Un día como hoy...4 de diciembre...pero de 1928...nacía
TITO CABANO.
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Semblanza de RICARDO GARCIA BLAYA
publicada en la página webb TODOTANGO
POETA, COMPOSITOR, CANTOR
ESCENOGRAFO, ACTOR
Poeta, compositor, cantor, escenógrafo y actor
4 de diciembre de 1928 - 22 de abril de 1988
hablar de Tito Cabano es traspasar un límite existencial, el
que separa la vida común de los mortales —los que viven en las ciudades,
transitan sus calles y trabajan en oficios u oficinas—, de la vida de aquellos
que habitan el parnaso singular de los bohemios, de los artistas surgidos con
los duendes de la noche en estaños y cafetines, entre pungas, prostitutas,
curdas y cantores.
Él era uno de esos personajes y ¡vaya si estaba rodeado de
duendes y musas! Según Federico Silva era el prototipo del bohemio «¡Hasta la
pinta lo delataba!».
Las personas que lo conocieron son coincidentes en su
descripción. Flaco, alto y un poco desgarbado, con su gorra con visera y su manera
de relacionarse, siempre amena, participaba en las charlas, especialmente
relacionadas al tango, o se recluía al fondo del bar a escribir versos en las
servilletas. Alguna vez confesó, que gran parte de su obra la escribió en los
diversos cafés que frecuentaba.
Nació en Montevideo, República Oriental del Uruguay, en el
pintoresco barrio Guruyú de la Ciudad Vieja. Incansable consumidor de cafés y
cortados, fue un fumador impenitente pero con la peculiaridad de no beber
alcohol, aunque no era abstemio.
Si bien el tango, fue el motivo de mayor inspiración para
sus versos, tenía otras pasiones, entre ellas, el carnaval y todo su contexto
creativo. Participó en murgas y fue un seguidor del mítico Coro de la Aduana,
que era el nombre de un grupo que se armaba para esas fechas y que competía con
otras formaciones, como el caso de Las Ninfas de las Bóvedas (murga femenina) o
Nos Obligan a Salir, verdaderos íconos carnavaleros del barrio de la Aduana.
Realizó, además, escenografías y escribió guiones para los
espectáculos callejeros de Los Saltimbanquis, Los Crema y Los Chevaliers, otras
históricas agrupaciones del carnaval de Montevideo.
Su obra más difundida y, sin duda, la más importante como
autor, es el tango “Un boliche”, del cual hay dos versiones de antología, la de
Aníbal Troilo con Roberto Goyeneche (1958) y la de Ángel Vargas con su
orquesta, dirigida por Luis Stazo (1959). Curiosamente, el cantor Carlos Acuña,
que compuso la música, recién lo grabó en 1983, con acompañamiento de
guitarras. De esa época, es también, el muy buen registro de Josefina para el
sello CBS-Columbia.
La letra de Cabano es una pintura costumbrista de increíble
realismo adornado con bellas metáforas, que comienza:
Un boliche como tantos,
una mesa como hay muchas,
un borracho que serrucha
su sueño de copetín.
El tema ofrece una descripción del café muy emotiva, pero el
final de la segunda parte, es de una ternura conmovedora, narrada casi, como un
guión cinematográfico:
Y así,
entre naipes, curda y canto
de esta escena cotidiana,
se oye la voz de una nena:
“¡Papá, vamos que mamá te llama!...”
El periodista y gran comunicador del diario La República y
de diversas radios de Montevideo, Luis Grene –fallecido en enero de 2011 a los
93 años-, hizo una muy rica narración de la personalidad del poeta en la cual,
al mismo tiempo, lo va transportando y ubicando, como por un túnel invisible,
por cada uno de los lugares habituales de su recorrido nocturno:
«Su sensibilidad para retratar, en pocos versos, el alma de
los barrios y sus vecinos, le nacía espontáneamente. De golpe, se apartaba de
todos y, acomodándose su gorrita de visera, lo veíamos solitario en una mesita
del fondo del bar. Fue una constante presencia en el bar y almacén El Hacha,
también en el Libertad, de la Plaza Cagancha.
«Meta escribir servilletas y papelitos. Podía estar en el
antiguo Caballero, el de las interminables madrugadas con gente de ambiente. O,
muy cerquita, en el viejo Vaccaro, siempre con personas vinculadas al ritmo
canyengue. Si la cosa pintaba temprano en la noche, allí estaba Tito Cabano con
el amigazo Miguel Ángel Manzi, en la cantina de don Roque Santucci, por José L.
Terra y Blandengues.»
