Un lugar de reunión, para cantar, payar, decir poesías y mostrar nuestras tradiciones,
nuestros artistas tanto de FOLKLORE como de TANGO.
Un bolichopulpería para mostrar las tradiciones argentinas, nuestras costumbres, leyendas, nuestros pájaros, nuestros árboles, flores, y paisajes.
...y de otros pagos también... por qué no?? conocer otras culturas...
Un lugar para compartir... tomar mate, o un vino en amistad.
Nació en la ciudad de Dolores, Provincia de Buenos Aires. Era
niño cuando escuchó por primera vez el rasguido de una guitarra y quedó
subyugado. Y fue su madre —una mujer de campo—, quien con esfuerzo no sólo le
costeó la compra del instrumento sino que, además, le impartió los primeros
conocimientos, escasos pero suficientes. Era la época que en las casas, la
música y el canto, la charla sobre los quehaceres cotidianos y muy poco más, constituían
el entretenimiento cotidiano durante las horas del descanso.
A partir de entonces, no dejó de molestar a todo aquel
vecino o visitante que supiera algo más para que le enseñara. Lo demás, se lo
dio su talento innato y la presencia ocasional, de uno u otro músico con
conocimientos para hacerlo ducho en armonía, primero, y en todo lo necesario,
después. Pasada la adolescencia, partió hacia el sur bonaerense tocando donde
se presentara y, a medida que tomaba confianza, dio conciertos y tomó alumnos,
que como él años atrás, querían aprender.
Pasaron varios años para atreverse con la gran ciudad,
Buenos Aires, fue recién en los 30 años que se animó a ir. Traía una carta de
recomendación del recitador criollo Lauro Vianna, que le entregó para su colega,
el famoso y popular, Fernando Ochoa, actor, poeta, hombre de presencia continua
en la radio, en el teatro y en el cine además, archiconocido por sus
permanentes giras por el interior del país.
El joven le cayó bien a Ochoa quien inmediatamente, le propuso
que hiciera el fondo musical durante sus actuaciones. Así transcurrió ese
inicio afortunado, recorriendo ciudades del interior, actuando en programas
radiales y en algunas obras de teatro. Sin demasiado tiempo para el descanso
logró entre otras cosas, tomar clases para perfeccionarse con el maestro
Alfredo Prat y actuar como solista. Como si fuera poco, ser padre de tres
hijos, componer estilizada música folklórica y dirigir conjuntos con numerosas
guitarras, por lo general de 12 a 15 instrumentos y que Claudio Martínez Payva
—un hombre de teatro—, llamó “escuadrones de guitarras”.
Todo lo último mencionado ocurrió en el año 1952 y, debemos
destacar, que por sus formaciones pasaron intérpretes de la talla de Roberto
Grela y Ubaldo De Lío. Años antes ya había tenido la ocurrencia de formar el
“Cuarteto Popular Argentino”, donde se rodeó de figuras como Sebastián Piana,
Pedro Maffia y el contrabajista Ángel Corletto, con quien actuó reiteradamente
en varios ciclos radiales y que, lamentablemente, tuviera una temprana muerte.
Como solista ya consolidado, recorrió gran parte de
Latinoamérica y varios países de Europa: Francia, Bélgica, España y Portugal,
donde hizo conocer la música creada por los más importantes nombres de América
del Sur, así ejecutó obras de Juan de Dios Filiberto, de Félix Pérez Cardozo
(de Paraguay), de Heitor Villa-Lobos (del Brasil) y de muchos otros, uruguayos,
bolivianos y, por supuesto, su propia música.
En sus giras por el interior, sus presentaciones constaban
de tres partes. La primera, dedicada a obras de los guitarristas clásicos. La
segunda, bien podía ser un recital poético o una obra teatral, como ocurrió con
“Mateo”, de Armando Discépolo. Y para el final, sus propias composiciones en
solos o bien a dúo, en tríos y hasta en cuartetos formados para la ocasión.
Entre 1934 y 1954, fue requerido numerosas veces por los
sellos grabadores y es digno de destacar, su arreglo para "Clavel del
aire", que realizara en esos años.
Su muerte fue imprevista. Retornó de una gira con algunas
molestias, el cuadro empeoró rápidamente e, inesperadamente, partió de la vida.
Alguien comentó acertadamente: «Fue un artista de formación clásica que dio
trascendencia universal a la música propia de su lugar de origen», agregamos
nosotros, a la música surera de la Provincia de Buenos Aires.
Dos colegas, le brindaron su homenaje. Uno fue Lorenzo
Girola quien le dedicó "Adiós a Fleury" y el otro, Argentino Luna,
con su tema, "El patrón del clavijero".
