viernes, 30 de noviembre de 2012

HERNÁN SALINAS, CANTOR DE TANGOS

Un día como hoy... 30 de noviembre... pero de 1956... nacía
HERNAN SALINAS.
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Semblanza de ABEL PALERMO, publicada en la página webb TODOTANGO.

CANTOR
30 de noviembre de 1956 - 21 de noviembre de 2003
Nombre verdadero: Jorge Hernán Aguirre

Fue un cantor que transmitió e interpretó con una brillante sonoridad. Poseía un registro de barítono bien definido y una sensibilidad gardeliana, que me hacen pensar que, junto a Rubén Juárez y Hugo Marcel, formó parte de la mejor trilogía vocal producida después de 1960.

Nació en la localidad de Quitilipi, en la provincia del Chaco, en el noreste de Argentina. A los nueve años de edad sus padres se radicaron en la Provincia de Buenos Aires, en La Tablada, muy cerca de la Capital.

Desde muy joven comenzó a estudiar, impostación y vocalización con el maestro Roberto Malaver, con la idea de prepararse para el ingreso en el ISER (Instituto Superior de Enseñanza Radiofónica), su vocación era ser locutor, hasta que un día su profesor lo invitó a cantar un tema y, después de escucharlo, sin más trámite, lo indujo hacia el canto.

Ya con 17 años, comenzó a cantar en las cantinas, en espectáculos barriales y, a mediados de 1975, participó en el concurso organizado por Canal 9 de televisión, en el programa "Grandes valores del tango", donde resultó ganador de una ronda.

Al año siguiente, a través de distintas recomendaciones, hizo una prueba en el sello Odeon ante el director artístico Esteban Decoral Toselli, que en ese momento había decidido darle un nuevo impulso al tango, en especial, a jóvenes intérpretes. En octubre de 1976, se realizó en Buenos Aires el Festival OTI de la canción y Odeon participó con Hernán Salinas, quien ya había adoptado su nombre artístico para no ser confundido con el ya retirado Roberto "Cholo" Aguirre.

En el certamen contó con el acompañamiento de Carlos García en los temas "Duende callejero" y "Rosas de ilusión" que fueron el contenido de su primer disco simple. En 1977 registró un larga duración llamado "Tango mío", siempre con arreglos y dirección de Carlos García. También, fue contratado por Canal 7 para participar en el programa "Raíz y canto", conducido por Antonio Carrizo. Posteriormente, actuó como solista en "Grandes valores del tango".

En 1980, grabó su segundo larga duración, "Juventud y Personalidad", acompañado por la orquesta de Armando Pontier, destacándose las versiones de "Desvelo", "Íntimas", "Las 5 en punto", de Pedro B. Pérez y "Sombra mía", de José Oliveira.

Durante ese año, la Banda de la Armada Argentina alquiló los estudios de EMI-Odeon, para grabar un disco con marchas patrióticas. El director le solicitó a Coral Toselli los servicios de algún cantante de la compañía y este recomendó a Hernán, quien resultó la voz de la Marcha Oficial del Mundial de Fútbol de 1978.

El año 1980 fue muy importante en su carrera porque ingresó a la recién fundada Orquesta del Tango de Buenos Aires, dirigida por los maestros Carlos García y Raúl Garello y en la que continuaría hasta su muerte, durante 23 años.

En 1981, grabó otro disco: "Esas cosas de mi barrio", secundado por la orquesta de Osvaldo Tarantino. Al año siguiente, una nueva satisfacción, el maestro Osvaldo Pugliese lo invitó a grabar con su orquesta el tango "Contame una historia" y, para el sello C.B.S., otro maestro, Alfredo De Angelis, hizo lo mismo para grabar el vals "Tengo mil novias".

En 1987, es requerido por Daniel Piazzolla a pedido de su padre, para actuar en Francia en la Operita "Maria de Buenos Aires", de Astor y Horacio Ferrer. El éxito fue tal, que Piazzolla y todo su elenco permanecieron dos años en Europa.

