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domingo, 4 de agosto de 2013

HECTOR FARREL, CANTOR

Un día como hoy... 4 de agosto... pero de 1908... nacía
HECTOR FARREL.
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Semblanza de NESTOR PINSON
publicada en la página webb TODOTANGO
CANTOR 
4 de agosto de 1908 - ???
Nombre real: Héctor Domingo Cardinale
Otro nombre artístico: Héctor Morel

Su historia no difiere de tantas otras vividas por muchachos que como él, desde muy pibes, intentaron cantar. El tango, ya con letra, era una novedad que avanzaba con ímpetu por las calles de los barrios porteños. Por eso, aún cursaba la escuela primaria cuando comenzó a ser requerido para animar fiestas familiares o reuniones en clubes y salones del barrio de Boedo.

Fue un cantor correcto, afinado, de un fraseo sobrio, con todas las características propias de los cantores de su tiempo. Volver a escucharlo es un lindo ejercicio para comprobar que todos aquellos vocalistas cantaban bien, aunque, como en su caso, no hayan sobresalido ni llegaran a ser estrellas.

A los veintiún años, debutó profesionalmente en el cine “Cóndor”, de la hoy avenida Pedro Goyena 131. Fue su decisión  adoptar el nombre de Héctor Morel como seudónimo. Dura poco tiempo en ese escenario pues un espectador vinculado al medio radial lo presentó al director artístico de Radio Prieto, el español Andrés González Pulido, el famoso creador de aquel exitazo que fue “Chispazos de tradición”. Se pusieron de acuerdo y debutó en la “broadcasting”. Lo acompañaba un trío de guitarras y permaneció en cartel durante seis meses. Luego pasó a Radio Buenos Aires y a continuación a Radio Nacional.

En una ocasión, corría el año 1931, se encontró con el guitarrista Rafael Iriarte, “Ratita”. Este, le cuenta que Carlos Vicente Geroni Flores planeaba una gira por Europa y buscaba un cantor, la idea lo atrajo. Allí estaban entre otros los bandoneonistas Héctor “Cachito” Presas y Luis Moresco (el autor de las variaciones en bandoneón de “La cumparsita”). También viajaba otro cantor, Francisco Alfredo Marino, el autor de “El ciruja”.

Su ilusión —según lo confesó— era conocer muchas ciudades de otros países. Y ocurrió. Anclaron en España, para debutar en Tenerife, hubo alguna que otra presentación y enseguida surgieron problemas por la poca repercusión obtenida. Entonces, se produjo la separación del grupo, pero no de los cantores que siguieron por su cuenta.

A partir de ese momento y, según sus propias palabras, el recorrido fue extenso, con éxito y buenas recaudaciones. Incluso fueron tentados para grabar en el sello Victor español, allá denominado “La Voz del Amo”. Registraron dos zambas, acompañados por guitarras: “El farol de los gauchos” y “Por el camino”.

Luego de un tiempo, Francisco Alfredo Marino retornó al país y Héctor siguió por su cuenta la aventura. Así fue, que una de las primeras películas sonoras españolas, “Mercedes”, lo tuvo en su elenco, donde canta e vals homónimo del título del film, acompañado por la orquesta de Jaime Planas. El camino seguía abierto y pensaba continuar, pero la noticia de la muerte de su hermano mayor lo hizo regresar definitivamente a Buenos Aires, después de cuatro años.

A empezar de cero. Pero tuvo suerte y recorriendo el ambiente tanguero llegó a Pedro Laurenz que estaba formando orquesta. Luego de escucharlo, lo aceptó con una condición, que usara otro apellido artístico. Se lo inventó el propio director: «Desde ahora serás Farrel.» y, así, se convirtió en su primer cantor. Las actuaciones son variadas: Radio Stentor, que emitía desde Florida 8, el Café Los 36 Billares, de Corrientes 965, diversos clubes de la Capital y la llegada al disco en tres ocasiones.

El 14 de julio de 1937 registraron la ranchera, “Enamorado”, de Laurenz y “Milonga de mis amores” y el 24 de septiembre “Abandono”.

Más tarde, comentó en un reportaje, lo importante que fue para su carrera haber cantado en la orquesta de Laurenz. El mundo del tango se fijó en él, y Radio El Mundo lo contrató para actuar como cantor solista, lo acompañaba uno de los tríos de guitarristas de la emisora, Spina, Casao y Edmundo Porteño Zaldivar (el autor del famoso “El humahuaqueño”).