En SADAIC figuran registradas 37 obras suyas. Citaremos
aquellas que integraron repertorios tangueros y llegaron al disco:
"Brindis de sangre" (tango), registrado por Azucena Maizani, el 7 de
junio de 1935, también por Julio Sosa con la orquesta de Armando Portier, el 9
de agosto de 1957; "Milonguero del ayer" (milonga instrumental),
grabada por el Cuarteto de la Ochava, en 1983, por la Orquesta El Arranque, en
2000 y por el cuarteto de Juanjo Domínguez, entre otros; "Te vas
milonga" (milonga), con letra de Fernando Ochoa, registrada por el dúo
Roberto Grela y Edmundo Porteño Zaldívar, en 1964, por el Conjunto 34 puñaladas
en 2002, por el dúo Salgán-De Lío en dos oportunidades, en 1976 y en 1988, por
la orquesta de Carlos García con la guitarra de Roberto Grela, en 1975 y, en
una versión cantada, por Rubén Juárez con las guitarras de Roberto Grela;
"De clavel en la oreja" (milonga), tema que interesó a varios
concertistas y de manera singular, al guitarrista Alberto Chaín, que llevó al
disco no sólo esta milonga sino 34 temas más, lo que significó casi la obra
completa de Fleury que ha sido registrada.
Por último, "Alma en pena" (estilo), homónimo al
famoso tango, registrado por Nelly Omar con las guitarras de José Canet y
también por Edmundo Rivero, con letra de Claudio Martínez Payva; y
"Desvelo" (canción), con letra de Lauro Vianna, que llevó al disco
Mercedes Simone.
Nombre verdadero: Celia Beatriz Picolo Nombres artísticos: Beatriz Basualdo y Beatriz Bebán
Esta bella criolla nacida en el corazón de la pampa húmeda,
en la ciudad de Junín, Provincia de Buenos Aires, posee una afinación natural,
una sugestiva voz —muy expresiva y de gran musicalidad—, no en vano es la mujer
del maestro Fernando Suárez Paz, gran director y violinista. Como si fuera
poco, no olvida su origen ni sus raíces.
En julio de 2006, conversando con ella a raíz del lanzamiento
de su nuevo compacto, me dijo: «Este disco, “Tangos camperos”, es algo que yo
tenía pendiente, que deseaba mucho hacerlo. El primer instrumento que escuché
en mi vida, fue la guitarra de mi papá que era aficionado. Él llegaba a casa a
la tardecita y se ponía a tocar y cantar de todo, canciones sureras, tangos y
yo quería cantar con él. No tenía más de 4 años cuando puso un tono mal y yo le
dije que eso no estaba bien. Me miró sorprendido y agregó: ¡Bueno, acá hay que
empezar a estudiar!
«Era también un buen bailarín y un enamorado de toda la
música. Tocaba en orquestas de su pueblo y tuvo conjuntos de guitarras. Cuando
bailaba con mi madre, se hacía una rueda para mirarlos.»
Entre los 8 y 12 años, Beatriz realizó estudios de guitarra
y solfeo. Su infancia transcurrió entre ritmos folclóricos y la música clásica.
Y, a partir de los 13, comenzó a estudiar canto lírico con el maestro Mario
Monachessi, director de la Escuela del Teatro Argentino de La Plata. Con el
transcurso de los años, siguió estudiando con la profesora Noemí Souza y se
perfeccionó con el maestro Sergio Tulián.
A mediados de los ‘60, en verano, y en compañía de sus
familiares que querían verla por televisión, viajó a Buenos Aires para debutar
en Canal 7, como invitada al programa “Todo es nuestro”. Cantó folclore con el
seudónimo Beatriz Basualdo, apellido de su bisabuela. En una de esas escapadas
veraniegas, Alberto Di Paulo la invitó a participar de su orquesta.
También actuó en Radio El Mundo y, en una oportunidad, la
escucharon Luis Stazo y Orlando Trípodi, codirectores de “Los Siete del Tango”,
quienes, gratamente impresionados, la llamaron para reemplazar a la cancionista
Olga Delgrossi, pero no aceptó, en su lugar fue Gloria Vélez. «Me propusieron
incorporarme pero yo quería regresar a mis cosas y terminar el colegio».
A comienzos de 1968, a raíz del casamiento de un primo,
viajó con su familia a la ciudad de Baigorrita y se enteraron que ese mismo día
actuaban allí “Los Siete del Tango”. «Mis tíos, de apellido Rodríguez, eran
bandoneonistas y mis primos, fanáticos del tango. Luego que se marcharon los
novios, nos fuimos todos a la milonga. Por la pinta que llevábamos llamamos la
atención, a tal punto, que el propio Stazo se acercó curioso y, recién
entonces, me reconoció».
Esa noche no sólo arregló incorporarse a la formación,
también conoció a su futuro marido, el violinista de la orquesta. «De pronto
escuché el violín y recordé a Simón Bajour, que tanto me gustaba. El cantor era
Lalo Martel y se había sentado con nosotros, cuando le mencioné al violinista
me dijo: ¡Ni lo mires, es un norcoreano, terrible y maleducado! Me presentaron
a todos menos a él. Por supuesto, se trataba de Fernando. Nos casamos a fin de
ese año».
Con “Los Siete del Tango”, actuó en Radio El Mundo con el
seudónimo Beatriz Bebán, junto a Martel y luego, con Roberto Echagüe, hijo de
Alberto Echagüe gran cantor de D’Arienzo.