Al regreso, volvió a grabar. En esta oportunidad, dos discos: uno con la Orquesta del Tango de Buenos Aires, para el sello Melopea, en vivo, y otro, para RCA-Victor, con la orquesta de Saúl Cosentino.

Fue uno de los cantores que más ha viajado. Estuvo varias veces en Japón con la Orquesta del Tango de Buenos Aires. También, con Mauricio Marcelli, en Estados Unidos, Holanda, Francia y otros países. En 1999, viajó a Noruega, invitado para cantar en cuatro conciertos, con la filarmónica de Oslo.

En lo humano, he tenido la suerte de conocerlo desde su adolescencia, cuando concurría al Camping de los Bomberos Voluntarios de La Matanza, era amigo de uno de mis hijos, y compartimos amistades en común.

Falleció a raíz de una enfermedad pulmonar, recién cumplidos los 47 años, dejándonos el recuerdo de su hombría de bien y su arte.


fuente: TODOTANGO.
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                               FANTASMA DE LUNA
                                  
                        ANOCHE
                                      ORACION CRIOLLA                 
                                                                                               

HUGO DEL CARRIL, CANTOR DE TANGOS

En el centenario de su nacimiento, un sencillo y humilde homenaje a este gran artista completo, que fue y es don HUGO DEL CARRIL, como cantor, actor, director de cine.
30 de noviembre de 1912- 30 de noviembre de 2012.


                                                
  EL ULTIMO PAYADOR
                                                   
VENDRAS ALGUNA VEZ                        
                                                                    
           DESDE EL ALMA
                  GARUA                                         
   POR QUE LA QUISE TANTO                
        EL DIA QUE ME QUIERAS                    
                                                                                       
           GOLONDRINAS                                    
                                                                                              
     GUITARRA, GUITARRA MIA
         CONFESION                                           
       EL VINO TRISTE                        
                                                                                         
                                                                         

HUGO DEL CARRIL, LUNA DE ARRABAL

LUNA DE ARRABAL
Vals 1934
Música: Julio César Sanders
Letra: Enrique Cadícamo

Muchachos, hoy que es noche clara y estival
invito a todos la barriada a recorrer,
hay mucha luz y es que: la luna de arrabal
nos acompaña par las calles como ayer,
es media noche, ella duerme y su balcón
entornado me espera que llegue...
junto al gemir del diapasón
yo quiero alzar sentimental
la serenata de mi amigo el corazón...

Y entonces al oír la introducción
del valsecito criollo y pasional
dormida su belleza angelical
nombrándome, despertará...
Su pecho de emoción ha de latir
sus ojos de otro azul se vestirán
y se pondrá la noche
sus galas embrujados
y tú, mi dulce amada,
temblarás...

Muchachos, vamos que la luna quiere oír
la serenata pintoresca de arrabal...
la noche es tibia, duerme el barrio y es zafir
el cielo lleno de estrellitas de cristal...
¡Muchachos pronto! que es tan bello saludar
a la novia que duerme inocente...
Las dedos en el diapasón
con un "allegro" arrancarán
y entonces mi alma subirá a su balcón...

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Cayetano Puglisi, Ciriaco Ortiz, Joaquin Mora
canta HUGO DEL CARRIL
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HUGO DEL CARRIL, TRAYECTORIA



HUGO DEL CARRIL
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 HugoDelCarril.JPG

Hugo del Carril (Buenos Aires, 30 de noviembre de 1912, 13 de agosto de 1989), cuyo nombre real era Piero Bruno Hugo Fontana fue un productor, director de cine, actor, guionista y cantante argentino.

Vida
Hugo del Carril nació en el barrio de Flores,en Buenos Aires,en la casa ubicada en San Pedrito 256. Sus padres, inmigrantes italianos, fueron Orsolina Bertani (nacida en Reggio Emilia) y Ugo Fontana (nacido en Milán y de profesión arquitecto).

Cuando del Carril aún era un niño, sus padres se separaron y el pequeño quedó al cuidado de su madre y de su abuela (María Giglioli).
Cursó sus estudios secundarios en el Colegio Nacional Mariano Moreno, .