Luego de una temporada, nuevamente un encuentro casual, esta vez con el inspirado melodista, Joaquín Mora, quien le propuso formar un trío al estilo “Irusta-Fugazot-Demare”. La oferta era buena y contaba, además, con el aporte de Antonio Rodríguez Lesende. El trío se llamó, “Morel-Lesende-Mora”, (Héctor retoma su anterior seudónimo). Fueron contratados por Radio Belgrano, luego por Splendid y tuvieron numerosas presentaciones en diversos escenarios porteños. Lamentablemente, no dejaron ninguna grabación. El grupo se disgregó cuando Morel es requerido por Julio De Caro, otra vez como Héctor Farrel.

Fueron cuatro años de mucho trabajo, incluso en los estudios discográficos, legándonos su canto en 24 grabaciones. La primera fue el vals “Ay Aurora” en mayo de 1939 y la última, “Sorpresa de novia”, vals de Carlos Marcucci y Juan Carlos Suñé, en octubre de 1943. Del resto, cabe destacar las versiones de “Boedo” y “Copacabana”, un verdadero hallazgo, pues ambos tangos realizaron su largo recorrido en forma instrumental. Otra perlita entre sus discos, fue el tango “Esta noche”, grabado en enero de 1941.

Con la autorización de De Caro, en 1940, participó en la película “Petróleo”, donde interpretó “No me pidas la exclusiva”, de Julio De Caro y Enrique Cadícamo. Y respetando las mismas formas, registró con la orquesta de música melódica de Dajos Bela, dos títulos: “La polca del abuelito”, de Primo Cantalupi con letra de Antonio Galiana y el vals “Angustia”, de Osvaldo Cruz Montenegro.

A los 35 años, decidió dedicarse a otros menesteres y abandonó la canción. Fue funcionario público, ocupó un puesto en el Ministerio de Economía. También actuó en el mercado inmobiliario, fue empleado de la entonces renombrada firma Luchetti Hermanos.

Es muy probable que haya fallecido, pero no tenemos información fehaciente. En estas breves líneas y siguiendo la política de nuestro sitio Todo Tango, el rescatar la figura de Héctor Farrel resulta de estricta justicia para con aquellos que dieron su aporte a nuestra bendita música.

fuente: TODOTANGO.
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                              ABANDONO
                              MARIPOSA
                              BOEDO
                              MILONGA DE MIS AMORES                     
                                                          

viernes, 14 de diciembre de 2012

JULIO DE CARO, BOEDO , LOCA ILUSION

JULIO DE CARO
BOEDO - LOCA ILUSION



JULIO DE CARO, TANGO BOEDO



HISTORIA DEL TANGO:  BOEDO.
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Nota de OSCAR DEL PRIORE e IRENE AMUCHÁSTEGUI
publicada en la página TODOTANGO.

Extractado el libro "Cien tangos fundamentales", de Oscar del Priore e Irene Amuchástegui, Aguilar, Buenos Aires 1998.

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Boedo


Tango representativo de la evolución musical planteada en el género por la escuela de Julio De Caro, “Boedo” ocupa un lugar en la historia y mantiene un sitio en los repertorios contemporáneos. Como buen tango de característico corte milonga, marcadamente rítmico, prevaleció en versiones instrumentales.

En 1928, hacía ya cuatro años que Julio De Caro, al frente de una notable formación y con las ideas de Juan Carlos Cobián como antecedente, había consolidado una nueva concepción del tango. 

Su sexteto fue de una jerarquía técnica instrumental y un nivel de elaboración en los arreglos desconocidos hasta 1924. Entonces, no sólo iluminó la belleza de tangos anteriores, sino que admitió (casi exigía)un repertorio nuevo, más rico y de mayor compromiso interpretativo.

Las carteleras de espectáculos de los diarios del 8 de octubre de 1928 anuncian: «Hoy se produce el acontecimiento que todo Buenos Aires espera, a las 18:20 y noche a las 21:30, representación de JULIO DE CARO y su célebre típica, la orquesta que está en el alma de los porteños, estrenará los siguientes tangos: “Orgullo criollo” de J. De Caro y P. Laurenz; “Boedo” de J. De Caro; “Loca bohemia” de F. De Caro; “Mal de amores” de P. Laurenz». Ocurría en el Cine Renacimiento, de Lavalle 925, coincidiendo con el debut del cantor Roberto Díaz.

