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lunes, 28 de julio de 2014

SILVINA OCAMPO, ESCRITORA

Un día como hoy... 28 de julio...pero de 1903...nacía
SILVINA OCAMPO.
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Silvina Ocampo en Posadas, Misiones, 1959.
Nacimiento: 28 de julio de 1903, Buenos Aires
Defunción: 14 de diciembre de 1993 (90 años), Buenos Aires
Ocupación: Escritora.
Género: Cuento, poesía y novela

Esta biografía de la escritora SILVINA OCAMPO, fue publicada en este blog EL BOLICHO, el día 28 de julio de 2013, para quienes deseen leerla, y también hay cuentos:

SILVINA OCAMPO  


lunes, 7 de abril de 2014

VICTORIA OCAMPO, SUS CASAS (PARTE 3)

VICTORIA OCAMPO - PARTE 3 - SUS CASAS

VILLA OCAMPO.
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Villa Ocampo, su mansión más reconocida, fue inaugurada en 1891 en la ciudad de Béccar. El arquitecto fue Manuel Ocampo, su padre, y la familia solía frecuentarla solamente durante el verano. La propiedad pertenecía a una de sus tías abuelas, Francisca. De estilo franco-victoriano, está rodeada por un amplio parque con diversas especies de árboles y una pronunciada barranca al Río de la Plata. 
Con el deceso de su padre, sus hijas heredaron la casa pero continuó siendo utilizada como residencia de veraneo por once años más hasta 1941, cuando Ocampo se trasladó definitivamente ahí. Villa Ocampo fue remodelada por la escritora de forma tal que intercaló la vieja decoración con detalles modernos. La casona se convirtió en un sitio de recepción para los intelectuales de todo el mundo que llegaban a la Argentina o eran invitados por la propia Ocampo, como Albert Camus o Graham Greene. Roger Caillois permaneció como huésped durante cinco años y fueron recibidas personalidades como el escritor estadounidense Waldo Frank, María de Maetzú, Federico de Onís o Denis de Rougemont.




Villa Ocampo, la residencia donde vivió 38 años.
 
En 1973, las hermanas Ocampo se precipitaron a donar sus residencias de Villa Ocampo y Villa Victoria a la UNESCO ante los graves problemas económicos y su clara intención —en especial de Victoria— de que ambas propiedades fueran conservadas «para ser utilizadas, con un sentido vivo y creador, en la producción, investigación, experimentación y desarrollo de las actividades culturales, literarias, artísticas y de comunicación social tendientes a mejorar la calidad de la vida humana, la cooperación internacional y la paz entre los pueblos». 
Desde ese entonces, la UNESCO se hizo cargo del mantenimiento de las viviendas y las hermanas Ocampo lograron un acuerdo que les permitió residir en ellas hasta su muerte.

Actualmente, la propiedad funciona como casa-museo y se llevan a cabo diversas actividades como visitas guiadas, exposiciones, muestras de arte, obras teatrales y en algunas ocasiones, conciertos organizados por la Asociación Amigos de Villa Ocampo. Entre las múltiples habitaciones, existe una biblioteca con unos 12 000 volúmenes —5000 en francés, 3500 en inglés y 3000 en español—, 200 fotografías (varias de ellas con dedicatoria), costosos retratos, esculturas, muebles antiguos y tapices. En 2003, la vivienda sufrió un incendio producto de la explosión de una garrafa y aproximadamente un mes después, padeció un asalto. A pesar de la pérdida de varios libros que resultaron dañados, logró ser restaurada. La seguidilla de accidentes provocó un enfrentamiento entre la Fundación Victoria Ocampo, la Asociación de Amigos y la UNESCO.


VILLA VICTORIA.
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Ocampo también tuvo otra vivienda, Villa Victoria, localizada en Mar del Plata y que utilizaba para veraneo, también heredada de su tía abuela Francisca. La estructura de la casona es de madera y hierro y su estilo está inspirado en las viviendas inglesas de 1912. La escritora la convirtió en un lugar de encuentro para los literatos de su época y fue allí donde se realizaron numerosas reuniones. Su interior, totalmente de madera, está constituido por once cuartos, salas de estar, comedores y vestíbulos. En la actualidad, se ofrecen diversas exposiciones temporarias y eventos culturales, tanto musicales y conferencias como disertaciones.

Villa Victoria, su casa de Mar del Plata.



La tercera de sus propiedades, situada en la calle Rufino de Elizalde 2831 en el barrio porteño de Palermo Chico, es una casa de dos pisos que Ocampo mandó a edificar al arquitecto Alejandro Bustillo en 1928 y se caracteriza por ser una de las primeras construcciones modernistas en Argentina. Novedosa por su estructura cúbica totalmente blanca, causó polémica al ser construida y es uno de los patrimonios más relevantes de Ocampo. Cuando se mudó a su mansión de San Isidro, vendió la propiedad a Josefina Díaz Vélez de Madariaga, prima de su amiga Matilde Díaz Vélez, que llevó a cabo algunas reformas dentro de la propiedad. Finalmente, en 1986 fue adquirida por el publicista Nono Pugliese y la modelo Claudia Sánchez, que devolvieron la casa a su estilo original.


Actualmente es sede del Fondo Nacional de las Artes.

fuente: WIKIPEDIA.
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Villa Ocampo es el nombre de la residencia de la casa de veraneo de la aristocrática familia Ocampo, ubicada en la localidad de Béccar, Partido de San Isidro, Provincia de Buenos Aires, República Argentina, lugar que posteriormente fue la vivienda de Victoria Ocampo que fue visitada por grandes personalidades de la cultura universal del siglo XX, como Waldo Frank, Albert Camus, Jorge Luis Borges, Rabindranath Tagore e Ígor Stravinski.



Villa Ocampo.jpg

Villa veraniega



En 1580, poco después de la fundación de Buenos Aires, Juan de Garay hizo el reparto de 65 terrenos en la ribera norte. Con el correr del tiempo, estas propiedades fueron paulatinamente utilizadas para cultivos y plantaciones, hasta transformarse, ya avanzado el siglo XIX, en quintas de veraneo de familias aristocráticas porteñas.

La Villa Ocampo. Entrada principal.



La Villa Ocampo está ubicada en la calle Elortondo 1837, Beccar, Partido de San Isidro, Provincia de Buenos Aires. Se construyó en 1891, sobre un gran terreno de diez hectáreas delimitado por la Avenida Libertador, las calles Uriburu y Florencio Varela, y el Río de la Plata. El terreno pertenecía en un principio a Francisca Ocampo de Ocampo, tía de Manuel Ocampo, padre de Victoria Ocampo y conocida como "tía Pancha", quien lo cedió para que Manuel construyera allí Villa Ocampo. El proyecto fue del ingeniero Ocampo quien edificó allí una típica villa italiana, donde toda la familia Ocampo pasaría sus veranos de noviembre a marzo.



La “tía Pancha” dejó estipulado en su testamento que, a la muerte de Manuel y su esposa, Ramona Aguirre, quien herede la propiedad debía ser Victoria Ocampo, la hija mayor del matrimonio, quien debía repartir el amplio terreno con sus hermanas. Así, a la muerte de sus padres, Victoria heredó Villa Ocampo y subdividió el terreno. Hoy Villa Ocampo cuenta con un predio de una hectárea.



Victoria Ocampo, contó en su primera autobiografía El Archipiélago, lo siguiente:



    "Empezó antes de mi nacimiento, en 1890. Mi padre fue el arquitecto de la casa y trazó el parque, grande en esa época. Casa y parque se encuentran en las barrancas de San Isidro, a la altura de Punta Chica, a 20 kilómetros de la capital. Hoy, quedan comprendidos en el Gran Buenos Aires. La propiedad pertenecía a una de mis tía abuelas, Francisca Ocampo de Ocampo, y sólo en verano residía allí la familia. Esta familia se componía de mis tías abuelas (con quienes hemos vivido siempre), mis padres, mis hermanas (cinco) a medida que llegaban al mundo, y, al principio, mi bisabuelo. Murió de mucha edad. Yo diría que la historia de la quinta empieza con él, aunque poco tiempo pudo disfrutarla. Este bisabuelo era gran amigo de Sarmiento y administraba sus escasos bienes. Sarmiento no se ocupaba de ellos, y mi bisabuelo se obstinaba en enderezar sus finanzas caseras."