En 1927 y con apenas 15 años realizó una de sus primeras presentaciones con los Hermanos Leguizamón, bajo el seudónimo de Pierrot. Mientras, y para mantenerse, trabajó como operario en una fábrica de jabón y en una cristalería. También usó el seudónimo Alejo Pacheco Ramos. A la par incursionó como locutor radial y «estribillista» (cantante que en las décadas de 1920 y 1930 sólo cantaba el estribillo de cada tango, que se tocaba todo instrumental).

Por esa época viaja frecuentemente a Pocitos (Uruguay), para visitar a su abuelo, Orsini Bertani; sociólogo, creador y editor de la revista "La Pluma" , expulsado de Argentina por su militancia anarquista.

En 1930 conoció a Roberto Acuña, que integraba el radioteatro Chispazos de tradición, que lo llevó por primera vez a Radio Nacional. Juntos formaron el dúo Acuña-Del Carril que terminó cuatro años después cuando Acuña falleció. 
Debido a esa circunstancia el cantor pensó en abandonar la carrera e incluso asistió a una escuela nocturna para estudiar taquigrafía convirtiéndose después en el 1er. taquigrafo en el Congreso de la Nación, pero sus amigos lo instaron a continuar, y en 1935 llegó a Radio del Pueblo como solista. Su primer contrato fue por 180 pesos mensuales. Un año después debutó en Radio El Mundo interpretando Guitarra, guitarra mía. Trabajando allí conoció a Tito Ribero, que se transformaría en su colaborador musical permanente.

En 1937 el cineasta Manuel Romero lo contrató para grabar uno de sus tangos, Tiempos viejos, en la película Los muchachos de antes no usaban gomina, donde actuó junto a Florencio Parravicini, Mecha Ortiz, Santiago Arrieta y Sabina Olmos. Por entonces el sello Lumiton lo contrató para filmar tres películas, la primera de ellas La vuelta de Rocha junto a Amanda Ledesma, a la que siguió Tres anclados en París y Madreselva. En esta última conoció a Ana María Martínez, luego llamada Ana María Lynch, con la que vivió una tormentosa relación. Mientras su fama de galán y actor de carácter crecían, Del Carril participó en La vida es un tango y protagonizò , Gente bien, El astro del tango , Confesión y protagonizò La vida de Carlos Gardel. En 1941 batió record de taquilla con La canción de los barrios, En la luz de una estrella y Cuando canta el corazón.

En 1943 filma La pasión imposible y La piel de zapa, y conoció al por entonces ministro de Guerra, Juan Domingo Perón, a quien entregó una carta del presidente mexicano Manuel Ávila Camacho. En 1944 comparte honores con Luis Sandrini en la cinecomedia Los dos rivales.

En 1945 se estrenó La cabalgata del circo, con María Eva Duarte. «Con ella hablábamos de muchas cosas, pero especialmente de las necesidades de la gente humilde. Ella se sentía predispuesta a esa gente por su origen que jamás negó», decía el actor.

Al año siguiente, en México, protagonizó Canción desesperada y La noche y tú con singular éxito. Aquí se lució interpretando Compadrón, Che, papusa, oí y Pobre mi madre querida, leit motiv de la película que luego filmaría. Durante un viaje a México salió a desmentir su propia muerte. El rumor, el primero de una larga seguidilla, lo implicaba a él y a su compañera Ana María Lynch, en un accidente de tránsito. En 1949 escribiò, protagonizó, dirigió y produjo Historia del 900, en la que formó pareja con Sabina Olmos. Ese mismo año grabó la 'Marcha Peronista «La grabé por convicción y por pedido expreso del general Perón, aún sabiendo que sería más recordado por la marcha que por los tangos que he grabado», diría tiempo después. Al año siguiente protagonizó El último payador, personificando a José Betinotti.