Junto con “Buen amigo”, “Derecho viejo” y “El monito”, “Boedo” figura entre los tangos que en más oportunidades (cuatro en cada caso) grabó Julio De Caro. La primera vez, para el sello Victor, en 1928. En 1939 lo registra en Odeon, con un fragmento de la letra recitado por Héctor Farrell. En 1950 vuelve a hacerlo en Odeon, nuevamente sin letra. Y, también en versión instrumental, lo lleva al disco Pathé en 1952.

Mencionemos que Lucio Demare graba “Boedo” con la orquesta del trío Irusta-Fugazot-Demare, en época del estreno. Entre las versiones posteriores, anotemos las de la Orquesta Francini-Pontier, la de Osvaldo Pugliese, las dos de Horacio Salgán (con orquesta y en dúo con Ubaldo De Lío), la de Los Astros del Tango y la de Ástor Piazzolla con el Octeto Buenos Aires. Y recordemos que Francisco Canaro, quien no abordó con frecuencia la obra de De Caro, sí registró este tango con su Quinteto Pirincho.

La zona de influencia de la calle Boedo, aunque fue oficialmente reconocida como barrio recién en 1972, era desde mucho antes territorio de poetas y hombres de tango: entre los vecinos figuraban José González Castillo, su hijo Cátulo, Homero Manzi, en cuyas obras perduraron los reflejos del lugar.

Boedo está presente en el tango a través de los bellos versos de Manzi de “Sur” de 1948. 

Ya entonces existía, desde hacía largo tiempo, el tango “Mi Boedo querido” de José Milano, con los humildes versos de Enrique D’Aquila: «¡Mi Boedo! ... / Sos aquella calle linda / abierta... pa’ que entre la ilusión / ¡Hoy quiero! ... / Deschavarte barrio mío / que te tengo tan prendido/en mi pobre corazón».

Julián Centeya rescató la mitología y la historia tanguera y literaria de la zona, en el poema Boedo: «Yo vengo a hacerme la partida. / Pero digo que vengo del Boedo legendario. / El de la Balear y el Aeroplano, / el de Eufemio Pizarro y la Chancha / muerto de bala en la ancha vereda de la puerta del Biarritz, / (...) / Del Boedo, sí, del Boedo del café Dante / y la ruidosa estación de los bondis / frente al Los Andes, / donde mi junada de asombro / entreveró a Gorki con Barletta».

Pero los encantos de este barrio alcanzaron también a un “poeta del centro” como Enrique Cadícamo, que escribió letra y música de “Boedo y San Juan” («De aquí, de Boedo y San Juan / voy a cantar / al barrio donde he nacido»).

Dante A. Linyera

Ni De Caro, nacido en Once y criado en San Telmo, ni Dante A. Linyera, que nació en Independencia y Sáenz Peña, eran hijos de Boedo. No obstante, en la partitura original del tango se lee: «Dedico este pequeño recuerdo a mis compañeros de la infancia, los muchachos de Boedo», y es indiscutible que los autores figuran entre los primeros creadores del género atraídos por ese escenario. 

De Caro volverá a consagrarle una obra, esta vez con letra de Mario Gomila y el nombre de una de las calles emblemáticas del barrio, “Chiclana”, como título: «Vuelvo a vos, barrio querido / del lejano ayer. / Viejo Chiclana / que aprendí a querer / entre el rumor malevo / de tu bandoneón».

“Boedo” no tuvo gran trascendencia como tango cantado, si bien Roberto Díaz dejó su versión en fecha cercana al estreno, el 18 de abril de 1929, acompañado por guitarras. Pero el asunto de la letra es por demás interesante, por varios motivos.

