Mostrando entradas con la etiqueta LOCA. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta LOCA. Mostrar todas las entradas

domingo, 25 de mayo de 2014

ANTONIO VIERGOL, POETA

ANTONIO VIERGOL.
.......................................
Por ORLANDO GRECO
publicada en TODOTANGO
 

Antonio Viergol
Nombre real: Martínez Viergol, Antonio
Seudónimo/s: Sastre Del Campillo
Poeta, autor teatral y periodista
8 de noviembre de 1872 - 25 de mayo de 1935

AUTOR TEATRAL Y PERIODISTA.

LOCA
Tango 1922
Música: Manuel Jovés
Letra: Antonio Viergol
 
Loca me llaman mis amigos, 
que sólo son testigos
de mi liviano amor.
Loca,
¿qué saben lo que siento,
ni qué remordimiento
se oculta en mi interior?

Yo tengo, con alegrías,
que disfrazar mi tristeza,
y que hacen de mi cabeza
las pesadillas huir.
Yo tengo que ahogar en vino
la pena que me devora.
Cuando mi corazón llora,
mis labios deben reír.

Yo, si a un hombre lo desprecio,
tengo que fingirle amores;
y admiración, cuando es necio;
y si es cobarde, temores.
Yo que no he pertenecido
al ambiente en que ahora estoy,
he de olvidar lo que he sido
y he de olvidar lo que soy.

Loca me dicen mis amigos,
que sólo son testigos
de mi liviano amor.
Loca,
¿qué saben lo que siento,
ni qué remordimiento
se oculta en mi interior?

Allá muy lejos, muy lejos,
donde el sol cae cada día,
un tranquilo hogar había
y en el hogar unos viejos.
La vida y su encanto era
una muchacha que huyó
sin decirles dónde fuera,
y esa muchacha soy yo.

Hoy no existe ya la casa,
hoy no existen ya los viejos
hoy la muchacha muy lejos,
sufriendo la vida pasa.
Y al caer todos los días
en aquella tierra el sol,
caen con él mis alegrías
y muere mi corazón.


SARITA MONTIEL - LOCA

Gracias CANTANDOTANGOS.... 
siempre encuentro temas que busco...!!!

domingo, 24 de noviembre de 2013

viernes, 14 de diciembre de 2012

JUAN D'ARIENZO, DIRECTOR DE ORQUESTA 14-12

Un día como hoy... 14 de diciembre... pero de 1900... nacía 
JUAN D’ARIENZO.
.................................. 

Semblanza escrita por JOSE GOBELLO
publicada en TODOTANGO. 

Originalmente publicado en "Tango y Lunfardo" Nº 132, Año XIV, Chivilcoy, 16 de setiembre de 1997. Director: Gaspar J. Astarita.

Juan D'Arienzo
DIRECTOR Y VIOLINISTA.
14 de diciembre de 1900 – 14 de enero de 1976

En 1936 irrumpe victorioso Juan D’Arienzo en el disputado territorio de la popularidad. Acababa de cumplir 35 años, uno menos que Julio De Caro -estilísticamente ubicado en el otro extremo del espectro musical del tango- era estrella desde 1924 y D’Arienzo comenzó a serlo cuando Pablo Osvaldo Valle lo llevó a la flamante radio El Mundo. 
Lo cual no quiere decir, de ninguna manera, que D’Arienzo fuera un tanguista tardío. Como casi todos los musicantes de aquellos tiempos se inició en el tango de chiquilín. Con Ángel D’Agostino al piano, el bandoneonista Ernesto Bianchi -por apodo, Lechuguita- y Ennio Bolognini -hermano de Remo y de Astor- tocó, de muy chico, en teatritos de tres al cuatro. Su primera actuación memorable, que el mismo no memora bien, data de 1919. El 25 de junio de aquel año, la compañía Arata-Simari-Franco estrenó, en el teatro Nacional, la pieza cómica de Alberto Novión "El cabaret Montmartre". 

