domingo, 2 de septiembre de 2012

HORACIO MOLINA, CANTOR

Un día como hoy.... 2 de septiembre... pero de 1935...nacía 
HORACIO MOLINA.
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Semblanza de Ricardo García Blaya 
publicada en Todotango.


Cantor, guitarrista y compositor
(2 de septiembre de 1935)
Nombre completo: Horacio Manuel Molina


Es uno de los cantores actuales que merecen todo mi respeto. Me parece original, de insuperable afinación y de una sensibilidad especial. Si bien, como dice un amigo, después de Gardel todo es un problema de gustos, yo me permito definir a Horacio, como un intérprete distinguido, sobrio, elegante, que canta como hay que cantar el tango, a media voz, sin estridencias. 

De gran pinta y con fama de seductor, su canto realza las letras, con una excelente dicción, generando un clima que respeta el sentido dramático de los versos y sus metáforas.

Surgió al comienzo de los años 60, con una forma de cantar muy particular, distinto al resto de los vocalistas. No tenía tangos en su repertorio y parecía que entonaba hacia adentro, como un reflejo exagerado de João Gilberto. Boleros y bossa nova eran los géneros preferidos.

Sus amigos, el pianista Sergio Mihanovich y los hermanos López Ruiz, lo presentaron a la empresa RCA-Victor, que en aquel entonces estaba dirigida en la parte artística por Víctor Buchino. Inmediatamente empieza a grabar, obteniendo un gran éxito.

Desde ese momento, su carrera empezó a crecer, siendo convocado al principal programa televisivo de ese momento: “Sábados Circulares”, que conducía Nicolás Mancera, donde permaneció bastante tiempo. 
También, participó en “La Noche”, otro ciclo de Mancera, donde compartió elenco con importantes figuras: Ástor Piazzolla, Eladia Blázquez, Egle Martín, entre otros.

En 1965, vendrían las giras por el exterior y su incorporación al sello Columbia, y cinco nuevos discos que tuvieron gran repercusión, especialmente, en América Latina y en los Estados Unidos.
En Buenos Aires, actuó en las principales salas: Teatro Odeón, De La Cova, El Globo y café concerts: La Fusa y La Botica del Ángel, de Eduardo Bergara Neumann.

En 1970, fue invitado por Vinicius de Moraes para cantar en Mar del Plata y Punta del Este, junto con Chico Buarque, María Creuza, Toquinho, Naná y Dorival Caymmi.

Y por fin, llegamos a 1975, año en que Horacio decidió hacer un cambio trascendente, abandona su rutina y se dedica por completo al tango. Así inició una nueva etapa discográfica, que perdura hasta la actualidad. Su primer disco de tangos larga duración fue en CBS-Columbia y se tituló “Por los amigos” (1976).

Sus grabaciones cuentan con la participación de notables músicos: Antonio Agri, Quicho Díaz, Fernando Suárez Paz, Walter Ríos. La dirección musical estaba a cargo de Oscar Cardozo Ocampo, quien se convertiría en el guía y referente musical de Horacio, hasta su trágica muerte en un accidente automovilístico, en 2001.

En medio de la dictadura militar presidida por Jorge Videla, el cantor decidió irse a Europa, se instaló en Francia en el año 1978. Allí registró un disco acompañado por el guitarrista uruguayo Ciro Pérez y el bandoneonista Juan José Mosalini, el mismo que integró la orquesta de Osvaldo Pugliese, junto a los jóvenes, Daniel Binelli y Rodolfo Mederos.
Por ese entonces su tango era más lento y romántico. Quiero destacar un tema que grabó más de una vez: “Rubí”, que parece concebido para su estilo.

A partir de su disco compacto “Barrio reo”, en 1999, con la guitarra de Juanjo Domínguez, podemos apreciar un estilo definitivamente tanguero y más rítmico; su interpretación de “Por qué soy reo” es excelente.
Recorrió todas las ciudades importantes de Francia. En París, se destacaron sus actuaciones en el Teatro Bobino, en la Gaitée Montparnasse y en el mítico escenario de Trottoirs de Buenos Aires, con el acompañamiento del bandoneonista Walter Ríos. La importante productora Eve Griliquez lo invitó en varias oportunidades a participar de su programa en France Culture, junto con el cantautor uruguayo, Daniel Viglietti.

