Un lugar de reunión, para cantar, payar, decir poesías y mostrar nuestras tradiciones,
nuestros artistas tanto de FOLKLORE como de TANGO.
Un bolichopulpería para mostrar las tradiciones argentinas, nuestras costumbres, leyendas, nuestros pájaros, nuestros árboles, flores, y paisajes.
...y de otros pagos también... por qué no?? conocer otras culturas...
Un lugar para compartir... tomar mate, o un vino en amistad.
arrancaron mis manos con gran frenesí. Porque quiero tenerte contenta, mujer, y mostrarte que yo moriría por ti.
Si una intérprete fueras entonces,
sentirías igual que yo siento un amor tan extraño y tan dulce que al no realizarse sería un infierno.
Asomá tu carita y no me hagas sufrir,
te lo pido por lo que más quieras, mi amor, que al no verte sería capaz de morir, de cariño, quizá, o de extraño dolor.
Los culpables han sido tus ojos
y tus labios tus cómplices fueron, que me tienen igual que a un esclavo y soy, si se quiere, tu fiel prisionero.
TOMAS SCHLOTTHAUER
JULIO JARAMILLO
Y como no podía ser de otro modo... vamos a disfrutar una y otra vez más de la mejor versión de todas: HUGO DEL CARRIL de su propia película LA CALESITA
Nota: el 9 de enero de 2013 canta CARLOS GARDEL y hay una versión instrumental de CIRIACO ORTIZ.
Un día como hoy... 18 de abril... pero de 1919... nacía
ROLANDO CHAVES.
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Semblanza de NESTOR PINSON
publicada en la página webb TODOTANGO
CANTOR, AUTOR, ACTOR 18 de abril de 1919 – 11 de abril de 1995 Nombre real: Dagoberto Cochia
Nació en la ciudad Presidencia Roque Sáenz Peña, Provincia
del Chaco. Exhibía un estilo de hombre recio. Se expresaba con una voz compadre
y de tono aguardentoso —aunque el tema fuera el amor—, siempre bien colocada,
bien nasal, es posible que ayudara su nariz algo ancha y ligeramente achatada.
De pinta clásica, podía ser tanto un porteño del suburbio o
un matón prontuariado, pero siempre de aquellos viejos tiempos que pasaron.
Daba para esos roles.
Su llegada al tango fue la habitual, ganar a los 18 años un
concurso de cantores, en este caso, en Radio La Voz del Aire, propiedad de
Emilio Karstulovic, dueño de la Revista Sintonía, además corredor de autos de
Turismo de Carretera y amante —dicen— de numerosas estrellitas de la radio y el
cine, alguna muy famosa tiempo más tarde.
Pero de inmediato su rumbo tomó un giro distinto. El canto
prosiguió pero de manera secundaria. Su medio elegido fue el radioteatro de
tono popular, aquel que continuaba el éxito reciente de “Chispazos de
tradición”, temas gauchescos o de los suburbios de la ciudad, completo de
grandes dramones y frases grandilocuentes que encandiló por muchos años a los
oyentes de Radio Porteña (hoy Continental) y, en especial, de Radio del Pueblo,
clásica para este tipo de propuestas.
Cuando dos días más tarde de su fallecimiento un matutino
publicó su necrológica, en el copete de la nota decía: «Figura clave de los
radioteatros. Responsable de puestas radiales importantes como “La zapatera y
el millonario”, fue también actor, autor y cantante, desde hace varios años
formaba parte de la junta directiva de Argentores. El hecho acaeció anteayer,
en el Hospital Italiano donde estaba internado afectado de un cáncer».
Y continúa: «A los 19 años comenzó a trabajar en Radio
Belgrano y, en poco tiempo, se convirtió en galán y cantor de esas obras que,
por lo general, se extendían día a día durante un mes».
En 1949, comenzó a escribir junto a su hermano Orlando
formando así uno de los dúos autorales más prolíficos de la década del 50.
Luego continuó solo. Algunos de sus títulos fueron: “Yo soy un fugitivo”, “El
tango soy yo”, “Barrio de tango”, “Yo soy Rosendo Vidal”, “El romance de un
salvaje”, “Nazareno Luna, el último pampa”. Era tan notable el éxito de estas
obras que muchas de ellas las adaptó para ser representadas en teatros y cines
de barrio de la ciudad y zonas suburbanas.