D’Arienzo Había nacido el 14 de diciembre de 1900 en el barrio porteño de Balvanera. Moriría el 14 de enero de 1976, en un reportaje del año 1949 El tango es para las orquestas, reportaje a Juan D'Arienzo, por Andrés Muñoz, en Aquí Está, Buenos Aires, 5 de mayo de 1949. Donde Muñoz puso El Morocho, debe leerse El Mocho., dijo que el tocó en aquel estreno: "Con D’Agostino y yo en el violín tomamos parte en el estreno del sainete de Alberto Novión "El cabaret Montmartre"/.../. En la obra aparecía una pequeña orquesta típica, dirigida por nosotros, y que acompañaba a Los Undar’s, famosa pareja de baile integrada por la Portuguesa y El Morocho, dos ases del tango canyengue". 
El doctor Luis Adolfo Sierra ha establecido, empero, que en el estreno de aquella pieza tocó la orquesta de Roberto Firpo. Cuando ésta (Firpo, al piano; Cayetano Puglisi, al violín; Pedro Maffia y Juan Bautista Deambroggio, a los bandoneones, y Alejandro Michetti, a la bateria) se alejó el 1º de setiembre de aquel año, fue reemplazada por la de D’Arienzo-D’Agostino Carta del doctor Luis Adolfo Sierra al autor..
 
De allí en más, D’Arienzo continuó vinculado al teatro. Acompañó, siempre con D’Agostino al piano, a Evita Franco, que tenía su edad y cantaba bellamente tangos como Loca, Entra no más o Pobre milonga; tañó su violín en la jazz de Frederickson y formó luego una orquesta con D’Agostino, en la que este, naturalmente, tocaba el piano; el otro violín lo hacía Mazzeo; en los bandoneones estaban Anselmo Aieta y Ernesto Bianchi, y Juan Puglisi en el contrabajo.

Cuando D’Agostino hizo rancho aparte, lo reemplazó Luis Visca, que por aquellos años componía "Compadrón". Aquel era un sexteto.

Y llegamos a 1935, que es un año clave en la performance de D’Arienzo; que es el año en que realmente aparece el D’Arienzo que todos recordarnos. Eso ocurre cuando se incorpora a su orquesta Rodolfo Biagi, un pianista que había tocado con Pacho, que había acompañado a Gardel en algunas grabaciones, que había tocado también con Juan Guido y con Juan Canaro. 
D’Arienzo actuaba por entonces en el Chantecler. La incorporación de Biagi significó el cambio de compás de la orquesta de D’Arienzo, que pasó del cuatro por ocho al dos por cuatro; mejor dicho, retornó al dos por cuatro, al compás rápido y juguetón de los tangos primitivos.

Cuando Biagi lo abandonó en 1938 para formar su propia orquesta, D’Arienzo ya se había identificado para siempre con el dos por cuatro. Frente al ritmo marcial de Canaro, a la trivialidad un tanto murguística de Francisco Lomuto, a los arrestos sinfonistas de De Caro, D’Arienzo aportaba al tango un aire fresco, juvenil y vivificador. El tango, que había sido un baile alardoso, provocativo, casi gimnástico, se vio un día convertido, al decir de Discépolo, en un pensamiento triste que se puede bailar... Se puede... El baile había pasado a ser subsidiario hoy; sólo que entonces había sido desplazado por la letra y por los cantores y ahora lo es por el arreglo. Y bien: D’Arienzo devolvió el tango a los pies de los bailarines y con ello hizo que el tango volviera a interesar a los jóvenes. El "rey del compás" Este apodo se lo aplicó Príncipe cubano (Angel Sanchez Carreño), animador del cabaret Chantecler. se convirtió en el rey de los bailes, y haciendo bailar a la gente ganó mucho dinero, que es una linda forma de ganarlo.

Los tangófilos menosprecian a D’Arienzo. Lo consideran una suerte de demagogo del tango. Pero D’Arienzo -como ha señalado muy bien José Luis Macaggi- hizo posible ese renacimiento del tango que ha dado en llamarse “la década del cuarenta” una década que es para el tango algo así, mutatis mutandis, lo que el siglo de oro para la literatura española.

Es claro que el tango no comienza en 1940. Tampoco los tanguistas de 1940 son más importantes que los de 1910 o 1920 (como Cervantes no fue más importante que Berceo o que el rey Alfonso). A veces se niega, con criterio entre esteticista y estetizante, a Canaro, a Contursi, a Azucena Maizani, a Luis Roldán, a los pioneros, a los que pusieron, bien o mal, los cimientos sobre los que se ha edificado el complicado edificio del tango. Piazzolla se ha quejado alguna vez de que siempre se toca la música de los muertos... ¡Por Dios! Es como quejarse porque los chicos de las escuelas leen a Miguel Cané y a José Hernández.

