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sábado, 5 de julio de 2014

MATE COSIDO, BANDOLERO FAMOSO

1936

El bandolero Mate Cosido asalta un tren en el Chaco

A la partida de la estación Concepción del Bermejo, la banda del admirado bandido Segundo David Peralta, "Mate Cosido", asalta el convoy 206 con destino a Metán y roba 12 mil pesos a un pagador de la firma algodonera Anderson, Clayton y Cía., apoderándose también de 3 mil pesos entre los pasajeros, sin causar víctimas.

Efemérides de TELAM.
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sábado, 14 de septiembre de 2013

JUAN BAUTISTA BAIROLETTO


Un día como hoy... 14 de septiembre... pero de 1941... fallecía
JUAN BAUTISTA BAIROLETTO.
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Juan Bairoletto.jpg
11 de noviembre de 1894 
nacido en la provincia de Santa Fe
14 de septiembre de 1941 
fallece en la provincia de Mendoza

Fue un conocido bandolero que acostumbraba robarle a los ricos y repartía con los pobres, por lo que se lo llamaba "Robin Hood"
Muere en un enfrentamiento con la policía.
Su vida fue llevada al cine.

fuente:
Datos de wikipedia.

sábado, 1 de diciembre de 2012

ISIDRO VELAZQUEZ, BANDIDO O SANTÓN

Nota de RAICES DEL FOLKLORE
del día 12 de agosto de 2012.

Pedro Jorge Solans: "En la muerte de Isidro Velázquez desaparece el bandido y despierta el santón"
 
Isidro Velázquez fue uno de los bandidos rurales más conocidos en el país. Su fama se extendió por todo el Chaco y en 1967 fue asesinado en una emboscada de la policía del Chaco en el Paraje de Pampa Bandera, luego de una traición. Su leyenda se acrecentó y éste bandido rural ha pasado a ser un santón popular. Pedro Jorge Solans se ha encargado de investigar, reconstruir la historia y a través de su libro Isidro Velázquez, retrato de un rebelde acercarnos a la vida y al contexto en el cual se manejo Isidro. Aquí su autor nos cuenta acerca de su trabajo de investigación, del libro y de otros detalles de la vida de Isidro Velázquez.











Foto: Pedro J. Solans

La rebeldía rural de los años '60 se vió encarnada en la figura de “los hermanos Velázquez”, principalmente en la de Isidro Velázquez. Asesinado por la policía chaqueña en una emboscada junto con Vicente Gauna. Su figura fue convirtiéndose en leyenda, así como Bairoletto, Mate Cosido o El Chueco Maciel en Uruguay, Isidro Velázquez es como un “Robin Hood” del Chaco: un bandido rural que robaba a los ricos para pagar a los pobres, hoy es un santo popular y sobre el Paraje Pampa Bandera, donde fue asesinado, hay cruces, imágenes, y la gente se junta a pedirle favores.

Isidro Velázquez fue inmortalizado en un chamamé “El último sapucay” de Oscar Valles, que Jorge Cafrune interpretó, que fue el único chamamé prohibido de la historia en épocas dictatoriales, también Luis Buschtein en su libro “El fugitivo de Pampa Bandera" se preocupó por esta historia, y recientemente una película llamada “Isidro Velázquez, la leyenda del último sapucay” (en la que participa Pedro J. Solans), dirigida y guionada por Camilo Gómez Montero, llevó al cine a este personaje.

Un aporte significativo es el de Pedro Jorge Solans en su libro Retrato de un rebelde anecdótas, curiosidades, fotografías y escritos de Isidro, y además desde una contextualización histórica aborda cuestiones sociales de aquella época (la historia transcurre durante la dictadura de Juan C. Onganía), y a través de una narración apasionante vuelca los datos obtenidos de su investigación periodística.