En 1968, tuvo su último éxito, en colaboración con Juan
Carlos Chiappe, “Santos Cruz, el último payador argentino”. Para la televisión
colaboró con Abel Santa Cruz en los libros de las telenovelas “Carmiña” y
“Señorita maestra”. Por el mismo medio fue actor, entre otras, en “Malevo”
junto a Rodolfo Bebán, actuando de villano.
Llegó al tango por la radio primero y después a través del
cine. Debemos rescatar su protagonismo en la película “El Morocho del Abasto
(La vida de Carlos Gardel) ”, estrenada el 22 de marzo de 1950 en el cine
Normandie, dirigida por el casi ignoto Julio Rossi, con libro del escritor de
radioteatro Roberto Valenti y del poeta Nicolás Olivari. En el elenco están,
Tito Lusiardo —quien filmó junto a Gardel— Laura Hidalgo, Diana Maggi, Analía
Gadé y otros.
Fue un fallido film -no obstante, permaneció seis meses en
cartelera-, con Chaves en el papel principal y donde canta doce temas del
repertorio gardeliano: “Cantar eterno” (también “Ámame mucho”, canción de Ángel
Villoldo); “De vuelta al bulín”, “El pangaré”, “El tirador plateado”, estilo de
Carlos Gardel; “Hay una virgen”, canción de Mario Pardo y Manuel Flores, basada
en un poema de Lord Byron; “La criolla”, canción de Gardel y José Razzano, “La
mariposa (Gorjeos)”; “La yegüecita”, “Mano a mano”, “Mirala como se va”, tonada
de Saúl Salinas; “Rosa de otoño” y “Tu vieja ventana”. Está acompañado en unos
temas por un conjunto de guitarras y en otros, por la orquesta de Domingo
Federico.
En una oportunidad, declaró que tenía el mismo registro
abaritonado de Gardel. Y cuando se pasó el film por televisión, se recibieron
numerosos llamados telefónicos preguntando si quien cantaba era El Zorzal.
El día 18 de marzo de 1955, se estrenó “Vida nocturna”, con
el atractivo de la presencia de Aníbal Troilo, junto a Edmundo Zaldívar en
guitarra, tocando “Palomita blanca”. Luego, vuelve a aparecer en otra escena
con la orquesta y con Jorge Casal cantando “La cantina”. Chaves actúa en uno de
los varios episodios que ocurren en el film. El 26 de mayo del mismo año, otro
estreno esta vez con una presencia más destacada, fue en “Embrujo en Cerros
Blancos”, con música de Domingo Federico y dirección de Julio Rossi. Extraña
película -la primera agentina en color-, de nula repercusión, donde actúa y
canta dos temas. A causa de un incendio no quedaron copias de este film.
En enero de 1958, se estrena “La Morocha”, dirigída por
Ralph Pappier, en la que actúa junto a Tita Merello y Alfredo Alcón.
A mediados de la década del 60, registró por su cuenta
algunas piezas, acompañado por la orquesta de Domingo Marafiotti, entre ellas,
“En la vía” y “El morocho Barrientos”.
Asimismo, destacamos su aparición en “Sangre y acero”, de
Lucas Demare, junto a Carlos Cores y Virginia Luque. La música es de Lucio
Demare que lo acompaña en: “Malena” y “Solamente ella”. Y en el film “La
potranca” (1960), junto a la morocha vedette Maruja Montes.
Los demás trabajos en cine son cada vez más mediocres, pero
lo importante era estar presente. Así se lo vio junto a José Marrone y también
en alguna película con Sandro. Habían pasado cuarenta años desde su temprano
debut, suficientes para que el gusto de la gente cambiara, pero el hombre ponía
voluntad y sacrificio para no quedar marginado totalmente.
Nos pareció interesante recordarlo por su trayectoria y su
permanente esfuerzo de difundir nuestra cultura de un modo que hoy nos
resultaría bastante naif, pero que, sin duda, fue nacional y popular.
En abril de 2008, la legislatura de la Ciudad de Buenos
Aires decidió homenajearlo emplazando una placa que lleva su nombre en la
esquina de las calles Pedro Ignacio Rivera y Romulo S. Naón, en el barrio de
Coghlan.
Un día como hoy..16 de diciembre... pero de 1924... nacía ROBERTO VIDELA. ......................................
Semblanza de NESTOR PINSON publicada en la página webb TODOTANGO
CANTOR
16 de diciembre de 1924 – 1 de enero de 2005
Nombre verdadero: Antonio Genaro De Tomaso
Cuando al amigo, un veterano cantor, le pedí una opinión
sobre Videla —con quien había compartido carteleras allá por los años cuarenta—,
ladeando la cara y poniendo un gesto de labios apretados, dudando un momento,
me contestó: «Era un lindo pibe, medio rubiecito... ahora, como cantor... correcto.
