miércoles, 2 de octubre de 2013

EDUARDO BONESSI, EL ROSAL DE LOS CERROS



EL ROSAL DE LOS CERROS

Canción criolla


Música: Eduardo Bonessi

Letra: José De Cicco



Viene amagando la noche,

trayendo enancada el agua

castiga el viento los montes,

quebrando sus verdes ramas

se alborotan las haciendas,

buscan guarida las aves

y en la costa 'e los arroyos

se despeinan los sauzales.



Al tranco corto de un zaino

llegó el ausente a las casas

traiba frío hasta en los huesos,

pero calor en el alma.

Abrió la puerta extrañao,

notando un silencio santo

y junto a un candil que humeaba

vio la traición dentro 'el rancho.



(recitado)

Se le aflojaron las piernas

al ver tamaña desgracia,

se le extravió la mirada,

se le añudó la garganta.

Trago saliva pa'dentro,

sintió calor en la cara

y mascando su dolor,

dijo el criollo estas palabras.

"A usté debiera matarlo,

pa'que soltase el veneno,

pero al filo de mi daga

no ha de mellarlo un rastrero".

Mas luego mirando a su hembra:

"No temblés, no seas cobarde

que no es a vos a quien busco,

sino al hijo de mi sangre".



Saco el cachorro 'e la cuna,

lo apretó contra su pecho

y envolviéndolo en su poncho,

salió con tranco resuelto.

Acomodó al inocente

en la cruz del zaino viejo

y en la noche tormentosa,

enderezó pa' los cerros.



Un relámpago siniestro

cruzó por lo alto de un pico,

y se vido al pobre gaucho,

besando en la frente al hijo,

tapó con su poncho pampa

los ojos del zaino viejo

y cerrándole las piernas,

le puso a la muerte el pecho.



(Recitado)

Y en el lugar que cayeron,

comenta la gente 'el cerro,

que ha florecido un rosal

que va cubriendo unos huesos.
 
                            ARMANDO PONTIER-JULIO SOSA

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