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domingo, 20 de octubre de 2013

HORACIO MALVICINO, ALGUNOS TEMAS

HORACIO MALVICINO, VARIOS TEMAS, 
VARIAS ETAPAS DE SU VIDA.


 


en YOU TUBE hay muchos videos de HORACIO MALVICINO 
con músicas de películas muy famosas.


ALAIN DEBRAY - MADRESELVA



SEXTETO NUEVO TANGO DE ASTOR PIAZZOLLA
MILONGA DEL ANGEL


LOS MUCHACHOS DE ANTES - LA MOROCHA

LOS MUCHACHOS DE ANTES - EL CACHAFAZ

jueves, 19 de septiembre de 2013

SANDRA LUNA, LA MOROCHA

LA MOROCHA   
Tango 1905
 
Música: Enrique Saborido
Letra: Ángel Villoldo

 

Yo soy la morocha,
la más agraciada,
la más renombrada
de esta población.
Soy la que al paisano
muy de madrugada

brinda un cimarrón.

Yo, con dulce acento,
junto a mi ranchito,
canto un estilito
con tierna pasión,
mientras que mi dueño
sale al trotecito
en su redomón.

Soy la morocha argentina,
la que no siente pesares
y alegre pasa la vida
con sus cantares.
Soy la gentil compañera
del noble gaucho porteño,
la que conserva el cariño
para su dueño.

Yo soy la morocha
de mirar ardiente,
la que en su alma siente
el fuego de amor.
Soy la que al criollito
más noble y valiente
ama con ardor.

En mi amado rancho,
bajo la enramada,
en noche plateada,
con dulce emoción,
le canto al pampero,
a mi patria amada
y a mi fiel amor.

Soy la morocha argentina,
la que no siente pesares
y alegre pasa la vida
con sus cantares.
Soy la gentil compañera
del noble gaucho porteño,
la que conserva el cariño
para su dueño.

                              SANDRA LUNA

LA MOROCHA, HISTORIA DE ESTE TANGO


LA MOROCHA, UN TANGO DE EXPORTACION.

Nota de Oscar Del Priore e Irene Amuchástegui
publicada en la página webb TODOTANGO.
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Ningún otro tango azarzuelado, de los del período inicial del género, perduró en los repertorios con la misma fuerza de "La Morocha", de Saborido y Villoldo. Su incomparable trayectoria abarca todas las generaciones de intérpretes femeninas del tango. Concretamente, une dos extremos: Flora Hortensia Rodríguez de Gobbi y Susana Rinaldi.

Sobre las circunstancias de su estreno, el propio Enrique Saborido proveyó diferentes versiones, aunque no irreconciliables.

Enrique Saborido

Raúl Lafuente se basa en una entrevista publicada en el diario Crítica, el 1 de noviembre de 1925, para afirmar que "La Morocha", dedicado a los socios del Club de Pelota, de Piedras al 400, fue estrenado en el local Tarana, anteriormente llamado Hansen, donde «por esa época Saborido estaba al frente de un trío con él en el piano, Genaro Vázquez en violín y Benito Masset en flauta».

En la misma edición de Cuadernos de Difusión del Tango que incluye el trabajo de Lafuente el coleccionista Eduardo Visconti reproduce, de su archivo personal, un reportaje publicado en Caras y Caretas el 1 de septiembre de 1928, en el que Saborido afirma que "La Morocha" fue estrenado por Lola Candales. Claro que ése pudo ser un informal preestreno, presumiblemente en el Bar Reconquista, previo a la interpretación a cargo del trío que menciona Crítica. La entrevista de Caras y Caretas, que aquí transcribimos, detalla además la historia del nacimiento:

«-¿El tango fue inspirado, quizás, por una linda criollita de entonces?
Saborido piensa. Parece que en su mente revivieran escenas de aquel tiempo inolvidable.
En ese tiempo existía aún el Bar Reconquista del popular Ronchetti. Yo solía ir allí con frecuencia y también hacía lo propio una linda bailarina uruguaya llamada Lola Candales...

