Un lugar de reunión, para cantar, payar, decir poesías y mostrar nuestras tradiciones,
nuestros artistas tanto de FOLKLORE como de TANGO.
Un bolichopulpería para mostrar las tradiciones argentinas, nuestras costumbres, leyendas, nuestros pájaros, nuestros árboles, flores, y paisajes.
...y de otros pagos también... por qué no?? conocer otras culturas...
Un lugar para compartir... tomar mate, o un vino en amistad.
Ahogando este grito que sube del pecho, y llega a los labios cargao de rencor, yo vuelvo a tu lado, atadas las manos, pero pa' decirte que todo acabó, Que ya no me importa tu risa o tu llanto, que a fuerza 'e coraje vencí al corazón, y que hoy como nunca mirándote cerca, te veo realmente, así como sos.
La Bruja,
que ayer fuera reina de todo mi ser, hoy, roto el encanto, no es más que mujer. La Bruja, montón de caprichos que me esclavizó, hoy es un paisaje, cubierto de horror.
Me vuelvo a la vida sencilla y honrada,
me vuelvo a un cariño que es noble y leal, y puede que un día, curada mi alma, a fuerza de hombría levante un hogar.
Entonces, acaso, me habré redimido,
y vos, para entonces, quién sabe si sos, un cacho de invierno cargado de males, un resto de vida, un poco de tos.
Un día como hoy.. 21 de marzo...pero de 1924...nacía
MARIO BUSTOS.
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Semblanza de NESTOR PINSON publicada por la página webb TODOTANGO
CANTOR
21 de marzo de 1924 - 2 de enero de 1980 Nombre completo: Mario Nazareno Álvarez
A ver, Lázzari, probalo!» exclamó Curi, el representante de
D'Arienzo. «¿Y para qué? ¿Yo, una prueba?... ¡No! A mí me vinieron a buscar, no
vine a pedir trabajo. Yo no hago pruebas. Quiero hablar con D'Arienzo.»
Tenía su carácter, por momentos soberbio. Finalmente vino
D'Arienzo: «Quisiera hablar sólo un minuto con usted», le dijo en tono
imperativo, pero D'Arienzo aceptó. Caminaron hasta un rincón del estudio donde
había un piano, pero nadie se sentó al piano. Entonces le dijo: «Mire
maestro... -y se lanzó-: "hace cinco días, loco de contento"...» Así
se mandó la primera parte de "Justo el 31". D'Arienzo llamó a Curi y
le ordenó que Lázzari lo escuchara y despidiera a los demás postulantes, que
eran como cuarenta. Después se dirigió a Eduardo del Piano que lo había llevado
y le dijo: «Eduardo, ya está, era lo que estaba buscando.»
Así comenzó el segundo y último dúo exitoso que tuvo la
orquesta en su larga trayectoria, el primero Echagüe-Laborde, y ahora Jorge
Valdez y Mario Bustos.
El hecho ocurrió en Radio El Mundo y fue una idea de Eduardo
del Piano, amigo de D'Arienzo y de Bustos, en el momento que se enteraron que
el dúo famoso estaba en retirada. Por aquel entonces, el joven vocalista
actuaba en el Palacio con una orquesta propia que dirigía Osvaldo Piro.
Nació a metros de la esquina de Yatay y Díaz Vélez, barrio
de Almagro. Fue el mayor de cinco hermanos traídos al mundo por el español
Casimiro Álvarez y la italiana Mercedes Grazioti. Recién llegado el padre se
estableció en el barrio de La Paternal, con un pequeño negocio de peluquería.
Un día, en la trastienda, apareció un piano y desde entonces fue habitual que
en un sector de la tapa, prolijamente protegido se ubicara un calentador
"primus" donde casi todos los días se preparaban papas fritas al
pimentón: "cachelos". Y como correspondía, el pequeño espacio se
convirtió en tertulia de amigos, casi todos músicos, casi todos guitarreros,
como el propio Don Casimiro, que tuvo el gusto de acompañar varias veces al
mismísimo Magaldi, que era tan tartamudo comentaban, que no podían entender
como hacía para cantar.
De pibe andaba canturreando por la casa, aparte de cumplir
con el colegio y jugar al fútbol en la calle. De muchachito se inclina por el
billar y cuando se aparecía por el café Cervantes de Méjico y Entre Ríos, ya es
"el Duque", por su tendencia a mostrarse atildado, cuidando la pinta.
