Un lugar de reunión, para cantar, payar, decir poesías y mostrar nuestras tradiciones,
nuestros artistas tanto de FOLKLORE como de TANGO.
Un bolichopulpería para mostrar las tradiciones argentinas, nuestras costumbres, leyendas, nuestros pájaros, nuestros árboles, flores, y paisajes.
...y de otros pagos también... por qué no?? conocer otras culturas...
Un lugar para compartir... tomar mate, o un vino en amistad.
Nombre verdadero: Celia Beatriz Picolo Nombres artísticos: Beatriz Basualdo y Beatriz Bebán
Esta bella criolla nacida en el corazón de la pampa húmeda,
en la ciudad de Junín, Provincia de Buenos Aires, posee una afinación natural,
una sugestiva voz —muy expresiva y de gran musicalidad—, no en vano es la mujer
del maestro Fernando Suárez Paz, gran director y violinista. Como si fuera
poco, no olvida su origen ni sus raíces.
En julio de 2006, conversando con ella a raíz del lanzamiento
de su nuevo compacto, me dijo: «Este disco, “Tangos camperos”, es algo que yo
tenía pendiente, que deseaba mucho hacerlo. El primer instrumento que escuché
en mi vida, fue la guitarra de mi papá que era aficionado. Él llegaba a casa a
la tardecita y se ponía a tocar y cantar de todo, canciones sureras, tangos y
yo quería cantar con él. No tenía más de 4 años cuando puso un tono mal y yo le
dije que eso no estaba bien. Me miró sorprendido y agregó: ¡Bueno, acá hay que
empezar a estudiar!
«Era también un buen bailarín y un enamorado de toda la
música. Tocaba en orquestas de su pueblo y tuvo conjuntos de guitarras. Cuando
bailaba con mi madre, se hacía una rueda para mirarlos.»
Entre los 8 y 12 años, Beatriz realizó estudios de guitarra
y solfeo. Su infancia transcurrió entre ritmos folclóricos y la música clásica.
Y, a partir de los 13, comenzó a estudiar canto lírico con el maestro Mario
Monachessi, director de la Escuela del Teatro Argentino de La Plata. Con el
transcurso de los años, siguió estudiando con la profesora Noemí Souza y se
perfeccionó con el maestro Sergio Tulián.
A mediados de los ‘60, en verano, y en compañía de sus
familiares que querían verla por televisión, viajó a Buenos Aires para debutar
en Canal 7, como invitada al programa “Todo es nuestro”. Cantó folclore con el
seudónimo Beatriz Basualdo, apellido de su bisabuela. En una de esas escapadas
veraniegas, Alberto Di Paulo la invitó a participar de su orquesta.
También actuó en Radio El Mundo y, en una oportunidad, la
escucharon Luis Stazo y Orlando Trípodi, codirectores de “Los Siete del Tango”,
quienes, gratamente impresionados, la llamaron para reemplazar a la cancionista
Olga Delgrossi, pero no aceptó, en su lugar fue Gloria Vélez. «Me propusieron
incorporarme pero yo quería regresar a mis cosas y terminar el colegio».
A comienzos de 1968, a raíz del casamiento de un primo,
viajó con su familia a la ciudad de Baigorrita y se enteraron que ese mismo día
actuaban allí “Los Siete del Tango”. «Mis tíos, de apellido Rodríguez, eran
bandoneonistas y mis primos, fanáticos del tango. Luego que se marcharon los
novios, nos fuimos todos a la milonga. Por la pinta que llevábamos llamamos la
atención, a tal punto, que el propio Stazo se acercó curioso y, recién
entonces, me reconoció».
Esa noche no sólo arregló incorporarse a la formación,
también conoció a su futuro marido, el violinista de la orquesta. «De pronto
escuché el violín y recordé a Simón Bajour, que tanto me gustaba. El cantor era
Lalo Martel y se había sentado con nosotros, cuando le mencioné al violinista
me dijo: ¡Ni lo mires, es un norcoreano, terrible y maleducado! Me presentaron
a todos menos a él. Por supuesto, se trataba de Fernando. Nos casamos a fin de
ese año».
Con “Los Siete del Tango”, actuó en Radio El Mundo con el
seudónimo Beatriz Bebán, junto a Martel y luego, con Roberto Echagüe, hijo de
Alberto Echagüe gran cantor de D’Arienzo.
