Un lugar de reunión, para cantar, payar, decir poesías y mostrar nuestras tradiciones,
nuestros artistas tanto de FOLKLORE como de TANGO.
Un bolichopulpería para mostrar las tradiciones argentinas, nuestras costumbres, leyendas, nuestros pájaros, nuestros árboles, flores, y paisajes.
...y de otros pagos también... por qué no?? conocer otras culturas...
Un lugar para compartir... tomar mate, o un vino en amistad.
Salvo algunas honrosas excepciones, no tuvo generalmente
Pedro Maffia letras acordes con la calidad de sus melodías. El gran Celedonio
Flores no produjo para el talentosísimo bandoneonista, precisamente, sus
mejores textos ni mucho menos, en los casos de "La mariposa" y
"Sentencia"; sí lo hizo con el lamentablemente olvidado
"Malevito" que le llevó al disco Carlos Gardel.
Celedonio Flores "La mariposa" era un tango instrumental y como tal
lo estrenó la orquesta de Francisco Canaro en el cabaret Royal Pigall, en 1921.
Luego, tuvo Maffia la idea de hacerlo versificar y recurrió a Flores, que ya
había dado dos joyitas del cancionero porteño como "Margot" y
"Mano a mano".
El resultado fue diferente. Celedonio debió trabajar sobre
una melodía ya compuesta y en consecuencia, los versos se limitaron poco más
que a llenar esa melodía. No hay allí lunfardismos si exceptuamos la inclusión
de "pebeta" y "piba"; el resto es correcto castellano. Pero
un castellano de lugares comunes, de frases que no consiguen conmover.
Veamos:
No es que esté arrepentido de haberte querido tanto, lo que me apena es tu olvido y tu traición me sume en amargo llanto ( ... ).
Después de libar, traidora,
en el rosal de mi amor, te marchas engañadora, para buscar el encanto de otra flor."
Quizá lo que más acerca al letrista a sus dos clásicos
anteriores sea la frase que dice:
"Aquella tarde que te vi tu estampa me gustó, pebeta de arrabal, y sin saber por qué, yo te seguí y el corazón te di y fue tan solo por mi mal".
Gardel lo grabó en 1923, acompañado por José Ricardo y
Guillermo Barbieri, y volvió a hacerlo en 1930, con Barbieri, José María
Aguilar y Ángel Domingo Riverol, y el 5 de diciembre del mismo año, con la
orquesta de Canaro.
Hubo, además, una infinidad de grabaciones, como las de
Alberto Gómez, Ángel Vargas, Aníbal Troilo con Edmundo Rivero, Virginia Luque
y, entre otras, la fuera de serie que en 1965 realizó, en forma instrumental
Osvaldo Pugliese, sobre arreglo de Julián Plaza.
Grabaciones del tango "La mariposa":
-Solo de guitarra de Mario Pardo, instrumental (década del
'20). -Carlos Gardel, guitarras de Barbieri y Ricardo (1923). -Orquesta
Francisco Canaro, instrumental (09/12/27). -Orquesta
Pedro Maffia, Roberto Maida (1930).
-Carlos Gardel, guitarras de Aguilar, Barbieri y Riverol
(30/09/30).