Casa de Victoria Ocampo



Victoria Ocampo habitó primeramente en la ciudad de Buenos Aires, siendo pionera en la arquitectura y en la decoración del racionalismo o funcionalismo en la Argentina. Ella construyó la primera casa racionalista de Argentina en 1926 en el lujoso barrio de Palermo Chico, estilo que inmediatamente impactó en el resto de las edificaciones y residencias allí ubicadas.



Victoria heredó la residencia, hoy denominada Villa Ocampo, en 1930 y la siguió usando como casa de verano por once años más, hasta que decidió mudarse definitivamente allí. Ella redecoró la casa, en un sentido vanguardista para la época] inspirada en la obra del arquitecto francés Le Corbusier. Para 1941, ese estilo era toda una vanguardia y a Victoria le encantaba estar a la última moda.



Ella también heredó la casa de veraneo de su tía Pancha, hoy Villa Victoria, que se localiza en la ciudad de Mar del Plata. Es a partir de ese momento cuando grandes intelectuales de la época visitaron ambas propiedades. Varios de ellos, incluso, pasaron sus noches junto a Victoria en estas magnificas residencias, que les dieron una historia y espíritu único.



Victoria cambió el estilo decorativo de la casa de Beccar, modernizándola tanto, que para nosotros hoy en día es una casa común y corriente. Fue, al respecto, una adelantada de la estética arquitectónica.

Villa Ocampo. Hall principal durante la Exposición sobre Saint Exupery.



Victoria resumió en un pequeño texto, a los grandes invitados que desfilaron por ambas residencias:



    Rabindranath Tagore pasó 2 meses como huésped mío en San Isidro ... Después de ocho semanas felices pero agitadas (venía mucha gente a ver al poeta, y era necesario protegerlo e impedir que se cansara demasiado) me despedí de mi huésped que partió en un barco italiano, y me pareció que había encontrado una manera de pagarles a los escritores y artistas las alegrías que les debía. La casa que dejó Tagore se la ofrecí a Pedro Figari que pasó allí ese verano. Esto fue un comienzo. Gabriela Mistral fue mi huésped mimada todo un otoño en Mar del Plata.



    En Villa Ocampo vivieron Albert Camus (durante su estadía en Buenos Aires) y Graham Greene tres veces. Roger Callois cuatro años más o menos, como huésped de SUR y mío. También a A.W. Lawrence (hermano del de Arabia) y el Prof. Étiemble de la Sorbonne. Waldo Frank, injustamente olvidado escritor estadounidense. María de Maeztu, la directora de la Residencia de Señoritas de Madrid. Federico de Onís, director de la sección española de Columbia University (Nueva York). Y Stravinsky, Alfonso Reyes, Denis de Rougemont, Supervielle, St. John Perse (Aléxis Léger), Isherwood y su amiga la modelo "Péle" Peregrina Pastorino.

    En cuanto a las personas que vinieron a la casa, a pasar horas, la lista es larga: Le Corbusier, Gropius, Ortega y Gasset, Saint Exupéry, Neruda, Drieu la Rochelle (invitado por SUR), Maritain, Ansermet, Bathori, André Malraux e Indira Gandhi (estos dos durante sus tres días de B.A. encontraron tiempo para almorzar en Villa Ocampo).



Villa Ocampo y la UNESCO



    Desde que dispuse de mis quintas, fueron las de los escritores amigos. Deseo que gracias a la UNESCO conserven este destino.



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Esas fueron las palabras de Victoria cuando decidió donar su casa en Beccar, Villa Ocampo, y su residencia de verano en la ciudad costera de Mar del Plata, Villa Victoria, a la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, Ciencia y Cultura, por sus siglas, UNESCO. Se persuadió de hacer el importante donativo a esta organización cultural mundial por cuestiones casi políticas. Para tomar esta decisión consultó a su amiga y referente Matilde Díaz Vélez. La donación la hizo en el año 1973, cuando Juan Domingo Perón acababa de asumir por tercera vez la presidencia. Como Victoria era censurada y hostigada por el peronismo, tenía miedo que al dejar sus casas al estado argentino, el gobierno peronista las destruyera o les diera un destino vil. Es así que Victoria buscó una organización internacional que fuera respetuosa, confiable y que siguiera haciendo lo que Victoria hacía en las dos casas, reunir a la cultura. Este fue el motivo por el cual donó ambas residencias a la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, Ciencia y Cultura.



Al fallecer Victoria en 1979, la UNESCO se hizo cargo de Villa Ocampo y vendió Villa Victoria. La venta fue para solventar los gastos de reparaciones y mantenimiento de Villa Ocampo que se encontraba muy deteriorada. Pero ese dinero de la venta nunca llegó a Villa Ocampo, fueron destinados a nadie sabe donde. La UNESCO, nunca se responsabilizó por la desaparición de ese dinero[cita requerida].



En 1997 el gobierno argentino declaró a Villa Ocampo, Monumento Histórico Nacional. Esta declaración, fue llevada a cabo para salvar ese gran patrimonio, ya que había fuertes rumores de que la UNESCO, que había perdido parte de su gran prestigio y pasaba por una situación económica débil, pondría en venta la propiedad y que sería comprada por la Fundación Sur, para crear allí un hotel boutic[cita requerida]. Pero fue gracias a la Asociación Amigos de Villa Ocampo (AAVO) que esa venta no se realizó.



El abandono de la UNESCO, de sus bienes patrimoniales en la Argentina, no solo se vería en Villa Ocampo, sino también, en la Reserva de Biosfera de San Fernando[cita requerida].



En el año 2003, Villa Ocampo sufrió un gran incendio en sus techos, en el ala norte de la casa. Con ese incendio, se perdieron una gran cantidad de objetos patrimoniales entre libros, muebles y cartas.2 El hecho, ocurrió ya que la vieja instalación eléctrica estaba en mal estado y se produjo un corto circuito en los techos de madera de la casa. Frente a este acontecimiento, la UNESCO creó un ente destinado a restaurar Villa Ocampo, llamado Proyecto Villa Ocampo.



Como la casa es Monumento Histórico Nacional Argentino, las leyes argentinas mandan que solo el estado nacional puede realizar mantenimiento edilicio a sus monumentos. Es por ello que el Ministerio de Obras Públicas de la Nación restauraró el edificio y jardines y el Proyecto Villa Ocampo los mobiliarios y libros, para luego ellos quedarse con la administración de la casa.



En el año 2005 se inauguró la Casa de Cultura Villa Ocampo, con la apertura de solo su planta baja. La apertura de su primer piso se realizó en abril de 2008.



Villa Ocampo, hoy es administrada por la UNESCO a través de un ente llamado Proyecto Villa Ocampo. 
Las pocas actividades culturales que allí se realizan, son gracias al gran esfuerzo de la Asociación de Amigos de Villa Ocampo (AAVO), sin la colaboración del ente creado por la UNESCO, supuestamente para devolver la cultura a la casa. 
Los talleres literarios son coordinados por la Universidad de San Andrés, también sin colaboración de la UNESCO.



Si bien, la propiedad nació como Casa de Cultura, hoy es una Casa Museo que asombra por los muy buenos trabajos de conservación hechos por la UNESCO y lo bien dispuesto de sus salas y visitas guiadas. A la vez, cuenta con un restaurante.

Villa Ocampo hoy



Hoy en día, Villa Ocampo, funciona como museo. Allí se realizan visitas guiadas, una exposición por año (en el mes de octubre) y cada tanto se realizan conciertos organizados por la Asociación Amigos de Villa Ocampo.



La visita guiada recorre todos los hermosos jardines de la casa, las salas de la planta baja y las salas del primer piso.

Planta baja



    Acceso Principal: Es la entrada principal de la casa, donde se aprecia una alfombra cubista del pintor Pablo Picasso, devenida en tapiz y un ascensor de 1913.