En 1952, con Las aguas bajan turbias alcanzó el mayor éxito de su amplia filmografía. El guion pertenecía al militante comunista antiestalinista Alfredo Varela, que había sido encarcelado durante el gobierno peronista y desde la cárcel colaboró con la adaptación. Pero Raúl Alejandro Apold, secretario de Prensa y Difusión, prohibió que Del Carril cantara en Radio Splendid, tildándolo de «comunista». Del Carril intercedió ante Perón por Alfredo Varela: «¿Por qué está preso?» preguntó el entonces presidente. «Por orinar frente a la embajada de los Estados Unidos», contestó el artista. Luego de reírse, el general respondió: «Mire, al final somos todos un poco comunistas, si al final lo que buscamos es la justicia social». Varela fue liberado inmediatamente.1

En 1953 dirigió y actuó en El negro que tenía el alma blanca. Dos años después protagonizó Vida nocturna, y La Quintrala. Esta última, estuvo muy poco tiempo en las salas, porque en 1955, días después del estreno, estalla la revoluciòn en Argentina que, tras el derrocamiento de Perón crea una Comisión investigadora del cine: algunas las figuras, entre las que estaba Hugo del Carril, fueron detenidas. Estuvo preso durante cuarenta y un días, sus películas fueron prohibidas, lo mismo que sus actuaciones. En 1956, estaba filmando Más allá del Olvido cuando un comando militar, irrumpe en su domicilio a altas horas de la noche y es detenido nuevament;, ahora en la ex penitenciaria de Avenida Las Heras.

Un año después, protagonizó junto a Gilda Lousek Una cita con la vida. Inmediatamente se los ligó sentimentalmente. En Montevideo —junto a ella y la madre de Del Carril, Orsolina Bertani de Fontana— sufrió un infarto de miocardio y tras haber pasado dos meses en carpa de oxígeno, al regresar a Buenos Aires, ya restablecido, le pide a su madre y dos de sus hermanas que vivan con él en su departamento de la calle Cerrito y Juncal, hasta que conoce a Violeta Curtois y decide vivir junto a ella, por lo que su madre y sus hermanas vuelven al departamento que él les había regalado en la calle Moreno al 1600.

En 1960 dirigió y actuó en Culpable. En 1962 dirigió y protagonizó Amorina y Esta tierra es mía, las dos junto a Tita Merello que, luego de los rodajes, aseveró: «Ni sueñen que es fácil trabajar con él. Hugo es muy exigente. Con él hay que ensayar y ensayar, y sólo cuando considera que se ha alcanzado el punto ideal, se pasa a filmar». A fines de ese año Hugo sufrió un accidente automovilístico en la ruta a Tandil. Nuevamente se habló de su trágica muerte.

El 3 de mayo de 1963 nació Marcela Alejandra Fontana, primer fruto de su amor con Violeta. Ese mismo año, dirigió y protagonizó La calesita, La sentencia y Buenas noches, Buenos Aires. En esta última, el primer musical en colores de Argentina, reunió a figuras como Beba Bidart, Néstor Fabián, Virginia Luque, Mariano Mores, Jorge Sobral, Julio Sosa y Aníbal Troilo entre otros. Pero el esfuerzo no es reconocido y el Instituto Nacional de Cinematografía lo excluye de la delegación argentina que se presenta en un festival de Acapulco (México). El 26 de octubre de 1965 nació su segundo hijo, Hugo Miguel, y apenas un año después nació nuevamente una niña llamada Amorina.

Cuatro años después, Del Carril, que había sido papá nuevamente, esta vez de Eva, fue convocado para protagonizar El día que me quieras, un sentido homenaje a Carlos Gardel. También concretó dos largometrajes dirigido por Enrique Carreras: Viva la vida y Amalio Reyes, un hombre.