¿Ella fue la musa?
Le diré. Una noche la reunión estaba sumamente animada, figurando en ella los muchachos Victorica, Argerich, el diputado Félix Rivas y otros. Como notaran que yo estaba muy entusiasmado con Lola, que era una morocha exquisita, me tocaron el amor propio asegurando que yo no podía escribir un tango que ella pudiera cantar con éxito. Siguió la jarana y, ya de madrugada, nos retiramos todos. Me acosté y estaba por dormirme cuando me acordé del desafío.

¿Y allí mismo escribió su tango?
Inmediatamente. Eran las cinco, y yo me senté al piano. A las seis y media había compuesto la pieza. Una hora después estaba en casa de mi amigo Ángel Villoldo pidiéndole que escribiera la letra. A las diez de la mañana, letra y música estaban de acuerdo y, al mediodía ambos visitábamos a Lola.

¿Para ejecutarle el nuevo tango?
Así fue. Lo aprendió de memoria, lo ensayó y esa noche, en presencia de toda aquella barra memorable, ella misma lo cantó por primera vez.

¡Todo un triunfo!
Absoluto. Fue repetido ocho veces, entre los aplausos de la concurrencia, y el diputado Rivas envió a Lola 200 pesos como premio por su éxito.

¿Y después?
Se lo llevé a don Luis Rivarola, que era el principal editor de música. Él lo hizo imprimir y, un mes después, todo Buenos Aires lo cantaba, como creo jamás fue cantado tango alguno. Fue un triunfo inesperado, y pocas veces me sentí tan feliz como entonces.»

Señalemos que Héctor y Luis Bates, a partir de una entrevista de 1935 con Saborido, reseñada en su Historia del Tango, sitúan el nacimiento de "La Morocha", en la navidad de 1905.

En torno a las condiciones de edición del tango, las versiones son contradictorias. De nuevo Lafuente, basándose en Crítica, afirma: «Inmediatamente de componerlo, lo llevó a la editorial Rivarola y cedió sus derechos de autor al editor. Este le retribuyó regalándole un piano y además se hizo cargo de un viaje que hizo nuestro hombre a Montevideo.» Pero los Bates, por su parte, denuncian: «Editado por Rivarola, se vendieron 280.000 ejemplares a $ 0,70 cada uno. Sin embargo, a Saborido "La Morocha" no le produjo ni un solo centavo. ¡Absurdo, inconcebible pero exacto! A la casa Odeón se presentó un individuo atribuyéndose derechos que nadie le había dado, manifestando que, muerto Saborido (?), él era el único autorizado para disponer del tango. Grabado primeramente por la señora de Gobbi, y después de aquella "autorización" por casi todas las orquestas e intérpretes, cobró todos los derechos el supuesto albacea. Al autor le quedó la gloria.»

















Lo cierto es que, en cualquier caso, Saborido estuvo muy lejos de obtener con "La Morocha" un beneficio proporcional al descomunal nivel de difusión del tango.

Villoldo murió en 1919. Saborido, en 1941. En distintos momentos, los dos llegaron a viajar a Europa y obtener, al menos, la satisfacción de ver su tango divulgado internacionalmente. Porque "La Morocha" está considerada la primera partitura de tango de exportación, la primera que cruzó el Atlántico, pocos meses después de su edición original, alrededor de 1906. »La fragata Sarmiento realizaba su segundo viaje a Europa -dicen los Bates-, y se llevó 1000 ejemplares del tango, dejándolos en todos los puertos de su ruta.»

Además de la original y consagrada, Villoldo produjo otras letras sobre la música de "La Morocha", que tuvieron grabaciones suyas o de su compadre Alfredo Gobbi (padre). Para empezar, existe una ligera adaptación para intérprete masculino, de la que los dos intérpretes dejaron versiones. Esta letra reemplaza "Yo soy la morocha" por "Tengo una morocha" y, sistemáticamente, la primera persona por la tercera persona, sin otras modificaciones esenciales.