Una vez que tuvo éxito con el nuevo compás, que encandiló a los bailarines del Chantecler y que la radio El Mundo difundió en todo el país, D’Arienzo comenzó a teorizar sobre si mismo.

Ignoro si el merito de D’Arienzo consistió inicialmente en sugerir, en proyectar o meramente en dejar hacer. Tampoco vale la pena demorarse en denigrar las concesiones lamentables que el maestro hizo a la chabacanería, en composiciones tan ordinarias como "El tarta" o "El hipo". Mejor olvidar todo eso. En todo caso, esa chabacanería algún paralelismo guardaba con el tono original del tango, con la impronta plebeya que los compadritos pusieron al tango en las academias, en los cafés de camareras, en los bailes del Politeama y del Skating Ring, vale la pena, en cambio, detenerse en las teorizaciones d’arienzanas.

Orquesta Juan D'Arienzo






















Orquesta Juan D'Arienzo

En 1949 decía D’Arienzo: "A mi modo de ver, el tango es, ante todo, ritmo, nervio, fuerza y carácter. El tango antiguo, el de la guardia vieja, tenía todo eso, y debemos procurar que no lo pierda nunca. Por haberlo olvidado, el tango argentino entró en crisis hace algunos años. Modestia aparte, yo hice todo lo posible para hacerlo resurgir. En mi opinión, una buena parte de culpa de la decadencia del tango correspondió a los cantores. Hubo un momento en que una orquesta típica no era más que un simple pretexto para que se luciera un cantor. Los músicos, incluyendo al director, no eran mas que acompañantes de un divo más o menos popular. Para mi, eso no debe ser. El tango también es música, como ya se ha dicho. Yo agregaría que es esencialmente música. En consecuencia, no puede relegarse a la orquesta que lo interpreta a un lugar secundario para colocar en primer plano al cantor. Al contrario, es para las orquestas y no para los cantores. La voz humana no es, no debe ser otra cosa que un instrumento más dentro de la orquesta. Sacrificárselo todo al cantor, al divo, es un error. Yo reaccioné contra ese error que generó la crisis del tango y puse a la orquesta en primer plano y al cantor en su lugar. Además, traté de restituir al tango su acento varonil, que había ido perdiendo a través de los sucesivos avatares. Le imprimí así en mis interpretaciones el ritmo, el nervio, la fuerza y el carácter que le dieron carta de ciudadanía en el mundo musical y que había ido perdiendo por las razones apuntadas. Por suerte, esa crisis fue transitoria, y hoy ha resurgido el tango, nuestro tango, con la vitalidad de sus mejores tiempos.

Mi mayor orgullo es haber contribuido a ese renacimiento de nuestra música popular." Nota citada de la revista Aquí Está.

Esto es lo que decía D’Arienzo, a través de aquel gran periodista, de aquel maestro del reportaje que fue Andrés Muñoz. Y bien: el mismo día que D’Arienzo decía esas cosas, o casi el mismo día, Aníbal Troilo, con Edmundo Rivero, grababa "El último organito". Allí el cantor estaba en primer plano y, sin embargo, eso era tango puro, y en la más exigente antología sonora aquella bellísima versión no debería estar ausente.

Por lo demás, también D’Arienzo puso, a veces, al cantor en primer plano, y aunque lo hizo correr a la velocidad de la orquesta, buscó un éxito adicional y menospreciable en letras tan penosas como las nombradas o como "Chichipía" o "El nene del Abasto".

En 1975, un mes antes de su muerte, D’Arienzo volvió a teorizar: "La base de mi orquesta es el piano. Lo creo irremplazable. Cuando mi pianista, Polito. se enferma, yo lo suplanto con Jorge Dragone. Si llega a pasarle algo a éste no tengo solución. Luego el violín de cuarta cuerda aparece como un elemento vital. Debe sonar a la manera de una viola o de un cello. Yo integro mi conjunto con el piano, el contrabajo, cinco violines, cinco bandoneones y tres cantores. Menos elementos, jamás. He llegado a utilizar en algunas grabaciones hasta diez violines"Reportaje difundido por la agencia Telam y tomado de La Voz del Pueblo, Tres Arroyos, 23 de diciembre de 1975. Puesto que tanta importancia atribuía el maestro al piano, no es superfluo dar aquí la nómina de sus sucesivos pianistas: Alfonso Lacueva, René Cóspito, Vicente Gorrese, Nicolás Vaccaro, Juan Polito, Luis Visca, Carlos Di Sarli, Lidia Fassoli, Cesar Zagnolli, Rodolfo Biaggi, Juan Polito, Fulvio Salamanca, Juan Polito, Normando Lazara (Di Sarli sólo actuó un mes, en el Chantecler, en 1934, en reemplazo de Visca)..

