Un lugar de reunión, para cantar, payar, decir poesías y mostrar nuestras tradiciones,
nuestros artistas tanto de FOLKLORE como de TANGO.
Un bolichopulpería para mostrar las tradiciones argentinas, nuestras costumbres, leyendas, nuestros pájaros, nuestros árboles, flores, y paisajes.
...y de otros pagos también... por qué no?? conocer otras culturas...
Un lugar para compartir... tomar mate, o un vino en amistad.
Almitas torturadas, pobres esclavas blancas del tango y la milonga. Mujeres infecundas, ¡autómatas del vicio, sin alma y sin amor!... No sé por qué esta noche reflejan tus pupilas la pena que te mata y en cada carcajada, yo sé, pobre milonga, solloza el corazón.
Tal vez tu propia culpa,
tal vez el desengaño del hombre que has querido y hoy para olvidarlo, emborrachás tu alma con tango y con champagne. Pero pensá, milonga, que hay una criaturita de manecitas blancas que en este mismo instante tal vez a unos extraños les llamará mamá...
No comprendés, milonga,
que vos pasás la vida en una farsa alegre, donde se necesita, para conquistar hombres, eterna juventud. Pero los años pasan, dejando sus recuerdos, recuerdos muy ingratos y cuando vieja y fea te encuentren tus "amigos", verás qué ingratitud.
Yo sé que vos sos buena,
que escucharás este ruego de este sincero amigo. No sigas por la senda de fáciles placeres, de tango y de champagne. Pensá cinco minutos en esa criaturita de manecitas blancas, que en este mismo instante, tal vez a unos extraños, ¡les llamará mamá!
Un día como hoy... 18 de octubre... pero de 1918 nacía DONATO RACCIATTI. ............................................. Biografía de ABEL PALERMO publicada en la página webb TODOTANGO.
BANDONEONISTA, DIRECTOR Y COMPOSITOR 18 de octubre de 1918 -27 de mayo de 2000.
Como dice el historiador Juan Carlos Legido, escribir la
historia de Racciatti es escribir parte de la historia uruguaya y del tango en
Uruguay a través de un período de más de cincuenta años. Yo le agrego, no sólo
del tango en esa república hermana, también el de ambas orillas del Río de la
Plata.
Su orquesta expresaba un tango clásico, sencillo, muy
rítmico, de poco valor musical pero tremendamente popular. Tenía un aire a
D'Arienzo y sus discos eran muy vendidos.
Nació en Chieti (Italia) y su inicio profesional se produce
como bandoneonista de radio en el año 1938.
En el año 1940 se incorpora a la orquesta Laurenz-Casella y
en 1945 es invitado a dirigir la formación que acompañaba al cantor Luis
Alberto Fleitas. Con el que llega al disco en nueve oportunidades.
Con esta última experiencia ganó en confianza y, en 1948,
forma su propia orquesta y un dato interesante, uno de sus bandoneonistas era
el joven Raúl Jaurena, actual director del New York Tango Trío, instalado desde
hace muchos años en esa ciudad.
El debut se produce en el Hotel Nogaró de Punta del Este,
aristocrático balneario a 100 km de Montevideo.
También integra el elenco
artístico de Radio Universal pero al poco tiempo pasa a Radio Sarandí, una de
las más importantes emisoras de aquel entonces.
Sus actuaciones logran un gran
suceso y es contratado por el sello Sondor donde registra el tango
"¿Conocen estos compases?" de Horacio Márquez y letra de Carlos Morín
y del otro lado, el candombe "El pregón del negrito" del propio
Racciatti en colaboración de Enrique Liste con versos de Enrique Soriano.
Realiza giras en el interior del Urugay y en Brasil y al
mejor estilo Canaro, se involucra con el teatro. Se asocia con los autores
Mario Rivero y Eduardo Casanovas para producir varias comedias musicales en los
escenarios de Montevideo.
Realizó varias temporadas en los teatros Artigas, 18
de Julio, Palacio Peñarol y un éxito imponente en el estadio Centenario de
fútbol con la comedia "Barrio, luna y tamboril".
