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miércoles, 26 de junio de 2013

CARLOS GARDEL Y JUAN CARLOS BAZAN

JUAN CARLOS BAZAN.
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26 de junio de 1887 - 9 de mayo de 1936

Nombre completo: Bazán, Juan Carlos

Seudónimo: El Mosquetero, Gordo, El Gordo Mamadera


CLRINETISTA, DIRECTOR, COMPOSITOR

Sus comienzos fueron por el 1906 en un local de la bajada de Avenida Belgrano llamado "La Red". Poco después unido a Ernesto Ponzio, con quien actuó casi toda su vida, amenizó cien lugares de diversiones y ya en la senectud formaron la orquesta de la guardia vieja Ponzio—Bazán actuando en el teatro "Nacional", en la película "Tango" de Argentina Sono Film e inaugurando el nuevo "Luna Park".

En 1909, al separarse de Ponzio por ausencia de éste tiempo antes, integra la orquesta de Roberto Firpo que actuaba en el famoso "Velódromo" y de allí a otro local más conocido aún, el de "Hansen" que ya no usaba ese nombre.

En 1916 organizó su propia orquesta, actuando en el citado "Nacional" con la recordada compañía Vittone—Pomar en la obra de Carlos Mauricio Pacheco "Cabaret" y luego en otros teatros con elencos no menos populares. Integró la gigante Firpo-Canaro para los carnavales del teatro "Colón" de Rosario en los años 1917 y 1918.

En 1921 se fue al Perú con Nicolás Vaccaro, Juan Deambrogio (Bachicha), Alejandro Michetti, Emilio De Caro y por desaparición del empresario quedó de pronto "en la vía" con sus compañeros, sufriendo un verdadero "vía crucis" para poder regresar.

También supo de brillantes actuaciones en Mar del Plata, Córdoba, Montevideo y otras partes, pues sumadas sus grandes condiciones de intérprete a su nombre que era bien popular, la velada estaba asegurada.

Su primer tango, "El Pampa", es de 1908, y aunque no muchos, le siguen "La Chiflada", "La Timba", "Capullos", "Bota de Potro", "Tallando", "Soberbio", "Anchorena", "La Vasca", "Club Pueyrredón", "Palais de Glace", "La Bolada", "Filito", "La Bruja", "El Brujo" (éste obtuvo el primer premio en el concurso 1925 de los discos "Nacional"), "Congreso", "Cotillón", "Los Piratas", "Tirana", "Hoy ya no Puede Ser", "Ya todo Terminó", "Suspiros", "Gilito Fantoche".

Amigo de los primeros tiempos de Carlitos Gardel y más tarde camarada, llegó a vivir con él en una misma pensión en plena calle Corrientes una temporada. Como amigo y compañero el cantor debió grabar algo de su obra, haciéndolo con los tangos "Nena" que lleva letra suya y música de Ciriaquito Ortiz y "El Brujo" premiado que sobre sus notas colocara versos el poeta y escritor Carrasquilla Mallarino.

Bazán nació en Buenos Aires (Palermo) el 26 de junio de 1887 y falleció en La Plata (Bs. As.) el 9 de mayo de 1936.

fuente: TODOTANGO.
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JUAN CARLOS BAZAN, MÚSICO

Un día como hoy... 26 de junio...pero de 1887... nacía
JUAN CARLOS BAZAN.
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Semblanza de NESTOR PINSON
publicada en la página webb TODOTANGO            

Juan Carlos Bazán


CLARINETISTA, DIRECTOR, COMPOSITOR
26 de junio de 1887 - 9 de mayo de 1936

Apodo: El Gordo Mamadera



Grande de cuerpo, tirando a gordo, un tipo bonachón, descripción en la que han coincidido quienes lo conocieron y dejaron su testimonio. Nos cuenta Héctor Lucci que en su juventud, un mozo de un bar japonés ubicado en la calle 25 de Mayo a metros de Corrientes, le contó que en varias ocasiones observó como se amontonaba gente en la esquina para escuchar una música. Curioso, en una oportunidad se acercó y vio, en medio de esa ocasional concurrencia, al gordo Bazán tocando una larga trompeta de bronce de la que pendía un estandarte de tela con letras doradas. Era la publicidad de Kalisay, un aperitivo de la época, además el clásico muñeco de gran cabeza, representando a un señor mayor.



