Un lugar de reunión, para cantar, payar, decir poesías y mostrar nuestras tradiciones,
nuestros artistas tanto de FOLKLORE como de TANGO.
Un bolichopulpería para mostrar las tradiciones argentinas, nuestras costumbres, leyendas, nuestros pájaros, nuestros árboles, flores, y paisajes.
...y de otros pagos también... por qué no?? conocer otras culturas...
Un lugar para compartir... tomar mate, o un vino en amistad.
Un día como hoy... 25 de abril... pero de 1929...nacía ANGEL "el Paya" DIAZ.
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Semblanza de NESTOR PINSON
publicada en la página webb TODOTANGO
CANTOR
25 de abril de 1929 - 11 de diciembre de 1998 Apodo: El Paya
Según Adolfo Rodríguez, su apodo lunfardo viene del quichua
y se aplica a los de pelo muy rubio o pelirrojo. También puede ser un apócope
de payador. Lo cierto que este excelente cantor que no tuvo la trascendencia
que se merecía, nos abandonó hace muy poco tiempo llevándose su exquisito
fraseo y el terciopelo de su voz. Fue un barítono dulce, intimista y muy
porteño que dejó lamentablemente, una escasa producción discográfica.
De chico le decían "Payita" porque "El
Paya" era su padre Luis, que fue payador en su juventud, por el barrio de
Parque Patricios y sus alrededores.
Muy pronto aprendió a tocar la guitarra y, apenas entrado en
la adolescencia, como le gustaba cantar no necesitóacompañamiento.
Rondando los 19 años de edad su nombre llama la atención del
público tanguero al incorporarse a la orquesta de Florindo Sassone. Es el
primer compañero de Jorge Casal, quien por su calidad interpretativa era la
atracción y había colocado a la orquesta en un primerísimo plano.
Desgraciadamente una sola grabación es el testimonio de su paso por esta
formación.
Al año siguiente, 1949, pasa a la orquesta de Alfredo Gobbi,
donde tiene de compañero a Jorge Maciel con quien graba a dúo el vals "Tu amargura",
de Laureano Martínez Smart. Sólo dos registros más, los tangos "No la
traigas" de Gentile y Yiso y "Por qué soy reo" de Velich, Meaños
y Rossano.
A comienzos del 50 es tentado por Ángel D'Agostino con quien
hace los carnavales en el club Boca Juniors y de inmediato se incorpora a la
orquesta de Horacio Salgán.
El primer conjunto de Salgán databa de 1944, cuando tuvo a
Edmundo Rivero como cantor y nadie del ambiente radial o del discográfico
quería aceptarlos. Al músico por su estilo nada popular y al cantor por su voz
gruesa.
En 1949 el pianista arma una nueva orquesta que estaba
conformada entre otros por los bandoneonistas Leopoldo Federico,
"Toto" Rodríguez, Abelardo Alfonsín, y Antonio Cselza; Carmelo
Cavallaro y Víctor Felice en violines; Adriano Fanelli en cello y el contrabajo
de Ángel Allegri. Los cantores eran Oscar Serpa y a partir de 1950, Ángel Díaz
que permaneció hasta 1956.
El debut fue en Radio Belgrano donde Salgán tenía un espacio
propio: "Así les brindo el tango".
En 1952 hacen los bailes de carnaval en el club Atlanta, las
voces son "El Paya" y Horacio Deval, aquel cantor que imitaba a
Gardel, cosa que le ocasionó más de un problema. En esa misma jornada había
otro número artístico a cargo del novel cantor Roberto Goyeneche acompañado por
tres guitarras. Tanto al director como a Díaz les llamó la atención el muchacho
rubio y al final de la noche lo apalabraron. A la semana siguiente Goyeneche se
presentaba en los bailables de la radio en reemplazo de Deval que iniciaba su
carrera de solista. Han dicho que fue "El Paya" quien lo rebautizó
con el seudónimo "El Polaco". Lo cierto que a partir de entonces hubo
una relación de amistad que duró hasta su muerte.