Pero, también, Villoldo empleó la música de ese tango para escribir y grabar "La suba de alquileres", jocoso ruego del locatario al dueño del inquilinato, que es una encendida protesta contra los aumentos. Por su parte, Gobbi cantó y llevó al disco "Los mamertos", con la misma música, que es el remoto antecedente de "De puro curda" y de los muchos tangos de esa línea temática.

Volviendo a la letra original, en trabajos de Eduardo Romano y de Ricardo Ostuni, hay referencias a una posible fuente de inspiración. Estos autores señalan que a principios de 1905, es decir, antes del nacimiento de este tango, la revista Caras y Caretas publicó un poema titulado La morocha, de Francisco Aníbal Riu, que dice: "Yo soy la gracia argentina/con mi garbo de morocha/la que un poema derrocha/de flores cuando camina...". Las coincidencias son más que sugestivas.

Entre las cantantes que grabaron "La Morocha", además de las mencionadas, destaquemos a la olvidada pionera Linda Thelma y a la legendaria Lola Membrives. Ada Falcón lo grabó en dos ocasiones con la orquesta de Francisco Canaro: como vocalista y como solista. También lo registraron, en distintas épocas, Mercedes Simone, Libertad Lamarque, Virginia Luque y Lolita Torres. En versiones instrumentales, lo grabaron las orquestas de Juan D' Arienzo y de Carlos Di Sarli.

El propio Saborido intentó, sin demasiada suerte, reeditar el éxito de "La Morocha", con un nuevo tango titulado "La hija de la Morocha".

No es el único tango vinculado al que nos ocupa. Alrededor de 1906 fue editada una pieza que lleva los siguientes títulos: "Yo soy la Rubia", Tanguito criollo. Retruque de "La Morocha". Quizás la principal curiosidad es que letra y música fueron escritas por una mujer, con título nobiliario: la baronesa Eloísa D'Herbil de Silva. Ricardo Ostuni reconstruyó, a través de diversas fuentes, la historia de esta singular figura. Era hija del barón francés Joseph D'Herbil y la duquesa de Portugal Raquel Angel de Cadia y nació en Cuba, en 1852, vivió en la Argentina desde la infancia y fue pianista y compositora. Sus versos, inspirados en los de "La Morocha", introducen la variante de la picardía: "Yo soy la rubia gentil/la de los cabellos oro/la que conserva un tesoro/en su lánguido mirar./Yo soy la rubia ideal/la que soñando la vida/a sus placeres convida/con su risa angelical./Tengo la gracia de la porteña/tengo de la francesa todo su chic/de la española tengo el salero/y de la rubia inglesa su dulce flirt./Soy cariñosa, soy hacendosa/y sé hacer unas cosas!/que sí que no./Cantar, bailar, coser, bordar y un mate amargo también cebar...

fuente: TODOTANGO.
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sábado, 16 de febrero de 2013

-ANGEL VILLOLDO, LA MOROCHA

LA MOROCHA   
Tango 1905
 
Música: Enrique Saborido
Letra: Ángel Villoldo

 

Yo soy la morocha,
la más agraciada,
la más renombrada
de esta población.
Soy la que al paisano
muy de madrugada

brinda un cimarrón.

Yo, con dulce acento,
junto a mi ranchito,
canto un estilito
con tierna pasión,
mientras que mi dueño
sale al trotecito
en su redomón.

Soy la morocha argentina,
la que no siente pesares
y alegre pasa la vida
con sus cantares.
Soy la gentil compañera
del noble gaucho porteño,
la que conserva el cariño
para su dueño.

Yo soy la morocha
de mirar ardiente,
la que en su alma siente
el fuego de amor.
Soy la que al criollito
más noble y valiente
ama con ardor.

En mi amado rancho,
bajo la enramada,
en noche plateada,
con dulce emoción,
le canto al pampero,
a mi patria amada
y a mi fiel amor.

Soy la morocha argentina,
la que no siente pesares
y alegre pasa la vida
con sus cantares.
Soy la gentil compañera
del noble gaucho porteño,
la que conserva el cariño
para su dueño.