    Comedor: Es el lugar de la casa donde se ve la decoración de cuando era una casa de verano. Hay una mesa clásica para 16 personas, con sillas modernas colocadas por Victoria Ocampo. Aquí es donde la Universidad de San Andrés dicta sus cursos de literatura.

    Hall Principal: Hay dos retratos hechos por Prilidiano Pueyrredón, que son los bisabuelos de Victoria, el Tata Manuel Ocampo y su esposa.

    Sala de Música: Allí se ubica un piano Steinway donde han tocado Igor Stravinsky, Federico García Lorca y Arthur Rubinstein. Además, se puede ver un hermoso retrato de la Victoria, joven, antes de su casamiento

    Sala de estar: Es el lugar donde Victoria se reunía con sus grandes amigos, hay fotografías de algunos de ellos.

    Sala de Lectura: Era una antigua habitación donde ahora se puede leer los libros que se venden en la tienda.

    Sala Sur: Era un antiguo escritorio diario, hoy hay una muestra de las revistas Sur, la revista literaria fundada por la ecritora.



Primer piso

    Habitación de Victoria Ocampo: Cuarto de Victoria, donde se exhibe la cama donde ella falleció.

    Escritorio: Está en exposición su escritorio y máquina de escribir.

    Sala de baño: Baño en suite de Victoria, con todo íntegramente original, inclusive el piso en deck.

    Biblioteca: Atesora los 11.780 libros que eran de propiedad de la escritora.



En este piso hay cuatro salas que se encuentran cerradas al público. Una donde se encuentran oficinas y tres que sirven de sala de exposiciones temporarias.



El segundo piso (manzarda) se lo utiliza como depósito. Por último, en el subsuelo se puede ver la antigua cocina.

Proyecto Villa Ocampo



El Proyecto Villa Ocampo de la UNESCO se puso en marcha en 2003. Desde entonces, con la colaboración del Estado argentino, de la Municipalidad de San Isidro, de la Asociación Amigos de Villa Ocampo y de muchos donantes y patrocinantes, y de la propia UNESCO, se restauraron la casa, el jardín, el mobiliario, las colecciones de arte y fotografía y los 11.000 libros de la Biblioteca. El sitio se abrió para visitas y se puso en marcha una programación cultural amplia y abarcativa dirigida a un público diverso.

fuente: WIKIPEDIA.
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Villa Victoria es el nombre que recibe la residencia que fue propiedad de la escritora argentina Victoria Ocampo en la ciudad de Mar del Plata, provincia de Buenos Aires, República Argentina.



La casona está úbicada en la manzana que rodean las calles Arenales, Lamadrid, Saavedra y Matheu, en la antigua Loma del Tiro de la Paloma, hoy denominado el barrio Los Troncos, uno de los más elegantes de Mar del Plata.



El edificio fue levantado en 1912, como un regalo de Manuel Ocampo a Francisca Ocampo de Ocampo, para ser utilizado como lugar vacacional y de turismo por esa pudiente y aristocrática familia.



Su constucción se caracteriza por ser totalmente de hierro y madera, elementos traídos directamente de Inglaterra, a manera de casa prefabricada, de sencilla y práctica edificación.



Cuando fue herencia de Victoria Ocampo la intelectual lo utilizó como lugar de encuentro y tertulias de escritores.



Muy generosa con sus bienes, Victoria dispuso en 1973 donar esta residencia y también la Villa Ocampo, a la UNESCO, para que pudieran ser centros de la búsqueda de la excelencia creativa y del fomento del diálogo entre las diversas culturas mundiales.



Empero, luego de su fallecimiento, la UNESCO, que no conservó el inical impulso con que fue originalmente creada, decidió rematar la propiedad que fue adquirida por la Municipalidad del Partido de General Pueyrredón.



Actualmente el histórico edificio es un centro cultural dependiente del Ente Municipal de Cultura. La residencia y sus jardines se encuentran en un buen estado de conservación.

fuente: WIKIPEDIA.
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VICTORIA OCAMPO, ESCRITORA (PARTE 2)

VICTORIA OCAMPO - Biografía - Parte 2

La aparición de Sur
Durante una conferencia sobre Charles Chaplin, Ocampo conoció a Waldo Frank, quien le sugirió que lo visitara en Estados Unidos y fundara una revista literaria. Su visita a Estados Unidos fue el primero de una serie de viajes que realizó a lo largo de la década de 1930, en los cuales conoció a varias personalidades como Jacques Lacan, Ramón Gómez de la Serna, Leo Ferrero, Sergéi Eisenstein y Le Corbusier. A diferencia de los casos de Keyserling y Tagore, su amistad con Frank perduró hasta la muerte del escritor en 1967.

Frank sugirió que la revista a fundar tratara los problemas, las inquietudes y la literatura del momento. Cuando Ocampo le comentó el proyecto a su padre, le aseguró: «Te vas a fundir, Victoria». La escritora heredó tres fortunas a lo largo de su vida: la de su tía Vitola, la de su madrina (que había acumulado el dinero de sus dos maridos difuntos) y la parte proporcional del patrimonio de su padre, fallecido el 18 de enero de 1930. El dinero en su gran parte fue invertido en la compra de residencias y departamentos. Sin embargo, cuando Juan Domingo Perón impuso la ley de alquileres, los inmuebles dejaron de dar renta y fueron malvendidos en varias ocasiones. El proyecto de Sur requería de grandes inversiones constantes y, al momento de su muerte en 1979, Ocampo no tenía suficiente dinero para abonar sus impuestos.

El 1 de enero de 1931, apareció el primer ejemplar de la revista Sur, que contó con la colaboración de Drieu La Rochelle, Jorge Luis Borges, Waldo Frank, Eugenio d'Ors, Walter Gropius, Ernest Ansermet y Alberto Prebisch. La primera edición se agotó rápidamente con una tirada de 4000 ejemplares y fue vendida también en París y Madrid. Según su cuñado, el escritor Adolfo Bioy Casares, «... fue un desafío para ella, como abrir un camino en la selva». Las primeras ediciones fueron producidas en la imprenta de Francisco Colombo en San Antonio de Areco, donde se había editado la popular obra de Ricardo Güiraldes, Don Segundo Sombra (1926). Si bien el nombre (Sur) había sido idea de Waldo Frank, Ocampo se había encargado del diseño simple de la portada, que consistía en una flecha hacia abajo.
Victoria Ocampo como directora de Sur.

"Durante los primeros años, no había sumario que no fuera examinado, encargado por mí, de acuerdo con mis preferencias. Más tarde dejé mucha más libertad (a veces casi toda) en manos de amigos colaboradores en quienes confiaba. En 1929 habían clamado por una revista de calidad literaria: ahí la tenían, en marcha. Creo que nunca se apartó de esa línea, salvo en algún detalle sin mayor importancia para el conjunto. Las fallas fueron casi siempre de orden monetario y acarreadas por la falta de liquidez, como se dice ahora". Victoria Ocampo, octubre de 1970.

Las críticas llegaron rápidamente y grupos nacionalistas sentenciaron la colaboración de personalidades extranjeras en la revista, alegando que Ocampo solamente quería satisfacer a lectores de otros países. En ese momento, le escribió a su amiga María de Maeztu: «Tengo la impresión dolorosa de haber pasado un año trabajando en el desierto, para el desierto... Estoy deprimida. No se imagina usted lo mucho que he trabajado contra viento y marea». Hacia 1933 fue declarada «persona no grata» por la Curia, motivo por el cual fue desautorizada su próxima actuación en un festival de beneficencia para ayudar a los pobres. Posteriormente, una carta de la Iglesia al presidente de facto Agustín P. Justo reveló que la decisión había sido motivada por su amistad con varias personas consideradas «enemigas» de la Iglesia tales como Tagore, Krishnamurti y Malraux.