La etapa más brillante de su orquesta fue entre los años
1953 y 1960, en al que se destacaban sus voces femeninas, primero la mejor
cancionista de su país: Nina Miranda, luego Olga Delgrossi quien actuó con él
durante siete años. Ambas vinieron después a la Argentina para continuar su
trayectoria artística.
La lista de cantores que pasaron por su orquesta es muy
grande. Podemos citar entre otros, además de las mencionadas Miranda y Delgrossi,
a Enrique Liste, Alfredo Cabral, Víctor Ruiz, Marisa Cortez, Alfredo Rivera,
Carlos Torres, Miguel Ángel Maidana, Elsa del Campo, Marcos Giral, los
argentinos Luis Correa, Juan Carlos Godoy, Alfredo Dalton, Osvaldo Rivas,
Néstor Real y para el final de este recuerdo la voz más importante de la banda
oriental, el gran Carlitos Roldán, luego de su paso por las grandes orquestas
de Osvaldo Fresedo, Francisco Canaro y Francisco Rotundo.
Donato Racciatti contribuyó a la vigencia del tango bailable
y popular, con tremendo éxito desde el punto de vista comercial y muy requerido
en toda América y en Japón.
Actuó en las principales radios de Buenos Aires y en los
canales 7 y 11 de televisión. También fue artista exclusivo en el escenario de
"Catedral del tango" y trabajó en el cabaret "Marabú",
donde sus figuras fueron, nada más ni nada menos, que Aníbal Troilo y Carlos Di
Sarli. Sus giras por el interior de la Argentina fueron innumerables, actuó en
casi todas las ciudades importantes del país.
Por último, quiero destacar su labor como compositor
prolífico y coherente con su idea musical. Fue un compositor de obras
sencillas, de melodías pegadizas, muy bien receptuadas por un público masivo que
bailaba tarareando las letras. La mayoría de estas letras eran intrascendentes
desde el punto de vista poético, con excepción de las elaboradas por ese buen
poeta uruguayo que fue Federico Silva. Baste recordar sus tangos
"Vencida", "Morocho y cantor", "Sin estrellas" y
el gran suceso que significó "Hasta siempre amor", grabado por el
maestro Carlos Di Sarli con la voz de Horacio Casares, por D'Arienzo con Jorge
Valdez y por Elsa Rivas con el acompañamiento de la orquesta de Juan José Paz,
entre los registros más conocidos. Otros temas suyos: "Tu corazón",
"Queriéndote", "Limosna de amor", con letra de Enrique
Soriano, "Murga de pibes" de Carmelo Imperio y Soriano y "Por la
misma senda", de Mario Battistella.
Murió a los ochenta y un años en la ciudad que tanto amó,
con el reconocimiento de un pueblo que lo venera por su compromiso permanente
con la música danzante y popular, no obstante sus limitaciones artísticas.
Entrevista publicada por Roberto Mancini, en TODOTANGO.
(21 de agosto de 1922)
Nombre verdadero: Aníbal Domingo Llanos.
En la ciudad de Campana, donde “el agua blanda, era más fresca que el río”, nació mi amigo y entrevistado de hoy.
Hay una tranquera por donde el recuerdo vuelve a la querencia y por esa puerta abierta que es el corazón de Juan Carlos, me introduzco en su vida, pidiéndole me cuente cosas, esas que se dicen tomando mate junto a una vieja arboleda y que pretenden llegar al público, inapelable destinatario de nuestro canto.
«A mí comenzó a llamarme la atención el tango allá por el año 1933 cuando Agustín Magaldi vino a Campana. Él debía actuar un domingo en el teatro de la Sociedad Italiana, pero estaba afónico y no pudo hacerlo, solamente habló con el público y actuaron sus cinco guitarristas. Yo era pibe pero recuerdo que Magaldi era un tipo que cargaba su pinta y que su sola presencia bastó para conformar al público.
«Para ese mismo tiempo en el Teatro Moderno se presentó Carlos Gardel y tengo muy presente todavía que le fui a comprar cigarrillos a una que venía con él en la embajada y así entré de “ronga”. Para ese entonces yo tenía pantalones cortos y me acuerdo que Gardel cantó sentado, colocando las guitarras detrás de sí.