                              LIBERTAD LAMARQUE
                              VIRGINIA LUQUE                         
                                                                          

domingo, 3 de febrero de 2013

SABINA OLMOS, ACTRIZ -CANCIONISTA

Un día como hoy...3 de febrero... pero de 1913...nacía
SABINA OLMOS.
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Semblanza de NESTOR PINSON
publicada en la página webb TODOTANGO

CANCIONISTA, ACTRIZ
3 de febrero de 1913 - 14 de enero de 1999
 Nombre completo: Rosa Herminia Gómez

El diario del día 15 de enero de 1999, daba la noticia en la sección espectáculos: «Murió ayer a los 85 años Sabina Olmos, actriz inolvidable. Tenía una depresión aguda. Se arrojó por una ventana de su departamento. Había trabajado en cerca de treinta películas. Supo ponerle su fibra a los más variados papeles.Empezó cantando folklore y tango». El hecho ocurrió apenas pasadas las seis de la mañana, cuando llevaba casi 20 años peregrinando por un trabajo. Se había ilusionado cuando, en 1992, un director de cine la eligió para un papel en una película que resultó un preanunciado fracaso. Entre corridas y desatinos, pretendidamente humorísticos, aparecía su figura de mujer avejentada, entristecida, paralítica y muda en un sillón de ruedas.

Nació en el barrio de Balvanera frente a la estación ferroviaria "11 de Septiembre" y ya, en el colegio, la destacaban para cantar en las reuniones festivas.

A los 21 años trabajaba en una tienda del centro y alguien conocedor de sus virtudes, la presenta a Amanda Ledesma, por cuya gestión llega a Radio Buenos Aires. Le proponen cantar folklore porque había muchas cancionistas de tango. Sabía solamente un tema, pero la buena predisposición de los hermanos Acosta Villafañe, excelente dúo de reconocido éxito por entonces, solucionan la carencia.

Al poco tiempo, escala un peldaño cuando pasa a Radio Splendid, donde Rosa Gómez se convierte en Sabina Olmos. Actúa en muchas emisoras e incorpora más tangos a su repertorio.

Finalmente, en 1938, inicia su etapa más importante: el cine. Participa en cuatro películas: "El casamiento de Chichilo", con la presencia del cantor Héctor Palacios, donde canata sólo un tema, pero no actúa. Tenía un carácter caprichoso y ya se vislumbraba su personalidad de diva.

Tuvo un rápido ascenso que le permitió conquistar al cantor-galán más cotizado en aquel momento: Fernando Borel.

Su segundo film fue "La rubia del camino", de Manuel Romero. La protagonista era Paulina Singerman. Actúa y canta "Muchachita del campo" (de Francisco Lomuto y Manuel Romero). Unos meses más tarde, otra película de Romero: "Mujeres que trabajan" y, a fines de ese año 1938, "Los apuros de Claudina", donde canta un tema.

Su consagración es al año siguiente, cuando Romero presenta otro de sus productos: "La vida es un tango", es la protagonista junto a Hugo del Carril. Canta "Mi noche triste", "Milonguita", "La morocha", "Pero hay una melena" y a dúo: "La payanca", "No me vengas con paradas" y, en la escena final, "Aquel tapado de armiño".

Pocos meses más tarde llega la versión para el cine de la exitosa y siempre recordada comedia teatral de Malfatti y De Las Llanderas, "Así es la vida", dirigida por Francisco Mujica, con las actuaciones de Enrique Muiño y Elías Alippi.

La Municipalidad de Buenos Aires le entrega el premio a la mejor actriz dramática de reparto. La actriz supera largamente a la cancionista. Actuó en cerca de 25 películas y, en una de ellas, "Carnaval de antaño", también de Manuel Romero, estrenada en 1940, forma dúo con Charlo. Es el comienzo de su relación amorosa con el famoso cantor, que recién se legaliza en 1952, cuando se casan.