En 1931 aparecieron cuatro números de Sur, en 1932 la cifra se redujo a dos, y solamente se produjeron tres entre 1933 y 1934. Durante el período julio de 1934 a julio de 1935, la revista no salió a la venta. Desde 1935 hasta 1953, se publicó mensualmente, de 1953 a 1972 bimestralmente y desde 1972, sólo aparecieron ediciones especiales. A lo largo de su historia, tuvo entre sus colaboradores a figuras literarias como Jorge Luis Borges, Adolfo Bioy Casares, José Bianco, Waldo Frank, Walter Gropius, Alfonso Reyes Ochoa, Thomas Mann, Thomas Stearns Eliot, André Malraux, Henry Miller, Octavio Paz, Gabriela Mistral, entre muchos otros. Como secretarios de redacción participaron Guillermo de Torre, Raimundo Lida, Ernesto Sabato, María Luisa Bastos, Peregrina Pastorino, Nicolás Barrios Lynch, Enrique Pezzoni y los ya mencionados Bianco y Borges.
Josefina Dorado, Adolfo Bioy Casares, Victoria Ocampo y Jorge Luis Borges en Mar del Plata en 1935.

En 1933, Ocampo fundó la editorial Sur con el fin de ayudar a solventar la publicación y divulgar la literatura extranjera más relevante de la época. En el mismo año, la editorial publicó por primera vez en español la obra de D.H. Lawrence (algunas traducciones de Lawrence pertenecen a la madre de Borges, Leonor Acevedo), como así también El romancero gitano, de Federico García Lorca, y Contrapunto, de Aldous Huxley. En 1936, se publicó La condición humana y, al año siguiente, Orlando y Un cuarto propio, de Virginia Woolf (traducidos por Borges). Ocampo realizó algunas traducciones de autores como Albert Camus, Graham Greene, D.H. Lawrence y Dylan Thomas.

Sur significó un comienzo importante para los escritores jóvenes. Julio Cortázar escribió que «... nos ayudó a los estudiantes que en la década de 1930 al 1940 tentábamos un camino, titubeando entre tantos errores, tantas abyectas facilidades y mentiras», mientras que Rafael Alberti dijo que «esa revista y esos libros nos ligaban al mundo de la cultura». Según Octavio Paz, «Sur no es sólo un revista o una institución: es una tradición del espíritu... [Victoria] ha hecho lo que nadie antes había hecho en América».
A principios de los años de 1930, Ocampo fue designada presidente del directorio del Teatro Colón. El cargo fue breve ya que renunció con el arquitecto Alberto Prebisch, Rafael González y Juan José Castro luego de que un miembro del Concejo Deliberante quisiera incorporar a una mujer de escasas condiciones artísticas en el ballet.

Entrevista con Mussolini y estadía en Londres
En septiembre de 1934, Ocampo y Eduardo Mallea fueron invitados por el Instituto Interuniversitario Fascista de Cultura a dar una serie de conferencias en diversas universidades italianas a pesar de que no simpatizaban con el régimen de Benito Mussolini. La escritora mantuvo una entrevista con el dictador, donde lo interrogó sobre la condición de la mujer en el Estado fascista. Mussolini le dijo que el primer deber de la mujer era el de dar hijos al Estado, a lo que Ocampo le pregunto: «Pero, ¿podría la mujer colaborar de otra manera con el hombre?». «No», respondió Mussolini. En su ensayo La historia viva (1936), la escritora habló de su temor a que el Duce lleve a su país a una guerra y de que las mujeres produzcan hijos para la muerte como instrumentos de Estado.

Durante una estadía en Venecia, la prensa gráfica la definió como la «embajadora intelectual de un pueblo nuevo» y elogió su fluidez con el idioma italiano. Poco después, en noviembre de 1934, Ocampo conoció a Virginia Woolf, que definió a la escritora como «la opulenta belleza de la millonaria de Buenos Aires». En enero de 1935, Woolf le envió una carta Ocampo en la que le espetó: «... no permita que me hunda en la niebla. Cuénteme lo que hace, a quién ve, cómo es el país... Y por favor, nunca piense que soy fría porque no escribo. Me cansa tanto escribir». Ocampo invitó en varias ocasiones a Woolf y su marido Leonard a Buenos Aires pero la salud de la escritora inglesa lo impidió. Según Borges, Ocampo se sentía en inferioridad de condiciones frente a Woolf «como el escolar frente al maestro sabio y severo, que lo está juzgando continuamente». En 1939, viajó a Londres y llevó a la fotógrafa Gisèle Freund para que le tomara algunas fotografías a Woolf, que luego serían ampliamente reconocidas. Su suicidio, en marzo de 1941, significó un duro momento para Ocampo y a modo de homenaje, en 1954 publicó Virginia Woolf en su diario.

La Unión de Mujeres Argentinas 
En su ensayo de 1936 titulado La mujer y su expresión, la escritora reflexionó acerca de la marginación de las mujeres en el contexto patriarcal y sobre su dificultosa relación con la cultura moderna, aspectos que de algún modo sintetizaban el problema de la búsqueda de una expresión femenina autónoma. Ella diferenció ese estilo de escritura al que aspiró como un modo dialógico de la expresión monológica que sería propia de los varones en una cultura androcéntrica.

En una entrevista con Danubio Torres Fierro para la revista Plural, Ocampo, que jamás estuvo afiliada a un partido político, le dijo: «No me hablen de nuestro deber como mujeres de ayudar al triunfo del marxismo o de lo que fuere con la promesa de que su éxito nos proporcione el goce de todos nuestros derechos. No, no, no. Primero tiene que cambiar la situación de la mujer en el mundo. Después vendrán otros cambios que surgirán de ese y no viceversa».


Victoria Ocampo en su juventud.

En marzo de 1936, fundó la Unión de Mujeres Argentinas con ayuda de sus amigas Susana Larguía y María Rosa Oliver, al mismo tiempo que se llevaba a cabo la Guerra Civil Española. Poco después, le escribió a María de Maeztu: «Si el fascismo triunfa en España, estamos perdidos en América». El régimen fascista avanzaba en la Argentina y se propuso reformar la ley 11 357 para que la mujer casada no gozara de los derechos civiles que le habían sido otorgados en 1926. Con esa reforma, no podrían disponer de su persona ni de sus bienes y dependerían para todo del género masculino. La finalidad de la Unión de Mujeres Argentinas era impedir la promulgación de la ley citada mediante la fuerza de presión ejercida por las mujeres de todas las clases sociales agrupadas en la UMA. Ocampo fue elegida presidente de la misma en un momento en que ya era conocida por su lucha como defensora por los derechos de la mujer.

La UMA comenzó a expandirse y se formaron subcomisiones y filiales en ciudades del interior, a la vez que se ofrecían conferencias, reuniones públicas y se repartían panfletos donde se divulgaba la necesidad de obtener:
-Los derechos civiles y políticos de la mujer.
-El incremento de leyes protectoras de mujeres en la industria, la agricultura o el servicio doméstico.
-Amparo a la maternidad.
-Protección del menor.
-Desarrollo cultural y espiritual de la mujer.
-La paz mundial.
-Disminución y prevención de la prostitución.

Los panfletos, muchos redactados por Ocampo, se vendían en las esquinas por dos centavos. Uno de los más populares fue La mujer, sus derechos y sus responsabilidades. En una oportunidad, dos jóvenes encargadas de venderlos fueron detenidas y demoradas en la comisaría. El juez que intervino en el asunto aseguró que las hubiera enviado a la cárcel de no ser porque había 20 000 mujeres apoyando la UMA. Paralelamente, un presbítero acusó a Ocampo de propiciar la proliferación de madres solteras y un legislador declaró que se aconsejara a los maridos que descubrieran la falta de virginidad de sus esposas en el acto de consumación del matrimonio que exigieran la anulación de su casamiento.

En agosto de 1936, propició un discurso radial transmitido simultáneamente en España sobre La mujer y su expresión con el fin de fomentar la solidaridad entre las mujeres de todo el mundo. Finalmente, la UMA logró su objetivo y el proyecto de la reforma fue anulado. En 1938, renunció como presidente de la UMA al descubrir que las socias comunistas estaban utilizando la organización para beneficio propio.