En 1971 firmó un contrato de exclusividad con Canal 11 donde encabezó Tango Club. Al mismo tiempo continuó presentándose en la Carpa del Pueblo, una exitosa idea que compartió con Saulo Benavente. En el mes de octubre en la Iglesia de la Inmaculada Concepción, de Cabildo y Juramento, Hugo y su esposa Violeta bautizaron a todos sus hijos. Marcela, la mayor de los cuatro, apadrinada por Juan Domingo Perón, que desde el exilio envió a Jorge Daniel Paladino, en representaciòn suya. Un año después Hugo del Carril y Tita Merello debutaron en una carpa instalada en Mar del Plata con gran éxito. En 1973 protagonizó Siempre fuimos compañeros. Por ese entonces y superada su prohibición política se estrenó La mala vida. En 1975 dirigió Yo maté a Facundo, filme con el que se despidió del cine como director, dado que tras el derrocamiento de la presidente, María Estela Martínez de Perón, asume el gobierno de facto y fue nuevamente prohibido. En 1986, en el Teatro Presidente Alvear fue nombrado Ciudadano ilustre de la Ciudad de Buenos Aires. Sin poder superar la pérdida de su compañera, fallecida el 12 de abril de 1986, el 16 de enero de 1988 Hugo del Carril ingresó a la sala de terapia intensiva del Hospital Privado de Mar del Plata con un complejo cuadro de infarto de miocardio. Raúl Matera, su amigo y médico, señaló: «Su vida está supeditada únicamente a su corazón». La recuperación fue lenta y progresiva, lo suficiente para asistir el 9 de septiembre de ese año a un homenaje que se le realizó en el Luna Park, al cumplirse 50 años de su primera actuación.

Sin embargo, murió el 13 de agosto de 1989 a las 19.40 en el Hospital Alvarez, a causa de una descompensación cardíaca. Fue velado como Ciudadano Ilustre en el Salón de los Pasos Perdidos del Concejo Deliberante porteño. Sus restos descansan actualmente junto a los de su compañera Violeta Curtois en una bóveda en el cementerio de Olivos.

Filmografía en Argentina
Director

    Historia del 900 (1949)
    Surcos de sangre (1950)
    Las aguas bajan turbias (1952)
    El negro que tenía el alma blanca (1953)
    La Quintrala, doña Catalina de los Ríos y Lisperguer (1955)
    Más allá del olvido (1956)
    Una cita con la vida (1958)
    Las tierras blancas (1959)
    Culpable (1960)
    Amorina (1961)
    Esta tierra es mía (1961)
    La calesita (1963)
    La sentencia (1964)
    Buenas noches, Buenos Aires (1964)
    Yo maté a Facundo (1975)

Guionista

    Historia del 900 (1949)
    Yo maté a Facundo (1975)

Intérprete

    La vuelta de Rocha (1937)
    Los muchachos de antes no usaban gomina (1937)
    Madreselva (1938)
    Tres anclados en París (1938)
    Gente bien (1939)
    La vida de Carlos Gardel (1939)
    La vida es un tango (1939)
    Confesión (1940)
    El astro del tango (1940)
    Cuando canta el corazón (1941)
    En la luz de una estrella (1941)
    La canción de los barrios (1941)
    Amor último modelo (1942)
    La novela de un joven pobre (1942)
    La piel de zapa (1943)
    Pasión imposible (1943)
    Los dos rivales (1944)
    La cabalgata del circo (1945)
    Buenos Aires canta (1947)
    La cumparsita (1947)
    Pobre mi madre querida (1948)
    Historia del 900 (1949)
    Surcos de sangre (1950)
    El último payador (1950)
    Las aguas bajan turbias (1952)
    El negro que tenía el alma blanca (1953)
    Vida nocturna (1955)
    Más allá del olvido (1956)
    El último perro (1956)
    Las tierras blancas (1959)
    Culpable (1960)
    Buenos días, Buenos Aires (corto - 1960)
    Esta tierra es mía (1961)
    Amorina (1961)
    La calesita (1963)
    Buenas noches, Buenos Aires (1964)
    La sentencia (1964)
    ¡Viva la vida! (1969)
    El día que me quieras (1969)
    Amalio Reyes, un hombre (1970)
    La malavida (1973)
    Siempre fuimos compañeros (1973)
    El canto cuenta su historia (1976)

Producción

    Historia del 900 (1949)
    Surcos de sangre (1950)
    El negro que tenia el alma blanca (1953) España
    Las aguas bajan turbias (1952)
    La Quintrala, doña Catalina de los Ríos y Lisperguer (1955)
    Más allá del olvido (1956)
    Una cita con la vida (1958)
    Las tierras blancas (1959)
    La calesita (1963)
    La sentencia (1964)
    Buenas noches, Buenos Aires (1964)


fuente: Wikipedia
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HUGO DEL CARRIL, CANTOR


Un día como hoy...30 de noviembre...pero de 1912... 
nacía el cantor
 HUGO DEL CARRIL
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Semblanza escrita por GASPAR ASTARITA
publicada en la página webb TODOTANGO.