En otra de sus crónicas, Grene continúa con la historia,
profundizando el perfil del poeta.
«Sus pasos lo llevaron a conocer íntimamente la Aduana y en
toda la zona de El Bajo fue muy respetado. Por el Mercado del Puerto, lo
veíamos en el pequeño bar de Carlitos, donde era el único que tomaba un
cafecito mientras los demás le daban a la cerveza de barril y a los
tradicionales chorizos al vino blanco.
«Cuando entraba en el boliche El Globo de Yacaré y la
rambla, los bagayeros y los estibadores decían: “¡Salú Tito!” y se sentaba solo
en una mesa del fondo a escribir sus poemas.
«Trabajó de mozo en el antiquísimo cafetín de Ibicuy y
Durazno. Cuenta la leyenda que fue en ese sitio donde se inspiró para hacer la
letra de su tango más famoso, titulado “Un boliche”.
«Las pocas veces que se lo veía de día, lo encontraban en la
esquina de Sierra y Miguelete, principalmente los domingos después de la feria
de Tristán Narvaja.
«También tuvo una barra de amigos en un bar de Sierra y
Paysandú donde se encontraba con el carnavalero “Chiquito” Roselló, que vivía
en el conventillo más famoso del Cordón.
«Ya siendo más veterano se volvió muy callado y continuó con
su nocturna bohemia pero como una persona introvertida. Lo que nunca cambió fue
su calidez para la camaradería de los estaños y las mesas donde hizo un culto
de la amistad.
«Como un ser romántico y melancólico comenzó a frecuentar
muy seguido el barrio Goes. Ahí lo esperaba “El Gordo” Alonso en su pintoresco
almacén y bar de General Flores y Vilardebó. Sentado en una mesita y rodeado de
bolsas de alpiste y maíz, el Tito tomaba un cortado y escribía bellos versos.
«Los taximetristas de las madrugadas del bar El Faro sabían
que ese flaco de gorrita era el conocido Tito Cabano. No les extrañaba cuando
los artistas que actuaban en la cercana parrillada Sud América lo saludaban con
gran afecto.»
Después de esta excelente narración que nos muestra de
cuerpo entero la personalidad de Tito Cabano ¿qué más podemos agregar?
Solamente una breve mención de sus obras más conocidas.
Como autor, además de “Un boliche”: “Cada día canta más”,
con música de Alberto Castillo (con el seudónimo Riobal), llevado al disco por
su compositor con su propia orquesta dirigida por Ángel Condercuri (1960). Como
autor y compositor: “De recalada”, grabado por el Trío Oldimar Cáceres con la
voz de Ramón Rivadavia; “Mi Peñarol”, registro de Eduardo Falcón acompañado por
la orquesta de Edelmiro “Toto” D’Amario y “Cuarto cualquiera”, del que no tengo
grabaciones. Como compositor: la bella página “En la madrugada”, con letra de
Federico Silva, que tiene varias versiones, entre ellas, la más difundida es la
de Julio Sosa con la orquesta de Leopoldo Federico (1961), también, la de Juan
D’Arienzo con Horacio Palma (1961) y la de Inés “Galleta” Miguens con orquesta,
y “Los rascas”, con letra de Luis Caruso, grabado por Alberto Castillo con su
orquesta dirigida por Condercuri (1960).
Asimismo, están registradas en AGADU (Asociación General de
Autores de Urugay), como autor y compositor: “Pincelada del puerto”, “Por qué
tendré este corazón”, “Quién sino su amor”, “Ven a bailar”, “Después del amor”,
“Concierto de tamboriles”, “Despertar”, “Misiadura”; en el mismo carácter pero
en colaboración en la música con Oldimar Cáceres “Despertar”; con Ever Escobar
en “Donde está tu ayer”; con Carlos Benvenuto en “Gotán”; en colaboración en
letra y música, con Carlos Morín en “Pensamiento”; con Adamar Ottonello en
“Engranado”; con Roberto García en “Esta vuelta me paro”; sólo como autor:
“Esta noche es para tangos” con música de Edgardo Pedroza; “Acalla tu voz”, con
música de Edelmiro D’Amario, entre otras.
Un auténtico poeta con todas las letras, Tito Cabano no
tiene el reconocimiento que merece y hoy, recordando mis paseos por la Ciudad
Vieja –allá a principios de los años 70-, buscando un refugio donde escuchar
tangos -ya que en la Argentina el género estaba casi ausente-, me vino al
recuerdo este creador tan humilde como talentoso.
fuente: TODOTANGO.
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