Para empezar, comentemos que en el mismo 1928, Dante A. Linyera dio a conocer otro tango de tema similar, éste con música de Ricardo Luis Brignolo. 
Se trata de “Florida de arrabal”: «Barrio de hacha y tiza, papuso, canyengue, / ande tuvo cuna la nueva emoción, / ande el alma rea sigue usando lengue / y el tango se tuerce como un bandoneón». El fragmento basta para advertir la afinidad con el tango que nos ocupa. 
Agreguemos otra estrofa de “Florida de arrabal” dedicada específicamente a la calle Boedo, centro sensible del barrio que Linyera eligió en los dos tangos como punto panorámico: «Boedo, Boedo, / la calle de todos / la alegre Florida / del triste arrabal / decile muy quedo / decile a la piba / romántica y papa / que ya va a llegar».

 Florida del arrabal
 Florida del arrabal

Es interesante detenerse en la comparación que hace Dante A. Linyera, en las dos letras de las calles Boedo y Florida. Porque estamos, en 1928, en plena efervescencia del legendario enfrentamiento entre los movimientos literarios representados por el Grupo Florida y el Grupo Boedo.

Alrededor de la revista Martin Fierro —instalada en Buenos Aires en 1924—, con el impulso de Ernesto Palacio y Roberto Marianise reúne un notable grupo de escritores entre los que figuran Jorge Luis Borges, Conrado Nalé Roxio, Macedonio Fernández, Raúl Scalabrini Ortiz, con centro de encuentro en Florida y Tucumán. Mientras la intersección de San Juan y Boedo aglutina, en sus cafés, a un notable grupo de escritores entre los que figuran Roberto Arlt y Álvaro Yunque, con sede central en los talleres de la revista Claridad. La rivalidad entre los dos grupos no tarda en crecer, avivada por un vespertino.

Las divergencias estaban muy lejos de la enemistad. Muchos años más tarde, en 1959, algunos de los más sobresalientes protagonistas de esta historia declaraban para Clarín.

Así, Borges afirmaba: «Florida y Boedo existieron de verdad, aunque no definidos netamente. Así por ejemplo Nicolás Olivari estaba en Boedo y publicaba en Florida, Raúl González Tuñon comenzó actuando en Boedo y luego pasó a Florida (...) Mi impresión es ésta: los de Boedo de arte comprometido y social y los de Florida de tendencias puristas, el arte por el arte. Los de Boedo eran seguidores de Emile Zola, Máximo Gorki. Su meridiano pasaba por Rusia y también por Francia. En realidad, los de Florida eran de una tendencia derivada de Lugones, aunque públicamente éramos enemigos de él. También lo éramos un poco por motivos políticos y porque le debíamos demasiado y no queríamos confesarlo. (...) Florida era pues una revolución literaria, un tanto espectacular, otro poco ruidosa, no obstante, fructífera. Algunos resultados dio. Roberto Arlt y otros como él procedían de Boedo y publicaban en Claridad, que editaba Antonio Zamora...»

Para Álvaro Yunque: «Los de Florida se preocupaban más por los sonidos. Nosotros éramos revolucionarios y ellos vanguardistas».

Y Ernesto Palacio es bien claro: «Ese asunto de Boedo contra Florida fue, así lo estimo, un fenómeno de poca importancia. Un día creo que se me ocurrió a mí, le propuse al espíritu fino y culto que era Roberto Mariani crear un movimiento literario en broma. Más tarde, esa broma adquirió una trascendencia inusitada para asombro de nosotros mismos. Esa importancia en realidad fue caldeada por un diario de la tarde. Tanto es así que nadie estaba en contra de nadie, que unos y otros colaboraban en las mismas revistas, se sentaban juntos en las mesas de redacción y actuaban también juntos en las peñas. Además y vale la pena decirlo, los constituyentes de Boedo eran gente de una categoría social inferior. En su mayoría se trataba de obreros que aspiraban a una representación literaria de su clase, “literatura proletaria”, se llamaría más tarde. Los genuinos voceros de esta corriente eran Castelnuovo y Roberto Arlt. Pero éste último también estaba con nosotros (aunque un poco más tarde y apadrinado por Conrado Nalé Roxlo). No era fácil ingresar a nuestros círculos. Raúl González Tuñón estuvo en las dos integraciones. La denominación se debió, creo, a fortuitos geográficos. Nosotros nos reuníamos por comodidad en los cafés cercanos de Florida y ellos, en San Juan y Boedo».

El hecho es que Dante A. Linyera, definidamente enrolado, no deja de arrimar su brasa a la espectacular pirotecnia del enfrentamiento, con su provocador: «¿Qué quiere hacer esa fifí Florida?...».