Volvió a la Argentina en pleno proceso democrático, durante la presidencia de Raúl Alfonsín y ya su relación con el tango no se detuvo más. Realizó presentaciones en el Teatro San Martín, en el Teatro Alvear, en el local de Clásica y Moderna, en la Casona del Teatro y en otros prestigiosos escenarios.
Además, actuó en importantes salas del interior del país, por ejemplo, el teatro Coliseo Podestá de la ciudad de La Plata o el Teatro del Libertador, en la ciudad de Córdoba.

En el cine hizo una sola película, “Cleopatra” (2003), dirigida por Eduardo Mignogna, con Norma Aleandro, Natalia Oreiro y Alberto de Mendoza en los papeles centrales.

Lleva grabados más de doscientos títulos y, además, compuso obras en colaboración con Eladia Bláquez (“Lo vivido”), Carlos Barocela (“Nuestro refugio”, “Mi ciudad”), Albino Gómez (“Quiero contarle al viento”) y Teresa Parodi (“Corazón de pájaro”).

Hoy es miembro de la Academia Nacional del Tango y continúa trabajando para placer de los que gustamos del mejor tango. 


fuente: Todotango.
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                                                  TU PALIDA VOZ
                                                  PEQUEÑA                   
                                                  CUANDO TU NO ESTAS
                                                  con MERCEDES SOSA                
































sábado, 1 de septiembre de 2012

LA TEMPRANERA, ZAMBA


LA TEMPRANERA - Zamba
Letra: León Benarós
Música: Carlos Guastavino

 
Eras
la tempranera,
niña primera, amanecida flor.
Suave
rosa galana,
la más bonita tucumana.
Negros
ojos sinceros,
paloma tibia de Monteros.
Al bailar esta zamba fue
que rendido, te amé.
Eras ...
mi tempranera,
de mis arrestos, prisonera.
Mía
ya te sabía,
cuando por fín te coroné.
Era
la primavera,
la pregonera del intenso amor.
Lloro amargamente,
aquel romance adolescente.

Dura
tristeza oscura,
frágil amor que no supe retener.
Oye 
paloma mía,
esta tristísima elegía.



EDUARDO FALU, UN GRANDE DEL FOLKLORE

Los grandes de nuestro Folklore:

EDUARDO FALÚ.

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El envidiable talento de Eduardo Falú, su digitación impecable y su altura como compositor lo convierten en uno de los más grandes intérpretes folclóricos de guitarra. Sin lugar a dudas Eduardo Falú es un gran maestro que ha vestido de gala nuestra música. 

Su nombre completo es Eduardo Yamil Falú, y nació el 7 de julio de 1923 en El Galpón, un pequeño pueblo de Salta situado a unos 150 km de la capital de la provincia. Sus padres eran de origen sirio, Juan Falú y Fada Falú, ambos con el mismo apellido pero sin parentesco entre sí. 
Al poco tiempo se fueron a vivir a Metán, donde su padre administraba la finca "Las Juntas", en Yatasto, y tenía un almacén de ramos generales. Allí se crió Eduardo y fue a la escuela. Esta etapa de su vida fue similar a la de otros niños de esa época y región: cuidaba los caballos de su padre, pero también aprovechaba las siestas para cazar con la gomera y hacer las travesuras propias de su edad, como robar sandías.

A los once años empezó a tocar con la guitarra de su hermano mayor Alfredo, que tomaba clases con Nicolás Lamadrid "El Burro", y así aprendió los primeros acordes. 

En 1937 la familia se trasladó a Salta, donde Eduardo Falú realizó sus estudios secundarios en el Colegio Normal. 

A los 17 años debutó en Radio LV9 de Salta con un programa diario integrando el conjunto Los Troperos, y luego realizó una gira por el norte como solista.

Convocado por Buenaventura Luna formó parte de "La Tropilla de Huachi Pampa", conjunto integrado por Antonio Tormo, Diego Canales, Remberto Narváez, José Samuel Báez, Zarco Alejo (José Castorina), las guitarras de Alfredo Alfonso y José Zabala, además del propio Eduardo Falú como guitarra solista. 

De ese entonces datan sus primeras grabaciones, que salieron con el nombre del conjunto, entre las que figura su primera composición, un tema de aire incaico, "La fuga del sol". 
Compuso para Luna la música del aire puneño "Coquita y alcohol".