El secundario lo hizo en el industrial Otto Krause y entre
sus compañeros surgen dos compinches: León Zuckerman, luego el cantor Leoncito
Beltrán y Mauricio Borenstein, más tarde el actor Tato Bores. Ambos lo
entusiasman para que se dedique al tango. El hermano de su madre, el actor de
radio y teatro Tito Grassi lo conecta con el guitarrista José Canet, quien
desenfundó la "viola", hizo un arpegio y le dijo: «¡Dale, cantá!». Y
luego de escucharlo se lo llevó con él. Así comenzó su carrera de cantor.
Los dos compañeros y Canet lo presentan, a su vez, a Domingo
Federico que buscaba reemplazar a Oscar Larroca. Gustó y el primero de agosto
de 1948 debuta en Radio Splendid. Federico lo bautiza Mario Bustos, hasta
entonces había cantado como Mario Escudero. Una curiosidad, tres cantores en
una orquesta, porque junto a Mario se alineaban Enzo Valentino y Hugo Rocca.
Debutó en el disco el 14 de octubre de 1949, cantando " Justo el 31".
Luego de dieciocho meses llegó la desvinculación. Ocurrió
que Eduardo Del Piano decidió formar orquesta propia y le propuso ser su
vocalista junto a Héctor de Rosas. El 17 de septiembre de 1951 comienza
grabando "Margot", es su primer título registrado.
La relación laboral se prolongó hasta fines de 1954. Mucho
trabajo y pocas grabaciones, un detalle nada grato que también persiguió a Del
Piano, una orquesta de sonido limpio, claro, ideal para escuchar, con Mario, un
barítono con un timbre de voz -excepción hecha de Rivero- a la que aún los
productores discográficos no estaban acostumbrados. Tuvieron temporadas de seis
meses en la confitería "Adlón", en un primer piso de la calle
Florida, y en muchos otros locales. Su interpretación de "Tiburón" de
Julio Pollero, Luis D'Abracio y letra de Enrique Dizeo, se constituyó en un
gran éxito.
Ya como profesional, con Domingo Federico, tuvo un maestro
de canto y éste fue quien le descubrió una serie de problemas en sus cuerdas
vocales que se fueron acentuando de tal manera, que luego de Del Piano decidió
alejarse de la actividad. Entró al diario La Prensa como corrector de pruebas y
cada tanto hacía un "bolo", nada que lo esforzara mucho porque la voz
no le daba, debía controlarse mucho.
Julio Sosa le aconsejó visitar al Dr. León Elkin.
Operaciones de por medio, un tiempo de espera y la rehabilitación final. Pero
no fue fácil el retorno, tenía ganas pero también sus dudas.
Fue su hermano Nenín y las circunstancias las que
determinaron su regreso. Se encontró con uno de los socios de "El Palacio
del Baile" que preguntó por su hermano y manifestó su deseo de
contratarlo. Pidió una semana para contestar. Había que encontrar el
acompañamiento y hacer el repertorio.
Convencieron a Osvaldo Piro, luego a unos músicos que estaban
con Ricardo Pedevilla. Faltaba un pianista y apareció Oscar Palermo que
solamente se dedicaba a la música clásica. Juntaron un dinero para imprimir
afiches que rezaron "Mario Bustos y su orquesta dirigida por Osvaldo
Piro". Ensayos, casi ninguno, todo a la parrilla.
El debut fue aceptable y más tarde bueno, porque la inmensa
pista del Palacio -101 metros por 50 de ancho- se llenaba en cada reunión. Se
quedaron tres meses, también actuaba la jazz de Rubén Granata. El conjunto
continuó por otros escenarios de la ciudad hasta que llegó D'Arienzo que era un
tipo sagaz, sabía lo que quería y supo explotar el estilo y el desenfado de
Mario Bustos.
El debut fue en el "Marabú", enseguida comenzaron
las grabaciones. Es posible que supiera poco de música, pero D'Arienzo tenía un
ángel. En los ensayos, a su manera, daba las indicaciones y estaba en lo
cierto, las partes salían mejor. Y en los locales, donde era costumbre hacer
tres vueltas, él nunca aparecía en la primera y la orquesta nunca sonaba igual
a cuando el maestro estaba al frente, su presencia la hacía crecer.
La relación entre ellos nunca fue buena y no terminó bien.
Juan decía sus cosas de manera chocante y a Mario no le gustaba, él era difícil
también. Hubo celos, pequeños enfrentamientos, un malestar permanente a cambio
del buen trabajo y la popularidad. D'Arienzo gustaba de tener cámara y cuando
estaban en la televisión se acercaba a los cantores y los dirigía con el dedo.