-Orquesta Francisco Canaro, Carlos Gardel (02/12/30). -Orquesta Francisco Canaro, Carlos Gardel (05/12/30). -Orquesta Juan D'Arienzo, instrumental (23/03/38). -José Berón con guitarras (1959). -Orquesta Tito Ribero, Hugo Del Carril (04/01/40). -Orquesta
Osvaldo Fresedo, instrumental (23/08/45). -Orquesta
Pedro Maffia "Maffia-Gómez", Alberto Gómez (02/09/46). -Orquesta Joaquín Mora, Andrés Falgas (1947). -Ángel Vargas con su orquesta dirigida por Eduardo Del Piano
(07/02/49). -Orquesta Aníbal Troilo, Edmundo Rivero (22/07/49). -Orquesta Argentino Galván, Horacio Deval (1953). -Orquesta Mario Demarco, Edmundo Rivero (1962). -Orquesta José Libertella, Miguel Montero (11/11/63). -Alberto Marino con las guitarras de José Canet (1964). -Orquesta Osvaldo Pugliese, instrumental (01/04/66). -Orquesta Juan D'Arienzo, Osvaldo Ramos (28/11/67). -Orquesta José Basso, Juan Carlos Godoy (1968). -Orquesta Baffa-Berlingieri, Roberto Rufino (08/04/69). -Orquesta
Alfredo De Angelis, instrumental (18/08/72). -Hugo Díaz (armónica) y su conjunto, instrumental (1974). -Trio
Federico-Berlingieri-Cabarcos, instrumental (1975). -Orquesta
Atilio Stampone, Hugo Marcel (1977). -Orquesta
Leopoldo Federico, Carlos Gari (1979). -Orquesta
Osvaldo Requena, Virginia Luque (década del '70). -Raúl Lavie,
Con orquesta dirigida por Walter Ríos (década del '80). -Orquesta
Cristóbal Ramos, Carlos Cristal (1981). -Orquesta
Osvaldo Pugliese, instrumental (26/11/86). -Orquesta
Osvaldo Berlingieri, instrumental (1985). -Horacio
Molina (década el '90). -Orquesta
Color Tango, instrumental (década el '90). -Orquesta
Osvaldo Berlingieri, Beatriz Suárez Paz (1993). -Trio Cattaneo-Chambouleyron-Viggiano, Brian Chambouleyron
(01/02/97). -Orquesta Jorge Dragone, Juan Carlos Godoy (1998).
fuente: TODOTANGO.
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LA MARIPOSA
Tango 1923
Música: Pedro Maffia
Letra: Celedonio Flores
No es que esté arrepentido
de haberte querido tanto; lo que me apena es tu olvido y tu traición me sume en amargo llanto. ¡Si vieras! Estoy tan triste que canto por no llorar... Si para tu bien te fuiste para tu bien yo te debo perdonar.
Después de libar traidora
en el rosal de mi amor te marchas, engañadora, para buscar el encanto de otra flor... Y buscando la más pura, la más linda de color, la ciegas con tu hermosura
para después
engañarla con tu amor.
Aquella tarde que te vi
tu estampa me gustó, pebeta de arrabal, y sin saber por qué yo te seguí y el corazón te di y fue tan sólo por mi mal. Mirá si fue sincero mi querer que nunca imaginé la hiel de tu traición...
¡Qué solo y triste me quedé,
sin amor y sin fe y derrotado el corazón!
Ten cuidado, mariposa,
de los sentidos amores... No te cieguen los fulgores de alguna falsa pasión perque entonces pagarás toda tu maldad, toda tu traición.
01.Madreselva (zamba) 02. El Sol del 25 (gato) 03. La mariposa (estilo) 04. Una rosa para mi rosa (canción) 05. Mañanita de sol (zamba) 06. La Tropilla . (triunfo) 07. Pobre gallo bataraz (estilo) 08. Gajito de cedrón (chacarera) 09. Mi manta pampa (zamba) 10. El sueño (estilo) 11. Para quererte nací (cifra) 12. Mirala como se va (tonada)
Biografía escrita por Julio Nudler, publicada en Todotango.
Nombre completo: Pedro Mario Maffia
Bandoneonista, director, compositor, docente
(28 de agosto de 1899 – 16 de octubre de 1967)
No se sabe por qué secreto don, Pedro Maffia encontró en el fondo del bandoneón sonidos que nadie había descubierto antes.
Oscar Zucchi, quien se ocupará de Maffia en el tercer tomo de su gigantesca historia bandoneonística del tango, que está lanzando la editorial argentina Corregidor, explica que hasta su advenimiento en la segunda década del siglo XX los bandoneonistas tenían tendencia a remedar con el instrumento a la flauta -gradualmente desplazada de los primitivos cuartetos- y al organito ambulatorio.