Según dicen, algunas de sus composiciones las firmó con el seudónimo de “El mosquetero”. Sus estudios fueron muy limitados, no pasaron de algunos grados del primario. A los 13 años, comenzó a trabajar como aprendiz de tipógrafo en los talleres del diario La Prensa. Pero, al poco tiempo, por una huelga lo dejaron sin empleo. Sin embargo, pudo continuar en el gremio. Ingresó al diario El Porteño, dirigido por Emilio Morales, quien luego fundara La Razón. También trabajó en ese periódico pero tuvo muchas frustraciones y decidió probar suerte con la música. Quienes rastrearon sus pasos sitúan el hecho por el año 1903, cuando los tangos eran apenas un puñado.



Un bailarín conocido como “El Tuerto Pedrín”, silbando le trasladó a su oído los tangos que conocía. Y así se largó. Cuentan que fue en un ranchito en la paupérrima y tenebrosa bajada de Belgrano, donde se juntaban pescadores y malandras. Lo llamaban “La Red”, allí habría debutado, con flauta, trompeta o clarinete, acompañado en guitarra por un tal Félix Castillo, “El Chino”.



Poco tiempo después se hace profesional, gana los primeros pesos y una amistad para el resto de la vida: conoce al “Pibe” Ernesto Ponzio, violinista, compositor, ladrón y deudor de una muerte que luego pagó con 11 años de cárcel. Forman un cuarteto junto a Vicente Ponzio, tío del “Pibe”, también violinista y “El Tano” Tortorelli en arpa. Pronto integran otro cuarteto, esta vez con Eusebio Aspiazú en guitarra y Félix Riglos en flauta. Actúan en los studs del Bajo Belgrano y en algunos locales primitivos: “La Fazenda”, “La cancha de Rosendo” (lugar vecino al viejo hipódromo de Belgrano ubicado donde hoy está el estadio de River Plate) y “La milonga del chino Pantalión”, donde una trifulca le dejó para siempre el plomo de un balazo en una de sus piernas.



Es por ese tiempo que Ponzio marcha preso y “El Gordo”, desorientado, retorna a la tipografía, esta vez en un periódico La Linterna de Flores, editado por Juan José de Soiza Reilly, quien firmaba sus notas con el seudónimo de Agapito Candilejas. Pero aguantó poco. Llamaba la música, esta vez, definitivamente.



Junto al violinista Francisco Postiglione llegó a Roberto Firpo que actuaba en El Velódromo, en Palermo, era el año 1906. Allí nació la ocurrencia del patrón de ubicar a Bazán en la puerta tocando su instrumento y así, llamar la atención de los parroquianos que tenían que optar por El Velódromo o por Hansen, un local vecino. Le resultaba divertido, además, fue el motivo de inspiración de su tango “La chiflada”.Y cumplió bien su cometido, le restó tanto público a Hansen que su dueño terminó contratándolo con alguno de sus muchachos y con mejor paga.



Respecto a la música de esa llamada, se dice que era semejante a la utilizada por Ángel Villoldo en su tango “Chiflale que va a venir”.



En 1910, armó su propio cuarteto junto a Luis Bernstein (bandoneón), Tito Roccatagliata (violín) y Modesto Rodríguez (piano). Los dos últimos reemplazados más tarde por “El Pardo Alcorta” y Roberto Firpo. Entre otros lugares actuaron en el Café Oriental, de la calle Entre Ríos entre Estados Unidos y Carlos Calvo. Estuvo ligado a Firpo desde 1916, interviniendo en su orquesta cuando era requerido. Desde entonces y hasta su fallecimiento, cada vez que escuchamos un clarinete en una grabación de Firpo, ese clarinete es el suyo.