La correspondencia con Gabriela Mistral
Su relación con la premio Nobel Gabriela Mistral comenzó en 1934, cuando se conocieron personalmente en Madrid por medio de María de Maeztu. Mistral aprovechó el encuentro para reprocharle irónicamente el hecho de haber nacido en «la sociedad más cosmopolita del sur», su afrancesamiento y no haber buscado un acercamiento con Alfonsina Storni. Poco después, Mistral le escribió que «ha sido descomunal mi sorpresa de hallarla a usted criolla, tan criolla como yo, aunque más fina» y agregó que «desde que leí su primer libro supe que usted entraba en la escritura literaria con cuerpo entero. Si yo creyese... que su radio de influencia no es sino un grupo de señores snobs, no perdería mi tiempo escribiéndole».

Gabriela Mistral hacia el final de su vida. Fue la primera mujer en obtener el premio Nobel de Literatura. Alicia Jurado, autora de La amistad entre Gabriela Mistral y Victoria Ocampo (1991), escribió que «su amistad... puede clasificarse en dos períodos: el primero, en que se tratan de usted y el segundo en que se tutean. El mayor encanto de este epistolario es el lenguaje de Gabriela, seguramente el de su hablar natural, lleno de términos peculiares y de giros donosos..., castizo, salpicado de arcaísmos o de voces empleadas con acepciones hoy en desuso: una lengua llena de gracia y de sabor criollo... ».
Mistral se refería a Ocampo como «Vic.», «Vict.» o «Votoya», apodo que había recibido en Mar del Plata por parte de un niño. Entre marzo y mayo de 1938, Mistral permaneció en Argentina y Ocampo la hospedó alternadamente en su casa marplatense, en Villa Ocampo y en su residencia de Buenos Aires. Según María Esther Vázquez, «durante su estadía, Gabriela descubre que Victoria no sólo es criolla en su lenguaje sino también en su modo típicamente argentino de ver las cosas y en la utilización, además, de ciertas expresiones gruesas y de palabrotas que había aprendido del "Tata" Ocampo...».

La editorial Sur publicó en 1938 Tala, de Gabriela Mistral. En contestación a una carta de Ocampo sobre sus problemas íntimos, Mistral le agradeció en 19 carillas la confianza que había dispensado en ella y le dio consejos sobre su relación con Mallea, que en 1938 cedió su cargo en Sur a José Bianco. Alrededor de 1937, Mistral, enferma, le pidió a Ocampo que en caso de su muerte, cuidase de su sobrino Yinyin, de apenas 14 años, evitando así que viviera en un orfanato. Sin embargo, Yinyin se suicidó en 1943 y Mistral nunca se recuperó de esa tragedia. Falleció de cáncer de páncreas y diabetes en 1957.

Período de guerra y Juicios de Núremberg
En 1938, el sociólogo francés Roger Caillois llegó a Argentina con el fin de dictar un curso. Al presentarlo públicamente, Ocampo explicó: «El curso que hemos organizado bajo los auspicios de Sur se propone esclarecer, de manera concreta, las convergencias o los conflictos de estos dos órdenes de necesidades: las que se originan en la vida colectiva y las que derivan de la parte social del ser humano». La visita de Caillois, planeada para tres semanas, se convirtió en una estadía de cinco años durante los cuales se hospedó en Villa Ocampo.

José Bianco se había hecho cargo de la secretaría de redacción de Sur en 1938, pero sus viajes al exterior hicieron que Jorge Luis Borges, Ernesto Sabato y Raimundo Lida ocuparan ocasionalmente su puesto. Borges y Ocampo no compartían los mismos puntos de vista de cómo dirigir una revista literaria y a menudo discutían severamente. Sin embargo, en julio de 1942, Sur publicó Desagravio a Borges ante el hecho de que el jurado del premio Nacional pasara por alto su obra El jardín de los senderos que se bifurcan y le negaran el premio al escritor. A su vez, Ocampo auspició por voluntad propia las primeras conferencias de Borges sin que él lo supiera nunca, luego de ser removido de su puesto en la Biblioteca Municipal Miguel Cané y designado inspector de aves, huevos y conejos en las ferias por el gobierno de Juan Domingo Perón en 1946. También se hizo cargo de las primeras cirujías de vista que sufrió el escritor a causa de una enfermedad congénita que lo fue dejando ciego progresivamente. Según María Esther Vázquez, la relación entre ambos «fue mala por algo que parece una estupidez, pero no lo es... Borges le debió muchísimas cosas a ella y en algunos aspectos fue un poco desagradecido». La generosidad de Ocampo también se pudo apreciar cuando financió los estudios de ingeniería del hijo de su mucamo, que había perdido a su madre cuando era un niño.

Antes de iniciarse la Segunda Guerra Mundial, Ocampo salvó la vida de la fotógrafa judía Gisèle Freund al enviarle una visa y dinero para salir de Francia. Cuando su país fue ocupado por Alemania en 1940, Ocampo le dedicó varias notas en Sur al hecho y proporcionó apoyo espiritual y material a los diversos comités de ayuda tal como lo había hecho durante la Guerra Civil Española.
En mayo de 1943, invitada por la Fundación Guggenheim, llevó a cabo un viaje a Estados Unidos para realizar una gira de conferencias alrededor del país para el cual decidió tomar un avión, rompiendo con su costumbre viajar por mar. De regreso a Buenos Aires, cuando París fue liberada en 1944, asistió a una manifestación de mujeres que se congregaron en Plaza Francia para celebrar el acontecimiento. Durante la misma, Perón ordenó dispersar a las manifestantes con la policía montada, provocando una gran cantidad de heridos, y las acusó de generar desorden en la vía pública. En 1946, fue invitada por el gobierno británico para asistir a los Juicios de Núremberg en un avión de la RAF con el fin de presenciar parte de los juicios a los criminales nazis de guerra, convirtiéndose en la única latinoamericana en estar presente durante los mismos. En 1950, recibió por parte de Borges el Gran Premio de Honor de la SADE, en la casa donde había nacido su madre.

Lawrence de Arabia
Ocampo publicó dos libros sobre el militar y escritor británico Lawrence de Arabia: 338171 T.E. (1942), un ensayo traducido al francés y al inglés, y Lawrence de Arabia y otros ensayos (1951), publicado por la editorial madrileña Aguilar. En seis de sus diez Testimonios, habló sobre él reiteradas veces. Según Ocampo, los hombres que más la impresionaron a lo largo de su vida fueron Lawrence y Gandhi: «Incrédulo uno, el otro creyente... Ambos convencidos de que sólo la energía espiritual obra milagros. Ambos fieles durante su vida y hasta la muerte a ese ideal», dijo.

Lawrence de Arabia, en 1918.

El desprecio por el dinero, el renunciamiento de Lawrence a su grado militar y su libro Los siete pilares de la sabiduría, entre otras particularidades, llamaron la atención de Ocampo, que viajó a Estados Unidos en 1943 y obtuvo una copia de su manuscrito The Mint depositado en la Biblioteca del Congreso de Washington, donde Lawrence narró sus experiencias como soldado raso en el cuerpo de aviación y tanques. Sobre esa experiencia, la escritora dijo que «la emoción de ese encuentro, con que había soñado,... me paralizaba a tal punto que pasó algún tiempo antes de que abriera el volumen». Ocampo tradujo ocho capítulos de The Mint en 1951 en colaboración con Enrique Pezzoni y Ricardo Baeza. Debido a que Lawrence murió prematuramente a causa de un accidente inesperado en 1935, Ocampo no tuvo ocasión de conocerlo personalmente pero en 1946, visitó por primera vez al hermano de Lawrence y su madre, lo que le permitió enterarse de detalles íntimos de su entorno familiar y vida personal, como el curioso dato de que el apellido que utilizaba era ficticio.
Peronismo y arresto
Cuando Perón anunció el 26 de julio de 1946 que aprobaría la ley de sufragio femenino, Ocampo se indignó al pensar que obtendría un derecho a través de un gobierno antidemocrático. En 1951, una cruz fue pintada en la entrada de su residencia Villa Ocampo, lo que la señalaba como «oligarca disidente». Temiendo que allanasen sus propiedades y destruyeran sus papeles y correspondencia, despachó todo el material en una serie de valijas que envió a sus hermanas, amigos y demás familiares cercanos. Las cartas dirigidas a personas fuera de la Argentina las entregaba a allegados que viajaban en el momento.