En 1944 hizo el servicio militar en el Regimiento Quinto de Caballería. En esos años su interés por la guitarra se transformó en una vocación que comenzó a sentir la necesidad de pulirse, de profesionalizarse, desarrollando el gusto por la música andina. 

También por esa época conoció a grandes poetas, como los hermanos Arturo y Jaime Dávalos (hijos del poeta y escritor Juan Carlos Dávalos), Díaz Villalba, Saravia Linares. 

En 1941 Eduardo Falú había formado un dúo con César Perdiguero, un compañero de la escuela secundaria, con el que actuaban en actos escolares y a beneficio. 

Gente de Radio El Mundo los había escuchado, y en 1945 se radicaron en Buenos Aires para debutar el 3 de mayo en dicha emisora. 
El folclore todavía no tenía arraigo popular, de modo que con Perdiguero trataban de componer temas con ritmo andino, como el Carnavalito, el Huaino, el Bailecito, y así nacieron composiciones como "Tabacalera", "Albahaca sin carnaval" e "India madre".

Jaime Dávalos, un poeta de avanzada influido por Pablo Neruda y Mario Vargas Llosa, entre otros, aportó la profundidad de su poesía al folclore argentino, versos que Eduardo Falú captó en su esencia dándole su equivalente musical. 
La "Zamba de la Candelaria" (1949) fue la primera de una serie de composiciones de este binomio creativo, uno de los más importantes del folclore argentino. 

En 1950 grabó su primer disco simple en el sello TK, la "Vidala del nombrador", tema que compuso con Jaime Dávalos, y luego de terminar su ciclo en Radio El Mundo regresó a Salta.

De vuelta en Buenos Aires, Eduardo Falú decidió estudiar armonía con Carlos Guastavino, para perfeccionarse tanto como intérprete como compositor. 

A partir de entonces inició una serie de ciclos radiales y televisivos, grabó discos y realizó giras que le dieron prestigio internacional. 
Hacia 1952 compartió actuaciones radiales y teatrales con Los Fronterizos. En 1954 dio conciertos en Estados Unidos y se radicó luego en Buenos Aires. 
En 1958 llevó a cabo una gira por la Unión Soviética, y en 1959 se presentó en el "Teatro de la Ville" (ex Sarah Bernhardt) de París, donde grabó su disco "Falú en Paris", y luego actuó en el "Instituto Italoamericano" de Roma. 
En 1963 realizó más de cuarenta conciertos en Japón, con tanto éxito que volvió a hacerlo en 1965, 1966, 1969 y 1973, ofreciendo más de 200 recitales. 
En 1964 volvió a presentarse en estados Unidos, iniciando su gira en California. 
En 1968 recorrió España, Francia e Inglaterra, con tanto suceso en sus conciertos, que regresó en 1970 con la inclusión de Italia en su gira. 
En 1972 volvió a Estados Unidos dando conciertos en Houston, Washington y Los Ángeles. 
En 1975 viajó a Europa, pero esta vez para actuar en Alemania, Holanda, Austria, Suiza, Suecia, Noruega, y otros países. 
Después, realizó giras por Chile, Uruguay, Perú y Colombia. Dictó seminarios en Castres (Francia), Munich (Alemania), Córdoba (España), Ámsterdam (Holanda). 

Una persona decisiva en la proyección de su figura al mundo es María Luisa Anido, la gran concertista argentina; al igual que la representación artística de Conciertos Omar, del coscoíno Omar Buschiazzo.

Casado con Aída Nefer Fidélibus, la vida les ha dado dos hijos: Eduardo y Juan José. Éste, al igual que su padre, ha sentido una gran afición por la guitarra y el canto, y con él ha hecho varias presentaciones. 
En 1987 dieron un concierto en el "Music Hall" de New York. En 1992, la Embajada de la Republica Argentina, conjuntamente con la Sociedad Cultural para Latinoamérica y el Caribe, auspiciaron la presentación de ambos en el "St.John´s Smith Square" de Londres. 

En 1996 Eduardo Falú interpretó la Primera Suite Argentina en el "Royal Festival May" de Londres, acompañado por la Orquesta de Cámara Inglesa. En 1997 ofreció un concierto en el "Queen Elizabeth Hall" de Londres junto con Juan José.