A fines de 1917, condujo otra formación junto a Juan Carlos Cobián, Eduardo Arolas y Roccatagliata. También, integra la orquesta teatral de la compañía Vittone-Pomar, en la obra de Carlos Mauricio Pacheco: “Cabaret”. La orquesta gigante formada por Francisco Canaro y Firpo para los carnavales en el Teatro Colón de Rosario, lo tuvo entre sus músicos.



En 1921, formó una orquesta con Emilio De Caro, Nicolás Vaccaro, Juan Bautista Deambroggio y Alejandro Michetti. Viajaron a Perú. Fue un fracaso y regresaron sin dinero. Pero se repuso —entre los años 1923 y 1927—, cuando animó, con continuidad, las veladas veraniegas del distinguido Club General Pueyrredón, de Mar del Plata. La publicidad anunciaba a la Orquesta Típica Criolla y Americana de Juan Carlos Bazán y se citaba a los integrantes: A. Fernández, en drumm (sonaba mejor que batería), Raymundo Petillo (piano), Edmundo Bianchi (bandoneón), Bernardo Germino (concertino), Vicente Russo (violín), Pascual Mazzeo (bandoneón). En el lugar daba clases de baile el popular Casimiro Aín. Empero, su contrato finalizó abruptamente cuando consiguió los favores de una dama, por cierto muy distinguida también, con quien contrae matrimonio, aunque él ya estaba casado.
 
 Orquesta Típica Criolla y Americana

Orquesta Típica Criolla y Americana



Afortunadamente, gracias al cine nos ha quedado su imagen en la primera película sonora argentina: “Tango” (1933). Formó para la ocasión el Conjunto de La Guardia Vieja, junto a su recuperado amigo Ernesto Ponzio. Se ve también a Bianchi (bandoneón), “El Pardo” Alcorta (segundo violín), Vicente Pecci (flauta), Eusebio Aspiazú (guitarra). Interpretan “Don Juan”, un fragmento de “El entrerriano” (momento en que baila El Cachafaz), un fragmento de “La chiflada” y, acompañando a Tita Merello, cuando canta “Yo soy así para el amor”.



Con la misma formación tuvo presentaciones en el Teatro Nacional. Y en 1934, en un reportaje comentó que estaba empeñado en formar un conjunto de música nativa con Parreño, Navas y el dúo Pérez-Estrella, ignoramos si tal iniciativa se llegó a concretar. Al año falleció Ponzio, el conjunto tanguero se dispersa y su trayectoria en la música se apaga como su propia vida, meses después de la de su amigo.

Con Roberto Firpo, grabaron para el sello Nacional Odeon algunos dúos de piano y clarinete. Nuestro amigo y coleccionista Héctor Lucci tiene uno de ellos: “Noches orientales”, vals de Gerardo Metallo, de 1917 (disco Nacional Odeon 897-A, datos suministrados por Enrique Binda). Excelente grabación donde Firpo ocupa netamente el plano de acompañante, dejando para Bazán prácticamente la función de solista, lo que nos permite apreciarlo con todo detalle.

fuente: TODOTANGO.
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martes, 18 de junio de 2013

RECORDAMOS A ARTURO DE BASSI, EFEMÉRIDES















ARTURO DE BASSI
24 de abril de 1890 - 18 de junio de 1950
PIANISTA, COMPOSITOR 


Nota:
En este blog, EL BOLICHO,  se puede leer la historia de sus tangos
y un reportaje, publicados el día 24 de abril de 2013.

