algo fuera de lo común en esa época.

En marzo de 1936 la compañía Victor lo incorpora a su catálogo y así graba su primer disco, el Nº 37.905, conteniendo dos temas propios: en el lado A, el tango “A mi madrecita” (matriz 93.122 toma 1); y en el lado B, el vals “Qué tienen tus ojos” (matriz 93.123 toma 1). Ese año le seguirán dos discos más, con los títulos “La canción del estudiante” (marcha), “En el lazo” (gato polkeado), “Mano a mano” (tango) y “Álzame en tus brazos” (vals), en los que alternará el acompañamiento de guitarras con una orquesta. Simultáneamente a sus grabaciones como solista, interviene como chansonnier de la Orquesta Típica Victor, dejando dentro de ese mismo 1936 otros tres registros. Pasa luego al sello Odeon, grabando a partir de 1937 varios temas, incluyendo su gran éxito como intérprete: el tango “Remembranza”, de Melfi y Battistella.

Por entonces ya se ha consolidado tanto en la radio (por ejemplo, en las memorables audiciones con locución de Jaime Font Saravia, bajo auspicios de “Waterman Hats”), que se abren para él las puertas de la cinematografía, apareciendo en “El casamiento de Chichilo” (dir.: Isidoro Novarro, 1938).

Los años cuarenta lo encuentran muy activo. Con el acompañamiento de las guitarras de los hermanos Julián canta por LR2 Radio Argentina; va y viene entre las dos orillas del Plata; hace extensas giras por el interior de la República; en enero de 1940 se reincorpora al sello Victor (grabando regularmente hasta abril de 1942); y protagoniza una nueva película: se trata de “El cantor de Buenos Aires” (dir.: Julio Irigoyen, 1940), título que de allí en más se convertirá en un nombre antonomástico para el propio Palacios.

Llega a integrar el elenco de las emisoras más destacadas del momento, a la vez que filma “El cantar de mis penas” (película no estrenada comercialmente; dir.: Julio Irigoyen, 1941); “Un muchacho de Buenos Aires” (dir.: Julio Irigoyen, 1944); “El alma en un tango” (dir.: Julio Irigoyen, 1945); y “A La Habana me voy” (dir.: Luis Bayón Herrera, 1950). En México rueda “Se acabaron las mujeres” (dir.: Ramón Peón, 1946), junto a Vicente Padula. En este film, Palacios aparece luciendo un frac que había pertenecido a Gardel.

Aunque los estudios de grabación no lo convocaban desde 1942, a comienzos de los años cincuenta Palacios era una figura mucho más presente de lo que puede sospecharse. Tras una gira de dos años por los países de América (prolongando un periplo que, en realidad, estaba previsto para dos meses), tomó un descanso y esa momentánea inactividad dio origen a cualquier clase de rumores: que había decidido alejarse de la vida artística, que iba a dedicarse sólo a la enseñanza... Apenas si eran unas vacaciones, pero el público lo requería permanentemente.

Así, al promediar esta década puede oírselo por diversas radios porteñas, bajo contratos permanentes, a la vez que aparece como primera figura en los “números vivos” de las mejores salas cinematográficas. Recuérdese que a partir de mayo 1954 el “número vivo” se hizo obligatorio para cualquier sala que tuviera más de ochocientas localidades. Y si bien no todos los espectadores aprobaban la medida —saliendo del Centro, la mayoría de las funciones eran de baja calidad y solían terminar con abucheos—, Palacios sería su gran defensor al ver que generaba una importante fuente de trabajo en el gremio.

En 1955 fue llamado nuevamente por discos Victor para dejar cuatro temas (dos con guitarras y dos con sexteto típico). El primero fue la milonga “Muchas gracias mendocino”, un homenaje al boxeador Pascualito Pérez, quien meses antes se convirtiera en el primer argentino ganador de un campeonato mundial en la categoría mosca. Completaron aquella serie el tango “Yo protesto”, la canción “Pájaro chogüí” y una nueva versión de su viejo éxito: “Remembranza”.