Sin duda, los resultados logrados por la orquesta de D'Arienzo no justificaban tanto derroche instrumental, ni justificaban tener el primer violín a un artista como Cayetano Puglisi. Con igual numero de instrumentos la orquesta de Troilo obtuvo, en 1946, ese prodigio de sonoridad que es la versión de Recuerdos de bohemia. Pero esa es otra cuestión. Lo cierto es que, en 1975, en plena vanguardia, D’Arienzo seguía sosteniendo que "sí los músicos retornaran a la pureza del dos por cuatro, otra vez reverdecería el fervor por nuestra música y, gracias a los modernos medios de difusión, alcanzaríamos prevalencia mundial"Reportaje difundido por la agencia Telam y tomado de La Voz del Pueblo, Tres Arroyos, 23 de diciembre de 1975. Puesto que tanta importancia atribuía el maestro al piano, no es superfluo dar aquí la nómina de sus sucesivos pianistas: Alfonso Lacueva, René Cóspito, Vicente Gorrese, Nicolás Vaccaro, Juan Polito, Luis Visca, Carlos Di Sarli, Lidia Fassoli, Cesar Zagnolli, Rodolfo Biaggi, Juan Polito, Fulvio Salamanca, Juan Polito, Normando Lazara (Di Sarli sólo actuó un mes, en el Chantecler, en 1934, en reemplazo de Visca)..

Volver al dos por cuatro primitivo significa, sin embargo, borrar a Canaro, borrar a Cobián, borrar a De Caro, borrar a todos los tanguistas del Cuarenta. ¿Vale la pena?

D’Arienzo, al fin de su carrera, cultivó el estilo camp; por supuesto, sin saberlo y sin proponérselo. La gente lo veía gesticular frente a los músicos y los cantores; lo veía con simpatía, había algo de nostalgia y algo de burla. Por supuesto, el compás de la orquesta se llevaba tras de si los pies de los bailarines. Y los pies de los bailarines siguen yéndose con el compás cuando suenan los discos de D’Arienzo, y su figura continua suscitando una gran simpatía. Se la merece por lo que hizo por el tango al promediar la década de 1930.


Originalmente publicado en "Tango y Lunfardo" Nº 132, Año XIV, Chivilcoy, 16 de setiembre de 1997. Director: Gaspar J. Astarita.

fuente: TODOTANGO.
........................................

                         LA CUMPARSITA
                                                    
                        LOCA
                                                    
              LA PUÑALADA                       
                                                    
        OSVALDO RAMOS - SENTIMIENTO GAUCHO                              
                                                      
            ARMANDO LABORDE - YUYO BRUJO
              
                   HECTOR MAURE - CLAUDINETTE                         
                                                                                 

jueves, 18 de octubre de 2012

DONATO RACCIATTI, BANDONEONISTA

Un día como hoy... 18 de octubre... pero de 1918
nacía DONATO RACCIATTI.
.............................................

Biografía de ABEL PALERMO publicada en la 
página webb TODOTANGO.


BANDONEONISTA, DIRECTOR Y COMPOSITOR
18 de octubre de 1918 -27 de mayo de 2000.


Como dice el historiador Juan Carlos Legido, escribir la historia de Racciatti es escribir parte de la historia uruguaya y del tango en Uruguay a través de un período de más de cincuenta años. Yo le agrego, no sólo del tango en esa república hermana, también el de ambas orillas del Río de la Plata.


Su orquesta expresaba un tango clásico, sencillo, muy rítmico, de poco valor musical pero tremendamente popular. Tenía un aire a D'Arienzo y sus discos eran muy vendidos.

Nació en Chieti (Italia) y su inicio profesional se produce como bandoneonista de radio en el año 1938.

En el año 1940 se incorpora a la orquesta Laurenz-Casella y en 1945 es invitado a dirigir la formación que acompañaba al cantor Luis Alberto Fleitas. Con el que llega al disco en nueve oportunidades.