«Cuando yo tenía 13 años, nos reuníamos con los muchachos para pasar el rato cantando. Entre ellos, estaba Antonión que lo hacía muy bien. Tenía una voz fina, a veces hacíamos un dúo que gustaba mucho. Así fue como empecé a tomar contacto con el tango.
«Siendo aún pibe yo trabajaba en una chacra y cuando llegaba la época de la cosecha de maíz, era mucha la gente conchabada que trabajaba, comía y dormía en el lugar. A la noche todos cantaban y yo hacía temas criollos y así, me agarró el entusiasmo por cantar.
«En 1936, mi familia se vino a Buenos Aires y yo con ellos. Vivimos en el barrio de La Boca y enseguida comencé a trabajar en los talleres del Ministerio de Obras Públicas y ahí, mi capataz me empujó muchísimo para que cantara. Me decía: «Prepará el mate cocido y cantá. Si no cantás no te quiero conmigo».
«Cierto día mis compañeros hicieron una colecta para que yo grabara. Éramos un grupo unido que jugábamos a la quiniela y a las carreras. Por eso el sueldo no me alcanzaba ya que cuando cobraba tenía que pagar las deudas y me quedaba sin un mango. Jugaba “al fiado”. Esta situación de vicio, me llevó a renunciar al trabajo en el ministerio.
«En el año 1949, entré al Banco Municipal y allí, también cantaba en las reuniones que hacíamos. El banco era más conocido con el nombre de “Banco de Empeño” y cuando alguna persona venía a empeñar una guitarra, el encargado de tasarla me consultaba. A veces traían algunas con diapasón de ébano de Casa Núñez. Verdaderas joyas, pero yo para entonces no había aprendido a tocar la guitarra, lo que sí estoy haciendo hoy a mis años para entretenerme. Recuerdo que cierta vez tuve que cantar en el “Agusteo” y entonces hice “Allá en el bajo”, tango que todavía hoy sigo interpretando.
Roberto Mancini y Juan Carlos Godoy
«Ya me había casado y estaba dispuesto a dejar de cantar para dedicarme más de firme al laburo, cuando una noche me llevan a una comida y al terminar la misma me hicieron cantar. Se dio la casualidad que estuviera presente Vicente Salerno, primer violín de la orquesta de Ricardo Tanturi, que me dijo que el maestro estaba probando cantores para acompañar a Elsa Rivas y a Horacio Roca y agregó: «La voz que busca puede ser que sea la suya, pero tiene que probarlo Tanturi, así que vamos a ir el lunes a Radio El Mundo a las 9 de la noche».
«Ahí fuimos ese día y di la prueba. Yo llevé un tango que ya cantaba Rufino, “Griseta” y don Ricardo después de escucharme me dijo que yo quedaba incorporado a su orquesta, pero por compromisos que tenía con otras personas debía seguir probando algunos cantores que le había recomendado la radio. Fuimos a comer y me hizo poner el nombre de Juan Carlos Godoy, «Porque Llanos no tiene acentuación», me dijo. A mi el nombre no me gustó pero si me decía que tenía que llamarme Juan Pérez agarraba lo mismo.
«Comencé con Tanturi en el año 1956, en tanto seguía trabajando en el banco. Cuando hacíamos cabaret terminábamos tarde y yo llegaba al banco medio dormido. Viajaba con la almohada pegada. Actué en el “Marabú”, la catedral del tango. “La Garçonnière” fue el primer tema que canté con la orquesta y “Decís que no te quiero”, la primera grabación. Del otro lado, Elsa Rivas grabó “Besos brujos”. Estuve dos años, y luego pasé a la orquesta de Alfredo De Angelis.
«Se iba Carlos Dante y me habló Marvil a la salida del cabaret: “Hay una posibilidad para que usted vaya a cantar con De Angelis”. ¿Cómo es eso? le pregunté sorprendido y él me respondió que le habían pedido que me consultara y me invitó para ir a la casa de don Alfredo en Banfield. Bueno, respondí yo.