Mario le dijo que no lo hiciera, no le gustaba. Hasta que un día se lo mordió.
Todos lo tomaron como parte del show, pero en la intimidad se sabía que fue de
bronca. Lo mismo cuando cantaba «no te quiero más ...» y Juan se acercaba al
micrófono y decía el verso siguiente «ni te puedo ver».
Luego, la etapa como solista que comenzó acompañado por el
trío de Carlos Galván, donde solían estar Jorge Dragone, a veces Julio Pane,
también Marcheto... después Requena, Lacava, Ferri... En 1966 se va a Japón con
Florindo Sassone pero como artista invitado. De regreso hicieron un mes en Radio
El Mundo.
En 1978 fue a su hermano Nenín, entonces presentador en el
"Marabú", que se le ocurrió festejar los 30 años de Mario con el
tango y también fue una prueba, pués el "Marabú" no abría los
domingos y el festival se hizo un domingo y fue exitoso, a tal punto que las
funciones continuaron varios meses con un promedio de 700 personas por
presentación.
Y llegó el final. Terminaba el año 1979 y su hermano piensa
para el día treinta de diciembre juntar nuevamente al dúo Bustos-Valdez, pero
no pudo ser. El día 26 por la mañana estaba hablando por teléfono con Jorge
Dragone, ya que esa noche se presentan en "El Viejo Almacén", cuando
no se siente bien. El mismo tomó un taxi y se fue al Hospital Italiano. Tenía
un infarto. Fueron unos días de incertidumbre hasta el 2 de enero que falleció.
Un día como hoy... 8 de marzo...pero de 1909... nacía ALBERTO ECHAGÜE.
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Semblanza de RICARDO GARCIA BLAYA
publicada en la página webb TODOTANGO
CANTOR, AUTOR
8 de marzo de
1909 – 22 de febrero 1987
Nombre real: Juan
de Dios Osvaldo Rodríguez Bonfanti
Mi relación con Alberto Echagüe es muy especial porque fui
entrañable amigo de su hijo Osvaldo, lamentablemente fallecido muy joven.
No puedo ser imparcial, porque tuve la suerte de escucharlo
con el mejor de los testigos, quien me relataba historias que eran verdaderas
imágenes de un chico hacia su padre artista.
Se mezclaban los resentimientos de las largas ausencias, la
incomprensión de un ambiente tanguero que se iba degradando con el paso del
tiempo y que nada tenía que ver con su circunstancia y su educación. Hasta tal
punto que Osvaldo hizo su vida alejado del padre y con una visión crítica,
hasta vergonzosa de él.
Pero ocurrió algo muy curioso a partir de la muerte del
cantor. La actitud distante se convirtió en una profunda reivindicación que lo
llevó a comprender y revalorizar con orgullo el valor humano y artístico de su
padre.
Juntos, aprendí a conocer sobre la popularidad que tuvo este
artista en los años cuarenta, pero lo más importante fue valorar las
"perlas" de su repertorio, haciendo míos los dos tangos preferidos de
Osvaldo: "Indiferencia" y "Este carnaval".
Es verdad, Echagüe no fue técnicamente un gran cantor y más
si lo comparamos con la excelencia vocal que abundaba en la década del
cuarenta. Pero reconozcamos que cuando se lo permitía el vértigo de D'Arienzo,
afloraba una voz sensible, por momentos dramática, que sabía contar eficazmente
el relato de la letra.
Fue el cantor más importante de la orquesta, el más
taquillero, pero además, un caballero, un hombre de bien al que nunca la fama
lo mareó y que, pese a los avatares de su carrera artística, supo formar una
familia y ganarse el cariño de todos los que lo conocieron.
No puedo evitar encontrarle algo familiar con Ángel Vargas.
No se si el estilo canyengue, o el fraseo reo, o el registro, pero algo tienen,
más allá del hecho de que ambos cantaran para Ángel D'Agostino. Pero lo cierto
es, que la carrera de uno y otro estuvo signada por la calidad y repertorio de
dos orquestas muy diferentes, donde evidentemente, Echagüe no resultó
beneficiado.
Comienza cantando desde muy chico en la ciudad de Rosario
(la ciudad más importante de la provincia de Santa Fe, distante 300 km de
Buenos Aires).