Hugo Del Carril
CANTOR, ACTOR, DIRECTOR DE CINE       
Nombre real: Piero Bruno Hugo Fontana
30 de noviembre de 1912 – 13 de agosto de 1989

Hugo del Carril nació en el porteñísimo barrio de Flores, en la Capital Federal, y ya muy jovencito comenzó en la radiofonía argentina, como locutor primero, alternando esta actividad con la de cantor, vocación que traía ya en el alma y que se nutriría, acrecentaría y afirmaría en la admiración por Carlos Gardel, y de la que terminó finalmente haciendo profesión.

Escogido el camino de la canción popular, tomó lecciones con la soprano Elvira Colonese, cantante lírica que encauzó técnica y profesionalmente sus naturales condiciones, comenzando en 1929 a trabajar en Radio del Pueblo. 
Allí fue estribiliista de casi todas las orquestas que desfilaban por la emisora, presentándose ya con el nombre de Pierrot, Hugo Font o Carlos Cáceres. 
Antes había actuado en un cuarteto de voces junto a Emilio Castaing y Mario y Martín Podestá; 
luego integró el trío París, y posteriormente formó el dúo Acuña-Del Carril, ya definitivamente adoptado el seudónimo de Hugo del Carril; 
grabó por ese tiempo (mediados de la década del '30) una serie de composiciones con la orquesta de Edgardo Donato.

Después comenzó su carrera como solista, cuando el director Héctor Quesada lo llevó a Radio La Nación secundado por guitarristas (posteriormente el acompañamiento guitarrístico lo confió casi exclusivamente a los hermanos Puccio).

En 1936 grabó en discos Víctor también como solista, con el marco de la orquesta de Tito Ribero, músico, arreglador y compositor que a partir de entonces se convertiría en su director y asesor musical.

A fines de ese mismo año intervino en la película "Los muchachos de antes no usaban gomina", cantando el tango del director del film (Manuel Romero) con música de Francisco Canaro titulado Tiempos viejos. 
Su estampa, su simpatía, su dicción, su sonrisa y su voz hacen que Manuel Romero lo inicie, a partir de esa fugaz aparición, en el cine nacional, actividad que le proporcionó fama y dinero, al mismo tiempo que le dieron a su nombre y a su figura dimensión de ídolo.

Títulos representativos y recordados del cine y de aquella época gloriosa de Hugo del Carril pueden ser, tratando de hacer una muy apretada síntesis, "Madreselva", "Gente bien", "El astro del tango", "Vida de Carlos Gardel", "La piel del zapa" y, más adelante, "La cabalgata del circo", "La cumparsita", "El último payador", "El ultimo perro", "El negro que tenía el alma blanca".

Y paralelamente a esta actividad de actor se ha ido agigantando el cantor. Diversas radios, los más calificados escenarios porteños y las giras por el interior y América van extendiendo su éxito, su prestigio y su fama dentro y fuera del país, idolatría a la que ha contribuido enormemente el cine, tremenda estructura publicitaria que lo hace conocer en todas partes. El sello Odeón registra en sus placas todo ese bien escogido repertorio que la pantalla y el escenario difunden, y que afirman un estilo muy personal, muy gardeliano, de gran calidad y emotividad. Quedan, de esta manera, en el surco discográfico inmejorables versiones.

De una gruesa lista tomamos algunos títulos como ejemplo: "Nostalgias", "Nada más", "Betinotti", "Como aquella princesa", "Percal", "Sosiego en la noche", "Desaliento", "Igual que ayer", "Pobre mi madre querida", "Al compás del corazón", "Nubes de humo", "Buenos Aires", "Tres esquinas".

