jueves, 26 de octubre de 2017

GUSTAVO TISOCCO, POETA


Biografía Tisocco Gustavo

Gustavo Tisocco nació en Mocoretá -Corrientes- el 25 de octubre de 1969.

Tiene publicados los libros:

"Terrestre (libro y Cd); "Sutil", "Entre soles y sombras", "Paisaje de adentro",
“Desde todos los costados” ,
“Pintapoemas”, “Cicatriz” y “Rostro ajeno” además tres CD 
"Huellas",
“Intersecciones” 
y “Corazón de níspero”
Participó en diversas antologías en diferentes partes del mundo. Recibió varios
premios donde se destacan:

PRIMER PREMIO DEL CONGRESO DE
MÉDICOS ESCRITORES en el año 2004 y
2006 respectivamente,

PREMIO REVELACIÓN A LA CALIDAD
LITERARIA en el encuentro “Buenos Aires
Poesía-Reunión de voces” llevado a cabo en
Buenos y

“REVELACIÓN DEL TERCER ENCUENTRO
DE POETAS LATINOAMERICANOS” –Villa
María, Córdoba- ambos en el año 2007.
Segundo premio del Concurso “María Elvira
Juárez” en LETRARTE –Tucumán- Julio
del 2010.

PREMIO "PUMA DE PLATA" OTORGADO
POR LA "FUNDACIÓN ARGENTINA PARA
LA POESIA"- 7 de mayo de 2012 ·

Nombrado Personalidad Destacada de la
Ciudad Mocoretá, Pcia. de Corrientes- 2012.
Asistió a eventos nacionales e
internacionales como poeta invitado.

Su poesía ha sido traducida al portugués,
francés, catalán, italiano, inglés y alemán.

Actualmente dirige:
http://mispoetascontemporaneos.blogspot.com

Su blog personal:
http://poemasdegustavotisocco.blogspot.com

http://videopoemasdegustavotisocco.blogspot.com/

Para comunicarse con el autor:
poetaypoesia@hotmail.com

Datos profesionales:
- Pediatra y neonatólogo en la Maternidad Santa
Rosa de Vicente López y en el Hospital Santojanni.
- Ex jefe de residentes en la ex Casa Cuna 
y Jefe de residentes de neonatología en Maternidad Santa Rosa.

25 de febrero del 2013

GUSTAVO TISOCCO, POETA


Cuando la inspiración llega me dejo llevar por el momento. Momento mágico, casi como una plegaria esa intersección entre la palabra y nuestras manos. Retorna en mi escritura aquel niño que fui pero que me habita y me transporta a mi pueblo natal, a mi río, mis calles, la siesta y los duendes, la magia de los seres queridos, muchos que ya no están. Momento en que recupero los colores, la música y los olores de aquella época. También la inspiración puede llegar como un grito, una denuncia, porque somos seres sociales y lo que pasa a nuestro alrededor nos duele e increpa, entonces nacen poemas que son como un testimonio de lo que nos pasa, nos pasó y así surgen textos a Desaparecidos, Pueblos originarios o niños devastados, entre otros temas que nos duelen como sociedad. Además cometemos la proeza de amar o de estar solos o de ser abandonados en la intemperie de la vida y brotan así esos poemas que nos alivianan el alma o nos liberan o nos consuelan de alguna manera.
Cuando estoy inscribiendo es como que me apartara del mundo con esa certeza de que las palabras llegarán desde algún lugar sagrado, un lugar que nos fue concedido para crear, para indagar y descubrir. No sé el camino, lo que nacerá o lo que vendrá, me dejo llevar. Tampoco sé si en ese momento soy yo el que escribe.

Edna Pozzi dice:
“Todas las mañanas lavas mis heridas
y me das un pañuelo limpio
para guardar mi alma”

y creo que es la poesía la que cura las heridas o las hace más tenues, más suaves. Y, también, creo fervorosamente, aunque suene trillado, que ella nos acuna y nos salva.

Gustavo Tisocco.
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GUSTAVO TISOCCO, CORAZON DE NISPERO


Recuerdo en la siesta

trepar la planta de nísperos

y ser el buscador del más dulce oro,

testigo de que había un sol,

redondito y pequeño,

con el que hacíamos la guerra,

la ofrenda a Dios

la corona de la reina.



Éramos con otros niños

como alondras,

habitando aquellas ramas,

aquel jolgorio.



Hoy ya no queda patio,

ni el abuelo podando

escalones y nidos,

tampoco el resplandor de la tarde.



Prisionero de tantas ausencias

lo fui extraviando todo.



Sólo guardo

mi corazón amarillo

                     que me salva.

Gustavo Tisocco.
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GUSTAVO TISOCCO, AMO A UN HOMBRE PEZ


Amo a un hombre pez,

un hombre marino,

acuático como las algas, como la sal.



Habita en las profundidades oscuras de todos los naufragios,

a veces llora

terriblemente solo allá abajo,

en otras baila en salones transparentes, torrentosos.



Yo amo a ese hombre pez

de cuerpo brillante/filoso,

de un mirar constante/horizontal.

Un hombre que me cuenta eternas leyendas,

que me canta con su voz de espuma

y me abraza como puede.



Yo amo a un hombre pez

y soy hombre terrestre.



Me condena la asfixia.

Lo condena mi aire, mi mundo de pájaros,

mi universo de redes, de anzuelos.



Me mira desde la superficie apenas sumergido,

lo miro desde mi oxígeno

al límite extremo del ahogo

y nos besamos apenas un instante,

ínfima eternidad habitando en la apnea.

Gustavo Tisocco.
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