En los primeros años de la década del treinta se muda a
Buenos Aires y debuta en Radio Stentor con su nombre artístico Alberto Echagüe.
En el año 1932 es cantor de la orquesta de Ángel D'Agostino,
actuando en el cabaret Casanova y en el teatro París. Es el propio D'Agostino
quien le presenta a Juan D'Arienzo, que lo invita a Radio El Mundo a escuchar
su orquesta. Allí se produce la chispa que enciende uno de los binomios más
populares del cuarenta: D'Arienzo-Echagüe.
Cuenta Gutiérrez Miglio, en su libro “El tango y sus
intérpretes” volumen 1, que en esa ocasión cuando «llega el momento y la
orquesta irrumpe con el tango "Madre", Alberto Echagüe le hace una seña
a D'Arienzo ofreciéndose para cantar el estribillo. El maestro, con la cabeza,
contesta afirmativamente y Echagüe canta. Al rato llega el director artístico
de la radio y pregunta quién cantó. D'Arienzo le contesta y el director le
dice: “Ese es el cantor de tu orquesta”.»
Actúan en el cabaret Chantecler, en Radio El Mundo y en un
sinnúmero de bailes y clubes. El suceso es impresionante, dejando en el disco
27 temas, comenzando por "Indiferencia", el 4 de enero de 1938,
hermoso tango de Juan Carlos Thorry y Rodolfo Biagi, finalizando esta etapa el
22 de diciembre de 1939 con "Trago amargo" (de Rafael Iriarte y Julio
Navarrine).
Tentado por el pianista Juan Polito, Echagüe se aleja de la
orquesta y continua su labor con este, actuando en la clásica confitería
Richmond, además de bailes y actuaciones en clubs y teatros de barrio.
La relación del cantor con “El Rey del compás” tuvo varias
etapas, que se prolongan hasta el año 1975. La segunda de ellas comienza en
1944 y va hasta 1957, es la más prolongada, y también la más exitosa. La
orquesta es una tromba y el cantor no le va en zaga. La calidad de los temas es
muy dispar y el repertorio apuntaba al éxito comercial y no al logro artístico.
No obstante lo expresado algunos temas son antológicos:
"Este carnaval" (de Luis y Miguel Caruso), "Paciencia" (de
D'Arienzo y Francisco Gorrindo) y la singular versión de "Esta noche me
emborracho" (de Enrique Santos Discepolo) son pruebas de esta aseveración.
El otro cantor de la orquesta era Armando Laborde que, por
su estilo y características vocales era un ideal complemento al trabajo de
Echagüe. Tanto es así que en el año 1957 ambos se separan de la orquesta y
forman la propia con la dirección del bandoneonista Alberto Di Paulo. Graban
para el sello Odeón "Soy varón" y "Nosotros", y para el
sello Philips "La refinada" (milonga) y "Carloncho".
Tres años más tarde, en 1960, ingresa a la orquesta de Juan
Sánchez Gorio y actúa en Radio El Mundo, grabando dos temas.
Ya nuestro cantor era un solista consagrado, dedicado a
amenizar bailes y a actuar en radio y televisión.
En 1968 comienza la tercera y última etapa con el maestro
D'Arienzo, viaja a Japón y obtiene un extraordinario éxito. Lo curioso de la
anécdota es que la orquesta viaja sola, sin su director que era fóbico a los
aviones.
Los tiempos habían cambiado, el deterioro artístico era
evidente, pero los fanáticos seguían fieles al ritmo y a la voz del famoso
rubro. De esta época rescato el tango "Mala suerte" (de Francisco
Lomuto y Francisco Gorrindo) grabado el 11 de diciembre de 1974, y "Vamos
Topo todavía", dedicado al jockey uruguayo Vilmar Sanguinetti, del 31 de
enero de 1975, es decir un año antes del fallecimiento de D'Arienzo y la última
del binomio.
Alberto Echagüe fue un viajero incansable, recorrió toda
América y Estados Unidos, donde estuvo en cinco oportunidades.
Es autor de los tangos "Gladiolo", "Tus
cartas cómo tardan" y "La tango", todos ellos con música de
Carlos Lázzari; "Alias Orquídea", con el productor televisivo Alfredo
Gago y "Porque tú me lo pides", con Enrique Alessio.
Esta semblanza hecha con la ternura y emoción de los
recuerdos más lindos, intenta ser el homenaje póstumo al padre de mi querido
amigo Osvaldo Rodríguez, a quien nunca le voy a perdonar que se haya ido.