 

miércoles, 24 de abril de 2013

ARTURO DE BASSI, MÚSICO

ARTURO DE BASSI.
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Entrevista de EDUARDO VISCONTI
publicada en la página webb TODOTANGO 
reportaje publicado en la revista Radiolandia el 2 de octubre de 1937. 
 

























24 de abril de 1890 - 18 de junio de 1950
PIANISTA, CLARINETISTA, DIRECTOR, COMPOSITOR
Pianista, fue también clarinetista como su padre, Cayetano De Bassi. Nació Arturo en el porteño barrio de la Recoleta el 24 de abril de 1890 y falleció de un síncope cardíaco, en esta ciudad, el 18 de junio de 1950.

Vinculado al mundo teatral y musical de la ciudad desde temprana edad y, consecuentemente al éxito, puede verificarse que su primer obra inscripta en el registro público de la propiedad llevó el número 505, en 1911, haciéndolo ese mismo día entre otros, un tema que lo daría grandes satisfacciones: "La catrera".

Para tener idea de lo capaz que fue considerado, baste señalar que Alfredo Améndola, dueño del sello Atlanta, le confió la dirección de su rondalla con la cual imprimió 100 temas, y de la banda, realizando 73 matrices bajo su responsabilidad.

Tenía 26 años de edad cuando había registrado ya 38 temas, lo que nos da idea de su actividad.

Participó como músico en muchas obras teatrales de las cuales se le confió la partitura musical, especializándose en sainetes y revistas. No fue ajeno su hermano mayor, Antonio, comediógrafo y autor de algunos tangos.

Tuvo trayectoria gremial y empresarial. Así ocurrió que se retiraron de la Sociedad Argentina de Autores para ingresar al Círculo de autores y compositores en pleno conflicto gremial en 1921, entre actores y empresarios, sacando entonces su repertorio de aquella, que llevó a decir a un diario de nuestra ciudad, de gran tirada: «¡Qué lástima! Ante tanta desgracia no nos queda otra cosa que rogar a los De Bassi, por el arte lírico, por los músicos, por los coros y por los hijos de las coristas que no se vayan». No escucharon sino sus intereses.

Arturo De Bassi, después de un período en el que estuvo alejado de la música, formó en 1942, su propia orquesta típica y actuó en Radio Splendid. Eran otros tiempos, otros gustos, otros aires.

De su trayectoria han quedado como los temas más destacados en el repertorio que trascendió a su creación, a su época, "El caburé", "La catrera" y "El incendio".

 



























Transcribimos a continuación, un reportaje publicado en la revista Radiolandia el 2 de octubre de 1937.


"Arturo De Bassi está más allá de las presentaciones. O mejor, debería estar. Por su labor cumplida, por los frutos de su creación, por lo que significó para la historia de la música popular porteña. Por eso y mucho más, que las generaciones de hoy, en contacto con ídolos pasajeros, olvidaron o desconocen en absoluto. Para ellos, que desconocen la capacidad de esta vida, hacemos este reportaje. Y también como una propicia recordación dedicada a los que siempre lo aprecian y valoran en la justa medida del merecimiento.

"Créame, amigo, -dice De Bassi- que generalmente prefiero no hablar de las cosas de ayer. Un poco por coquetería ¿sabe? ¡A uno lo hacen más viejo que a Matusalén!"

"-¿Y el otro poco?"
"-El otro poco por respeto. Se dicen tantas cosas del ayer cercano. Se urde tanta fábula. ¡Se arrima tanta opinión! Callar en medio de este juego de opiniones equivale a respetar."

"-Háblenos de usted, amigo De Bassi. ¿No le parece?"

"-No me parece interesante..."

"-Eso corre de mi cuenta..."

"-Largue con la resposabilidad..."

"-¿De qué barrio fue usted?"

"-Del Norte. Más bien dicho, nacimos en el norte. Pero nos criamos en el sur, por Balvanera. Mi padre era músico. Y todos los hermanos estudiamos música. Pero profesionalmente nos dedicamos a ella tres, Antonio, Tomás y yo. En especial yo, que siempre sentí más vocación."