Su tarea compositiva iniciada con César Perdiguero (Tabacalera, India madre, Albahaca sin Carnaval
y continuada con Jaime Dávalos (Zamba de La Candelaria, Zamba de un triste, Trago de sombra, La Nostalgiosa, Rosa de los vientos, Resolana, El silbo del zorzal, Cuando se dice adiós, Las golondrinas, Canción del litoral, Cueca del arenal, La verde rama, Canto al sueño americano, Canto a Rosario y muchos otros títulos), "su cumpa", su ladero, su amigo, su más sólido compañero de partida, quien siempre le decía: "Hay que ponerle palabras al silencio del pueblo"
se ha visto reforzada con colaboradores literarios como Manuel J. Castilla, Buenaventura Luna, Rolando Valladares, Albérico Mansilla, Marta Mendicute, José Ríos, León Benarós, Mario Ponce, e incluso Jorge Luis Borges, con quien compuso "José Hernández", y con Ernesto Sábato crearon "Romance para la muerte de Juan Lavalle"

En 1999 escribió su Segunda Suite Argentina, para flauta traversa corno y orquesta de cuerdas. 
En el año 2007, empresarios alemanes financiaron una película que cuenta la vida y obra de Eduardo Falú. 
Es funcionario activo de Sadaic (Sociedad de Autores y Compositores de Música) y reside en el Barrio de Belgrano, Buenos Aires, Argentina. 
Con más de 84 años sigue tocando la guitarra.

fuente: Biografías-folklore.com.ar
Nota de Juan Carlos Zamateo

(Vale aclarar que Eduardo Falú, el 7 de julio de 2012, cumplió 89 años y sigue tocando la guitarra...)
..............................................................ardo Falú
Nació el 7 de julio de 1923 en El Galpón, provincia de Salta en la República Argentina. El Galpón es un pequeño pueblo, un antiguo lugar de carreteras hacia la provincia del Chaco, en el que Falú permaneció muy brevemente. Hijo de Juan Falú y Fada Falú, ambos sirios de igual apellido pero no parientes.
Atraído por esa curiosa sinfonía, a los 11 años ya tenía entre sus manos una guitarra, propiedad de su hermano mayor, Alfredo. Alfredo tomaba clases con un profesor y Eduardo lo copiaba al pie de la letra, y así, sacó sus primeros tonos.
A los catorce años se muda con su familia de Metán a Salta donde la guitarra lo termina de conquistar para siempre. En Salta conoce a Arturo Dávalos y poco después a Jaime Dávalos, autor de innumerables poemas a los que Falú le pone música.
Se casa con doña Aída Nefer Fidélibus, a quien, cariñosamente, llama Nefer. La vida les da dos hijos: Eduardo y Juan José. Juan José, al igual que su padre, siente una gran afición por la guitarra y el canto.
De estatura sobresaliente, ojos verdes, tristones, inundados de esa nostalgia de árabe acriollado en una tierra que aprendió a amar, casi más que a sí mismo. De esa mirada que fluctúa entre la interrogación y el asombro, se desprende bondad y mansedumbre, y tal vez un dejo de altivez sin desafío, que deja al descubierto un alma verdaderamente límpida, frontal, sincera.
Ya en Buenos Aires, conoce a un gran luthier, Francisco Estrada Gómez, buscador y creador de nuevas formas para lograr más volumen de sonido. La primera guitarra de doble fondo que él ideó y construyó, fue para Falú.
Eduardo Falú es un artista multifacético, aclamado de forma internacional, imposible de encasillar dentro de una sola idea. Es un refinado guitarrista, cantante consumado y un distinguido compositor. La calidad de su barítona voz, es admirada y amada en el mundo entero. Escucharlo, eleva y purifica.
La trayectoria artística de Eduardo Falú comieza en el ambiente familiar, más tarde se extiende a Buenos Aires, capital de la República Argentina, para luego conquistar y apasionar a los públicos más disímiles: América, Europa, Rusia, y Japón.
Como compositor, no sólo es el creador de obras modernas folclóricas, sino también de obras clásicas.
En su música se advierte una marcada influencia de las melodías de su provincial natal. Salta tiene ritmos propios: El Carnavalito, el Bailecito, la Cueca y algunos otros derivados de la combinación de la música india propia del lugar, y las melodías españolas que acompañaron a los conquistadores.
Eduardo Falú ha creado música para más de un centenar de poemas, no sólo de Jorge Luis Borges y Jaime Dávalos, sino también de León Benarós, Manuel Castilla, Alberico Mansilla entre muchos otros.