Por último, consignemos que la segunda letra de "Boedo", que es en realidad una variante de la original, seguramente fue escrita en 1943, como concesión a la censura radiofónica impuesta por el gobierno del general Pedro Pablo Ramírez. En esta nueva versión, tal como lo exigía la dictadura, desaparecen las expresiones lunfardas, el voseo y, significativamente, los versos “herejes”: «ande el tango, provocador y macho / hoy es el Dios / Nuestro Señor / del Berretín».

Es difícil establecer quién escribió esta versión “adecentada”, si es que, como presumimos, no es anterior a 1943. Porque las partituras en las que figura mantienen la firma de Dante A. Linyera. Pero el poeta había muerto en 1938, a los 35 años.
Esta letra, de origen por lo menos turbio, pero relativamente fiel a la temática original —si no a la forma, esencial—, puede escucharse en la versión grabada, en época muy posterior a su aparición, por el cantor Guillermo Fernández.


Extractado el libro "Cien tangos fundamentales", de Oscar del Priore e Irene Amuchástegui, Aguilar, Buenos Aires 1998.


fuente: TODOTANGO.
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JULIO DE CARO, BOEDO

BOEDO

Tango 1927

Música: Julio De Caro
Letra: Dante A. Linyera



Sos barrio del gotán y la pebeta,
el corazón del arrabal porteño,
cuna del malandrín y del poeta,
rincón cordial,
la capital
del arrabal.

Yo me hice allí de corazón malevo
porque enterré mi juventud inquieta
junto al umbral en el que la pebeta
ya no me espera
pa' chamuyar.

Boedo, vos sos como yo:
malevo como es el gotán,
abierto como un corazón
que ya se cansó de penar.
Lo mismo que vos soy así:
por fuera cordial y cantor,
a todos les bato que sí
y a mi corazón le bato que no.

Sos como yo de milongón... Un cacho
del arrabal, en su emoción del lengue,
ande el gotán, provocador y macho
hoy es el Dios
Nuestro Señor
del Berretín.

¿Qué quiere hacer esa fifí Florida?
¡Si vos ponés tu corazón canyengue,
como una flor en el ojal prendida,
en los balcones
de cada bulín!

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ROBERTO DIAZ (C) con guitarras

                                                         
JULIO DE CARO - BOEDO
 

DIA NACIONAL DEL TANGO, 11 DE DICIEMBRE

El día 11 de diciembre fue instaurado como 
DIA NACIONAL DEL TANGO, 
en homenaje a CARLOS GARDEL y a JULIO DE CARO, 
por ser el día de sus nacimientos, y por haber creado una nueva modalidad interpretativa, en lo vocal y en lo instrumental.



            
JULIO DE CARO
BOEDO, GALLO CIEGO, CARRO VIEJO

                                        

viernes, 30 de noviembre de 2012

JULIO PANE, MUSICO

Un día como hoy...30 de noviembre... pero de 1947... nacía

JULIO PANE.
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Semblanza de RICARDO GARCIA BLAYA
publicada en la página webb TODOTANGO
BANDONEONISTA, ARREGLADOR, COMPOSITOR
30 de noviembre de 1947
Nombre completo: Julio Oscar Pane

Representante genuino del expresionismo en el bandoneón que hiciera escuela Pedro Laurenz, es un alarde de sobria virtuosidad interpretativa, sin estridencias ni malabares, donde confluyen el buen gusto y la excelencia conceptual del mejor tango.

Pero el fraseo de su bandoneón recorre variados caminos, que al transitarlos, nos ofrecen una infinidad de climas donde el sentimiento del artista combina las delicadas formas de Pedro Maffia con la pereza rezongona de Aníbal Troilo y el vigor contemporáneo de Astor Piazzolla.

Su dominio absoluto del instrumento y la elección del repertorio, manifiestan las exigencias que impone su propuesta, que se traducen también en el talento sugerente de sus arreglos y orquestaciones.

Abreva en nuestros compositores clásicos, Villoldo, Arolas, Bardi, Firpo, Cobián, De Caro y avanza en las nuevas corrientes renovadoras que convocan Pugliese, Salgán, Plaza, Piazzolla, apuntando a un tango de futuro que no desvirtúa en nada su esencia pero que nos sugiere nuevos tiempos y nuevas cosas.