Le faltaba personalidad para el tango».
Y fue muy acertada la respuesta, pues siguiendo los pasos de
su carrera, apenas unos años se dedicó enteramente al tango, género que cambió por
un repertorio internacional que, finalmente, lo llevó a dejar el país a partir
de 1958 y por el resto de su vida. Hubo sí, muchos regresos breves que no
tuvieron que ver con lo artístico.
Como entonaba bien y le gustaba cantar desde pequeño, su
padre lo alienta a estudiar con un profesor. Solamente fueron dos años, hasta
cumplir los doce. Otras preocupaciones propias de la edad le atrajeron también.
Fue el número musical obligado en las fiestas escolares y reuniones diversas.
Su primer trabajo fue a los dieciocho años cantando para la
ignota Orquesta Típica Ritmo, dirigida por José Bova. Sirvió como experiencia,
fue su primer escalón, y para la circunstancia, utilizó el seudónimo de
Humberto Rey.
En 1944, llegó el servicio militar, pero previamente sube un
segundo escalón al incorporarse al conjunto de Juan Carlos Caviello, con el
cual se produjo su debut en radio, fue en LR2 Radio Argentina. A lo largo del año
también se presentó por breve tiempo con Edgardo Donato, primero, y con el
conjunto del soberbio violinista Raúl Kaplún, después. También hubo una gira
por ciertas ciudades del país con el cuarteto de Enrique Mora.
Después de cumplir con la milicia, un amigo lo presentó a la
orquesta de Ricardo Tanturi, tras la prueba de rigor fue aceptado. Enrique
Campos, que había ocupado el lugar de Alberto Castillo, llevaba más de dos años
aguantando solo los cantables y fue él mismo quien solicitó al director un
cantor más.
El debut fue en Radio El Mundo, lo interesante fue la fecha
de ese estreno: 17 de octubre de 1945,
a las 21 horas, una fecha histórica para la Argentina.
Su
primera grabación fue junto a Enrique Campos, el vals “Tu vieja ventana” (agosto
de 1946). Ya tenía su nombre artístico definitivo obtenido por un concurso
realizado con el público oyente.
Se despide del disco con Tanturi, el 25 de
junio de 1948 con el vals “Dos que se aman” y el tango “Campeonato”, de Tanturi
y Reinaldo Yiso.
Poco a poco, se fue alejando del tango. Grabó dos temas con
Enrique Rodríguez, un vals y un foxtrot. En forma casual se relacionó con el
cultor de temas paraguayos Herminio Giménez quien le propuso una grabación con
su orquesta sinfónica.
Hizo una canción del cantor habitual del conjunto, un
tal Eraclio Rodríguez, con el tiempo convertido en Horacio Guarany.
También
grabó varios temas acompañado por la orquesta de Fraga Jouvet, director de
conjuntos estables de radio, ninguno del género tango.
Dedicado por completo al género melódico, incluso cantando
en italiano e inglés, en 1958, partió a los Estados Unidos. De sus primeros
pasos en el extranjero obtuvimos una serie de recortes de diarios, de julio y
octubre de 1959, así nos enteramos de sus iniciales actuaciones en el
restaurante italiano “In Boboli”, en Nueva York, donde permaneció varios años. Su
propietario era un destacado pianista y director de orquesta, Aldo Bruschi.
Además cantó en hoteles y restaurantes de Boston, New
Jersey, Filadelfia, Miami; más tarde en Puerto Rico —donde lo llamaron “El
trovador de América”— y Panamá. Compartió un espectáculo junto a Xavier Cugat y
su cancionista de entonces: Dulcina.
En 1990 volvió a la Argentina con la idea de trabajar y
quedarse, pero no pudo ser y retornó a Norteamérica.
Queda claro y es loable, que sin llegar a ser una figura de
primera línea, arremetió con todo y tuvo una trayectoria digna haciendo lo que
hizo toda su vida: cantar, su vocación de siempre. Fue un trabajador del espectáculo
y el canto.
Nos resulta imposible rastrear los discos que grabó en cada
ciudad que visitó. Sabemos que suman un importante número. Pero nos queda el
testimonio de los 29 títulos que nos dejó con Ricardo Tanturi, para nosotros,
su etapa dorada.