Tras sufrir en su infancia los cadenazos de un padre brutal, que lo obligaba a pasar la gorra después de cada tango, Maffia fue quien le entregó a este género popular el bandoneón que necesitaba para dejar atrás la retozona Guardia Vieja y volverse grave, reconcentrado, bastante soñador y frecuentemente triste.
Zucchi cuenta que Maffia huyó de su casa en la adolescencia para buscar refugio en lo de la Negra María, madre de varios músicos de diferentes padres y relacionada con rufianes del sur de la extensa provincia de Buenos Aires. Hacia esos lupanares y cafetines australes, lindantes con la Patagonia, envió esta señora al “Tanito” (el sobrenombre aludía al origen italiano de Maffia), que no había olvidado al “costilludo” (uno de los apodos del bandoneón) en su huida.
Fue por Punta Alta, una de aquellas remotas poblaciones, donde Carlos Gardel y José Razzano, que por entonces conformaban un dúo criollo, descubrieron a ese prófugo precoz que tocaba como nadie, y el pianista Roberto Firpo, también de tournée por esas inmensidades, se lo trajo a la ciudad de Buenos Aires.
Pero a Maffia no le gustaba la marcación cuadrada de esa orquesta, porque él ya estaba inventando los acentos desplazados, el fraseo, el rubato.
Al integrar en 1922 el sexteto de Juan Carlos Cobián (el célebre compositor de tangos como "Los mareados" y "Nostalgias"), coincidiendo allí con el violinista Julio De Caro (con quien ya había integrado un cuarteto), Maffia comenzó a tomar parte en la gestación de la revolucionaria escuela decareana, cuyos artífices fueron por lo menos cuatro: los hermanos Julio y Francisco De Caro (pianista), Pedro Laurenz y Maffia (el dúo de bandoneones más célebre de todos los habidos).
En su "Historia de la Orquesta Típica" (A. Peña Lillo Editor), Luis Adolfo Sierra destaca que en la etapa inicial del sexteto De Caro (nacido hacia finales de 1923, sobre la base del que había conducido Cobián) «se advertía nítidamente la influencia temperamental ejercida por el bandoneón de Pedro Maffia, de pausada modalidad, con propensión a los matices afiligranados y a los efectos pianísimos, como asimismo una marcada tendencia al ligado de los sonidos...»
Sierra, con su gran autoridad, destaca a Maffia como "el gran estilista", y señala hasta «una actitud física en la posesión del instrumento». Porque él apenas abría su “jaula” (como también se le dice al bandoneón), «desterrando los espectaculares repliegues del fuelle en forma de abanico...».
Es que Maffia -apunta Zucchi- no necesitaba más aire. En 1926 fundó su propio sexteto, de sonido mate, apagado, que se tornó más pastoso aún al incorporar posteriormente el violoncello de Nerón Ferrazzano.
El pianista Julio Medovoy, nacido en 1918, retuvo para siempre, como recuerdo de infancia, la visión de aquellos músicos, de posturas rigurosas, vestidos de negro, solemnes. Maffia casi no se movía, no se inclinaba sobre el instrumento, no lo curvaba sobre la rodilla. Sus modos eran suaves, quietos. Su gesto no era inspirado ni transido. Saludaba con una levísima inclinación de cabeza.
Pedro Maffia y su notable conjunto típico en una
escena de la película "Canillita" del sello Lumiere.
Fue uno de los primeros en tocar el bandoneón “a cappella”, luego de Juan Magglio "Pacho", Vicente Greco y el Tano Genaro, y fue quien inauguró los dúos de bandoneón con diferentes voces y temperamentos, en yuntas históricas como las que formó con Luis Petrucelli, Laurenz, Alfredo De Franco y Gabriel Clausi.
Fueron célebres sus variaciones, como la que Aníbal Troilo toca en "La maleva".
En 1935 integró, con otras figuras descollantes, el conjunto Los Cinco Ases Pebeco, y al año siguiente formó parte de un antológico quinteto, denominado Los Virtuosos, cuyos miembros fueron elegidos mediante masiva votación por los lectores de la revista Sintonía.