«Un jueves, a las 9 de la noche fuimos a la casa del maestro, donde también estaba Oscar Larroca. Me probó acompañándome con el piano. Hice el tango “Yo no sé llorar”, el que con el tiempo grabé a dúo con Larroca. El director quedó conforme, pero yo antes de aceptar quise hablar con Carlos Dante.
«A Dante le pregunté si no le molestaba la situación porque si era así no aceptaba. Su respuesta fue tajante: “Si le hablaron a usted vaya tranquilamente, porque yo me voy a dedicar a cantar como solista”. Entonces, acepté.
«El primer tango que canté y grabé con mi nueva orquesta fue “No culpes al amor” de Juan Pueblito y Roberto Caló. Después cambié de compañero. Se fue Larroca y vino “Chocho” Florio, pero los dos teníamos el mismo registro agudo de voz y no podíamos cantar a dúo. Cuando vino Lalo Martel volvimos a hacer dúos y, cuando apareció el pibe Mancini, mejor aún, porque él andaba bien con la guitarra, sabía música y tuvimos muchos éxitos con los discos, aquí y en Colombia. Fue un tiempo muy lindo y exitoso que yo no supe aprovechar económicamente, porque volvía cada tanto a la Argentina para cantar aquí como solista.
«Hice un compacto junto a Mariano Mores, Leopoldo Federico, Alberto Podestá y otros amigos y en el año 2004, grabé “La mariposa” y “Alma en pena”.
«Recuerdo que en el “Rincón de los Artistas”, Ángel Díaz me pasó el tango que había hecho con el hermano, “Se tiran conmigo”. Yo lo cantaba como primicia y el tango le gustaba mucho a la gente. Para ese entonces llegó al local Alfredo Belusi y también a él le gustó mucho el tema y se interesó para que lo escuchara José Basso. Luego de varias peripecias y no obstante mi continua negativa a volver a cantar con orquesta, me convencieron y grabé siete temas con Pepe. Pocos porque ya los discos de tango no se vendían como antes. Grabamos en Columbia reforzados por Enrique Francini y Antonio Agri, en los violines. Grabé “Melenita de oro” y en la mitad del tango, cuando venía una armonía de violines y yo entraba haciéndole la “segunda”, parecía que estaba cantando en el cielo. ¡Era extraordinario!
«Cuando Francini escuchó el long play quedó entusiasmado, “Porque con De Angelis cantabas de una forma y acá de otra”, me dijo.
«Con el Sexteto Mayor hice dos larga duración en Colombia, pero por razones contractuales con Odeon, en esos discos figuró como el Sexteto de Luis Stazo.
«Viajé mucho, pero donde más me quedé fue en Colombia. Eran años en que había que salir del país para ganarse la vida y entonces actué en Nueva York, Miami, Chicago, New Jersey, Denver y Boston, además de Chile y Ecuador.
«Con Troilo tuve una linda anécdota. El Gordo era un divino. Un día de 1964, haciendo la audición “Patio de Tango” con De Angelis, me dice: “Pibe me hacés un favor. Yo mandé a dormir a Goyeneche y Rufino para que descansen y no hagan el ensayo. ¿No me podés cantar un tango para poder ensayar?” y yo acepté. Canté “El motivo” y Luis Stazo, en ese entonces primer fueye de Alfredo, me dijo: “Juanca, Troilo te está probando” y yo entonces, le contesté que no sabía si él me está probando, pero no me podía perder el viaje con De Angelis a Colombia, donde tenía asegurada una buena plata; algo así como 5.000 dólares.
«Pero ahí no terminó la cosa. A la semana, Sucher me pregunta si quería cantar con Troilo. Este le había pedido que me hablara. Espiritualmente, me hubiera gustado ir con Pichuco, porque para mí era la mejor orquesta, pero le respondí que no, por el tema del dinero que me traía de Colombia y que necesitaba para empezar a pagar un departamento que quería comprar. Creo que El Gordo me quería para reemplazar a Rufino, pero no pudo ser. Después nos hicimos muy amigos.»
Para finalizar, llegó a mis manos el último trabajo de mi amigo Godoy. Una producción independiente, “Flor de yunta”, junto a nuestro otro colega Reynaldo Martín, donde Juan Carlos, con sus 80 y pico, revalida su merecida fama de excepcional cantor..