 




















- ¿En qué momento y por qué sintió la necesidad de relatar la historia de Isidro Velázquez?
Surgió tras investigar la masacre de Napalpí, ocurrida en 1924, en la misma zona, donde fueron asesinados y humillados los pueblos originarios, tobas y mocovíes y también criollos que se dedicaban a la cosecha de algodón. 
Ese hecho histórico, pero vergonzoso, involucró a las sociedades de Quitilipi y Machagai, dos pueblos del centro de la Provincia del Chaco. Ese, luego sería el sector más emparentado con la vida de “Los Velázquez” que fueron los últimos bandidos rurales que existieron en el país.
Además, yo nací y viví mi infancia en Quitilipi, y tengo presente lo que se vivía con la psicosis colectiva que generaba la presencia de Isidro Velázquez y Vicente Gauna.
Tenía 8 años y participaba con mi padre de un asado en el club Vendaval de Quitilipi para recaudar fondos y crear la Asociación de “Amigos de Quitilipi”. Esa noche, del 1ª de diciembre de 1967, ingresó al asado una comitiva policial y avisó que habían matado a “Los Velázquez”e invitaba a que viéramos los cadáveres. De allí fuimos todos a ver los cuerpos que los exhibían como trofeos en la Comisaría. Esas imágenes nunca se borraron de mi memoria y con el tiempo explotaron.

- ¿Cuál es el punto exacto en el qué Isidro comienza a definir su destino?
Isidro define su destino a partir de la persecución que sufre injustamente tras un complot entre un colono, vecino de él, y la policía. Esta persecución tiene como antecedente la vida de su hermano Claudio que murió en un tiroteo mientras asaltaba un almacén.

- ¿Qué condiciones o cualidades tenía Isidro para qué hoy sea considerado casi como un "héroe"?
No. Isidro no es considerado un héroe. Más bien, un vengador, un rebelde, un santón popular que los peones, los cosecheros, los hacheros, vieron cómo él se vengaba de las injusticias que soportaban de la policía, de los patrones, de las autoridades, y sus dotes naturales de moverse en el monte, y su buena puntería con las armas, fueron valoradas como un bien preciado y generaron leyendas, mitos y creencias.

- ¿Hay cómo una cuestión de fé que rodea a Isidro hoy en el Chaco?
Sí. Muy incipiente. Generalmente, los rebeldes populares que mueren de una forma que los redime el pueblo termina dándole un lugar en los altares. Velázquez murió traicionado, emboscado y fusilado. Esa muerte lo redimió de cualquier falta que haya tenido.

- En el libro comienza relatando cómo fue la emboscada, luego cuenta su vida y vuelve al punto de la muerte ¿esa forma temporal del relato la eligió por algo en particular?
Sí. Porque me parece que en la muerte de Velázquez, desaparece el bandido y despierta el santón. Termina el hombre común y surge el intermediario con la divinidad, el poder sobrenatural.

- En el texto se transcriben los diálogos con la misma manera de hablar de los personajes (sin las eses, con los acentos marcando la tonada, etc.). ¿Hay una intencionalidad desde la narración de acercar al lector a esas costumbres chaqueñas?
Sí. Por supuesto, creo que había que rescatar esa manera de comunicación, ese lenguaje, esa forma de hablar porque, en definitiva, muestra una interpretación del mundo diferente al nuestro, pese a estar compartiendo el mundo, la región, la tierra. Esa especie de cultura subyacente es muy rica, es parte de la cultura guaranga.

- ¿Con qué curiosidades se topó mientras investigaba y escribía el libro?
Precisamente, con ese lenguaje, casi mezcla entre el castellano y el guaraní, con esa interpretación gestual, y relatos increíbles. Allí hay un paso de posta entre la realidad y la ficción. Un choque o un abrazo entre lo urbano y el monte, -que ya queda poco-, o el campesinado. Me impactó la relación de esa gente con la tierra y su cosmogonía; y sobre todo, con el paisaje.
En la cuenca lechera paraguaya, la zona de Pilar, donde se exiló Isidro con su amante Ninón de 15 años, y donde Isidro se burló de la policía stroessnerista. Allí aún hoy se vive trazos de la república guaranítica,  y el realismo mágico está a flor de piel.