Goyeneche en sus mejores
tiempos de éxito y en diversos reportajes, reconoció lo mucho que le debía como
cantor a su compañero por todo lo que le enseñó.
A partir de su desvinculación con la orquesta, comenzó su
carrera como solista por el circuito habitual de cafés, salones y giras por el
interior del país. En varias ocasiones acompañado por Goyeneche. También vino
la televisión y algún tiempo de retiro de la actividad artística, aunque
siempre se daba una vuelta por la noche y el tango.
Un noche, allá a principios de los años 90, se encuentra
casualmente con "El Polaco" en el "Café Homero", hoy
propiedad del cantor Rubén Juárez, Goyeneche tercia con el dueño para que lo
contrate. Allí actuó una larga temporada.
En 1992 integra la delegación que se presenta en el Festival
de Tango de Granada (España) donde canta acompañado de su guitarra y el piano
de Héctor Stamponi. También graba tres temas para un disco compacto con el trío
de Osvaldo Berlingieri.
Alguien dijo sobre Ángel Díaz que no llegó a ocupar una
primera línea en cuanto a repercusión masiva del público, pero fue uno de los
mejores cantores que tuvo nuestra música y así fue considerado durante toda su
carrera por los más atentos seguidores. Aportó muy bien lo suyo como para
merecer con creces, un suficiente espacio en la historia del tango.
Al día siguiente de su muerte, el periodista Julio Nudler,
admirador suyo, publicó en el diario Página 12, la siguiente nota:
«El cantante de tangos Ángel Díaz falleció ayer como
consecuencia de un infarto que lo abatió en su camarín del Teatro General San
Martín, cuando se aprestaba a actuar en el marco del Festival Internacional
Buenos Aires Tango. Díaz tenía programada una función en la sala Casacuberta,
desde donde, luego de haber probado sonido, se dirigió a su camarín para
aguardar el momento de salir a escena. Fue durante esa espera cuando lo
sorprendió la muerte, a los 69 años.
A partir de 1950 Díaz supo contribuir
decisivamente al suceso de Salgán en el disco, quedando instalado entre los
conocedores como un prototipo de cantor porteño, absolutamente genuino y
sensible, con su exacto equilibrio emocional. Muchos lo consideraron en cierto
modo, el maestro de Goyeneche y otros vocalistas.
Su breve discografía incluye
algunas versiones que son clásicos absolutos. Es el caso de "Porque soy
reo" con Gobbi. Este tango retrata como pocos al hombre de Buenos Aires,
una especie de existencialista descreído. Con Salgán descuellan "Como
abrazado a un rencor", una de las letras antológicas del género, tan
herética que se le antepuso un recitado que atribuye al rencor del moribundo lo
que se oirá después. Y "Doble castigo" y "N.P." tienen
hábiles metáforas burreras sobre el amor. Hubo tangos en su repertorio con
Gobbi y Salgán que no pudo llevar al disco porque ambos no eran demasiado
vendedores, el caso de "Trenzas", "Una tarde", "De
puro guapo" y "Una lágrima". Fue mucho lo que se perdió por no
llegar al disco. Debido a su muerte los organizadores del festival decidieron
que se guardara un minuto de silencio en todas las funciones restantes».
Un día como hoy... 1 de febrero... pero de 1898... nacía JUAN BAUTISTA
GUIDO.
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Semblanza de RAUL LAFUENTE
publicada en la página webb TODOTANGO.
Publicado en "Hombres de Tango y el Barrio",
fascículo Nº 17 del Ateneo de Estudios Históricos "Parque de los
Patricios". Abril-Junio de 1974.
MUSICO, BANDONEONISTA, DIRECTOR, COMPOSITOR
1 de febrero de 1898 - 5 de octubre de 1945 Apodo: El Lecherito
La legendaria y popular barriada de Parque de los Patricios
ha sido cuna de muchas figuras de singular valía dentro de las manifestaciones
tangueras. Entre ellas merece cita y recuerdo Juan Bautista Guido, conocido
como "El lecherito"; auténtico as del bandoneón dentro de la época en
que le tocó desempeñarse.