La era de las orquestas más numerosas, de diez o más instrumentistas, iniciada al promediar los años '30, no le resultó propicia. El bandoneonista y genial arreglador uruguayo Héctor María Artola explicaba la razón: para él, el de Maffia era un bandoneón de cámara, cuyo sonido aterciopelado se perdía en las grandes formaciones y en los recintos amplios.
Como compositor, pocos hubo como él. Entre sus grandes tangos están "Pelele", "Diablito", "Triste" (con Francisco De Caro), "Tiny" (con Julio De Caro), "Amurado" (con Laurenz), "Taconeando", "Ventarrón", "Amarguras" (rebautizado "Abandono" cuando Homero Manzi le agregó letra), "No aflojés", "Arco iris" (con Sebastián Piana), "La mariposa", "Se muere de amor", "Cuándo volverás", "Te aconsejo que me olvides", "Heliotropo" y "Pura maña".
Aníbal Troilo le dedicó "A Pedro Maffia".
Fue durante décadas docente de bandoneón y escribió un importante método para su estudio.
En 1933 intervino en "Tango", el primer largometraje sonoro argentino, y, además de varios otros films, en 1966 es protagonista en "Fueye querido", una valiosa película de Mauricio Berú.
Aunque anteriormente actuara en otros, puede afirmarse que
sus comienzos profesionales lo fueron en el café "Monterrey" como
virtuoso del bandoneón y eso que había estudiado piano en el conservatorio
"Wiliams" por espacio de cinco años. Luego tuvo destacadísima
actuación en el "Iglesias" de la calle Corrientes frente al teatro
"Nuevo".
Después Roberto Firpo lo arrastra tras de sí y desde 1917 al
21 es su primer bandoneón. En una gira que hacía en aquel tiempo por la
provincia de Buenos Aires, en Punta Alta va a escuchar a Firpo que actuaba en
un salón con el dúo Gardel-Razzano y el guitarrista de éstos, José Ricardo,
viejo amigo suyo, lo presenta al maestro director y a los cantores quedando
desde entonces ligado a la orquesta del autor de "Alma de Bohemio" y
a la amistad imperecedera de Carlos Gardel.
Desde 1923 al 26 comparte los aplausos con que se premia a
la típica de Julio de Caro de la cual forma parte, antes actuaron juntos en la
de Juan Carlos Cobián, debutando en bailes de la aristocracia porteña; para
actuar luego por "Radio Sudamérica" y locales como
"L'Aiglón", "Café Colón", "Palais de Glace",
"Chantecler", "Richmond", "Select Lavalle",
teatro "18 de Julio" de Montevideo y varios del interior.
Entre 1926 y 27 forma su primera orquesta para debutar en el
cine "Electric Palace" y de allí a tantos lugares como era requerido;
cafés, cabarets, cines, teatros y por radio en cuantas estaciones de renombre
hubo en la época gloriosa del éter. Tuvo de vocalistas a las hermanas Desmond,
Alberto Echagüe, Martín Podestá, Jorge Del Prado, Mariano Balcarce, y entre
otros buenos hizo radio y grabó con el buen Alberto Gómez.
Actuó en Chile y Perú en 1935 con Homero Manzi.>
Para el teatro musicalizó "Berretines que Tengo con los
Pingos" de Ivo Pelay en el "Nacional", año 1933, y "Yo soy
Juan Tango" de Germán Ziclis y Antonio Botta, teatro "Buenos
Aires" en 1944. En cine intervino en las películas "Tango",
"Sombras Porteñas" y "Canillita".
Para la radio produjo "Jugando al Amor" por
"Radio Belgrano" en 1936. Colaboró musicalmente en otros
espectáculos.
Además de ser un virtuoso del bandoneón como pocos, fue un
notable compositor de tangos. Con el muy bueno de "Pelele" inicióse
en 1918 y de su larga lista citaremos en primer término los que le llevó al
disco Carlos Gardel y tienen letra nada menos que de Celedonio Flores, Julio
Navarrine, Jorge Curi, José De Grandis y Horacio Staffolani: "La Mariposa",
lo grabó tres veces: "Malevito", lo grabó en España; "¿Por qué
no has Venido?", "¿Cuándo Volverás?", "Taconeando",
"Ventarrón", "Te Aconsejo que me Olvides", "Noche de
reyes" y "Amurado" (éste con Laurenz).
