lunes, 21 de octubre de 2013

YAGUARON, LOS ESCRITOS...

LOS ESCRITOS DE ROLANDO
BOTICA RENOVADA (casi casi drugstore)
LA MESA DEL CAFE - FOLKLORE
publicado en la página webb TODOTANGO




Por: rolandomoro  18/10/2013
-YAGUARÓN-
“Revólveres y Winchester dejaron su trazo de muerte y humo en el paisaje. Quedaban allí tendidos el pagador y un policía. Detrás del caserío un atracador-también muerto-mientras colgaba el brazo izquierdo de otro policía baleado en la refriega.
El galope de los caballos alejaba a Monzón-otro de los atracadores- y a lo lejos se divisaba a “yaguarón” quien llevando las sacas de pago de la peonada de la empresa quebrachera, huía, herido por el certero disparo de la policía. Pero como siempre ocurría con el forajido. Llegaba como un fantasma, para luego alejarse cual ánima en pena. Monzón fue despenado tiempo después, cuando borracho se enfrentó a un hachero en el baile del “rengo Frías”, allá en Machagai. De “yaguarón” nunca se supo nada, dicen que huyó para Santa Fe primero, luego Buenos Aires”

La amarillenta y desgastada tapa, se cerró cubriendo las páginas de aquella “historia- novelada” de los años 40, ocurrida en los bravíos y agrestes territorios del Chaco.
-Los días son hermosos, esplendentes, sin pronóstico de lluvia…. ¿Vamos al paraje “La Condesita” a pasear y buscar patos?
-Me gustaría…. ¿Se podrá llegar?
-Probemos….


Aún no amanecía, la desgreñada y lujuriosa melena del monte lucía su oscura vestimenta de noche, cuando la camioneta dejó la negra lengua del asfalto internándose en los históricos parajes de donde la gente partió un día, junto a los quebrachos, que supieron poblar en otros amaneceres esa desolada tierra de pastizales y esteros.
Las nubes vestían su rosada vestimenta del rosicler, cuando las sílabas escritas por bandadas de carau´neé, iban llenando los pizarrones del cielo. Perezosas garzas se agitaban en nervioso vuelo y sus alas cual inmensas tijeras fueron cortando el aire calmo de la mañana. A lo lejos el grito del chaja, desde su seco y ramoso mangrullo, anunciaba nuestra presencia y una liebre amanecida, cruzó con premura el sendero abandonado que transitábamos.
Las viejas ruinas aun podían distinguirse en medio del pastizal que fue tomando posesión de aquellos territorios de los cuales durante milenios, habían sido de su exclusiva propiedad. Con amplio rodeo nos dirigimos al sur, donde una extensa laguna nos posibilitaría ver aves migratorias como los ánades que buscábamos.


El paraje se encuentra en el difuso límite entre Santa Fe y los territorios del Chaco. La avanzada “gringa” de colonización llegó por esos cardinales desafiando a las tribus nativas que vivían más al norte. Luchas intensas, llantos y sufrimiento de ambos bandos, fueron lo cotidiano de aquellas gestas épicas entre inmigrantes y nativos.
El silencio, sólo herido por la suave brisa que acariciaba el pastizal, impulsaba a la meditación. Músculos laxos y alerta olvidada en la ciudad, llevaban al olvido el desenfundar las escopetas. Amplio giro rodeando el estero y juncales, mientras el vehículo establecía el sendero a través de sus cubiertas, en andar calmo y prudente.
Al mediodía amainando bajo una tala, dimos paso al avío generoso que habíamos traído de la ciudad. Entre salamines, galletas, queso del bueno……¡¡Una botella de buen tinto!!
El tiempo marcaba sus horas sin apuro. Frente nuestro un monte abigarrado nos impedía la visión del horizonte. Timbó, Aguaribay, Lapachos y sotobosque intenso que al reanudar la marcha, nos obligaron a transitar marcha adelante, atrás, vuelta a la izquierda, a la derecha y retomar. Luego de una hora de “fabricar” senderos, salimos a un abra inmensa, limpia…. ¡Los bañados del Tapenagá!