Información extraida: www.guitarraonline.com.ar

Eduardo Falú
Por José Ríos
Cuantas palabras se necesitan
para nombrarlo,
para alcanzar su altura,
sus claros arpegios.
En sus manos la guitarra se hizo otro paisaje,
otro clima, otro canto.
Los latidos de su corazón están en cada cuerda,
palpitando entre lo popular y lo distinguido,
entre el monte y la montaña,
entre los ríos y los valles de Salta.
Tiene aptitudes de genio y de labrador.
Su destino es acompasar la voz de la tierra
y penetrar en la médula sonora de su gente.
Alta costumbre de afinar su territorio.
País adentro es él, porque conoce todos los ritmos
y los hace estallar jubilosos
cuando va por los caminos de la prima a la bordona.
Varonil en sus gestos, caballero en sus costumbres,
manso como un vino manso,
es un símbolo en cada escenario,
en cada patio solariego, en las vivencias del pueblo.
Sabe arrancar, con talento inconfundible,
hasta los más íntimos rincones de la música.
Simple y cristalino
anda recorriendo siempre otros cielos, lejanos
y vaporosos arenales.
Su voz agreste transita por las ondas del viento
y por el murmullo del agua sobre las piedras.
En las reuniones humildes
entrega su don y su señorío
y a veces es un bohemio de elegantes ademanes.
Creador de estilo, en buena hora él.
De tramo en tramo y en cada silencio,
bajo la luz de las estrellas campea
su aristocrática presencia musical.
Fino, acorde a su vida.
Así, nuestro amigo.





fuente: el portal de Salta.gov.ar
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LAS GOLONDRINAS


QUE DUPLA...!!!!!!! JAIME DAVALOS Y EDUARDO FALU...!!!!!

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LAS GOLONDRINAS - Canción
Letra: Jaime Dávalos 
Música: Eduardo Falú
1963 


¿Adónde te irás volando por esos cielos,
brasita negra que lustra la claridad?
Detrás de tu vuelo errante mis ojos gozan
¡la inmensidad...la inmensidad!
Veleros de las tormentas se van las nubes,
en surcos de luz dorada se pone el sol;
y como sílabas negras, las golondrinas...
¡dicen adiós...dicen adiós...!
 Vuela,vuela,vuela,golondrina,
 vuelve del más allá.
 Vuelve desde el fondo de la vida
 sobre la luz, cruzando el mar...
 ¡cruzando el mar!
Un cielo de barriletes tiene la tarde;
el viento en las arboledas cantando va
y desandando los días mi pensamiento
¡también se va...también se va...!
Cuando los días se acorten junto a mi sombra
y en mi alma caiga sangrando el atardecer,
yo levantaré los ojos pidiendo al cielo
¡volverte a ver...volverte a ver...!

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ANEXO
 
* Cuenta Jaime Dávalos acerca de esta canción: "En el patio de casa aparecían de pronto, con los primeros colores un día, llenando con sus chirridos de alborozo aquel ámbito de nuestros juegos donde El Tata estaba casi siempre sentado en su sillón de mimbre leyendo. 
Las campanas de San Alfonso contribuían entonces a insuflarle encantamiento a la visita de las golondrinas en aquellos cielos donde grandes nubarrones anunciaban la próxima estación de las lluvias. 
Los días eran largos y se demoraban en la agonía de la tarde. Lo recuerdo.

Una tarde así en la que salía de la convalecencía de una larga gripe. ¡Vi tan nítido el aire! Me subí al techo y de espaldas sobre las chapas de zinc aún tibias, miré hacia arriba tratando de abarcar la vasta redondez comba del cielo de una sola mirada, sin pestañar; quería ver todas las golondrinas de una vez, sin necesidad de seguirlas una por una en el vuelo loco con que garabateaban el azul hondo, tiritante de la luz.
En el horizonte cenizo del arrabal a ras de los techos, los barriletes subían como fantasmales rayas coleando, nadando hacia las primeras estrellas pálidas, y el viento hacia saludar gravemente a los árboles. No sé cuanto tiempo permanecí echado así, pero me despertaron aquella fiesta de la contemplación los maullidos de aquellos gatos que ya sentían también como las golondrinas y yo, el advenimiento de la primavera.