«Se trabajaba mucho. Los fines de semana eran tres o cuatro
presentaciones en clubes y salones. Íbamos en una “combi” de un lado para el
otro». Con esa formación llegó al disco con “Virgen de la serranía” a dúo con
Echagüe y “La mentira”; volvió a la televisión e hizo una gira por Chile.
Cuando dejó el conjunto, tuvo una que otra actuación con
Osvaldo Requena y abandona el canto profesional. Hubo dos motivos, Fernando
estaba en la Sinfónica del Teatro Colón y llegaban los hijos. «Desde que
nacieron Leonardo y Cecilia, por mucho tiempo dejé de trabajar, pero cantar,
canté siempre».
Después de mucho tiempo, ya a fines de los ’70, a instancias
de un amigo médico armaron un conjunto de música latinoamericana. «No pasó nada
y duró poco, pero uno de sus integrantes, Amadeo Monges, me presentó al
pianista Mario Valdez, quien estaba buscando una voz para cantar sus temas. Con
él estaba Quelo Palacios. Grabé mucho con ellos, pero como hobby.
«Con Valdez, recuerdo haber tenido una actuación en la
ciudad de Tres Arroyos, donde él era el Director de Cultura. Grabamos su
“Cantata a Tres Arroyos”, que contenía una hermosa zamba: “La Tresarroyense”. A
los pocos años, también grabamos juntos: “Cantata a Santa Cruz” y “De sur a
norte”».
En 1986, al enterarse Requena que Beatriz había vuelto a
cantar y grabar, la conminó a hacerlo también con él, no con su orquesta sino
con la de Roberto Gallardo, a quien le hacía los arreglos. Fue solista
convocada de este conjunto con el que grabó “Caserón de tejas” y “El corazón al
sur”. Más tarde, hicieron un compacto, cantando a dúo con Oscar Larroca (h),
“Una lágrima tuya”, “Adiós pampa mía” y un tango de Gallardo con letra de
Margarita Marengo, “Volver al amor”. Como única voz, grabó “Cantando”.
También, se presentó con la compañía “Tango Session”, de
Requena, ofreciendo conciertos por varios países: Chile, Brasil, Ecuador,
México, Estados Unidos, Australia y Nueva Zelanda.
En 1993, llegó su primer disco como solista, “Recuerdos de
bohemia”, con arreglos y dirección de Osvaldo Berlingieri, que le valió la
nominación al Premio ACE, como solista de tango.
Durante 1994, grabó “Flores negras” para el disco “Tangos
del Plata”, participó también en “Los Tangos de Saúl Cosentino”, volumen I y en
“Tributo a Cobián y Cadícamo”. Y dos años después, por dos meses consecutivos,
actuó en el Teatro Presidente Alvear, en el ciclo “Martes de Tango”, acompañada
por el trío de Berlingieri y compartiendo escenario con Nelly Omar.
En 1996, grabó su segundo disco como solista: “Tiernamente”,
con arreglos y dirección de Berlingieri y músicos solistas invitados, donde se
destaca su amplio registro vocal e interpretativo. El mismo contiene el tema
“Oblivion” en francés, (versión original). Posteriormente, para el sello Milán
Sur, grabó con el Quinteto Suárez Paz el disco, “Milonga del Ángel”.
A lo largo de su carrera artística, aparte de los ya
nombrados, cantó junto a los maestros Osvaldo Tarantino, Saúl Cosentino, Aníbal
Arias, Ricardo Domínguez, Osvaldo Montes, Néstor Marconi, Atilio Stampone, José
Colángelo y Baffa-Berlingieri, orquestas con las que recorrió el interior y
otros países.
Resultaría abrumador reseñar toda su trayectoria, pero
podemos afirmar que en la actualidad, sigue cantando y que resulta un placer
escucharla.
Un día como hoy... 1 de enero.... pero de 1941... nacía FERNANDO SUAREZ PAZ. ...............................................
Semblanza de RICARDO GARCIA BLAYA publicada en la página webb TODOTANGO.
VIOLINISTA Y DIRECTOR
1 de enero de 1941
Es sin duda, en la actualidad, el violín mayor de nuestra
música porteña. Inspirado en la escuela tanguísta que iniciara Elvino Vardaro,
posee los atributos de virtuosismo de Enrique Francini, de quien me confesó ser
su admirador. Pero además, transita la música clásica donde reafirma su
versatilidad y talento.
Nació en Ramos Mejía, provincia de Buenos Aires. Todavía
adolescente, integró la Orquesta Sinfónica Juvenil de LRA Radio del Estado,
después la Orquesta Sinfónica Nacional y durante 17 años ocupó los primeros
atriles de la Orquesta Filarmónica de Buenos Aires.