A principios del siglo pasado llamaban a esos parajes como “El Baile”, pues allí se reunían los nativos luego de atacar las poblaciones gringas de “Las Toscas” y “Florencia”, para festejar y hacer orgías de celebración. También allí fueron exterminados cientos de originales al ser “descubiertos” por las partidas de escarmiento enviadas por el gobierno nacional.
En medio de pastizales y achirales, podía distinguirse un solitario y aislado puente de madera, a él nos dirigimos en marcha lenta y doble tracción.
-Al llegar dijo mi compañero……. ¿No vas a pretender subir allí?
-Me encantaría, observa esas cuadernas de quebracho y urunday, están como recién hechas.
-Este puente tendrá más de ochenta años.
Sentía una rara atracción, un deseo muy fuerte de trepar a ese viejo puente, olvidado, construido a principios del siglo pasado para sacar madera de los campos con rumbo a Villa Guillermina, donde se encontraba “La Forestal”. Nadie pasaría por allí en más de sesenta años, pero se lo veía tan bueno que la determinación muy dentro de mí era imperiosa.
-Estará lleno de hormigas verijeras y avispas bravas.
-¡No nos bajaremos del vehículo!
-Estás loco, bien sabes que las verijeras no pican, sacan el pedazo de donde tienes la piel más fina…. ¡Los mellizos!
- No seas cagón chamigo…. ¡Voy a subir!


Primera baja y lentamente fuimos subiendo al viejo puente que gauchito resistía. Tantas toneladas habrán aguantado sus cuadernas para que el peso de un vehículo moderno no lo sintiera. Una vez arriba de esa vieja armazón sin barandas, paramos la camioneta y nos dimos a observar el paisaje.
Quietud total, una calma infinita que nos invadía completamente. Tiempo e historia se agolpaban en nuestra mente para decirnos que por allí pasaban la saga de tragedias y alegrías. De sueños y frustraciones de generaciones de semejantes.
A la izquierda un amplio bañado cubría hasta donde alcanzaba la visión. A la derecha un serpenteante arroyo en medio de vegetales, daba directamente debajo del puente. La abundante flora impedía ver por debajo. En sus cabeceras plantas de tala nacían fuertes y sanas, agrandando el misterio de lo que cubría la antigua construcción...
-Mira allá, a la izquierda…. ¡Son picazos!
-¡¡Si, son picazos!!
-Están en el bañado y hay muchos
-¿Cómo hacemos para llegarles?
-Imposible andar por esos bajos, todo esta cubierto de embalsados
-Sólo si traemos el canobote y con dos pértigas nos empujamos


Amos y esclavos de un tiempo sin tiempo, nos sentíamos como los viejos moradores, dueños del entorno. Lentamente al ser las 18,30 hs. Dimos marcha atrás y salimos al pastizal para retomar las huellas que habíamos hecho anteriormente con tanto cuidado.
De vuelta al hogar, con mente limpia y antes de entregarme al descanso, lo veo. En la mesa de luz permanecía el amarillento libro que relataba de aquel bandolero rural que un día había logrado escapar herido.

“De “yaguarón” nunca se supo nada, dicen que huyó para Santa Fe primero, luego Buenos Aires”

El lunes golpea con su carga de obligaciones propias y ajenas. Teléfonos enloquecidos, alterados, que nunca dicen nada. Noticieros con su carga de miserias y mala onda, sueño difícil de conciliar…..¡¡La vida golpea a mi puerta como todos las semanas!!