"-¿Cuál fue su iniciación profesional?"

"-En el teatro Apolo, integrando la orquesta que dirigía el maestro Antonio Reynoso. Orquesta de la compañía de zarzuelas integrada por Pepe, Antonio y Pablo Podestá, Lea Conti, Olinda Bozán, Herminia Mancini y las tres hermanas Borda. ¡Yo era un muchacho de trece años! Me asomaba a la vida con el asombro en los ojos. Y para mí era todo maravilloso, ¡como para no serlo! Intervine en el estreno de "Los Disfrazados", maravillosos sainete lírico de Pacheco. Y también en "Las Empanadas", de Soria y Payá.

"-¿Qué cosa recuerda con más cariño de ese año?"

"-Era en 1906. Yo era casi un niño. Un día la inspiración me regaló un tango concebido sobre los toques de los bomberos. Bautizado "El incendio", fue estrenado en el mismo Apolo, durante un entreacto. El tango todavía no se había ganado al ambiente familiar. Sin embargo, el mío llegó a límites inconcebibles de popularidad."

"-¿Cuál fue su editor?"

"-Yo mismo. Pagué los ejemplares a la casa Ortelli y Hermanos y con ellos debajo del brazo me recorría todos los negocios del ramo dejando la obra en consignación. Llegué a vender 50.000 ejemplares. Cómo sería la cosa que todas las semanas daba una vuelta por los negocios donde había colocado piezas y llegaba a mi casa con tres o cuatro "canarios" en el bolsillo."

"-¿Siguió componiendo?"

"-Seguí. Así vieron la luz "El auxilio", con la pitada del "chaferola", "El recluta", con los toques militares. De todo esto habían pasado cuatro años. Yo ya era popular. Le advierto -dice De Bassi con inteligente acento- que ahora comprendo lo que vale la popularidad. Sigamos: "Última hora" había organizado un concurso de tangos, el primer concurso. ¿Se da cuenta lo que significaba para nosotros? Me presenté con el tango "La catrera", tuvo mala suerte. No obtuve ni un accésit. Indignado, con ese impulso de los pocos años -dieciocho-, lo publiqué con la siguiente leyenda: «Tango no premiado en el concurso de "Última Hora"». Fue un suceso extraordinario. Durante veinte años se vendió infatigablemente. Se ejecutaba en todos lados.

"-¿Hasta cuando duró la leyenda?"

"-Hace poco tiempo, al volver a editarlo, le retiré la frase vengativa. Ya había pasado la juventud. Además ya me había vengado durante mucho tiempo."

"-¿Qué compositor obtuvo el primer premio?"

"-Un buen compositor. Se llamaba Bulterini. Vea lo que son las cosas. Hace tres meses lo conocí. Cuando me lo presentaron se puso contentísimo. Me dijo que él era el primer admirador de "La catrera". Según él, mi tango era la cumbre de la danza porteña. ¡Qué satisfacciones nobles tiene la vida!"

"-Siga con la serie de sus triunfos."

"-En 1911 escribí uno de los tangos que más quiero. "El caburé". Está inspirado en una frase mía, perteneciente a la obra del mismo nombre. ¿Se acuerda? "Me llaman caburé, caburé porque soy...""

-¡Como para no acordarme! ¿Cuál es el origen del tango a su entender?"

-Para mí el origen del tango es la habanera. En la primera época el tango tenía el ritmo de la habanera. Ahora ha cambiado. Pero su origen fue ese. Si uno toma "La morocha" se da cuenta de su origen."

"-¿Cuántas épocas conoce del tango?"