Tras un nuevo viaje por América Latina, cosechando un impresionante triunfo en Cuba, volvió a Buenos Aires y poco a poco fue retirándose de la vida artística, aunque llegaría a efectuar varias grabaciones más y sería convocado de tanto en tanto por programas de televisión.

Como autor dejó su primera composición a los once años: un tango titulado “El negro Flores”, con letra de su padre; Palacios lo estrenó en aquella función de “Cuando un pobre se divierte” que se mencionó al principio. A esta obra inaugural siguieron piezas muy logradas como “A mi madrecita”, tango con letra y música propias, en homenaje a su madre —Amalia Palacios— que el cantor perdiera a los diez años; “Qué tienen tus ojos”, vals en colaboración con F. Collia; “Viejo portón”, con Máximo Orsi; “Hacé bulín”, con Manuel Sabino; “Ya sé que siguen hablando”, con Iván Diez; “Se fue Gardel”, con Andrés Rubio; “En nombre de Dios”, con Nolo Gildo y Beguel; “D’Arienzo vos sos el Rey”, con Amleto A. Villa; y otras como “Viejo mío”, “¿Sabés por qué?”, “Comprendo que hice”, “Sangre del suburbio” y varias más.

Héctor Palacios falleció en la ciudad de Buenos Aires. Quienes lo conocieron de cerca contaron que hasta sus últimos días mantuvo una afición que le venía desde muy antiguo: criaba pájaros, pero sin jaula. Tenía la habilidad de educarlos, y a la vez la grandeza de mantenerlos libres. Así había sido su propia vida de cantor.

fuente: TODOTANGO.
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                              VIEJO PORTÓN..!!!!! GÓLGOTA
                              TABERNERO
                              REMEMBRANZAS                      
                                                               

viernes, 30 de noviembre de 2012

OSVALDO RIBÓ, CANTOR DE TANGOS

Un día como hoy... 30 de noviembre... pero de 1927... nacía
OSVALDO RIBÓ
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Semblanza de NESTOR PINSON Y
RICARDO GARCIA BLAYA 
publicada en la página webb TODOTANGO.

 
CANTOR
30 de noviembre de 1927
Nombre verdadero: Andrés Bartolomé Osuna

Osvaldo Ribó es para nosotros, ante todo, un gran amigo del grupo de coleccionistas. Un artista que trabajo su voz, la educó y que aún nos sigue deleitando con su fraseo delicado y su cálido timbre. Pertenece a una generación de cantores que disfrutó el final de los 40, pero que luego tuvo que luchar por mantener vivo el tango del 60 en adelante.

Nació en Victoria, provincia de Entre Ríos. Su vocación por la música y el canto despertó tempranamente.

«De pibe, en mi pueblo, no sabíamos de tango, ni de milonga, ni de ningún otro ritmo. Hasta que, de pronto, me conmovió la letra de un tango escrita en el diario. Ocupaba la página central, era "Giuseppe el zapatero". Yo tenía, apenas, siete años.»

Muy pronto se trasladó a la ciudad de Rosario (provincia de Santa Fe) donde cursó los estudios primarios. Un día se puso a cantar en la cocina del colegio, la directora lo escuchó y le preguntó por qué se había mudado, y el chico respondió: «Porque quería cantar». Esta respuesta la sorprendió y como era una amante de la música, ejecutante de piano y violín, cuyo mayor orgullo era el coro del colegio, decidió probar al muchacho. Así fue como Ribó se transformó en el solista del coro que estaba integrado por 60 niños.

Al poco tiempo debuta en la radio acompañado por guitarras, siendo aún adolescente, e ingresa en una orquesta de cabaret donde tocaba el violinista Nito Farace y cuyo director Lincoln Garrot imitaba el estilo de Osvaldo Fresedo.

«Llegué a Buenos Aires en 1943 a los 16 años. Vivía con un tío quien me anotó en un concurso: "Voces nuevas surgidas del deporte", que finalmente gané. Mi tío me ayudó mucho, pero era muy estricto. Un día llegué tarde por culpa de una mujer y me mandó de vuelta a mi pueblo.»

«En ese concurso participaron muchachos mayores que yo, que luego serían artistas reconocidos: Roberto Carlés, Oscar Larroca y Carlos Vidal, entre otros.»