-Debemos poner frazadas sobre el techo para que el canobote no lastime la pintura en los barquinazos.
-¡No olvides levar un rifle por las dudas!
-La luz, ojo que eso es importante
Bajar la canoa en el riacho fue duro, no encontramos lugar propicio cerca del puente para hacerlo. Nos alejamos un centenar de metros hasta un recodo y allí con cuerdas pusimos la embarcación en el agua. Dos varejones largos de aliso serían nuestra propulsión y arrancamos.
Poco tiempo después nos encontrábamos debajo del puente. Pudimos ver de esa forma la magnifica construcción de los mayores que en otro tiempo diseñaron y realizaron una estructura tan fuerte y genial. Por el lado izquierdo el río tocaba la orilla sobre la cabecera. Por el lado derecho la vegetación formaba un cubículo que daba al albardón, cuyos bordes se encontraban protegidos por las abundantes plantas de tala.
Permanecimos en silencio, mientras aferrábamos fuertemente las pértigas que nos impulsaban.
Una sensación de vacío y urgencia nos fue ganando en ese silencio al acercarnos al contrafuerte de su cabecera.. ¿Que cubría el viejo puente con tanto celo?
Machete en mano nos abrimos paso en la vegetación para llegar a la lengua de tierra donde se afirmaban sus pilares.
Olvidando las hormigas y avispas bravas, mis ojos seguían el raro impulso de ver que se ocultaba allí.
Que raro misterio guardan los debajo puentes que nos impulsa a investigar. Embrujo de todo aquello que permanece vedado a los ojos y su rápido mirar, muchas veces sin ver.
Dos talas y las jarillas removidas, dan ingreso al albardón de su cabecera derecha. Al poner un pié sobre la seca lengua de tierra. La visión de un cráneo humano me deja petrificado. Era muy visible volcado sobre el contrafuerte. Huesos desparramados por el entorno.
Espero a mi amigo que aun amarraba la embarcación, al bajar, una señal de la cruz me indica que él también había visto el esqueleto humano.
-¿Será un indio?
-Tal vez, tal vez
-¡Acerquémonos más!
Mi amigo, a quien estas cosas lo molestan de sobremanera, permaneció anclado en la costa del agua.
Con lentos y cuidados pasos para no pisar los huesos, fui acercándome al finado. Debía llevar allí muchos años, posiblemente más de 50. Cerca se notaban dos armas, que por lo ruinoso y oxidado casi no se podían distinguir. Pero una había sido larga y otra corta-posiblemente un revolver-Además se notaban dos semienterrados bultos.
Con el cuchillo fui sacando la tierra de uno de esos bultos. Se trataba de un antiguo maletín de cuero totalmente destruido…… ¡Los restos no eran de un nativo!
-¡Vámonos de aquí, dijo mi amigo!
-Espera un poco más…. ¡Quiero ver de que se trata!
El cuchillo fue desenterrando lo que restaba del maletín. Las dos presillas de cierre aun se notaban perfectamente. Dentro pude ver, en medio de hojas ilegibles, una en la cual se leía “LA FORESTAL”. Era una planilla de pago. También billetes destruidos de vieja denominación.
La ruta de fuga de aquel asalto al pagador, pasaba por este puente…. ¿Sería yaguarón?
Con el machete cortamos unas ramas de tala para hacer pequeña cruz y plantarla a su lado. Luego retornamos al bote y sin pensar en buscar los picazos que habían motivado esa salida, retornamos al hogar en silencio. Respetamos la privacidad de “SU” lugar de muerte, nunca lo comentamos con nadie que pueda, a través del morbo, alterar la paz que tanto había buscado.