Comenzó a estudiar violín a los 5 años, el instrumento se lo
regaló su padre que, paradójicamente, quería que fuera médico.
Al tango llega muy joven. En su larga trayectoria tocó en
muchísimas orquestas, todas de primer nivel: Enrique Francini, Orlando Trípodi,
Tití Rossi, Horacio Salgán, Miguel Caló, Fulvio Salamanca, Pedro Laurenz,
Aníbal Troilo, Mariano Mores, Atilio Stampone, Leopoldo Federico, Osvaldo
Requena, Néstor Marconi, Osvaldo Berlingieri, Raúl Garello, Los 7 del Tango,
además fue fundador del Sexteto Mayor.
Fue concertino de importantes batutas que actuaron en
Argentina, como Burt Bacharach, Lalo Schiffrin, Michel Legrand y Waldo de los
Ríos.
En 1978, Astor Piazzolla lo integró al Quinteto Nuevo Tango
con el que actuó por todo el mundo hasta su disolución en 1988. Durante estos
diez años con Piazzolla, grabó 18 álbumes en diferentes partes del mundo,
además de la banda sonora de numerosas películas, muchas de ellas premiadas por
su música. Estableció una gran relación con Ástor, a tal punto que este le
dedicó su tema “Escualo”.
Fue reconocido por la crítica internacional por su destacada
intervención junto al vibrafonista Gary Burton en distintos festivales de jazz
de Europa, Japón y Estados Unidos.
El New York Times le otorga 7 estrellas.
En 1991, grabó como solista el “Concierto de Nácar” de Astor
Piazzolla, acompañado por la Orquesta Filarmónica de Buenos Aires bajo la
batuta del maestro Pedro Ignacio Calderón. Ese mismo año registró su primer
álbum como director y solista de su grupo de cuerdas, dedicado a la obra de
Piazzolla: “Cuerdas para Piazzolla/Strings for Piazzolla”.
Fue nombrado, en 1991, miembro de la Academia Nacional del
Tango en el cuadro de la Generación Intermedia.
Estrenó como solista con calificadas orquestas sinfónicas,
el “Concierto en Canto Negroriano” para violín y orquesta de Gabriel Senanes,
el que le está dedicado. A fines de 1995, el sello neoyorquino Arcadia Records
anunció la edición de esta obra, en un disco compacto que lo cuenta como
solista invitado.
En 1996, encabezó un quinteto consagrado a interpretar las
obras de Piazzolla, realizando presentaciones por Israel, Portugal, España,
Estados Unidos, Brasil, Uruguay. Con esta formación graba dos discos: “Milonga
del Ángel” (sello BMG) y “Por amor a Astor” (EPSA Music). En 1997 grabó otro,
“Fuga y Misterio”, con el Dúo Assad.
A fines del 2000, realizó una gira por Norteamérica, con su
quinteto y con el bailarín Julio Bocca. Después, en febrero y marzo del 2001,
viajó a Europa con el Dúo Assad y recibió el Premio Grammy 2002 por el disco
que le dedicara a Piazzolla.
En esos años fue al Festival de Música de Bergen, Noruega e
hizo otra gira por Europa con el trío integrado por Sergio y Odair Assad. En
agosto, viajó a Washington junto a Julio Bocca y luego, a comienzos del 2002,
una nueva gira europea con su trío. De regreso en Buenos Aires, el 4 de julio,
tuvo a su cargo la apertura del ciclo “Astor Triunfal", en el Teatro
Colón, en recuerdo del maestro a los 10 años de su desaparición.
El 21 de septiembre de ese mismo año, tocó acompañado por la
Orquesta Filarmónica en el Teatro Colón, el “Concierto en Canto Negroriano”,
dirigido por su compositor Gabriel Senanes.
Los viajes continuaron y, en el 2004 formó un dúo con su
amigo Osvaldo Requena. Hicieron presentaciones y grabaron un disco con
repertorio propio, tradicional y contemporáneo. Se presentaron en el Teatro
Colón en el ciclo de verano, “Una hora de buena música”, con el elogio unánime
de la crítica.
Resultaría arduo seguir haciendo un detalle de todas las
giras y actuaciones de este gran músico y excelente ser humano, uno de los
grandes lujos que todavía nos sigue dando el tango. Solamente queda agregar, el
merecido reconocimiento de la legislatura porteña, cuando lo distinguió
“Ciudadano Ilustre de Buenos Aires”. fuente: TODOTANGO. ......................................