El 8 de mayo de 1953, menos de un mes después de que estallaran dos bombas en Plaza de Mayo durante un acto de la CGT, Ocampo fue arrestada y allanada durante una estadía en Mar del Plata por cinco oficiales de policía y un comisario, y posteriormente remitida a Buenos Aires. Con 63 años, fue interrogada largamente en el Departamento de Policía y permaneció dos días sin ingerir alimentos hasta que fue trasladada como presa política a la cárcel femenina de El Buen Pastor, en San Telmo. Ahí estuvo en contacto con prostitutas y demás criminales femeninas recluidas, procesadas o condenadas por delitos comunes. Dos días después de su arresto, su amiga Susana Larguía, compañera fundadora de la UMA, también fue encarcelada. Con anterioridad, Norah Borges y su madre, Leonor Acevedo, de entonces 77 años, habían sido arrestadas acusadas de escándalo en la vía pública. Ocampo comentó luego que «en la cárcel uno tenía la sensación de que tocaba fondo, vivía en la realidad».

La noticia de su arresto llegó al extranjero y, al enterarse, Aldous Huxley y Waldo Frank encabezaron el Comité Internacional para la Liberación de los Intelectuales Argentinos, mientras que The New York Times publicó una nota de protesta exigiendo la libertad no solo de Ocampo, sino también de Francisco Romero, Adolfo Lanús, Roberto Giusti, entre muchos otros. El primer ministro de la India Jawaharlal Nehru insistió en la liberación de la escritora y Gabriela Mistral le envió un telegrama a Perón el 27 de mayo con el mismo fin. Finalmente, Ocampo fue liberada en la noche del 2 de junio luego de 26 días de arresto. Desde su salida hasta el derrocamiento de Perón en 1955, fue vigilada estrictamente; de hecho, cuando Stravinsky le pidió en dos ocasiones que fuera recitante de nuevo en Perséphone en Italia y Estados Unidos, la policía no le otorgó el certificado de buena conducta para renovar su pasaporte.

Paralelamente, padeció serios problemas económicos debido a sus grandes inversiones en Sur. El asunto se lo confesó a Gabriela Mistral que, tras declinar una invitación que le realizó en 1956 para que la visitara, le confirmó la pérdida de 85 000 pesos argentinos en el 25º aniversario de su revista.

Ejemplar de la revista Sur nº 217/18 de 1952.
 
Carrera posterior
Reconocimiento y renuncia de Bianco

En 1958, fue designada presidente del Fondo Nacional de las Artes y en 1962, Francia la nombró Comendadora de la Orden de Artes y Letras, en una ceremonia donde pronunció: «... Una vez más he saboreado material y espiritualmente a París... Lo que los franceses me dan lo acepto como un certificado de amor a Francia... A mi amor se dirige, y es mi amor, no yo, quien se siente digno de él».
El equipo de redacción de Sur en 1961: Ocampo, en el centro, entre Adolfo Bioy Casares, Alicia Jurado y Borges.

Al mismo tiempo, José Bianco renunció a su puesto después de una severa discusión con Ocampo originada por su viaje a Cuba en 1961, dos años después de la Revolución Cubana. Bianco rehusó a declarar que no realizó ese viaje como representante oficial de Sur sino de forma privada e invitado por la Casa de las Américas. Ambos se reconciliaron poco después y en una entrevista a Primera Plana, Bianco declaró que Sur era una revista apolítica y ampliamente abierta. Según Ocampo, «las visiones políticas se agudizaron de manera alarmante. Sur llegó a sufrir el descuartizamiento de Ravaillac, sin merecerlo. Tal vez algunos se figuren que lo mereció... Amigos muy queridos pidieron, por razones extraliterarias, que borráramos su nombre del comité de colaboración. El primero fue Drieu La Rochelle, el segundo Ortega y Gasset... lo mismo Sabato, que luego pidió que lo reintegráramos». A comienzos de los años de 1950, Pablo Neruda había acusado a Sur de publicar obras de «espías internacionales» y «colonialistas». Ocampo respondió a la crítica con una nota breve de tono humorístico y, por su parte, Neruda le dedicó un poema titulado Ahora canta el Danubio donde la apoda «Madame Charmante». Diez años después, Neruda se convirtió en un ferviente admirador de Ocampo, la elogió en una reunión del PEN Club en Nueva York y hasta publicó un poema de Oliverio Girondo en su revista.


Fotografía de Ocampo en la década de 1960.

En 1962, colaboradores, amigos y admiradores de Ocampo le rindieron un homenaje. Las cien colaboraciones reunidas fueron adjuntadas bajo un volumen titulado Testimonios sobre Victoria Ocampo, con comentarios de Jawaharlal Nehru, Leonard Woolf, Graham Greene, Jacques Maritain, Le Corbusier, Marguerite Yourcenar, T.S. Eliot, entre otros. En 1964, la revista rindió homenaje a Ezequiel Martínez Estrada con motivo de su muerte. Ocampo había tenido un último gesto de generosidad para con él al contratar un médico reconocido para tratar su rara enfermedad dermatológica y sustentar los gastos médicos en colaboración con Héctor A. Murena.

A lo largo de la década de 1960, los reconocimientos hacia Ocampo fueron en aumento. En 1965, al recibir el premio María Moors Cabot, habló de «la lucha contra la invasión de elementos políticos que en este momento intervienen en todo y premian la entrega de las conciencias así como castigan toda actitud independiente». En el mismo año, fue condecorada junto con Borges con la Orden de Comendador del Imperio Británico por la reina Isabel II. Paralelamente, recibió el premio Vaccaro; en 1966 fue declarada miembro de la Academia de Roma; en 1967 se le otorgó el doctorado honoris causa de la Universidad de Harvard y el Instituto Popular de Conferencias le entregó el premio Alberdi-Sarmiento. En 1968, recibió en Villa Ocampo a Indira Gandhi, quien luego le entregaría el doctorado honoris causa de la Universidad de Visva Barathi.

De sus viajes a Estados Unidos a lo largo de la década de 1960, Ocampo presenció el gran apagón de doce horas del noreste estadounidense de 1965. La experiencia quedó registrada en el relato Manhattan a vela del séptimo tomo de sus Testimonios, dedicado a su hermana «Pancha», que había muerto repentinamente en octubre de 1967, meses antes que su hermana Rosa.

Enfermedad
En 1963, durante un viaje a París, comenzó a padecer fuertes dolores en su boca y al año siguiente, debió ser intervenida quirúrgicamente en el Instituto del Diagnóstico luego de ser diagnosticada con cáncer bucal. Debió utilizar una prótesis que le permitía comer, beber y hablar. Se mantuvo estable hasta que años después, en un viaje a Estados Unidos, sufrió una recaída y debió someterse a una operación y tratamiento nuevos. En marzo de 1968, se fracturó una pierna, por lo que debió guardar reposo en su residencia de Mar del Plata.

Últimos años
En 1970, tras años de posposición, le dedicó tres números de Sur a la mujer (326, 327 y 328) reunidos en un volumen que se publicó en 1971, con comentarios de Indira Gandhi, Golda Meir, Alicia Moreau de Justo, Ernesto Sabato, Roberto Arlt, entre otros. También se incluía una encuesta anónima destinada a indagar qué pensaba la mujer de su papel en el mundo y otra realizada a mujeres relevantes de la Argentina, en lo que se refería a las leyes que deben regir el control de la natalidad y el aborto.
Doris Meyer declaró que «por su espíritu de orientación este número especial de Sur se anticipó en cuatro años a los objetivos del Año Internacional de la Mujer... transmitía un mensaje de solidaridad». En noviembre de 1970, un artículo publicado en el diario La Nación informó el cese de la publicación de la revista Sur. Sin embargo, diez meses después apareció el ejemplar número 326-328, en el cual se anunciaba como revista bianual, pero se trató de la última edición activa realizada en vida de la escritora, ya que los demás números se dedicaron a reeditar antologías de trabajos ya publicados.
Victoria Ocampo en sus últimos años.