En su extensa nómina se encuentran otros éxitos:
"Sentencia", creado por Rosita Quiroga y verdadera pena que no lo
grabara Gardel; "No Aflojés", "Abandono",
"Llanto" y también "Diablito", "Pobre Gallo
Bataráz", "Cornetín", "Tiny", "Triste",
"Piba Boba", "Pura Maña", "La Biaba de un Beso",
"Misa Rea", "Timberos", "Juan Tango",
"Chocha", "No Seas Malita", "Organito de mi
Barrio", "Feliz Viaje", "Berretines", "Ya
Verán", "Cuando el Mundo te Arrincone", "Destino",
"Princesa Arrabalera", "La Ultima Página", "A Través
de los Años", "Compañera", "Arco Iris" (hermoso tango
que le grabó Corsini), "Correntino", "Decí Pebeta por qué",
"Mineral", "No te Hagas la Greta Garbo", "No me Beses
Mujer", "¿Qué Más querés?", "Sombra Gris", "Tata
Viejo", "Batió el Record", "Qué Mala Vida",
"Bandoneón", tangos todos ellos; aunque su ductilidad musical lo
llevó a componer hermosas piezas camperas, valses, milongas, etc., es en el
ritmo ciudadano donde su nombre ha quedado con broches de oro.
Grandes colaboradores tuvo siempre; además de los citados
contó con su cuñado Sebastián Piana, Julio De Caro, Cátulo Castillo, Homero
Manzi, Ivo Pelay, Luis C. Amadori, Claudio Martínez Paiva, Enrique Cadícamo,
Juan B. A. Reyes.
Con su orquesta o dúos de bandoneones con Alfredo J. De
Franco y Pedro Laurenz grabó en las marcas Nacional, Brünswick, Columbia,
Víctor, e integró el conjunto "Los 5 Ases".
Recordando al inigualable intérprete de nuestra canciones,
fue muy parco: "Carlos Gardel fue un hombre sumamente normal y con un
concepto cabal de su responsabilidad artística, serio, respetuoso y gran amigo.
Ningún detalle que quizá para otros puede ser anécdota para mí eso se llama
recuerdo y sólo pertenece al corazón".
Pedro Maffia nació en Buenos Aires (Balvanera) el 28 de
agosto de 1899 y allí falleció el 16 de octubre de 1967.
Entrevista publicada por Roberto Mancini, en TODOTANGO.
(21 de agosto de 1922)
Nombre verdadero: Aníbal Domingo Llanos.
En la ciudad de Campana, donde “el agua blanda, era más fresca que el río”, nació mi amigo y entrevistado de hoy.
Hay una tranquera por donde el recuerdo vuelve a la querencia y por esa puerta abierta que es el corazón de Juan Carlos, me introduzco en su vida, pidiéndole me cuente cosas, esas que se dicen tomando mate junto a una vieja arboleda y que pretenden llegar al público, inapelable destinatario de nuestro canto.
«A mí comenzó a llamarme la atención el tango allá por el año 1933 cuando Agustín Magaldi vino a Campana. Él debía actuar un domingo en el teatro de la Sociedad Italiana, pero estaba afónico y no pudo hacerlo, solamente habló con el público y actuaron sus cinco guitarristas. Yo era pibe pero recuerdo que Magaldi era un tipo que cargaba su pinta y que su sola presencia bastó para conformar al público.
«Para ese mismo tiempo en el Teatro Moderno se presentó Carlos Gardel y tengo muy presente todavía que le fui a comprar cigarrillos a una que venía con él en la embajada y así entré de “ronga”. Para ese entonces yo tenía pantalones cortos y me acuerdo que Gardel cantó sentado, colocando las guitarras detrás de sí.
«Cuando yo tenía 13 años, nos reuníamos con los muchachos para pasar el rato cantando. Entre ellos, estaba Antonión que lo hacía muy bien. Tenía una voz fina, a veces hacíamos un dúo que gustaba mucho. Así fue como empecé a tomar contacto con el tango.