- ¿Fue complicado obtener datos y documentos para hacer el libro?
Tuve los obstáculos propios de una investigación periodística de un hecho reciente, donde todavía están vivos varios protagonistas directos, y donde se debe desentrañar mitos, se revela hechos contradictorios o se rompe ciertos moldes. A menudo, en estas historias se cruzan virtudes y defectos humanos. Están presentes, las pasiones, los amores, las traiciones, los hechos heróicos, los miedos, las cobardías-

- En buena medida, en el libro quedan expuestas las luchas, las injusticias y la forma de vida de los campesinos del Chaco de aquel tiempo ¿se propuso esto al escribirlo, es inherente a la historia misma, o ambas cosas?
No. No me lo propuse, pero era inherente a la historia misma. No se puede escribir sobre los Velázquez, sin hablar del campesinado, de los obrajes, del monte, sin hablar de la dictadura de Juan Carlos Onganía reflejada en la policía del Chaco, sin hablar de La Forestal, de los algodonales, de la explotación forestal, de la clase media.

- ¿Isidro era simplemente un bandido rural o también considera que era un insurgente que no estaba de acuerdo con el sistema?
No. Velázquez fue un simple bandido rural y no tenía ningún encuadre político ni social. El sociólogo Roberto Carri, lo definió como formas prerrevolucionarias de la violencia.

-  A partir de su investigación, ¿crée que la justicia de Chaco le atribuyó a Isidro culpas de otros casos no resueltos para ocultar su incompetencia o realmente Isidro era un gran problema para la policía chaqueña?
Las dos cosas.


Sobre el autor
Pedro Jorge Solans es Periodista y escritor nacido en Quitilipi, Chaco. Publicó los poemarios Bostezo crepuscular, Solferino y La Carga; el libro de cuentos breves En manos de Él y el ensayo periodístico A cielo abierto. Es autor de Crímenes en sangre, investigación sobre la matanza indígena en Napalpí, Chaco y otros títulos publicados por Ed. Punto de Encuentro. Dirigió el semanario Diario del Valle, las revistas Entorno y Nicandro, en la Provincia de Córdoba. Fundó y dirige actualmente El Diario de Carlos Paz, en Córdoba.

fuente: RAICES DEL  FOLKLORE.COM
entrevista a Pedro Jorge Solans
Pablito Piris.
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LOS VELAZQUEZ, RAUL JUNCO

Raúl Junco, folklorista y escritor chaqueño, cuenta cómo compuso el tema "Los Velázquez"  por Isidro y Claudio, y lo canta.
Hay varias escenas de la película "EL ULTIMO SAPUCAY" 

Una historia muy interesante la de este famoso "bandolero" ISIDRO VELAZQUEZ, que para otros es un gran héroe que se levantó contra los atropellos de la policía, y las injusticias que se cometían con los trabajadores en la zona, La Forestal, etc,


                                                                              
   
LOS VELZAQUEZ 
chamamé

Música:  Raúl Junco
Letra: Manuel Vicente Loverde  







Isidro y Claudio

fueron bandidos
que el Chaco entero recordará
para escaparse de la partida
tenían más tretas que el aguará.
Fue por la costa del Guaicurú
donde peleando Claudio cayó
y desde entonces
por los senderos
triste y herido
Isidro huyó.

Y perseguido
dormía en el monte
o entre los nidos de los chajás.
Quizás un día caiga vencido
pero su nombre no morirá.

Por mucho tiempo
nada se supo de sus andanzas
o si murió.
Hasta que un día, para sorpresa
de todo Chaco, reapareció.
Junto con Gauna, Isidro va
roba a los ricos
paga a los pobres
así la gente lo ocultará.

Y perseguido dormía en el monte
o entre los nidos de los chajás.
Lo traicionaron.
Ya lo mataron
pero su nombre no morirá
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Por Pedro Solans

En 1964, y tras la muerte de los bandoleros rurales Claudio Velázquez y Tolentino Vega, los chamameceros Loverde y Junco compusieron un chamamé Los Velázquez que fue prohibido por la dictadura de Juan Carlos Onganía.