En 1973, las hermanas Ocampo se precipitaron a donar sus residencias de Villa Ocampo y Villa Victoria a la UNESCO ante los graves problemas económicos y su clara intención —en especial de Victoria— de que ambas propiedades fueran conservadas «para ser utilizadas, con un sentido vivo y creador, en la producción, investigación, experimentación y desarrollo de las actividades culturales, literarias, artísticas y de comunicación social tendientes a mejorar la calidad de la vida humana, la cooperación internacional y la paz entre los pueblos». 
Desde ese entonces, la UNESCO se hizo cargo del mantenimiento de las viviendas y las hermanas Ocampo lograron un acuerdo que les permitió residir en ellas hasta su muerte. 
En el mismo año, Ocampo renunció al Fondo Nacional de las Artes, alegando: «Por desgracia, en arte, popularidad no es invariablemente sinónimo de calidad. Y sin calidad no hay arte... En cuanto a mí, lo poco que he agregado a la labor de ustedes ha sido inspirado por el deseo de servir a mi país».

En 1975, fue invitada como huésped de honor al congreso con motivo del Año Internacional de la Mujer pero, debido a las tendencias marxistas de la celebración, decidió no asistir y enviar un mensaje por medio de Fryda Schultz.
En junio de 1977 se convirtió en la primera mujer en ser elegida miembro de la Academia Argentina de Letras por votación de sus pares. Desde noviembre a diciembre de ese año, se llevaron a cabo en Villa Ocampo las Jornadas del Diálogo de las Culturas, cuyo material fue reunido en la edición 342 de la revista Sur. Si bien asistió a todas las jornadas, su salud había desmejorado considerablemente. Según sus allegados, se negaba a ingerir los calmantes para mitigar el dolor ya que la obnubilaban. Sin embargo, continuó recibiendo escasas visitas, entre ellas, las del monseñor Eugenio Guasta. A pesar de su delicado estado de salud, logró publicar en 1978 una traducción de Oda jubilar, de Paul Claudel.

Fallecimiento
Ocampo pasó sus últimos meses postrada sobre su cama y transcurrió Navidad y Año Nuevo prácticamente sola. Su sobrina, Dolores Bengolea, relató que «yo la vi una semana antes de morir,... tenía unida la boca con la nariz, estaba horriblemente dolorida, sufría mucho... Victoria no hablaba, tenía una pizarrita donde escribía». El 24 de enero su salud se agravó; según Miné Cura «esa mañana había venido un médico para darle una inyección; imagino que sería una especie de quimioterapia. Ella no quería; al fin, cuando aceptó, le dijo al médico que lo hacía bajo su exclusiva responsabilidad. Pero no la pudo soportar». En la madrugada del 27 de enero, ingresó en coma y falleció a las 9 a la edad de 88 años. Sus restos fueron sepultados a las 10.30 h del día siguiente en la cripta familiar del cementerio de la Recoleta. Durante el funeral, Ángel Battistessa, presidente de la Academia Argentina de Letras, despidió sus restos diciendo: «A veces basta la desaparición de una persona para que toda una generación quede disminuida».
 Por su parte, Borges comentó: «En un país y en una época en que las mujeres eran genéricas, ella tuvo el valor de ser un individuo. Estoy agradecido personalmente por todo lo que hizo por mí, pero sobre todo, estoy agradecido como argentino por todo lo que hizo por la Argentina».

Ocampo dispuso que después de su muerte, a modo de autocensura y de respeto de sus más íntimos pensamientos, se cumpliera su deseo expreso de quemar determinados manuscritos, cartas y carpetas, entre ellos los relativos a su salud. Su amiga y administradora en sus últimos años de vida, Matilde Díaz Vélez, y la prima de la escritora, Josefina Dorado, junto con el personal de Villa Ocampo, se encargaron de cumplir la petición. Luego de su muerte y de acuerdo a sus pedidos, entre 1979 y 1984 se publicó su autobiografía (dividida en seis tomos), la cual había comenzado a escribir en 1952. Su hermana Angélica le sobrevivió apenas un año y falleció el 21 de enero de 1980.

Personalidad y carácter
Juan José Sebreli manifestó: «Victoria Ocampo era una oligarca, pero no todas las oligarcas fueron como ella. En tiempos en que las mujeres tejían, bordaban, iban a misa con los ojos mirando al suelo, Victoria quería ser actriz, escribía obras de teatro, se bañaba en las playas de Mar del Plata, montaba a caballo, bailaba tangos, fumaba, manejaba autos y, por supuesto, se declaraba atea».

A pesar de sus diferencias ideológicas, el político Arturo Jauretche, le reconoció varios méritos y valores y, por sobre todas las cosas, su sentido del humor. La fotógrafa Sara Facio coincidió en ese punto y manifestó que «era muy graciosa y muy suelta para hablar. Físicamente imponente (medía 1,72 cm), alta, grande. Muy libre para vestirse, usaba trajes sueltos, le gustaba ser natural e independiente». En la década de 1960, sus exóticos anteojos (padecía miopía) de cristales verde oscuro con armazón de color marfil, fabricados en la década de 1940 por la óptica neoyorquina Lugene, se convirtieron en un distintivo de su estilo personal.

Ocampo era conocida por sus ocurrencias y su irascibilidad. Su biógrafa, María Esther Vázquez, relató: «En 1964, Borges veraneaba en lo de los Bioy en Mar del Plata; yo también pasaba allí unos días. La casa es vecina de la de Victoria, quien acababa de volver de Londres entusiasmadísima con los Beatles. Tal era su fervor por el conjunto que se trajo el primer disco, que acababan de grabar, y una peluca idéntica a la cabeza de John Lennon. Nos había invitado a comer a Borges, a Adolfito [Bioy Casares], a Silvina y a mí junto con otras personas, sólo para hacernos escuchar después el disco... el entusiasmo de Victoria la llevó a pedirle a Borges que se probara la peluca; él se negó con pasión. Después de un tira y afloja en que las voces de ambos se elevaron varios decibeles por encima de lo normal, ella, muy enojada, le dijo: "Usted, che, con lo empacado que es, nunca va a llegar a nada"».
Muchos coinciden en su tendencia a enojarse fácilmente y personalidad autoritaria, sobre todo para con Borges. En una ocasión, durante una estadía en Mar del Plata, el hijo de su mucamo, José Luis, por quien Ocampo tenía gran aprecio, casi arriesgó su vida por salvar a una persona en el mar. Cuando la escritora se dio cuenta de que casi muere, se enfureció, lo increpó y acabó abrazándolo, mientras lo seguía llamando «estúpido».

Ayudó a mucha gente. Recogió a chicos huérfanos y les dio educación. En la Segunda Guerra Mundial mandó tres toneladas de alimentos y ropa a la Europa ocupada, sobre todo a Francia. Fue una mujer muy sensible y generosa en el ámbito de la cultura. Borges, que no le tenía gran simpatía, dijo que ella educó a su país y a su continente. María Esther Vázquez, 2002

Admiradora de Mahatma Gandhi y Lawrence de Arabia, sus preferecias musicales incluían a Frédéric Chopin, Gabriel Fauré y Claude Debussy. Ocampo se quejó en múltiples oportunidades de su incapacidad para la creatividad, «ese don que no quiso darme el cielo; habría deseado escribir novelas. Pero ése no era mi sino». Incluso, surgieron rumores sobre los celos hacia su hermana Silvina por su éxito literario. «La gente decía que Victoria tenía celos de la capacidad literaria y poética de su hermana menor, pero es ella quien publica el primer libro de Silvina en la editorial Sur. Le escribe un prólogo maravilloso pero muy duro... De hecho, en ese prólogo señala la distancia tremenda que hay entre ellas».