«Siendo aún pibe yo trabajaba en una chacra y cuando llegaba la época de la cosecha de maíz, era mucha la gente conchabada que trabajaba, comía y dormía en el lugar. A la noche todos cantaban y yo hacía temas criollos y así, me agarró el entusiasmo por cantar.
«En 1936, mi familia se vino a Buenos Aires y yo con ellos. Vivimos en el barrio de La Boca y enseguida comencé a trabajar en los talleres del Ministerio de Obras Públicas y ahí, mi capataz me empujó muchísimo para que cantara. Me decía: «Prepará el mate cocido y cantá. Si no cantás no te quiero conmigo».
«Cierto día mis compañeros hicieron una colecta para que yo grabara. Éramos un grupo unido que jugábamos a la quiniela y a las carreras. Por eso el sueldo no me alcanzaba ya que cuando cobraba tenía que pagar las deudas y me quedaba sin un mango. Jugaba “al fiado”. Esta situación de vicio, me llevó a renunciar al trabajo en el ministerio.
«En el año 1949, entré al Banco Municipal y allí, también cantaba en las reuniones que hacíamos. El banco era más conocido con el nombre de “Banco de Empeño” y cuando alguna persona venía a empeñar una guitarra, el encargado de tasarla me consultaba. A veces traían algunas con diapasón de ébano de Casa Núñez. Verdaderas joyas, pero yo para entonces no había aprendido a tocar la guitarra, lo que sí estoy haciendo hoy a mis años para entretenerme. Recuerdo que cierta vez tuve que cantar en el “Agusteo” y entonces hice “Allá en el bajo”, tango que todavía hoy sigo interpretando.
Roberto Mancini y Juan Carlos Godoy
«Ya me había casado y estaba dispuesto a dejar de cantar para dedicarme más de firme al laburo, cuando una noche me llevan a una comida y al terminar la misma me hicieron cantar. Se dio la casualidad que estuviera presente Vicente Salerno, primer violín de la orquesta de Ricardo Tanturi, que me dijo que el maestro estaba probando cantores para acompañar a Elsa Rivas y a Horacio Roca y agregó: «La voz que busca puede ser que sea la suya, pero tiene que probarlo Tanturi, así que vamos a ir el lunes a Radio El Mundo a las 9 de la noche».
«Ahí fuimos ese día y di la prueba. Yo llevé un tango que ya cantaba Rufino, “Griseta” y don Ricardo después de escucharme me dijo que yo quedaba incorporado a su orquesta, pero por compromisos que tenía con otras personas debía seguir probando algunos cantores que le había recomendado la radio. Fuimos a comer y me hizo poner el nombre de Juan Carlos Godoy, «Porque Llanos no tiene acentuación», me dijo. A mi el nombre no me gustó pero si me decía que tenía que llamarme Juan Pérez agarraba lo mismo.
«Comencé con Tanturi en el año 1956, en tanto seguía trabajando en el banco. Cuando hacíamos cabaret terminábamos tarde y yo llegaba al banco medio dormido. Viajaba con la almohada pegada. Actué en el “Marabú”, la catedral del tango. “La Garçonnière” fue el primer tema que canté con la orquesta y “Decís que no te quiero”, la primera grabación. Del otro lado, Elsa Rivas grabó “Besos brujos”. Estuve dos años, y luego pasé a la orquesta de Alfredo De Angelis.
«Se iba Carlos Dante y me habló Marvil a la salida del cabaret: “Hay una posibilidad para que usted vaya a cantar con De Angelis”. ¿Cómo es eso? le pregunté sorprendido y él me respondió que le habían pedido que me consultara y me invitó para ir a la casa de don Alfredo en Banfield. Bueno, respondí yo.
«Un jueves, a las 9 de la noche fuimos a la casa del maestro, donde también estaba Oscar Larroca. Me probó acompañándome con el piano. Hice el tango “Yo no sé llorar”, el que con el tiempo grabé a dúo con Larroca. El director quedó conforme, pero yo antes de aceptar quise hablar con Carlos Dante.