«Se trabajaba mucho. Los fines de semana eran tres o cuatro
presentaciones en clubes y salones. Íbamos en una “combi” de un lado para el
otro». Con esa formación llegó al disco con “Virgen de la serranía” a dúo con
Echagüe y “La mentira”; volvió a la televisión e hizo una gira por Chile.
Cuando dejó el conjunto, tuvo una que otra actuación con
Osvaldo Requena y abandona el canto profesional. Hubo dos motivos, Fernando
estaba en la Sinfónica del Teatro Colón y llegaban los hijos. «Desde que
nacieron Leonardo y Cecilia, por mucho tiempo dejé de trabajar, pero cantar,
canté siempre».
Después de mucho tiempo, ya a fines de los ’70, a instancias
de un amigo médico armaron un conjunto de música latinoamericana. «No pasó nada
y duró poco, pero uno de sus integrantes, Amadeo Monges, me presentó al
pianista Mario Valdez, quien estaba buscando una voz para cantar sus temas. Con
él estaba Quelo Palacios. Grabé mucho con ellos, pero como hobby.
«Con Valdez, recuerdo haber tenido una actuación en la
ciudad de Tres Arroyos, donde él era el Director de Cultura. Grabamos su
“Cantata a Tres Arroyos”, que contenía una hermosa zamba: “La Tresarroyense”. A
los pocos años, también grabamos juntos: “Cantata a Santa Cruz” y “De sur a
norte”».
En 1986, al enterarse Requena que Beatriz había vuelto a
cantar y grabar, la conminó a hacerlo también con él, no con su orquesta sino
con la de Roberto Gallardo, a quien le hacía los arreglos. Fue solista
convocada de este conjunto con el que grabó “Caserón de tejas” y “El corazón al
sur”. Más tarde, hicieron un compacto, cantando a dúo con Oscar Larroca (h),
“Una lágrima tuya”, “Adiós pampa mía” y un tango de Gallardo con letra de
Margarita Marengo, “Volver al amor”. Como única voz, grabó “Cantando”.
También, se presentó con la compañía “Tango Session”, de
Requena, ofreciendo conciertos por varios países: Chile, Brasil, Ecuador,
México, Estados Unidos, Australia y Nueva Zelanda.
En 1993, llegó su primer disco como solista, “Recuerdos de
bohemia”, con arreglos y dirección de Osvaldo Berlingieri, que le valió la
nominación al Premio ACE, como solista de tango.
Durante 1994, grabó “Flores negras” para el disco “Tangos
del Plata”, participó también en “Los Tangos de Saúl Cosentino”, volumen I y en
“Tributo a Cobián y Cadícamo”. Y dos años después, por dos meses consecutivos,
actuó en el Teatro Presidente Alvear, en el ciclo “Martes de Tango”, acompañada
por el trío de Berlingieri y compartiendo escenario con Nelly Omar.
En 1996, grabó su segundo disco como solista: “Tiernamente”,
con arreglos y dirección de Berlingieri y músicos solistas invitados, donde se
destaca su amplio registro vocal e interpretativo. El mismo contiene el tema
“Oblivion” en francés, (versión original). Posteriormente, para el sello Milán
Sur, grabó con el Quinteto Suárez Paz el disco, “Milonga del Ángel”.
A lo largo de su carrera artística, aparte de los ya
nombrados, cantó junto a los maestros Osvaldo Tarantino, Saúl Cosentino, Aníbal
Arias, Ricardo Domínguez, Osvaldo Montes, Néstor Marconi, Atilio Stampone, José
Colángelo y Baffa-Berlingieri, orquestas con las que recorrió el interior y
otros países.
Resultaría abrumador reseñar toda su trayectoria, pero
podemos afirmar que en la actualidad, sigue cantando y que resulta un placer
escucharla.
Un día 4 de octubre... pero de 1917... nacía la cantora VIOLETA PARRA. ............................................................. Violeta del Carmen Parra Sandoval CANTANTE, POETIZA, COMPOSITORA, MUSICA, ARTISTA PLASTICA (San Fabián de Alico o en San Carlos, el 4 de octubre de 1917 - Santiago de Chile, 5 de febrero de 1967) fue una cantautora, pintora, escultora, bordadora y ceramista chilena, considerada por algunos la folclorista más importante de Chile y fundadora de la música popular chilena. Era miembro de la prolífica familia Parra. El aporte de Violeta Parra al quehacer musical y artístico chileno se
considera de gran valor y trascendencia. Su trabajo sirvió de
inspiración a muchos artistas posteriores, que continuaron con su ardua
tarea de rescate de la música del campo chileno y las manifestaciones
constituyentes del folclore del país y de Latinoamérica. Sus composiciones han sido elogiadas por críticos de todo el mundo,
tanto por su compleja elaboración musical como por sus letras poéticas,
ingeniosas y socialmente comprometidas. Sus canciones han sido
versionadas por gran cantidad de artistas. fuente: WIKIPEDIA. ..................................