1.Con las muertes de  Claudio Velázquez y Tolentino Vega se pretendió tranquilizar a la población en 1964. Sin embargo, los hermanos Velázquez  habían logrado para ese entonces  un incipiente pero arraigado consenso popular.
El músico  Manuel Vicente Loverde  no podía creer lo que generaban los Velázquez en los sectores humildes. Y con un poema bajo el brazo llegó a la casa de su amigo guitarrero Raúl Fernando Junco:
-Compadre, tengo una letra para los Velázquez. Anunció como se anuncian las grandes obras.
-¡Ah, qué lindo! Le contestó Junco qué también compartía el asombro.
-Hay que ponerle música. Agregó Loverde.
Y Junco le puso música.
El tema generó un revuelo entre los chamameceros. Se cantó por primera vez en 1965  en el rancho de Pity Cantero, que era una peña folclórica que funcionaba desde  julio de 1964 y tenía como escenario un cachapé con un cuero de vaca.
La letra se popularizó inmediatamente y los músicos fueron identificados por el chamamé. Los saludaban. ¡Chaú Velázquez!
Eran dos guitarreros que vivían de la música pero se dedicaban a otra cosa para pagar sus cuentas. Junco siempre advirtió que vivían de la música, de la poesía, de sus libros y con lo otro, -el laburo-, pagaban sus gastos.
En 1967 aún no había televisión en el Chaco. Apenas se asomaba tímidamente por un circuito cerrado  en vías a transformarse en un canal abierto.
En Corrientes la situación era distinta. Canal 13 estaba en el aire con un éxito arrollador y dentro de su programación tenía espacios dedicados al Chaco que conducía el periodista Raúl Berneri. Uno se llamaba “el patio de don Tunque” que duraba entre 15 y 20 minutos, y otro,  “Chaco en el 13” donde informaba  las novedades que había en la semana sobre Isidro Velázquez y Vicente Gaúna. Indicaba en un mapa con un puntero los lugares donde habían sido los últimos atracos.
A Berneri se le ocurrió que Junco y Loverde cantasen en vivo por la pantalla chica el chamamé “Los Velázquez.”
Junco aún para contarlo se agarraba la cabeza:”Imagínate. Fuimos los primeros en cantar por televisión en la provincia del Chaco. Nunca habíamos visto un televisor, ni en figurita. Yo tenía 19 años y Manuel 30.
Nos fuimos a canal 13 ché, bue, ¡Había qué ir a Canal 13 carajo. Y nos fuimos para Canal 13 che! Cruzamos en la balsa a Corrientes y  llegamos. Con asombro vimos una cámara de televisión, grandota como una caja de zapatos, luces, qué se yo. Era un galpón donde hacía un calor inaguantable. La chapa del techo estaba cerquita y los reflectores quemaban, y nosotros de traje, transpirábamos y transpirábamos. Bue, cantamos el chamamé. Al finalizar, salimos  a tomar algo y no podíamos creer lo que nos estaba pasando, lo que significaba para nosotros cantar en televisión.
Cuando volvíamos para el Chaco en vaporcito, le digo a Manuel. Che, Manuel, ahora preparate que el pueblo estará esperándonos en el puerto ¿Y sabés qué? Nos van a subir al camión de los bomberos; y nos reíamos a carcajadas. Dejá de embromar, me decía Manuel. Nos reíamos también de lo que soñábamos. Yo era jovencito.
Llegamos a la pesquera y no había nadie. Sólo un patrullero donde dos policías nos llamaban. Y mientras  nos acercábamos, le decía a Manuel, ahí tenés, el patrullero. ¡Nos están esperando carajo!¡Vamos a tener..! ¿Sabés qué? ¡Idolos!