"-El tango tiene tres épocas. La primera, la heroica, yo la desconocí. Llegué a la vida cuando ya terminaba. Era cuando existían los bailes privados donde iban a divertirse los niños bien de Buenos Aires a la sombra del secreto. Cuando se bailaba a escondidas. Era la época de Campoamor, Villoldo, Rosendo, Bevilacqua, "El pibe Ernesto", Bazán, Firpo, Chiappe, Tornquist. Cuando el tango era actividad del hampa y se practicaba, popularmente, en las esquinas, al margen de los organitos y danzado entre muchachotes de sombrerito "Masera", como dice la "Milonga del 900"."

"La segunda época se iniciaba cuando aparecí para la música popular. Entonces el tango era aceptado pero como cosa extraña. Nosotros lo ejecutábamos, como le dije, en el Apolo. Pero no entraba a las casas de familia. Eso se produjo cuando volvió de París. En los escenarios el tango entraba de casualidad. Había un género más usado que el tango: la milonga."

"La época tercera es la del tango canción. Se debilita la danza y se enriquece la canción. Ahora estamos en una vuelta al pasado. Hay síntomas interesantes. Esta vuelta la preside Canaro con su orquesta, que mantiene una personalidad criolla. Y la robustecen compositores nuevos de edad y viejos en estilo y en alma. La resurrección de la milonga, debida a sus mejores cultores del momento, los autores de "Milonga sentimental", es otro síntoma."

"-El primer tango que se bailó en la escena con extraordinario éxito fue en la obra "La beata". Los personajes centrales estaban encarnados por dos "nenes". Pablo Podestá y Orfila Rico. Él hacía un malevito y ella una comadrona de conventillo. El muchacho le enseñaba a la vieja como se bailaba un tango. Lo hacían magníficamente. Una frase de Pablo quedó popularizada: "Mové lo que te dije". El tango era de Antonio Podestá.

"-¿Se cantaban los tangos?"

"-Se cantaban en el varieté."

"-¿Quiénes cantaban entonces?"

"-Las reinas eran Linda Thelma y Pepita Avellaneda. Los tangos de más popularidad eran "La morocha" y "Pica, pica"."

"-¿Usted musicó zarzuelas?"

"-Varias."

"-¿Ponía tangos en la música de la obras?"

"-Tangos no, precisamente. Aprovechaba el ritmo del tango y de la milonga para darle color criollo."

"En "El rincón de los caranchos", libreto de Novión, Esther Podestá cantaba un tango mío. Y en otra obra de Bayón Herrera, César Ratti, ¿se da cuenta?, cantaba otro tango."


"-¿Todos los actores cantaban?"

"-Casi todos. Hasta de Ada Comaro recuerdo haberla oído cantar en la escena. Así le puedo nombrar también a Pablo Podestá -creador del estilo que se tocaba en "La piedra del escándalo"-, Pepe Podestá, Olinda Bozán, Segundo Pomar, Vittone, Florencio Parravicini, César Ratti, Alberto Ballerini, Nava, Lea Conti, Manuelita Poli, Salvador Rosich. Había un actor, Robledo, que por los tipos que encarnaba se había especializado en cantar tangos."

"-En esa época el teatro daba oportunidad para que se inspiraran grandes compositores. Olvidados, injustamente olvidados. Antonio Reynoso fue lo más grande que dio el teatro criollo. Era vasco pero tenía un sabor porteño que no se ha superado. Tenía grandes conocimientos. Y fuerte inspiración. Visitaba los barrios y los cafetines. Allí tomaba motivos -que escribía en el puño de la camisa-, y que desenvolvía con acierto ejemplar. El sexteto de "Los disfrazados" es un pedazo del alma porteña."

"-¿Había otros?"

"-García Lalane era otro caso serio. En "Ensalada criolla", revista de la época, tiene el dúo de "Gabino, el mayoral", que es una página generosa del cancionero criollo. Y como ellos estaban Payá, Chelli, Miquez, Carrilero y, modestamente, yo también."