Dos intervenciones mas para destacar: en 1941 "Yo quiero ser bataclana", una excelente comedia musical, al estilo norteamericano, con pegadizas melodías cantadas por sus protagonistas, buenas coreografías y un obvio argumento romántico. La acompañaban Juan Carlos Thorry, Alicia Barrie, la orquesta de Juan D'Arienzo y la inclusión, forzada, de Nini Marshall, cuya carrera de actriz comenzaba y era necesario promover, su presencia entorpece los aires plácidos de la comedia. Los temas musicales centrales son "Dime mi amor" y el vals "Tres recuerdos", ambos llevados al disco por Sabina (son sus primeras grabaciones). Finalmente, actúa en la primera experiencia como director de cine de Hugo del Carril: "Historia del 900", donde canta el vals "Rosa de abril".

Como cancionista unas pocas grabaciones en el país, escasas presentaciones radiales y algunas presentaciones teatrales. Hizo largas giras por el exterior, a partir del año 1947 junto a Charlo. Y, desde 1955, intensificó las mismas después de la caída del gobierno del General Perón. Residió dos años en España (donde graba), pasó por Portugal y recorrió toda América, realizando algunas placas en Colombia y Brasil.

En Argentina grabó 12 títulos, acompañada por una orquesta dirigida por Charlo, quien también ejecutaba acordeón. Juntos grabaron cinco dúos vocales. También han quedado tomas radiales con temas que no figuran en su discografía: "Amor de mis amores", "Cuando cuentes la historia de tu vida", "Lluvia sobre el mar", "Pobre negra", "Patio mío", "La barranca", "Sin ella" y "Poema de la despedida", entre otros.

Fue una cantante interesante, pero que no llegó a la altura de las grandes voces femeninas de su época. Sólo despierta curiosidad entre los coleccionistas.

El final de su vida fue azaroso, lleno de viscicitudes, termina su relación con Charlo en 1969, y su ocaso transcurre en la pobreza y el olvido, hasta su trágica determinación.
fuente: TODOTANGO. 
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                                                  VALSECITO DE ANTES
LA PAYANCA - CON HUGO DEL CARRIL

TU PALIDA VOZ
ROSAS DE ABRIL CON HUGO DEL CARRIL
                              MI NOCHE TRISTE                        
                              LA MOROCHA                         
            DIME MI AMOR   con JUAN CARLOS THORRY                      
 
LA CUMPARSITA CHARLO Y SABINA OLMOS
MILONGUITA
                                                                                                  

domingo, 18 de noviembre de 2012

JUAN PACHO MAGLIO, MUSICO

Un día como hoy.... 18 de noviembre... pero de 1880... nacía

JUAN "PACHO" MAGLIO
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Biografía de ROBERTO SELLES y NESTOR PINSON
publicada en la página webb TODOTANGO.
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Juan Maglio

BANDONEONISTA, DIRECTOR, COMPOSITOR         
18 de noviembre de 1880 - 14 de julio de 1934
Nombre completo: Juan Félix Maglio

Corrían los años '10. La frase solía oírse comúnmente en los comercios de venta de discos: "Déme un pacho". El comerciante comprendía sin más explicación; acababan de pedirle un disco.

Visto desde nuestros días, parecería una jerga extraña, pero en aquellos tiempos resultaba de lo más sencillo, tal era el éxito de venta de las grabaciones de la orquesta que dirigía Juan Maglio, al que apodaban “Pacho”, que esta palabrita pasó a ser sinónimo de disco.

Sin duda, Juan Maglio “Pacho”, fue uno de los más importantes músicos que continuaron a la Guardia Vieja, junto con Eduardo Arolas, Genaro Espósito y Vicente Greco, todos pioneros en la difusión y popularidad del tango.

Fue el primer bandoneonista que llevó al disco solos de bandoneón con el tango "La sonámbula" (de Pascual Cardarópoli) y la mazurca "La morocha" (de Gerardo Metallo).

Dueño de una técnica depurada imprimió a sus formaciones orquestales un estilo delicado, con una cadencia rítmica que lo llevó a ser el preferido del público a la hora de comprar discos.

Juan Félix Maglio vino al mundo el 18 de noviembre de 1880, en el hogar que habían establecido en Palermo Pantaleón Maglio, italiano, y Carmen Dodero, argentina, emparentada con los célebres navegantes de aquel origen. La descendencia se completaba con Tino, María Juana, Roque, Justina, Carmen y Carlos, al que apodaban Pucho y fue también bandoneonista, autor de tangos como "Quilmes" y "La Paternal".