Nacido el 1 de febrero de 1898, en nuestra ciudad, cursó en
la misma sus estudios primarios y sólo por imposiciones familiares aprendió el
oficio de carpintero. El ruido de sierras y garlopas no pudo imponerse a los
sonidos con los que el aprendiz soñaba poder interpretar y al poco tiempo
abandonó aquellos para dedicarse de lleno a la pasión que desde los seis años
de edad lo atraía con entusiasmo poco común. Desde entonces, el día que
desgranó algunas notas en un viejo acordeón, la vocación musical lo absorbió
plenamente.
Tiene tan solo trece años cuando comienza a actuar junto al
que sería su maestro, eximio ejecutante, como él, vecino del barrio y famoso
intérprete de la "guardia vieja": Arturo Severino, recordado autor de
los tangos, entre otros, "La bicoca", "El trompito Nº 2" y
"Metele bombaal primus".
Tal fue la dedicación y capacidad demostrada por Guido, que
a poco su maestro lo invita a integrar un conjunto por el dirigido, tres
bandoneones, tres violines, tres guitarras y una flauta. Es decir: sólo un
puber cuando actuando en una orquesta e interpretando en el mismo instrumento
que el director. Eso fue premonitorio: "El lecherito" (su juventud y
el hecho de -que su padre vendiera productos lácteos le valió el apodo) tenía
las condiciones para ser un as y así lo demostró a lo largo de su corta
existencia.
En 1913 -Guido tiene 15 años-, forma un trío con violín y
guitarra para debutar en el café "43", en su barrio natal, avenida
Caseros 2459. Este centro tanguero cuyo nombre obedecía a la gran concurrencia
de obreros y empleados de la fábrica de tabacos de la firma Piccardo instalada
en la calle Uspallata nº 1720 elaboradora de los cigarrillos que popularizaron
el número.
El café, también conocido como "La fonda", vio
pasar por el pequeño palco a los grandes intérpretes de la época y contó entre
sus parroquianos además de la enorme concurrencia de vecinos adeptos a
compositores de trayectoria, con los que mantenían saludables polémicas
monotemáticas. Sabemos de la asistencia de José Rial; de Guillemo Barbieri
-ambos autores del popular vals "Rosa de otoño" y de aquel cantor
Luciano Cardelli "el tanito" que hiciera dúo con "el negro".
La exitosa actuación, en el barrio, lo encumbra y le permite
pasar junto al pianista Samuel Castriota a realizar los cambios en bailes del
desaparecido Café Olimpo (Avenida Pueyrredón 1461). El mismo local donde hacía
demostraciones coreográficas el mentado Benito Bianquet "El
Cachafaz".
A poco, Guido actúa en la famosa "Casa de Laura"
integrando el conjunto que el pilar del tango Vicente Greco agrupó para
perfeccionar y difundir nuestra música. Al lado del autor de "Ojos
negros" completó su conocimiento del "fueye" foqueándose junto a
figuras estelares.
En 1916, junto con el pianista José María Rizzutti -formado
a su lado-, arma un quinteto que sería famoso, al complementarlo con Nicolás Di
Massi y Ghernichi en los violines y José Galarza en flauta. Ese quinteto actúa,
con éxito rotundo en el café "La morocha" y en el bar "Los
leones" donde, por razones desconocidas, Agesilao Ferrazzano reemplaza a
Di Massi. La trascendencia del conjunto lo hace desempeñarse durante casi un
año en el céntrico "Tabarís", lugar donde había dictado cátedra
"el tigre del bandoneón" Eduardo Arolas.
Desintegrado el quinteto, Guido pasa a formar un cuarteto
junto a Roccatagliatta que con José Rossito tocaban el violín y "El
Chon" Eduardo Pereyra, en el piano. Actúan en el café "Parisién"
de la avenida Alvear donde "El lecherito" es solicitado, con
ventajoso ofrecimiento en la retribución para desempeñarse con el maestro
Roberto Firpo al lado de instrumentistas como Cayetano Puglisi, Elvino Vardaro
y José Servidio.