“De “yaguarón” nunca se supo nada, dicen que huyó para Santa Fe primero, luego Buenos Aires”

*ROLANDO E.MORO* (Cuentos y Vivencias del Chaco)
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Por: unicabettyboop   18/10/2013 

Rolando, como siempre, una maravilla...!!!! Ya me da vergüenza ponderarte los escritos, pero es así, están preciosos. Como ya me dijiste veinte veces que no te interesaba publicarlos en un libro ( por lo menos no ahora...) no te lo diré más, pero mientras tanto, al mismo tiempo que están acá en el foro, los voy publicando en mi blog,que claramente lo lee menos gente que esta página, pero que son personas de otros grupos afuera del tango, que nunca vendrán a leer acá, entonces es una forma también de difundirlos.
Me reí tanto de cómo el comisario Benavides tiraba tiros contra la pantalla de tela del cine...!!!!!! jajajajaja...!!! Tu relato es una pintura perfecta de lo que eran los cines en los pueblitos, lugar de reunión donde no faltaba nadie.
Y el relato del YAGUARON.... sin palabras...!!!! impresionante....!!!!
Más para uno que ni se imagina andar por el río y por esos parajes...son experiencias totalmente diferentes de lo que se vive en una ciudad grande.
Te felicito.
ABRAZON.
Graciela.

Por: rolandomoro  19/10/2013
GRACIELA: Si un cuento, relato o vivencia, logra llevarte a la emoción…. ¡Valió la pena!
Quien escribe una poesía requiere de imaginación, conocimiento de términos y fundamentalmente prolijidad en el manejo del idioma. Se puede escribir al amor o la desolación, sin haber salido jamás de una habitación, pues las emociones son innatas. La vena poética con la que escriba, marcará la diferencia con el resto.
Un payador, relator costumbrista o simplemente quien escribe sobre vivencias, necesita experiencia y conocer profundamente el camino que transita. Escribir sobre aquello que no se conoce es llegar al terreno de la indiferencia pues no logrará nunca hacer que quien lee, pueda sentirse parte del escrito.
Personalmente solo tecleo sobre lo vivido y experimentado, aparte de los recursos literarios a los cuales pueda recurrir para cerrar un relato.
En este portal (durante los últimos 10 años), se volcaron más de 400 relatos y vivencias, muchos de los cuales podrían rescatarse para ser publicados. Pensando que un libro solo requiere de 12-20 de ellos para ser impreso, hacen que me replantee el hecho de ponerlo en la imprenta en el futuro. Me comentaba un joven médico días atrás (primo de la Chiva-Boca del Arazá-). “Yo tiré la cirugía y pacientes a la mierda, ahora solo escribo y soy feliz…. ¡No haré otra cosa en el futuro!”.
Hugo (así se llama), escribe relatos para chicos y sus libros se venden como pan caliente, el gobierno lo lleva a distintos colegios y los jóvenes se apasionan con sus relatos, que él mismo lee. Por ello Graciela, es muy posible que comience a publicar los cuentos que tengo en el archivo y jamás fueron levantados a página alguna.
Si tienes a tus hijos cerca, te deseo que mañana tengas un hermoso día…. ¡Feliz día de la madre!
Abrazón

Por: unicabettyboop  20/10/2013

Querido Rolando, me alegro mucho que te replantees el tema de publicar tus escritos en un libro, o varios...!!!! en un futuro no lejano. Realmente hay muchos que son muy buenos y merecen ser leídos por muuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuchas personas.!!!
De los que has publicado acá, me vienen a la mente varios: Los sueños de Don Éden..!!! claramente, Las hojas muertas la historia de amor del ñangapirí... Moloc de cemento, La calandria, Carbonato de bracio...!!!!!! jajajaja, este Yaguarón...!!! la historia del "caballo" Pajarito, y tantos tantos otros.. todos muy lindos. Así que me alegro mucho que lo vayas a hacer algún día..y te vuelvo a felicitar.
Muchas gracias por el saludo por el día de la madre, estaré con mi mamá, que gracias a DIOS está bien, cumplidos sus 81 que como sabes los cumplió el mismo día que vos, y mis hermanos a la noche para festejar en familia todos juntos, y mi casa se ha convertido en casa de reunión ya que mis pizzas son muy famosas... jajajaja..!! Somos cuatro madres así que todo muy lindo, Muchas gracias.
Un beso.
Graciela.
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