El bandoneón atrajo a Pacho desde pequeño, cuando ya la familia se había trasladado a Boedo y oía tocar a su padre ese instrumento alemán que nada tenía que ver con un inmigrante italiano, pero que pronto se convertiría en el más típico con que cuenta el tango. A veces, solía tocarlo a escondidas, y ésta no era su mayor travesura, de allí que don Pantaleón lo llamara “Pazzo”, loco en italiano.

«Mis compañeros de juego —contaba en un reportaje de Héctor y Luis Bates— no podían pronunciar correctamente aquella palabra y les salía “pacho”. Poco a poco se fue divulgando el sobrenombre y así continuaron llamándome, hasta que el tiempo se encargó de confirmarlo, llegando a conocerse más que mi verdadero nombre de pila.»

Maglio se inició con un pequeño instrumento de 13 voces, regalo de su padre. Más tarde, cuando comenzó el aprendizaje formal del instrumento, pasó a otro de 35 voces. Su profesor fue Luis Almeida, que tenía el seudónimo de “El Negro Cototo”. Sucesivamente fue pasando a instrumentos de 44, 52, 65 y 71 teclas, hasta llegar al de 75 voces en su consagración.

En 1898, a los 18 años, comenzó a tomar lecciones con Domingo Santa Cruz —el autor de "Unión Cívica"— y un año más tarde debutaba en el café El Vasco, de Barracas, con un trío completado por Julián Urdapilleta en violín y, en guitarra, Luciano Ríos, nombre ligado durante muchos años a las formaciones de Pacho. Alrededor de 1903, formó un cuarteto con Luis Guerrero (violín), José Guerrero (flauta) y el infaltable Luciano Ríos pulsando su viola bordonera.

En 1910 tocó por primera vez en el legendario café La Paloma, por cuyo veredón (avenida Santa Fe frente al arroyo Maldonado, hoy entubado y subterráneo sobre el cual va la avenida Juan B. Justo), "en las noches brumosas, se pasean las sombras de Tito, Arolas y Bardi", como imagina Cadícamo en "A pan y agua".

Con menos poesía, digamos que el local era tan concurrido por las ratas, que Pacho y sus músicos parecían una versión moderna y aumentada del flautista de Hamelin. Cuando los integrantes del conjunto se negaron a seguir tocando en tales condiciones, el propietario corrió a los roedores, y los músicos se encargaron de atraer una nada despreciable cantidad de público.

De La Paloma, el cuarteto pasó al café Garibotto (Pueyrredón y San Luis), al Ambos Mundos (Paraná casi Corrientes), al La Morocha (Carril y Corrientes) y seguramente a otros sitios, hasta volver, en 1912, a La Paloma, ahora ya con un éxito estruendoso, y sin ratas. Fue allí donde el conjunto fue contratado para grabar en Columbia y se transformó en lo que, pomposamente, se denominó Orquesta Típica Criolla Juan Maglio "Pacho"; integrada por apenas cuatro músicos —¡pero qué músicos!— José "Pepino" Bonano (violín corneta), Carlos "Hernani" Macchi (flauta), Luciano Ríos (guitarra de siete cuerdas) y, por supuesto, Pacho en el bandoneón. La venta de discos y la fama del bandoneonista, uno de los mayores de aquellos días, eran ya imparables.


Cuarteto Juan Maglio 'Pacho'
 Cuarteto Juan Maglio "Pacho". 
De izquierda a derecha: Juan Maglio (bandoneón), Luis Suarez (piano), José Bonano (violín) y Carlos Macchi (flauta).

Fue en ese mismo año cuando Pacho se inició en la composición. Su primer tango se tituló "El zurdo". Luego vendrían "Quasi nada" (subtitulado "El combate"), "Armenonville", "Jeanne", "Un copetín", "Adelita", "Sábado inglés", "Royal Pigall" (retitulado, con letra posterior de José González Castillo, "¡Qué has hecho de mi cariño!"), "Cielito", "¡Tomá mate!", "Chile", "Ando pato", "La Guardia Vieja", "Tacuarí" y muchos otros pertenecientes a su primera etapa.