Ya Guido está en la cumbre y como un as lo reconocen músicos
y público. Después de varias temporadas con el autor de "El amanecer"
y otra vez su afán de lucimiento aislado de los instrumentos le hace formar un
pequeño conjunto, ahora con el pianista Carlos Vicente Geroni Flores.
No pasa mucho tiempo cuando su barrio tiene la alegría de
volver a tenerlo interpretando junto a su viejo y no olvidado maestro Severino
en el corazón del "Parque": el café "Benigno" de la calle
Rioja 2177.
En un viejo programa de nuestro archivo, fiel testimonio,
leemos: «Mes de julio de 1929. Cine Teatro Suipacha. Calle Suipacha 442. La
sala predilecta de las familias. Tres grandes orquestas. Jazz Band Sinfónica
Gordon Strettonn, Clásica Suipacha, Típica Criolla Juan B. Guido. Todos los
días a las 18,10 y 22,10. Grandioso éxito del celebrado cantor nacional Carlos
Gardel, acompañado por los guitarristas Aguilar y Barbieri.»
Nada más explícito sobre la trayectoria de nuestro
biografado: compartió los escenarios con el cantor máximo de todos los tiempos
quien, por otra parte, le llevó al disco sus tangos "Coquetita",
"Muñeca de carne" y "Tarde Gris".
En otra de sus actuaciones estelares como en la del cine
Real participó junto a compañeros de actuación de renombre como Adolfo
Carabelli y el dúo Magaldi-Noda.
La radiotelefonía lo contó entre sus asiduos artistas
actuantes. Estuvo en la inauguración de la emisora LR5 Radio Excelsior y en
muchas otras estaciones se lo oía a menudo.
Como podemos apreciar, nuestro músico, tuvo sus mejores
momentos en la década del '20 y los primeros años del '30, cuando su actuación
radiofónica, en cabarets, bailes y cafés lo consideran número de atracción.
Su intensa producción discográfica, efectuada para el sello
Victor entre los años 1928 a 1930, llegando a grabar alrededor de 80 piezas,
indican su actividad nada más que en números pues sobre la calidad
interpretativa sólo los coleccionistas catadores nos permiten disfrutar del
alto valor.
La orquesta Víctor estaba formada por su director Guido y
Domingo Plateroti, en bandoneones; Elvino Vardaro, Alcides Palavecino, Eugenio
Menjolou y Emilio Puglisi en violines; Alfredo Corletto en contrabajo y Pedro
Vergez en el piano. En algunas ocasiones cantaba el estribillo o, como se usaba
entonces, el refrán Juan Lauga, hermano de Pedro, el de renombrada actuación en
las filas del maestro Julio de Caro.
En 1935 Guido integra la típica "Guardia Vieja" de
Ángel Greco, popular payador, cantor, guitarrista y compositor hermano de
Vicente, el autor de "Rodríguez Peña".
Malestares físicos le imposibilitan, a partir de entonces,
mantener el trajinado ritmo anterior por lo que sus actuaciones se hacen
esporádicas hasta que en 1945 el acuarelista Lopecito lo invita a actuar en la
audición "De Villoldo a Gardel", integrando su orquesta típica. Con
ella, a pesar de la salud quebrantada, efectúa algunas giras por el interior
hasta que se produce su deceso el 5 de octubre de 1945.
Compuso, además de los ya mencionados, los tangos "No
vuelvas a mentir", "Linda estampa", "Mi piba",
"Miniatura", "Desde piba", "Uno menos",
"Tito", "Pa'que veas", "Buen amigo" homónimo del
de Julio de Caro, "La uruguayita", "Alma triste",
"Dempsey", "Mucho corazón" y "Yo les quiero
preguntar".
Al igual que sus colegas bandoneonistas de ese tiempo:
Francisco Peña,Antonio Bonavena, Julián Divasto, Mocciola y Antonio Sureda,
tuvo la especialidad de dedicarse a la ejecución y composición de valses
criollos. En el género es autor de "Mi hechicera".
Publicado en "Hombres de Tango y el Barrio",
fascículo Nº 17 del Ateneo de Estudios Históricos "Parque de los
Patricios". Abril-Junio de 1974.