 



















 

"-En mis tiempos la gente creía que para hacer tangos había que ser un compadrito. Se concebía al compositor con melena, trencilla y taquito militar. Cuando yo era presentado a alguien se resistían a creer que era el autor de "El caburé" o de "La catrera". Una vez me senté en una mesa del comedor del rápido a Rosario y los tres compañeros ocasionales de mesa hablaban del tango. Salió a relucir "La catrera". Una de ellos dijo que conocía al autor. Y me describió con brocha gorda. "Es un criollazo, dijo, tiene unos tremendos bigotes y siempre usa un facón a la cintura"."

"-Para mí, el tango triunfó en el mundo por dos razones. Primero porque como danza permite una intimidad arrulladora entre los bailarines. Es la danza hecha para "el chamuyo". Segundo por su letra. El problema del amor fracasado es de todo el mundo. Por eso en todas partes se encontraban corazones dispuestos a dejarse sugestionar con el drama del tango."

"-¿Cuál es su más grande deseo en este momento?"

"-Evocar a través de la radio toda la música del teatro porteño. Mostrar a este nuevo Buenos Aires las cosas de la ciudad vieja. Cuando no había rascacielos y el alma de la urbe tenía una definición rioplatense. Cuando el extranjerismo no se había adueñado del pueblo. Cuando lo mejor era lo nuestro. Cuando los artistas trabajábamos sobre el alma criolla con el amor del escultor que talla una idea sobre la madera del árbol que nació a su lado. Cuando lo porteño tenía un sentido claro. Cuando luchábamos por embellecer la realidad. Y mostrarlo a las generaciones de hoy como un homenaje a aquellos creadores y también como un ejemplo de que lo criollo tiene una historia respetable. E impartir esta lección con la lengua más fácil de entender: la música."
fuente: TODOTANGO.
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miércoles, 10 de octubre de 2012

-SANTOS LÍPESKER, CLARINESTISTA

Un día como hoy.... 10 de octubre.... pero de 1918
nacía SANTOS LIPESKER,
................................................ Biografía de JULIO NUDLER, 
publicada en la página webb TODOTANGO.

Extraído del libro "Tango judío. Del ghetto a la milonga", 
Editorial Sudamericana, Buenos Aires 1998.
s lipersker CLARINETISTA, BANDONEONISTA, COMPOSITOR
10 de octubre de 1918 - 30 de junio de 1978
Seudónimos:  André, Vincent Morocco, Valentino



En los tiempos en que Leo, su hermano, integraba la orquesta de Pedro Maffia, logró en 1934, que incorporase a Santos, a pesar de que su instrumento era el clarinete, si bien pronto se supo que por las suyas y casi a escondidas, con su notable versatilidad, se había hecho ducho con el fuelle. Troilo diría de él, al escucharlo tocar “La casita de mis viejos” y “Los mareados” en solo de bandoneón, que era «el perfecto armonista».


Según Horacio Ferrer, Homero Manzi lo había escuchado en Rosario (debió de ser en el Salón Ideal) e impulsado a venirse a Buenos Aires, pero según el propio Santos, a Manzi lo había enviado expresamente Maffia para traerlo consigo a la Capital y probarlo. La orquesta de Maffia ensayaba en casa de los Lipesker, en Bartolomé Mitre al 2300.

Formó parte en 1939, de un quinteto junto a Sebastián Piana (piano), Pedro Maffia (bandoneón), Abel Fleury (guitarra) y Alfredo Corleto (contrabajo), conjunto que estrenó “Milonga triste”, entonada por Alberto Gómez. Sin embargo, para ese entonces ya llevaba tres años dedicado más al jazz, la música sincopada, especialmente como saxofonista, que al tango.