«A Dante le pregunté si no le molestaba la situación porque si era así no aceptaba. Su respuesta fue tajante: “Si le hablaron a usted vaya tranquilamente, porque yo me voy a dedicar a cantar como solista”. Entonces, acepté.
«El primer tango que canté y grabé con mi nueva orquesta fue “No culpes al amor” de Juan Pueblito y Roberto Caló. Después cambié de compañero. Se fue Larroca y vino “Chocho” Florio, pero los dos teníamos el mismo registro agudo de voz y no podíamos cantar a dúo. Cuando vino Lalo Martel volvimos a hacer dúos y, cuando apareció el pibe Mancini, mejor aún, porque él andaba bien con la guitarra, sabía música y tuvimos muchos éxitos con los discos, aquí y en Colombia. Fue un tiempo muy lindo y exitoso que yo no supe aprovechar económicamente, porque volvía cada tanto a la Argentina para cantar aquí como solista.
«Hice un compacto junto a Mariano Mores, Leopoldo Federico, Alberto Podestá y otros amigos y en el año 2004, grabé “La mariposa” y “Alma en pena”.
«Recuerdo que en el “Rincón de los Artistas”, Ángel Díaz me pasó el tango que había hecho con el hermano, “Se tiran conmigo”. Yo lo cantaba como primicia y el tango le gustaba mucho a la gente. Para ese entonces llegó al local Alfredo Belusi y también a él le gustó mucho el tema y se interesó para que lo escuchara José Basso. Luego de varias peripecias y no obstante mi continua negativa a volver a cantar con orquesta, me convencieron y grabé siete temas con Pepe. Pocos porque ya los discos de tango no se vendían como antes. Grabamos en Columbia reforzados por Enrique Francini y Antonio Agri, en los violines. Grabé “Melenita de oro” y en la mitad del tango, cuando venía una armonía de violines y yo entraba haciéndole la “segunda”, parecía que estaba cantando en el cielo. ¡Era extraordinario!
«Cuando Francini escuchó el long play quedó entusiasmado, “Porque con De Angelis cantabas de una forma y acá de otra”, me dijo.
«Con el Sexteto Mayor hice dos larga duración en Colombia, pero por razones contractuales con Odeon, en esos discos figuró como el Sexteto de Luis Stazo.
«Viajé mucho, pero donde más me quedé fue en Colombia. Eran años en que había que salir del país para ganarse la vida y entonces actué en Nueva York, Miami, Chicago, New Jersey, Denver y Boston, además de Chile y Ecuador.
«Con Troilo tuve una linda anécdota. El Gordo era un divino. Un día de 1964, haciendo la audición “Patio de Tango” con De Angelis, me dice: “Pibe me hacés un favor. Yo mandé a dormir a Goyeneche y Rufino para que descansen y no hagan el ensayo. ¿No me podés cantar un tango para poder ensayar?” y yo acepté. Canté “El motivo” y Luis Stazo, en ese entonces primer fueye de Alfredo, me dijo: “Juanca, Troilo te está probando” y yo entonces, le contesté que no sabía si él me está probando, pero no me podía perder el viaje con De Angelis a Colombia, donde tenía asegurada una buena plata; algo así como 5.000 dólares.
«Pero ahí no terminó la cosa. A la semana, Sucher me pregunta si quería cantar con Troilo. Este le había pedido que me hablara. Espiritualmente, me hubiera gustado ir con Pichuco, porque para mí era la mejor orquesta, pero le respondí que no, por el tema del dinero que me traía de Colombia y que necesitaba para empezar a pagar un departamento que quería comprar. Creo que El Gordo me quería para reemplazar a Rufino, pero no pudo ser. Después nos hicimos muy amigos.»
Para finalizar, llegó a mis manos el último trabajo de mi amigo Godoy. Una producción independiente, “Flor de yunta”, junto a nuestro otro colega Reynaldo Martín, donde Juan Carlos, con sus 80 y pico, revalida su merecida fama de excepcional cantor..