Y uno de los policías preguntó: ¿Manuel Vicente Loverde? Sí, sí, soy yo. Respondió Manuel. ¿Usted es Junco? Sí, le dije. ¡Grandes ya nos pusimos. Inflamos el pecho. Ibamos a la fama!  Suban, vamos a Resistencia, dijo el policía. ¡Qué puta ya no teníamos que pagar colectivo! Y le pregunto ¿Y dónde nos llevan? Y a la Segunda que es la Seccional más cerca. Me contestó como si fuese obvio. ¿Por qué? Porque están detenidos. ¿Qué? Están detenidos. No podíamos creer. Le digo, pero escúcheme ¿Detenidos  por qué? No sé señor, el oficial va a hablar con ustedes, me respondió.
Llegamos a la comisaría y nos atendió el oficial. Muy bien. Todo perfecto. Y nos informó que el Ministerio de Gobierno de la provincia del Chaco inició una causa penal por apología del delito. Era la primera vez que escuchaba eso. No tenés idea lo que dije, pero le dije de todo. Lo putee de arriba abajo. El tipo se me enojó, inclusive, me dijo: ¡Por favor! No se ponga así. Manuel se agarraba la cabeza porque trabajaba y tenía tres  hijas en ese momento. En un momento me dijo, Mirá Pelusa, si vos salís, por favor, hacete cargo de las nenas y mi esposa, porque yo acá seguro que pierdo el laburo. Sí, Pero vamos a ver quién zafa acá. Le dije.
Apología del delito, y nos explicaron. Ustedes han cometido  una apología del crimen, y no decían por qué, qué se yo, qué se le ocurrió al estúpido ese. Y nos hizo la causa. Gracias a Dios, nosotros teníamos un juez, de apellido Costilla, que su mujer trabajaba con mi mamá en la Dirección de Rentas; entonces la señora le dijo a su marido; mirá, sacalo a Junquito por lo menos, que Junquito zafe. Él me sacó a mí al otro día. Y al cuarto día, dictaminó que estábamos libres de culpa y cargo. Sobreseídos totalmente porque no podía haber apología del delito en la letra. No existía. No había. Pero para eso, el Gobierno de facto del coronel Miguel Ángel Basail, a través de un decreto, prohibió que se cante, que se difunda, que se tararee o que se silbe el chamamé en todo el territorio de la provincia. O sea fue el primer chamamé prohibido de la República Argentina. Este estúpido  no sabía que iba a pasar a la historia como un estúpido más de los tantos estúpidos que tuvimos en el país.
La comisaría era una fiesta, teníamos cayos de tanto copiar la letra a mano para los policías. Copiábamos y firmábamos autógrafos y nuestro barrio se había convulsionado. A  los pocos meses ese chamamé fue la gota que colmó el vaso para que ordenen el fusilamiento de Isidro Velázquez. El gobierno militar no aguantó el festejo popular.
Con la censura a cuestas empezó la creatividad popular a tejer algo muy grande alrededor del chamamé que estaba prohibido pero se silbaba. A nosotros, nos saludaban por la calle, ¡Chau Velázquez! ¡Ey Velázquez! ¡Chau Velázquez! y nosotros saludábamos. Era impresionante lo que sucedió.
A los pocos días del fusilamiento de Isidro, la revista Así, publicó dos páginas enormes, con el título “El Chaco canta un chamamé prohibido.”
En enero de 1968 apareció Jorge Cafrune, y nos dijo: miren muchachos, yo le quiero grabar el chamamé. Pero nosotros habíamos quedado que no se grabara, que no íbamos a darle a nadie  porque ya no era nuestro sino del pueblo, de la gente…. Sin embargo, los folcloristas lo cantaban y nos nombraban como autores. Le explicamos a Cafrune y entendió, aceptó, agradeció y se fue.
Después nos visitó Cacho Valles de los Quilla Huasi, con la intención de comprarlo. ¿Muchachos, cuánto vale. Tengo tanto..? Y también le dijimos que no. A raíz de eso Valles compone el último sapucay que grabó Cafrune.
El chamamé de “Los Velázquez” quedó en el recuerdo de mucha gente, pero no quedó grabado.”