A ellos deben sumarse los compuestos en los días del "tango-canción": "Llegué a ladrón por amarte" (con letra propia), "La chacarera" (a medias con José Servidio y con letra de Juan Andrés Caruso), "Tango Argentino" (con Alfredo Bigeschi), "A media noche", "Copen la banca" (ambos con Enrique Dizeo), "El curdela" (con Jorge Luque Lobos), "El llorón" (antiguo tango que recopiló e hizo versificar por Enrique Cadícamo), y otros. También fueron sumamente populares sus valses "Orillas del Plata", "María Esther", "Horas de hastío", "Copo de nieve" y "Violetas", entre otros.

En 1920, organizó su nueva orquesta, acorde con los tiempos que corrían, integrada por él, Rafael Rossi y Nicolás Primiani (bandoneones), Benito Juliá, Salvador Viola y "El Pibe" Rossi (violines), Juan Carlos Ghio (piano) y José Galarza (flauta y batería). En 1929, en la fila de bandoneones aparecía un jovencito de apenas 15 años llamado Aníbal Troilo, que con el tiempo daría bastante que hablar. Sin embargo, los días gloriosos de Pacho se habían ido, como aquel tango canyengue y bravío de la Guardia Vieja que supo interpretar como los mejores. No obstante, en sus últimos años continuaba actuando con el ahínco de su juventud, al frente de sus formaciones finales, un sexteto al estilo antiguo —uno de cuyos violines era tocado nada menos que por Elvino Vardaro— y el Trío Pacho, integrado por tres bandoneones junto a los hermanos José y Luis Servidio. Más tarde, en 1929, el trío vuelve a formarse con los bandoneones de Federico Scorticati, Gabriel Clausi y Ernesto Di Cicco, actuando "Pacho" únicamente como director.

Una curiosidad se da a partir de 1930 cuando forma un conjunto para interpretar música paraguaya, exclusivamente polcas, la mayoría de las cuales lleva títulos en guaraní y fueron firmadas por el propio Maglio, o con el seudónimo Oglima, que era su apellido al revés.

A lo largo de su carrera grabó casi 900 temas, la gran mayoría instrumentales, cuando recurrió a los cantores estos solamente actuaron como estribillistas. Es excluyente la labor de Carlos Viván, la voz más destacada en su orquesta. Las demás voces no tuvieron trascendencia, pero podemos destacar los nombres del bandoneonista Ángel Ramos, la del baterista y flautista José Galarza y alguna intervención de Luis Scalon, famoso vocalista que actuó muchos años en Europa difundiendo nuestro tango. Tres meses antes de sus fallecimiento, el 17 de abril de 1934, llega al disco por última vez para el sello Odeón. Grabó la ranchera "Que esperanza", de su autoría y el vals "Recordándote", de Garardo Metallo.

Sus últimas apariciones fueron por Radio Belgrano en 1934. Poco después, fue internado en el Hospital Ramos Mejía, donde los Bates lograron entrevistarlo para su Historia del tango casi por milagro; tres días más tarde, se marchaba de la vida. Fumador impenitente, solía consumir entre cinco y seis atados de cigarrillos negros diarios.

El 14 de julio de 1934, de regreso en su casa, Bulnes 948, ya perdidas las esperanzas, sus pulmones dijeron basta. En su mesa de trabajo, quedaban varios tangos inéditos, que no había alcanzado a titular, como si no hubiera querido poner el punto final a una existencia consagrada al tango. Y puede decirse que el tango lo eternizó.


fuente: TODOTANGO.
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                          LA MOROCHA - SOLO DE BANDONEON
                  
                        LA SONAMBULA - SOLO DE BANDONEON             
                                                      
                              EMANCIPACION
                              
                                   EL CABURE                       
                                  
                                   EL CACHAFAZ         
                              
                               ORILLAS DEL PLATA (VALS)
                                                      
                                 A MI MADRE (VALS)
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