Sobre 1950 incursionó en el cine como director, otra de sus pasiones, iniciándose con "Historia del 900"; consiguió más adelante un justificado éxito con lo que sería su mejor trabajo: "Las aguas bajan turbias" (basada en el libro "El río oscuro", de Alfredo Varela). En toda esa década dirigió otros filmes: "La Quintrala", "Mas allá del olvido", "Una cita con la vida", "Las tierras blancas", "Culpable", "Esta tierra es mía", etcétera, que no alcanzaron el nivel y la repercusión de "Las aguas bajan turbias".

Con respecto a esta actividad de Hugo del Carril de director, guionista o realizador, dice José Agustín Mahieu: «Hugo del Carril parece, en general, una víctima del medio que lo ha formado, incapaz de distinguir, por su incompleta formación cultural, los datos reales, no puede tampoco expresar sus intuiciones, insuficientemente claras para si mismo. Por eso su intención realista cae en la deformación melodramática o folletinesca.»("Breve historia del cine argentino", de José Agustín Mahieu, Eudeba, 1966, pág. 44). Claro, Mahieu es un crítico y especialista.

Sin embargo debemos aceptar que el gran público captó su intuición, su sensibilidad y su intención, y aplaudió sin retaceos su trabajo, como realizador, como director y como actor. Y este perfil de su multifacética actividad artística deja algo positivo. Al menos los dos trabajos nombrados primeramente.

Sus convicciones políticas, que lo acercaron decididamente al peronismo, le provocaron un enfrentamiento con muchos sectores artísticos adversos a Perón, que por ese motivo le restaron importancia a su obra y lo aislaron en el afecto y en la amistad, máxime cuando grabó la popular marcha "Los muchachos peronistas", registro que con el tiempo quedaría como símbolo de ese movimiento político. Después de 1955 vivió un tiempo en México, prácticamente resistido en su patria y en lo que había sido su mundo del espectáculo.

Siguió cantando y siguió filmando en los años '60, pero los tiempos del esplendor artístico habían pasado. Se presentó, aunque esporádicamente, en algunas temporadas teatrales, en alguna película.

Encaró diversos negocios al margen del espectáculo, en los que le fue mal, resintiéndose su situación económica, al punto de tener que retomar su actividad de cantante; hizo algún trabajo en televisión, grabó discos, pero sin el nivel de lo que había logrado en los años '40 y '50, aunque el público le siguió dispensando su aplauso y su cariño.

Como cuando el jueves 6 de marzo de 1980, al debutar en Caño 14, debió cantar 57 minutos seguidos por imposición de un público enfervorizado.

Y otra inequívoca demostración de esa adhesión y afecto se la reiteró Buenos Aires unos años después, cuando, invitado por la Secretaría de Cultura de la Municipalidad de la Ciudad, ofreció un ciclo de recitales de canto en el Centro Cultural San Martín.

Hugo del Carril fue además un hombre de una corrección ejemplar. Mientras dispuso de medios acudió en ayuda de cuanto colega lo necesito. Y su palabra, su amistad y su consejo estuvieron siempre al lado de los jóvenes, a quienes asistió con su experiencia y su solidaridad. Siempre puso el gesto amistoso y cordial por sobre las diferencias que en algún momento lo hirieron.

Esa hidalguía, unida a su simpatía y a su apostura (una especial mezcla de porteñidad y criollismo), más sus condiciones artísticas, contribuyeron para ratificar el adjetivo de ídolo popular que hemos elegido para esta nota como un merecido homenaje a su digna trayectoria.

 fuente: TODOTANGO
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jueves, 29 de noviembre de 2012

FERNANDO OCHOA



DECIR DE SUELO NATIVO (CAMPO Y CIUDAD)
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La recia y cálida personalidad de Fernando Ochoa rechaza el sentimiento al reportaje amoldado a las clásicas estructuras, y su voz, enriquecida en las intensidades emotivas, cuyo dominio le permitió expresar en la calidad de su arte las profundas inquietudes de los más puros acentos y los ritmos del folklore nacional, se adapta más cómodamente al monólogo o al diálogo amistoso. 

Entonces, al hablar con él se trasmuta en un enfrentamiento con la propia franqueza, con la pasión, con la gallardía y con la verdad cruda y magnífica avisorada en la inmutable toponimia de las dilataciones pampeanas o en el agreste perfil de las altas montañas norteñas.