Con esta última experiencia ganó en confianza y, en 1948, forma su propia orquesta y un dato interesante, uno de sus bandoneonistas era el joven Raúl Jaurena, actual director del New York Tango Trío, instalado desde hace muchos años en esa ciudad.






















El debut se produce en el Hotel Nogaró de Punta del Este, aristocrático balneario a 100 km de Montevideo. 
También integra el elenco artístico de Radio Universal pero al poco tiempo pasa a Radio Sarandí, una de las más importantes emisoras de aquel entonces. 

Sus actuaciones logran un gran suceso y es contratado por el sello Sondor donde registra el tango "¿Conocen estos compases?" de Horacio Márquez y letra de Carlos Morín y del otro lado, el candombe "El pregón del negrito" del propio Racciatti en colaboración de Enrique Liste con versos de Enrique Soriano.

Realiza giras en el interior del Urugay y en Brasil y al mejor estilo Canaro, se involucra con el teatro. Se asocia con los autores Mario Rivero y Eduardo Casanovas para producir varias comedias musicales en los escenarios de Montevideo. 
Realizó varias temporadas en los teatros Artigas, 18 de Julio, Palacio Peñarol y un éxito imponente en el estadio Centenario de fútbol con la comedia "Barrio, luna y tamboril".

La etapa más brillante de su orquesta fue entre los años 1953 y 1960, en al que se destacaban sus voces femeninas, primero la mejor cancionista de su país: Nina Miranda, luego Olga Delgrossi quien actuó con él durante siete años. Ambas vinieron después a la Argentina para continuar su trayectoria artística.






















La lista de cantores que pasaron por su orquesta es muy grande. Podemos citar entre otros, además de las mencionadas Miranda y Delgrossi, a Enrique Liste, Alfredo Cabral, Víctor Ruiz, Marisa Cortez, Alfredo Rivera, Carlos Torres, Miguel Ángel Maidana, Elsa del Campo, Marcos Giral, los argentinos Luis Correa, Juan Carlos Godoy, Alfredo Dalton, Osvaldo Rivas, Néstor Real y para el final de este recuerdo la voz más importante de la banda oriental, el gran Carlitos Roldán, luego de su paso por las grandes orquestas de Osvaldo Fresedo, Francisco Canaro y Francisco Rotundo.

Donato Racciatti contribuyó a la vigencia del tango bailable y popular, con tremendo éxito desde el punto de vista comercial y muy requerido en toda América y en Japón.

Actuó en las principales radios de Buenos Aires y en los canales 7 y 11 de televisión. También fue artista exclusivo en el escenario de "Catedral del tango" y trabajó en el cabaret "Marabú", donde sus figuras fueron, nada más ni nada menos, que Aníbal Troilo y Carlos Di Sarli. Sus giras por el interior de la Argentina fueron innumerables, actuó en casi todas las ciudades importantes del país.

Por último, quiero destacar su labor como compositor prolífico y coherente con su idea musical. Fue un compositor de obras sencillas, de melodías pegadizas, muy bien receptuadas por un público masivo que bailaba tarareando las letras. La mayoría de estas letras eran intrascendentes desde el punto de vista poético, con excepción de las elaboradas por ese buen poeta uruguayo que fue Federico Silva. Baste recordar sus tangos "Vencida", "Morocho y cantor", "Sin estrellas" y el gran suceso que significó "Hasta siempre amor", grabado por el maestro Carlos Di Sarli con la voz de Horacio Casares, por D'Arienzo con Jorge Valdez y por Elsa Rivas con el acompañamiento de la orquesta de Juan José Paz, entre los registros más conocidos. Otros temas suyos: "Tu corazón", "Queriéndote", "Limosna de amor", con letra de Enrique Soriano, "Murga de pibes" de Carmelo Imperio y Soriano y "Por la misma senda", de Mario Battistella.

Murió a los ochenta y un años en la ciudad que tanto amó, con el reconocimiento de un pueblo que lo venera por su compromiso permanente con la música danzante y popular, no obstante sus limitaciones artísticas.

fuente: página webb TODOTANGO.
.........................................................
                   
                         LA CARA DE LA LUNA

                        DESDE EL ALMA

                         MI PROMESA - VICTOR RUIZ


                             MANO A MANO - CARLOS ROLDAN

                                   DESORIENTADO - CARLOS ROLDAN         

                    ESCLAVAS BLANCAS - JUAN CARLOS GODOY
                                                          
                                  LOCA - OLGA DELGROSSI