2. Un chamamecero santafesino que integraba un conjunto de Villa Ocampo lo cantó en un baile sin saber que estaban Isidro y Vicente. Se rieron con ternura. Isidro había recuperado la inocencia. Se tomaron un cognac y se fueron.
Varios meses después Loverdi recibió una hoja de cuaderno Rivadavia que decía: “Escuché el chamamé. Muchas gracias por el chamamé”, y firmaba Isidro Velázquez.


3. Junco explicó que “el aguará es un zorro que tiene las patas delanteras grandes y las patas traseras chiquitas es  muy hábil, muy mentiroso y muy escurridizo. El aguará es muy difícil de atraparlo salvo por casualidad.
El chajá es un ave que habita en los esteros y más hábil que el tero en descubrir a mucha distancia algo que lo pueda asustar y canta cuando hay alguien cerca de su nido.
Isidro Velázquez tenía la particularidad, según cuenta la leyenda, de dormir en los nidos de los chajás porque éstos cuando veían o percibían la presencia de extraños, cantaban y lo alertaban. Es por eso que era muy difícil encontrarlo porque hasta los animales lo cuidaban.”
Para el poeta cantor, Velázquez quedó en la historia. “Ahora depende del pueblo el cuidado de nuestra historia, esa que no está impresa, esa que no nos pueden mentir, como dice el Martín Fierro, esto no es para mal de nadie y sino para el bien de todos. O sea,  tenemos que ser consecuente con nuestra idiosincrasia, con nuestras creencias, con nuestra fe, con nuestra cultura. La otra que nos queda es el olvido y ahí sí, la muerte, ahí sí, la derrota. Pero está la poesía, están los cantores, están los escritores, están los actores, están los pintores, está el arte.


fuente: LA TRIBUNA 69.com
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EL ULTIMO SAPUCAY..... ESCRITOS ... 27

Un día como hoy.... 1 de diciembre... pero de 1967.... 
asesinaban a ISIDRO VELAZQUEZ.
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EL ULTIMO SAPUCAY - Rolando Moro

Publicado en la página webb TODOTANGO.
La Mesa del Café - FOLKLORE


Por: rolandomoro   01/12/2012

"Camino a Pampa Bandera
lo esperan en una emboscada
y en una descarga certera
ruge en la noche la metrallada
Isidro Velásquez ha muerto
enancao a un Sapucai
pidiéndole rescate al viento
que lo vino a delatar…"
 
Expresa el chamamé de Oscar Valles. El último Sapucay hablaba de emboscada, cuando el primero de diciembre de 1967, Velásquez moría alcanzado por las balas policiales en el monte chaqueño y se abrían aun más las puertas de su leyenda. 


La presencia de bandidos alzados contra la ley como Zamacola, Bailoretto y Mate Cocido fue común y popular en los ´30 y ´40 en el Chaco.

Velázquez les daba continuidad a estas figuras míticas en un país distinto que creía imaginar haber encontrado al regazo protector de la tecnología y el modernismo. 

Sus aventuras , contadas en Buenos Aires por La Razón, Crónica, Así o Gente, colisionaban con una sociedad que se deslumbraba con los happening del Instituto Di Tella. 
Dos países paralelos en vísperas del golpe de Estado de Juan Carlos Onganía y el Cordobazo. 

Hombres y mujeres peregrinaron hasta el árbol junto al cual había caído y también marcharon hasta su tumba en Machagai donde depositaron ofrendas. Las autoridades decidieron entonces quemar el árbol y borrar las señas de la tumba. 

El Chamamé lo registra….”Sin una vela encendida, sin una flor a su lado, sin una cruz en la tierra, hay dos sueños sepultados”
n así son muchos que todavía hoy conservan como reliquias astillas del árbol de Pampa Bandera y las tumbas de Machagai son hasta hoy objeto de culto popular. 

Fue en ese tiempo que el gobierno de Onganía prohibió el chamamé. 

En la revista Crisis, de 1987 se puede leer “El Sapucai, un grito que puede ser de guerra, de vida o muerte, de tristeza o alegría, o de todo eso al mismo tiempo”  


por ROLANDO MORO.
publicado en la página webb TODOTANGO.
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PELICULA SOBRE LA VIDA DE ISIDRO VELAZQUEZ.

Testimonios de los hijos de Isidro Velázquez, de periodistas,
del poeta Juan Carlos Jensen, de investigadores, policías, vecinos
y amigos.
 
                                                                                   
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