Su relación con la Iglesia fue declinando luego de su Primera Comunión y en los comienzos de su adolescencia. En una carta a Delfina Bounge en 1909, le escribió: «Si existe Dios, ¿por qué es tan cruel?» y admitió sentirse «vacía». Luego, manifestó: «No se me había ocurrido pensar que aquel Dios de mi niñez, único testigo y confidente de mis amores y mis miedos, no tenía por qué proporcionarme seres perfectos y maravillosos, puesto que yo no era lo uno ni lo otro». Descreía del «Dios vengador, exigente, mezquino, implacable, limitado que habían tratado de imponerme» y se sintió atraída por el Dios «comprensivo y tolerante» del que hablaban Tagore y Gandhi. Hacía 1929, dijo que necesitaba creer en Dios para agradecerle la existencia de Keyserling y, hacia el final de su vida, solía mantener largas charlas con monseñor Eugenio Guasta.

Escritorio de Victoria Ocampo en su residencia de San Isidro.
 
Legado
En 1986, se estrenó la pieza teatral Eva y Victoria, de Mónica Ottino, donde se representó un encuentro imaginario con su antagonista Eva Perón, llevada al teatro con gran éxito por China Zorrilla y Soledad Silveyra. 
En 1989, se filmó Cuatro caras para Victoria, ensayo biográfico dirigido por Oscar Barney Finn y encabezado por Carola Reyna, Julia Von Grolman, Nacha Guevara y China Zorrilla.

En sus relatos, las dificultades que suponen configurar una expresión propia de las mujeres las utilizó y así mencionó la falta de una educación formal, de libertades y de una tradición literaria femenina en la cual sustentar una escritura. En particular, le pareció decisiva la carencia de referentes dentro de la literatura, y quizás por ello sus textos ponen en evidencia el deseo de establecer diálogos y alianzas con distintos sujetos. En sus libros cita en muchas ocasiones a relevantes escritoras como Jane Austen, Elizabeth Barrett Browning, George Eliot y las hermanas Brönte (en especial Emily).
Francisco Ayala la definió como una «escritora de circunstancias, espontánea y natural», mientras que Enrique Pezzoni en su libro El texto y sus voces, escribió: «... la veo incorporada a una serie de escritores que tradicionalmente se identifican con nuestro medio literario (y no sólo literario)».

Fue la primera mujer en obtener un registro de conducir en Argentina, la única latinoamericana en asistir a los Juicios de Núremberg, la primera mujer en ser elegida miembro de la Academia Argentina de Letras y una de las principales figuras en la luchas por las causas de la mujer (impidió la reforma de la ley 11 357) y el antifascismo. Como directora de Sur, difundió a los más importantes escritores del mundo y promovió a talentos locales, como en el caso de Borges o Julio Cortázar, dándolos a conocer entre los lectores de habla hispana. La premio Nobel de Literatura Gabriela Mistral le aseguró a Ocampo que había «cambiado la dirección de lectura de varios países en Sudamérica».

Un retrato suyo preside el Salón Mujeres Argentinas en la Casa Rosada, junto a otras figuras femeninas de la historia argentina, como Juana Azurduy, Eva Perón, Lola Mora, Cecilia Grierson, Mariquita Sánchez de Thompson, entre otras. Este salón fue inaugurado por la presidenta Cristina Fernández de Kirchner en 2009, como parte de las refacciones de la Casa de Gobierno.
Su residencia Villa Ocampo, actualmente perteneciente a la UNESCO, fue declarado Monumento Histórico Nacional en 1997 y funciona como casa-museo con la opción de visitas guiadas.
Villa Victoria, por su parte, fue declarada de interés patrimonial por la ordenanza nº 10075/95 del Concejo Deliberante de General Pueyrredón.
Además, su vivienda de Capital Federal, diseñada por Alejandro Bustillo, continúa siendo uno de los mayores ejemplos de arquitectura moderna y actualmente es sede del Fondo Nacional de las Artes.

Obra literaria

Testimonios
Testimonios, 1ª serie. Madrid: Revista de Occidente, 1935.
Testimonios, 2ª serie. Buenos Aires: Sur, 1941.
Testimonios, 3ª serie. Buenos Aires: Sudamericana, 1950.
Testimonios, 4ª serie. Buenos Aires: Sudamericana, 1950.
Testimonios, 5ª serie. Buenos Aires: Sur, 1954.
Testimonios, 6ª serie. Buenos Aires: Sur, 1962.
Testimonios, 7ª serie. Buenos Aires: Sur, 1967.
Testimonios, 8ª serie. Buenos Aires: Sur, 1971.
Testimonios, 9ª serie. Buenos Aires: Sur, 1975.
Testimonios, 10ª serie. Buenos Aires: Sur, 1977.

Autobiografía
Autobiografía I: El archipiélago. Buenos Aires: Sur, 1979.
Autobiografía II: El imperio insular. Buenos Aires: Sur, 1980.
Autobiografía III: La rama de Salzburgo. Buenos Aires: Sur, 1981.
Autobiografía IV: Viraje. Buenos Aires: Sur, 1982.
Autobiografía V: Figuras simbólicas. Medida de Francia. Buenos Aires: Sur, 1983.
Autobiografía VI: Sur y Cía. Buenos Aires: Sur, 1984.

Traducciones
-Albert Camus: Calígula. Buenos Aires: Revista Sur, números 137-138, marzo-abril 1946.
-Colette y Anita Loos: Gigi. Buenos Aires: Sur, 1946.
-Dostoievsky-Camus: los poseídos. Buenos Aires: Losada, 1960.
-William Faulkner-Albert Camus: Réquiem para una reclusa. Buenos Aires: Sur, 1957.
-Graham Greene: el cuarto en que se vive. Buenos Aires: Sur, 1953.
-Graham Greene: el que pierde gana. Buenos Aires: Sur, 1957.
-Graham Greene: la casilla de las macetas. Buenos Aires: Sur, 1957.
-Graham Greene: el amante complaciente. Buenos Aires: Sur, 1959.
-Lanza del vasto: Vinoba (en colaboración con Enrique Pezón). Buenos Aires: Sur, 1955.
-T.E. Lawrence: El troquel. Buenos Aires: Sur, 1959.
-Dylan Thomas: Bajo el bosque de leche (en colaboración con Félix della Paolera). Buenos Aires: Sur, 1959.
-Graham Greene: Tallando una estatua. Revista Sur, junio de 1965.
-Jawaharlal Nehru: Antología. (selección y prólogo de V.O.). Sur, diciembre de 1966.
-Mahatma Gandhi: Mi vida es mi mensaje. Buenos Aires: Sur, 1970.
-Graham Greene: La vuelta de A.J.Raffles. Buenos Aires: Sur, 1976.
-Paul Claudel: Oda Jubilar. Buenos Aires: Sur, 1978.

Otras obras
-De Francesca a Beatrice (con prólogo de Ortega y Gasset). Madrid: Revista de Occidente, 1924; Buenos Aires: Sur, 1963.
-La laguna de los nenúfares. Madrid: Revista de Occidente, 1926.
-Domingos en Hyde Park. Buenos Aires: Sur, 1936.
-San Isidro (con un poema de Silvina Ocampo y 68 fotografías de Gustav Thorlichen). Buenos Aires: Sur, 1941.
-Le Vert Paradis. Buenos Aires: Lettres Francaises, 1947.
-Lawrence d´Arabia (publicado en francés e inglés). París: Gallimard, 1947.
-El viajero y una de sus sombras (Keyserling en mis memorias). Buenos Aires: Sudamericana, 1951.
-Lawrence de Arabia y otros ensayos. Madrid: Aguilar, 1951.
-Virginia Woolf en su diario. Buenos Aires: Sur, 1954.
-Habla el algarrobo (Luz y sonido). Buenos Aires: Sur, 1959.
-Tagore en las barrancas de San Isidro. Buenos Aires: Sur, 1961.
-Juan Sebastián Bach, El hombre. Buenos Aires: Sur, 1964.
-La bella y sus enamorados. Buenos Aires: Sur, 1964.
-Diálogo con Borges. Buenos Aires: Sur, 1969.
-Diálogo con Mallea. Buenos Aires: Sur, 1969.
-Páginas dispersas de Victoria Ocampo. Números 356/357 de la revista Sur: enero-diciembre de 1985. Buenos Aires, mayo de 1987.

fuente: WIKIPEDIA.
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