Cuando Eduardo (Falú) me hizo oír la música de lo que después sería "Las golondrinas", voló mi pensamiento tiempo atrás y desandando los días recupero el alborozo triste de aquellas tardes de la infancia; los conmovidos versos de Gustavo Adolfo Bécquer; algo que me dictaba Leopoldo Lugones; y la vida, esa que siempre se nutre de la literatura sin temor de canjear entre ambas, de plagiarse o imitarse porque las dos son autoras de un sueño en el que devenimos polvo. La música, repito, con su fuerza evocadora citó en mí las palabras donde la experiencia sensible de los días lejanos quedó apenas atrapada, tan apenas como en la red de vuelos de las golondrinas en el ancho cielo del asombro"

(Jaime Dávalos, "Yo soy quién pinta las uvas", 1980)


POEMA DE LAS GOLONDRINAS (Jaime Dávalos)


Amo las golondrinas
porque son como mi alma
fugaces visitantes de lo desconocido.
Aparecen de pronto,
cuando la primavera en el aire
decide la derrota del frío.
Me traen de los cielos remotos de la tierra
la nostalgia despacio
y el ansía de infinito
con que mi sangre
viene venciéndola a la muerte
y afirmando la vida
a través de los siglos.
Las veo,
entre celajes de nubes ampulosas
que copia en el espejo de las aguas el río,
festejar la tormenta que presienten
volando al ras del agua
ebrias de librar su instinto.
Porque son como flechas del arco iris
jugando en el azul abierto
su secreto destino.
Yo creo,
que a mi vienen
desde el fondo del tiempo
para que no me olvide
de mi origen divino.


fuente: folkloredelnorte.com.ar
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VERSION DE JORGE CAFRUNE...!!!!!!

VERSIÓN DE FACUNDO TORO Y RALY BARRIONUEVO...!!!!! 
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RUBEN JUAREZ, EL AGUACERO

EL AGUACERO
(CANCION DE LA PAMPA)

Tango 1931
Música: Cátulo Castillo
Letra: José González Castillo

Como si fuera renegando del Destino
de trenzar leguas y leguas sobre la triste extensión
va la carreta, rechinando en el camino
que parece abrirse, al paso de su blanco cascarón.

Cuando chilla la osamenta
señal que viene tormenta...
Un soplo fresco va rizando los potreros
y hacen bulla los horneros anunciando el chaparrón...

Y la Pampa es un verde pañuelo,
colgado del cielo,
tendido en el sol,
como a veces resulta la vida
sin sombras ni heridas,
sin pena ni amor...
El viento de la cañada
trae gusto a tierra mojada
y en el canto del viejo boyero
parece el pampero
soplar su dolor...

Se ha desatado de repente la tormenta
y es la lluvia una cortina tendida en la inmensidad
mientras los bueyes, en la senda polvorienta,
dan soplidos de contento como con ganas de andar...
¡Bien haiga el canto del tero
que saluda al aguacero!
Ya no es tan triste la tristeza del camino
y en el pértigo el boyero siente ganas de cantar.

Langanay, viejo buey, lomo overo,
callado aparcero de un mismo penar,
igual yugo nos ata al camino...
¡Pesado destino
de andar y de andar!
¿Adónde irás, buey overo
que no te siga el boyero?
Y la Pampa es un verde pañuelo,
colgado del cielo, que quiere llorar...




RUBEN JUAREZ, QUE HABRA SIDO DE LUCIA.

EL QUERIDO Y RECORDADO RUBÉN JUÁREZ...!!!!!


QUE HABRA SIDO DE LUCIA

Tango 1947
Música: Emilio Balcarce
Letra: Leopoldo Díaz Vélez


¿Qué habrá sido de Lucía,
que era tan rubia y era tan mía?
¿Qué habrá sido de Lucía,
que no la vi nunca más?
Su pena—pena de tango—dejaba añorar
—de tango y calle cortada?...
Y con pena se alejó acobardada
de mi querido arrabal.