No obstante el problema con su tío, Osvaldo se va a vivir a una pensión, destacándose día a día con su canto. Así conoció entre otros a Nelly Omar y a Homero Manzi.

Hacia 1944 actúa con la orquesta de Alfredo Gobbi utilizando el seudónimo Julio Lucero en el cabaret "Sans Souci".

Por aquel tiempo actuó también en otros cabarets con el acompañamiento del conjunto de Antonio Arcieri. Luego se presentó en un local llamado "Hurlingham", enfrente a la confitería "Novel" de la calle Lavalle. Lo acompañaba el sexteto Dalepi, apócope del apellido del director, quien era un muchacho bandoneonista de apellido griego, Armando Dalepidote. En ese local debutó también la famosa orquesta de jazz Varela Varelita.

Cuando el cantor Enrique Campos se va de la orquesta de Ricardo Tanturi, el director comienza a probar una importante cantidad de postulantes. Tanturi buscaba voces con personalidad y por ese motivo elige la de Andrés Osuna. A raíz de un concurso propuesto por el auspiciante del programa radial donde actuaba Tanturi, los oyentes proponen el nombre artístico del cantante recién incorporado. Así surge su seudónimo Osvaldo Ribó.

Su primera grabación fue a dúo con Roberto Videla, el 16 de agosto de 1946, el vals "Amores de estudiante", dejando registrados 14 temas con Tanturi. Su gran éxito fue y, sigue siendo, el tango "Papel picado", de Cátulo Castillo y José González Castillo.

En 1954 ingresa a la orquesta de Lorenzo Barbero y graba dos tangos: "Noche de locura" (23/7/1954) y "No quiero verte llorar" (20/5/1955).

En 1960 se vincula al bandoneonista Ángel Domínguez y graba "Aquel nocturno" con la orquesta de Héctor Gondre, el bandoneonista de Ricardo Tanturi.

Después pasó a la orquesta de Mariano Mores, con quien tuvo una mala experiencia, según sus propias palabras, y actuó en televisión.

Siguió actuando, siempre como solista, en innumerables locales, registrando algunas grabaciones hasta la actualidad. En 1978, acompañado por Roberto Grela y sus guitarristas deja cuatro temas registrados. Luego, una serie de grabaciones de las que reniega, sólo editadas en cassette, ocho temas con la orquesta dirigida por Ricardo Martínez en 1987.

En su último trabajo, grabado en 1999 y editado por Héctor Lucci, registra doce temas con el acompañamiento de guitarras de Hugo Rivas y se reeditan los cuatro temas grabados con Roberto Grela en 1978.

Su opinión sobre Gardel es categórica: «Para alcanzarlo no hubieran bastado la voz de Jorge Casal, el gusto de Floreal Ruiz, la simpatía de Raúl Berón, ni el coraje de Alberto Castillo. Hay cantores que cantan lindo, incluso aficionados, pero cantar bien es otra cosa. Son muchos detalles. Cada palabra, frase tras frase, apoyar una nota tras otra. Cuando uno estudia un buen maestro de canto te dice que todas las notas tienen que estar en un mismo lugar, no le vayas a errar a una sola.» Y nos acota como reflexión final: «En lo popular hay que respetar lo que viene de atrás, lo que se fue formando poco a poco, lo que se va enseñando de unos a otros. En definitiva, se aprende escuchando a los otros.»

Como dato curioso se puede señalar que Ribó tiene dos hijos, un varón y una mujer, esta última, la actriz Olivia Hussey, la Julieta de la película "Romeo y Julieta" del director italiano Franco Zefirelli.

Osvaldo Ribó es un hombre de largas e interesantes reflexiones, de una simpatía natural y una personalidad delicada, amante de relatar historias graciosas hilvanadas una tras otra. En resumen, una persona simple y sencilla con una voz educada y diáfana que le permitió seguir trabajando permanentemente.


fuente: todotango.com
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                            PAPEL PICADO con RICARDO TANTURI
                               REMEMBRANZAS                        
                              COPA DE AJENJO                       
                              ANOCHE A LAS CUATRO                      
         NOCHE DE LOCURA con LORENZO BARBERO                   
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