Veleros del recuerdo traen en su voz las imágenes del pasado: "Nací -dice- en un amanecer de este siglo. Me crié en Zárate y me nutrí de poesía en Entre Ríos. Partí detrás de unos pájaros y llegué a Buenos Aires siguiendo unos ojos. Desde entonces ando por el mundo en pos de un ideal." 

En esa constante búsqueda aún no concluída, las circunstancias de este mundo parecen no pertenecerle, aunque luche y angustie en el afán de apartar los sufrimientos que la cotidiana realidad del vivir insiste en poner en la ruta de los que como él avanzan por la senda de lirismo 

Su morada, entronizada en pleno corazón de la populosa urbe porteña, constituye el evidente testimonio de esa permanente y acuciante consagración a la belleza. 

Allí, rodeado de símbolos tangibles de su exitoso tránsito artístico por todos los caminos del mundo, los días y noches de Fernando Ochoa no se conjugan más que en dos tiempos: el estudio y la creación. Un riguroso sometimiento, sin pausa ni descanso, al imaginar, al crear, al aprender. Y trasponiendo los límites materiales de ese recinto de encantamiento, recién entonces plasma el íntimo diagrama de sus sueños en sus presentaciones radiales, teatrales o televisivas.
 
Pero todo eso no  es  más  que  una  parte  de  Fernando Ochoa, por que  el sólo conocimiento de las cosas no conforma, no hace al artista. 

Es el desarrollo de lo que fue y está, en la vivencia de los recuerdos, lo que ayuda a su perfección como tal, a su interpretación de la vida y de los seres, y le enseña que es el resultante de la suma de todo lo anterior. 

Es así como lo entiende Fernando Ochoa, cuando en la evocación de sus primeros pasos artísticos ante el publico porteño, con su debut en la recordada pieza teatral de José Antonio Saldías, "La muchachada de Montmartre", estrenada una lejana velada de la década del 20 en el teatro "El Nacional", hilvana nombres como los de Claudio Martínez Paiva, Yamandú Rodríguez, Alberto Vacareza, Martínez Cultiño, Ricardo Güiraldes... 

"fue-expresa-mi encuentro con los hombres de la época, maestros todos en el arte del bien decir escribiendo, les gustó mi auténtica manera de sentir la fuerza telúrica. Todos ellos me apoyararon y así resultó fácil el triunfo".

No se detiene en la emotiva enumeración. Otras presencias le ayudaron en la constante perfección de su técnica. Reconoce en su evocación sus actuaciones junto a Leonor Rinaldi, Eva Franco, Tita Merello, Juan Carlos Thorry, Narciso Ibáñez Menta, Alberto Bello, Amelia Bence, y a doña Lola Membrives, en cuya compañía lo escucharon y aplaudieron por primera vez los públicos europeos. 

Y en ese casi íntimo soliloquio, en que los recuerdos estrechamente con los primeros y emotivos episodios de su vida artística, 
Fernando Ochoa parece alejarse física y espiritualmente del interlocutor, para sumirse en reconcentrada atención de voces interiores, cuando menciona el nombre de Carlos Gardel, de quien se declara ferviente admirador. 

De él dice: "los artistas aparecen y se desvanecen, y sólo logran perdurar cuando consiguen alcanzar una personalidad y un sentimiento local como el del "zorzal".
Y tan grande es su admiración por el máximo intérprete del cancionero porteño que siguiendo su consejo, aún después de tantos años de su trágica desaparición, Fernando Ochoa jamás aceptó volcar su expresión artística en el disco.

Recién ahora lo hace claudicando al sentir de la inmensa mayoría de un publico que lo admira y que exigía la entrega de este, su primer LP. 

En él, Fernando Ochoa amalgama sus acabadas dotes de intérprete con su recóndita inspiración poética, en páginas que firma con su seudónimo Goyo Godoy y cuyo conjunto no hace más que reafirmar sus valores de artista nato y vate inspirado de las más altas expresiones de la argentinidad.

FERNANDO OCHOA
Voces de la Patria grande.
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