Fue un pasaje de novela nuestro querer,
tema humilde y sensiblero.
Un pedacito de cielo
en sus ojos pude ver
y en ese azul puse un sueño
y en ese sueño mi fe...
¡Cosas lindas de mi vida
que después, después lloré!
¿Qué habrá sido de Lucía, tan mía?
¡Y tanto como la amé!

Una pena deshojada
sobre recuerdos en esta pena;
una estrella de esperanza
que ya no quiere brillar...
En esta vida, mi vida, que muerde al rodar
una canción ya perdida;
canción de besos y frases queridas
que no viviré más.


                                                       
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ENTRE TU AMOR Y MI AMOR

ENTRE TU AMOR Y MI AMOR
Tango
Música: Juan Pomati
Letra: Leopoldo Díaz Vélez


¿Por qué mirás así
y no confiás a mí
tus hondos pensamientos?
Si vós sabés que yo
te supe comprender
en todos los momentos.
No quiero que ocultés
ni dudas, ni rencor,
que puedan deshacer
nuestro amor.
¿Por qué mirás así,
haciéndome sufrir,
y castigas mi alma?

Entre tu amor y mi amor
debe existir la verdad,
ya no podemos jugar
con nuestras almas los dos.
Entre tu amor y mi amor
hay cosas para pensar,
y una promesa ante Dios
que es imposible olvidar.
Y vos podés curarme,
curarme tanta herida,
salvándome la vida
con sólo amarme más.

La vida me enseñó
a ser como soy yo,
sufrido y comprensivo.
Por eso sé que al fin
nos vamos a entender,
si sos como te pido.
Vení juntito a mi
y hablá como sabés
de cosas que ocultarme querés.
¿Por qué mirás así,
haciéndome sufrir,
y castigas mi alma?


Alfredo Gobbi 
cantando Angel El Paya Díaz en vivo.

LEOPOLDO DIAZ VELEZ, POETA

Un día como hoy.... 1 de septiembre...pero de 1917...
nacía LEOPOLDO DIAZ  VELEZ.
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Semblanza de Ricardo García Blaya y Néstor Pinsón
publicada en Todotango.





Leopoldo Díaz Vélez
Poeta, cantor y recitador
(1 de septiembre de 1917 - 4 de julio de 2007)

Caballero elegante y ameno, eterno galán, penitente del amor de las mujeres, recitador, cantor y poeta, Leopoldo Díaz Vélez reúne todas las facetas del arquetipo del porteño.
Nuestro querido amigo, nació en la ciudad de Buenos Aires, en el Barrio Norte, avenida Santa Fe entre las calles Ecuador y Anchorena.
A su casa asistían músicos y poetas amigos de su padre, de la talla de Alfredo Bevilacqua, compositor del tango "Independencia" y Gerónimo Gradito, autor de la letra de "El flete" de Vicente Greco.



Roberto Selles, Ben Molar, Silvana Gregori,
Leopoldo Díaz Vélez y Oscar Himschoot

 
Su papá le contagió el gusto por el tango. En 1925, con apenas ocho años, fueron juntos a escuchar a Gardel al Teatro Olimpo que quedaba muy cerca de su casa.

Empezó haciendo versos de pibe y el mismo nos cuenta: «eran versos fatales, siempre al final moría alguno... Allá por 1937 fuimos a un baile con Julio Benítez que tenía una orquesta, y fue ahí cuando le propuse hacer un tango para estrenarlo en Carnaval. Así nació mi primer tango: "Hoy quiero vivir", que ni siquiera fue registrado».

El poeta trabajaba entonces en el Correo Central, y allí, conoce al bandoneonista Juan Spósito quien fue el primero en aconsejarle que se inscriba en la sociedad de autores y compositores (SADAIC). 
Para poder cumplir con las normas de esa institución tenía que presentar cinco temas y pasar un examen. Entre las obras que entregó para esa ocasión, estaba un interesante tango que después grabara Ángel Vargas y que se titula "1910".

Su comienzo artístico fue como cantor y recitador, después con el tiempo se desarrolló su entusiasmo de letrista y compositor, pero nunca abandonó el canto.
 Sin llegar a ser un profesional, ni a grabar ningún disco, llegó a cantar en muy importantes formaciones: Emilio Balcarce, Francisco Rotundo, Emilio Orlando, entre otras.

Dijimos que su poesía era densamente dramática, casi naif, pero con el paso del tiempo, ese rasgo juvenil se fue transformando en una obra romántica y delicada.
Como eterno enamorado sufrió muchas decepciones amorosoas que sirvieron de argumento a sus versos.