Nació en el barrio del Abasto, en la ciudad de Buenos Aires. Su padre Francisco y su tío Vicente, ambos bandoneonistas, le inculcaron su amor al fueye. Debutó con su papá a los 13 años en los bailes de carnaval. Estudió con el maestro Julio Ahumada, quien fuera uno de los más grandes exponentes de la técnica de Pedro Maffia y que, junto a Pedro Laurenz, sentó las bases de la interpretación moderna.

Maestro y alumno confluyeron en un mismo lenguaje musical que los llevó a tocar juntos durante cuatro años hasta que, en 1969, es convocado por Edmundo Rivero a su local, "El Viejo Almacén", para reemplazar a Ciriaco Ortiz, que estaba con problemas de salud y falleció al año siguiente. Forma un trío y al poco tiempo lo encontramos mezclado en alguna de las tantas formaciones que actuaban en el escenario de "Caño 14", ese recordado templo tanguero y, desde entonces, su nombre estuvo asociado a las principales orquestas de esa época: Horacio Salgán, Enrique Mario Francini, Osvaldo Manzi, Armando Pontier, Atilio Stampone, Héctor Stamponi, Miguel Caló, José Basso, Leopoldo Federico, Osvaldo Tarantino, el Sexteto de Astor Piazzolla y otros grandes del tango.

En los primeros años del '80, ingresa como primer bandoneón a la Orquesta del Tango de la Ciudad de Buenos Aires, codirigida por Carlos García y Raúl Garello. En 1989 es requerido por Astor Piazzolla que había decidido integrar un segundo bandoneón a su sexteto y viajan a Canadá y Norteamérica.

Ya fallecido Piazzolla, en 1992 viajó a Francia y tocó como solista de la Orquesta Sinfónica de Toulouse y después con la Sinfónica de Dresden, en Alemania, ambas bajo la dirección de Raúl Garello.

En 1995 graba un disco con Daniel, el hijo de Astor, que titularon: "Piazzolla x Piazzolla". Con esa misma formación estuvieron en 1997, en el concierto homenaje "Astortango", junto a Gary Burton y Chick Corea, especialmente convocados al efecto.

En esos años forma un nuevo trío con el pianista Nicolás Ledesma y el contrabajista Enrique Guerra, graban un disco propio y participan como invitados en otro, en homenaje a Enrique Cadícamo, fallecido hacía poco tiempo y en el cual aparecen obras inéditas del autor. Alterna sus presentaciones con el trío con su labor solista. Así se suceden sus actuaciones con la Orquesta Estable del Teatro Colón, la Orquesta Sinfónica Nacional, la Orquesta Sinfónica de Córdoba y la Sinfónica de Mendoza. Con esta última y, con la dirección del maestro Horacio Salgán, interpretó el "Oratorio Carlos Gardel", obra para orquesta, coro mixto, solistas y narrador, del propio Salgán con versos del poeta Horacio Ferrer.

A partir del nuevo siglo resulta imposible mencionar las innumerables actuaciones del trío, pero sí podemos destacar sus presentaciones en diversos festivales europeos, en España, Portugal, Holanda, Francia, Bélgica e Italia.

Otra faceta de Pane es su labor como maestro del instrumento. Muchos de los jóvenes y talentosos bandoneonistas de la actualidad estudiaron con él: Marcelo Nisinman, Gustavo Toker, Pablo Mainetti y Mariano Signa, entre otros. Es autor del tango "Interludio", que grabara Marcelo Nisinman en Italia y de una obra de cámara para dos bandoneones, que en París llevó al disco el ex bandoneonista de Osvaldo Pugliese, Juan José Mosalini, desde hace muchos año radicado en la "Ciudad Luz". Su tango "A las orquestas" es otra de sus obras destacadas.

En el 2003 grabó un disco compacto que lleva de título "Un placer", a dúo con el virtuoso guitarrista Juan José Domínguez, "Juanjo", que obtuvo muy buena crítica.

fuente: TODOTANGO.
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   Con JUANJO DOMINGUEZ, MILONGA DE MIS AMORES
                                                         
              BOEDO (solo de bandoneón)
       Con JUANJO DOMINGUEZ, LA CUMPARSITA                                
                              NOCTURNA                             
                              UN PLACER