Durante el resto de su carrera, hasta morir en el invierno del año de 1978 (ocho años después que Félix y quince meses antes que Leo), se consagró con intensa actividad a todas las formas posibles de música comercial, sin perdonar al tango, que interpretó livianamente con “André y su Conjunto”, apelando paradójicamente a ejecutantes de tanta calidad como los pianistas Jaime Gosis y Dante Amicarelli, además del guitarrista Ubaldo De Lío. Aunque grabaron profusamente, toda aquella producción cayó en un absoluto olvido, al igual que la extensa obra autoral de Santos, lo que contrasta con la supervivencia de otros aportes más genuinos al género. También es cierto, sin embargo, que las hinchadas de fútbol siguen hoy utilizando sin saberlo melodías suyas para sus cantitos. Santos dirigió además, sucesivamente, las orquestas estables de Radio El Mundo y de Canal 9.

Fue, efectivamente, un compositor copioso, que siguió escribiendo tangos hasta el final. En 1938, cuando él y el cantor Martín Podestá actuaban con Pedro Maffia, le dedicaron a éste y a todos los compañeros de la orquesta el tango “Tristezas”, de refinado romanticismo. De 1940 es “Sólo una palabra”, con letra de Carlos Bahr.

Con el tiempo, la línea autoral de Santos, el miembro más popular del clan Lipesker, fue desviándose hacia el oportunismo, hasta extremos llamativos. En 1948, dio a conocer “Una carta para Italia”, tan prolífico como desafortunado. Este tango destacaba la felicidad de un inmigrante italiano que, al escribirle a su mamma, contraponía una paradisíaca Argentina a la miseria de su patria. Aunque sin nombrar a Juan Perón, este tango resultaba claramente propagandístico, una de las raras excepciones dentro de la prescindencia política del género.

Una anterior y, dentro de su liviandad, mucho más rescatable colaboración con Yiso fue “Bolero”, tango satírico que cuenta la resistencia de un porteño ante la invasión de ese ritmo y que Osvaldo Pugliese grabó a fines de 1947 con Roberto Chanel, un cantor de gran capacidad histriónica.

En 1957, Santos compuso con el humorista Aldo Cammarota y el actor e imitador Délfor el tango “Jacobo Gómez”, para ser difundido a través de “La revista dislocada”, audición cómica de enorme suceso en Radio Splendid. La letra reitera como un sonsonete, en escala invertida que desciende del do al re, la pregunta “¿Cómo que no poide ser?”, tomando como personaje a un judío (ruso o moische, según las designaciones más comunes) desesperado por casar a su hija, pero que luego se comporta como un tacaño a la hora de organizar la boda. Fuera de la utilización del valesko en algunas piezas jocosas de los años 20, nunca ningún tango que alcanzara difusión se mofó de los judíos, como fue sí común en películas, revistas teatrales y radio, recurso amplia y a veces desaprensivamente capitalizado por actores como Adolfo Stray y Tato Bores.

Un año antes, compuso “Petitero”, tango igualmente burlesco y más bien burdo que fustigaba una moda del momento, cuyo epicentro era el elegante Petit Café, de Santa Fe y Callao. Del resto de sus tangos puede rescatarse “Hablemos francamente”, compuesto en 1953 con letra del poeta popular Héctor Gagliardi, y sobre todo “Concierto al arrabal”, una obra instrumental de 1955.
Así como es difícil trazar una valoración de los Lipesker como artistas populares, al mezclarse y confundirse en ellos el talento musical con el afán mercantil, también convivían la búsqueda del lucro y el desprendimiento. Leo solía invitar a comer a toda una orquesta, y jamás permitía que otro pagase. Tanto él como Santos eran sibaritas, y hallaban placer en ganar fortunas y gastarlas casi al mismo tiempo. Santos, tan pantagruélico como Luis Rubistein, no vacilaba en volar a Montevideo con todos sus músicos para festejar algún éxito con una comilona en cierto restaurante de su preferencia.

Extraído del libro "Tango judío. Del ghetto a la milonga", Editorial Sudamericana, Buenos Aires 1998.

fuente: TODOTANGO
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