Buscó músicos para sus temas y, muchas veces, cuando se sentía inspirado, entonaba la melodía que andaba por su cabeza y se la tarareaba a quien, en definitiva, la plasmaba en el pentagrama.

En sus años mozos adquirió mucha fama como recitador y el mismo nos dice: «Recitaba aquellas milongas de Juan Manuel Pombo, "La cama vacía", "El huérfano" y "El sepulturero" y otras que los cantores entonaban por milonga. 
Pero con el recitado adquirían una fuerza tremenda y así me llamaban de todos lados, festivales de barrio, clubes, etc.»

Con el conjunto de armónicas de Rodolfo Ferreira, famoso porque actuaba en la obra de teatro de Enrique Discépolo "Caramelos surtidos", Leopoldo declamaba y ellos ponían la música de fondo. 
Así actúan en la radio y en muchos salones y clubes de barrio. También en el cine Mignón en el barrio de Belgrano, donde actuaban estrellas como Ignacio Corsini, Agustín Magaldi, Azucena Maizani, entre otros, haciendo de relleno al programa.

En las muchas veladas que pasamos con Leopoldo en compañía de Héctor Lucci y Bruno Cespi, nos comentaba de su admiración y respeto por Carlos Gardel, pero se confiesa hincha de Charlo.

Ángel Vargas le grabó además de "1910" cuatro temas más: "Boliche de cinco esquinas", "Si es mujer ponele Rosa", "Quién tiene tu amor" y "Embrujo de mi ciudad".
En 1980 se presentó como cantor en los bailes del Centro Lucense con la orquesta de Armando Pontier. «Era muy lindo, porque me presentaba el propio Armando y hacíamos "La milonga y yo" y "Quién tiene tu amor" con un éxito bárbaro».

Y nos sigue diciendo: «De modo que mi trayectoria de cantor fue muy extensa y me dio muchísimas satisfacciones. Pero mi gran sueño era el de ser autor. Hacia 1941 lo conocí a Luis Porcel, bandoneón punta de la orquesta de Carlos Di Sarli. Yo iba muy seguido a escucharlo. Así conocí también a Roque Di Sarli, hermano de Carlos, quien había compuesto un tango que esperaba que Carlos Bahr le pusiera letra y como se demoraba en concretarla me preguntó si me animaba. ¡y como no! Así nació "Llanto en el corazón" que cantó Roberto Rufino.»

Más adelante relata: «Para entonces había compuesto "Muchachos comienza la ronda" cuyo título original era "Muchachos se armó la milonga" y que tuve que cambiar por disposición del gobierno militar que impedía las letras lunfardescas». 
Este, su primer gran éxito lo canta Alberto Castillo con la orquesta de Ricardo Tanturi. «Cuando Castillo cantaba el tango en el Palermo Palace yo no lo conocía. Pero una noche fui....Y entonces lo veo por primera vez y lo escucho cantar mi tango. Cuando termina de actuar, viene a mi mesa y me elogia el tema augurándole un gran éxito."...."
Pero Castillo se desvinculó de la orquesta sin grabarlo pese a que Tanturi ya lo había incorporado a su repertorio. 
El 6 de agosto de 1943 debuta Enrique Campos y a la tarde de ese mismo día lo graba en Victor.»

Con el paso del tiempo, el propio Díaz Vélez se sorprende cuando en SADAIC le informaron que tenía más de cuatrocientas obras registradas, de las cuales más de la mitad llegaron al disco, algunas con gran repercusión fuera del país.

Las voces más destacadas y exitosas cantaron su temas: Charlo, Tita Merello, Alberto Castillo, Enrique Campos, Alberto Podestá, Floreal Ruiz, Miguel Montero, Armando Laborde, Héctor Mauré, el trío Los Panchos, etc.

Desde 1944 integraba la comisión de Ceremonial y Homenajes de SADAIC, encargándose entre otras cosas, de despedir los restos de los socios fallecidos.

Gran amigo y compañero de todos los componentes del grupo de coleccionistas fue, sin duda alguna, uno de los grandes autores románticos de nuestra música ciudadana.

fuente: TODOTANGO.
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Letras de Leopoldo Díaz Vélez
 
























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