Un lugar de reunión, para cantar, payar, decir poesías y mostrar nuestras tradiciones,
nuestros artistas tanto de FOLKLORE como de TANGO.
Un bolichopulpería para mostrar las tradiciones argentinas, nuestras costumbres, leyendas, nuestros pájaros, nuestros árboles, flores, y paisajes.
...y de otros pagos también... por qué no?? conocer otras culturas...
Un lugar para compartir... tomar mate, o un vino en amistad.
entre tanta y tanta gente, si supieras que estoy triste mientras ríen locamente; tengo todo y me pareceque sin vos no tengo nada... y en la noche atormentada de mi amor, te pregunta temblando mi voz.
Vendrás alguna vez... decime.
Vendrás por el camino de mi soledad.
Ya no me importa lo que dirá la gente ya ves, humildemente te pido que volvás.
Vendrás alguna vez... mentime.
Mentime si es que nunca... nunca volverás. Porque prefiero vivir de esa mentira, que andar tras de la muerte sabiendo la verdad.
Tu pasado me persigue,
tan tenaz como la sombra, y en la noche solitaria oigo al viento que te nombra.
Yo te llamo en mi amargura
aunque nadie me conteste, y es inútil que proteste, mi rencor es más fuerte que todo mi amor.
Un día como hoy... 8 de marzo...pero de 1901...nacía ENRIQUE
RODRIGUEZ. .....................................
Semblanza de RICARDO GARCIA BLAYA
publicada en la página webb TODOTANGO
BANDONEONISTA, DIRECTOR, COMPOSITOR
8 de marzo de 1901 - 4 de septiembre de 1971
Este singular músico es un fiel continuador de la línea del
tango rítmico y tradicional de Edgardo Donato y Juan D'Arienzo.
Denostado por los vanguardistas y alabado por los
bailarines, su orquesta gozó de una gran popularidad en los años cuarenta y
cincuenta, tanto en Argentina como en el resto de América.
Su estilo rompió el molde de las formaciones de su época,
porque incursionaba en todos los géneros, introducía instrumentos no convencionales
y su repertorio, siempre variado, sólo contenía temas alegres o románticos.
Pero cuando hacía tango, uno percibía el sonido brillante de
una orquesta afiatada, con arreglos sencillos pero de buen gusto y que además,
contaba con muy buenos vocalistas.
Nos cuenta el coleccionista e investigador Emilio Pichetti:
«Enrique Rodríguez fue un músico completo y funcional, además de tocar el
bandoneón, con igual facilidad interpretaba el piano y el violín o empuñaba la
batuta. Tenía gran talento y agilidad para resolver fácilmente la realización
de sencillos arreglos y adaptaciones de melodías clásicas consagradas y
populares de todos los países, sin quitarle su esencia de ritmo internacional.
Así se afincó el éxito de la orquesta no solo en nuestro ambiente, sino también
en todo el continente para delicia de oyentes y bailarines».
En algunas biografías figura como nacido en la ciudad de La
Plata, capital de la provincia de Buenos Aires, en otras se dice que fue en la
ciudad de Buenos Aires.
Sus primeros pasos con el bandoneón transcurren en los cines
de barrio, haciendo el fondo musical de las películas mudas a dúo con un piano.
Cuando comienza la radiofonía en Argentina, participa
formando pequeños conjuntos en radionovelas gauchescas. Actúa esporádicamente
en algunas formaciones, como las del "Ruso" Antonio Gutman, Juan
Maglio, Juan Canaro y Ricardo Luis Brignolo.
En 1926 debuta en el sexteto de Joaquín Mora y luego de
otros empleos, integra la orquesta de Edgardo Donato, que pese a permanecer en
ella por poco tiempo lo influye, seguramente, impresionado con la agilidad y
brillantez de su ritmo.
En 1934 integra un trío para acompañar al cantor Francisco
Fiorentino en Radio Belgrano. Al año siguiente forma un cuarteto con la misma
finalidad, pero para la actriz y cantante María Luisa Notar quien al poco
tiempo se convertiría en su esposa.
En este cuarteto tuvieron participación músicos de la talla
de Lalo Scalise en el piano, Gabriel Clausi en el badoneón y el violinista
Antonio Rodio.
Finalmente en 1936 arma su propia orquesta que denominó:
"La orquesta de todos los ritmos". Polkas, valses, tangos, foxtrots,
pasodobles y rancheras son entregadas al público que bailaba y cantaba los
temas con entusiasmo y alegría.
Era la orquesta elegida para amenizar fiestas y bailes,
porque además por su característica resultaba económica, porque hacía innecesario
el complemento de otra orquesta tropical o de jazz.
En 1937, la empresa Odeón lo contrata como artista exclusivo
y esta relación se mantiene durante 34 años, realizando más de 350 registros.
Roberto "Chato" Flores fue su primer cantor con
quien grabó 35 temas, pero la voz más representativa fue sin duda la de Armando
Moreno, "El niño Moreno", quien estuvo en tres períodos diferentes,
formando una dupla que dejó huellas imborrables en la memoria tanguera. Con él
hizo alrededor de doscientos registros y varias giras por América y en
particular Colombia, donde fueron prácticamente idolatrados. Años más tarde, en
1965, repitieron ese éxito en Perú, en un viaje que participó el ya veterano
Raúl Iriarte, aquel cantor que se destacara en la orquesta de Miguel Caló, en
la década del 40.
Contó también con las voces de Ricardo Herrera, Fernando
Reyes, Omar Quirós, Roberto Videla, José Torres, Oscar Galán, Ernesto Falcón,
Cruz Montenegro y Dorita Zárate.
Compuso muchos temas, entre los que se destacan:
"Amigos de ayer", "En la buena y en la mala",
"Iré", "Llorar por una mujer", "Son cosas del
bandoneón", "Yo también tuve un cariño", "Lagrimitas de mi
corazón", "Tengo mil novias", todos con letra de Enrique
Cadícamo; "Adiós, adiós amor" con Roberto Escalada; "Café"
con Rafael Tuegols; "Como has cambiado pebeta" con R. Carbone;
"Flor de lis" con Horacio Sanguinetti; "Sandía calada" con
Máximo Orsi; entre muchos otros.
Pero sin duda alguna, el disco que más éxito tuvo y el más
vendido fue su vals "Tengo mil novias" cantado por Armando Moreno.
Nos agrega Pichetti: «En 1944 realizó un intento de
modificar armónicamente su estilo al integrar a su formación como pianista y
arreglador a Armando Cupo, al bandoneonista Roberto Garza, también arreglador y
a Omar Murtagh alternando en el violoncello y contrabajo. Así llegó a
interpretar varios tangos con notable acierto instrumental: "Naranjo en
flor", "La vi llegar", "Luna llena", "Y así nació
este tango" y "El africano". Pero el público prefirió a la
"Orquesta de todos los ritmos" y, en 1946, desvinculados Cupo y
Garza, retornó al género bailable, conservando ese estilo durante el resto de
su trayectoria».
Los sectores más refinados del tango repudiaron su estilo y
lo ignoraron, yo lo rescato porque todo lo que hizo lo hizo bien, de un modo
profesional, aún aquello que podemos considerar de inferior calidad. Pero por
sobre todas las cosas, fue una muy buena orquesta típica, de bello y armonioso
sonido , tanto para escuchar como para bailar el tango.